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jueves, 24 de mayo de 2007

Madrid (24 de mayo de 2007) - Maestro

Enrique Ponce es de los toreros a los que con mayor razón y rotundidad se le puede llamar "Maestro". Y hoy, en Las Ventas, ha firmado dos faenas en las que ha demostrado hasta qué punto incluso a los toros más sosos se les pueden hacer las cosas bien, templadas y con arte. El pequeño problema es que sus dos toros no han permitido el lucimiento y la espectacularidad que la mayoría hubiéramos deseado.

El primero de la tarde ha tardado mucho en salir y cuando ha aparecido en la plaza lo ha hecho con una tranquilidad ajena al cercano destino al que estaba llamado. Los murmullos denotaban que aquel toro podía presentar dificultades para la lidia, pero Ponce y su cuadrilla se han hecho con él de forma magistral y han hecho todo con una pulcritud realmente asombrosa. Con la muleta, Ponce dio unas tandas con profundidad, ligazón y temple, pero el toro se vino pronto abajo. Lo probó por la izquierda, por donde embestía a media altura y se quedaba corto, y al volver a la diestra sólo pudo dejar constancia una vez más de la estética de su toreo con una de las rodillas en tierra. Mató de una buena estocada y escuchó una ovación, saludando desde el tercio.

Con el cuarto en Las Ventas hemos vuelto a vivir uno de esos momentos en los que a uno se le quitan las ganar de volver por aquí. En los primeros tercios, poco se ha podido hacer con el toro, salvo volver a lidiarlo de forma efectiva. Con la muleta, Ponce ha empezado bien por bajo (bueno el cambio de mano), pero el toro tardeaba, le costaba embestir y cuando lo hacía no era claro ni sencillo. Con él, Ponce ha desplegado todo su repertorio técnico y ha sacado pases de muy buena nota a un toro en el que no era imaginable el milagro. Se ha colocado en varias ocasiones entre los pitones y ha aguantado parones y coladas del toro más que cualquier otro torero o novillero. El único problema es que se le ve tan seguro, tan sobrado, que es muy difícil llegar a calibrar lo que está haciendo.

Cuando, en medio de esta faena, un ser desaliñado, gritón, zafio, de andares oscilantes y retórica nula grita a quienes aplauden esta faena ¡"Ignorantes"! sólo queda rogar a lo alto que le perdone y las instituciones sanitarias que lo llamen a consulta. Por favor, que se lo miren. No puede estar en sus cabales un individuo iletrado que considera ignorantes a quien se congratulaban de la entrega y el arte que estaba desplegando Ponce. La ignorancia (y el sectarismo) está en tener tal ceguera mental que impida reconocer la maestría de este torero.

¡Lástima del metisaca previo a la gran estocada! Si no fuera por eso, una oreja hubiera cortado seguro. Con permiso de los de siempre.

El Cid resultó volteado de muy mala manera al recibir de capa al segundo de la tarde. Afortunadamente pudo continuar la lidia porque la herida no era muy grave. Con la muleta, dio algún natural "marca de la casa", con la mano baja y templada, pero el toro no aguantó más que un par de tandas. El sobrero (quinto bis) fue un toro muy flojo al que no devolvieron y con el que el Cid lo intentó por ambos pitones pero el toro no pasaba, por lo que abrevió y mató de una estocada delantera.

Matías Tejela, por su parte, ha tenido esta tarde una gran oportunidad tras la que quedan algunas dudas de si la ha aprovechado todo lo que sería razonable. El tercero ha sido el toro más noble y repetidor de la corrida y a éste le ha dado varias tandas buenas por ambos pitones, pero sin llegar a entregarse del todo, salvo en una tanda por cada pitón. Faena efectiva, pero en la que se ha echado de menos que el torero tuviera más garra. El sexto ha sido un toro más complicado, porque aunque el toro iba, cabeceaba a mitad del muletazo y se queda corto en ocasiones. Muchos aficionados hubiéramos deseado ver a Ponce o al Cid con este toro. Y observar si hubiera tenido otro comportamiento si se le hubiera bajado la mano y dejándole la muleta en la cara. Aunque ha estado mucho tiempo en la cara del toro, ha dado la impresión de que no ha conseguido transmitir al menos tanto como la emoción que traslucía el animal.

Un par de preguntas algo más largas que de costumbre:

1.- Si hubiera alguien que entrara cada día en el Prado y empezara a lanzar insultos a los pintores por la horrenda calidad de sus obras, ¿dejaría que lo hicieran todos los días o lo expulsarían de allí? ¿No puede hacerse lo mismo con los que tienen el mismo comportamiento en otro recinto de exposición de una creación artística en la que, además, el ejecutante se está jugando la vida?

2.- ¿Por qué hay tantos aficionados en Madrid tan malpensados que creen que la empresa ha dado la sustitución de Rincón a Tejela sólo porque era bastante barato y así se podía ahorrar parte de los gastos de este cartel con tanto tirón? Por cierto, ¿cómo se tienen en cuenta las sustituciones para ver si se ha dado cumplimiento al Pliego? ¿no deben sustituirse matadores dentro de la misma categoría?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

1.- Puestos a prohibir la entrada a la gente a los sitios (vaya barbaridad), ¿no has pensado que primero habría que cerrar la puerta a los que se levantan a aplaudir un metisaca asqueroso y, sin tener la digniddad de esconderse luego, se atreven a reclamar una oreja por una faena mentirosa?

José María JURADO dijo...

La sola expresión:

"metisaca asqueroso", denota una actitud hacia la fiesta tan poco artística...

Dignidad de esconderse, atreverse a pedir, faena mentirosa...

Buen esportón de despojos.

Anónimo dijo...

Agradecer lo primero, Pedro, el comentario. Es una suerte poder compartir la pasión de la Fiesta aunque, por lo que veo, con planteamientos un tanto dispares.

No, no soy amigo de prohibir casi nada. Salvo cuando se atenta contra algún principio básico superior o se incumplen las normas de la convivencia. Y el griterío y desprecio que algunos muestran hacia los toreros en Madrid ponen en muchos casos en peligro su integridad por el momento en que se realiza (pues, puestos a protestar, hágase al final de la faena). Con mi comentario, pretendía insistir en que si entendemos la Fiesta como un arte (como es mi caso), y no como una espectáculo, el respeto a la libertad creadora del artista es esencial. Y la crítica del espectador, que sin duda puede realizarse, debe llevarse a cabo en un momento y de un modo que no interfiera en ese proceso creador.

Por otro lado, la faena de Ponce podrá gustar o no, pero lo que en modo alguno puede decirse es que sea "mentirosa". Yo soy sólo un aficionado, pero por lo que he visto hoy en distintos medios, todos los críticos y taurinos coincidían (lo cual no es frecuente) en que la faena de Ponce supuso una auténtica lección. Yo no he sido capaz de expresarlo con la precisión de algunos de esos críticos y toreros, pero me agrada coincidir con ellos. Y no soy de los que creen que existe una conspiración cósmica interestelar para hacer creer a los aficionados de Madrid que existe una buena faena donde no la ha habido. Además, una faena podrá ser cualquier cosa, menos "mentirosa". Podrá gustar más o menos, reconocerse que hubo mérito artístico o no, pero que Ponce estuvo en medio de los pitones y que aguantó parones peligrosísimos de su toro, creo que no hay quien lo dude. Y si esto es así, me resulta muy difícil compatibilizar el riesgo de una cornada con "faena mentirosa".

El metisaca, que se produjo, es una deficiente ejecución de una serie. Pero sucede en ocasiones, como a veces también hay enganchones con la muleta o se pincha al entrar a matar. Y cuando el público está entregado, la ovación que se produce no es un aplauso al error, sino una manifestación de ánimo al torero porque se considera que el conjunto de su actuación ha sido destacado y no merece la horca por haber cometido un error.

Un placer, en todo caso, y espero que nos veamos más veces por aquí.