domingo, 25 de julio de 2010

Barcelona (18 de julio de 2010) - Una tarde reivindicativa

La tarde del 18 de julio de 2010 en Barcelona estaba señalada como la de la reaparición de JT. Pero el de Galapagar no se ha recuperado con la urgencia que los aficionados (y las empresas) hubieran deseado. Aún así, quisimos estar en Barcelona por muchas razones. Entre otras, porque esa tarde se reivindicaba la continuidad de la Fiesta, como se reivindicará una semana después, en las dos corridas previas a la votación del día 28 en la que, salvo sorpresa, los parlamentarios catalanes mutilarán parte de su cultura y de su historia. Pero, además, porque queríamos volver a ver a Manzanares y porque queríamos agradecer al Juli su gesto de estar siempre donde la tauromaquia le necesita. Julián es un torero que te gustará más o menos, pero al que no puede discutirse ni un tanto su compromiso con la Fiesta, su liderazgo, su voluntad para echarse sobre los lomos Feria y temporadas enteras. Que luego haya imbéciles como el asesor de Pamplona que diga que no le dio la segunda oreja porque Juli no tiene “duende”, es de una brutal mezquindad. Pero ahí siguen interfectos como este con autoridad en los palcos.

Por cierto, a propósito del “duende” habría que recordar la anécdota de Paco de Lucía a la que aludió hace poco el Presidente de Abengoa. Cuando al genio de Algeciras le dicen que toca bien la guitarra acostumbra a decir: mira, yo llevo desde que tenía doce años tocando la guitarra catorce horas al día. Y a eso, en mi tierra, le llaman “duende”. En el caso de Juli, ni por esas. Lleva toreando todos los días sin apartar un minuto su mente del toro desde que era un niño y aún hay mediocres que no han empatado ni con su sombra en la barra de un bar que se atreven a negarle ese “duende”.

En los alrededores de la plaza desde varias horas antes de empezar la corrida se vivía un ambiente de fiesta y reivindicativo. Todas las conversaciones, en español, en catalán y en francés, versaban sobre la prohibición. Y en todas se notaba una ecuanimidad y un respeto al adversario que nuestros enemigos no han tenido con nosotros.

En la plaza, los toros de Victoriano del Río y de Cortés estuvieron en general bien presentado y permitieron hacer cosas.

Fundi, sin embargo, no se encontró con ninguno de sus toros. Dio lances y muletazos a ambos, pero sin sitio y sin ambición. Una pena cómo se ha cortado de raíz la buena línea que tenía este torero hace un par de años.

Juli, pese a no triunfar, dio una lección de torería, de sitio y de pundonor. Al segundo de la tarde lo recibió muy bien por delantales y quitó con gracia por chicuelinas. Con la muleta, empezó enseñando al toro por bajo y luego, con la derecha, fue haciendo poco a poco la embestida. Dio dos tandas al natural de gran clase, pero el toro se rajó pronto y él marró con la espada. En el quinto sorprendió a toda la plaza con una ceñidísima larga de rodillas en el tercio. Con la muleta empezó muy bien la faena, pero el toro se quedaba muy corto. El Juli se metió entonces entre los pitones y arrancó la emoción del público a base de quietud y cercanía. Gran estocada después de un pinchazo.

Y Manzanares demostró una vez más su empaque y clasicismo. Una delicia ver a este torero. Recibió muy bien de capa a su primero, al que más tarde hizo una faena seria, pulcra y honda en la que destacó una tanda con la derecha absolutamente sublime. No es posible más ligazón, más arte y más liturgia que la de esa serie imprescindible. En el sexto la faena fue más compacta, más redonda, haciéndolo todo bien (aunque es verdad que toreando mejor con la derecha que al natural). Un prodigio de elegancia y torería que finalizó con tres circulares invertidos para conectar aún más con el público cuando el toro se quedó parado. Grandísima estocada que remató una tarde importante. Para los catalanes y para quienes, desde fuera, habíamos ido a apoyarles en su defensa de la libertad.

1 comentario:

José María JURADO dijo...

Tarde grandiosa, pero penúltima. Nos quedan 2 telediarios. No se han hecho los deberes.