miércoles, 18 de noviembre de 2009

Seminario El Toro en Madrid. Temporada 2009. 14 de noviembre de 2009. Primera mesa redonda

Gran idea la que ha tenido la empresa de la Plaza de Toros de Las Ventas de organizar un seminario sobre el toro en Madrid durante la temporada del 2009. Y muy interesante el plantel de profesionales que, divididos en dos mesas redondas, dieron sus opiniones sobre diferentes aspectos relacionados con el comportamiento del toro y la lidia en este coso de la calle de Alcalá.

En la primera mesa redonda, Isabel Carpio, de la Unión de Criadores de Toros de lidia, expuso la peculiar dificultad de esta camada, tanto por los numerosos tratamientos a los que habían tenido que ser sometidos los animales, con su consiguiente manejo y “aprendizaje” en el campo (lengua azul, tuberculosis, etc.), como por la escasa pluviometría del último año. Su presentación puede consultarse en la propia web de la Plaza de las Ventas, donde también se recoge un interesante resumen del conjunto de las jornadas.

Desde una perspectiva económica, expuso cómo el coste de producción de un toro de lidia se encuentra entre cuatro mil y cinco mil euros y en el matadero puede venderse, a lo sumo, entre trescientos y cuatrocientos veinte euros. Lo cual implica que un toro que no puede venderse para su lidia supone una pérdida económica enorme para el ganadero.

Analizando la diversidad de reglamentos autonómicos detalló cómo el paso de novillo a toro puede producirse administrativamente, dependiendo de la Comunidad Autónoma, en cinco momentos distintos, lo cual supone una dificultad añadida para que los ganaderos organicen y enloten las camadas.

Este año calcula que ha habido unos 3.000 animales menos lidiados que la temporada pasada. Afortunadamente el año próximo la cifra será inferior ya que con la sequía del año 2005 el nivel de fecundación en el 2006 fue menor y, por tanto, hay menos animales herrados con ese guarismo.

Manuel Martínez Erice realizó una presentación en la que aportó numerosas estadísticas de la temporada. Destacar, entre las cifras, cómo en tres años el peso medio de los novillos se ha incrementado en 15 kilos y cómo este año se ha triplicado respecto al anterior el número de novillos devueltos. Es interesante comprobar la distribución de reses por encastes, que evidencia que en Madrid sí hay una verdadera preocupación por mantener la variedad de procedencias. Expuso también que el resultado de las corridas toristas fue bastante pobre. Y concluyó señalando que, en el conjunto de la temporada, el comportamiento de los toros medido por la reacción del público en el arrastre de las reses, ha sido prácticamente igual que en el año anterior. Aunque la sensación es que el éxito artístico de los matadores ha sido inferior.

Manuel Múñoz Infante, decano de los Presidentes de las Ventas, hizo interesantes consideraciones sobre la labor presidencial. Con unas se estará más de acuerdo que con otras, pero todas invitan a la reflexión. Comenzó afirmando que su labor es la plaza es tratar de que se cumpla “con rigor” el reglamento, lo cual no deja de ser una visión bastante pobre (a mi juicio) de la Fiesta. Y que también están para velar que el “espectáculo” se desarrolle con “seriedad” (particularmente me parece poco afortunado hablar de la Fiesta en términos de espectacularidad y prefiero la diversión y el disfrute a la seriedad, pero hay gente con otra perspectiva vital y de la tauromaquia).

En relación con la concesión de orejas y las protestas que algunos manifiestan cuando se dan algunos trofeos pedidos mayoritariamente sin haber pasado la criba de la aprobación de esos otros iniciados, afirmó, con bastante tino, que lo que no puede hacer un Presidente es generar un problema de orden público y que, por tanto, aunque personalmente no se esté siempre de acuerdo con la petición, es de justicia concederla.

Otro acierto, a mi juicio, fue su explicación sobre las razones que a veces le hacen retrasar la devolución de un toro o, nuevamente, la concesión de un trofeo. Señaló que sus actuaciones como Presidente son actuaciones administrativas sujetas a las normas sobre procedimiento administrativo. Y estas normas prevén un mecanismo de recurso contra los actos dictados por la Administración que, en el transcurso de una corrida de toros, se hace absolutamente inviable. Devolver un toro cuando no procede hacerlo o dejar de conceder una oreja que reglamentariamente debería haber sido concedida puede causar un perjuicio irreparable que debe tratar de evitarse. Otra cosa es (en mi opinión) que tal vez no tenga sentido que todo esto esté tan constreñido por normas de policía de carácter administrativo, pero eso es otro debate en el que no se entró.

También planteó (en un debate que fue más prolongado en la segunda mesa redonda) que el hecho de que el caballo de picar salga por la puerta de caballos y no, por ejemplo, por la puerta grande, supone ralenzatizar enormemente la lidia, normalmente poco afortunada, y hace lastimarse a algunos toros.

Finalizó señalando que el público de Madrid es cada vez más generoso, lo que hace que a veces los Presidentes tengan que ser más cauto y prestar una particular atención a los distintos aspectos que deben concurrir para dar un trofeo en esta Plaza (colocación de la espada, etc.). Una visión también de su labor “protectora” de la Fiesta cuando menos discutible.

Y propuso que se revise la posibilidad de salir a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas sin haber cortado dos orejas de un solo toro.

El veterinario Javier Fernández hizo una presentación especialmente ilustrativa sobre toros declarados no útiles para la lidia (los “rechazados” de siempre) y los toros devueltos. Comentó cómo al celebrarse el cincuenta aniversario de la Feria de San Isidro se realizó un estudio de la evolución del toro en esos años que dio como resultado que en cincuenta años el toro que se lidia había aumentado en cincuenta kilos de peso. Tendencia que se ha contenido en los últimos años y que puede estar en el origen de una enfermedad en el cartílago de la mano del toro que propicia las caidas. Apuntó la posibilidad de que el Reglamento fijara el peso máximo de los toros susceptible de ser lidiados, y no sólo el mínimo.

Planteó más tarde la paradoja de que el Reglamento exija un peso mínimo único para la lidia de toros y novillos dependiendo de la categoría de la Plaza cuando la propia Orden Ministerial que define el prototipo racial del toro de lidia establece los distintos encastes y cómo cada uno de ellos tiene una morfología y un peso distinto. ¿No sería más sensato adecuar el asunto de los pesos a los encastes, primero por justicia, pero también para evitar que alguna de las ganaderías con menos “caja” se extinga?

Se refirió también al hecho de que los toros pudieran estar varios días antes en La Venta del Batán, como se ha hecho tradicionalmente hasta que hubo que suspenderlo hace algunos años por razones epidemiológicas. De los toros que pasaban por El Batán se devolvía un 7/8%. De los que iban directamente desde la finca a los corrales de Las ventas el 22/23%. ¿No sería razonable tratar de recuperarlo?

Cree que este año ha habido más corridas completas que otros, de forma que en el premio que concede el Colegio de Veterinarios esta temporada hay más “finalistas” que en las anteriores.

Habló sobre la reciente costumbre de enfundar los pitones de los toros en el campo. Reconoce que evita problemas en el reconocimiento, pero va en "detrimento" de las ganaderías cornalonas (realmente lo que sucede es que pierden su ventaja competitiva porque las que lo son menos, con las fundas, pueden acercarse de forma considerable al tamaño de aquellas) y podría favorecer, aunque no está probado, la necrosis con pérdida de estructura ósea que hace muy frágiles los pitones. Además, obliga a un manejo adicional de los toros, lo cual podría llegar a influir en su lidia. Que esto sea o no una manipulación cree que es discutible. Por eso, van a pedir un dictamen al Ministerio para que se pronuncie sobre este asunto.

(Hasta aquí el resumen de la primera mesa redonda. En unos días la de los ganaderos y profesionales –Diego Urdiales, Victorino, etc.-)

2 comentarios:

José María JURADO dijo...

Olé los reporteros finos.

Me ha gustado el resumen, ya no hay prensa así.

Todo son titulares.

Bravo.

Lorenzo Clemente dijo...

Muchas gracias, José María.

Esa profesión frustrada de periodista que siempre he tenido...