viernes, 27 de noviembre de 2009

Seminario El Toro en Madrid. Temporada 2009. 14 de noviembre de 2009. Segunda mesa redonda

De la segunda mesa redonda, lo que más me impresionó fue el alto nivel de la oratoria de los intervinientes, sobre todo de los ganaderos (muy divertido José Luis Lozano, tremendamente didáctico Álvaro Núñez del Cuvillo, muy bien El Boni,…).

Comenzó José Luis Lozano (Alcurrucén) exponiendo cómo el toro de los años cuarenta era mucho más chico que el actual, probablemente menos bravo (había menos selección), pero transmitía mucha más emoción que el de hoy en día. Y cómo fue en las décadas de los sesenta y setenta cuando la selección se hace más rigurosa.

Recordó cómo en Madrid siempre ha habido baile de corrales y cómo ello daba lugar a situaciones que hoy generarían verdadero problemas de orden público. Por ejemplo, por no aprobarse los toros tuvo que suspenderse la confirmación de Aparicio y Litri (que incluso de novilleros eran auténticas figuras y arrastraban masas de gente a las plazas de toros). ¿Qué le sucedería al empresario –se preguntaba-, si hoy tuviera que suspenderse una tarde de José Tomás en Madrid que, salvando las épocas, puede ser el equivalente en expectación a la que generaban aquellos jóvenes espadas?

Fue en los setenta y los ochenta cuando el toro se sube de peso. Y cuando los caballos también suben el peso de estos. En Madrid, se optó por traer el toro grande (y barato). Pero aún así siguió el baile de corrales. Ni el ganadero ni los veedores tenían claro qué querían los veterinarios de Madrid, qué podía lidiarse en Las Ventas.

Recuerda que cuando ellos llegaron a la gestión de la Plaza de Las Ventas tratan de alcanzar un acuerdo con los distintos sectores implicados y, aunque les costó un tiempo, a partir de los años 94 ó 95 el asunto fue normalizándose y disminuyeron notablemente los problemas en los corrales.

El ganadero, explicó, es el auténtico “sufridor” de la Fiesta: si sale una corrida buena, los medios de comunicación llaman a todo el mundo… menos al ganadero; pero si en cualquier plaza (una plaza de tercera portátil) uno echa un petardo, hasta el portero de tu casa, cuando sales a las ocho de la mañana, te saluda diciendo “Ayer no hubo suerte, eh, don José Luis,…”.

Álvaro Núñez del Cuvillo explicó cómo el mercado tiene que ajustarse a los cambios de la demanda. Y eso va a llevar tiempo.

En lo relativo al toro, considera que en Madrid se ha alcanzado un equilibrio que permite conocer razonablemente el tipo de toro que debe lidiarse en esta plaza. Para él, trapío es “seriedad, edad y hechuras”.

El toro bravo, por su raza, es un animal mediano. Y recuerda cómo Pepe Luis decía que lo que da miedo de la bala no es su tamaño, sino la velocidad. El toro interesante es el bravo, el que mete la cara, embiste hasta el final. Y no el toro que se defiende. Hay que valorar la entrega del toro hasta el final.

Victorino Martín (hijo) analizó de forma muy inteligente cómo cuanto más rural es una sociedad, más ve la Fiesta desde el toro. Y cuanto más urbana, más la aprecia desde el torero.

Reconoce que la temporada 2009 no ha sido buena.

Aún así, defiende a los ganaderos “toristas”. Cree que han marcado ciertas pautas que más tarde han seguido los “comerciales”, de forma que alguno de estos últimos han avanzado mucho (en presencia, acometividad, bravura,…). Pero para este avance fue esencial lo que hicieron los propietarios de las ganaderías más duras.

Al toro se le pide más que nunca. Pero es cierto que probablemente le falte ahora algo de casta.

Concluyó recordando que hay que avanzar mucho en la comunicación de la Fiesta en la sociedad.

Diego Urdiales manifestó, sobre todo, lo que pesa la Plaza de Las Ventas. Pero también como es de las pocas donde los triunfos realmente sirven.

El Boni centró gran parte de su intervención en diversas explicaciones sobre la lidia en Madrid. Señaló, por ejemplo, que la disminución del abombamiento del ruedo en las últimas temporadas ha permitido mejoras en la lidia. Con la inclinación que había antes, el toro iba a la suerta de varas cuesta abajo, podía empujar con facilidad hasta las tablas, y sacar desde ahí al toro del caballo es más difícil hacerlo que desde el tercio.

Reconoce que en la actualidad se lidia, en general, muy mal. Pero él va más allá. Considera que se tienta poco por los banderilleros; y que también se hace muy mal. Para tratar de remediarlo considera que debería ser la Agrupación de Banderilleros la que diera el carnet de profesional.

Aún así, la lidia en Madrid es relativamente sencilla porque el ruedo es muy grande y eso permite desenvolverse con cierta holgura.

En cuanto al modo de fijar al toro mientras el caballo de picar trata de colocarse en el lugar donde va a realizarse la suerte explica cómo si no se sujeta al toro en el burladero el toro no se queda quieto. Pero también es consciente de que una vez en el burladero hay que tratar de no tocarlo más.

Finalizadas las intervenciones iniciales, el moderador planteó varias cuestiones a los participantes en la mesa.

La primera, sobre el lugar por el que debe salir y retirarse el caballo para realizar la suerte de varas. Boni cree que debe irse por el mismo lugar por donde se ha colocado (lo cual dejaría libre la zona por donde puede sujetarse al toro y deben empezar a colocarse los banderilleros).

Diego Urdiales es de la opinión de que cuanto más cerca salga el caballo de donde tiene que realizar la suerte, mucho mejor. Pero recuerda, además, que los Presidentes deben ser más pacientes a la hora de cambiar el primer tercio. Aun esa primera fase se extienda, hasta que no se pare al toro no debería cambiarse.

José Luis Lozano, sin embargo, considera que el caballo debe salir por la puerta de los caballos y volver por dentro (o sea, como se hace actualmente). Pero sí cree que se debe ser más flexible en la colocación del caballo, y llevarlo a la querencia del toro (hay que arrimar la silla al piano, no el piano a la silla). Las corridas no son corridas-concurso y no hay por qué irse al siete: antes se picaba en el diez o en el uno.

Victorino opina que el caballo debe salir y recogerse por la Puerta Grande y picarlo donde ahora.

En lo relativo a las fundas, Victorino comenta que se ponen porque resuelve el problema que tenían algunos ganaderos para lidiar, debido al desgaste que el toro se producía en los pitones por escarbar con ellos. Esto se debe, en general, a dietas faltas de fibra o cría en espacios reducidos. En todo caso, al toro se le maneja mucho, no hay buenos vaqueros para hacerlo, esto es un manejo más, y eso al toro no le sienta nada bien.

Álvaro Núñez, sin embargo, reconociendo que algunos ganaderos pueden utilizar las fundas para evitar el desgaste del toro, explica que, para ellos, la principal razón es reducir el número de bajas por las peleas entre animales, que disminuye enormemente con esta protección. Todo ello incrementa los manejos del toro, que ha pasado de ser semi-salvaje a semi-doméstico. Pero ellos no han notado una pérdida de acometividad, ya que, de hecho, durante la lidia hay más cornadas desde que se usan las fundas.

José Luis Lozano indica que ellos este es el primer año que las han utilizado y no han notado diferencia en el comportamiento.

Diego Urdiales, en cuanto a los manejos de los toros, cree que hace que los toros humillen menos y den más cabezazos. Tal vez no sea por las fundas, sino por las vacunas y todas las demás actuaciones que deben realizarse con los animales. Pero hay que tratar de reducirlas.

El Boni, en una simpática humorada, reconoció que está totalmente de acuerdo con las fundas… si salen con ellas a la plaza. Y, más en serio, explicó que él había hecho alguna tienta de animales con las fundas puestas y no había notado diferencia en el comportamiento. Le gustaría que se dejaran algunos animales totalmente salvajes, sin vacunas, fundas ni nada,… Y luego ver cómo resultan en la lidia. (Pienso que ya les gustaría a muchos ganaderos, pero la sanción que podrían recibir sería de órdago).

Explican los distintos intervinientes que algún toro que ha tenido que ser criado con biberón, luego no ha embestido nada.

Por último, en lo relativo a la movilidad del toro, el peso del peto, el caballo,… José Luis Lozano insiste en que se ha criado un toro más noble que nunca, pero que se le ha quitado la emoción. Álvaro Núñez no está de acuerdo con esta falta de emoción y Vicente Zabala apunta cómo el público ha perdido sensibilidad por las heridas a los toreros y la han aumentado por las lesiones de caballo y toro.

Álvaro Núñez explica que se tiende a un toro que se mueva más. Pero además de moverse el toro tiene que embestir. Y en eso se ha avanzado mucho respecto a los toros de hace diez o quince años.

José Luis Lozano, sin embargo, considera que si de verdad los toros se movieran serían muchos menos los toreros del escalafón.

Urdiales opina que el toro tiene más movilidad y fiereza que lo que él ha visto, teniendo en cuenta su edad. Y respecto a los vídeos de faenas más antiguas, el toro ha ganado en durabilidad y entrega.

En definitiva, una interesante mañana escuchando hablar de toros. Que para esta época en la que no hay toros es una de las mejores alternativas que uno puede imaginar.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Seminario El Toro en Madrid. Temporada 2009. 14 de noviembre de 2009. Primera mesa redonda

Gran idea la que ha tenido la empresa de la Plaza de Toros de Las Ventas de organizar un seminario sobre el toro en Madrid durante la temporada del 2009. Y muy interesante el plantel de profesionales que, divididos en dos mesas redondas, dieron sus opiniones sobre diferentes aspectos relacionados con el comportamiento del toro y la lidia en este coso de la calle de Alcalá.

En la primera mesa redonda, Isabel Carpio, de la Unión de Criadores de Toros de lidia, expuso la peculiar dificultad de esta camada, tanto por los numerosos tratamientos a los que habían tenido que ser sometidos los animales, con su consiguiente manejo y “aprendizaje” en el campo (lengua azul, tuberculosis, etc.), como por la escasa pluviometría del último año. Su presentación puede consultarse en la propia web de la Plaza de las Ventas, donde también se recoge un interesante resumen del conjunto de las jornadas.

Desde una perspectiva económica, expuso cómo el coste de producción de un toro de lidia se encuentra entre cuatro mil y cinco mil euros y en el matadero puede venderse, a lo sumo, entre trescientos y cuatrocientos veinte euros. Lo cual implica que un toro que no puede venderse para su lidia supone una pérdida económica enorme para el ganadero.

Analizando la diversidad de reglamentos autonómicos detalló cómo el paso de novillo a toro puede producirse administrativamente, dependiendo de la Comunidad Autónoma, en cinco momentos distintos, lo cual supone una dificultad añadida para que los ganaderos organicen y enloten las camadas.

Este año calcula que ha habido unos 3.000 animales menos lidiados que la temporada pasada. Afortunadamente el año próximo la cifra será inferior ya que con la sequía del año 2005 el nivel de fecundación en el 2006 fue menor y, por tanto, hay menos animales herrados con ese guarismo.

Manuel Martínez Erice realizó una presentación en la que aportó numerosas estadísticas de la temporada. Destacar, entre las cifras, cómo en tres años el peso medio de los novillos se ha incrementado en 15 kilos y cómo este año se ha triplicado respecto al anterior el número de novillos devueltos. Es interesante comprobar la distribución de reses por encastes, que evidencia que en Madrid sí hay una verdadera preocupación por mantener la variedad de procedencias. Expuso también que el resultado de las corridas toristas fue bastante pobre. Y concluyó señalando que, en el conjunto de la temporada, el comportamiento de los toros medido por la reacción del público en el arrastre de las reses, ha sido prácticamente igual que en el año anterior. Aunque la sensación es que el éxito artístico de los matadores ha sido inferior.

Manuel Múñoz Infante, decano de los Presidentes de las Ventas, hizo interesantes consideraciones sobre la labor presidencial. Con unas se estará más de acuerdo que con otras, pero todas invitan a la reflexión. Comenzó afirmando que su labor es la plaza es tratar de que se cumpla “con rigor” el reglamento, lo cual no deja de ser una visión bastante pobre (a mi juicio) de la Fiesta. Y que también están para velar que el “espectáculo” se desarrolle con “seriedad” (particularmente me parece poco afortunado hablar de la Fiesta en términos de espectacularidad y prefiero la diversión y el disfrute a la seriedad, pero hay gente con otra perspectiva vital y de la tauromaquia).

En relación con la concesión de orejas y las protestas que algunos manifiestan cuando se dan algunos trofeos pedidos mayoritariamente sin haber pasado la criba de la aprobación de esos otros iniciados, afirmó, con bastante tino, que lo que no puede hacer un Presidente es generar un problema de orden público y que, por tanto, aunque personalmente no se esté siempre de acuerdo con la petición, es de justicia concederla.

Otro acierto, a mi juicio, fue su explicación sobre las razones que a veces le hacen retrasar la devolución de un toro o, nuevamente, la concesión de un trofeo. Señaló que sus actuaciones como Presidente son actuaciones administrativas sujetas a las normas sobre procedimiento administrativo. Y estas normas prevén un mecanismo de recurso contra los actos dictados por la Administración que, en el transcurso de una corrida de toros, se hace absolutamente inviable. Devolver un toro cuando no procede hacerlo o dejar de conceder una oreja que reglamentariamente debería haber sido concedida puede causar un perjuicio irreparable que debe tratar de evitarse. Otra cosa es (en mi opinión) que tal vez no tenga sentido que todo esto esté tan constreñido por normas de policía de carácter administrativo, pero eso es otro debate en el que no se entró.

También planteó (en un debate que fue más prolongado en la segunda mesa redonda) que el hecho de que el caballo de picar salga por la puerta de caballos y no, por ejemplo, por la puerta grande, supone ralenzatizar enormemente la lidia, normalmente poco afortunada, y hace lastimarse a algunos toros.

Finalizó señalando que el público de Madrid es cada vez más generoso, lo que hace que a veces los Presidentes tengan que ser más cauto y prestar una particular atención a los distintos aspectos que deben concurrir para dar un trofeo en esta Plaza (colocación de la espada, etc.). Una visión también de su labor “protectora” de la Fiesta cuando menos discutible.

Y propuso que se revise la posibilidad de salir a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas sin haber cortado dos orejas de un solo toro.

El veterinario Javier Fernández hizo una presentación especialmente ilustrativa sobre toros declarados no útiles para la lidia (los “rechazados” de siempre) y los toros devueltos. Comentó cómo al celebrarse el cincuenta aniversario de la Feria de San Isidro se realizó un estudio de la evolución del toro en esos años que dio como resultado que en cincuenta años el toro que se lidia había aumentado en cincuenta kilos de peso. Tendencia que se ha contenido en los últimos años y que puede estar en el origen de una enfermedad en el cartílago de la mano del toro que propicia las caidas. Apuntó la posibilidad de que el Reglamento fijara el peso máximo de los toros susceptible de ser lidiados, y no sólo el mínimo.

Planteó más tarde la paradoja de que el Reglamento exija un peso mínimo único para la lidia de toros y novillos dependiendo de la categoría de la Plaza cuando la propia Orden Ministerial que define el prototipo racial del toro de lidia establece los distintos encastes y cómo cada uno de ellos tiene una morfología y un peso distinto. ¿No sería más sensato adecuar el asunto de los pesos a los encastes, primero por justicia, pero también para evitar que alguna de las ganaderías con menos “caja” se extinga?

Se refirió también al hecho de que los toros pudieran estar varios días antes en La Venta del Batán, como se ha hecho tradicionalmente hasta que hubo que suspenderlo hace algunos años por razones epidemiológicas. De los toros que pasaban por El Batán se devolvía un 7/8%. De los que iban directamente desde la finca a los corrales de Las ventas el 22/23%. ¿No sería razonable tratar de recuperarlo?

Cree que este año ha habido más corridas completas que otros, de forma que en el premio que concede el Colegio de Veterinarios esta temporada hay más “finalistas” que en las anteriores.

Habló sobre la reciente costumbre de enfundar los pitones de los toros en el campo. Reconoce que evita problemas en el reconocimiento, pero va en "detrimento" de las ganaderías cornalonas (realmente lo que sucede es que pierden su ventaja competitiva porque las que lo son menos, con las fundas, pueden acercarse de forma considerable al tamaño de aquellas) y podría favorecer, aunque no está probado, la necrosis con pérdida de estructura ósea que hace muy frágiles los pitones. Además, obliga a un manejo adicional de los toros, lo cual podría llegar a influir en su lidia. Que esto sea o no una manipulación cree que es discutible. Por eso, van a pedir un dictamen al Ministerio para que se pronuncie sobre este asunto.

(Hasta aquí el resumen de la primera mesa redonda. En unos días la de los ganaderos y profesionales –Diego Urdiales, Victorino, etc.-)

viernes, 13 de noviembre de 2009

¡Va por ustedes! - La entrevista

Mariano Pascal es, además de jurista, buen aficionado y comunicador. Mantiene espacio en la interesante web no-oficial de la Feria del Toro (vulgo, San Fermín). Y presenta en Onda Cero Navarra el programa ¡Va por ustedes! donde el pasado martes tuvo la generosidad de hacerme una entrevista para hablar de "La tauromaquia a través de sus conflictos". Si alguien quiere escuchar la grabación puede hacerlo aquí. Y les recomiendo que se suscriban al podcast porque el programa realmente merece la pena. Muchas gracias a Mariano desde este blog que también tuvo su fugaz aparición en el programa.

Tres apuntes rápidos. Uno: el libro se está vendiendo bastante bien; de hecho, en menos de un mes se ha vendido más de la mitad de la tirada. Dos: me ha hecho bastante ilusión ver que se está vendiendo también en una librería portuguesa; y me consta que hay ejemplares, además de en Portugal, en Francia y en Ecuador. Tres: mañana hay un interesante encuentro en Las Ventas para analizar el comportamiento del toro en la plaza de Madrid durante este año donde participan empresarios, ganaderos, periodistas, toreros,...: me pasaré por allí y trataré de escribir algo el domingo o la próxima semana.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Este extraño calor del otoño (I) - Morante

El final de la temporada suele coincidir con noticias varias de cambios de apoderamiento, despedidas de toreros y movimientos en las cuadrillas. Pero este año, quizá porque el otoño se ha disfrazado de primavera, los acontecimientos han desbordado el apaciguamiento de los aficionados en estas fechas.

Morante se marcha con Curro Vázquez. La noticia ilusiona e inquieta a la vez. A nadie se le escapa que en los últimos meses Morante lo estaba pasando mal. Y parece que en eso tenían que ver no sólo las graves cornadas del Puerto de Santa María y San Sebastián de los Reyes, sino también un malestar físico derivado de la retención de líquidos que le ha ocasionado algún tratamiento. Y no debía ser ajeno el hecho de que el número de corridas superara con mucho las que puede degustar el paladar de un torero artista. Artista y valiente y técnico a la vez, como se ha demostrado esta temporada. Pero artista al fin y al cabo.

Morante ha debido considerar saldada la deuda de gratitud (o económica después de la extraña exclusiva del año pasado) con Sánchez Benito y se ha echado en brazos del de Linares. Extraños comportamientos los de estos toreros que a principio de temporada se enfrentan por no sé qué tonterías de una medalla y acaban compartiendo el mismo mentor. Los optimistas pensarán que Curro puede darle a Morante una prestancia que, sumada a su gracia y su valor, pueden hacer de él un torero aún más importante. Los escépticos pensarán que sólo busca un camino cómodo de plazas y de toros... ¿Como Cayetano?

A ver lo que dura. Y a ver si esto nos permite ver más tardes juntos a Morante y Cayetano. No será mala competencia para ellos, ni para los aficionados.

lunes, 2 de noviembre de 2009

La tauromaquia a través de sus conflictos

Hace algo menos de quince días ha visto la luz “La tauromaquia a través de sus conflictos (Jurisprudencia taurina)”, libro del que ya dimos noticia aquí brevemente hace unos meses. Como entonces indicamos, preferíamos esperar a verlo en las librerías para anunciarlo en este blog.

Se trata de una obra que, como indica la contraportada, recopila, ordena y comenta más de ciento sesenta sentencias de temática taurina.

El primer grupo de sentencias está relacionado directamente con la propia normativa taurina. Resuelven impugnaciones de matadores o subalternos contra sanciones impuestas por el desarrollo de la lidia (por no matar un toro, desobedecer las órdenes del presidente, ejecutar incorrectamente la suerte de varas,…), otras se pronuncian en relación con sanciones impuestas a ganaderos por supuestas manipulaciones de las astas o por contravenir algunas disposiciones que regulan el transporte de los toros. Hay sentencias también sobre la asistencia de los menores a los festejos taurinos y otras que resuelven las impugnaciones de las diversas asociaciones de profesionales taurinos contra los Reglamentos de 1992 y 1996.

Luego se analizan sentencias sobre las adjudicaciones y la explotación de las plazas de toros.

Se incluyen también sentencias que establecen las consecuencias (sobre todo económicas) de las rupturas de apoderamiento antes del plazo contractual acordado entre torero apoderado.

Las hay que se refieren a aspectos fiscales de los toreros: la consideración de sus ingresos como rendimientos de una actividad profesional o como rendimientos del trabajo, la deducibilidad de las entradas que compran para invitar a empresarios y otros profesionales taurinos, el régimen que se aplica a los ingresos que obtienen cuando torean en el extranjero,….

Otras, a cuestiones laborales: la impugnación del Convenio taurino por los principales sindicatos “de clase” (UGT y CCO), que a pesar de su escasísima presencia en este ámbito reivindican la necesidad de contar con ellos para su aprobación, diversas cuestiones en relación con diferentes despidos de subalternos y mozos de espada o asuntos relativos a las prestaciones por desempleo o jubilación.

También se analizan resoluciones en materia de derecho de la competencia, entre las cuales destaca el conflicto que se suscitó por la Asociación de Ganaderos frente a las limitaciones que establecían los Estatutos de la Unión de Criadores de Toros de Lidia para que los toros de sus asociados pastaran o se lidiaran junto a toros de ganaderos pertenecientes a otras organizaciones de ganaderos o se vendieran a terceros ajenos a la propia Unión, conflicto que desembocó en un procedimiento frente a todas las organizaciones de ganaderos porque todas ellas proponían a sus asociados un modelo de contrato, lo cual, a juicio de las autoridades en materia de competencia, impide que cada exista una verdadera competencia, al uniformar las condiciones de venta de los astados. Una resolución de gran interés para los aficionados por lo detallada que es en la exposición de las condiciones en las que se producen estas ventas.

Se analizan luego otras sentencias sobre diversos asuntos vinculados con la actividad taurina en cuestiones de lo más variopintas: la preferencia de las plazas de primera en la reseña de los toros, la propiedad de un abono taurino (en un curioso conflicto familiar), la marca “El Cordobés”, el alcance del derecho de rectificación (que no alcance, como pretendía un novillero, la obligación de modificar una crítica realizada por un periodista sobre la actuación de un diestro), la labor terapéutica que puede suponer el ejercicio de la actividad de “alguacilillo” y que hace que no sea incompatible con la situación de baja laboral o la obligación de un Hotel de indemnizar a un torero que sufrió heridas como consecuencia de la caída de un ascensor, tras la avalancha de los fans, que habían accedido a la habitación del diestro tras la oportuna indicación de los recepcionistas del Hotel.

Por último, se comentan en detalle cuatro sentencias especialmente relevantes para los aficionados: la que determinó a quién correspondía la propiedad de la cabeza del toro “Burlero”, que hirió mortalmente al Yiyo, las sentencias que abordan el alcance del derecho a la intimidad en relación con la difusión de las imágenes de Paquirri en la enfermería de Pozoblanco, las que establecen la ilegalidad de la prohibición de representar la ópera Carmen en la versión de Távora en Cataluña, argumentando que la inclusión del rejoneo de un toro en el intermedio vulneraba la normativa vigente, y la que declara la improcedencia del despido de un currista que había insultado a un cliente de la empresa en la que trabajaba, al entender el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía que el currismo es un sentimiento “indudable y notoriamente altruista”.

El índice puede consultarse en la web de la editorial Aranzadi, que ofrece también en abierto el Prólogo y el Capítulo sobre el apoderamiento taurino.

Como puede apreciarse, es una obra en la que he tratado de resumir y explicar para los aficionados (más que para los juristas), cómo el toreo es una actividad tremendamente regulada y cómo son muchas las implicaciones del Derecho en la Fiesta. Y lo he hecho a través de la práctica totalidad de las sentencias dictadas en materia taurina por Tribunales revisores en los últimos quince o veinte años, es decir, a través de los conflictos generados en la interpretación y aplicación de esta regulación.

Desde su publicación, el libro me ha dado grandísimas alegrías.

En primer lugar, es una satisfacción que lo haya editado Aranzadi, la principal editorial jurídica española. Además, se han hecho eco de la publicación la práctica totalidad de los medios especializados.

La web Burladero y la página del programa "El Albero" de la COPE dieron la noticia de la publicación el mismo día que podía comprarse en Internet a través de la web de la editorial.

Al día siguiente, la edición diaria de Clarín (el programa taurino de RNE) se hizo también eco de la salida del libro.

El fin de semana pasado, Pedro Javier Cáceres hizo un comentario elogioso en su programa “La Divisa” de Intereconomía.

También Manolo Molés, en el programa “Los Toros” de la SER le dedicó unos minutos, en unos términos que debo igualmente agradecer.

La revista Aplausos le dedicaba esta pasada semana una nota que comenzaba con un agradable “Recomendamos…”

Los comentarios, también elogiosos, que me han hecho amigos, compañeros y algunos profesionales que han podido ver el libro, quiero atribuirlos a su generosidad. Una vez hayan podido leer el libro (o, al menos, ojearlo con cierto detalle, porque tampoco es exactamente un libro para leer de una sentada) , veremos las críticas reales. Tanto al modo de enfocar la selección y el comentario de las sentencias, como a la provocación que suponen algunas de las afirmaciones sobre empresarios, abonos, Administraciones Públicas, ganaderos,...

El libro está ya en las librerías jurídicas. En Madrid, por ejemplo, en Civitas (de la misma editorial Aranzadi), Lex Nova o Marcial Pons. Debo reconocer que me ha hecho especial ilusión ver hoy el libro precisamente en el centro del escaparate de Marcial Pons, la librería jurídica más tradicional de Madrid, justo a la vuelta del Tribunal Supremo.

En todo caso, de lo que me siento más orgulloso es de poder colaborar, aunque sea mínimamente, a reivindicar la Fiesta como parte de nuestra cultura y nuestra tradición. Y hacerlo destacando cómo esta multitud de sentencias no hacen sino demostrar la importante imbricación que los toros tienen en nuestra economía, nuestro arte y nuestra sociedad.