sábado, 29 de enero de 2011

El Pliego - Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (6 de 7)

Llega la hora de concretar. Teniendo en cuenta cómo ha sido hasta ahora la gestión, qué decía el antiguo Pliego, en qué se ha concretado, cuáles deben ser los objetivos a conseguir en las Ventas,… Asumiendo que probablemente el modelo más realista de gestión sea la gestión indirecta mediante concesión, toca establecer cuál debería ser el contenido mínimo del nuevo Pliego. Y para ello hay que centrarse en dos aspectos fundamentales, cuáles deben ser las obligaciones del concesionario y cuáles los criterios de baremación de su oferta.

En cuanto a las obligaciones del concesionario, creo que, además de otras de carácter instrumental (atender la conservación de la plaza, reservar un número de entradas a la Casa Real, la Comunidad y el Ayuntamiento, etc.), la principales obligaciones en lo taurino deberían ser las siguientes:

1. Organizar la Feria de San Isidro. Esta Feria debería tener un mínimo de doce y un máximo de dieciséis festejos y comenzar entre el 10 y el 14 de mayo. De estos festejos 1 debería ser una novillada, otro un festejo de rejones y el resto corridas de toros. En cada corrida de toros, al menos dos de los tres espadas debería encontrarse entre los veinte primeros del escalafón el año anterior o/y incluido en una lista de cinco espadas que elaboraría cada año el Centro de Asuntos Taurinos de toreros de especial interés que no se encuentren entre esos veinte primeros. En el caso de las novilladas y los rejones, los tres intervinientes deberán estar entre los seis primeros del escalafón la temporada anterior y/o incluido en una lista de dos novilleros y dos rejoneadores que elaboraría el Centro de Asuntos Taurinos con los mismos criterios señalados en el caso de los toreros (estas listas, en el caso de los novilleros y los rejoneadores sólo se elaborarían si existieran lidiadores fuera de los seis primeros que lo justificaran). A los efectos de los novilleros, se computarían los seis primeros que no hubieran tomado la alternativa al tiempo de celebrarse la novillada correspondiente. De las ganaderías, al menos el cincuenta por ciento serían de entre las diez mejores de la temporada anterior (considerando como tales aquellas a las que más orejas se haya cortado en plazas de primera).

2. Organizar un completo programa de actividades culturales y de difusión de la Fiesta durante los mismos días de la Feria de San Isidro, tanto propias como coordinando las que pudieran organizar asociaciones, empresas y organismos. Establecer un programa de comunicación de la Feria de San Isidro y de estas actividades.

3. Organizar la mini-Feria de la Comunidad, una Feria de entre cuatro y cinco festejos, que se celebraría en los primeros días del mes de mayo (incluyendo, en su caso, alguno de los últimos días de abril), comprendiendo en todo caso los días 1 y 2 de mayo. Debería tener tres novilladas y una o dos corridas de toros. En cada una de ellas, al menos uno de los alternantes debería cumplir los requisitos señalados para la Feria de San Isidro.

4. Organizar la Feria de Otoño, una Feria de entre cuatro y seis corridas de toros a celebrar de forma continuada a mediados / finales de septiembre o en dos fines de semana alternos en esas mismas fechas. Al menos el 20% de los matadores deberían cumplir los requisitos señalados para la Feria de San Isidro.

5. Organizar festejos todos los demás domingos y festivos entre el segundo domingo de marzo y el penúltimo de octubre, de los cuales el 25% serán novilladas y el resto corridas de toros. El empresario tendría la facultad de sustituir los festejos de alguno de los domingos y festivos por festejos en mini-Ferias que organice, siempre que cada mes haya festejos al menos dos domingos (salvo en marzo y octubre que debería haber al menos 1 en cada uno de ellos). Entre la fecha de comienzo de cada una de estas Mini-Ferias y la finalización cualquier otra Feria o Mini-Feria de las señaladas que se haya celebrado antes (o la fecha de finalización de cada una de estas Mini-Ferias y el comienzo de cualquier otra Feria o Mini-Feria que vaya a celebrarse después) deberá existir un mínimo de tres semanas. En todo caso, los Domingo de Ramos, Resurrección, 15 de agosto y 12 de octubre tienen que darse corridas de toros, añadiéndose al mínimo de festejos mensuales indicado.

6. Aportar un determinado número de animales para los alumnos de la Escuela de Tauromaquia, organizar siete novilladas sin picadores en localidades de la Comunidad de Madrid y proponer medidas para la mejora de la formación de los alumnos y la apertura de ésta a los aficionados (ciclo anual de conferencias para los alumnos de la Escuela abierto a los aficionados, actividades de formación en las que puedan participar los aficionados, mecanismos para dar difusión a los festejos de formación de los alumnos, etc.).

7. Organizar y abrir al público, en una zona de la Plaza que debería facilitarle el Centro de Asuntos Taurinos y acondicionar el adjudicatario, una Biblioteca y una videoteca taurina, con un programa anual de actividades.

8. El resto de las obligaciones auxiliares incluidas en el anterior Pliego, tales como exposición de los toros en el Batán, grabación de los festejos, acceso de los aficionados al apartado, conservación ordinaria de la plaza, etc.

9. Régimen económico: (i) el canon sería cerrado (creo que podría estar en 3.750.000 euros anuales) y (ii) el precio máximo de las entradas sería el actual con incrementos anuales de la mitad del IPC del año anterior, salvo en el caso de los festejos de San Isidro que tendrían un precio del 30% superior a los actuales precios y se incrementarían anualmente en función del IPC.

10. Abonos: los abonados, para mantener su abono, deberían renovar cada año los abonos correspondientes a la Mini-Feria de la Comunidad, la Feria de San Isidro y la Feria de Otoño. Para cualquier otro festejo tendrán preferencia en la adquisición durante varios días antes de ponerse a la venta las localidades al público en general. (Advertirán que en la quinta entrada de esta serie indiqué la posibilidad de que se obligara a adquirir a los aficionados algún abono adicional. Creo que pese a disminuirse la Feria de San Isidro de los 23 festejos del anterior Pliego a 16, al aumentarse los precios de san Isidro un 30% y establecerse un canon fijo inferior al ofertado por los tres licitantes del anterior concurso, es probable que se alcanzara el equilibrio y la posibilidad de beneficio de los eventuales adjudicatarios. El Centro de Asuntos Taurinos debería realizar este análisis y, de no ser así, debería ajustarse el canon o establecerse esa obligatoriedad de los abonados de un abono adicional de entre las Ferias que se organicen, con el inconveniente de tener que cerrarlas antes de sacar los abonos de San Isidro para que el abonado eligiera).

11. Televisión: los derechos de retransmisión de televisión serían negociados conjuntamente entre el concesionario y el Centro de Asuntos Taurino, que se distribuirían al 70%/30% los ingresos correspondientes. Para la cesión de estos derechos se tendría en cuenta la información taurina general en la televisión de la cadena o grupo al que perteneciera la que fuera a difundir los festejos.

Con estas obligaciones, los licitadores deberían efectuar su oferta que concretara los siguientes aspectos, que serían objeto de baremación:


A. Feria de San Isidro. En atención a la calidad de la programación propuesta: aumento del número de lidiadores de primer nivel respecto al obligatorio, repetición de las figuras, combinación de figuras con toros de encastes no habituales, etc. 25%

B. Programación cultural y difusión en medios de información general de información sobre los festejos de la Feria de San Isidro y sobre estas actividades culturales que se realizarían durante la misma: 20%

C. Mini-Feria de la Comunidad, Feria de Otoño y resto de la temporada. En atención a la calidad de la programación propuesta: aumento del número de lidiadores de primer nivel respecto al obligatorio, repetición de las figuras, festejos con toros de encastes no habituales (mejor si es con toreros de cierto nivel), etc. 30%

D. Televisión. Acuerdo con una televisión (de difusión nacional, o de la mayor difusión posible teniendo en cuenta las adjudicaciones de la TDT) para la emisión de información taurina en sus informativos generales. El acuerdo se referirá a la información taurina, al menos, entre marzo y octubre y no se limitará a Madrid y/o la Feria de San Isidro, sino la temporada en general, con especial atención a las Ferias más relevantes de la temporada en España y Francia. Se valorará hasta 9% teniendo en cuenta la difusión de la cadena y el tiempo y la calidad de la información que se proponga.

E. Escuela de Tauromaquia. Actividades para potenciar la actividad de ésta y para facilitar la participación de los aficionados en sus actividades. 8%

F. Organización de la Biblioteca Taurina, Videoteca y realización de otras actividades culturales. Se valorará la calidad de la oferta, los horarios para facilitar el acceso a los aficionados, actividades dirigidas a los más jóvenes, difusión en medios de información general y actividades en internet. 8%

G. Canon. Como se ha indicado, existirá un canon cerrado que deberá abonar el adjudicatario, por lo que el aspecto económico no será objeto de valoración.

H. Experiencia. La experiencia no será objeto de valoración. Para licitar se exigirá un experiencia mínima en la gestión de plazas de primera y segunda de al menos 10 años con arreglo a los criterios del anterior Pliego. Pero disponiendo de esta experiencia, el hecho de tener más no será objeto de valoración. (Realmente sería interesante reconocer también la experiencia en la organización de otros eventos de gran relevancia social, pero tal vez no sea éste el concurso para hacerlo).

I. Difusión de los Pliegos. Una vez efectuada la adjudicación, se hará público el contenido íntegro de todas las ofertas en lo relativo a los aspectos A a G indicados (no las escrituras o documentos que acrediten la personalidad de los contratantes, su solvencia, datos de Hacienda o Seguridad Social, etc.) y la valoración efectuada de cada uno de ellos por la Mesa de Contratación.

jueves, 27 de enero de 2011

Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (5 de 7)

En la anterior entrada, probablemente la más relevante de las siete que componen esta serie junto con la que publicaré en un par de días , expuse cuáles son los objetivos que creo deben tratar de lograrse con la Plaza de Toros de Las Ventas. Se trata de una reflexión básica porque sólo definiendo estos objetivos puede determinarse cuál es el mejor sistema de gestión para lograrlos (aspecto al que dedicaré esta entrada) y los elementos que debe contener el Pliego (cuestión que abordaré en la siguiente entrada, como digo, la otra parte central de este análisis). El sistema de gestión y el Pliego, en resumen, no son algo aislado, sino algo que hay que decidir una vez que se explicite cuáles son los objetivos que quieren conseguirse.

Por motivos que no alcanzo a comprender, gran parte del debate de los aficionados en los últimos años se ha centrado en el modelo de gestión. Son muchos los que abogan por la gestión “interesada”, que se utilizó durante parte de los años de los Lozano, en sustitución del actual modelo de concesión. A mi juicio, sin embargo, el sistema de gestión no es lo más importante. De hecho, diría que es casi irrelevante. No importa cómo se gestione, sino para qué se gestione. Si se implanta un modelo de gestión interesada, pero se hace una gestión con los mismos criterios de los últimos quince o veinte años, no se habrá ganado nada. Y si se gestiona mediante un sistema de concesión, pero se hace un Pliego que invite a conseguir los objetivos que expuse en la entrada anterior, se valoran las ofertas en función de esos criterios y se hace un adecuado seguimiento del cumplimiento por parte del concesionario del Pliego y de su oferta, la concesión será un sistema tan bueno como cualquier otro.

Creo que cuando se habla de la gestión “interesada”, o de modelos como el de Santander, el de Vitoria o el de algunas plazas francesas, lo que de verdad se quiere decir es que los aficionados y la Administración deben ejercer una labor de iniciativa y de control que impida al empresario hacer y deshacer a su antojo. Tengo mis dudas, sin embargo, de que eso funcionara en Madrid. Esos sistemas pueden funcionar si de lo que se trata es de hacer una Feria más o menos extensa, pero limitada. Aplicarlo a una plaza con una temporada tan variada como la de Madrid creo que complicaría enormemente la gestión. Además, en la plaza de Madrid hay algunos aficionados (probablemente, gran parte de los que más organizados están) que tienen una visión de la fiesta tremendamente sesgada, contraria a las figuras, orientada a un tipo de toro muy concreto,… Es decir, una visión que, de imponerse, creo que haría tremendamente difícil disfrutar de los toros en Madrid y cumplir con los objetivos a los que nos referíamos en la anterior entrada.

Sí soy partidario, sin embargo, de establecer mecanismos transparentes y continuados de comunicación entre la Administración, el gestor y los aficionados (directamente y a través de las distintas asociaciones). Mucho más que de involucrarles a todos en la gestión.

Hay que recordar, además, que, en el fondo, la gestión “interesada” no es sino un sistema que lo que hace es que la Administración y el empresario compartan los riesgos económicos de la gestión. Y no tengo claro que el que la Administración participe en el resultado de la gestión económica sea bueno para lograr los objetivos enunciados.

A mi juicio, en resumen, el sistema de concesión es un buen sistema, siempre que el Pliego sea adecuado para conseguir los objetivos expuestos, el importe del canon sea un importe razonable y no determinante para la adjudicación, la Administración cumpla con su función de control y seguimiento del Pliego y la oferta del adjudicatario y se establezcan cauces de comunicación formales y continuados entre Administración, empresa concesionaria y aficionados.

El problema, para mí, no está en el modelo de gestión, sino en concretar los objetivos que quieren conseguirse. Y a partir de ahí elaborar un Pliego que premie e incentive el cumplimiento de esos objetivos. A ello dedicaremos la próxima entrada.

martes, 25 de enero de 2011

Exposición en Espartinas




Es un placer invitar a nuestros lectores a la inauguración de la exposición “Plaza de Toros” Obra gráfica del libro, del ilustrador Pablo Pámpano Vaca, que tendrá lugar en el Centro Cultural Casa de las Monjas de Espartinas, el próximo día 1 de febrero, a la 20.00 horas. Se servirá un vino español.

Permanecerá colgada en dicho centro hasta el día 15.

Se trata de 30 obras creadas para ilustrar el libro “Plaza de Toros” publicado junto al poeta José María Jurado por la editorial sevillana Isla de Siltolá en abril del 2010 y reproducidas como “Gilcées” sobre papel Hahnemüle “William Turner” de 310 gr/m2

lunes, 24 de enero de 2011

Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (4 de 7)

En la entrada anterior, después de repasar la adjudicación de 2006 que llevó a Taurodelta a gestionar la Plaza de Las Ventas exponíamos cómo esta Plaza tiene carteles bastante malos durante toda la temporada, una Feria de San Isidro manifiestamente mejorable y una repercusión social en franca decadencia. A pesar de lo cual aún es un muy buen negocio para la Comunidad y para la empresa gestora. Indicábamos, por eso, que la Comunidad tiene que plantearse con seriedad, antes de elaborar el nuevo Pliego, cuáles son los objetivos que quiere conseguir en la gestión taurina a su cargo. A esos objetivos es a los que dedicamos hoy nuestra reflexión.

Al referirnos al Pliego de 2006 decíamos algo que a muchos sonaría a extraño tecnicismo jurídico, pero que tiene una importancia crucial: que el concurso convocado para elegir el gestor de la Plaza de Las Ventas era un concurso de gestión del servicio público de la explotación de la Plaza de Toros. Es decir, la Comunidad de Madrid considera la actividad taurina un servicio público (igual que puede serlo suministrar el agua o limpiar las calles). Si esto es así, ¿qué es lo que resulta esencial en este “servicio”? ¿Qué es lo que la Comunidad tiene que garantizar a los madrileños? Por seguir con la comparación con el agua, ¿tiene que garantizar que haya agua en todas las casas, un agua de calidad, un agua a un precio determinado,…? Y en materia taurina, ¿qué? ¿Se trata de que haya muchos festejos o que haya festejos muy buenos, aunque sea menos? ¿Se trata de que los precios sean muy bajos o que haya festejos de interés, aunque los precios sean más altos? ¿Se trata de que cualquier torero pueda torear en Madrid para hacerse un hueco o que sólo los que han demostrado su valía debuten en Las Ventas?

La respuesta a esta y a otras muchas preguntas es lo que determinará el Pliego que se haga. O viceversa, el Pliego que se haga demostrará cuál ha sido la respuesta que se da a estas preguntas, se las haya formulado o no el Centro de Asuntos Taurinos. Y es evidente que en la mente de cada político y de cada aficionado hay un modelo distinto de lo que considera que debe ser la Plaza de Las Ventas.

Expongo ahora cuáles son, para mí, estos objetivos, explicando brevemente cada uno de ellos:

  • A mi juicio, la Feria de San Isidro debe ser la mejor feria de la temporada. Una Feria donde todos los carteles sean carteles rematados, donde las figuras repitan varias tardes, donde estén las mejores ganaderías con sus mejores toros (con los mejores, no con los más grandes o los más aparatosos). La Feria tendría que estar hecha para que todas las tardes fueran tardes de triunfo grande. Luego, podrá serlo o no. Pero todos sabemos que hay combinaciones que aseguran en mayor medida el triunfo que otras. En San Isidro todas las combinaciones deberían ser carteles que justificaran a cualquier aficionado hacerse quinientos o seiscientos kilómetros. Obviamente esto supone hacer una Feria de San Isidro de no más de dos semanas. Y sería una Feria muy cara. Habiendo menos festejos, creo que no debería haber problema para que subir las entradas de esta Feria un porcentaje relevante respecto a los precios actuales (pero subir sólo los precios de estas corridas, no las del resto de la temporada).
  • La Feria de San Isidro tendría que tener una repercusión absoluta en Madrid y en todo el mundo por su actividad taurina durante esos días. Habría que salir en todos los medios de comunicación por la actividad taurina y por la actividad paralela que se organizara. Tendría que presentarse esos días los mejores libros taurinos. Tendría que haber conferencias de ilustres intelectuales aficionados a la Fiesta. Tendría que haber exposiciones artísticas de alto nivel en galerías de arte. Tendría que haber conciertos y espectáculos relacionados con el ámbito taurino (desde flamenco a danza, pasando por presentación de películas, etc.). Tendría que haber entregas de premios del más alto nivel y que congregaran a los mejor de la sociedad. Tendría que haber actividades gastronómicas, lúdicas, turísticas,… relacionadas con el mundo taurino. La Plaza de Las Ventas y sus alrededores deberían ser una muestra de lo mejor que haya en relación con la actividad taurina: deberían montarse stands, casetas, carpas,… para conseguir acercar a la gente al mundo de la Tauromaquia. Allí y en El Batán, que debería recuperarse para exponer los toros, que hubiera clases prácticas para aficionados, actividades para niños, actividades abiertas de la Escuela de Tauromaquia,… Durante esos quince días debería ser posible estar todo el día con actividades taurinas, con las mejores actividades taurinas. Y la empresa gestora del coso debería ser la responsable de coordinarlo todo y de hacer una labor de comunicación que acercara estas actividades al público en general a través de televisión, radio, internet, periódicos, etc.
  • El resto de la temporada debería conseguirse hacer carteles mucho mejores que los actuales, carteles de los ahora habituales en San Isidro, probablemente. Habría que dar libertad al empresario para organizar la temporada dentro de ciertos límites. Por ejemplo, que se pudieran hacer cuatro o cinco mini-ferias de cinco o seis festejos cada una. Pero mini-ferias que en ningún caso estuvieran unidas (o cercanas) a San Isidro, ni entre sí. Se trataría de que concentrando en ciertos momentos la publicidad y la comunicación, la Plaza pudiera tener actividad durante más tiempo, pero que eso no eclipsara la Feria de San Isidro que debería ser el gran centro de la actividad taurina de todo el año. De cara a asegurar ciertos ingresos, podría exigirse que los abonados, para mantener su abono, tuvieran obligación de adquirir, además del de San Isidro, el de Otoño y el de una de estas ferias (para lo cual todas ellas tendrían que anunciarse de forma conjunta, para que los aficionados, a la vista de los carteles optaran). De este modo, se aseguran unos ingresos mínimos globales y se abre la plaza a que espectadores interesados puedan ir a corridas de cierto interés a las que ahora no pueden ir por lo difícil que es conseguir entradas en San Isidro. ¿Por qué no hacer, por ejemplo, una feria de toreros “artistas”, otra de ganaderías de distintos encastes, otra de toreros no españoles,…? Madrid tiene que ser plaza de temporada, pero no con carteles absurdos cada domingo, sino de forma coherente y atractiva.
  • En la medida de lo posible, habría que evitar que Las Ventas fuera la plaza de las oportunidades para los novilleros. Los novilleros que vengan a Madrid tienen que ser los mejores del circuito, no los que se juegan a cara o cruz estar en la profesión si tienen suerte y hacen algo que mantengan la posibilidad de torear una o dos novilladas cada temporada.
  • Igual sucede con los toreros de alternativa, aunque en este caso sí pueden insertarse en distintos carteles toreros que no están en el circuito, pero que está contrastada su valía y que, por distintos motivos, torean poco (caso de Juan Mora, Víctor Puerto, Manolo Sánchez, Luguillano,…). En la medida en que fuera posible, habría que ponerlos con ganadería que dieran alguna oportunidad de triunfo.
  • Las Ventas tiene que ser una plaza donde se vea lo mejor de la cabaña ganadera y donde se vea la variedad de la cabaña ganadera. Para ello, y hay que decirlo sin tapujo, hay que rebajar la exigencia en el trapío del toro. Hay que hacer que venga un toro con un cuajo adecuado a su encaste, y dentro de la ganadería debería venir aquello que el ganadero considere que tiene más posibilidades de embestir, no lo que sea más grande, lo que tenga más culata o lo que sea más cornalón o enmorrillado.
  • Las Ventas tiene que ser una plaza abierta durante todo el año a la actividad taurina, a los aficionados y al público en general. Tiene que dinamizarse el Museo Taurino, tienen que organizarse de forma coherente y darse mejor a conocer las actividades culturales que se realizan en la plaza, debería abrirse la biblioteca y videoteca que al parecer están en proyecto y que podrían convertirse en punto de encuentro de aficionados durante todo el año. Si además tuviera una cafetería con TV donde se emitieran vídeos taurinos mucho mejor.
  • Hay que abrir la Escuela de Tauromaquia a los aficionados y enlazarla con la gestión de la Plaza de Las Ventas. El éxito de los cursos de iniciación para aficionados demuestran que son (somos muchos) los que queremos estar en contacto con este mundo y conocer más sobre él. ¿Por qué no habilitar un espacio, como al parecer existe en la Plaza de Valencia, para que un día a la semana –los viernes- los aficionados vayan y puedan torear de salón? ¿Por qué no organizar un programa anual de conferencia para los chavales de la Escuela que esté también abierto a los aficionados?
  • Hay que organizar actividades que de verdad acerquen el toreo a niños y jóvenes.
  • Hay que mejorar la página web de Las Ventas y crear un verdadero canal de comunicación con los aficionados.
  • Hay que cambiar la banda de música, que aunque aquí no toque durante la faena, cuando suena debería sonar como una verdadera banda (como la de Sevilla, Málaga, Valencia,…) y no como una charanga.
  • Aunque es materia de la Comunidad de Madrid y no de quien gestione la actividad taurina, debería hacerse un estudio serio para hacer la plaza más cómoda y para evitar que la lluvia o el viento entorpezca la celebración de espectáculos. Es claro que se trata de un edificio protegido y que el número de abonados hace difícil buscar soluciones (que en muchos casos pasarían por reducir el aforo), pero seguro que se puede ir avanzando en soluciones que son viables técnicamente y que habrá que conseguir implantar si queremos dotar a la Fiesta del prestigio y el respeto que se merece.

Esta es mi visión de lo que creo que debería ser la gestión del servicio público de explotación de la Plaza de Toros de Las Ventas. Esto y no otras cosas. Y conforme a estos criterios deberá decidirse cuál es el mejor sistema de gestión (gestión interesada, gestión directa, comisión taurina, concesión…) y cómo ha de elaborarse el Pliego, en el caso de que no se trate de una gestión directa. A ello dedicaremos las dos siguientes entradas.

sábado, 22 de enero de 2011

Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (3 de 7)

Repasábamos en la anterior entrada el Pliego que rigió el concurso de 2006. ¿Qué sucedió con ese Pliego? Básicamente dos cosas muy relevantes: que sólo se presentaron tres empresas para gestionar la plaza más importante del mundo y que la adjudicación se efectuó a la empresa a la que se reconoció mayor experiencia, con una enorme diferencia en este apartado respecto a las otras dos ofertas. Pero vayamos por partes.

Al concurso de 2006 se presentaron tres ofertas: Simón Casas (Toreart), Tomás Entero y Taurodelta (Choperitas), lo cual resultaba bastante llamativo teniendo en cuenta que en 2004 fueron ocho las empresas que concurrieron.

En la baremación final Taurodelta obtuvo un total 81’41 puntos, por 80’30 de Toreart (Simón Casas) y 74’33 de Tomás Entero.

De los distintos criterios, el determinante fue el de la “experiencia”, en el que Taurodelta obtuvo 15 puntos (al reconocérsele 97 años de experiencia), por 5’10 de Torart (39 años de experiencia) y 1,5 de Tomás Entero (18 años de experiencia). Es decir, sin tener en cuenta el apartado de experiencia, Toreart (Simón Casas) hubiera obtenido 75’2 puntos, Tomás Entero 72’83 y Taurodelta (actual gestor) 66’41. O dicho de otro modo, el actual gestor ganó el concurso por 1,11 puntos, pero si no se hubiera tenido en cuenta la experiencia (o no se hubiera tenido en cuenta del modo en que se hizo), hubiera perdido por 8’79 puntos.

En el apartado económico la mejor oferta fue la de Tomás Entero, que ofertó 5.409.000 euros (25 puntos), Toreart ofertó 5.200.000 euros (24’3 puntos) y Taurodelta 5.175.000 euros (23,92 puntos). En cualquier caso, todos ofertaron en torno a un 50% más del canon mínimo establecido por la Comunidad.

En cuanto a la programación taurina, Toreart obtuvo 20 puntos, Tomás Entero 19 y Taurodelta (actual gestor) 17’75 puntos.

En resumen, la Plaza de Las Ventas fue adjudicado por una diferencia enorme en la valoración de la “experiencia” en la gestión de plazas de toros de uno de los candidatos (Taurodelta) respecto a los otros dos. Y ese candidato, por el contrario, era quien peor oferta tenía en todos los demás apartados (y, de forma particular, en el correspondiente a la programación taurina).

Que la adjudicación fue bastante discutida puede comprobarse en los medios de aquellos días. Puede consultarse, por ejemplo, lo que decía Zabala de la Serna, lo que apuntó El Confidencial o el Monográfico que dedicó la Asociación El Toro, asociación a la que como sabrán los seguidores de este blog uno no tiene especial simpatía, pero que he de reconocer que desde su visión, muchas veces sesgada, hacen un seguimiento continuo de lo que pasa en Las Ventas.

Apuntaba que la oferta ganadora no fue la mejor de las presentadas en cuanto a programación, aspectos culturales, difusión, etc. Esto, sin embargo, no significa que la adjudicación no fuera legal. Para poder realizar ese análisis debería tener muchos más datos de los que dispongo pero, en todo caso, la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 19 de noviembre de 2009, avala la legalidad de la concesión, por lo que debemos asumir que así es. Sin embargo, más allá de que la concesión sea ajustada a derecho, lo que hay que tener presente es que el Pliego que se hizo permitía adjudicar la Plaza sólo por un criterio basado en los años que una determinada sociedad (ni siquiera sus gestores actuales) llevara gestionando plazas de toros y con independencia de cuál fuera la oferta más imaginativa, la que ofreciera mejores carteles, una temporada más equilibrada o una mayor repercusión social y cultural de la Fiesta.

Lo que ha sucedido del 2006 para acá es consecuencia de ese Pliego y de esa adjudicación. Ha sucedido que, con diferencias entre unos años y otros, los carteles de San Isidro son muy malos y constituyen un conjunto que no conseguirían abonar más de un 10% de la plaza en ninguna localidad de España o Francia, y que sólo se mantiene en Madrid por inercias varias. Que aunque se había tratado de recortar la Feria de San Isidro, en la práctica el conjunto sigue siendo un cansado mes de toros porque se ha adosado la Feria del Aniversario, una Feria mejor rematada y que los abonados en general comprar porque si no se perderían a las figuras a las que querrían ver en San Isidro y no fuera de él. El resto de los carteles de la temporada son un absoluto desastre (excepción hecha de los Domingos de Ramos y Resurrección, que efectivamente han mejorado mucho estos últimos años, y el del 15 de agosto que ha mejorado, aunque menos).

Cada vez son más los aficionados que no van más que a seis u ocho corridas en toda la Feria y el resto las regalan o las dejan en casa. Calculan lo que les supondría un abono de esas corridas en otra ciudad y ven cómo el precio de San Isidro es equivalente aunque no vaya a más de la mitad de los festejos.

Por otro lado, la repercusión social y cultural de la celebración de la Feria de San Isidro en la ciudad de Madrid y en los medios de información generalistas es cada vez menor y están desapareciendo tertulias radiofónicas diarias, especiales en los diarios y otras muchas actividades que llevaban la tauromaquia a muchos hogares durante todo el mes de mayo hace diez o quince años.

En el apartado económico, la Comunidad de Madrid recibe mucho más dinero del que pensaba y del que, por tanto, destina a la actividad taurina, como explicaba muy bien Los Toros en el Siglo XXI. Pero tanto Comunidad como empresa obtienen suculentos beneficios por un abono constante en San Isidro y porque el coste de los carteles de cada domingo son ridículos, y entre extranjeros de paso por Madrid (chinos y japoneses, sobre todo) y aficionados impenitentes, se obtienen ingresos bastante para compensar esos gastos (y ganar o perder sólo algo de dinero, según los casos).

Madrid tiene, por tanto, una gestión basada en la inercia de un abono que se sigue renovando año tras año y que permite llenar la plaza un mes al año, a pesar de carteles sin interés y de los escasos resultados artísticos. Y la Feria de San Isidro ya no tiene la importancia social que hace unos años. La plaza de Madrid no es un referente de la temporada, ni para los toreros ni para los aficionados, aunque de vez en cuando (muy de vez en cuando) se obre el milagro y se vea un toreo como no puede verse en ninguna otra plaza.

En este panorama, la Comunidad tiene que decidir, para el próximo concurso, si quiere mantener estas inercias o quiere plantear un Pliego innovador para que Las Ventas sea la referencia ineludible en todo el mundo taurino y no-taurino durante unos días (habrá que ver cuántos) el mes de mayo. Para que en esos días se exponga toda la importancia económica y la actividad cultural que existe en torno a la Fiesta. Y para que el resto de temporada, la plaza sea una plaza de interés y no de debutantes o de quienes buscan la última oportunidad para engancharse al carro de una carrera que aún no ha despegado o que está a punto de acabar.

Habrá que decidir cuáles son los objetivos que se quieren conseguir en la gestión de la Plaza de Toros de Las Ventas en los próximos años. Y a ello dedicaremos la próxima entrada.

miércoles, 19 de enero de 2011

Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (2 de 7)

Como indicaba en la anterior entrada, para abordar qué puede hacer el futuro Pliego de Las Ventas lo primero es señalar qué dice el actual y en qué se ha traducido. Abordaremos hoy lo primero (qué dice) y en la próxima entrada qué tipo de organización de la Fiesta ha logrado ese Pliego. Respecto a qué dice el actual Pliego debo indicar que tomo como base una copia del Pliego del que dispongo que creo que es el definitivo y en su versión completa, pero que no he podido cotejar porque ni el Pliego ni la Oferta del actual adjudicatario están en la página web de la plaza de Las Ventas, ni en la de la Comunidad de Madrid (Centro de Asuntos Taurinos), como tal vez sería deseable en aras de la trasparencia.

El actual Pliego supone una concesión para la gestión del servicio público de la explotación de la Plaza de Las Ventas. Esto quiere decir, fundamentalmente, que el desarrollo de la actividad taurina en la Plaza de Toros de Las Ventas se considera un servicio público (igual que puede serlo suministrar el agua o limpiar las calles) y que la gestión de esta actividad se realizará no directamente por la Administración, sino una empresa privada (el concesionario) que asumirá la obligación de realizarlo conforme a lo que indica el Pliego y a su oferta y asumiendo el riesgo económico (es decir, el beneficio o la pérdida que genere).

No forman parte de la concesión el Museo Taurino, el Aula Cultural Taurina (salas Antonio Bienvenida y “Antoñete”), la vivienda del conserje y los locales del Centro de Asuntos Taurinos. Sí están incluidos entre los derechos/obligaciones del concesionario la explotación de las almohadillas, bares y restaurantes de la Plaza y las retransmisiones de los festejos.

Las actividades no-taurinas tienen un régimen particular que no es relevante para este análisis.

La Comunidad de Madrid asume todos los gastos inherentes a la propiedad del inmueble (incluyendo las grandes obras y reparaciones) y el concesionario todos los gastos de la gestión de la actividad taurina y el mantenimiento ordinario.

Se establece un canon fijo anual de 3.366.000 euros, que puede ser mejorado por los licitadores.

El Pliego de Prescripciones Técnicas incluye las principales obligaciones del adjudicatario, entre las que destacan las siguientes:

  • Duración mínima de la temporada del segundo domingo de marzo al penúltimo de octubre, ambos inclusive.
  • Espectáculos obligatorios todos los domingos y festivos dentro de la temporada.
  • Al menos 23 novilladas con picadores durante la temporada.
  • La Feria de San Isidro comienza el día 10 de mayo y se compone, en días consecutivos, de 18 corridas de toros, 3 novilladas con picadores y dos de rejones.
  • La Feria de Otoño está compuesta de tres corridas de toros y una novillada en días consecutivos o dos fines de semanas alternos.
  • En las Fiesta de la Comunidad tiene que darse una novillada (día 1 de mayo) y una corrida de toros (día 2 de mayo).
  • Tienen que celebrarse al menos cinco novilladas de promoción.
  • El adjudicatario organizada bajo las directrices y por cuenta de la Comunidad de Madrid (que asume su resultado económico) la Corrida de Beneficencia y la del 2 de mayo.
  • Debe cederse la plaza gratuitamente para la celebración de la Corrida de la Prensa (que puede incluirse en san Isidro).
  • Se fija el precio de las localidades y la obligación de respetar los abonos, no pudiéndose sacar a la venta nuevos abonos, ni los que queden libres, salvo autorización expresa de la Comunidad de Madrid. Para 2007 la andanada de sol tiene un precio de 4’20 euros y la barrera de sombra especial (tendidos 9, 10 y 1) 120,10 euros.
  • La Comunidad de Madrid se reserva 8 burladeros, el Palco Regio, el de Honor para la Presidencia de la Comunidad de Madrid, el del Ayuntamiento y otros nueve palcos para altos cargos, 25 tendidos bajos de sombra, 25 tendidos altos de sombra, 20 andanadas de sombra y opción preferencial para comprar 150 localidades.
  • Se prevé la exposición de las reses en el Batán, con libre acceso para los abonados, si el Ayuntamiento de Madrid accediera.
  • Debe permitirse el acceso de los aficionados al apartado de las reses.
  • Deben organizarse siete novilladas sin picadores en distintos municipios en colaboración con la Escuela de Tauromaquia.
  • Hay obligación de grabar todos los festejos, correspondiendo los derechos a la Comunidad de Madrid.
  • Si se acuerda difundir algún festejo por televisión, Telemadrid tiene derecho de tanteo.

Los criterios de adjudicación son los siguientes (en porcentaje):

  • 25% la oferta económica. La puntuación de cada licitador es de 25 x A/M, siendo A la cantidad que oferte el licitador y M la que haya ofrecido el licitador que haya hecho la oferta más alta.
  • 24% la oferta taurina. Cada licitador debe explicar con detalle la primera temporada y apuntar las líneas generales de la siguiente. Se valoran especialmente la inclusión de al menos un matador de entre los 15 primeros del escalafón en cada festejo y ganaderías de prestigio. Se valora un 9% al conjunto de Mini-Feria de la Comunidad, San Isidro y Otoño; 6% el incremento de novilladas de promoción; 4% a potenciar los festejos de temporada y 3% los que potencien Domingo de Ramos, Resurrección, 15 de mayo, 15 de agosto y 12 de octubre; 2% a otros festejos taurinos (recortadores, espectáculos cómico-taurino, etc.).
  • 15% la experiencia. Se valora la experiencia del equipo gestor en plazas de primera y segunda, a razón de un punto por cada temporada en plazas de primera y 0’5 puntos en plazas de segunda, teniendo en cuenta que las tres temporadas que se exigen para presentarse al concurso no computan y que si alguno de los licitadores supera los 15 puntos, se da al que más obtenga los 15 puntos y se prorratea la baremación del resto.
  • 14% plan de publicidad, valoración económica y destino.
  • 9% a la valoración de actividades para promocionar la Fiesta, acercarla a sectores de población normalmente no aficionados, etc. (se valora introducir actividades taurinas tradicionales, organizar actividades culturales y artísticas, iniciativas dirigidas a los jóvenes, etc.).
  • 8% sugerencias, propuestas, ofrecimientos y aportaciones a la Escuela de Tauromaquia de la Comunidad de Madrid.
  • 5% a otras ofertas de mejora (propuestas de seguridad, accesibilidad, modernidad y comodidad, obras de mejora en el edificio, mejoras en el museo taurino, etc.).

Este conjunto de datos, la mayoría sabidos, pero que resultan más contundentes cuando se exponen de forma conjunta, creo que esbozan algunas conclusiones de cierto interés. En la próxima entrada recordaremos qué sucedió, cuáles fueron los criterios que determinaron la adjudicación y qué ha sucedido desde entonces, pero sin llegar hasta ahí la lectura del propio Pliego proporciona revelaciones sorprendentes. La primera, que el conjunto de la experiencia y la oferta económica suponen el 40% de la valoración. Luego, que la programación de la Mini-Feria de la Comunidad, San Isidro y Otoño sólo es valorada en un 9% del total. Sin embargo, el plan de publicidad se valora en un 14% (¿para qué quiere un plan de publicidad Las Ventas si San Isidro está lleno y no se premia en absoluto el conjunto de una temporada con figuras?).

También sorprende el 9% de las actividades de promoción de la Fiesta, y no tanto porque parezca más o menos sino porque se mezclan en un mismo saco la introducción de festejos tradicionales (recortadores y demás) con actividades culturales y actividades de cara a los jóvenes. Obviamente, no parece un Pliego que valore la repercusión cultural de la Fiesta.

En cuanto a la temporada, se plantea una Feria de San Isidro con 23 festejos, no se exige ni se incentiva la existencia de carteles rematados en la Feria, ni se impide que los principales toreros no estén en esta Feria, pero sí en una que se realice la semana siguiente, que es lo que ha sucedido estos años con la Feria del Aniversario.

Respecto al conjunto de la temporada, se exige celebrar festejos toros los domingos y festivos, se tratan de potenciar cinco fechas concretas (Domingo de Ramos, Resurrección, 15 de mayo, 15 de agosto y 12 de octubre), pero no se incentiva que haya carteles de interés en lo relativo a toreros, novilleros o ganaderías.

Y, en fin, los precios son iguales para todos los festejos. Unos precios bastante bajos en comparación con cualquier otra plaza para festejos relevantes y altísimos tal vez para otros carteles que, fuera de Madrid, no llevarían más de cien o doscientos aficionados a la taquilla, como mucho.

Un Pliego, en resumen, basado en la experiencia y el dinero, que propone una larga Feria de San Isidro que no tiene por qué tener interés porque tiene inercia, y una temporada que tiene que ser larga aunque puede ser perfectamente anodina.

domingo, 16 de enero de 2011

Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (1 de 7)

Este año expira la última de las prórrogas a las que tenían derecho los actuales gestores de la Plaza de Las Ventas, lo que implica la necesidad de que su propietaria, la Comunidad de Madrid, decida sobre su futura gestión. Desde distintos medios de comunicación taurinos y blogs de aficionados se han comenzado a efectuar algunas reflexiones sobre este proceso (Los Toros en el Siglo XXI, por ejemplo, ha iniciado el debate sobre si es preferible la concesión, la gestión interesada o algún otro sistema y Taurología, en su encuesta, plantea una pregunta sobre la cuestión más importante del nuevo Pliego). Incluso algunos de los principales toreros, en una reciente comida con la Presidenta de la Comunidad de Madrid, han mostrado su preocupación por el nuevo Pliego que deba regir el futuro concurso, criticando el elevado canon que deben abonar los empresarios (lo cual no deja de ser una manifestación un tanto sorprendente, primero, por venir de los toreros y no de los empresarios y segundo, porque no se dice qué trata de lograrse con una reducción del canon, si un mayor beneficio para el empresario, mejor remuneración de los toreros, de los ganaderos,… o una disminución del precio de las entradas, que siendo algo deseable en casi todos los cosos, no es preocupante en Madrid, donde los precios son los más bajos de toda España).

Comparto, no obstante, con estos toreros y con los profesionales y aficionados que ya están en este debate, que la Fiesta se juega mucho en este concurso para la futura gestión de Las Ventas. Y ello, por distintos motivos. Primero, porque la Fiesta está siendo objeto de múltiples agresiones en cuanto a su legitimidad moral y su presencia social, sin que la respuesta esté siendo precisa ni coordinada, y Las Ventas es un estandarte que, bien utilizado, puede demostrar los valores culturales y la amplia acogida de la Tauromaquia entre los más variados sectores. Segundo, porque en el actual escenario de crisis económica y recorte de festejos, una plaza de temporada es más necesaria que nunca. Tercero, porque a pesar de que entre los habituales de los tendidos venteños hay mucho integrista, se trata de una plaza que permite demostrar cómo puede ser una Fiesta digna y, a la vez, festiva, recuperando una tauromaquia eterna y toreros que de otro modo no estarían en el circuito (tal y como sucedió en la tarde de Juan Mora en la pasada Feria de Otoño). Y cuarto, porque la Comunidad de Madrid está apostando por la Fiesta, su Presidenta es cabal aficionada, y es consciente de que lo que se haga en la primera plaza del mundo es a la vez referencia y termómetro para otras muchas plazas.

Por eso, a lo largo de distintas entradas en días sucesivos voy a efectuar mis reflexiones sobre cuáles son los elementos que, a mi juicio, deben tenerse en cuenta para elaborar el futuro Pliego y que enlazan con las que ya fui desgranando al finalizar el pasado San Isidro en tres entradas diferentes (Conclusiones I, Conclusiones II y Conclusiones III). Soy consciente de que se trata de un ejercicio de escasa relevancia práctica por su carácter parcial y porque a quienes corresponde elaborar el Pliego tendrán en mente otros muchos factores e intereses que no tienen por qué coincidir con los de los aficionados (y, en concreto, con mi visión de la Fiesta); pero si algo de lo que se plantea aquí sirve para avivar el debate y que el Pliego no se elabore sólo con inercia, ya habría servido de algo. Además, tener ilusiones no cuesta nada…

El modo de acercarme a este debate, no obstante, va a ser algo diferente a lo que hasta ahora he podido ver. Trataré de hacerlo en seis pasos:

  • En la siguiente entrada hablaré del actual Pliego: cuál es el sistema de gestión que incluye, cuáles son las principales obligaciones del adjudicatario y cuáles los criterios para seleccionar al empresario.
  • A continuación efectuaré un breve resumen de qué es lo que, a mi juicio, ese Pliego ha conseguido para Las Ventas. Es decir, qué elementos de la oferta resultaron relevantes para la selección del adjudicatario y cuál es la gestión en la que se ha traducido las obligaciones y los criterios de selección del Pliego.
  • Más tarde apuntaré cuál es la misión que, desde mi punto de vista, Las Ventas debe tener en la Fiesta. Es decir, qué es lo que debería tratar de conseguir el nuevo concurso.
  • Definidos los objetivos, abordaré el debate de los distintos sistemas de gestión, apuntando cuál (cuáles) es en mi opinión el más adecuado para cumplir con esos objetivos.
  • Tras el sistema de gestión apuntaré cuáles podrían ser los criterios de selección del adjudicatario que ayudaran a elegir a quien mejor pudiera dar cumplimiento a esos objetivos.
  • Y, por último, haré algunas reflexiones generales (pero no por ello de menor trascendencia) sobre los abonos, las instalaciones de la Plaza, los sistemas de venta de entradas, devoluciones, etc.

domingo, 9 de enero de 2011

La realidad de la ficción

Mi amigo y mercurial Alejandro Muñoz, firma una excelente y sorprendente crónica, con escala en Estocolmo incluida, del libro de Jacques Durand, "Morantissime de la Puebla".

Este es el enlace:

http://alejamu.blogspot.com/2011/01/durantissime-de-liberation.html

Mil gracias.