domingo, 27 de febrero de 2011

Vistalegre (27 de febrero de 2011) - Credenciales

Lo de Morante al quinto de la tarde ha sido sencillamente colosal. No se puede torear tanto y tan bien con la muleta. No es posible, no cabe siquiera imaginar, cómo puede haber tanto arte en el toreo a dos manos, en los remates, en el cite, en el embroque,... Y en el toreo fundamental. Casi al final de la faena, antes de una serie memorable de trincherillas, hubo dos naturales lentísimos, hondos y de largura infinita, ligados entre sí y con el de pecho que quedarán para siempre en los anales del toreo. Pero esta es sólo una pincelada de algo que supo a hondura en toda la extensión de una faena estructurada, con sentido, medida y desgarrada a la vez. De nada serviría una pura descripción: hacen falta poetas para cantarla y José María hoy estaba en Sevilla.

En el segundo de la tarde, el toreo a la verónica tanto en el recibo como en el quite nos volvieron a traer a las retinas, al alma y a las palmas por bulerías la imagen de un percal que vuela como ninguno. El comienzo de faena con la muleta a ese toro nos levantó de los asientos por temple, originalidad, torería y sentimiento. ¡Vaya forma de llevarse el toro a los medios! Una pena que el toro no respondiera y nos tuviéramos que quedar sólo con pinceladas maestras. Fue sólo un apertivo para el Menú Degustación del quinto.

Juan Mora ha estado dispuesto y en diversas fases de la tarde ha mostrado la naturalidad y los tintes añejos como cualidades básicas de su toreo. Ver a un torero así en siempre un privilegio. Algunos pases desmayados eran esculturas auténticas. Faltaba ligazón, es verdad, pero es que no ha tenido el de Plasencia suerte con los toros. Quizá lo más destacado lo haya hecho en el sobrero que regaló en un anuncio hecho después de que Morante cortara sus dos orejas, pero antes de que el de Salteras comenzara la faena del sexto. Y no porque los mejores muletazos los haya dado a ese toro (ha sido en el primero donde ha habido capotazos importantes y dos series muy buenas con la derecha) sino porque ha demostrado un valor, un orgullo y un pundonor sin límites. Ha hecho una faena de arrimón y de poder. La oreja ha premiado un modo de estar en torero que hace falta. Como recuerdo, como apuntes y con la esperanza de que de vez en cuando se obre el milagro y haya una faena completa.

El Cid ha pechado con el lote más dispar. El peor y el mejor de la corrida. El tercero ha sido protestado desde que salió y como el presidente ha decidido dejarlo en la plaza y la gente no echaba cuentas a lo que hacía Manuel Jesús, después de dos o tres minutos con él ha abreviado y asunto terminado. El sexto, sin embargo, ha sido un toro excepcional. Un toro que se venía de lejos metiendo la cara excepcionalmente. No podemos siquiera imaginar cómo habría sido de no haberse dado una volreta al comienzo de la faena cuando el Cid lo toreaba con el capote. El de Salteras ha estado bien con el capote y con la muleta ha hecho una faena de más a menos. Importante y valiente el comienzo, dando mucho sitio al toro, embarcándole bien y llevándole encelado en pases ligados. Algunos de los remates de pecho han sido largos y muy buenos. Pero nos hemos quedado con la sensación de que el toro se merecía un puntito más. Algo más de acople por el lado izquierdo, por ejemplo. O más series y de más muletazos por el lado derecho. Algo más de faena y algo más de intensidad. En todo caso, bien el Cid y grandísimo el toro de Núñez del Cuvillo.

Con esto cada cual ha puesto sus credenciales encima de la mesa. Y hay muchos que han demostrado que no están dispuestos a dejarse ganar la pelea.

Juli sigue teniendo un sitio impresionante. A Manzanares le falta algo de tiempo para estar a punto del todo, pero posee una majestuosidad única. Talavante tendrá que decidir si quiere dar la cara de toreo alegre y hondo o la de personaje perdido y sin ideas. Juan Mora tiene clasicismo y enjundia para ilusionar, pero tal vez deba meditar sobre el modo de dotar de estructura a las faenas. Morante es Morante y torea que no-se-pué-aguntar: hay que seguirle allá por donde vaya, sea Sevilla o Cantalejo. Y El Cid tiene que reposarse quizá un tanto y aprovechar el toreo largo, dando sitio al toro, creerse que de verdad puede y que eso es lo que más valoramos de su toreo.

Hemos visto mucho toreo, muchas cosas, en estos dos días. A pesar de que había alguno de los habituales de Las Ventas con ganas de reventar casi todo. ¡Qué cruz nos ha tocado, Señor!

Vistalegre (26 de febrero de 2011) - Calentando motores

El primero de los festejos de la Feria de Invierno ha servido para irse haciendo el cuerpo a lo que viene a partir de dentro de un par de semanas. Ha servido, por ejemplo, para ver a un encierro de Garcigrande noblón en general, aunque desigualmente presentado y falto de casta. Si no se consigue darles a los toros algo más de picante y de emoción (que no de genio) es difícil que llegue a calar hondo en los tendidos.

Los tendidos no estaban llenos. Faltaban muchos. Muchos incluso de los que alardean de defender la Fiesta aquí y acullá. Si en una ciudad como Madrid no se consigue llegar una plaza como la Vistalegre con un cartel como éste hay algo que debe hacernos pensar. A todos. A empresarios y aficionados. A ganaderos y toreros. A críticos, veedores, Administración,…A todos. También a Juli, Manzanares y Talavante.

Juli, Manzanares y Talavante están comenzando la temporada, pero están en diferentes momentos de sazón. Juli sigue imparable, poderoso y técnico. Como toda la temporada pasada. Ha toreado muy bien de capa a su primero ya ha mostrado temple y fondo con la muleta. En el segundo ha tirado de casta y se ha metido entre los pitones en una faena de valor ante un toro que no tenía interés. En otras manos, los toros hubieran parecido aún menos.

Manzanares reaparecía. Creo que se le debería haber recibido con una ovación. Es un torerazo y esta Feria era una oportunidad para reconocer que la gente le espera y que su toreo hace falta. Obviamente se le nota desajustado, con algunas carencias. No ha toreado casi con la izquierda (la única vez que lo ha hecho, en su primero, el toro casi se lo lleva por delante). A la cuadrilla también le falta un punto, pero sólo eso, para volver a ser majestuosa. En esta primera ocasión ha estado sólo excepcional de colocación, lidia, sin capotazos de más,… Le falta sólo algo de frescura y ritmo. Una alegría que Manzanares esté otra vez en los carteles.

Y Talavante ha mostrado alegría y desparpajo en su primero y cierta abulia en el último. En el tercero de la tarde ha habido toreo grande, templado, y pases garboso con toque mejicano (se le notan las semanas que ha pasado allí). Si coge esta senda puede darnos muchas tardes de interés esta temporada. En el último, que no era bueno, pero tampoco peor que otros que han salido, ha estado menos puesto, sin saber muy bien qué debía hacer, para qué estaba allí.

Tengo la sensación de que todos estamos poniéndonos a tono. Desde la empresa a los aficionados, pasando por toreros, ganaderos, prensa,… En dos semanas comienzan Fallas y en Olivenza. No hay mucho más que desentumecer. El año es vital y todos tenemos que dar lo que nos corresponde. Que no es poco.

jueves, 24 de febrero de 2011

Pablo Pámpano ganador del concurso de Carteles de las Ventas

A primera hora sonaba el móvil, con tres avisos presagiábamos la noticia feliz que traía Lorenzo Clemente con sus clarines inalámbricos.

Pablo Pámpano ha ganado el concurso de Carteles de Toros de Las Ventas: la primera Plaza del Universo y segunda del Cosmos, después de La Maestranza.

El cartel es éste, con tilde admirativa:

Y aunque dice la noticia que no tiene título yo se de buena tinta, nunca mejor dicho, que se llama de "Ladrillo y flores".

Copio a continuación, como homenaje a un amigo y a un artista, mis palabras en Espartinas, cuando se inauguró allí la exposición de su obra gráfica, como verán, alguien tomo nota: ¡¡¡Enhorabuena!!!

"Cuando se presentó en la querida Plaza de Espartinas el libro que dio origen a estas ilustraciones, PLAZA DE TOROS, comenté que gracias a la inspiración y trabajo de Pablo disfrutábamos de una obra de PAPEL Y ORO. Bien, liberado ahora de su atadura lírica, he ahí EL ORO. Oro puro. Como los alquimistas Pablo ha transmutado sus arabescos digitales, su imaginación y su sentido de la composición en papel de oro.


Creo que invertir en Pablo no es invertir, es ganar. La plasticidad y belleza de sus ilustraciones nace, me parece, de un potente sentido del ritmo. Del ritmo compositivo y del ritmo del color, a través de las texturas que se propagan y enlazan: flores, cerámicas, tierras. Sus cuadros, incluso los que representan firmes efigies, se mueven, están vivos.

No es lo suyo una recreación o una traslación del modelo, sino una verdadera creación que otorga hálito de vida a sus criaturas. Esto es especialmente notable en las imágenes que recogen determinado lance en el libro: al pasar la página se revive el instante eterno de un pase, su fijación perdurable en la memoria.

Ubicados en un escenario de vacío mitológico (la pared donde queda la huella de los héroes) se multiplica la potencia visual del trance. Así, José Tomás extiende el muletazo más allá de la sangre, hay una manoletina entre las nubes de Ronda y Espartaco, como un césar romano, impera sobre la lámina.

Tengo especial adoración por dos cuadros: “Las Bulerías del Nautilus” y “Morante de tabaco y oro” –y no sólo por mi morantismo militante- ya en el libro aparecía el de la Puebla, natural, profundo -SIN MIEDO-, pero en estas láminas, liberado ya de la carga de la imaginería y trompetería barroca a la que le inducían mis poemas, aparece el Pablo del ritmo, de la música, el pintor de los “cantaores” de jazz.

La sección áurea del nautilus y las chicuelinas sucesivas de Morante se aúnan, clasicismo y belleza apuntan al mismo cénit, el de la perfección del movimiento y la detenida danza absoluta. Pablo ha llegado en esta lámina a la esencia del toreo. Y en “Morante de tabaco y oro”, a la esencia de Morante, ese torero salomónico como columna de humo, sereno como una guajira, lento como un galeón henchido de tesoros, en el delicado frente del asta y la tela.

Y digo que Pablo ha llegado a la esencia, sin embargo ya estaba en ella, porque aunque no sea lo que en términos técnicos se entiende como un “aficionado”, ni falta que le hace, su padre lo llevaba a la Plaza de pequeño. Como el hijo de Héctor de Troya se admiraba al ver a su padre vestido de guerrero en la Ilíada, Pablo veía a los toreros. Y ver a los toreros a cierta edad es algo que impresiona mucho, no es raro que los niños lloren, como nos cuenta Homero que hizo el hijo de Héctor, ante el yelmo y penacho de su padre, domador de caballos.

A esta esencia Pablo la ha dotado de modernidad y de contemporaneidad. Ha actualizado el lenguaje del toreo y lo ha hecho accesible a través de una estética que combina la estridencia del cómic y el clasicismo de las estatuas.

Gracias, Pablo, tus criaturas quedan hoy libres. Disfruté mucho de ver construir un mundo alrededor de mi poesía, una Plaza de Toros habitada, ahora ellas deben seguir su camino, toreando en papel William Turner de 310 gramos con tintas basadas en pigmentos, lo que garantiza su permanencia inalterada durante más de 200 años, que es como poco, lo que durará nuestra fiesta.
Inviertan en Pablo, inviertan en oro. La Maestranza y Las Ventas deberían tomar nota.

Una vez más Espartinas se adelanta."

Espartinas, 1-2-2011

sábado, 19 de febrero de 2011

Agustín Díaz Yanes - Actualidad de la Fiesta

La conferencia que ha dado esta mañana Agustín Díaz Yanes en el Aula Antonio Bienvenida de la Plaza de Toros de Las Ventas dentro del ciclo que organiza cada año la peña de los de José y Juan es una de las reflexiones más lúcidas y comprometidas que he escuchado en mucho tiempo sobre la tauromaquia actual. Como decía al final alguno de los presentes, es una conferencia que debía divulgarse en todos los foros de reflexión taurina.

Una pena que entre los presentes no hubiera ningún profesional, al menos, ninguno conocido (el propio Agustín ha afirmado, con agudo sentido del humor, que estaba seguro de que estaban entrenando). Pero más desasosegante aún es que no hubiera empresarios ni presencia visible de medios de comunicación (a esta hora, no hay rastro de la conferencia en ninguno de los principales portales taurinos), a excepción de Andrés Amorós.

Agustín ha sido presentado por Ramón Ramos, Catedrático de Sociología, Presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y, a lo que parece, buen aficionado desde niño, cuando acudía con su padre, veterinario de las plazas de Madrid, a los reconocimientos. Este es el nivel de los aficionados que necesitamos y los que pueden defender la Fiesta desde planteamientos mucho más modernos que los que habitualmente utiliza la gente del toro y los cansinos aficionados a los que todo les parece mal y fraudulento.

Este ha sido, precisamente, el comienzo de la conferencia de Díaz Yanes. Ha afirmado que no cree en el fraude taurino, al menos en el fraude organizado. Que no cree en ganaderos corruptos, toreros cobardes y empresarios mezquinos. Que no es afín a la afición que se considera catedrática y está continuamente juzgando negativamente a todo el estamento taurino. Que no hay culpables a los que acusar.

Cree que la Fiesta adolece de una crisis de agotamiento y confusión. Una crisis que es cíclica (como lo son las de la economía), y que, sin embargo, en este momento es más peligrosa que otras veces porque ha coincidido con los ataques externos al mundo del toro.

Entiende que hay una crisis de agotamiento porque se ha acabado un ciclo, porque la evolución del toreo ha llevado a un toreo cada vez más estético (incluso manierista), pero con menos emoción. Siempre ha existido un equilibrio inestable entre la emoción que proporciona el toro y la estética que consigue realizar el torero con su arte. Si no se consigue emoción o un arte absolutamente excelso, el espectáculo no arrebata, no consigue crear algo mejor que la propia vida. Es sólo estética, pero estética hueca.

Se ha remontado a la época de Joselito y Belmonte para explicar cómo crearon, en una época de absoluta crisis taurina, el toreo moderno. Crean algo que el público necesita, pero que no sabe lo que es. En esa nueva tauromaquia, Joselito alienta a los ganaderos a criar un toro nuevo, un toro que permita esa nueva forma de torear. Y eso es lo que hace que haya castas hasta ese momento preponderantes que pierden absoluta importancia, creciendo de forma sustancial las castas que mejor se adecúan al toreo ligado y por bajo.

Los escritores son los primeros que se dan cuenta del cambio se sensibilidad y la tauromaquia engancha a los intelectuales, de modo que la mejor generación poética española (la del 27) es un grupo en el que la mayoría son buenos aficionados.

Ese nuevo toro por el que apuesta Joselito fue objeto de crítica, pero fue el que propició salir de la crisis y regenerar el toreo.

En la actualidad no hay acuerdo sobre el tipo de toro que hace falta y eso da lugar a equívocos, porque en la actualidad se torea estéticamente muy bien, pero el público exige una perfección en la colocación, el cite, en el modo de torear,… que nadie se la ha explicado al toro. Y el toro no sabe (decía con gracia) que tiene que embestir de forma uniforme, continuada, por bajo,… Porque parece que si no, no pasa nada en el ruedo.

A su juicio, en la actualidad hay, básicamente, tres tipos de toros: 1) uno grande y parado, que se parece mucho al de antes de la revolución de Joselito, pero al que se pide que se le haga el toreo moderno, lo cual es imposible; 2) uno pequeño y débil, que se cae y que no proporciona emoción alguna; y 3) uno bien presentado, pero equilibrado, exigente, el toro ideal que hay que defender. Pero este tercer tipo de toro sólo se ve muy escasamente en Madrid, algo en Sevilla, más en Bilbao y un tanto en Francia. Sin embargo, este debería ser el toro que saliera casi siempre.

Se queja (algo que ya hemos comentado aquí en alguna ocasión) que los ganaderos no pueden lidiar en Madrid lo mejor de sus camadas, sino lo más grande. Se prima el volumen sobre la calidad. Y esto hace incluso que tradicionales ganaderías con emoción no puedan venir a Madrid por el tipo de toro que ahora se exige, lo cual es una pérdida notable para el aficionado y para la Fiesta.

Ha realizado también un análisis tremendamente inteligente y crítico con la lidia actual. Partiendo de que al toro se le exige una barbaridad en la muleta, ha ido desgranando todo lo que se hace antes que, sin suponer toreo, va quebrantando al toro haciéndolo pasar múltiples veces y correr una barbaridad. Propone que sean los subalternos los que paren al toro, que al toro se le deje donde esté cuando salgan los caballos y no que se le lleve al burladero del 6 (en Madrid), que no hay que pegar el segundo puyazo a contraquerencia cuando el toro ha demostrado que no es bravo, que se permita picar al toro donde sea más conveniente para este,… Es decir, una lidia donde sólo se den los capotazos justos por los banderilleros y que el matador sólo los dé si es para lucirse. Sólo de este modo el toro medio, que al fin es el que más abunda, podrá llegar algo más entero al tercio de muerte y permitir una cierta faena de muleta.

Ha repasado también la suerte de varas, agradeciendo que se vayan incorporando nuevas cuadras con caballos y petos menos pesados, porque de otro modo el toro, al estrellarse contra ese muro que son picador y caballo, desiste de la lucha al ver que en su combate no podrá ganar nunca. Esto merma la acometividad del toro, su codicia y su ímpetu posterior.

Pide, en fin, un pacto entre los aficionados por un toro más equilibrado, por ese toro que permite el toreo actual, un toro que él prefiere, como creo que muchos, de menos volumen y más movilidad y emoción. Y un pacto que también permita la libertad de creación del toreo, porque no todos torean, no todos pueden torear, como Joselito, Belmonte, Antoñete, Ordóñez o Bienvenida. Hay también lugar para otros toreros, para otra forma de torear, y no hay quien pueda desarrollar su tauromaquia si constantemente se le dice dónde tienen que ponerse o qué tienen que hacer (comentaba, ya en el coloquio, que él no sabría hacer una película con un montón de gente diciéndole dónde tiene que poner la cámara o qué tiene que decirle a los actores que hagan).

Una conferencia, como digo, absolutamente excepcional. Breve (no más de treinta o cuarenta minutos), pero lúcida y valiente como pocas. Planteando referencias ineludibles de por dónde debemos caminar. De alguien que conoce bien la tauromaquia y que busca el modo de que perdure y evolucione. Porque, como ha indicado (como también nosotros hemos comentado aquí y en distintos foros) con el tipo de toro que sale en Madrid y con esa supuesta “exigencia” a los toreros, ¿qué vemos al fin y al cabo en la Feria de San Isidro? Hay una gran parte de corridas “invisibles”, corridas en las que si has llevado a alguien que confías en que pueda hacerse aficionado, es casi imposible que lo consigas. Y en esto está, al fin, la supervivencia de la Fiesta.

sábado, 12 de febrero de 2011

Valdemorillo (6 de febrero de 2011) - Valdemorillo sin frío

Primer festejo de la temporada y primera decepción. Los toros de Buenavista, bajísimos de casta, se dejaron en diferente medida y los toreros tiraron de oficio para dejar pasajes de cierto interés, pero sin rotundidad.

Ferrera lanceó bien con el capote a su primero y puso banderillas aplaudidas, aunque no con la pureza que nos gustaría. En la muleta muchos derechazos, poco toreo al natural (el toro se quedaba más corto por ese pitón), muchos pases y poca hondura. Pinchazo, estocada caída y aquí no ha pasado nada. Al cuarto volvió a recibirlo vistoso con el capote. Puso dos pares de banderillas sobre las piernas y marró en el que debería haber sido el mejor, el tercero, en el que intentó un par al quiebro junto a tablas. Mal vamos si se falla en lo fundamental. La faena de muleta comenzó con muchos enganchones y al cabo de un par de series a quien engancho el burel fue al extremeño, al que volteó y rompió la taleguilla. A partir de ahí, Ferrera tiró de pundonor y dio los mejores pases, muletazos al natural largos y con mucha más seriedad de lo que había hecho hasta ese momento. Tardó en colocar al toro y recetó una estocada entera después de un metisaca.

César Jiménez salió a hombros. El día antes había triunfado en Candelada. El madrileño está comenzando la temporada en triunfo, tal y como finalizó la precedente. No obstante, como alguno comentaba, Jiménez salió a hombros porque mató de dos grandes estocadas. En lo relativo al toreo fundamental, hondo, poco hubo. No por incapacidad o desinterés, sino porque los toros daban lo que daban. Pero que las estadísticas no nos engañen. El primero de su lote fue devuelto por manifiesta invalidez después de haberlo recibido con lances pausados con una rodilla flexionada. Al sobrero lo recibió bien con el capote y le enjaretó un buen quite por chicuelitas y tafalleras. Toreó templado y largo, muy asentado, pero la transmisión fue escasa porque el toro no decía casi nada. La faena al quinto, un toro mucho más cuajado aunque con tan poco fondo como sus hermanos, fue irregular, intercalando fases grises con pases de más enjundia. La enorme estocada en los medios hizo absolutamente incontestable la oreja. ¡Vaya forma de ejecutar el volapié!

Rubén Pinar tiene oficio y tira de él, pero le cuesta horrores conectar, despegarse de una cierta frialdad. Al tercero de la tarde lo toreó bien con el capote y dio una primera serie con la muleta por la derecha muy buena, por bajo y ligada. Luego la faena se fue deslabazando, perdiéndose en pases sueltos, vueltas, desplantes y otros adornos sin mucha explicación ante un toro como aquel. Mató de estocada desprendida. Al sexto de la tarde lo maltrataron en el caballo y en banderillas. Con la muleta empieza enseñando al toro a embestir, muy técnico y bien, pero también la faena fue muy irregular por la escasísima codicia y repetición del animal. Hubo series buenas con ambas manos, pero no más de una por pitón. Luego, pases sueltos y sin estructura que diera continuidad a la faena. Mató después de varios pinchazos.

Y así acabó la primera tarde de toros a la que hemos ido este año. Al menos, no hizo frío en Valdemorillo y removimos el gusanillo. Ahora, soñando que llegue el último fin de semana de febrero y veamos en Vistalegre a las figuras. A ver si de verdad podemos cantar una gran tarde de toros.

lunes, 7 de febrero de 2011

El traspaso a Cultura... el jueves en el CEU

El próximo jueves 10 de febrero a las 17:30h. en el Salón de Grados del CEU (Julián Romea, 23), la Unión de Abonados y Aficionados Taurinos de Madrid y el Aula de Tauromaquia de la Universidad San Pablo-CEU organizan una Jornada compuesta de dos mesas redondas sobre el traspaso de las competencias taurinas del Estado al Ministerio de Cultura.

La apertura de la sesión correrá a cargo de D. Rafael Cabrera Bonet (Director del Aula Taurina) y D. José Luis Moreno-Manzanaro (Presidente de la Unión de Abonados y Aficionados Taurinos de Madrid y de España).

La primera mesa estará moderada por D. Rafael Cabrera e intervendrán D. Juan Manuel Albendea (Diputado del PP), D. Antonio Petit Caro (escritor, periodista y director de taurologia.com) y D. Andrés Sánchez Magro (Magistrado de lo Mercantil nº 2 de Madrid).

En la segunda mesa, moderada por D. José Luis Moreno-Manzanaro, intervendremos D. Miguel Cid (abogado, ex-senador y Presidente de la Asociación Taurina Parlamentaria), D. José Ignacio Prada (abogado y Vicepresidente de la Unión Taurina de Aficionados de Madrid), D. Pedro Plasencia (ex-secretario de la Comisión Consultiva Nacional de Asuntos Taurinos del Ministerio del Interior) y quien escribe.

Como puede apreciarse, salvo por uno mismo, el plantel es de primera y creo que puede ser una ocasión de relevancia para reflexionar sobre la relación de la Administración de la Fiesta y en qué medida el traspaso al Ministerio de Cultura puede modificar (entiéndase, mejorar) lo que nuestros políticos hacen por la Tauromaquia.

jueves, 3 de febrero de 2011

Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (7 de 7)

Después de indicar cuáles son, a mi juicio, las obligaciones que deberían imponerse al futuro adjudicatario y los criterios de elección del mismo, poco más queda que añadir. Existen, sin embargo, algunos aspectos de cierta relevancia que no he incluido en la entrada anterior y a los que me gustaría hacer mención, siquiera de forma mucho más breve.

Un primer asunto es la necesidad de acabar con los reventas. Es patético tenerse que encontrar al ir al renovar los abonos o al comprar entradas sueltas con personajes que parecen salidos de lo más sórdido de nuestra historia, individuos que no hubieran desentonado en La Colmena o cualquier otra novela costumbrista de la posguerra. Intentar dotar a la Fiesta de una dimensión cultural es también establecer mecanismos de adquisición de entradas coherentes con esta condición.

También habría que repensar las condiciones para la adquisición, el mantenimiento y la cesión de los abonos. Creo que para adquirir los nuevos abonos habría que dar preferencia a aquellos que acreditaran su asistencia a los festejos del resto de la temporada (asegurándose que eso no da preferencia a los reventas que adquieren boletos para revender a extranjeros o nacionales despistados de paso por Madrid un fin de semana). También los abonados deberían tener la posibilidad de mejorar sus abonos antes de que los nuevos salgan a la venta. En cuanto al mantenimiento, habría que establecer un máximo de abonos por persona (creo que 2 sería más que suficiente). Soy consciente de que muchos tienen abonos para agasajar a amigos o compromisos profesionales, pero creo que es preferible favorecer el acceso a nuevos abonados que mantener abonos “rotatorios”. En cuanto a la cesión (actualmente limitada a los hijos) tal vez deberían establecerse algunos otros criterios (permitir abonos de varios titulares y la cesión entre ellos, cesión a favor de otros familiares, etc.). En todo caso, sería bueno contar con un Reglamento del abonado que estableciera el régimen jurídico de estos.

En lo relativo a la venta de las entradas, deberían establecerse mecanismos que agilizaran la venta de los abonos. No tiene sentido que cada abonado deba esperar la cantidad de tiempo que se precisa para acreditarse, pagar su abono y retirar sus entradas. Tal vez sería más sensato (como propuso en su momento la Unión de Abonados) que las localidades de cada abonado estuvieran impresas desde el momento en que comienza el plazo de renovación de los abonos, y se agilizara de este modo el proceso. Por otro lado, en caso de que no se fuera al esquema de temporada que he apuntado y se siguiera manteniendo la Feria del Aniversario (o equivalente) debería permitirse a los abonados sacar las entradas individuales de los festejos que componen ese ciclo en el mismo plazo en que renuevan su abono. El sistema actual de permitir comprar la feria entera de forma simultánea con la renovación de San Isidro y reservar sólo un día (entre semana) para comprar las entradas individuales (con colas tremendas) es un modo más de estirar un abono suficientemente extenso.

Los sistemas de venta y recogida de localidades deberían ser más modernos y eficaces (la posibilidad de hacerlo en cajeros automáticos como se hace para muchos espectáculos, es una posibilidad que deberían valorar).

Debería garantizarse que hubiera programas de mano suficiente para todos los espectadores. Tengo la sensación de que cada vez hacen menos programas (o, al menos, entregan menos programas). Si uno no llega con veinte o treinta minutos de margen, conseguir un programa es cada vez más difícil.

La banda de música debe sustituirse por una con muchos más componentes y que suene como tal. Es indignante la mala calidad musical de la actual banda. El hecho de que no toque durante las faenas no es excusa.

Hay que plantearse seriamente la comodidad de la plaza. Desde la comodidad de cada localidad, hasta algún mecanismo que permitiera cubrirla los días de lluvia, evitar el sol a los de los tendidos correspondientes y disminuir el viento en el ruedo, que tantas faenas ha malogrado en esta Plaza. Es una materia propia de la Comunidad que tiene que tomarse absolutamente en serio.

La página web de la plaza tiene que mejorarse y modernizarse, tiene que dar más información actual e histórica y estar permanente actualizada. Y debería incorporar mecanismos de participación de los aficionados y abonados.

Son, en definitiva, muchos elementos en los que Comunidad y adjudicatario pueden colaborar para dar una mayor visibilidad y modernidad a una Fiesta apasionante. En estas entradas he intentado mostrar cuál es el camino que creo debe seguirse. Soy consciente de que ha sido extenso, quizá demasiado. Pero espero que sea una reflexión que ayude para que, junto con la de muchos otros, se tome conciencia de la importancia que tiene el próximo concurso sobre la gestión de la primera plaza del mundo.