sábado, 20 de diciembre de 2008

23 de abril de 2009

Me cuelo en el terreno de J.M., pero no quería dejar de compartir la satisfacción del anuncio del primer cartel de la próxima temporada. ¡Y vaya cartel!

Plaza de La Maestranza (Sevilla).
Jueves 23 de abril. Día de San Jorge y jueves de preferia.
Toros de Victorino Martín
Mano a mano: Morante de la Puebla - Manuel Jesús "el Cid"

Tengo para mí que el revulsivo que ha supuesto José Tomás y la rotundidad demostrada por Perera durante toda la temporada del 2008 va a obligar a todos los toreros a esfuerzos importante por demostrar que no son uno más.

Por otro lado, en un año que económicamente no nos va a dar una sola alegría, probablemente los aficionados tendrán que dosificar su aparición por las plazas. Y en la reventa habrá muchos menos promotores pagando sus favores a los Concejales de Urbanismo (además de...) con barreras de sombra.

De el Cid se habla que probablemente se encierre con 6 victorinos en Madrid. Y en Sevilla va mano a mano con Morante. La verdad es no se alivia ni una mijita. Impresionante la verdad de este torero. E impresionante su mano izquierda. Empezar una faena citando desde casi el centro del ruedo y enganchar directamente con un natural como hizo el pasado día de San Isidro es algo que está en la muñeca de muy pocos toreros. Y su capacidad de entendimiento y lidia de los toros del paleto de Galapagar es la más completa que ha habido nunca. Ha conseguido entender que haciendo según qué cosas a estos toros se les puede torear con una hondura y una emoción que no se puede conseguir con ningún otro tipo de encaste. Eso sí, Manuel, echa uns horitas en el carretón si no te importa...

Y lo que pueda hacer Morante con los victorinos es todo un misterio. Ya conté al relatar la crónica del 12 de octubre en Zaragoza que tengo la sensación de que las gestas del de La Puebla (que han sido muchas) son siempre mucho más rotundas en la imaginación del tiempo de la espera que en su concreción. Pero casi siempre hay en ellas momento que justifican con creces esa tarde. El sexto toro de aquella Beneficencia en Madrid, por ejemplo.

Morante es un torero único, irrepetible. Que va adquiriendo una técnica, unas dosis de poder y un pundonor que cuando se mezcla con su duende dan lugar a experiencias inéditas.

Yo, por si acaso, me voy sacando ya el billete el AVE. La entrada en la Plaza, ¿quién la consigue?

sábado, 13 de diciembre de 2008

El toro de Willendorff

Ya ha finalizado, con su cúpula, la era Barceló , a mí, contra viento y lluvia, me parecía un cartel muy interesante, como ya expliqué. Le habían encomendado el encargo de este año al pintor abstractivo Manuel Salinas, al que, para evitar polémicas, los maestrantes solicitaron por adelantado un boceto para dar el nihil obstat. Tan a su encargo se ha puesto que ha dejado hasta el sello de los maestrantes impreso en el dintel del cuadro. Por cumplir que no quede. Otra vez ha oficiado Juan Manuel Bonet de improvisado comentarista, esperaba según parece, seis o siete manchas, pero no: ha salido un toro, toro, toro (dicho con la voz bronca del siete). Vamos, un mamut fofo y flojo de carnes, que sólo si se compone uno la impresión de dinamismo consigue representar lo que busca, la fuerza del toro cuando sale de la plaza. O sea que el toro ha salido "movido" y por eso parece gordo, un cartel echado a perder, porque este pintor no es Umberto Boccioni que verdaderamente sabía pintar el dinamismo, aunque fuera el de un jugador de fútbol. Como el del año anterior era chico se corrige a la sevillana manera, que tanto nos recuerda siempre al cuento del Traje Nuevo del Emperador, están todos muy contentos con su cartel y el toro grande ande o no ande, que no andará. Pero lo mejor lo ha dicho el inefable empresario de las 7 suspensiones 7: "para nosotros era muy importante que en el cartel no hubiera amarillo -que da mal fario- para que la feria no se moje", y ni "mu" de lonas o drenajes, (creo que han puesto un altavoz como inversión), que con cuatro rituales y cinco genuflexiones delante de este mostrenco toro mítico, que de rupestre tiene las carnes grasientas de la Venus de Willendorff, se resuelven las circunvoluciones del Hispasat y el cambio climático de paso. Claro que a lo mejor va a cambiar el color del albero y en lugar de traerlo de Alcalá nos ponen escoria ferruginosa de Bilbao, ya que estamos con toros mastodónticos. Pero detrás del toro ("mira cómo viene por Huelva") hay un encapotado de lluvia que da miedo y la mala conciencia de quien disimula en el arte sus incompetencias, no vaya a ser que la "cúpula" del cielo caiga sobre sus cabezas. Empresarios y maestrantes.


Mejor estará la portada de la feria, con los arcos de la Plaza, y con mi palco asomado al real en el que siquiera estaré virtualmente, que ya era hora. El diseño es obra de Julio Domínguez.













Y también me ha gustado la recreación pop del cartel de Feria y Semana Santa de la artista Uta Geub.
Son las dos únicas buenas gestiones que hemos conocido de este Ayuntamiento en diez años y, cómo ven, tampoco es para tirar cohetes.
Aunque de momento, llueve, hace, frío y amenaza Navidad, tan taurina.

Paradoja mediática


Mientras la TVE no retransmite corridas de toros, el Gobierno de España (Ministerio de Industria) realiza una campaña




a favor de la TDT con el toro por delante, mejor, por detrás.


A lo mejor quieren decir ¡ay! que lo del toro, como sabemos, es algo sólamente analógico.


Cuando no en blanco y negro, como el toro Atrevido de Antoñete.


Eso sí, un buen aficionado nunca le hubiera puesto un herraje de antenas al toro en la penca del rabo, eso se lo dejamos a los ecologistas...

martes, 25 de noviembre de 2008

Mis premios.

Mejor matador: Morante de la Puebla
Mejor novillero: Morante de la Puebla, en los vídeos (con Curro Romero)
Mejor rejoneador: El caballo "Morante "de PHM
Mejor picador: Los de Morante de la Puebla
Mejor banderillero: Morante de la Puebla
Mejor cuadrilla: La de Morante de la Puebla
Mejor faena del año: La de Morante de la Puebla al 5º de la tarde en Écija
Mejor toro del año: El quinto de antes
Mejor ganadería: Núñez del Cuvillo cuando la torea Morante en Écija.
Mejor feria: La de Sevilla, siempre.
Mejor tarde de toros: Compartida: Écija (Morante 4 orejas y rabo) Madrid Beneficiencia (Quites de Morante)
Mejor actividad de difusión de la Fiesta: La Reaparición de Morante
Mejor obra gráfica taurina (cartel, cuadro, escultura, fotografía,...): Los quites de Morante.
Mejor obra escrita taurina: El pase de la Firma de Morante
Mejor empresario: El que pone a Morante.
Mejor apoderado: ex (aequo) Rafael de Paula
Premio de honor: Morante de la Puebla.

lunes, 17 de noviembre de 2008

La hora de los premiados

Hace algunos meses planteamos la necesidad de que la tauromaquia tuviera unos premios anuales que agradecieran lo mucho que toreros, ganaderos, subalternos y aficionados en general nos habían hecho disfrutar en la temporada.

Desde la escasa perspectiva que da haber asistido sólo a 49 festejos en 10 plazas, pero desde la afición desmedida y el seguimiento general de la temporada a través de diferentes medios de comunicación, propongo mi relación de premiados. Sujeta al comentario y la confrontación con mi admirado compañero de collera. Y con el público en general.

Mejor matador: Miguel Ángel Perera

Mejor novillero: Rubén Pinar

Mejor rejoneador: Diego Ventura

Mejor picador: El Legionario (en el año de su retirada)

Mejor banderillero: Adrián Gómez (con toda nuestra admiración)

Mejor cuadrilla: La de “El Cid”

Mejor faena del año: La de José Tomás al 5º de la tarde del 5 de Junio de 2008 (Madrid)

Mejor toro del año: Idílico, de Núñez del Cuvillo, indultado por José Tomás el 21 de septiembre en Barcelona.

Mejor ganadería: Núñez del Cuvillo

Mejor feria: La de el Aniversario (Madrid)

Mejor tarde de toros: Compartida: 6 de abril en la Maestranza (por una tarde completa que compensa muchas suspensiones); 5 de junio en Las Ventas (por el reencuentro); 9 de agosto en El Puerto de Santa María (por el toreo); 10 de agosto de 2008 en El Puerto de Santa María (por la expectación y la magia) y 3 de octubre en Las Ventas (por la Verdad).

Mejor actividad de difusión de la Fiesta: Las portadas de los diarios nacionales el día 6 de junio de 2008.

Mejor obra gráfica taurina (cartel, cuadro, escultura, fotografía,...): La de Pablo Pámpano (aún inédita)

Mejor obra escrita taurina: “La filosofía de las corridas de toros”, de Francis Wolf, publicada por Ediciones Bellaterra.

Mejor empresario: Desierto.

Mejor apoderado: ex aequo Salvador Boix (José Tomás) y Fernando Cepeda (Miguel Ángel Perera).

Premio de honor: Enrique Ponce.


Y, además, el cuerpo nos pide dar una mención especial a Morante de la Puebla. Porque siendo el paradigma de la heterodoxia no puede tener cabida en ninguna clasificación. Pero nos ha bailado el alma desde su reaparición hasta la tarde de Zaragoza toda la temporada.

Y otra a El Juli, por su entrega y por la impagable labor que está realizando su Fundación.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Finalista en Las Ventas

Según Hemingway una oreja en Las Ventas era superior al Premio Nobel de Literatura, vista la última década de la Academia Sueca podríamos confirmarnos con "saludos desde el tercio", viene esto a cuenta porque he resultado finalista en el II Premio de Relatos de Las Ventas lo que me hace más ilusión que otros muchos premios literarios en los que ni siquiera se informa si llega uno a estar (o no) entre los diez primeros del escalafón. Agradecido pues al jurado y doblemente agradecido por el hecho (desconocido para mí) de que mi texto se publicó en el programa de mano de fecha tan señalada como el 15 de Agosto, La Verbena de la Paloma y el día más taurino del año. Yo estuve, como de costumbre, en La Maestranza. Otros, más castizos, a lo mejor se quedaron en Vista Alegre:

JULIAN
¿Dónde vas con mantón de Manila?
¿Dónde vas con vestido chiné?
SUSANA
A lucirme y a ver la verbena,
y a meterme en la cama después.
JULIÁN
¿Y por qué no has venido conmigo
cuando tanto te lo supliqué?
SUSANA
Porque voy a gastarme en botica
lo que me has hecho tú padecer.
JULIÁN
¿Y quién es ese chico tan guapo
con quien luego la vais a correr?
SUSANA
Un sujeto que tiene vergüenza,
pundonor y lo que hay que tener.
JULIÁN
¿Y si a mí no me diera la gana
de que fueras del brazo con él?
SUSANA
Pues me iría con él de verbena
y a los toros de Carabanchel. ...


Alternaron este día Serafín Marín, Morenito de Aranda y José Miguel Pérez Joselillo con toros de Gavira.

(SI ALGUIEN ME PUEDE HACER LLEGAR EL PROGRAMA IMPRESO QUEDARÍA MUY AGRADECIDO, contacto: jose.jurado@ono.com)

Esta es la nota de prensa, más abajo el relato finalista, que ya había salido aquí y que es accesible en

http://asp.las-ventas.com/noticias/noticia_detalle.asp?codigo=2086

Cuando los botos dejan de crujir, de Teresa Majeroni, ganador del II Concurso de Relatos Taurodelta5 de noviembre de 2008
El relato presentado por Teresa Majeroni, titulado Cuando los botos dejan de crujir, ha sido declarado ganador del segundo concurso de relatos taurinos de aficionados convocado por Taurodelta en la temporada 2008.
Dicho relato ha sido elegido entre los 182 presentados al concurso. 68 de ellos fueron publicados en el programa de mano durante la temporada. Una selección del resto serán publicados durante los meses de invierno en la web oficial de Las Ventas, http://www.las-ventas.com/.
El relato ganador fue publicado en el programa de mano del Domingo de Resurrección. El premio está dotado de 1.500 €. Se entregará junto al resto de los premios Taurodelta 2008. El jurado encargado de fallar el premio estuvo compuesto por representantes de la empresa Taurodelta y del departamento de Comunicación.
Además del relato ganador, el resto de los finalistas fueron: El niño, de Julio Larruga; El aficionado más fiel, de M. Robledo; Apoteosis de José Tomás, de José María Jurado; Antoñete, de Francisco Callejo; Allí donde siempre era primavera, de Sánchez Rojas; Sentimiento, de Ángel Rivero Peláez; La soledad del torero, de Federica Piazza; Dos hombres y un destino; de Miguel Ángel Sanz y Crúzate, de Luciano Nuevo Sánchez.

APOTEOSIS DE JOSÉ TOMÁS (por J.M. Jurado)

Has abierto las puertas de la Muerte toreando en el vértice del miedo. Y detrás de las puertas había luz, la deslumbrante luz de la pureza. Entrabas y salías de la muerte como el buzo entra y sale del abismo, sumergido en campanas de silencio, en solares silencios espectrales donde el aire vacío se completa con el lance y el trance tan reunidos que suspenden la razón y la despeñan al borde mismo del espanto. Nos hemos vuelto locos: las ménades se arrancan los vestidos y se arañan los rostros suplicantes, los guerreros golpean los escudos y el toro es un enigma reventado, una fuerza bestial hipnotizada por la suave quietud de los telares. Gira y gira la plaza como un astro, vibrante catedral de una liturgia cósmica que a la danza del héroe se ha rendido, funesta y primitiva.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

¡Cuántos Paseíllos!

Con 7 suspensiones 7 en Sevilla, la verdad es que mis números se resienten.

No obstante lo más emocionante de esta temporada ha sido poder reencontrame con la Plaza y el público de Madrid, al que todavía debo 2 reseñas: la tarde lluviosa de Morante, Manzanares y el Juli, la magnífica tarde de Cayetano y Morante en la Beneficiencia.

Porque Morante, con la apoteósica actuación en Écija, el apunte de Sevilla y los triunfos de Madrid, inolvidable y absoluto toreo de capa, es el que ha perfumado, de verdad, con arte la temporada. Sin su toreo lo demás no contaría, porque la magia y el duende estarían exiliadas y, cuando se exilian, lo hacen definitivamente y para todos.

Los otros momentos grandes han sido, sin duda, la faena de Manzanares bajo la lluvia inapelable de Abril y el triunfo de Perera también en farolillos.

En cuanto a plazas, incorporo la de Córdoba, con trágica y bella actuación de José Tomás, al que ¡ay! no podimos ver triunfar en el Puerto, en tarde de feliz expectación.

Así, quedamos

Sevilla: 28
Las Ventas: 2
Córdoba: 1
El Puerto de Santa María: 2
Écija: 1

total 34

Sin contar las coincidencias en los mano a mano de sus redactores-espadas, LA GRAN TEMPORADA ha visitado, pues, 12 Plazas y ha visto 75 Corridas.

¡Cuántos Paseíllos! ¡Toda una temporada de primera!

Nuevas y variadas sorpresas aguardan a nuestros lectores, permanezcan atentos a sus pantallas.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Frágil memoria... de la temporada del 2008

Ha sido una buena temporada. Con razones para el deleite y para la esperanza. Y con alguna desilusión. Habrá tiempo de glosarla en estos duros meses de añoranza.

Ha sido una temporada en la que he visto 49 festejos en 10 plazas distintas. La he empezado antes que nunca, a principios de enero, en Vistalegre y la he acabado (salvo sorpresas) en Zaragoza el 12 de octubre con la encerrona de Morante.

He conocido las plazas de Olivenza (en un fin de semana glorioso), Zaragoza, San Sebastián de los Reyes e Illescas. He vuelto a Vistalegre, Barcelona, Algeciras y el Puerto de Santa María. He visto cuatro corridas de la Feria de Abril en Sevilla, además de la del Domingo de Ramos, y veintisiete en Las Ventas, la mayoría infumables (como suele ser), pero varias de ellas muy interesantes (quizás, más que ningún año).

Han faltado las ferias de Levante: haber podido ir a Valencia, Castellón, Alicante o Murcia. También Cáceres, el origen de mi afición, en la que la coincidencia con San Isidro hace cada año más difícil decidirse. O las ferias del norte, a las que tanta pereza me da acercarme. Y la asignatura pendiente: ver toros en Francia y en Portugal (antes de cruzar el charco).

El resumen numérico es este:
  • Vistalegre: 4
  • Olivenza: 3
  • Sevilla: 5
  • Las Ventas: 27
  • Zaragoza: 1
  • Barcelona: 2
  • Algeciras: 2
  • El Puerto de Santa María: 2
  • San Sebastián de los Reyes: 2
  • Illescas: 1
Para volver a los cosos habrá que esperar el comienzo de la temporada del 2009 (tal vez el 1 de marzo en el anunciado Festival a beneficio de Adrián Gómez). Pero las entradas en el blog seguirán. Más centradas en las referencia culturales de la fiesta y en los recuerdos. Que es una forma de vivir la fiesta tan profunda, o incluso más , que hacerlo sentado en un tendido.

domingo, 26 de octubre de 2008

Zaragoza (12 de octubre de 2008) - Una tarde imaginada

Morante lleva años imaginando su tarde soñada. Una tarde de seis toros en la que despliegue su tauromaquia completa. Su inmenso toreo de capote, con el mentón hundido, acompañando el lance con el cuerpo entero, ganando pasos al toro hasta el centro del ruedo en el recibo a la verónica, cerrando las series con una media garbosa, mínima, vaciando el arte y la suerte. De un modo personal y único. Como sólo puede hacerlo quien convierte la lucha en un ritual de belleza.

Podría incluso, si le dan tiempo a protegerse adecuadamente la pierna, picar a un toro. Como lo hizo (y bastante bien) allá por el 2004 en un festival a beneficio de la Fundación Padre Arrupe en Vistalegre.

Y luego, los palos, en alguno de los toros, reivindicando la pureza de pares al sesgo, al quiebro o por los adentros. Sin alharacas ni carreras, sólo las precisas, desde la distancia justa, para cuadrar en la cara del toro, dejar los pares arriba y salir andando.

Con la muleta, toreo desgarrado a veces e inmensamente suave otras. Enseñando al toro a embestir en ayudados por bajo flexionando las rodillas. O dándole aire en estatuarios y ayudados por alto. Series largas de derechazos, templados, de mano baja, largos, ligados, garbosos,… Acabando las series con pases de pecho, trincherazos, kikirikís o pases de la firma. Y con la izquierda conducir la embestida del toro con una tela mínima, imprescindible, conducida con pasión a cámara lenta. Intercalado con un toreo en sepia sobre los pies, tocando los costados del toro, enroscándose en la muleta, desengañando la embestida. Una forma distinta de lidiar a cada toro según lo exija su comportamiento. Mostrando su amplio repertorio, con todo el clasicismo y el arte, a veces arrebatado y otras lánguido, casi desganado, pero siempre puro, perfecto.

Morante ha soñado cientos de veces con esa tarde perfecta y lo ha intentado con insistencia.

Pero no hay manera. Siempre deja momentos que justifican el viaje (como aquel sexto toro de la beneficencia de Madrid), pero no acaba de cuajar la tarde imaginada. Ni siquiera cuando ha elegido toros en el campo de distintas ganaderías y se encierra en un coso protegido de la lluvia y del viento, como el de Zaragoza. Ni siquiera cuando lo hace el mismísimo día del Pilar. Vaya usted a saber si porque la del Pilar es una advocación menos aficionada que la Macarena, la Estrella, la Piedad del Baratillo o la Esperanza de Triana, pongamos por caso.

En fin, que Morante ha puesto fin a su temporada en Zaragoza matando seis toros, dejando apuntes de su esencia, pero sin redondear la tarde soñada por él y por sus partidarios.

Una peregrinación a Zaragoza el día del Pilar siempre está justificada. Si uno la hace, además, en poco más de hora y cuarto en el AVE es toda una delicia. Y si aprovecha para acercarse a la plaza del Pilar y ver un momento de la ofrenda, pues tiene el día hecho.

Luego, en el confortable coso de la Misericordia, con una cubierta desplegable que se hace casi siempre necesaria en un lugar como aquel y en fechas como estas, vimos a Morante lancear bien a la verónica (sobre todo en un par de ellas), y dio otra en el quite absolutamente sublime. Torerísimo comienzo de faena con la muleta con pases por alto y trincherazos y dos buenas series con la derecha, con algún pase inmenso. Poco más.

Prácticamente nada con el soso y flojo segundo (de su apoderado, que no parece tener el mismo ojo con los toros que con los toreros).

El tercero, de Fuente Ymbro, era un toro inmenso, altísimo, de casi seiscientos kilos, que tampoco dio opciones y Morante abrevió. Gran bronca de muchos (ya enfadados para entonces de cómo se adivinaba el final del asunto) y palmas por bulerías de sus incondicionales, que no éramos pocos.

Al cuarto, de el Pilar, lo recibió también muy bien a la verónica y lo dejó colocado para el segundo puyazo con un recorte genial. Al toro le dieron una pésima lidia y cogió al banderillero Manuel Bueno en el que estaba llamado a ser su último par de banderillas en activo. ¡Ya es mala suerte! Parece que cogió el estoque de verdad porque no veía posibilidades algunas y que, después de sacárselo al tercio, cambió de idea y volvió a su mozo de espada para que le cambiara el estoque por la ayuda. Pero obviamente la gente no tenía ni idea de aquello y supuso que sucedía exactamente lo contrario, manifestando ostensible su desaprobación (por decirlo de modo fino). Empezó con la derecha en una serie buena y arriesgada. Luego, se lo lleva a los medios y da pases enormes también con la diestra, de mano arrastrada. Igual que en el tercio, donde remata una tanda con un pase de pecho para repetirlo por los siglos de los siglos. Y luego un ayudado por alto ligado con un natural que justificaría, por sí sólo, haber seguido a Morante durante toda la temporada. ¡Dios mío, qué manera de llevar al toro! A partir de ahí el toro se queda mucho más corto aún y se echa. Le ha podido del todo. Media caída después de un torrente de emociones varias. Genial e impredecible.

El quinto, de Zalduendo, también de muchísima presencia, fue muy soso y no dio ninguna opción.

Al sexto, de Núñez del Cuvillo, lo recibió con una larga de rodilla en el tercio y una buena serie a la verónica. Buen quite de dos verónica y media. Pone banderillas el de la Puebla con soltura y clasicismo. Muy bien, sobre todo, el tercero, por los adentros. Impresionante la torería para sacarse al toro a los medios. Da algún pase bueno, pero el toro no repite. Insiste en el centro mismo del ruedo, pero no hay manera.

La elección de los toros y no otra cosa frustró una vez más que Morante tuviera su tarde imaginada. Pero el viaje no fue en vano. Sin ser buena, la corrida dejó apuntes de un torero único, imprescindible, ajeno a la vulgaridad generalizada en que se convierte muchas veces el espectáculo.

Y fue una prueba más de que de toros (de criarlo, de seleccionarlos, de elegirlos en el campo) no sabe nadie. Porque no me creo yo que no se haya puesto empeño y buena voluntad en seleccionar los de esta tarde o los del 10 de agosto de el Puerto de Santa María. Y ya saben ustedes cómo han salido las dos corridas.

Seguiremos esperando que otra tarde (la próxima temporada ya) pueda desplegar toda su tauromaquia. ¿En Sevilla, por ejemplo, el Domingo de Resurrección?

domingo, 19 de octubre de 2008

Madrid (5 de octubre de 2008) - El factor suerte

Hay combinaciones de toros y toreros que sólo se pueden ver en Madrid. En general, se trata de toreros o novilleros ignotos que buscan una última oportunidad con ganaderías que hace ya muchas décadas tuvieron un prestigio pero que hace ya decenios que no saben qué es la casta. Aunque a veces surgen otros carteles propios de Madrid, que son aquellos de toreros que por extrañas razones del mercado (o de su propia irregularidad) no han acabado de entrar en el circuito de las ferias, pero que han demostrado gusto exquisito y saber hacer, con ganaderías a las que les cuesta hacerse un hueco, pero que están en un buen momento.

El del sábado era uno de estos carteles. Toros de Peñajara (que había echado una corrida extraordinaria –y desaprovechada- en San Isidro) para Frascuelo, Morenito de Aranda y Joselillo. Una combinación como esta resulta complicado verla en Sevilla o en El Puerto, en La Coruña o en Logroño, en Olivenza o Brihuega, en Málaga o Bilbao, por poner sólo algunos ejemplos. Pero es una combinación que puede funcionar. Que, de hecho, puede funcionar mucho mejor en el ruedo que la mayoría de las combinaciones que algunos toreros que despuntaron como novilleros, pero que hace años que dormitan en una desesperante mediocridad.

Lo que sucede es que a este ritual le hace falta su punto de suerte. Y cuando el asunto se pone de no salir, no hay nada que hacer.

La corrida de Peñajara no se pareció en nada a la de mayo. Hubo animales con una pinta preciosa (el berrendo en colorao que hizo segundo). Pero desiguales de presentación, muy flojos y de descastado comportamiento.

Con este material, los toreros no pudieron dejar más que apuntes.

Frascuelo, apuntes de un toreo añejo que echamos tanto de menos… Algún lance bueno de salida a su primero, un extraordinario recorte para dejar al toro en suerte y pases muy toreros por bajo para empezar la faena. Pero poco más. Un toro este primero, por cierto, al que dieron un buen primer puyazo y con el que vimos un buen tercio de banderillas (sobre todo en los pares de Luis Carlos Aranda). En el cuarto, destacar sólo los capotazos de recibo al toro. Luego, no se confió con la franela, dio un recital con la espada y escuchó pitos.

Morenito de Aranda, que en San Isidro tuvo una actuación más que digna compartiendo cartel con Ponce, brindo al público la muerte del segundo. Pero ese toro tenía una sosería y una flojera descomunales y no hubo nada que hacer con él. En el quinto, que tuvo una lidia complicada, aunque finalmente los banderilleros pudieron parear con acierto, Morenito demostró muy buena disposición, pero el toro pasaba sin gracia unas veces, se quedaba a mitad del muletazo otras, o salía suelto, cabeceaba,… Un regalito con el que poco se pudo hacer, más que estar digno.

Y Joselillo, acostumbrado a enfrentarse por esas plazas de Dios con las corridas más aparatosas y peligrosas de la cabaña “brava”, supongo que vería en esta tarde una de las pocas oportunidades para poder meter la cabeza en otro tipo de carteles. Pero no hubo suerte. Con el tercero, un toro protestado por su fea presencia y que además flojeó, sólo pudo hacerle pasar, sin ninguna gracia por ambos pitones, y dejar una gran estocada. Impresentable la actitud de quien vocifera “miau” durante la faena de muleta o grita que cómo pueden dejar salir un “novillo” así a la primera plaza del mundo. ¡Pena que no pidan los antecedentes de penales y hagan un análisis de alcoholemia en la puerta del siete! El sexto era, para compensar, un toro gordísimo y de feas hechuras que cayóse y devolvieron. El sobrero era un jabonero ¿o canoso? de Jandilla. ¿De Jandilla? Aquí hay algo sospechoso. Sospecha que se incrementaba cuando uno comprueba que era nacido en noviembre de 2002. ¡Casi seis años! A saber las plazas que llevaría recorridas este animalito, o los meses que lleva en los corrales de Madrid… El toro también flojea (es lo mínimo que puede hacer si ha tenido la vida que se adivina en los últimos catorce o dieciocho meses) y hubo bronca monumental al palco por no cambiarlo. El toro era muy noble, pero no podía con su alma. Quiere embestir por abajo y por derecho, pero no le queda un ápice de fuerza para desarrollar su buen carácter. No hay transmisión, a pesar de lo cual Joselillo traza bien los pases en el centro del ruedo. Imposible que la gente le dé importancia a una faena bien construida y rematada con una gran estocada.

Una pena que estos interesantes carteles que uno solo puede ver en Madrid suelan acabar de este modo. ¡La afición que podría hacerse si hubiéramos visto lo que llevábamos imaginado desde casa!

(Y una pena que una corrida como, al parecer fue la del sábado de Victorino, no fuera aprovechada. Me la perdí por un viaje fugaz y emocionado a la nostalgia de los años más jóvenes y a las certezas que ya no volverán).

lunes, 6 de octubre de 2008

Madrid (3 de octubre de 2008) - El gran dilema ético

La tarde del viernes en Las Ventas, la de la encerrona de Perera, ha sido una de las tardes que más he sufrido en una plaza de toros.

He sufrido con el dolor en la cara del torero después de la cogida al entrar al matar a su segundo. Al ver cómo volvía poco tiempo después para seguir con su gesta (después de haber sido operado sin anestesia ninguna). Cuando el quinto se lo llevaba literalmente por delante al comenzar la faena de muleta. Y al comprobar cómo a pesar de no poder prácticamente moverse siguió con la lidia después de que le colocaran un torniquete y dio una estocada sensacional (como la de los otros cuatro toros que mató) y se marchó caminando a la enfermería.

Lo de Perera ha sido una gran proeza, un nuevo interrogante y una pequeña decepción.

Una gran proeza por su modo de sobreponerse a tantos elementos adversos. A un sector de la plaza tremendamente frío. A una temperatura casi invernal. Y a un viento abundante y racheado. A toros poco propicios. A subalternos contratados para la ocasión que no siempre estuvieron a la altura. Y a dos cogidas espeluznantes.

Pero una proeza, sobre todo, por el gran toreo desplegado. Un toreo de quietud y te temple. De mando y de mano baja. Toreo grandioso al tercero y el cuarto. Series ligadas, perfección estética, naturales lentísimos,… Y con estocadas perfectamente ejecutadas a la primera en todos sus toros.

Todo ello, ante el interrogante del sentido de la Fiesta. El gran interrogante y dilema ético al que hemos hecho referencia otras veces, que es el de la licitud de que alguien arriesgue su vida en este combate ritual. Una cuestión que se acentúa cuando el torero sigue empeñándose en torear a pesar del tremendo dolor y de la merma de facultades que supone una cornada. Y más aún tras la segunda, que ponía en riesgo la circulación de la sangre en toda su pierna. El pundonor se convierte aquí en una pieza clave ante la cual uno no puede permanecer impasible. Pero resulta duro, muy duro, ver cómo sigue el espectáculo con un hombre tan castigado.

De hecho hubo muchos que exigían a gritos que lo llevaran a la enfermería quisiera o no y que abandonaron la plaza cuando vieron cómo el torero seguía jugándose la vida. Reconozco la grandeza de la gesta del torero, pero entiendo también a los que no podían soportar más el sufrimiento y no entendían el sentido que tenía aquel esfuerzo sobrehumano.

Y, al final, con el frío y el mal cuerpo de tantos sobresaltos, una pequeña decepción. Que supongo compartirá también el torero. Porque no pudo demostrar, ni de lejos, de lo que es capaz. A pesar de que vimos muy buen toreo fue mucho más el que los elementos se empeñaron en impedir.

Perera quería reivindicar su gran toreo. Y rematar con una tarde redonda en Madrid lo que ha sido una temporada única, con triunfos en todas las plazas. Con un gran toreo día tras día.
Y sólo pudo hacerlo en parte. A pesar de darlo todo y de estar en un momento en el que todo lo ve fácil. Pero ni los toros ni el viento colaboraron, y la mala suerte de las cornadas impidió una mayor rotundidad. Lo que vimos está entre las cinco o seis mejores faenas en esta plaza durante esta temporada. Pero podía haber sido aún mejor.

No descartaría yo que volviera a intentarlo en la misma Plaza y no mucho más allá de la próxima temporada… Puede hacerlo cuando quiera. Tiene valor, arte, poder y gracia para triunfar en Madrid con un solo toro o cuajar a seis seguidos.

(Por cierto, al igual que se critica la ausencia de lonas y la tablilla en las suspensiones de La Maestranza, debemos criticar la cursilería del encargado de la megafonía de Las Ventas. Hay que ser redicho para decir que “… una vez realizada la exploración y debido a la intencionalidad del diestro, volverá al ruedo de la capital”. Un hervor le falta a alguno).

jueves, 25 de septiembre de 2008

Una carta

Distinguido Abonado:

La empresa Pagés, con motivo de su 75º ANIVERSARIO y como muestra de reconocimiento a la mejor afición del mundo, nuestros abonados, celebrará el próximo viernes 26 de Septiembre, junto a la Feria de San Miguel, una Novillada en la que actuarán los triunfadores de la presente temporada, a la que usted, apreciado Abonado puede asistir gratuitamente con la sola presentación en la puerta de acceso de su Tarjeta de Abonado.

En la confianza de que se sienta tratado como usted merece, aprovechemos la ocasión para manifestarles nuestra mayor consideración.

La Empresa



Distinguida Empresa,

agradezco su invitación, pero no quiero dejar de manifestarles que en las tres anulaciones de la Feria de Abril (alguna de ellas con más presión que otras) no hubo ninguna voluntad por su parte de aplazamiento para las innumerables fechas disponibles, por ejemplo ésta. No entiendo que Morante de la Puebla vaya a torear 6 toros en Zaragoza el 12 de Octubre y no lo haya hecho todavía en Sevilla. No entiendo que no hayan podido componer un cartel del gusto de la afición como pudiera ser JULIO APARICIO-MORANTE-JUAN BAUTISTA (inédito tras cancelación) y sin embargo no escatimaran esfuerzos para recuperar taquilla con la presencia del rejoneador Diego Ventura, aprovechando otras altas circunstancias reales. Igualmente me preocupa el presunto cierre de la temporada con una corrida de caballos. A mí, esto del gratis total, que quieren que le diga, en este negociado me da que pensar, como decía Josep Pla ¿todo esto quien lo paga?

La afición sin duda.

Un abonado.

sábado, 20 de septiembre de 2008

La opinión de un mandarín

Me cuentan que este domingo se celebra un importante torneo de tenis en la Plaza de Toros de las Ventas. Es razonable que el coliseo se utilice para otros servicios, lo que viene a confirmar, desde Nerón hasta aquí, lo bien construidas que están las Plazas de Toros, las que Paquiro recomendaba que estuvieran a las afueras de las ciudades y abrigadas del viento, o sea, lo contrario que en Madrid. Como lo ignoro todo sobre este deporte no sé en qué medida puede afectar el Austro o el Noto a la trayectoria de una pelota y las anotaciones anejas, pero, dado el carácter sacramental que para mí tiene la tauromaquia, no deja de parecerme una suerte de profanación menor este entretenimiento. Dicho sea a la debida distancia porque, además, desde los Beatles a los mítines electorales, hemos vistos tantos usos alternativos de esto coso, a cual más esperpéntico, que ya estamos curados de espanto. Es lo de menos. Simplemente confiamos en que no cunda el ejemplo y que respeten La Maestranza, un partido de tenis tras la Puerta del Príncipe es un asunto más grave que la conquista de Bizancio por los turcos o el declive y caída del Imperio Romano. La decadencia sin solución. No corren vientos buenos para la tauromaquia en el ámbito del pensamiento, aunque sí prospera cierta glorificación del deporte sin que por ello los Epinicios de Píndaro -sus Olímpicas- hayan batido tampoco ningún record de ventas, incluso pese a la magnífica y postmoderna relectura de Juan Antonio González-Iglesias (“Olímpicas”, El Gaviero Ediciones, 2005). Estos contrastes entre el deporte y el toreo, sin embargo, me han traído a la memoria la reflexión de Ernest Gombrich, citada por Guillermo Carnero en la poética que presentó en la Fundación Juan March en Septiembre del 2004–accesible en audio y versión imprimible en Internet- según la cual los cónsules del Imperio Británico quisieron agasajar a un Mandarín de la China ofreciéndole un partido de tenis en la embajada británica, al término del cual, hizo el siguiente comentario: “suponiendo que exista alguna oscura razón que no acierto a imaginar para llevar esa pelota de un lado a otro, no comprendo cómo actividad tan irrelevante no se encomienda a los criados”. Estamos convencidos de que el “milenario” Mandarín no hubiera manifestado la misma opinión si hubiera presenciado la lidia de un toro bravo, actividad cuya nobleza podríamos argumentar con cien razones y que en ningún caso podría ser tildada de irrelevante porque incorpora, como mínimo, la trascendencia de una muerte posible. Y decimos que podríamos argumentarlo, pero que preferimos no hacerlo porque en estos tiempos de postmodernidad hemos de conservar algunos aprioris, la fuerza bruta de una razón no explicable, la opinión de un mandarín imaginario favorable a nuestras aficiones mientras por las gradas sube Rafael Nadal con toda la raqueta a cuestas y yo cierro, con media verónica, pero sin cargar la suerte, esta columna a plaza partida entre dos blogs.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Morante en Écija

Lo de menos, la casquería (4 orejas y rabo), ¡qué inspiración arrebatada!

Recurro a mis suertes barrocas:

Trazas de incienso, humo de tabaco, angosta la capilla sofocante y sobre el lienzo blanco palmatoria de bronce, temblor del oro viejo, hornacinas oscuras, manchas negras de Cristo en la cal viva y columnas salomónicas que rompen la maleza de cardos y de espinas, así crece, con el mentón hundido en el embroque, un retablo barroco en el albero y en la blanda madera del tallo reverdece la mata trenzada del acanto como cresta de gallo, como rojo penacho que dejara coronas de laurel en las sienes del miedo. Pétalos de Morante bajo el cielo de Abril, tratado de armonía.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Las otras tragedias del toreo

En la tarde de ayer falleció Juan Francisco Presumido, picador de la cuadrilla de Antonio Ferrera que contaba con sólo 36 años. Sufrió un infarto tras picar al primer toro en la corrida que se celebraba en Barcarrota (Badajoz) y lo trasladaron al Hospital de Badajoz donde falleció.

Sólo un día antes, y no muy lejos, en Évora (Portugal) falleció Joao Paulo Nunes, picador de la cuadrilla de Nuno Casquinha y mayoral de la ganadería de Coimbra. Esta vez por un accidente de tráfico.

Justo cuando algunos desalmados profanaban la tumba de Julio Robles y lo "reivindicaban".

¡Cuántas caras tiene la muerte en el toreo! ¡Cómo se parece a la parte más dura y cruel de cada vida!

Mis recuerdos para todos ellos y para sus familias.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Illescas (6 de septiembre de 2008) - De la variedad de los encastes

Afortunadamente, a veces uno tiene la suerte de ver toros de encaste y comportamiento distinto del habitual fuera de los grandes ciclos (Madrid, Sevilla, Bilbao, Valencia,…).

Este ha sido el caso, por ejemplo, de Illescas, donde El Fundi, Luis Bolívar y Alberto Aguilar se han enfrentado a una interesante corrida de Victorino. Toros menos aparatosos y con menos kilos que los que salen en Madrid o en Bilbao, pero con un comportamiento similar. Toros encastados, aprendiendo mucho, algunos tobilleros, pero un par de ellos con muchísima transmisión y siguiendo muy bien los engaños si se les hacían bien las cosas.

Uno agradece que en localidades medianas, además de hacer cosos nuevos tan cómodos y de fácil acceso como éste, se preocupen de mantener la diversidad de la Fiesta (y, además, a precios asequibles). Porque la emoción de este tipo de toros es imprescindible, como lo es la existencia de toros “artistas” que permiten el lucimiento con un toreo más reposado y cadencioso. Lástima que las figuras no lo sientan así. Que no podamos ver a José Tomás, a Ponce, al Juli (o a los que están en la lucha: Manzanares, Castella, Talavante,…) con estos toros de vez en cuando. Alguna vez lo hicieron. Como “gesto”, pero como algo extraordinario, no como parte de la necesaria diversidad en una campaña.

Por eso es tan importante lo que hace El Cid en Sevilla y en Madrid. O que Perera haya escogido uno de Victorino entre la diversidad de ganaderías para su encerrona de Zafra al día siguiente de la de Madrid. Esto (lo del victorino y lo de dos encerronas consecutivas para acabar la temporada, una de ellas en Madrid) es lo que hace una figura con ambición por mandar de verdad en el toreo.

Igual que sería de agradecer que a los toreros que habitualmente tienen que lidiar estos encastes les permitieran de vez en cuando darse un respiro de cuvillos, jandillas, juanpedros, victorianodelrío y similares. El Fundi, por ejemplo, ha hecho méritos más que de sobra para que alguna empresa pudiera premiárselo en ciertas plazas. Y con los demás (Bolívar, Aguilar o Adame, que estaba anunciado pero no pudo estar por una inoportuna lesión pocos días antes) también podría alguien tener un detalle cada diez o doce corridas de victorinos, miuras, pablorromeros, adolfos y similares. En fin, que hubiera un poco de justicia en esta tierra para irnos preparando a la que nos han prometido que existe en el más allá.

A lo que íbamos. Que al final de la tarde dos toreros: El Fundi y Alberto Aguilar salieron a hombros. Y que junto a ellos lo hizo el gandero, a dos de cuyos toros se les había dado la vuelta al ruedo.

Y antes, el Fundi había toreado bien a sus dos toros. A su primero lo llevó bien de capa al centro del ruedo, quitó por delantales y banderilleó bien compartiendo el tercio con Alberto Aguilar. El toro no erá fácil, reponía mucho y llevaba la cara alta. Por el pitón derecho consiguió, sobre todo mediada la faena, pases largos y templados llevando al toro siempre embebido en la muleta. Por la izquierda cualquier intento de toreo era imposible. Mató de dos pinchazos y una buena estocada y le premiaron con la primera oreja.

El cuarto fue un toro que permitió una faena larga, y al que dieron una vuelta al ruedo probablemente excesiva. Hubo buen recibo de capote, un ceñidísimo quite por chicuelinas y un buen tercio de banderillas, aunque algo extenso y con muchos capotazos. Empezó la faena en redondo en el centro del ruedo y demostró que el toro iba, pero que sólo se le podía alargar la embestida si se le llevaba por bajo, siempre muy toreado. Hubo buen toreo por ambos pitones (al natural, sacándolos de uno en uno), aunque el toro se iba quedando cada vez más corto. Y pases de adorno vistosos para acabar la faena. La estocada recibiendo (a la segunda) fue espectacular. Sólo esa estocada justificaría una oreja. Con le resto de faena, las dos que recibió son absolutamente merecidas.

Luis Bolívar, en su primero, tuvo a un toro menos encastado que el resto de la corrida. Y su toreo tampoco llegó a entusiasmar. Mató de estocada entera después de varios pinchazos.

El quinto fue el mejor toro de la corrida. Lo recibió bien con el capote. Y ya desde el principio se advirtió que el toro metía muy bien la cara abajo. La faena de muleta la comenzó con pases por bajo. En el toreo en redondo dio muy poco sitio al toro y los pases no fueron de gran calidad. Con la izquierda hubo muy buen trazo, pero le faltaba cruzarse más y algo de ajuste. Mejor cuando volvió a la derecha, pero seguía quedando en evidencia que el toro iba donde le mandaban, con una clase excepcional que no llegó a aprovecharse del toro. Lo más torero, esos naturales con la diestra y cambios de mano que dio después de que el toro le arrollara y le hiciera perder el estoque simulado. Estocada entera, tres decabellos y una sola oreja de un toro que hubiera merecido una faena más rotunda. Vuelta al ruedo a un toro que sí que la merecía de verdad.

Y Alberto Aguilar fue una sorpresa agradable. Como hemos dicho, había entrado sustituyendo a Joselito Adame. Es un torero que torea poco y se le nota, pero mucho menos de lo que podría imaginarse. Recibió al tercero con buenos lances con el compás abierto, y banderilleó junto al Fundi. Con la muleta, dio series muy interesantes cuando bajó la mano, porque el toro obedecía si se le llevaba por abajo y tapado y protestaba si no se le obligaba tanto. Faena irregular con pasajes de mucho mérito. Después de algunos pases de adorno pinchó varias veces, quedando el premio en una vuelta al ruedo.

El sexto fue un toro bastante más complicado, al que le costaba repetir desde los lances de recibo con el capote. No fue fácil la lidia en el tercio de varas ni la colocación del toro en suerte para las banderillas que puso el propio matador. Con la muleta, después de un desarme, Aguilar entendió que sólo pudiendo al toro por abajo podía sacar algo lucido. Y lo hizo en varias series de muchísimo mando, lucidas y aguantando parones al toro. Cuando éste se aquerenció en tablas, lo que se perdió en estética se ganó en emoción y aún pudo sacar pases junto a las tablas. Después de una gran estocada consiguió las dos orejas que, esperemos, además de moral pueda facilitarle algún que otro contrato.

Tarde, pues, de emoción, de toros y toreros. ¡Valió la pena el viaje!

Sólo un “pero” a la organización. En el programa seguía figurando Adrián Gómez como banderillero en la cuadrilla de El Fundi. No sé cuándo se habría impreso, pero prácticamente seguro que fue después de su percance. Estos detalles deben cuidarse.

viernes, 5 de septiembre de 2008

San Sebastián de los Reyes (30 de agosto de 2008) - Triunfalismo

Cuando tras una corrida de toros los tres toreros y el mayoral salen a hombros es que el personal se ha divertido. Y que ha habido buen toreo. Aunque, obviamente, dependiendo de la plaza, de las fechas, de la ganadería y de los toreros, este brillante colofón no siempre se corresponde con un acontecimiento memorable.

Uno, que como ha explicado otras veces nació a la afición taurina de la mano de las fiestas patronales, tiene un respeto reverencial por los que van a la plaza a divertirse. Incluso cuando ese afán de diversión aligera el ondear de moqueros para pedir apéndices de forma compulsiva después de cada faena. Porque más allá de las orejas, lo que importan son los sentimientos. Tanto los que nacen de la emoción del buen toreo, como los vinculados a la diversión por faenas algo más despegadas, o incluso los de quienes disfrutan por el paisanaje, viendo al torero local compartir cartel con figuran consagradas.

Lo cierto es que la corrida del sábado en San Sebastián de los Reyes permitió el triunfo de los toreros con toros de Victoriano del Río muy a modo, colaboradores, noblotes, aunque no excesivamente aparatosos ni de una bravura desbordante. Toros, en fin, “cómodos”, hasta donde pueden serlo los animales de lidia. Pero toros buenos en general con uno, el segundo, excepcional en la muleta.

El Juli demostró un magisterio apabullante, con una tremenda seguridad toda la tarde y con una técnica que disminuye la sensación de riesgo y hace parecer sencillo lo que encierra muchos años de afición y oficio. A su primero lo recibió bien de capa y le realizó un vistoso quite en el centro del ruedo ligando una verónica con una navarra y una revolera. Con la muleta, faena muy templada y estética con ambas manos en la que destacaron algunos naturales largos y profundos, muy bien ligados con el de pecho. Finalizó la faena con un circular invertido perfecto en su ejecución y otro en dos tiempos que ligó con varios pases de adorno sin mover los pies del suelo. Tras un volapié perfecto le dieron dos orejas más que justificadas.

En el cuarto hizo un recibo de capote magistral ganando terreno al toro en cada verónica y acabando a los medios, todo ello con una hondura que, no sé muy bien por qué, no caló demasiado en la concurrencia. Quitó muy bien por verónicas antes de que los subalternos protagonizaran un buen tercio de banderillas, en el que destacó un tercer par excepcional. La faena de muleta la empezó con seis u ocho pases por alto sin moverse del sitio. Fue lo más destacado de la faena, porque el toro se quedó muy parado y tuvo que sacarle los pases de uno en uno. Aún así, instrumentó series de derechazos y naturales con algunos pases de mucha hondura antes de pegarse un auténtico arrimón, metiéndose entre los pitones y dominando lo que quedaba de embestida a base de dominio en pases circulares y por alto. Después de un pinchazo cobró una estocada entera y el premio esta vez se quedó en una sola oreja.

El Cid, por su parte, dio muestras una vez más de la suerte que le acompaña en los sorteos, de su gran estética y de su absoluta entrega. Es un torero que se ha convertido en figura a base de tesón y de una honradez absoluta en cada actuación. A él le correspondió el mejor toro de la corrida, el segundo de la tarde, al que recibió con muy buenas verónicas. Después de un puyazo breve y un buen tercio de banderillas, el matador se fue al centro del ruedo y citó desde allí al toro, instrumentándole varias series con la derecha realmente buenas, largas y con hondura. Dio mucho sitio al toro tanto en el toreo con la diestra como al natural, entre los que hubo dos inmensos. Muchísimos toreo, y del bueno, que el toro empezó a acusar quedándose algo más corto. Después de un circular y varios pases de adorno, lo mató de una gran estocada. Al torero le dieron dos orejas de justicia y al toro una vuelta al ruedo.

El quinto fue un toro algo más complicado. Lo recibió con lances por bajo con una rodilla en tierra, delantales y media. Con la muleta, empezó con ayudados y se echó rápido la muleta a la mano izquierda. Faena de temple y conocimiento, con buenos pases al natural y una serie buena con la derecha a media altura. Consiguió, en fin, sacar al toro lo que tenía, que era bastante menos que el anterior de su lote, acortando mucho la distancia al final de la faena. Después de un pinchazo y una estocada le dieron otras dos orejas, la segunda fruto sobre todo del cariño y premiando más la disposición que el toreo profundo y hondo, que lo hubo… pero en el segundo.
Por su parte, el local Gabriel Picazo estuvo muy dispuesto a agradar a sus paisanos toda la tarde. Y sus paisanos se lo agradecieron pidiendo para él los trofeos con insistencia al final de sus faenas. Cortó una oreja del tercero y dos del sexto, aunque sus faenas fueron menos rotundas que las de el Juli o el Cid. En su descargo, decir que tuvo probablemente el peor lote.

Recibió a su primero con sólo un par de verónicas porque el toro le desarmó a la tercera. También le arrolló en el quite por chicuelinas, aunque se hizo un ingenioso autopase antes de dar una nueva chicuelina y una revolera. Empezó por bajo con la muleta, ligando luego varias series con la derecha en las que el toro protestaba un poco (¿quizá porque le ahogaba un poco y no se le daba el sitio suficiente?). Por la izquierda sacó pases de uno en uno antes de darse un extraño arrimón en el que el toro no se lo llevó por delante de milagro. Mató de un bajonazo delantero y atravesado, descabellando mal.

En el sexto, el recibo por verónicas y el quite no fueron muy lucidos. Con la muleta empezó con ayudados por alto y otros pases con gracia. Luego, toreo con la diestra templado pero sin mucha hondura a un toro con un punto violento, al que hay que poder. Destacó un buen cambio de mano y algún natural, aunque en general en el toreo con la zurda los pases fueron algo despegados. El toro se quedó parado y el toreo se arrimó, aquí sí con más criterio y mejores resultados. Terminó con bernardinas ceñidísimas, antes de recetar una estocada entera ligeramente caida.

Tarde, en fin, interesante, entretenida, divertida,… con dos grandes toreros (el Juli y el Cid) y uno más joven que no se arrugó nunca pero al que aún le falta oficio.

¡Qué las peores que veamos sean como ésta!

domingo, 31 de agosto de 2008

San Sebastián de los Reyes (29 de agosto de 2008) - Estados de ánimo

En el toreo, como en todas las actividades humanas (más aún si son artísticas), los estados de ánimo influyen de forma notable en cómo transcurra la lidia y cuál sea el resultado del matador.

Lo visto en San Sebastián de los Reyes ratifica que Perera está pletórico, Castella indeciso y Talavante absolutamente desorientado.

Los toros de Núñez del Cuvillo no fueron un dechado de virtudes, pero tampoco tenían un aspecto especialmente amenazador ni intenciones propias de alimañas. Fueron toros más bien sositos, unos con algo más de guasa que otros, que permitían estar delante y tratar de interpretar el toreo que puede esperarse en una plaza de Castilla en fiestas.

Castella, con su primero, muy mal lidiado en los primeros tercios (salvo por la colocación de las banderillas, que fue eficaz), quedó inédito con la capa. Con la muleta empezó de forma torera la faena en el tercio. Luego, demostró un buen entendimiento del animal y sacó algunos pases estimables, aunque faltó decisión y más claridad de ideas. Hubo detalles, retales, pero sin una idea de faena. La media estocada cayó manifiestamente baja.

Con el cuarto, peor lidiado aún y nuevamente sin toreo de capa, brindó su faena al público y empezó desde el centro del ruedo, pero el toro se revuelve pronto y desluce lo que el matador trataba fuera una forma rápida de poner al público en su favor. Dio series con ambas manos, con más voluntad que hondura y finalizó con un arrimón y pases cambiados. Después de un pinchazo, trató de volver a poner al público de su lado con manoletinas y pases ajustados. Dio resultado. Tras una estocada casi entera se le concedió una oreja. Hubo voluntad del francés y está algo mejor que hace unos meses, pero se echa de menos la clarividencia y el arrojo de la temporada pasada.

Perera demostró que está sublime en técnica, valor, hondura y mente clara. Lanceó con buen trazo al segundo de la tarde aunque el toro salía suelto del encuentro con el capote. Bien el picador y los banderilleros. Comenzó la faena de muleta con ocho o nueve pases por alto sin moverse un ápice. Sencillamente impresionante. Luego, dio buenas series con la derecha, pero la faena bajó algo al cambiarse la muleta de mano, porque el toro derrotaba y huía del engaño. Aún así, toreo de quietud y dominio, a falta de arte, que no era posible. Al volver a la diestra el toro había dejado de embestir. Estoca entera, aunque algo trasera y baja.

Con el quinto, un toro más complicado y peligroso, la faena de muleta fue maciza. Lo dejó crudo en el caballo y quitó de forma vistosa con verónicas, pase por la espalda y revolera. Citó desde el centro del ruedo, haciendo sin inmutarse dos pases cambiados a un toro que llevaba una velocidad endiablada. Luego, series muy buenas con la derecha, con pases hondos, dando sitio al toro y mandándole mucho,… A pesar de que el toro cabecea, consigue que no le toque la muleta. Luego, una serie grandiosa al natural, lenta, templada,.. hasta ligar de forma magistral con el de pecho. Al final, circular lentísimo, tres en uno, arrimón con varios circulares invertidos, bernardinas,… Todo en el centro del ruedo. Estocada ligeramente caída de lenta ejecución y dos orejas después de que el toro se aguantara la muerte y el matador ordenara que nadie le diera un capotazo, para dignificar aún más el momento.

Por su parte, Talavante estuvo espeso toda la tarde. En el tercero trataba de parecer técnico, pero se le notaba sin sitio. El toro ayudaba muy poco y tras series sin mucha historia se dio un arrimón para tratar de justificar la faena. Infame con la espada pinchó innumerables veces y descabelló también unas cuantas.

Al sexto lo recibió con algunas verónicas de buen trazo y quitó por gaoneras (aunque no demasiado ajustadas). Empezó por alto en el tercio la faena de muleta y después de sacárdselo a los medios dio una serie buena con la derecha. Otras dos con la misma mano fueron poco más que correctas y a partir de ahí empezó a despegarse, el toro a engancharle la muleta, a desarmarle,… Con la izquierda lo intentó sin éxito. Y, como el toro hizo amago de rajarse, se fue a tablas y se puso en un sitio donde era imposible que el toro pasara. Nadie sabe muy bien por qué (hemos visto casos en los que los toreros, con mansos de solemnidad, hacen su faena en tablas, pero sabiendo dónde se ponen y qué pretenden, lo cual aquí, o no sucedía o no se trasladó al tendido).

Tarde, en fin, de una faena importante y otras dos con algunos detalles. Y una plaza más en la que hemos visto torear.

sábado, 30 de agosto de 2008

Enrique Ponce

Tenía pensado hacerlo hace tiempo, pero tras haber visionado en Tendido Cero el triunfo de Enrique Ponce en Bilbao y Málaga, ¡qué mejor momento! En pleno furor Tomista, en plena apoteosis de Perera, en plena perfección del Juli, en pleno arrebatamiento de Cayetano, en plena locura Morantista, en pleno empaque de Manzanares, en plena madurez del Cid, yo quiero hablar de Enrique Ponce al que, con demasiada frecuencia, veo denostar a los aficionados nuevos.

Yo me he aficionado a los toros, dos veces, por Enrique Ponce.

La primera vez, durante su ascenso, en el año 92 en el que TVE retansmitió en directo su triunfo en Valencia en un día de San José inolvidable para mí, porque vi los toros con mi madre como cuando era muy pequeño. El años siguienta ya estaba estudiando en Madrid y lo pude ver tiunfar en Las Ventas. Y fue maravilloso.

La segunda vez en la faena más bella que mis ojos podrán recordar nunca, en la Feria de Abril del 2006, que me hizo apuntarme toda la temporada y hacerme abonado de la Maestranza la siguiente (de entre todos mis títulos académicos este es del que más orgullos estoy).

Porque Enrique Ponce ha llevado más gentes a los toros que nadie nunca antes en la historia del toreo.

Porque Enrique Ponce ha soportado, él solo, los abonos de todas las plazas de primera y segunda durante más de 10 años, como Espartaco.

Porque, como Espartaco, le pudo a todos los toros y a todos les hizo faena, llevando el toreo a los lugares donde apenas llegaba, asegurando siempre la diversión de la gente.

Porque introdujo otra vez la estética en la faena, disipada tras el triunfo del ojedismo, del espartaquismo y del rinconismo. Su toreo ayudado, que otros llaman accesorio, es de una belleza absoluta.

Porque quien ha matado tantos miles de toros, sólo puede ser uno de los toreros más valerosos de la historia del arte.

Porque su competencia con Joselito resucitó el toreo de copa, la sana rivalidad.

Gracias Catedrático, gracias maestro, porque ha hecho usted Historia.

lunes, 18 de agosto de 2008

El Puerto de Santa María (10 de agosto de 2008) - Competencia sorda (III)

El domingo se notaba en el Puerto que había un acontecimiento grande. La gente había acudido de todos lados a vivir un festejo probablemente irrepetible: por la plaza, por los toreros y por el deseo de ambos de reivindicar su diferencia.

Pero, al fin, sólo hubo destellos de la particular tauromaquia de cada uno, en vez del raudal de sensaciones que la gente deseaba. Cierto que los toros cabecearon todos una barbaridad, que ninguno rompió a bueno de verdad, que les falto humillar y entregarse. Pero aún con animales de este tipo e incluso peores hemos visto a ambos matadores demostrar más personalidad. Tal vez también ellos se fueron desilusionando ante la imposibilidad de que aquello fuera la tarde (su tarde) soñada.

Para los aficionados, hubo detalles. Pero supieron a poco. Para quienes trataban de hacerse tomistas, tomasistas, morantistas,… la tarde fue probablemente la ratificación de lo extraño que son los aficionados a los toros. De lo absurdo que puede ser seguir a un torero.

Vimos a un José Tomás tan puro como siempre, aunque tal vez algo más ausente, con menos sitio. Probablemente la culpa la tuvo la cornada del primer toro al intentar un pase de las flores totalmente prescindible en aquel toro. No se miró ni se acercó a la enfermería hasta que acabó la tarde. Lo mejor lo vimos en con la capa: el quite por chicuelinas ceñidísimas en su primero, las gaoneras en el tercero y las verónicas del quinto. También hubo algunos pasajes buenos con la diestra en el primero, pero lo demás fue bastante anodino, insípido, de escasa transmisión. Algo que con este torero rara vez sucede.

Morante estuvo decidido y nos ofreció algunos instantes de magia. Con el segundo, un toro al que no quiso ver en los primeros tercios, demostró valor y raza con la muleta, sacando series de naturales de mucho sabor y mérito. En el cuarto, vimos pasajes de toreo antiguo, pases personalísimos, una faena nada convencional que tuvo su epílogo curioso en la serie que dio tras escuchar el torero un fandango que Manuel Orta le cantó justo al lado de donde estábamos. En el sexto, cuya salida se demoró porque José Antonio estaba en la enfermería recibiendo acopio de oxígeno y urbasón, hubo sólo una tanda al natural de interés; por lo demás, no se acopló con un toro que le desarmó varias veces.

En definitiva, que disfrutamos de la tarde, que hubo cosas que contar, pero que la expectación no se vio colmada, como tantas veces.

La ortodoxia del sábado (Juli, Manzanares y Perera), le ganó la partida a los heterodoxos (José Tomas y Morante). Así fue esta vez. Y otra será lo contrario. O triunfarán todos. Hay que seguirlos viendo, cuanto más cercanos en los carteles de una feria, mejor. Porque hay una competencia sorda que no llega a los aficionados, un deseo de crecerse ante el triunfo de los compañeros que está presente en cada torero, permanece en su memoria de corrida en corrida, para dar la réplica la misma tarde o la siguiente. ¡Qué envidia de aquellas ferias de antaño que repetían a las figuras dos o tres tardes seguidas…!

sábado, 16 de agosto de 2008

El Puerto de Santa María (9 de agosto de 2008) - Competencia sorda (II)

En la tarde del sábado, el Juli estuvo en torero grande, pero sin acabar de pisar a fondo el acelerador. Tengo la impresión que se trataba de demostrar más la capacidad que el arrebato. Y lo consiguió. Con un toreo hondo, como en los lances de recibo o en las chicuelinas a su primero, en el comienzo de faena a este toro (por alto y sin moverse en el tercio), en algunos de los derechazos,…

En el cuarto, buen recibo también llevándolo a los medios con la capa y una faena de muleta dando mucho sitio al toro en series largas, aunque con algunos parones que deslucían el conjunto.

Manzanares tuvo el mejor toro de la corrida: el segundo, con el que desplegó toda su inmensa torería. La lidia fue perfecta: desde el recibo con la capa, hasta el inmenso tercio de banderillas, pasando por un puyazo perfectamente ejecutado. Ya con la muleta, sacó el toro a los medios de forma muy artística y personal, finalizando con un enorme cambio de mano. El toreo en redondo, con series cortas, tuvo un arte y una hondura excepcionales. Con la izquierda bajó un punto el tono de la faena. Pero al volver a la mano derecha dio una serie absolutamente memorable: redondo completo, templado y profundo, cambio de mano al ralentí y gran pase de pecho. Todo ello ligado, gustándose, con distinción,… Al final, tras una gran estocada, el toro vendió cara su muerte, con bravura, resistiéndose a caer, incorporándose después de caer un par de veces, para rodar luego sin puntilla. Se le dio la vuelta al ruedo, sobre todo, por ese comportamiento en el momento de la muerte y por su empuje en el único puyazo que se le dio. Quizá faltó comprobar cómo hubiera acudido por segunda vez al caballo (aunque se le hubiera señalado sólo con el regatón). Y, a nuestro juicio, al toro le faltó también una mejor embestida por el pitón izquierdo. Pero, sin duda, el toro demostró bravura y propició una gran faena. Si eso es lo que se premia, bienvenido sea.

La faena al quinto de la tarde fue algo menos lucida, en parte porque el toro no propiciaba el mismo tipo de toreo (era bastante más tardo y con poca transmisión) y en parte, suponemos, porque después de torear como lo hizo en el segundo, uno debe quedarse casi desfondado. Aún así, hubo algún lance bueno de recibo y pases buenos con ambas manos en series cortas e irregulares. Inmenso el volapié con el toro completamente parado.

Y Perera volvió a reivindicarse como el gran descubrimiento de la temporada. Por técnica, valor, regularidad y arte. A su primero lo recibió primorosamente con la capa y le recetó un tremendo quite por gaonera (ajustadas, sin moverse, serio,…). El comienzo de la faena, en el tercio, con ayudados por alto desde una apabullante quietud, pase por bajo y de pecho, compendiaba toda una tauromaquia. Luego, series con ambas manos de muchísima templanza a un toro que no transmitía demasiado, pero al que exprimió todo lo que tenía. Hasta meterse al final entre los pitones y sacar pases de tremenda emoción. Recetó una estocada perfecta a cámara lenta. Los que la hayan grabado, por favor, que la envíen a todas las escuelas de tauromaquia para explicar cómo se ejecuta un volapié.

Y lo del sexto fue la constatación de cómo el buen toreo puede con todo. Hasta con un toro cariavacado y anovillado que fue protestado desde que salió y con el que era prácticamente imposible que se diera importancia a lo que se hacía. De hecho, los primeros tercios fueron técnicamente correctos, pero nada artísticos. Y al torero le costó meterse en la faena de muleta, pero mediada ésta, cuando le cogió el son a un toro que se movía con más velocidad que los anteriores, consiguió pases de lo más estimables, especialmente toreando al natural, en algunas series excepcionales. Al final, arrimón, pases inmensos desde la absoluta cercanía de los pitones, naturales a pies juntos dando algo más de sitio (con caída a merced del toro, buen quite de las cuadrillas, con un Manzanares especialmente acertado, y pase de pecho conforme se incorpora). Otra gran estocada y dos orejas ganadas a ley contra la presentación del toro, su comportamiento y el enfado del público.

Una tarde en fin, de buen toreo, entretenida, variada,… La lidia de los toros fue magnífica, el tercio de varas se ejecutó muy bien, vimos grandísimos tercios de banderillas, se toreó bien de capote y de muleta y se estoqueó a la primera y por arriba a todos los toros.

Esto es lo que uno entiende por una gran tarde de toros. Más allá de que siempre cabe un toro con más presencia y más codicia, que se le den un par de puyazos en vez uno por toro y que las faenas tuvieran más ajuste y duración porque los toros lo permitieran.

Hubo quien habló de una tarde de toros histórica y quien la criticó por constituir, a su juicio, el triunfo del toreo “moderno”. A mi juicio, ninguna de las dos se ajusta a lo que allí sucedió. Que fue (y no es poco) que disfrutamos con el buen toreo en tres de sus mejores versiones de estos comienzos del siglo XXI.

El Puerto de Santa María (9 y 10 de agosto de 2008) - Competencia sorda (I)

Lo del fin de semana en el Puerto de Santa María era el mejor reflejo de la sorda competencia que se libra en la cumbre.

Sin duda, la mayoría acudía (acudíamos) sobre todo al mano a mano de José Tomás con Morante. Como alguien explicó, se enfrentaban los dos mayores heterodoxos del toreo actual. La sobriedad de JT frente al barroquismo de Morante; el valor (con arte) frente al arte arrebatado y, a veces, también valeroso; la capacidad de llenar las plazas en cada comparecencia frente a quien arrastra una legión de devotos (diversa en número en cada ocasión) en busca del milagro. Era, en fin, un acontecimiento. Y la afición se sustenta tanto en la espera de estos festejos como en el recuerdo de las grandes tardes (a veces, también, en lo que uno está viviendo, pero eso sucede de tanto en tanto y dura tan poco…).

Pero se incluía también en el Bono Real una corrida (la del sábado) que reunía probablemente los tres toreros que, dentro de la ortodoxia, han demostrado lo mejor de lo que llevamos de temporada: la maestría de El Juli, la hondura de Manzanares y la técnica, el valor, el temple y la regularidad de Perera. Tres toreros que querían demostrar que esa ortodoxia podía hacer disfrutar tanto, o más, que el apasionamiento de los heterodoxos. Fuera quedaban, sobre todo, la experiencia y rotundidad de Ponce y la juventud y distinción de Cayetano. Pero para un par de tardes, los carteles eran de lo mejor que uno puede soñar.

Después, sale el toro y pone un elemento de azar añadido a la diferente inspiración y lucidez que cada día depara a los maestros.

Al final, se impuso la razón y el orden frente a la imaginación. La reivindicación del toreo más convencional frente al estoicismo y la fragilidad. Aunque hubo pinceladas de cada uno de los toreros para poder vislumbrar la grandeza de los cinco artistas que nos habían congregado. Cada uno de los cuales justificaría por sí sólo el viaje. Además de que el Puerto y sus tabernas, por sí solos, también nos convocan a esta peregrinación anual.

viernes, 15 de agosto de 2008

Y llevaba cornada. Mano a mano en El Puerto. (10-VIII-2008)

Para quien no acude con frecuencia a los toros la corrida habrá supuesto una decepción profunda, para quienes hemos aceptado que la tauromaquia es una carrera de fondo en la que sólo la asistencia, una tarde tras a otra, a todos los festejos es la única garantía para asistir a los milagros, también. Pero sólo porque JT con su pasmosa regularidad y entrega nos tenía mal acostumbrados y sólo porque el sorprendente valor y ánimo de Morante nos lleva desconcertando un año. ¡Ay la ilusión de los taurinos! Pero es que todo se salió del guión, del guión que marca el toro con sus astas y su genio. Los de Nuñez del Cuvillo tenían más de andarines, gazapones y de Miura que de bravos, y no pudo ser. En otras circunstancias habríamos salido casi felices por el trazo imaginado de unas verónicas de Morante, por su valor al natural con el difícil primero, desengañando al toro con un trazo limpio de gladiador y, sobre todo, con la bonita faena a su segundo, con profundos ayudados que eran a la vez naturales, derechazos y ayudados por alto y por bajo, profundos y llenos de gracia. Sólo Morante tiene la esencia. Y por eso cerca de nosotros un cantaor le tiró lo que dicen que fue un Fandango, pero que a mí me pareció una saeta, a Morante, vestido de nazareno o malva y azabache, como un cristo solar de Andalucía en el centro de un agosto imposible. Por ahí tenía que ir la corrida, pero no. El primer toro de JT fue recibido con un silencio litúrgico y expectante, a los quince minutos el torero estaba encampanado, pero no por asumir el riesgo y atacar al animal como es su costumbre, sino por un claro defecto técnico en un pase de las flores, un cambiado mal ejecutado que lanzo al toro contra la tripa del torero. Dábamos por finiquitada la inversión tomista seguros de que llevaba al menos un puntazo, pero no. Siguió toreando toda la tarde, pero fuera de su sitio, aunque es más cerca que el de muchos, y sólo hubo alguna ráfaga de quietud pasmosa. Echábamos en falta el toreo por imanación o hipnosis el que quita la vulgaridad del lance. Hubo hasta pitos con el descabello (los primeros en las dos temporadas) en su segundo. Lo que no sabíamos es que llevaba hasta tres cornadas, una de ellas en la axila y terrible. Aguantó impertérrito hasta el final, pero así no puede ser, el gesto de honradez y compañerismo es admirable. Y que llevaba cornada lo supimos luego. ¿Qué hubiera dado la tarde sin cogida? Nunca lo sabremos, porque con toros peores JT ha sacado mucho, aunque no lo vimos en su primero en su sitio, como decíamos, no estaba (mixtifiquemos) transfigurado. Por su parte Morante fue atendido de una crisis respiratoria antes de la lidia del sexto y el cantaor repitió la saeta a la nada, al quiero y no puedo. Pero de estas ilusiones incumplidas, de la atronadora ovación de bienvenida a ambos, también hay que vivir y que sufrir. Que se repita el cartel las veces que haga falta.

sábado, 9 de agosto de 2008

Citius, Altius, Fortius

Ya no me acuerdo se si la idea es mía o, más probablemente, de si la he copiado, pero me parece muy buena. Si el ideal olímpico es Citius, Altius, Fortius: más rápido, más alto, más fuerte, el ideal taurino es justamente el contrario: más lento, más bajo, más suave. Quizá por eso los aficionados somos tan gorditos, y tan felices.

Una inmensa muleta roja y amarilla ondea en el Estadio Olímpico de Beijing, antes Pekín.

Mañana es la final olímpica del toreo, en el Puerto de Santamaría.

miércoles, 6 de agosto de 2008

De verano

Cuando uno repasa el calendario para el mes de agosto de algunos toreros dan ganas de ponerse malo. Sólo con los viajes, una persona normal acabaría agotada; si además hay que torear, dan ganas de quedarse en casa. Si no hay forma humana de seguirlos, ¿cómo pueden ellos estar en forma y tener la mente clara tarde tras tarde?

Visitar en un mes Pontevedra, La Coruña, Vitoria, El Puerto de Santa María, Gijón, Málaga, Bilbao, San Sebastián, Almería, Cuenca, Algeciras, Sanlúcar de Barrameda,… más algunas localidades del sur de Francia es una experiencia culturalmente muy enriquecedora si uno puede aprovechar para visitar sus monumentos, pasear por sus calles y hablar con sus gentes. Degustar sus platos típicos, recorrer sus restaurantes, rezar a sus patronos y catar sus vinos. Conocer sus costumbres, compartir sus fiestas, escuchar sus leyendas, indagar en sus miedos,…

Pero a ellos les queda poco más que llegar al Hotel a media mañana, echar una cabezada en el hotel que compense el mal sueño de la madrugada, esperar a que el apoderado o el primero de la cuadrilla les mienta sobre el lote de la tarde, malcomer un ensalada, dormitar media hora, recibir a los aficionados que se saltan la prudencia y las normas de la buena educación llegando hasta la habitación del hotel y, después de despedirlos del mejor modo posible, comenzar a calzarse el traje de luces. Furgoneta, patio de cuadrillas, paseíllo, espera, triunfo y puerta grande. O fracaso y bronca, si la tarde no está de triunfar. O silencio e indiferencia, que es la peor recompensa que un torero puede recibir.

Y vuelta al hotel, y a la ducha, y a la furgoneta, y al sueño intermitente después de haber comido algo rápido en cualquier restaurante de carretera.

Ni los turroneros y feriantes penan tanto como los toreros que faenan todas las tardes de agosto.
A cambio, eso sí, de una buena recompensa. Que al menos eso sacan en limpio las figuras que cargan sobre su taleguilla el peso de la temporada.

Para la mayoría de los aficionados, las fiestas de su ciudad son las únicas en las que ven toros en directo. El único modo de pulsar el estado y la evolución de la Fiesta. De comprobar cómo andan ganaderías y toreros. Y quien fracasa una tarde (por un mal lote, por falta de concentración, por cualquier indisposición, por un mal sueño,…) a los ojos de ocho o nueve mil espectadores es un mal torero al que no hay que repetir el año siguiente. Un juicio tan injusto como inevitable para quien el perímetro del toreo se circunscribe a su término municipal.

Por eso es tan grande el mérito de quienes tarde tras tarde colman los deseos de cada público, de esos aficionados que podrían dejar de serlo si en los dos o tres festejos de su feria no ven triunfar a las figuras.

¡Mis mejores deseos para esa media docena de toreros que, una temporada más, van a hacer que los públicos sientan justificada su asistencia a la plaza! Sin ellos, todo lo demás sería una vana ilusión.

lunes, 4 de agosto de 2008

Tenemos entradas 2

Un año más

¿recuerdan?

http://lagrantemporada.blogspot.com/2007/08/vmonos-al-puerto.html

Para la gran final del mundial taurino que se disputa en EL PUERTO el próximo 10 de Agosto, con las dos figuras legendarias, José Tomás y Morante de la Puebla, no lo escribo por dar envidia sino para qué si no.

martes, 22 de julio de 2008

Ayuda a Adrián Gómez

La Junta Directiva Nacional de la Unión Nacional de Picadores y Banderilleros Españoles ha decidido abrir una cuenta para ayudar el banderillero Adrrián Gómez y a su familia.

0030 8128 64 0000156271

Quedó tetrapléjico tras una caída durante la lidia de un novillo en Torrejón de Ardoz el pasado 22 de Junio, actuaba como miembro de la cuadrilla de Manuel Luque.


Tiene cuarenta años y un niño de dos. Actuaba regularmente como banderillero de la cuadrilla de El Fundi.

sábado, 12 de julio de 2008

Algeciras (28 de junio de 2008) - Dos toreros... y otro

(Después de la magnífica entrada de José María -vaya forma de enlazar distintos artes y de recrear un poesía- da casi vergüenza seguir escribiendo. Pero como lo nuestro es la prosa y él es buena gente, seguro que nos lo perdona...)

José Tomás tiene un efecto que va más allá de sus gestas. Estando anunciado y a pesar de no poder actuar por estar convaleciente aún de la cornada de Madrid, consigue que vaya más gente a la plaza que en el día anterior, en el que el cartel era de mayor fuste (aunque en esto, como en todo, hay opiniones). Y consigue incluso que no resulte extraño ver en un cartel con Castella y Manzanares a Manuel Díaz el Cordobés, que ya es conseguir.

Manzanares (que sustituía a JT -¡bien por la empresa!-) y Castella se alojaban en el mismo hotel en el que estaba. Un hotel funcional, nada taurino, casi a las afueras… Los tiempos, también en esto, van cambiando. Un rito singular, en todo caso, ver cómo descargan los trastos y cómo cada cual tiene su cometido desde que llegan por la mañana, mucho antes de empezarse a vestir. Salvo por esto, nada hay en estos toreros jóvenes de la última generación antes de enfundarse el traje de luces que nos indique que en unas horas van a jugarse la vida y a revivir la tragedia. Manzanares, por ejemplo, hablando por un móvil con bluetooth mediante un sofisticado artilugio enganchado a su oído, parecía más un cantante de moda o un joven ejecutivo que un hombre de campo, como siempre han sido los toreros. Nada importa cuando se torea como lo hizo poco después.

La corrida tuvo tres partes: la de los toros del Cordobés, en la que vimos una especie de toreo que no nos gustó nada (dejémoslo ahí); la del tercero de la tarde, un toro soso al que pese a sus esfuerzos Manzanares no pudo sacar nada lucido, y los otros tres toros (los dos de Castella y el sexto, de Manzanares), en la que vimos buen toreo.

A El Cordobés hacía muchísimo tiempo que no lo veía en una plaza de toros. Él torea mucho y yo veo bastantes toros en distintas plazas, pero me temo que tenemos circuitos algo distintos. El azar nos hizo coincidir y me temo que salvo que se dé alguna otra extraña combinación de planetas, no va a ser fácil que nos crucemos. Pero por lo que se oía durante sus actuaciones es evidente que lo que él hace delante de los toros hay gente a la que le gusta. Y como estamos en un país democrático y cada cual puede ir a los espectáculos que más le agraden, a mí me parece bien que él siga con su estilo y que otros se entretengan de ese modo. Eso sí, de lo que a mí nadie me va a convencer es que el arte y el rito puede decidirse de forma democrática. Y lo que hizo Manuel Díaz no tiene la misma altura artística que lo vimos a los otros dos toreros. Gustar, puede gustar. Pero que no tiene la misma enjundia de lo que hicieron los otros, lo defiendo aquí y donde haga falta. Porque pases dio, pero parar, templar y mandar no lo hizo nunca. Y bajar la mano gustándose, o no sabe lo que es, o no nos lo quiso demostrar en Algeciras.

Para rematar su particular actuación, al acabar la faena al cuarto hubo quien pidió la oreja (bastante gente, es verdad). Y el Presidente no la concedió. Muy probablemente porque él también debió pensar que el Reglamento puede decir lo que quiera, pero que el arte no es democrático. Y muchos de los que habían pedido la oreja protestaron cuando El Cordobés había ya entrado en el callejón. A continuación, otro sector del público agradeció al Presidente que no hubiera dado la oreja y éste anunció la salida del quinto, momento en el cual Manuel Díaz decidió salir nuevamente al ruedo para provocar la nueva bronca al Presidente y empezar a dar la vuelta al ruedo jaleada por parte del público. Obviamente, esto ya no es un asunto taurino, sino de buena educación. Y El Cordobés demostró no tenerla o hacer como si no la tuviera, que para el caso tanto da.

Castella estuvo realmente bien en sus dos toros. Y al final sufrió una cornada. Es la tarde que mejor le hemos visto esta temporada y es un placer ver cómo un torero que contaba al final de pasada campaña, pero que había empezado tan gris, remonte cuando queda todo el verano por delante. A su primero lo recibió bien por delantales y le dio un quite excepcional con tres pases cambiados por la espalda en el centro del ruedo. También se fue al centro para empezar la faena de muleta, le dio dos pases cambiados y construyó entonces un trasteo entonado por ambas manos, con algún pase hondo con la derecha. Finalizó con un arrimón y circulares que calentaron al público y tras una estocada entera cortó dos orejas. Recompensa probablemente excesiva, pero faena interesante, con pasajes de interés y que, sobre todo, sirvió para darle confianza.

Al quinto, un toro que manseó de salida y buscaba siempre la huida, lo toreó por verónicas en el centro del ruedo. Empezó la faena de muleta junto a tablas, pero allí el toro no respondía. Se fue entonces al centro del ruedo y, de forma muy inteligente, le dejó siempre la muleta en la cara, consiguiendo que el toro repitiera. De ese modo, pudo sacar pases de valor y temple, mezclándose en la faena pasajes de toreo hondo con otros menos artísticos, pero de mucha emoción. Faena inteligente de las que estábamos acostumbrados a verle la temporada pasada. Trató de acabar con manoletinas y en una de ellas el toro se paró muy cerca, él no rectificó y el toro le volteó, cogiéndole también al caer al pisoplaza. Quedó a merced del toro, pero, afortunadamente, no le hirieron en el tronco. El toro le había cogido en la pierna y eso se notó cuando, sin mirarse, se colocó para matar y se notaba que le faltaban las fuerzas. Pinchazo y estocada, tras los cuales le concedieron otras dos orejas, estas de mucho más fuste por su pundonor. No pudo recogerlas ni salir a hombros porque, cojeando, se había tenido que marchar a la enfermería después de la estocada.

Y Manzanares demostró nuevamente su gran dimensión y su extraordinario momento de forma. En el tercero no pudo hacer nada por la falta de fuerza y de clase del toro, al que, a pesar de todo, mató de una grandísima estocada. Pero con el sexto dio un auténtico recital de toreo grande, sobre todo con la muleta. Recibió a este toro por verónicas con clase (una pena que le desarmara a mitad de la serie). Con la muleta, empezó con cambios de mano de cartel y naturales buenos. Aunque fue con la derecha con la que realmente se gustó en tres series excepcionales de hondura y temple. ¡Vaya categoría la de este torero! Insistió nuevamente al natural sacando algunos muy buenos. Y todavía quedaba una gran serie de derechazos en el centro del ruedo para evitar que el toro se rajara. Recetó otra magnífica estocada y cortó dos orejas de peso. Pese al asombro de algunos, no salió a hombros como es costumbre en los casos en los que otro compañero que debía hacerlo está en la enfermería.

Gran tarde de toros en la que los tres toreros nos dieron que pensar. Aunque dos por su toreo y otro, por sus cosas.

miércoles, 2 de julio de 2008

La oración del torero

No, no es la magnífica composición de Turina, es una traducción libre de un poema de T. S. Eliot:

Para Adrián Gómez

Señora, cuyo altar se esconde en la capilla de la Plaza,
Reza por las gentes del toro, aquéllos
Cuyos negocios tienen que ver con el toro, y
Aquéllos involucrados en tratos legales
Y aquéllos que llevan la brega.
Repite una oración también por
Las mujeres que vieron a sus hijos u hombres
Partir y no volver.
Hija de tu Hijo, Reina de los Cielos.
Y reza también por aquéllos que torearon
Y acabaron su trasteo en los brazos del albero.
O en los negros chiqueros que no los devolverán
O en cualquier plaza donde no se escuche
El ángelus perpetuo de la campana
De la espadaña del cielo.


THE DRY SALVAGES
(No. 3 of 'Four Quartets')

IV

Lady, whose shrine stands on the promontory,
Pray for all those who are in ships, those
Whose business has to do with fish, and
Those concerned with every lawful traffic
And those who conduct them.
Repeat a prayer also on behalf of
Women who have seen their sons or husbands
Setting forth, and not returning:
Figlia del tuo figlio,Queen of Heaven.
Also pray for those who were in ships, and
Ended their voyage on the sand, in the sea's lips
Or in the dark throat which will not reject them
Or wherever cannot reach them the sound of the sea bell's
Perpetual angelus.

martes, 1 de julio de 2008

Algeciras ( 27 de junio de 2008) - Tres estilos

Hay que ir a los toros como se va en Algeciras. Con calor, de la caseta a la plaza y después de haber tomado un par de manzanillas bien fresquitas. Pertrechados de abundante merienda y con un espíritu festivo y agradecido con los diestros (que no conformistas). Es un reencuentro con los ritos que de niño nos fueron haciendo aficionados.

Esta tarde, Aurelio, mi buen anfitrión, hizo el paseíllo tras Ponce, Morante y el Cid. Pero no como Rafael Alberti, que cuentan que se vistió de luces, se lió el capote de paseo y después de acabar el paseo y saludar al Presidente, se acomodó en el callejón a seguir viendo la tarde, sino vestido de arenero y alisando con tesón el firme tras cada faena. Me comentó luego que había descubierto otra perspectiva del festejo. Los comentarios, las miradas, la sabiduría y los miedos de los profesionales, frente al disfrute o a la crítica de los tendidos. ¡Lo que nos falta por saber! ¡La de misterios que no nos estaremos perdiendo…!

Por lo demás, tres estilos distintos de estar en torero. Tres formas de entender el arte y la relación con el público. Pero tres maestros, al fin. Para agrandar las perspectivas de la afición.
Ponce tuvo, a la dificultad añadida de abrir plaza en cualquier festejo, la que supone en Algeciras tener que torear a su segundo después de la merienda. El primero fue muy soso y, aunque lo recibió bien con el capote, le enjaretó un buen quite por delantales y le llevó muy templado en la muleta, a la faena le faltó transmisión. Lo mejor, el brindis a Carlos Herrera y la reacción del torero cuando, al estar brindando, el toro destrozó por completo un burladero, quedando al descubierto el subalterno. Ponce, sin inmutarse ni soltar la montera ni la ayuda, lo sacó a los medios con pases muy toreros por bajo, lo dejó allí, y volvió a finalizar el brindis.

La faena al cuarto fue mucho más intensa y artística, a base de técnica y tesón. Si no hubo trofeos, fue sólo porque no anduvo fino con la espada. El toro, que empezó distraído y quedándose corto en el capote, esperó mucho en banderillas. Ponce brindó al público y comenzó con pases rodilla en tierra, ganando terreno hasta llegar al centro del ruedo. A partir de ahí, toreo grande con la derecha, con buena colocación y dejando la muleta siempre en la cara del toro. Y también con la izquierda, con el toro más ahormado. Faena larga que concluyó con pases de adorno y cambios de mano magistrales.

Morante estuvo, sobre todo, dispuesto. Ninguno de los toros permitió el lucimiento. Ni el de Morante, ni el de casi ningún mortal que hubiera pasado por allí esa tarde… Pese a todo, sacó pases magníficos al segundo de la tarde. Pases largos y templados, con suavidad y gusto. El toro se paró muy pronto y no hubo más remedio que abreviar después de habernos dejado con la miel en los labios.

El quinto fue más complicado aún. Manso, huyendo del caballo, saltando al recibir el castigo,… Morante empezó toreando por bajo con un toque de sabor añejo sólo apto para paladares exquisitos. El toro pega cabezazos, y JA aguanta lo indecible con técnica, valor y mando. Valentísimo y poderoso sacó algunos pases interesante. Nuevamente, sólo un sorbito de este elixir de los dioses.

Y el Cid salió a hombros después de cortar una oreja a cada uno de sus toros, tras recetar dos buenas estocadas. Toreo hondo en su primero con ambas manos. Derechazos más ligados y naturales de uno en uno, pero siempre atento a la colocación, llevándolo tapado y gustándose mucho. Gran final de faena, con una buena serie de derechazos y otra de naturales, con algunos excepcionales (grandioso el último ligado con el de pecho).

El sexto fue lidiado muy bien por el Boni, aunque dio la sensación de que el matador hubiera preferido la misma eficacia con algo más de discreción. Faena de más a menos, basada siempre en el toreo en redondo, con algunos pases desmayados, bajando mucho la mano. Series largas y ligadas. Una pena que al intentarlo por la izquierda el toro se colara siempre y que luego se defendiera al acortar las distancias.

Tarde entretenida, con tres grandes toreros que pudieron haber brillado más si la corrida hubiera dado algo más de juego.

Pero no se puede tener todo.

La Roja


¿Se extenderán las "consignas" de CUATRO a sus compañeros de DIGITAL+ durante los Sanfermines?


Pues eso.

martes, 24 de junio de 2008

Adrián Gómez

Cuando uno lee noticias como la de la cogida de Adrián Gómez se le encoge el ánimo y la afición flaquea.

Adrián acompañaba habitualmente a el Fundi como tercero, pero en el festejo celebrado ayer en Torrejón de Ardoz (Madrid) iba en la cuadrilla del novillero Miguel Luque. Uno de los novillos le prendió y al caer al suelo se golpeó la cabeza con tan mala fortuna que ha sufrido una lesión probablemente irreparable (triple fractura cervical y médula diseccionada). Aunque continúan los análisis y las operaciones es más que probable que quede tetrapléjico.

Acostumbramos a glosar el triunfo, a criticar el comportamiento de los toros o la predisposición y el conocimiento de los toreros… Nos atrevemos incluso a insistir en la necesidad de una mayor exposición. Y alabamos a quienes, como JT el pasado día 15 en Madrid, se juegan la vida de forma transparente.

Pero, ¿qué sucede cuando el riesgo se convierte en tragedia? ¿Puede tener sentido exponer la vida de este modo?

Este, y no otro, es el único debate ético de la tauromaquia. Porque la vida y la integridad de un hombre, de cada hombre, es única. Sagrada.

Mis mejores deseos para Adrián. A quien no conozco, ni recuerdo su nombre en los programas de mano,… Quien de otro modo tal vez nunca hubiera aparecido en este blog. Pero cuyo recuerdo me ha causado el dolor más grande de todos los que han comparecido desde el inicio de nuestra andadura.

Esperemos que la realidad mejore los pronósticos. Y que reciba toda la ayuda posible de sus compañeros. Si los aficionados podemos hacer algo, que me vayan apuntando en la lista.

miércoles, 18 de junio de 2008

Gracias 10.000

Resulta ciertamente asombroso comprobar que, en poco más de un año, este espacio de dos aficionados, sin más difusión que el boca a boca, haya recibido más de 10.000 visitas.

Como sabéis, empezó para que un par de amigos pudiéramos compartir lo que veíamos en Las Ventas y La Maestranza. Pero poco a poco ha servido también para que reflejáramos cómo vemos la tauromaquia y, a través de ella, la vida y el arte.

Gracias a todos los que nos acompañáis en esta aventura. Ver el contador aumentar poco a poco supone una motivación añadida.

Y gracias, también, por mi parte, a José María. Por aportar la base tecnológica del invento, por regalarnos sus creaciones, porque gran parte de éstas hayan confluido en el arte de los toros, porque de este modo hayamos aumentado nuestra afición y la hayamos compartido más tardes,...

(PD: Los comentarios son siempre bienvenidos. En esta entrada, si nos dejáis vuestras impresiones, serán especialmente agradecidas)

lunes, 16 de junio de 2008

Tolstoi y José Tomás


En su CONFESIÓN, (que el lector puede encontrar en una reciente traducción de la Editorial Acantilado), Tolstoi repasa los motivos que lo llevaron al ateísmo primero de su juventud y después a una crisis de angustia a los 50 años que lo puso al borde del suicidio; y cómo salio de ésta y regreso a la Ortodoxia para finalmente llegar a la pureza evangélica sin ataduras clericales en su vejez.

En este monumento del estudio de la condición personal, por el maestro que fue capaz de pintar todas las pasiones humanas (Guerra y Paz, Ana Karenina, Sonata Kreutzer...), muchos pueden encontrar un interesante autoanálisis que viene al caso por la gesta trágica protagonizada por JT.

Según Tolstoi, más pronto que tarde las personas de cierta formación alcanzan la conciencia de que la vida es un absurdo, que se mire por donde se mire carece de sentido vivir y que lo procedente es quitarse de en medio.

Ante esta actitud, y tras revisar las posiciones de Sócrates o Buda, llega a la conclusión de que la única forma de vivir es negar la vida y existen 4 posturas adoptables:

1. Vivir en la ignorancia. Como el niño o el joven. Pero, claro, cuando se ha sabido, no se puede ignorar que se sabe que “esto” –la vida- es un absurdo.

2. Entregarse, esta es la más habitual, al hedonismo y postergar el momento en que la muerte cumpla su voluntad, pero en definitiva da igual qué placeres se busquen porque, también más pronto que tarde, concluye el espectáculo.

3. Suicidarse, que en principio parece la actitud más honrada de quien descubre el absurdo y se va, sin más contemplaciones.

4. Vivir angustiado, con la permanente idea del suicido o rodando entre las posturas 1 a 3, sin conclusiones.

La postura 4 fue la de Tolstoi hasta que se percata del error de su razonamiento (tras revisar las ciencias experimentales y sociales) y comprender que ha contrapuesto lo finito a lo finito excluyendo lo irracional de su análisis.

Así se da cuenta de que la razón conduce a la negación de la vida, cuando es de la vida que procede la razón.

A partir de ahí camina hacia lo irracional, lo ininteligible, asumiendo que el "pueblo sencillo" -que son la mayor parte de los hombres- no realiza estas exégesis y vive hacia lo infinito.

¿Cómo? Sólo por la fe, esto es, sólo la fe da vida. Entendiéndose como tal no una adscripción a algo litúrgico (como era la mayoría entonces y ahora, aunque no lo parezca) sino la opción que excluye las otras cuatro, la que no se puede pensar.

JT ha dicho que vivir sin torear no es vivir plenamente.

¿En qué postulado, tras la trágica imagen de desangrado épico del domingo, se encuentra JT?

Curiosamente aunque la inmediata respuesta parezca la 3 o aún la 4 o la 2 (¿no estaba leyendo "Ahora vas entender de vinos"), posiblemente esté en el camino de Tolstoi.

JT aunque no pase por la capilla, tiene una fe extraña -que desde luego no es la mía-, pero que no sé qué es y que subyuga. En la plaza se produce la “religio”, y si el no tiene la fe de lo irracional, al menos la despierta.

Ante la extraña ética de atropellar la razón, discúlpenme estas digresiones.

Pero es que se me hace muy difícil entender y sufrir la imagen que copio del EL PAÍS…

domingo, 15 de junio de 2008

Madrid (15 de junio de 2008) - La otra cara

Hoy ha tocado la otra cara de José Tomás. La del valor y el orgullo torero. La de quien no se deja ganar la pelea. La de quien asume que si ha generado expectación (y la de hoy era única) hay que responder en el ruedo a carta cabal.

Hoy no hemos visto series largas y templadas, quites vistosos y remates profundos. Hoy hemos visto a un tipo jugarse la vida sin aspavientos ante dos oponentes que no tenían casi nada que torear.

Muchos han pasado miedo, mushhhho miedo. Y probablemente era la primera vez en su vida que lo pasaban en una plaza de toros, lo cual resulta bastante inverosímil. José Tomás hoy ha demostrado que si hubiera diez o quince toreros que entendieran la tauromaquia de un modo parecido, los toreros no dejarían de acaparar las portadas de los diarios de aquí y del mundo entero. ¡Esto sí es de verdad! Y no porque lo que hacen otros no lo sea, sino porque de este modo, el ritual de la vida y la muerte está siempre presente. Y el riesgo aparece seal cual fuere el toro que sale por chiqueros.

De esta forma no se pueden torear ochenta o cien corridas. Pero probablemente si se redujera de forma bárbara el número de festejos para darle prestancia a cada uno de ellos, se podría captar mejor el sentido profundo del rito. Uno (espectador, torero o ganadero) no puede ir a la plaza sin que lo que suceda en el ruedo le remueva de forma profunda la conciencia. Y si lo hace, es que está ciego, se ha vuelto insensible o lo que está observando es pura pantomima.

Los toros de hoy han sido malos de solemnidad. Malos los de El Puerto (los tres primeros), los de Toros de Cortés (segunda marca de Victoriano del Río) que se han lidiado en cuatro y sexto lugar y el de El Torero (quinto bis, que salió en sustitución del devuelto de El Puerto). Insufrible baile de corrales que impide apreciar hechuras, comparar comportamientos, valorar en qué medida responden a su encaste,...

Con este material, el Fundi y Juan Bautista han hecho lo que se acostumbra en tardes así. Ponerse, intentarlo, justificarse y sacar poco en claro.

Lo mejor de el Fundi, el recibo de capa a sus dos toros, el soberbio quite por chicuelinas al primero de Bautista y el trasteo de muleta a su primero, al que ha aguantado bastante para conseguir sacarle un par de tandas buenas con la derecha. Faena pundonorosa y técnica, pero con transmisión justa a los tendidos, que ha rematado con estocada después de dos pinchazos. En su segundo, recorrió todos los terrenos de la plaza sin pocar sacar nada brillante en claro. Especialmente llamativo resultó el intento de quite al sexto, que le salió tremendamente embarullado, impropio de un torero con su experiencia.

Y Juan Bautista, salvo algún destello con la capa, no ha dejado casi ningún momento para el recuerdo, Tarde sosa, a juego con los toros que le han tocado en suerte.

Con parecidos toros (o peores), José Tomás ha cortado tres orejas. Y no ha salido por la Puerta Grande, sino por la de la enfermería. Y lo ha hecho a base de ponerse en un sitio imposible y de tener claro (y evidenciarlo a la concurrencia) que si el torero se empeña, el toro pasa.

Su primero fue un manso insufrible al que fue imposible torear de capa, pese a la insistencia del de Galapagar. Con la muleta, empezó rodilla en tierra marcando al toro un recorrido largo, pero el de el Puerto se fue a tablas junto a chiqueros y el torero fue allí a hacer su faena. Una faena pegado a tablas, sin sitio apenas para que pasara el toro, pero donde a base de insistir, era inevitable que el toro fuera y que pasara rozando a la vez con las tablas y con el torero. Consiguió templar algún pase, pero sobre todo consiguió emocionar y vencer al toro. Poderle. Dominarle con técnica y el arte que era posible... Después de pinchazo y estocada cortó una oreja que paseó por el anillo antes de ir a la enfermería completamente manchado por la sangre del toro a que le atendieran de múltiples contusiones (un par de volteretas que afortunadamente no le calaron incluidas).

En el quinto bis tampoco hubo suerte con la capa, pero sí pudimos ver dos magníficos puyazos y un extraordinario tercio de banderillas. Empezó con pases por bajo y sacó un par de series buenas con la derecha, con algún pase sensacional, lentísimo y arrastrado. Un trincherazo sublime. (Y la necesidad de aguantar a los listos de siempre diciendo dónde se tiene que colocar el torero. Tiene una guasa...). Al intentarlo con la izquierda, los pases salieron menos limpios y el toro se lo echó a los lomos, zarandeándole sin piedad. Se nota que sale dolorido. Aún así insiste con la derecha y saca algunas series más con una tranquilidad pasmosa. Las manoletinas del final fueron impresionantes de ejecución y ajuste. Y la estoca arriba, siendo nuevamente volteado. Recogió las dos orejas y atravesó el ruedo directo a la enfermería con varias cornadas. Sin mirarse. Como prueba de lo que acababa de pasar. Pero sin voceros ni pregones más allá de los veinticuatro mil espectadores que en pie le ovacionábamos y gritábamos "¡torero, torero, torero!"