jueves, 25 de septiembre de 2008

Una carta

Distinguido Abonado:

La empresa Pagés, con motivo de su 75º ANIVERSARIO y como muestra de reconocimiento a la mejor afición del mundo, nuestros abonados, celebrará el próximo viernes 26 de Septiembre, junto a la Feria de San Miguel, una Novillada en la que actuarán los triunfadores de la presente temporada, a la que usted, apreciado Abonado puede asistir gratuitamente con la sola presentación en la puerta de acceso de su Tarjeta de Abonado.

En la confianza de que se sienta tratado como usted merece, aprovechemos la ocasión para manifestarles nuestra mayor consideración.

La Empresa



Distinguida Empresa,

agradezco su invitación, pero no quiero dejar de manifestarles que en las tres anulaciones de la Feria de Abril (alguna de ellas con más presión que otras) no hubo ninguna voluntad por su parte de aplazamiento para las innumerables fechas disponibles, por ejemplo ésta. No entiendo que Morante de la Puebla vaya a torear 6 toros en Zaragoza el 12 de Octubre y no lo haya hecho todavía en Sevilla. No entiendo que no hayan podido componer un cartel del gusto de la afición como pudiera ser JULIO APARICIO-MORANTE-JUAN BAUTISTA (inédito tras cancelación) y sin embargo no escatimaran esfuerzos para recuperar taquilla con la presencia del rejoneador Diego Ventura, aprovechando otras altas circunstancias reales. Igualmente me preocupa el presunto cierre de la temporada con una corrida de caballos. A mí, esto del gratis total, que quieren que le diga, en este negociado me da que pensar, como decía Josep Pla ¿todo esto quien lo paga?

La afición sin duda.

Un abonado.

sábado, 20 de septiembre de 2008

La opinión de un mandarín

Me cuentan que este domingo se celebra un importante torneo de tenis en la Plaza de Toros de las Ventas. Es razonable que el coliseo se utilice para otros servicios, lo que viene a confirmar, desde Nerón hasta aquí, lo bien construidas que están las Plazas de Toros, las que Paquiro recomendaba que estuvieran a las afueras de las ciudades y abrigadas del viento, o sea, lo contrario que en Madrid. Como lo ignoro todo sobre este deporte no sé en qué medida puede afectar el Austro o el Noto a la trayectoria de una pelota y las anotaciones anejas, pero, dado el carácter sacramental que para mí tiene la tauromaquia, no deja de parecerme una suerte de profanación menor este entretenimiento. Dicho sea a la debida distancia porque, además, desde los Beatles a los mítines electorales, hemos vistos tantos usos alternativos de esto coso, a cual más esperpéntico, que ya estamos curados de espanto. Es lo de menos. Simplemente confiamos en que no cunda el ejemplo y que respeten La Maestranza, un partido de tenis tras la Puerta del Príncipe es un asunto más grave que la conquista de Bizancio por los turcos o el declive y caída del Imperio Romano. La decadencia sin solución. No corren vientos buenos para la tauromaquia en el ámbito del pensamiento, aunque sí prospera cierta glorificación del deporte sin que por ello los Epinicios de Píndaro -sus Olímpicas- hayan batido tampoco ningún record de ventas, incluso pese a la magnífica y postmoderna relectura de Juan Antonio González-Iglesias (“Olímpicas”, El Gaviero Ediciones, 2005). Estos contrastes entre el deporte y el toreo, sin embargo, me han traído a la memoria la reflexión de Ernest Gombrich, citada por Guillermo Carnero en la poética que presentó en la Fundación Juan March en Septiembre del 2004–accesible en audio y versión imprimible en Internet- según la cual los cónsules del Imperio Británico quisieron agasajar a un Mandarín de la China ofreciéndole un partido de tenis en la embajada británica, al término del cual, hizo el siguiente comentario: “suponiendo que exista alguna oscura razón que no acierto a imaginar para llevar esa pelota de un lado a otro, no comprendo cómo actividad tan irrelevante no se encomienda a los criados”. Estamos convencidos de que el “milenario” Mandarín no hubiera manifestado la misma opinión si hubiera presenciado la lidia de un toro bravo, actividad cuya nobleza podríamos argumentar con cien razones y que en ningún caso podría ser tildada de irrelevante porque incorpora, como mínimo, la trascendencia de una muerte posible. Y decimos que podríamos argumentarlo, pero que preferimos no hacerlo porque en estos tiempos de postmodernidad hemos de conservar algunos aprioris, la fuerza bruta de una razón no explicable, la opinión de un mandarín imaginario favorable a nuestras aficiones mientras por las gradas sube Rafael Nadal con toda la raqueta a cuestas y yo cierro, con media verónica, pero sin cargar la suerte, esta columna a plaza partida entre dos blogs.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Morante en Écija

Lo de menos, la casquería (4 orejas y rabo), ¡qué inspiración arrebatada!

Recurro a mis suertes barrocas:

Trazas de incienso, humo de tabaco, angosta la capilla sofocante y sobre el lienzo blanco palmatoria de bronce, temblor del oro viejo, hornacinas oscuras, manchas negras de Cristo en la cal viva y columnas salomónicas que rompen la maleza de cardos y de espinas, así crece, con el mentón hundido en el embroque, un retablo barroco en el albero y en la blanda madera del tallo reverdece la mata trenzada del acanto como cresta de gallo, como rojo penacho que dejara coronas de laurel en las sienes del miedo. Pétalos de Morante bajo el cielo de Abril, tratado de armonía.

lunes, 8 de septiembre de 2008

Las otras tragedias del toreo

En la tarde de ayer falleció Juan Francisco Presumido, picador de la cuadrilla de Antonio Ferrera que contaba con sólo 36 años. Sufrió un infarto tras picar al primer toro en la corrida que se celebraba en Barcarrota (Badajoz) y lo trasladaron al Hospital de Badajoz donde falleció.

Sólo un día antes, y no muy lejos, en Évora (Portugal) falleció Joao Paulo Nunes, picador de la cuadrilla de Nuno Casquinha y mayoral de la ganadería de Coimbra. Esta vez por un accidente de tráfico.

Justo cuando algunos desalmados profanaban la tumba de Julio Robles y lo "reivindicaban".

¡Cuántas caras tiene la muerte en el toreo! ¡Cómo se parece a la parte más dura y cruel de cada vida!

Mis recuerdos para todos ellos y para sus familias.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Illescas (6 de septiembre de 2008) - De la variedad de los encastes

Afortunadamente, a veces uno tiene la suerte de ver toros de encaste y comportamiento distinto del habitual fuera de los grandes ciclos (Madrid, Sevilla, Bilbao, Valencia,…).

Este ha sido el caso, por ejemplo, de Illescas, donde El Fundi, Luis Bolívar y Alberto Aguilar se han enfrentado a una interesante corrida de Victorino. Toros menos aparatosos y con menos kilos que los que salen en Madrid o en Bilbao, pero con un comportamiento similar. Toros encastados, aprendiendo mucho, algunos tobilleros, pero un par de ellos con muchísima transmisión y siguiendo muy bien los engaños si se les hacían bien las cosas.

Uno agradece que en localidades medianas, además de hacer cosos nuevos tan cómodos y de fácil acceso como éste, se preocupen de mantener la diversidad de la Fiesta (y, además, a precios asequibles). Porque la emoción de este tipo de toros es imprescindible, como lo es la existencia de toros “artistas” que permiten el lucimiento con un toreo más reposado y cadencioso. Lástima que las figuras no lo sientan así. Que no podamos ver a José Tomás, a Ponce, al Juli (o a los que están en la lucha: Manzanares, Castella, Talavante,…) con estos toros de vez en cuando. Alguna vez lo hicieron. Como “gesto”, pero como algo extraordinario, no como parte de la necesaria diversidad en una campaña.

Por eso es tan importante lo que hace El Cid en Sevilla y en Madrid. O que Perera haya escogido uno de Victorino entre la diversidad de ganaderías para su encerrona de Zafra al día siguiente de la de Madrid. Esto (lo del victorino y lo de dos encerronas consecutivas para acabar la temporada, una de ellas en Madrid) es lo que hace una figura con ambición por mandar de verdad en el toreo.

Igual que sería de agradecer que a los toreros que habitualmente tienen que lidiar estos encastes les permitieran de vez en cuando darse un respiro de cuvillos, jandillas, juanpedros, victorianodelrío y similares. El Fundi, por ejemplo, ha hecho méritos más que de sobra para que alguna empresa pudiera premiárselo en ciertas plazas. Y con los demás (Bolívar, Aguilar o Adame, que estaba anunciado pero no pudo estar por una inoportuna lesión pocos días antes) también podría alguien tener un detalle cada diez o doce corridas de victorinos, miuras, pablorromeros, adolfos y similares. En fin, que hubiera un poco de justicia en esta tierra para irnos preparando a la que nos han prometido que existe en el más allá.

A lo que íbamos. Que al final de la tarde dos toreros: El Fundi y Alberto Aguilar salieron a hombros. Y que junto a ellos lo hizo el gandero, a dos de cuyos toros se les había dado la vuelta al ruedo.

Y antes, el Fundi había toreado bien a sus dos toros. A su primero lo llevó bien de capa al centro del ruedo, quitó por delantales y banderilleó bien compartiendo el tercio con Alberto Aguilar. El toro no erá fácil, reponía mucho y llevaba la cara alta. Por el pitón derecho consiguió, sobre todo mediada la faena, pases largos y templados llevando al toro siempre embebido en la muleta. Por la izquierda cualquier intento de toreo era imposible. Mató de dos pinchazos y una buena estocada y le premiaron con la primera oreja.

El cuarto fue un toro que permitió una faena larga, y al que dieron una vuelta al ruedo probablemente excesiva. Hubo buen recibo de capote, un ceñidísimo quite por chicuelinas y un buen tercio de banderillas, aunque algo extenso y con muchos capotazos. Empezó la faena en redondo en el centro del ruedo y demostró que el toro iba, pero que sólo se le podía alargar la embestida si se le llevaba por bajo, siempre muy toreado. Hubo buen toreo por ambos pitones (al natural, sacándolos de uno en uno), aunque el toro se iba quedando cada vez más corto. Y pases de adorno vistosos para acabar la faena. La estocada recibiendo (a la segunda) fue espectacular. Sólo esa estocada justificaría una oreja. Con le resto de faena, las dos que recibió son absolutamente merecidas.

Luis Bolívar, en su primero, tuvo a un toro menos encastado que el resto de la corrida. Y su toreo tampoco llegó a entusiasmar. Mató de estocada entera después de varios pinchazos.

El quinto fue el mejor toro de la corrida. Lo recibió bien con el capote. Y ya desde el principio se advirtió que el toro metía muy bien la cara abajo. La faena de muleta la comenzó con pases por bajo. En el toreo en redondo dio muy poco sitio al toro y los pases no fueron de gran calidad. Con la izquierda hubo muy buen trazo, pero le faltaba cruzarse más y algo de ajuste. Mejor cuando volvió a la derecha, pero seguía quedando en evidencia que el toro iba donde le mandaban, con una clase excepcional que no llegó a aprovecharse del toro. Lo más torero, esos naturales con la diestra y cambios de mano que dio después de que el toro le arrollara y le hiciera perder el estoque simulado. Estocada entera, tres decabellos y una sola oreja de un toro que hubiera merecido una faena más rotunda. Vuelta al ruedo a un toro que sí que la merecía de verdad.

Y Alberto Aguilar fue una sorpresa agradable. Como hemos dicho, había entrado sustituyendo a Joselito Adame. Es un torero que torea poco y se le nota, pero mucho menos de lo que podría imaginarse. Recibió al tercero con buenos lances con el compás abierto, y banderilleó junto al Fundi. Con la muleta, dio series muy interesantes cuando bajó la mano, porque el toro obedecía si se le llevaba por abajo y tapado y protestaba si no se le obligaba tanto. Faena irregular con pasajes de mucho mérito. Después de algunos pases de adorno pinchó varias veces, quedando el premio en una vuelta al ruedo.

El sexto fue un toro bastante más complicado, al que le costaba repetir desde los lances de recibo con el capote. No fue fácil la lidia en el tercio de varas ni la colocación del toro en suerte para las banderillas que puso el propio matador. Con la muleta, después de un desarme, Aguilar entendió que sólo pudiendo al toro por abajo podía sacar algo lucido. Y lo hizo en varias series de muchísimo mando, lucidas y aguantando parones al toro. Cuando éste se aquerenció en tablas, lo que se perdió en estética se ganó en emoción y aún pudo sacar pases junto a las tablas. Después de una gran estocada consiguió las dos orejas que, esperemos, además de moral pueda facilitarle algún que otro contrato.

Tarde, pues, de emoción, de toros y toreros. ¡Valió la pena el viaje!

Sólo un “pero” a la organización. En el programa seguía figurando Adrián Gómez como banderillero en la cuadrilla de El Fundi. No sé cuándo se habría impreso, pero prácticamente seguro que fue después de su percance. Estos detalles deben cuidarse.

viernes, 5 de septiembre de 2008

San Sebastián de los Reyes (30 de agosto de 2008) - Triunfalismo

Cuando tras una corrida de toros los tres toreros y el mayoral salen a hombros es que el personal se ha divertido. Y que ha habido buen toreo. Aunque, obviamente, dependiendo de la plaza, de las fechas, de la ganadería y de los toreros, este brillante colofón no siempre se corresponde con un acontecimiento memorable.

Uno, que como ha explicado otras veces nació a la afición taurina de la mano de las fiestas patronales, tiene un respeto reverencial por los que van a la plaza a divertirse. Incluso cuando ese afán de diversión aligera el ondear de moqueros para pedir apéndices de forma compulsiva después de cada faena. Porque más allá de las orejas, lo que importan son los sentimientos. Tanto los que nacen de la emoción del buen toreo, como los vinculados a la diversión por faenas algo más despegadas, o incluso los de quienes disfrutan por el paisanaje, viendo al torero local compartir cartel con figuran consagradas.

Lo cierto es que la corrida del sábado en San Sebastián de los Reyes permitió el triunfo de los toreros con toros de Victoriano del Río muy a modo, colaboradores, noblotes, aunque no excesivamente aparatosos ni de una bravura desbordante. Toros, en fin, “cómodos”, hasta donde pueden serlo los animales de lidia. Pero toros buenos en general con uno, el segundo, excepcional en la muleta.

El Juli demostró un magisterio apabullante, con una tremenda seguridad toda la tarde y con una técnica que disminuye la sensación de riesgo y hace parecer sencillo lo que encierra muchos años de afición y oficio. A su primero lo recibió bien de capa y le realizó un vistoso quite en el centro del ruedo ligando una verónica con una navarra y una revolera. Con la muleta, faena muy templada y estética con ambas manos en la que destacaron algunos naturales largos y profundos, muy bien ligados con el de pecho. Finalizó la faena con un circular invertido perfecto en su ejecución y otro en dos tiempos que ligó con varios pases de adorno sin mover los pies del suelo. Tras un volapié perfecto le dieron dos orejas más que justificadas.

En el cuarto hizo un recibo de capote magistral ganando terreno al toro en cada verónica y acabando a los medios, todo ello con una hondura que, no sé muy bien por qué, no caló demasiado en la concurrencia. Quitó muy bien por verónicas antes de que los subalternos protagonizaran un buen tercio de banderillas, en el que destacó un tercer par excepcional. La faena de muleta la empezó con seis u ocho pases por alto sin moverse del sitio. Fue lo más destacado de la faena, porque el toro se quedó muy parado y tuvo que sacarle los pases de uno en uno. Aún así, instrumentó series de derechazos y naturales con algunos pases de mucha hondura antes de pegarse un auténtico arrimón, metiéndose entre los pitones y dominando lo que quedaba de embestida a base de dominio en pases circulares y por alto. Después de un pinchazo cobró una estocada entera y el premio esta vez se quedó en una sola oreja.

El Cid, por su parte, dio muestras una vez más de la suerte que le acompaña en los sorteos, de su gran estética y de su absoluta entrega. Es un torero que se ha convertido en figura a base de tesón y de una honradez absoluta en cada actuación. A él le correspondió el mejor toro de la corrida, el segundo de la tarde, al que recibió con muy buenas verónicas. Después de un puyazo breve y un buen tercio de banderillas, el matador se fue al centro del ruedo y citó desde allí al toro, instrumentándole varias series con la derecha realmente buenas, largas y con hondura. Dio mucho sitio al toro tanto en el toreo con la diestra como al natural, entre los que hubo dos inmensos. Muchísimos toreo, y del bueno, que el toro empezó a acusar quedándose algo más corto. Después de un circular y varios pases de adorno, lo mató de una gran estocada. Al torero le dieron dos orejas de justicia y al toro una vuelta al ruedo.

El quinto fue un toro algo más complicado. Lo recibió con lances por bajo con una rodilla en tierra, delantales y media. Con la muleta, empezó con ayudados y se echó rápido la muleta a la mano izquierda. Faena de temple y conocimiento, con buenos pases al natural y una serie buena con la derecha a media altura. Consiguió, en fin, sacar al toro lo que tenía, que era bastante menos que el anterior de su lote, acortando mucho la distancia al final de la faena. Después de un pinchazo y una estocada le dieron otras dos orejas, la segunda fruto sobre todo del cariño y premiando más la disposición que el toreo profundo y hondo, que lo hubo… pero en el segundo.
Por su parte, el local Gabriel Picazo estuvo muy dispuesto a agradar a sus paisanos toda la tarde. Y sus paisanos se lo agradecieron pidiendo para él los trofeos con insistencia al final de sus faenas. Cortó una oreja del tercero y dos del sexto, aunque sus faenas fueron menos rotundas que las de el Juli o el Cid. En su descargo, decir que tuvo probablemente el peor lote.

Recibió a su primero con sólo un par de verónicas porque el toro le desarmó a la tercera. También le arrolló en el quite por chicuelinas, aunque se hizo un ingenioso autopase antes de dar una nueva chicuelina y una revolera. Empezó por bajo con la muleta, ligando luego varias series con la derecha en las que el toro protestaba un poco (¿quizá porque le ahogaba un poco y no se le daba el sitio suficiente?). Por la izquierda sacó pases de uno en uno antes de darse un extraño arrimón en el que el toro no se lo llevó por delante de milagro. Mató de un bajonazo delantero y atravesado, descabellando mal.

En el sexto, el recibo por verónicas y el quite no fueron muy lucidos. Con la muleta empezó con ayudados por alto y otros pases con gracia. Luego, toreo con la diestra templado pero sin mucha hondura a un toro con un punto violento, al que hay que poder. Destacó un buen cambio de mano y algún natural, aunque en general en el toreo con la zurda los pases fueron algo despegados. El toro se quedó parado y el toreo se arrimó, aquí sí con más criterio y mejores resultados. Terminó con bernardinas ceñidísimas, antes de recetar una estocada entera ligeramente caida.

Tarde, en fin, interesante, entretenida, divertida,… con dos grandes toreros (el Juli y el Cid) y uno más joven que no se arrugó nunca pero al que aún le falta oficio.

¡Qué las peores que veamos sean como ésta!