jueves, 16 de julio de 2009

Encuentros Internacionales de Derecho Taurino

Es una suerte que hayan contado con uno en unas jornadas de tanta enjundia. Y una alegría poder asistir de este modo a los toros en Nimes en la Feria de la Vendimia.

En el programa se hace referencia a una obra de la que esperamos poder dar pronto referencias... Como los toreros y los actores, hasta que no están cerradas, es mejor no hablar de ellas.

Encuentros Internacionales de Derecho Taurino

El programa

sábado, 11 de julio de 2009

San Fermín

Me molesta el seguimiento hipócrita que hace TVE (las otras no las pago yo) de la tragedia y, luego, de la Fiesta de los Sanfermines en todos sus telediarios cuando sistemáticamente y en contra de sus estatutos vulnera el derecho a la información de los españoles sobre el toreo.

Todo, además, por falta de noticias, no se vayan a creer, etc.

miércoles, 8 de julio de 2009

La soledad del héroe (Barcelona, 5 de Julio de 2009)

Aunque diecinueve mil almas lo aclamaran como no fue nunca aclamado Jesucristo a la entrada de Jerusalén o Aquiles cuando mató a Héctor, domador de caballos, José Tomás, el mesías, avanzaba en una profunda y austera soledad al abrirse el portón de cuadrillas en Barcelona.

Éste fue el momento más intenso de la corrida del pasado jueves, el paseíllo que dejaba una estela de gloria en el albero, la rúbrica de lo que, sin embargo, empezaba, el principio de un barco que, poco a poco, se está yendo.

En un inmenso gesto de humildad y respeto José Tomás se desmonteró, como quien es nuevo en la Plaza.

Porque el tiempo fluía al revés.

Leamos la corrida hacia atrás, desde el decepcionante comportamiento del sexto toro, desde la la estocada cumbre y la sublime cadencia de los naturales con la mano derecha al quinto, desde la búsqueda sin respuesta en cada pase de recurso al cuarto en ansia de un arte que no terminaba de estallar, pero que había brillado en su principio, desde la sublime revisión de los sitios del toro y el valor estelar en el tercero cuando el torero insitió en un lugar improbable, desde la concentración del samurái que provocó el silencio cuando debíamos rugir al arrancar esta faena, desde la lágrima que en este punto de concentración litúrgica intensa se me escapó –pues nos arrancó el olé del silencio-, desde la lidia sólo al alcance de los elegidos del bronco segundo, tras una lección de técnica y un valor pavoroso a, nuevamente, el juego flojo del primero y otra vez la montera y la puerta grande y el rugido del paseíllo que se deshace como en una moviola. Y el torero que se borra en el tiempo, otra vez, como hace seis años.

Era la historia de José Tomás y, aprovechando la comparación de un buen amigo, como una sinfonía, como un continuo fluir de masas sonoras en las que el leitmotiv no fuera el toreo sucedido en la Plaza, sino en nuestra inteligencia, en la memoria y en la historia.

Una sinfonía triunfal escuchada hacia atrás en la que lo que "podía ser" superaba a lo que en realidad "era", pero como el toreo es algo mental, esa posibilidad, sin embargo, valía más que las realidades.

José Tomás no puede resucitar a los muertos ¿por qué habríamos de exigirle el triunfo absoluto? El día en que ese triunfo se cumpla dejaríamos de existir ¿podríamos soportar tanta belleza?

Si atendemos a la cuenta de resultados el presidente de Barcelona estuvo comedido o muy comedido, las 5 orejas en Sevilla o en Madrid, en faenas aisladas se hubieran duplicado. Los toros estuvieron excelentemente presentados, no se alivió lo más mínimo ni en peso, conformación o cornamenta y la plaza de Barcelona, con o sin emigraciones, es una plaza de primerísima categoría y sólida afición. Un año y otro hemos disfrutado la corrida con aficionados nativos y al respecto no nos caben dudas.

El problema procede de la comparación de esta tarde con las dos prodigiosas tardes de Madrid, 7 orejas sobre 4 toros, pero ¿contra quién luchaba en Barcelona José Tomás?

Contra nadie.

Y por eso probablemente en su día se fue y pronto se irá yendo.

¿Contra qué durante sus actuaciones en Madrid del año pasado?

Contra la historia, el establishment del taurinismo y contra el ninguneo interesado de los medios y empresas.

Y contra o –mejor- con la dignidad.

Creo que JT es un torero agónico y eso lo hemos visto muy bien en esta tarde: no le vale cualquier toro, ni siquiera un toro con clase o noble, no.

Hace falta el toro que le diga: he venido a quitarte de en medio, un toro bronco al que no le falte nunca ni la fiereza, ni el son. En esa pelea equilibrada JT asusta al miedo, pues su valor, verdaderamente sobrehumano, se sobrepone al animal y crea un arte excelso.

Ese toro bronco es también el taurinismo y JT les ha quitado la taquilla para repartirla luego entre los pobres.

Eso es lo que les molesta.

¿Por qué cuestionar si no a quien ha dignificado, no diré la profesión, sino la afición al rito sagrado de enfrentarse con las fuerzas de la naturaleza?

Si giramos la moviola y regresamos al principio de la tarde, ahí tenemos al gran José Tomás, el que ha hecho rugir los cosos del mundo y de los medios, porque ha reivindicado no sólo la liturgia, sino la figura del héroe para una sociedad sin valores.

Si el seguimiento de la corrida ha sido, luego, triunfalista, es porque no podía ser de otra forma.

¿Contra quién debe luchar José Tomás?

Él y yo sabemos que le queda por derribar, en su nueva etapa, la Puerta del Príncipe.

Ese día caerán muchas cosas que hace tiempo que tuvieron que hundirse.

Y por eso no les interesa traerlo a Sevilla.

Ese día, si llega, lo juro, me corto la coleta.

A ver si puede ser un mano a mano con Morante...

lunes, 6 de julio de 2009

Barcelona (5 de julio de 2009) - Sin parangón

La crónica de la encerrona de José Tomás en Barcelona es, sin duda, la más compleja a la que me he enfrentado desde que, hace más de tres años, comenzamos esta curiosa aventura en la red.

Y es que no cabe una sola crónica para la tarde del cinco de julio. Una gesta como la que ha hecho JT requiere de una crónica política y una crónica social, de una crónica mítica y otra ritual. Exige de una crónica ganadera y otra de la lidia, una de la seguridad y otra de la técnica, una de la hondura y otra del temple, una de la variedad y otra de lo auténtico,… Son varias crónicas que no pueden ser una porque no en todas el diestro, el público y lo que hubo alrededor de ambos merecen igual valoración.

Por lo pronto, conseguir llenar la Monumental de Barcelona y congregar a público de todo el mundo (mucho de ellos catalanes) es un gran logro. Hacerlo para crear una Fundación con fines sociales (no taurinos, como se había comentado en algún medio) es una demostración más de la hondura y heterodoxia del torero. Conseguir mantener en la cima de forma continuada las vibraciones del público desde el paseíllo inicial hasta la apoteósica salida a hombro está sólo al alcance de unos pocos elegidos.

Como está al alcance de pocos (o de casi nadie) conseguir meter en la canasta y torear a un animal como el segundo de la tarde. Un toro alto al que se dejó muy crudo en el caballo y con el que se dobló hasta darle con la muleta el puyazo que le faltaba. Y al que, a pesar de su brusquedad, citó con la izquierda en dos series de terrible mérito aguantando lo indecible para demostrar al toro quién mandaba allí. Luego de lo cual empezó a torear con temple y hondura primero con la derecha y luego al natural de forma portentosa. Faena de un dominio y una sabiduría torera que sólo atesoran los escogidos.

O esa demostración de recogimiento y profundidad que supuso el comienzo de faena al tercero. Esos ayudados por alto en el medio de la plaza mirando al suelo, con un sentido de lo trascendente del toreo que encogía el alma. Como se nos encogió cuando lo arrolló al perderle la cara tratando de ligar un originalísimo tres en uno, en el que se incluía un pase cambiado por la espalda e invertido en el cite con la muleta montada que consiguió a la tercera en uno de los momentos de mayor comunión con el público

Y el quite por gaonera y una serie única de naturales con la derecha en el quinto,… Y los delantales al sexto…

Toreo hubo mucho. Y del bueno. Haciendo todo de verdad, con una entrega imposible de igualar. Probablemente vimos más toreo en una sola tarde en Barcelona que en toda la Feria de San Isidro + el Aniversario (excepción hecha de Morante y Esplá).

Sólo por eso, y por el aldabonazo que supuso para la Fiesta en Barcelona (la representación de los antis era tan ridícula que casi daban lástima) merece la pena cualquier viaje y cualquier madrugón. Y si además sirve para que los medios le den la importancia que los toros tienen en nuestra cultura y nuestras tradiciones, además del viaje y los madrugones estará bien invertido cualquier dinero que haya costado la entrada (y si se ha comprado al precio oficial, ni les cuento).

Dicho lo cual habrá quien tenga la sensación de que aquello no acabó de romper. A mi juicio no. Y siendo consciente de que soy parte de una auténtica minoría de entre los que estábamos en la plaza, trataré de explicarme.

José Tomás me encantó. Igual que me gusta cada pieza que veo de Velázquez. Porque reconozco en él la paleta del genio y la entrega total. Pero cuando veo cualquier cuadro de Velázquez distinto de Las Meninas o del Cristo, siento que aún se le puede pedir más, que la excelencia puede llegar a ser mayor. Algo parecido me sucedió con JT. Que siendo Miguel Ángel, en Barcelona, en su plaza, en su tarde, no pintó la Capilla Sixtina. Y no por eso lo que hizo no tiene importancia, que la tiene, y mucha. Pero esperábamos de él que nos retirara del peregrinaje por las plazas de España, que pudiéramos decir que ya lo habíamos visto todo, que no cabía torear nunca mejor, ni con más intensidad, ni más continuado, ni en todos los toros,… Y no fue así.

Obviamente, el problema no es del torero, es de quienes pedimos cosas imposibles. Pero como con él las hemos visto, queríamos experimentarlas sin tregua durante dos horas. Y fue sólo a ratos. Aunque ¡qué ratos! ¡qué cosas!

Al menos, nos quedamos con ganas de seguirle viendo. Desde el reconocimiento a una tarde única, sin parangón. De las que uno contará mucho tiempo. Aunque no le haya quitado del toreo. O tal vez porque, afortunadamente, no nos ha quitado de seguir viendo tanto y tan variado toreo en la época de la historia que mejores toreros se han concentrado en el escalafón.

Y entre ellos, José Tomás está prestando un servicio a la difusión de la Fiesta, a la reivindicación de su hondura y su verdad, que difícilmente podremos agradecerle sus contemporáneos.

miércoles, 1 de julio de 2009

Un prólogo y dos apuntes de actualidad

Desde hace ya unos días muchos aficionados sólo andan preocupados (ilusionados) por lo que sucederá el domingo en Barcelona.

Como cada festejo que se da en la Monumental catalana, el del domingo es una victoria de la libertad frente a los totalitarios que tratan de prohibir una manifestación cultural y ética bajo excusas falsas de la defensa de los animales que en realidad encubren su fanatismo identitario.

Como cada corrida en la que interviene José Tomás es también un foco de tauro-turismo internacional y de encuentro con la fiesta de aficionados que de otro modo difícilmente hubieran llegado a ella.

Pero siendo, además, la primera vez que el de Galapagar se encierra con seis toros son una reivindicación y una peregrinación muy especiales. Las entradas están por las nubes en la reventa y la reflexión ahora es cómo podrá el torero mantener la intensidad de su entrega a lo largo de más de dos horas.

Los toros parece que se han seleccionado con mimo y estamos convencidos de que, más allá del calor que seguro sufriremos, el viaje habrá merecido la pena. Por el toreo y por la reivindicación.

Además, parece que con los "honorarios" de esa tarde José Tomás creará una Fundación para promocionar la Fiesta. Gran idea que estamos seguro dará abundantes frutos.

* * * * *

A la vez que nos ilusiona el viaje a Barcelona, los aficionados de Las Ventas recibimos una de las peores noticias que podíamos imaginar: Taurodelta va a pedir la prórroga y la Comunidad de Madrid quiere concedérsela.

Que después de una Feria de San Isidro y Aniversario como la que hemos tenido, los empresarios tengan la jeta de pedir la prórroga y la Administración el cuajo de concedérsela es algo que se sumerge en la indecencia más absoluta. No es que no defiendan la Fiesta es que se han propuesto destrozarla con su codicia y su mediocridad.

En tiempos como los que estamos (de crisis económica, de cambios en la Fiesta,...) es imprescindible redactar un Pliego que premie la creatividad y la inserción de Las Ventas en la modernidad y cultura madrileña. Que haga de cada festejo un espectáculo único. Que asegure (hasta donde se pueda) la diversión en cada tarde de toros. Que distinga los momentos en que Madrid tiene que ofrecer oportunidades (pero reales) a los modestos, de aquellos en los que tiene que ser el escenario único donde los mejores se vean las caras con garantías de poder triunfar. Donde todos quieran venir porque el triunfo sea posible (incluso probable) y tenga réditos el resto de la temporada.

No, señores, no podemos seguir con estos gestores tan aburridos y predecibles.

No sé si para eso habrá que inundar de emails el Centro de Asuntos Taurinos de la CAM o hacer una manifestación una de estas tardes de julio. Pero los que vivimos en este pueblo manchego no hemos hecho nada tan nefasto para condenarnos a lo mismo un año más.

* * * * *

En algunas ferias se está tomando nota de las ganaderías que están fracasando en festejos anteriores en otras plazas para desplazarlas de carteles en los que "sonaban". Gran planteamiento que supone el reconocimiento al trabajo de los que lo hacen bien y la condena (en el mercado) a los que no.

El trabajo ganadero es muy duro. Los resultados sólo pueden verse de verdad cinco años después de seleccionar los cruces. Y si la selección no ha sido acertada hay al menos cuatro camadas intermedias a las que hay que dar salida.

Pero además de la selección, la alimentación y el manejo de los toros en el campo influye en su comportamiento.

Una pena que no haya más información para que los aficionados pudiéramos seguir en detalle los criterios de los cruces, del ejercicio, de la alimentación, de las tientas,... de los ganaderos. Sería un magnífico mecanismo de presión para su trabajo y una gran posibilidad para poder agradecerles tanto esfuerzo y poder hacernos una idea de cada ganadería desde su verdadera esencia, y no sólo por lo que vemos de ella en unas pocas plazas.