sábado, 31 de julio de 2010

Lo de Cataluña

Estos días del final de la temporada (laboral, que no taurina) han sido infernales. Tanto que no me han permitido dejar constancia aquí de algunas reflexiones sobre la barbaridad del Parlamento catalán. Eso que han ganado ustedes, porque la brillante entrada de José María ha puesto un notable punto de belleza donde se hacía más que difícil extraerla.

No quiero, por eso, aburrir, con digresiones sobre la libertad, los aspectos jurídicos, las razones identitarias (y no de defensa de los animales),... Sólo algunos apuntes que, si vamos cogiendo pulso los próximos días, tal vez desarrollemos.

1.- Los únicos culpables de lo que ha sucedido en Cataluña son los políticos que han votado a favor de la prohibición. Políticos mediocres que se empeñan en llevar a la Ley su visión de lo correcto y lo adecuado. Lo ha dicho excepcionalmente Savater en su artículo de hace un par de días en El País.

2.- Los principales responsables de que se haya podido perpretar este liberticidio son, sin embargo, los taurinos. Su falta de organización, lo casposo de sus instituciones, lo provecto y venerable de sus representantes, la falta de imaginación, la nula capacidad de convocatoria, el absoluto desconocimiento de los resortes de la comunicación, el compadreo con políticos y medios de comunicación, hace que su voz no se haya oido prácticamente nada y que lo que han dicho haya sido perfectamente prescindible. La prohibición podría haberse evitado con una actuación contundente desde dos o tres semanas antes. Desde luego, fuera de Cataluña. Con una actuación contundente que hiciera ver a las empresas catalanas que los aficionados somos muchos y estamos dispuestos a modificar nuestros hábitos de consumo y financieros si toman decisiones equivocadas. Y las empresas se lo hubieran explicado con cierta urgencia a CIU, que hubiera cambiado sin grandes conflictos morales el sentido de su voto. Pero para eso, como digo, hay que estar organizados, tener presencia en los medios y ser portadores de una credibilidad de la que carecen absolutamente las instituciones taurinas.

3.- La labor de los medios de información generales (Y TAURINOS) ha sido, salvo escasísimas excepciones, realmente penosa, llena de tópicos y lugares comunes y sin reflexiones nuevas, sin ordenar las ideas de modo coherente y sin aportar elementos relevantes para el juicio de los lectores. Un absoluto aburrimiento.

4.- La blogosfera taurina sí ha dado muestras de cierta creatividad e imaginación, de exaltación a veces y de mesura otras. Pero, en todo caso, de vitalidad. El problema es que la gran virtud de la red (la absoluta autonomía de cada ciudadano frente a su ordenador) implica una considerable dificultad para dar coherencia y trasladar a la práctica de forma ordenada todas las propuestas. Esa debería ser una de las labores de los taurinos. Pero parece que no están por ello.

5.- Jurídicamente, ya lo dijimos hace tiempo en este mismo blog, quien ha estudiado mejor este asunto desde una perspectiva constitucional es Gabriel Domenech, un profesor de derecho administrativo de la Universidad de Valencia que tiene dos extraordinarios trabajos: uno en la Revista Jurídica de Castilla La Mancha y otro en El Cronista del Estado Social y Democrático de Derecho. El blog "Los Toros en el siglo XXI" hace un interesante resumen de los argumentos por los cuales esta prohibición es inconstitucional. A ninguno de los taurinos se le ha oido hablar de estas razones ni de estos trabajos.

6.- La actuación del Partido Popular presentando una iniciativa parlamentaria para modificar la actual normativa taurina y señalar la competencia estatal va en la dirección adecuada, pero, a mi juicio, el asunto debería tener un alcance y contundencia mayor que el texto propuesto que no sirve casi nada para los fines que dice pretender.

7.- La actitud del Presidente del Gobierno y sus secuaces diciendo "respetar" la decisión y pidiendo que no se politice todo suena a cachondeo. Primero, porque uno no puede respetar las decisiones que conculcan derechos individuales, y es de esto, y no de toros ni de derechos de los animales, de lo que estamos hablando. Segundo, porque esto es un asunto político porque los políticos se han metido a regular la vida ciudadana y sus costumbres. Si nos dejaran en paz y no se dedicaran a jodernos con leyes absurdas, no politizaríamos nada. Son ellos los que llevan a la política y a las leyes, costumbres y ritos que deberían estar fuera de su perversa intención regulatoria. Y tercero, porque el respeto a toda decisión autonómica, sea razonable o no, y esté dentro de su ámbito competencial real o del que quiera imaginar cada reyezuelo regional, no es sino un modo de cargarse la igualdad de los ciudadanos de este país.

8.- La prohibición de los toros en Cataluña no es, en definitiva, un problema eminentemente taurino. En Cataluña se dan al año 20 corridas de toros. El problema es un problema de libertad. Y la libertad restringida a un solo ciudadano es un atentado contra la libertad de todos. Y es un problema que deja al aire las miserias de la organización de un ritual cuya verdad y estética ha crecido de forma magistral en los últimos años, pero cuya conexión con los ciudadanos ha perdido importancia por los vetustos esquemas organizativos en los que sigue anclado.

martes, 27 de julio de 2010

Adeu Barcelona

Ojalá me equivoque, pero a estas horas parece que está todo el toro vendido y resulta difícil apelar al seny catalán. Creo que hubiera procedido negar la mayor y no admitir nunca a trámite una iniciativa prohibicionista, bastante padecemos nuestra partitocracia para que, ahora, tengamos que sufrir un ejemplo de eventual legislación popular. No se puede legislar nunca contra el derecho, sino a favor del derecho. No sé ni por qué nos molestamos en ir al Parlament a hacer el paripé. En fin.

Todos sabemos, y la empresa Balañá, propietaria de la plaza, mejor que nadie, cómo se ha cocido esto: la afición en Barcelona renqueaba, era cuestión de meses hacerla caer, pero volvió José Tomás y se desató la natural locura. Nunca olvidaré aquella tarde de junio en la que JT toreó en el vértice del miedo y fue portada de La Vanguardia (ay, el seny). Ahora la única vía para extirpar una afición pujante es prohibir, prohibir sin argumentos.

En mitad del asunto se ha cruzado lo del Estatut, el Mundial de Fútbol y la Guerra de las Banderas, la verdad es que en Cataluña los políticos han montado un buen lío, pero un lío rentable.

Lo de los boicots siempre me ha parecido una majadería, pero si la votación mañana es contraria a los toros hay que entenderlo así, como un boicot: esto es, una majadería promovida, además, por un andaluz (o tempora, o mores).

Estos últimos años he ido más tardes de toros a Barcelona que a Madrid, tardes felices de triunfo y amistad, si como parece la votación de mañana acaba con la tauromaquia en Cataluña, yo, que no me puedo olvidar que la Plaza de la Monumental la inaguró, con Joselito el Gallo, un primo de mi abuelo, el torero Curro Posada, no tengo más remedio que sacudirme el polvo de las sandalias.

Adeu Barcelona, alguna tarde soleada nos volveremos a ver, aquí te dejo unos versos de circunstancia, de muy malas circunstancias:

ADEU BARCELONA

En Barcelona,
ciudad fenicia,
puerto de mil franquicias
donde los chinos
regentan bares taurinos
y los albañiles moros
con camisetas blaugranas
hacen rascacielos de oro,
van a prohibir los toros
... y la rumba catalana
tan gitana, tan condal.

¡Cuánta patraña:
adiós a la Monumental
por decir Adeu Espanya!

Barcelona, vieja charnega
con problemas de Estatut
a manos de un andaluz
vas a dejar de ser griega
y te dirán tururú.

Como la uña
de la carne de España
mi Cataluña.

domingo, 25 de julio de 2010

Barcelona (18 de julio de 2010) - Una tarde reivindicativa

La tarde del 18 de julio de 2010 en Barcelona estaba señalada como la de la reaparición de JT. Pero el de Galapagar no se ha recuperado con la urgencia que los aficionados (y las empresas) hubieran deseado. Aún así, quisimos estar en Barcelona por muchas razones. Entre otras, porque esa tarde se reivindicaba la continuidad de la Fiesta, como se reivindicará una semana después, en las dos corridas previas a la votación del día 28 en la que, salvo sorpresa, los parlamentarios catalanes mutilarán parte de su cultura y de su historia. Pero, además, porque queríamos volver a ver a Manzanares y porque queríamos agradecer al Juli su gesto de estar siempre donde la tauromaquia le necesita. Julián es un torero que te gustará más o menos, pero al que no puede discutirse ni un tanto su compromiso con la Fiesta, su liderazgo, su voluntad para echarse sobre los lomos Feria y temporadas enteras. Que luego haya imbéciles como el asesor de Pamplona que diga que no le dio la segunda oreja porque Juli no tiene “duende”, es de una brutal mezquindad. Pero ahí siguen interfectos como este con autoridad en los palcos.

Por cierto, a propósito del “duende” habría que recordar la anécdota de Paco de Lucía a la que aludió hace poco el Presidente de Abengoa. Cuando al genio de Algeciras le dicen que toca bien la guitarra acostumbra a decir: mira, yo llevo desde que tenía doce años tocando la guitarra catorce horas al día. Y a eso, en mi tierra, le llaman “duende”. En el caso de Juli, ni por esas. Lleva toreando todos los días sin apartar un minuto su mente del toro desde que era un niño y aún hay mediocres que no han empatado ni con su sombra en la barra de un bar que se atreven a negarle ese “duende”.

En los alrededores de la plaza desde varias horas antes de empezar la corrida se vivía un ambiente de fiesta y reivindicativo. Todas las conversaciones, en español, en catalán y en francés, versaban sobre la prohibición. Y en todas se notaba una ecuanimidad y un respeto al adversario que nuestros enemigos no han tenido con nosotros.

En la plaza, los toros de Victoriano del Río y de Cortés estuvieron en general bien presentado y permitieron hacer cosas.

Fundi, sin embargo, no se encontró con ninguno de sus toros. Dio lances y muletazos a ambos, pero sin sitio y sin ambición. Una pena cómo se ha cortado de raíz la buena línea que tenía este torero hace un par de años.

Juli, pese a no triunfar, dio una lección de torería, de sitio y de pundonor. Al segundo de la tarde lo recibió muy bien por delantales y quitó con gracia por chicuelinas. Con la muleta, empezó enseñando al toro por bajo y luego, con la derecha, fue haciendo poco a poco la embestida. Dio dos tandas al natural de gran clase, pero el toro se rajó pronto y él marró con la espada. En el quinto sorprendió a toda la plaza con una ceñidísima larga de rodillas en el tercio. Con la muleta empezó muy bien la faena, pero el toro se quedaba muy corto. El Juli se metió entonces entre los pitones y arrancó la emoción del público a base de quietud y cercanía. Gran estocada después de un pinchazo.

Y Manzanares demostró una vez más su empaque y clasicismo. Una delicia ver a este torero. Recibió muy bien de capa a su primero, al que más tarde hizo una faena seria, pulcra y honda en la que destacó una tanda con la derecha absolutamente sublime. No es posible más ligazón, más arte y más liturgia que la de esa serie imprescindible. En el sexto la faena fue más compacta, más redonda, haciéndolo todo bien (aunque es verdad que toreando mejor con la derecha que al natural). Un prodigio de elegancia y torería que finalizó con tres circulares invertidos para conectar aún más con el público cuando el toro se quedó parado. Grandísima estocada que remató una tarde importante. Para los catalanes y para quienes, desde fuera, habíamos ido a apoyarles en su defensa de la libertad.

viernes, 23 de julio de 2010

Plaza de Toros, una reflexión

El pasado 10 de Junio tuvo lugar la Presentación en la Plaza de Toros de Espartinas de mi último libro, "Plaza de Toros", que ha editado la Isla de Siltolá y cuenta con los excelentes carteles del artista Pablo Pámpano.

En este enlace pueden admirar y adquirir su obra gráfica

Del acto se hizo eco Giralda Televisión en su programa con Torería [programa del 15 de junio] y mi amigo el poeta y fotógrafo Ramón Simón dejó un excelente reportaje fotográfico en su blog.

A continuación transcribo mi intervención en la presentación, que no fue sino un alegato de la fiesta desde la cultura y nada más que desde la cultura, frente a tanta barbarie mansa que nos acosa, pero que no nos derribará.

Subrayaré en negrita las palabras relacionadas con Cataluña, donde el fin de semana pasado disfruté, en compañía de Lorenzo, de una gran tarde de toros.

Y yo no sé por qué hay a quien pueda interesarle prohibir la grandeza.

Me parece que fue Chesterton quien dijo que la indiferencia ante la grandeza es la mejor prueba de la mediocridad.



BUENAS TARDES, CON SU PERMISO

El reglamento taurino determina que el matador antes de empezar la faena de muleta se acerque al palco presidencial para solicitar la venia a la autoridad, representada aquí por el Ayuntamiento de Espartinas, la Delegación de Cultura y los gestores de la Plaza de Toros a quienes estoy profundamente agradecido por el cuidado que han puesto en la celebración de este acto.

La diplomacia y el protocolo, sin embargo, otorgan a los jefes de estado y los monarcas privilegios y distinciones por el rango que ostentan que modifican el orden de prelatura por lo que en consecuencia yo debo ahora saltarme el reglamento.

No me dirigiré a la presidencia, no haré la cumplida reverencia a las autoridades con la que acaba el paseíllo y empieza la fiesta, la dejo para luego.

Permitid que mis primeras palabras sean para los héroes, para los toreros aquí presentes, los protagonistas de este libro que en mi imaginario particular ocupan el más alto trono, conquistado en la arena solar, en el albero de la gloria, dice Píndaro en su Olímpica VII, dedicada a Diágoras de Rodas, púgil:

“Zeus, concede al hombre que alcanzó la gloria por sus puños el venerado prestigio entre propios y extraños. Porque él sigue sin torcerse un camino que aborrece la soberbia y conoce bien lo que advirtieron las rectas inteligencias de sus nobles antepasados.”

Que no es sino la forma clásica de decir lo que el pueblo siempre ha pregonado en las calles de Sevilla: “ahí va un torero”.

Y termino mi principio con otro principio nuevo, gracias a todos por venir, pero especialmente gracias a los muchachos y niños de la Escuela Taurina de Espartinas, miradlos, ved a los toreros, ellos son los héroes, los hombres de los que hablo en este libro, pero vosotros sois los héroes del futuro.

Os hablaba de Píndaro y de las olímpicas, en unos días la televisión estallará, echa añicos por los balones del mundial de fútbol. El deporte lo ocupa hoy todo en los medios de comunicación, pero la televisión no ama al deporte, que se acrisola en un lento y diario entrenamiento, sino que vive en una perpetua exaltación del instante que es NADA y ha hecho falsamente suyo el lema olímpico CITUS ALTIUS FORTIUS, más deprisa, más alto, más fuerte, y lo ha trasladado fatalmente a la juventud. El toreo, que se planta desnudo ante la muerte, cuestiona esta escala de valores porque propone otra, MÁS LENTO, MÁS BAJO, MÁS SUAVE.

Una escala de valores perdurables que propone frente al miedo el valor y la confianza en uno mismo y en unos compañeros que eventualmente se jugarán la vida por la tuya.

Si el espíritu de sacrificio de estos muchachos que cada tarde torean de salón en esta plaza y en las de las decenas de escuelas taurinas de Andalucía, si el espíritu de sacrificio del los toreros verdaderos se extendiera al conjunto de la sociedad no habría crisis porque no habría miedo.

Vaya ahora mi saludo, mi petición de venia más respetuosa al pueblo y la gente de Espartinas, muchas cosas me unen a este lugar donde se encuentra la mejor Plaza de Toros de la provincia de Sevilla, la única en la que he visto indultar un toro, al maestro Enrique Ponce. A solo unos cientos metros de aquí, en el convento de Loreto, me casé con Rocío, la madre de mis dos hijas.

Entre las columnas toscanas y las cadenas que flanquean el dintel de La Puerta del Príncipe, figura en letras de bronce la siguiente leyenda:

PLAZA DE TOROS

Cuando agrupé la carpeta de textos y poemas sobre el toreo que constituyeron el germen de este libro bajo el título, tan sencillo, de PLAZA DE TOROS buscaba que el libro fuese en sí mismo una plaza: un lugar sobre el que se acumularían toreros, faenas y gestas.

Querría que ustedes al ojear o leer el libro, al disponerlo en su estantería sintieran que en su casa existe un lugar, una plaza de toros atemporal donde perpetuamente sucede la liturgia y el ritual, de la tauromaquia.

Mi plaza quedó escrita, pero estaba vacía, podemos cantar al héroe, pero es necesario fijarlo de perfil

Era necesario disponer sobre ella los carteles que anunciasen a las figuras, era necesario disponer un friso, pintar en un ánfora los trabajos de los héroes.

Y era necesario, además, que a manera de cinematógrafo los héroes cobrasen vida al paso de las páginas.

Para lo primero acudí a Pablo Pámpano, a quien desde hace mucho habían llamado la atención las imágenes literarias de mis poemas, pensamos juntos que trabajar sobre la materia del toreo podría dar un resultado más visual, por la plasticidad inagotable de la Fiesta.

Para dar cuerpo al libro apareció la Isla de Siltolá y su editor Javier Sánchez Menéndez que desde el primer momento apostó por el él, como un objeto bello, como una plaza de toros de la mejor fábrica.

Gracias Javier, desde que te conozco todo lo que me ha pasado ha sido literaria y literalmente bueno, en una ocasión te dije que eras un Quijote de la poesía.

Al mundo le hace falta gente con tu generosidad y tu talento literarios y empresariales, con tu irreverencia y tu punto de locura.

Espero que con esta Plaza no contribuyamos demasiado a tu ruina porque en España editar poesía es llorar, como decía Larra de escribir.

Hay quien te da el título de mecenas, nosotros hoy te consideramos nuestro apoderado.

Y para abrir Plaza, como ha señalado mi querido amigo el poeta cacereño Santos Domínguez, necesitábamos a un maestro que fuera por delante y nos dejara, con los capotazos precisos, el toro en suerte. Lorenzo, gracias por el prólogo que tanto ha gustado, que nos acompañes en el libro, es un lujo.

Cambio de tercio, como estamos en una Plaza de Toros si ven que me alargo no duden en darme un aviso.

Como el Reloj Orológico de la Plaza de San Marcos en Venecia, como el reloj astronómico de Praga, la Plaza de Toros es parecida a la circunferencia de una esfera armilar donde el público y el torero se exponen a los recurrentes ciclos de la naturaleza caracterizados por la dualidad, –SOL Y SOMBRA-, como el YIN Y EL YAN de la China.

Este libro arranca en mitad del verano, con la Asunción de María, cuando la fiebre del toreo arde en las Plazas de España y termina, anunciando una nueva primavera cósmica, con el cierre de la temporada por otoño.

Entre ambas efemérides que abren y cierran este anillo, se resume la historia de la tauromaquia con poemas en prosa dedicados a los toreros que se enfrentan mano a mano, a través de las eras geológicas de la tauromaquia.

Joselito y Juan Belmonte, en la Edad de Oro de la tauromaquia.
Manolete y Pepe Luis, en el blanco y negro de nuestra posguerra.
Antonio Ordoñez, la majestad absoluta en la soledad de Ronda.
Curro Romero y Rafael de Paula, o el toreo de arte.
José Tomás y Morante de la Puebla, como representantes de las dos tendencias extremas del toreo eterno y pilares que sustentan la fiesta en su concepción litúrgica.

Porque hay que entender que cada torero figura aquí como un arquetipo o emblema que puede englobar muchas tauromaquias y lo más difícil ha sido prescindir de ciertas figuras, esta plaza las quiere abrazar a todas.

Caigo en la cuenta ahora de que todos los toreros son andaluces menos uno, no lo había pensado, pero nadie le pregunto la nacionalidad a Hércules cuando vino de Grecia a enfrentarse a los toros de Gerión en la mítica argónida del Coto de Doñana.

Y sin embargo en las costas griegas de Cataluña se han alzado voces inoportunas que quieren prohibir la fiesta de los toros. No lo conseguirán aunque dispongan de medios burocráticos para ello, si en las calles del delta del Ebro sigue corriendo el toro, será necesario el héroe que lo lidie y mate a estoque.


Podrá no haber poetas, pero siempre habrá poesía, ante los derribados muros de Troya, ante los derribados muros de las Plazas de Toros, aún resuenan las atronadoras voces de mando de aqueos y troyanos, han pasado miles de años, pero Aquiles, Héctor o Patroclo aún luchan frente a la amplia muralla de Ilión por la belleza de Elena, gracias al canto de Homero.

Los toros son cultura y esto es lo que ha buscado este libro, para, modestamente, resumir la historia de la tauromaquia, como lo que es: una página indeleble de la Historia de la Humanidad.

Ningunear esta danza fugaz al borde de la muerte, trivializarla, reducirla a simple espectáculo, rebajarla a charlotada anteponer a ella un ecologismo fundamentalista, es degradarla y no debemos consentirlo.

Por eso agradezco infinitamente a Pablo que haya querido ilustrar y dar vida a estos héroes de papel y oro, y a Siltolá que les haya dado carne y sangre de tinta para volver a torear.

Gracias Pablo por dar vida, por inscribir en el Partenón de estas hojas la imborrable efigie de los últimos héroes: aquel adolescente que veía en la Plaza de Toros de Sevilla, un vestigio romano que le decía lo antigua, noble y buena que era su ciudad, aquel joven que en el granito duro de las ventas fue herido por el sol y el hombre que cada domingo ve arder el sol sobre el oro de lo trajes de luces de la Maestranza, te estará eternamente agradecido por haberle dado vida a sus criaturas.

Por haberlas vestido de papel y oro.

Siento que al escribir este libro cumplo un deber, en la maravillosa serie televisiva “Juncal”, Paco Rabal decía que los médicos habían nacido para curar a los toreros, los pintores para pintar a los toreros, los arquitectos para hacer plaza de toros y los poetas habían nacido, claro, para cantar a los toreros, hasta el poeta Rainer María Rilke, quien hizo latir sus ángeles terribles junto al abismo de la Plaza de Toros de –Ronda, que también figura en el libro el poeta más delicado del Imperio Austrohúngaro que nunca fue a una corrida dedicó un poema Paco Montes, Paquiro.

Quien apuesto, impasible, y sin odio
apoyado en sí mismo, sereno, sosegado,
hunde casi blandamente el estoque
en la gran ola que rueda y retorna,
y su ímpetu se ahoga en el vacío.


Muchas cosas me unen al pueblo de Espartinas, aquí a solo unos cientos de metros, en el convento de Loreto, hay enterrado un sacerdote, Fray Pacífico, a quien juntos y al alimón Pablo y yo hemos querido dedicar este libro porque nos enseñó a hacer, como hombres, como toreros, el paseíllo de la vida.

Me comentaba hace poco el maestro Esplá algo de lo que yo no me había percatado: sólo tres profesiones se visten de oro, el torero, el sacerdote y el militar, porque las tres se enfrentan al gran misterio que es la muerte.

Misterio que ellos, los toreros, y nosotros, los poetas y los artistas, queremos esquivar a través de la belleza.

martes, 20 de julio de 2010

Bertol Brecht y los toros en Cataluña

Tenemos que la hablar de la tarde de toros el domingo en Barcelona. De cómo los que protestaban eran 23 personas (que los conté). Habrá que hablar del artículo de Antonio Lorca en El País, de la "libertad de voto" que ha dado el PSC, de cómo la votación del día 28 va a ser la patada a la sentencia del estatut, que la van a dar en el culo de los taurinos,...

Habrá que hablar de muchas cosas, pero recuerdo ahora un poema de Bertol Brecht que refleja como pocos lo que sucede cuando los ciudadanos de un país, de una región, de una nación, de un territorio, no protestan cuando se atenta contra la libertad y las ideas de determinados grupos. Qué sucede cuando no se actúa contra el totalitarismo.

Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada por que yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron por mí,
no quedaba nadie para protestar.

No sé si a alguno le puede hacer reflexionar. Cuando está en juego la libertad lo de los toros, es cierto, es lo de menos.

domingo, 11 de julio de 2010

Madrid (4 de julio de 2010) - Trámite inútil

La empresa da festejos los domingos porque lo exige el Pliego. Los toreros van porque esperan que, con un milagro, puedan hacer una faena que les abra las puertas del próximo San Isidro en el que, si vuelven a estar bien, pueden coger una sustitución que, si repiten triunfo, les dé diez o doce contratos donde antes sólo había uno o dos. Y los aficionados vamos (tal vez menos de quinientos, o de mil, el resto todos turistas) porque la Fiesta nos hace revivir nuestros sentimientos mejores.

No, estos festejos, al fin, no sirven para nada. Y menos aún cuando desde el principio se han organizado con desidia. No es de recibo, es una irresponsabilidad más de la empresa, anunciar hace un par de semanas el cartel y el mismo día de la corrida tener que cambiar los toros de la ganadería anunciada (Criado) por otros (Guardiola) porque los primeros no habían pasado el reconocimiento. ¿Es que se han comprado los toros sin ver si estaban "rematados"? ¿Es que el criterio de la empresa no coincide -aún- con el de los veterinarios? ¿Es que los veterinarios quieren boicotear a la empresa y a los toreros y no se les ha ocurrido otro modo de hacerlo?

Por si esto fuera poco, la mayoría de los espectadores -turistas- financian tardes infames como esta dejándoles una imagen nefasta de nuestro país y nuestra Fiesta. Para empezar, en la cola donde se compran las entradas, en un día en que en la taquilla hay entradas de cualquier lugar de la plaza, a cualquier precio, hay reventas tratando de estafarles vendiéndoles entradas a precios muchos más elevados de los de taquilla. ¿Tampoco puede actuar la policía? ¿No les parece a esos policías que, además, son Presidentes de la plaza, que serían mucho más útiles a la sociedad y mucho más consecuentes con el dinero que ganan estar deteniendo a estos delincuentes que amonestar a los toreros o a los periodistas en el callejón? Y la empresa y la Comunidad de Madrid, ¿no les parece que podían editar y entregar gratuitamente a los turistas una breve guía de seis u ocho páginas en la que explicaran el desenvolvimiento del festejo para que estos nuevos espectadores pudieran entender algo mejor lo que está sucediendo? Me temo que es mucho pedir para aquellos que tienen en sus manos la defensa y promoción de la Fiesta...

Pero, eso sí, los precios iguales que si uno fuera a ver a José Tomás o a Morante. De locos.

En el ruedo, no pasó nada, o casi nada. Antón Cortés, que hace años dio en algún momento su dimensión de torero genial, imprevisible, artista (con cuentagotas, pero lo hizo) se le notó con muchas precaucines. Buscando más la composición de la figura que el toreo de verdad, hondo, citando y embarcando la embestida. En el primero dio alguna serie muy corta con cierta gracia y el cuarto, soso y flojo, no le permitió nada y, además, dio un sainete con la espada.

Ambel Posada tuvo en el segundo un toro muy flojo y que se debaja debajado en los pases. No había opción alguna. En el quinto, un toro que cabeceaba, estuvo muy desconfiado, sin sitio y sin recursos. Con la espada, muy mal en ambos.

Y Javier Cortés, que volvía con la vitola de uno de los toreros jóvenes con más interés, tampoco pudo hacer mucho. Dejó, eso sí, evidencia de sus ganas, pero poco (muy poco) más. El recibo con el capote en el primero fue falto de ajuste y de hondura. Con la muleta, el toro cabeceaba y él dio algún pase bueno, pero le falto ambición, técnica y gracia. Pases sueltos, pero sin acabar de rematar. En el sexto, dio una serie correcta al principio (aunque sin cruzarse) y luego se acercaba demasiado para citar, cortando recorrido al toro y sin ligar los pases. Al final, se metió entre los pitones, provocando el aplauso de los turistas, pero sin demostrar y reivindicar el toreo que nos había ilusionado otras veces. Le falta mucho en calidad. Y probablemente también en ambición.

Otra tarde perdida para el toreo. Estas son las que acaban con la Fiesta. No (sobre todo) los antitaurinos.

domingo, 4 de julio de 2010

Conclusiones de San Isidro (y III) - La Plaza y su gestión

Quería haber escrito esta última parte de mis particulares conclusiones de San Isidro hace tiempo, pero diversas cuestiones lo han ido retrasando.

Como decía en la entrada anterior, la Comunidad se me ha adelantado al conceder la prórroga a Taurodelta. No es que, como se verá, uno tenga un remedio mágico para la Plaza de Toros de Las Ventas, pero sí creo que hay una serie de elementos que los propietarios de la Plaza deberían sopesar antes de la irresponsable decisión que han tomado.

En todo caso, no querría centrarme sólo en la gestión de la Plaza, y menos aún en la prórroga. Querría hacer una consideraciones sobre la Plaza en sí y sobre su gestión. Las conclusiones en este ámbito serían, básicamente, las siguiente:

1.- La plaza tiene que ser reformada para que los espectadores ganen en comodidad. No puede defenderse que la Tauromaquia sea una actividad cultural y obligar a que quienes acuden a su contemplación tengan que pasar frío, mojarse, les dé el sol en los ojos y soporten las rodillas del de atrás en los riñones durante más de dos horas. Además de estar sentado sobre duro granito. Los espectadores de toros somos auténticos héroes. Pero en estas condiciones es difícil convencer a más gente y, sobre todo, conseguir la asistencia continuada de gente del nivel que es conveniente. Gente a la que le gustan los toros, pero que no está dispuesta a soportar estas incomodidades. Podremos criticar lo que queramos su falta de austeridad, pero hay muchos que no quieren estar así diez o doce, o treinta días seguidos durante más de dos horas. Soy consciente de que hacer las obras precisas para esto puede suponer una pérdida de aforo, pero habrá que empezar a afrontarlo con urgencia.

2.- No es admisible que la lluvia y el viento condiciones la celebración de los festejos. Hay soluciones técnicas que permiten eliminar o mitigar estos efectos negativos. Y es imprescindible implantarlos ya. La Plaza es un Monumento Histórico y eso impone ciertas limitaciones. Pero también El Prado lo es y no por eso se ha dejado de hacer una reforma completa de sus instalaciones (retoque del Claustro de Los Jerónimos incluido). No séamos tan necios como para que el costumbrismo de las épicas tardes de toreros contra el viento y la lluvia (que las ha habido) sirvan de excusa para que los festejos se desarrollen en las mejores condiciones posible.

3.- Hay que replantearse seriamente el sistema de gestión de la Plaza. Siendo conscientes de que el problema no es el sistema, sino los criterios. Pero teniendo también presente que sin explicitar cuáles son los criterios y por qué se elige un determinado sistema, valorar la coherencia y controlar el cumplimiento de lo pretendido es muy complicado.

Trato de explicarme (aunque la explicación sea, quizá, algo extensa: adiós a los que abandonen aquí. Y mis disculpas a los juristas por algunas imprecisiones de lo que sigue, en aras a la brevedad).

Los servicios públicos pueden gestionarse básicamente mediante dos tipos de sistemas: los directos y los indirectos. En los directos, la Administración organiza el servicio y asume los riesgos económicos de su resultado (en nuestro caso, contrata toros y toreros, organiza la taquilla, recibe los ingresos, hace los pagos y se queda con la diferencia -positiva o negativa-). En los indirectos, contrata a un tercero para que organice el servicio y es este tercero es que lo gestiona y el que asume el resultado (beneficio o pérdida). Para seleccionar a este tercero, la Administración elabora un Pliego que establece cómo tiene que prestarse el servicio y que indica qué es lo que se va a valorar para seleccionar a quien finalmente lo preste.

Los aficionados de Madrid llevan tiempo pidiendo que en Madrid se cambie el sistema de gestión actual (sistema indirecto - concesión) po un sistema directo en el que la Comunidad tenga una intervención directa y decisoria (un sistema directo o un sistema mixto en el que su presencia sea importante). El modelo que se quiere que se siga es el de Plazas como Santander o Vitoria, donde son los propios Ayuntamientos quienen confeccionan los carteles con ayuda de un profesional o de un grupo de aficionados. Esto ha redundado en una mejora sustancial de la calidad de los festejos y ha incrementado muy notablemente la asistencia del público a los festejos.

Sin embargo, a mi juicio, el problema no es un problema de modelo de gestión, sino de cuáles son las prioridades del propietario de la Plaza. En Santander o Vitoria la calidad se ha conseguido porque el Ayuntamiento ha apostado por la calidad en su gestión directa. Perto también podría haberlo hecho rematadamente mal. Y esta calidad también podría haberse conseguido con un buen Pliego que lo que hiciera fuera premiar la calidad en la selección del empresario y donde las condiciones económicas (canon) fuera coherente con esa apuesta por la calidad.

En Madrid, el problema no es que haya una concesión. El problema es que el Pliego es una mierda y que en la selección del contratista se premió la "experiencia" en plazas de primera en vez de la calidad y la imaginación de la propuesta de temporada. Si no recuerdo mal, Taurodelta sólo ganó a los demás que se presentaron en años de experiencia. Y, por ejemplo, Simón Casas hizo propuesta en el ámbito de la temporada, los eventos culturales y demás que fueron mejor valorados. Es evidente que si la Comunidad elije por criterios de venerable ancianidad en vez de por la imaginación, la modernidad y la cultura, tenemos lo que nos toca sufrir. Pero es evidente que a Ignacio González o a José Pedro Gómez Ballesteros tampoco se les puede pedir que elijan desparpajo, modernidad e imaginación. Para eso tendrían que nacer de nuevo.

Por eso, el que estos mismos señores gestionaran directamente Las Ventas tampoco arreglaría nada. Imagínense ustedes a estos individuos contratando ganaderías y toreros. Echaríamos de menos a Taurodelta en una semana.

Para solucionar el problema, se pide la intervención de los aficionados. Que es evidente que sí podría solucionar el problema. Como lo ha hecho en Vitoria con un grupo de aficionados de categoría. Pero en Madrid, ¿a quiénes se elije? Si se va a poner a los del 7, o a los de la Asociación "El Toro", yo me borro. Si quieren dejarse asesorar por Molés o Moncholi, habrá opiniones para todos los gustos,... Yo preferiría gente independiente, como Corbacho, por ejemplo, o como algún otro periodista a quien no cito por si acaso alguien inoportuno leyera esto o se lo contaran y encima le perjudicara. Pero en todo el espectro político madrileño (español, si me apuran) no hay arrestos bastantes para poner la Plaza de Las Ventas en manos de gente del toro aficionada e independiente, sin prejuicios y que quiera hacer de esto una referencia de verdad.

Por eso el asunto no es cuál es sistema de gestión, sino qué quiere conseguir la Comunidad con Las Ventas. ¿Quiere dinero o quiere calidad? ¿Quiere muchos festejos o quiere festejos muy buenos? ¿Quiere ser un referente mundial en el toreo o quiere que los del 7 y asimilados no protesten? ¿Quieren hacer amigos entre empresarios, toreros y periodistas o quieren que en la calle se hable de Las Ventas por lo que sucede cada tarde que haya un festejo? Y si quieren varias cosas, ¿en qué orden lo quieren? ¿Cuánto quieren más una cosa que otra?

Eso es lo que hay que decidir. Y luego, valorar qué sistema, directo o indirecto, es el que mejor se adecúa a la consecución de esos objetivos. Algo sencillo, elemental en cualquier empresa, pero que entre los políticos resulta un esfuerzo intelectual cuya sola propuesta les desborda.

O lo mismo es que sí tienen claro lo que quieren, pero prefieren no decirlo. Porque si hay que extraerlo del Pliego, es bante evidente: comodidad (puntuamos la experiencia de los de siempre y nos evitamos propuestas heterodoxas e innovadoras) y dinero.

Unan ustedes ahora esta reflexión con las otras dos entradas de conclusiones sobre San Isidro y verán que hay una propuesta concreta de qué podría hacerse. Que como dije desde el inicio, no asegura los triunfos, pero creo que sí pondría Las Ventas en el lugar que le corresponde, nos daría a los aficionados madrileños muchas más satisfacciones y serviría para potenciar la Tauromaquia en sus vertientes culturales, artísticas, festivas y emotivas. Que no lo es todo, pero que no es poco.

viernes, 2 de julio de 2010

La prórroga - Anotaciones de urgencia

Se me han adelantado. Del análisis que he hecho de San Isidro me falta el último capítulo, el relativo a la Plaza y su gestión. Lo haremos pese a todo.

Pero la CAM se me ha adelantado. En contra del escrito que firmaron todas las asociaciones de aficionados y abonados, de todos los medios de comunicación (salvo los que hacen negocio con la Feria -SER y Digital +- y los que están al servicio de sus amos -Telemadrid-) y del más venerable sentido común, la Comunidad ha prorrogado a Taurodelta para que gestione un año más la Plaza de Las Ventas.

Hay que tener mucho cuajo para después de la Feria de este año decir que prorrogan porque la empresa ha cumplido el Pliego. Si cumplir el Pliego es que treinta días de toros sean como han sido, la razón es más que sobrada para no dar la prórroga y cambiar el Pliego. Pero son muchos los intereses, poca la sensatez y casi nula la capacidad de quienes están al frente del cotarro.

Eso sí. Por favor, no nos tomen el pelo. Espero que no sean capaces de declarar la Fiesta Bien de Interés Cultural la misma legislatura que prorrogan a estos individuos para gestionar esta manifestación de la cultura en su templo más representativo. Porque si lo que hacen estos señores es cultura, lo que yo escribo en este blog es la continuación mejorada del Ulises de Joyce.

Los políticos han perdido absolutamente la vergüenza y la dignidad. Da igual que hablen del Estatut, de la reforma laboral, del aumento del IVA, de la Ley del Aborto, del Plan E, de la ilegalización de partidos,... o de la concesión de una Plaza de Toros. Buscan sólo su comodidad y sus intereses. Su perpetuación en el poder. Les da igual la Tauromaquia lo mismo que les importa un bledo la vida humana, la seguridad de los trabajadores, la gente que va al paro o la falta de calidad de la educación o la justicia. Sólo les preocupa que les voten para poder seguir vivir del cuento.

Y en medio de todo esto, obviamente, la Tauromaquia es lo de menos. La pena es que estemos en sus manos. Que tampoco haya verdaderos empresarios taurinos que sean los que construyan y gestionen sus propias plazas, los que compitan entre sí.

Prefiero al empresario más sinvergüenza de los que se juega su propio dinero que al mejor de los que tengan que compadrear con una Administración para que le den un negocio cautivo.

Pero esto de que haya alguien con dinero que quiera de verdad apostar por los toros es mucho pedir. Y no están los tiempos para ello...

jueves, 1 de julio de 2010

Algeciras (27 de junio de 2010) - Podrido

Aludía a las facilidades que daba la empresa de Algeciras para poder asistir al sorteo y enchiqueramiento. Es verdad, pero no lo es menos que no hubiera podido asistir de forma completa sin las buenas gestiones de Aurelio, un anfitrión realmente magnífico.

Los toros de Juan Pedro estuvieron bien presentados para una plaza como la de Algeciras. Pero dentro no tenían nada. Estaban huecos (podridos, decían otros). Imposible que de allí surgiera mínimamente la emoción o el arte.

Aún así Morante nos deleitó con diez o doce lances de recibo al primero, llevándose el toro a los medios, de auténtico lujo. Y una faena de muleta al cuarto (el único que se movió, aunque de feas maneras), nada vistosa, faena antigua, sobre los pies, con algunos momentos (breves) de magia, pero, sobre todo, demostrando un conocimiento y un modo de estar delante de los toros realmente único.

Manzanares y Cayetano se estrellaron a pesar de poner voluntad y estética con toros imposibles.

La única duda es por qué las figuras se siguen anunciando con este tipo de ganado. Si es que esperan que uno entre cincuenta o sesenta salga como el de Badajoz de Morante y permita el lucimiento (un lucimiento de Morante a pesar del animal), si pagan favores pasados o si es les importa más evitar (hasta donde se pueda) toros complicados que aspirar al triunfo.

Incógnitas de lo contemporáneo.