domingo, 29 de abril de 2007

17 tardes 17

18 con el Domingo de Resurrección.

17 tardes seguidas acudiendo a La Maestranza: como en Baden Baden, mejor, digo.

Terminó la feria.

El martes: novillada.


José María JURADO

SEXTA DE ABONO. CORRIDA (17-IV-2007)

TOROS DE CEBADA GAGO PARA CURRO DÍAZ, FERNANDO ROBLEÑO Y FERNANDO CRUZ

La lidia se ejecutó exactamente en dos horas, considerando la leña que traían en los pitones (suficiente para hacer arder el Aljarafe en un ocaso glorioso) y el peligro seco, o peligro a secas, que llevaban los animales, hay que estimar en mucho la suficiencia de los gladiadores en la arena.

Fue la corrida más breve de la feria, justo después de la más larga (la de los eternos Cuadri), como para compensar, entre una y otra, el albero en la clepsidra. Todas las actuaciones sólo pudieron tener los cimientos del valor y la contundencia estoqueadora.

Tras las maravillas y pinturerías toreras de los días sucesivos y tras la flojedad de los toros y toreros mediáticos que han hecho el paseíllo hoy sábado de feria, es necesario recordar las actuaciones duras de toreros que merecen mejor ganado, aunque en el pecado de hacerlo bien llevan la penitencia de repetir “lo ganado”

Especialmente valiente y ortodoxo estuvo Fernando Cruz, tiene un halo trágico, de torero humilde que nunca podrá hacer valer su valor en los despachos, un funesto aire de sangre y arena lo rodea, presumo que le van a golpear los toros (ya le están dando), por donde se pone y por los carteles donde lo ponen: aunque lo haga bien, será el humilde torero de las alimañas. No debe conformarse con ser un torero de Madrid o de Pamplona y para eso le falta algo más de gracia torera.

A su primero lo recibió muy bien de capa, durante la faena de muleta luchó el torero por exprimirle pases sueltos, el toro, protestado por débil, no lo era en absoluto y lanzaba derrotes y gañafones que impidieron el lucimiento. Pinchazo y estocada. Fue en el segundo donde Fernando Cruz hizo sonar la música: tras probarlo en unos derechazos muy templados con un buen cambio de mano y pase largo de pecho. Por el izquierdo el toro no iba y fue en el pitón derecho donde la faena adquirió temple y solidez, el toro se rajó pronto y, tras unos ayudados muy toreros, una estocada en lo alto lo pasaportó al limbo de los falsos toros buenos. Una faena de honradez que el público, frío, no aplaudió lo necesario y que Fernando completó con una vuelta al ruedo por su cuenta que hizo muy bien en dar porque había toreado con pureza un animal imposible.

Curro Díaz se las vio con el más peligroso, el primero, un animal asesino que lanzaba puñaladas astifinas en cada una de sus embestidas rabiosas. Por la izquierda el animal fue menos violento y le sacó algún pase. La estocada fue rápida, efectiva y bien ejecutada. Su segundo aparentemente embestía mejor y lo brindó al público. Lo anunciaban como sardo, pero la capa era más bien la de un café capuchino mal disuelto, hubo división de opiniones acerca del trapío del toro, que oscilaba entre buey para carreta y bisonte de Altamira, se dejó manejar algo, aunque manseaba, Curro Díaz “gestionó” bien los terrenos y, después de una colada colosal por el lado izquierdo, dio una estocada majestuosa y esperó la muerte del toro, tras un ataque al puntillero que salió cogido, sentado toreramente y a la antigua en el estribo,

Fernando Robleño tuvo el peor lote: fue acosado por el viento, que molestó toda la tarde, durante la lidia de su primero, un toro de embestida muy corta e inservible para el toreo y su segundo acabó echándose por soso y falto de fuerzas, pese a la voluntad del espada.


¿Repetirán en la próxima feria? ¿Embestirán los cuchillos de Cebada Gago?
Nota: ya sólo llevo 10 crónicas de retraso.



José María JURADO

miércoles, 25 de abril de 2007

No hay tregua

Hoy César Rincón ha "resucitado" literalmente del albero de la Maestranza, tremenda cogida y susto seco, de muerte presentida, la casta torera (el toreo es de verdad y así se ve) lo han enfrentado sin facultades físicas contra la muerte y contra sí mismo y contra las cuadrillas y allá se ha ido el sólo (que hace años fue cogido muy grave en Sevilla) a pelearse en la distancia y seriedad de su toreo largo y en la enormidad de sus naturales. Ha matado recibiendo y se retira.
Gracias César, morituri te salutan.
José María JURADO

martes, 24 de abril de 2007

Un descanso

¿Y después de haber visto TOREAR a Morante, a Manzanares, a Talavante, a Castella y aun al Cid, qué hago yo con los toros de Cebada Gago y los Palha que se me han quedado en los chiqueros de la crónica diaria por la indolencia de quien se está quedando afónico de emociones?

Detalles: "EL" natural cósmico de Talavante, el cambio de mano TRADE MARK de Manzanares, los naturales eternos del Cid, los estatuarios de Castella con el gesto altivo de un Mariscal de Francia, las verónicas de mármol de Bernini -digo de Morante- al borde del abismo y su faena rota como un retablo barroco.

No somos triunfalistas, ni aficionados nuevos: es LA GRAN TEMPORADA y su razón de ser está en la competencia.

Poco a poco, las crónicas. Ahora: a seguir soñando.

JOSÉ MARÍA JURADO

viernes, 20 de abril de 2007

MADRID (15 DE ABRIL DE 2007)

Por fin una tarde de toros primaveral en Madrid. El tiempo acompañaba aunque el público era el habitual de las corridas de temporada. ¡Qué bien hacen en Sevilla teniendo un abono de temporada! De ese modo, son los advenedizos de la Feria los que tienen dificultades para conseguir entradas, y no los aficionados de todos los domingos los que tienen dificultades para conseguir las localidades de la Feria.
Los novillos de Bucaré salieron bastante buenos a excepción de los dos últimos. No eran Hermanitas de la Caridad porque en ese caso estarían en la celebración de la octava de Pascua y no celebrando su inmolación. Eran novillos con problemas, pero que tenían su casta, que repetían y que permitían un lucimiento que por desgracia no vimos. Y eran novillos, además, con peso y hechuras de toro (tres de ellos de más de 500 kilos).
Los novilleros, Iker Cobo, Ángel Luis Carmona y Valentín Mingo demostraron muchas ganas, algunos detalles y una notable falta de experiencia. La temporada pasada uno había toreado diez tardes, otro seis y otro cuatro. De este año, el programa no daba los datos, pero me temo que sería su primera tarde.
¿Es razonable montar un cartel con estos mimbres en la primera plaza del mundo? ¿Es razonable lanzar a esos chavales a enfrentarse con unos novillos-casi-toros para que se jueguen su futuro a una sola carta y sin haber toreado nada en los siete meses anteriores? Si alguien quiere de verdad potenciar la fiesta debe crear estructuras que hagan que estos mismos chavales puedan llegar a Madrid y lidiar estos novillos, pero que antes, si tienen afición, puedan haber toreado mucho más y en muchos más sitios. Madrid debe ser el lugar de la consagración, no el único espacio en el que sortear un futuro torero.
Como curiosidad, me pareció que la cuadrilla de Iker Cobo utilizaba banderillas antiguas, de las que no tienen el dispositivo que las hace doblarse una vez colocadas para reducir el riesgo de golpes al torero. Espero que no fuera por razones económicas…
Más curiosidades: el picador del tercer toro cayo encima de éste y aunque hizo por él no llegó a embestirle. Estuvimos a las puertas de una auténtica desgracia.
Y las preguntas:
1.- ¿Por qué la empresa de Madrid no permite a los abonados mejorar sus abonos antes de sacar los nuevos a la venta?
2.- ¿No podrían los novilleros –con el debido cumplimiento a las exigencias sanitarias- entrenar la suerte de matar y el descabello en algunos mataderos con reses mansas o de media casta como decían que hacían los antiguos?
LORENZO CLEMENTE

QUINTA DE ABONO. CORRIDA (16-IV-2007)


TOROS DE HIJOS DE CELESTINO CUADRI PARA FERNÁNDEZ PINEDA SERAFÍN MARÍN, Y MANUEL ESCRIBANO


Cuando cayó el quinto de la tarde, allá por las nueve de la noche, tras un aviso del clarín, largo como un bostezo, me parecía que había entrado en la Plaza en una vida anterior: así de lenta, de quieta, de soporífera, transcurrió la corrida. Yo tenía que abandonar la Plaza porque me reclamaba una reunión importante, pero todavía siguieron -¿toreando? ¿lidiando?- una media hora más que debió durar lo que un ciclo cósmico. Los toros de Cuadri, tenían una bella estampa zoomórfica, una potencia contenida y reservada que tiraba a toro de Guisando y así anduvieron, tardos y reservados, pero quietos, con fijeza de estatua o sombra. No había cansancio de quilos sino casta en reserva, como solidificada. Y así estuviron los matadores y las cuadrillas, ¿hacía dónde volvieron la cabeza para quedar convertidos en cuerno de sal? Por instantes en la plaza nada se movía, ni el viento que rondó la plaza alteraba ni a toros ni a toreros, la dureza de los animales y la inexperiencia de los lidiadores petrificaron la corrida, que a ratos parecía una sucesión de diapositivas, de fotos fijas ¿Pero no era el toreo eso de parar el reloj? No así, no así.

Corrida para el aficionado, para el muy aficionado, con detalles interesantes en las que, sobre todo, se impuso la dificultad del ganado frente a unos toreros que no pasaron de las quince tardes el año pasado y así es muy difícil.

Fernández Pineda recibió a la verónica al primero que le cupo en suerte y el más manejable del lote. A todos los toros de la tarde se los intentó exhibir en el caballo, como en las corridas míticas de Guardiola, pero los animales andaban en lo de la estatua y tardaban una enormidad en acudir al peto, además no siempre la colocación era la más adecuada. Decimos esto porque en el primero de la tarde se creó el funesto precedente que impidió la lidia breve y aseada que merecían las reses. Brindó al público, pero no consiguió ahormar la embestida del toro que por el lado derecho tenía mucha calidad, el animal exigía mucho valor y el torero tardaba en citar y el toro se lo pensaba en acudir, aunque lo hacía con buen son cuando lo hacía. Faltó recurso técnico, faltó estar en el sitio y no faltó valor porque estar ahí tenía un mérito tremendo. El segundo de su lote era un toro acróbata con tendencia a la voltereta, a éste le sacó algunos naturales de valor y limpios, no obstante lo que más se aplaudió fue le decisión de matar frente a la voluntariosa justificación de que pecaron los necesitados espadas.

Serafín Marín hizo un bello quite por chicuelinas a su primero y luego nos fuimos al número del caballo a cámara lenta. Las banderillas se pusieron “muy malamente” y a pesar de las calamitosas condiciones de toro, muy reservón, Marín brindó al respetable. La torería no está en los medios con la montera, sino en la lidia. Estuvo por debajo del animal al que habría que haber sometido y podido más. Media estocada fue suficiente para acabar con la acabada embestida nula. En el segundo de su lote sin embargo consiguió la serie más templada de la tarde, hubo una buena tanda de naturales y una amenaza del toro que quiso cogerlo ya que de los convidados de piedra no se puede uno fiar. Le hizo una faena técnica que recibió el aviso de la puesta de sol cuando daba unas manoletinas de aburrimiento. En su favor decimos que llegó a sonar la banda que dio muestras, por un instante, de no ser de cartón piedra.

Manuel Escribano recibió el primero a portagayola, tenía mérito esperar ahí al toro lento, le enjarretó una tanda de verónicas discretas y el toro mostró algo más de codicia en el caballo. Después de las banderillas de Ferrera, ya no hay nada en los pares que me asombre, pero banderilleó Manuel Escribano con clase y clásico, al cuarteo en el centro, desde el estribo y al quiebro, después de aguantar mucho (y mucho tiempo) sentado en un terreno inverosímil en el que menos mal que el toro empedrado no embistió, porque no había sitio para salir y no consta que este matador tenga más vuelos que los del capote (ojo con las temeridades). Le sacó con la muleta una tanda de naturales a media altura pero el toro se rajó. Pinchazo y media. El Sexto, como dije, no lo vimos aunque nos consta que la temeridad repetida en la puerta de chiqueros le pudo costar un disgusto.

En definitiva: terna voluntariosa en tarde eterna, que lidió como supo o pudo unos lentos hermosos toros.

Notas:

En la de Cebada Gago del día después nos devolvieron la hora de más vivida hoy como si de un solsticio de invierno se tratase pues en una hora se finiquitó.

El Cid ha abierto la Puerta del Príncipe esta tarde con el toro de la feria, Bordoñez, que tiene nombre de bordador del toreo de la palma rondeña, un cárdeno Victorino que embestía como los ángeles. Además de la verdad clónica del toreo del Cid, la ha abierto, sobre todo, la ilusión de una feria que necesitaba venirse arriba. A alguien correspondía preparar la alfombra roja para que la pise Morante del que somos evidente partidario. Como dice el cantar del Mío Cid: apriessa cantan los gallos e quieran quebrar albores, esperamos a Morante, como quien espera al alba (¡Curro, vuelve!).

JOSÉ MARÍA JURADO

miércoles, 18 de abril de 2007

CUARTA DE ABONO. CORRIDA DEL ARTE DEL REJONEO (15-04-2007)

"Así se hicieron las honras de Héctor, domador de caballos". Éste es el último verso de la Ilíada. La épica es el río ancestral del que fluye todo el arte. El caballo es la expresión animal, bruta, de lo épico. Lo épico y lo hípico tienen especial significado en esta tierra con "paisajes de caballista", donde un hombre a caballo mira desde un pedestal la marisma y la feria, como un centauro que fuera, además, un dios o un aristócrata. Caballos. En Sevilla. No habíamos visto a P.H.M. en directo y nos parece que la belleza de su toreo reside en el temple, en la réplica del toreo de a pie y en el riesgo medido, nos gusto mucho, muchísimo. Ventura sabe animar los tendidos y Bohórquez tiene la distancia inglesa y jerezana de un té at five o'clock de la tarde. Los toros, de Bohórquez tambiém, lentos, parados. No nos parece el rejoneo bello sino por el caballo, el toro está en injustísima relación que ronda la salvajada (menos mal que ya casi no hay colleras), es hermoso el vuelo del caballo, pero el lomo del astado queda sembrado de una variada suerte de espolones, de aceros mixtos y coloreados, de rosas, de banderillas cortas y largas que aterra. ¡Bravo Pedro romero por mirar a la altura del horizonte en la Ronda del XVIII! (Muerte a los centauros). Así y todo, es hermoso ver a los caballos, los caballos mongoles de la estepa, los caballos españoles en la jungla, los caballos de Velázquez -Guadarrama- Rocinante en el sueño de Quijote, Bucéfalo en el desierto con la rosa y el caballo blanco de Santiago. Domadores de caballos, os honramos.

JOSÉ MARÍA JURADO

martes, 17 de abril de 2007

SEVILLA. TERCERA DE ABONO (14-04-2007)

Antonio Ferrera es minoico. En la ficha de la corrida no reseñaban sus orígenes extremeños porque, al parecer, nació en Ibiza, pero. por más banderillas que puso con la bandera de Extremadura, Antonio Ferrera no hizo sino confirmar sus orígenes baleares, cretenses, minoicos, que decía ¡cómo se iba entre el toro y el aire y el toro entre él y la nada o las tablas y el todo! Magia del quiebro, de la vuelta súbita, del salto sublime como con los toros de Cnossos. Antonio Ferrera ha entrado en Sevilla por la vía de “La Lidia”, la de principios del siglo pasado cuando el segundo tercio era, tras las varas, la piedra angular de la fiesta. No banderilleó con el atletismo provocador y abusador del Fandi (un superman de la fiesta) y seguramente no fue lo puro que los ¿canónes? reclaman, pero banderilleó profundo, hondo y seco, desde el abismo de la muerte, pocas veces he visto tanta emoción en este tercio en esta plaza. Lo completó en la medida que los toros se dejaron con la muleta, más en el segundo, en el que los derechazos fueron seguidos y profundos (por el lado izquierdo el toro no tenía recorrido y nos lo hizo ver) que en el primero, un toro que embestía a empellones En ambos casos mato mal, en el segundo –de triunfo importante- demoró mucho la suerte final y le pudieron los nervios, si banderillea así, ¿qué problema debe tener con el estoque? Nos parecía que sufría de alguna herida en la mano.

Lista de pares. Primero bis: de poder a superpoder, desde el estribo cuarteando por los adentros y aguantando mucho, doble quiebro y rehíletes en lo alto con aire de oro viejo. Segundo: esperando de espaldas, vuelta –quiebro en el aire- y de frente. Por los adentros sin espacio físico. Quiebro, banderillas y quiebro y juego parando al toro sin aspavientos.

En cuanto a los toreros extremeños, que siempre los hubo y muy buenos (¡ay Juan Mora!), hay una galería de figuras, Perera, Talavante y nuevos valores: Ambel Posada (familia), Jorge Justo, que esperamos que reaviven las ferias de las hermosas plazas y ferias de mi segunda patria chica (y grande). Deseamos también que no se tenga que recurrir al chiste patronímico en los programas de mano “Y tú, ¿de dónde eres? Yo, de Extrmadura. Pero ¿de Cáceres o de Badajoz? No, no del mismo Extremadura.” Esto es: las fichas de las corridas que nos dicen que tal o cual novillero es de Gerena o Écija, debieran precisar el gentilicio de los “extremeños”, de Ferrera nos cuentan que alternativó en Olivenza, plaza importante.

Antonio Barrera tiene ya 31 años, debería repensárselo, en festejos como este no se puede estar simplemente aseado o esperar al toro que nos haga figuras, ¿por qué se brinda al público un primer toro en el que no se entró al quite del minoico? Tras los pases cambiados –la moda de frente por detrás o pedresina- se le vio incapaz de acoplarse a la embestida del animal, nervioso, sin temple y sólo con voluntad. En el último de la tarde, al que recibió con una larga cambiada e hizo un quite vistoso por gaoneras, no encontró tampoco su sitio, se descubría con la muleta y al final fue persiguiendo al toro por temor de los avisos, le perdió incluso el respeto al animal con un detalle feo: una coz al morlaco para cuadrarlo. Voluntarioso, decíamos.


Uceda Leal es un torero clónico de Madrid: Javier Valverde, César Jiménez, Víctor Puerto. Óscar Higares, Luis Miguel Encabo ¿recuerdan a Mariano Jiménez? Mejores o peores fortunas, más o menos oficios los mantienen en el escalafón entre las ganaderías duras, pero su tauromaquia industrial no transmite emoción pese a su voluntad permanente, el buen oficio y la honradez pero: esta plaza no necesita la justificación y la prolongación de las faenas. El regalo de las estocadas que enseñan a dar en Madrid suele valer para contentar a la afición. No hubo esto siquiera. Su lote no fue fácil y arañó alguna tanda. Sin novedad. Sólo Joselito (ay Yiyo) impuso una maestría modelo, muy por encima de la excelente fábrica de toreros que son los aledaños de las Ventas.



Notas de mi diario:

He intentado venir en autobús a la plaza. Se acabó, me vine al final en taxi y llegué tarde, “la construcción de un sueño” parece una pesadilla y soy ya muy mayor para aprender a montar en bicicleta ¡viva el CO2!


Me cuentan que de un cabezazo de toro Ferrera cayó al suelo durante la lidia del primero, no lo vimos, estábamos en lo de los transportes públicos.

El segundo se rompió la cepa del pitón contra el peto del caballo, nosotros, los torturadores, sufrimos de cómo se dolía el animalito.
JOSÉ MARÍA JURADO

lunes, 16 de abril de 2007

DOMINGO DE RESURRECCIÓN (8 de abril de 2007)

Acudir a La Maestranza el Domingo de Resurrección es parte de la peregrinación laica exigible a cualquier aficionado. Debería hacerse, como en las religiones más estrictas, cada año. Para preparar los sentidos al inicio de la temporada. Si no es posible, debe hacerse al menos una vez en la vida. Y degustarlo como todas las celebraciones iniciáticas.

Dicho lo cual, sería recomendable que además pintar y engalanar la plaza, alguien se ocupara de revisar los accesos y los espacios que pueden ser objeto de venta como localidades. La posibilidad de llegar al asiento se convierte en una insufrible gymkhana en la que hay que molestar a todos los vecinos de más de trescientos sitios de alrededor. Y el espacio en sí es ridículo (mucho más que pequeño). Sólo soportable por el encanto histórico y la capacidad de sufrimiento que demostramos los aficionados en cualquier circunstancia.

La tarde del 8 de abril tenía el aliciente de la fecha, del cartel y de la despedida del director de la banda del Maestro Tejera, que con su decisión de dar orden o no para que la música suene ha influido en no pocos triunfos. Al margen de eso, la banda suena extraordinariamente (en la plaza y detrás de los pasos de palio de la Semana Santa de Sevilla).

Ponce, sin poder triunfar por la escasa calidad de los toros, estuvo casi perfecto en todo, menos en el traje. No sé cómo eligen los toreros los colores, pero el plomizo que seleccionó para la ocasión desentonaba de forma manifiesta con la intención de la tarde. A su primero, le sacó lo poco que tenía y lo pasaportó a la segunda sin mayor historia. Pero en el cuarto fue capaz de hacer que embistiera un toro por el que nadie daba un duro. Sobre este tipo de faenas las valoraciones personales pueden ser lo variadas que uno quiera. Pero lo que no se puede dejar de reconocer es la técnica que encierran. Reconozco que disfruto cada día más viendo cómo Ponce hace estas faenas. El esfuerzo que hizo fue supremo. Y el reconocimiento, bastante escaso. Cuando sonó el aviso que le dieron, Ponce estaba instrumentando una tanda de naturales (la primera y, desgraciadamente, la última) que el toro tomó con una docilidad inimaginable diez minutos antes. Lo siento, pero si en casos como estos el toro es ahí cuando empieza a embestir, que los tiempos se computen desde ese momento. El final de la faena fue magistral, aunque la mayoría del público no lo apreciara.

El Cid cortó una oreja a su primero con las series que instrumentó al natural. Tiene una zurda prodigiosa y cuando baja esa mano y templa la embestida su toreo gana una profundidad que no siempre demuestra en las demás fases de la lidia. En este toro, además, vimos una interesante competencia en quites que inició Castella en el que le correspondía (con unas chicuelitas ajustadísimas) y replicó a regañadientes el Cid con delantales mejorables. Al final, la sensación es que el Cid no sacó todo lo que el toro tenía dentro y que le falta confianza en sí mismo y decisión para mandar en esto. En su segundo, aunque la música se arrancó (no sabemos si porque alguien estaba viendo una faena distinta o porque brindó al director de la Banda en la despedida que hemos comentado) lo cierto es que no hubo nada destacable porque el toro se desentendía de los engaños y quería cualquier cosa menos embestir con nobleza y bondad, que es lo que se espera de los toros de lidia (más si son de Zalduendo, que para eso se escogieron, aunque luego sólo uno sirviera).

Castella pasó esta vez por Sevilla sin pena ni gloria. Es cierto que ninguno de los dos toros no le ayudaron. Y que él intentó poner de su parte el valor que siempre demuestra (impresionantes los pases cambiados del inicio de la faena del sexto). Pero los toros no daban juego ni siquiera para la emoción. Y él debe aún coger el sitio tras la impresionante cogida que le ha tenido apartado de los ruedos tanto tiempo.

Cumplido el rito anual, José María se queda a disfrutar su abono sevillano del que nos irá dando cuenta con su magistral literatura, y yo vuelvo a Madrid donde en breve volveremos a tener más un mes de toros, que trataré de resumir como buenamente pueda (compartir tribuna con estrellas de primera hace que las vergüenzas de uno sean siempre más evidentes, pero ¡cómo negarse!).

Las preguntas de esta tarde:

1.- ¿Tratará alguien de hacer que La Maestranza cumpla las normas de seguridad exigidas a cualquier recinto en el que se celebran espectáculos públicos? (Y si los cumple, que cambien, por favor, la normativa).

2.- ¿Por qué no vemos más competencia en quites? Que los toros no tienen habitualmente mucha fuerza ya lo sabemos, pero ¿no se dan cuenta que la lidia no puede ser sólo la faena de muleta?
LORENZO CLEMENTE

domingo, 15 de abril de 2007

SEGUNDA DE ABONO. NOVILLADA (13-04-2007)

¡Qué entretenidas son las novilladas cuando el ganado da juego! Se pueden adivinar los entresijos del toreo: las imperfecciones de la técnica y la pureza de la estética innata. Tres novilleros sevillanos para toros del encaste Domecq (Torrehandilla), un premio por sus triunfos en la pasada temporada y un premio para los aficionados que disfrutamos una barbaridad aunque se saldara sin resultados estadísticos por la cicatería del presidente y la impericia con el estoque de los toreros.
A Daniel Luque se le ve muy hecho, toma la alternativa en breve en Nimes y con el mucho oficio que ya tiene se despedía del los utreros en casa, como quien dice. El primero de su lote, con el que Juan Sierra se desmonteró en banderillas, tenía mucho temple por el pitón derecho y Daniel supo verlo: una primera tanda rematada con un pase de pecho enardeció rápidamente a los tendidos, pero por el lado izquierdo la embestida no era limpia y se acabó pronto, Daniel retomó los derechazos, sentidos, hondos, finalmente, cuando el toro se rajó del todo le propinó la mejor estocada de lo que va de feria a su novillo, volcándose muy lentamente. Hubo petición mayoritaria, personalmente lo de los trofeos no nos importa demasiado, aunque disfrutamos solicitándolos, pero el presidente debe cumplir con el reglamento por tres razones, a saber: que la petición era mayoritaria, que se trataba de una novillada televisada y los toreros que empiezan necesitan más que nadie del marcador y que quien no sacó el pañuelo es porque no tenía derecho a voto, ya que estos días anda, como siempre, Sevilla revuelta de extranjeros que en el primer toro no han tenido tiempo de aprender a mirarse en el censo, con lo cual que el escrutinio habría que hacerlo sobre los empadronados. Sonora bronca a la presidencia que también se escuchó por televisión. Cuando torea Cayetano y Cayetana está en el palco maestrante, por menos, vemos a los presidentes aligerar el moquero mucho más. En su segundo de nuevo sonó la música, Daniel había demostrada con la capa un gran sentido estético con unas verónicas templadas y, sobre todo, con dos medias ligadas sin rematar de mucho gusto, Agustín de Espartinas entro al quite (¡ay esto son las novilladas!) y aquí y en banderillas, se vieron las buenas condiciones del toro, la faena en la muleta permitió ver el lado izquierdo de Daniel Luque, con unos ayudados muy templados, tras un molinete lo metió en la canasta y marró con el estoque cuando se barruntaba ya un triunfo importante, recogió la ovación en el tercio y se le espera con ilusión de matador la próxima feria. Por cierto que la rivalidad entre los pueblos: Gerena, Espartinas, Camas añadía un punto de fuego a los tendidos en la primera tarde de sol desde el Domingo de resurrección, se ve que el ciclo de las manchas solares lo pone el portón de cuadrillas ¡qué importante es la competencia en la fiesta!
A Agustín de Espartinas le tocó el peor lote, aguantó mucho a portagayola a su primero (los chiqueros de la Maestranza son más anchos que el carril del tranvía nuevo y los toros tardan a veces en salir más que un autobús urbano en llegar), pero no se consiguió la emoción de la ligazón en las tandas de capa, hubo de nuevo competencia en quites, esta vez con Oliva Soto (hay que decirlo, ¡con qué frecuencia se alivian los matadores!), y, después una faena sosa, porque no se entendieron el novillero y el novillo nos queda la sensación de que hacía falta quizá un punto más de disposición por parte del de Espartinas, el quinto de la tarde salió sin gas, y sin gas no hay fuego.

Oliva Soto: hay que cuidar a este torero como a una reliquia y mimarlo como se mima el futuro de la fiesta o como miman a otros toreros mediáticos sus parientes millonarios, es un torero gitano, sobrino del malogrado banderillero Soto Vargas, que murió –el mismo año que Montoliú- de una cornada seca en el corazón cuando el niño tenía 5 años. El google-cossío nos dice, además que fue sobrino nieto de Salomón Soto Vargas quien enseñó a manejar a Curro los trastos, de Gitanillo de Camas y nieto del picador Alfonso Soto, estas dinastías “proletarias” (en el mejor sentido de la palabra) siempre encuentran su figura, los tiempos corren para hacerse futbolista o apuntarse a los reality, jugarse en la vida gitanamente en el ruedo, tiene mucho valor. El año pasado estuvo extraordinario. Brindó su primero a Curro (¡Curro vuelve! gimieron los tendidos un año más) que fue a verlo o a verse. Como el año pasado toreo diez novilladas, todavía no ha descubierto, técnicamente, que su toreo no es válido para todos los toros, pasamos miedo en el primero porque se descubrió repetidas veces, el toro calamocheaba y recortaba y le buscó las zapatillas dos ocasiones, la segunda el salto y el susto fueron espeluznantes y la cosa pudo acabar mal: no fueron necesarias las manoletinas finales (impropias del toreo gitano) con las que trató de justificar la falta de técnica porque le esperaba otro en el corral, los nervios le pudieron y anduvo con el descabello como anda un novillero: mal. Pero ahí estaba el sexto, al que tampoco mató bien y sin embargo con el que se produjo el milagro del duende, de la esencia artística que, más allá de los pegapases, es la esencia –con el valor- de la fiesta. Oliva entró en trance y giró los brazos de acuerdo a los cánones del toreo circular y profundo y la esencia agitanada, misteriosa, subterránea y de mano bajísima ¡qué lento lo llevó! ¡cómo tiro de él! Se apareció en la plaza. Los muletazos eran sentidos, como los quejíos de la cava baja y de todas las dinastías del romancero, hubo un cambio de mano especialmente bello y, sobre todo, la alegría de verificar que la pureza existe todavía. Que la empresa lo ponga ya las tres tardes en que se ha dejado un hueco “por designar” para los novilleros triunfadors.

Hablaremos, mañana, del tremendo impacto que nos ha causado Antonio Ferrera en la tercera de abono en el mejor tercio de banderillas que uno ha visto desde el Esplá de los ochenta, noventa ¡qué estampa de toreo antiguo, de “La Lidia”!

Mañana toca ir a los caballitos, pero viene P.H. de Mendoza.

Notas de interés:

Antes de la corrida protestaron unos energúmenos en contra del buen trato que recibe el toro bravo en las idílicas dehesas iberas. Fueron acorralados en la torre del Oro.

El primer sobrero se llamaba “Zapatero”.
JOSÉ MARÍA JURADO

martes, 10 de abril de 2007

DOMINGO DE RESURRECIÓN (8 de abril de 2007)

Sol de Domingo de Ramos: después de esta Semana Santa escandinava que hemos sufrido ¡qué ganas daban de irse a buscar a la Borriquita por la Cuesta del Bacalao para verla trotar con el cascabeleo ideal de Platero! Con el cansancio feliz de la Estación de Penitencia en San Lorenzo acudimos a estrenar abono, que para eso es domingo ¿de Ramos? Unos aficionados catalanes en el pasillo (¿es legal vender esos asientos infames? anuncian la resurrección barcelonesa de José Tomás, gracias a mi amigo Lorenzo Clemente ya dispongo de entradas. Yo me perdí a José Tomás en sus años porque la plaza de Las Ventas desecó mi afición pero, como el apóstol de idéntico nombre, hasta que no vea la taleguilla manchada de sangre, no me haré tomista, a mí me gusta el toreo circular y a José Tomás sólo lo he visto en los círculos del DVD, a estas horas Talavante ha abierto la Puerta Grande de Madrid en mi vídeo VHS, ¿será el siglo XXI la apoteosis definitiva de la verticalidad manoletina? Y eso que hoy Castella ha estado soso: los tres toreros son más que eso, no cabe duda, pero en los toros hace falta mucho aroma de Romero y San Bernardo, de Paula y de Morante (la cuadrilla mágica). Frente a las catedrales góticas, el barroco sevillano o, mejor, el renacimiento sevillano fino y frío de Herrera o Rioja o los misterios subterráneos de Jerez.

Vamos a los toros. Los de Zalduendo, muy bien presentados ¡y además quieren que embistan! ¿desde cuando embiste un toro guapo y bien comido? En Espartinas vimos a Enrique Ponce indultar a un Zalduendo chiquitito y feo este verano, después de tanto encaste Domecq la única teoría brava posible es la de que son tan impredecibles como todos los toros, excepto cuando dejan de serlo. Como los artistas.

Ponce, con un terno batracio y oro ¿cómo se puede uno vestir de plomo en La Maestranza? estuvo muy profesional toda la tarde, lo cual que estuvo aburriendo al personal, porque aunque es de mucho valor su empeño y su pericia es mejor que la guarde para Espartinas. A nosotros nos gusta cuando torea, no cuando entretetiene o trabaja, al primero lo pincho y lo mató de media lagartijera, no estuvo mal: desde que es un torero artista, de los de verdad, como el que vimos el año pasado en la feria (y por eso lo esperábamos) ha perdido el sitio en la suerte suprema, pero su antagonista tampoco merecía más. Con el cuarto se peleó sin sacar nada de su repertorio habitual salvo el aburrimiento, somos injustos, pero la culpa es de una hooligan que lo jaleó toda la tarde con voz de cazallera, al tiempo que insultaba a la afición de Sevilla según la costumbre de los que se pasean por aquí procedentes de Plazas tan artísticas como cubiertas, ¿no podrían irse a buscar a la Borriquita por la nacional quinta o haberse vuelto el jueves con los aficionados del Totenham, ese novillero? ¿Qué culpa tiene la Maestranza de que Ponce no sea de Utrera, qué culpa tiene el propio Ponce? Entre grito y grito desaforado, pregonando las excelencias de la nada, mi compañero de balcón cantó las tapas del Rinconcillo para tapar a la gruppie: la temporada promete y Ponce recibió un aviso.

Castella dejó muy buen sabor de boca el año pasado y se le esperaba con ilusión, pero no encontró su toro, le faltó material y le pudo la responsabilidad, protagonizó un excelente tercio de quites con el Cid en el segundo de la tarde, pero ni aun cambiándose el toro sin cumplir el reglamento–ni falta que hace- en su primero, ni con el pase cambiado tremendo con el que empezó la faena brindada al público en el segundo, consiguió transmitir a los tendidos, y eso que se presagiaba el arrimón femoral: ese susto temerario que nos aliviamos. Claro, que en eso es en lo que anda Talavante. Una certera estocada y un rompimiento de gloria por el Aljarafe pusieron fin a su tarde. En su primero, de embestida dura y bronca, vimos lo mejor de corrida: un par de banderillas al encuentro del Alcalareño que levantó a los tendidos, su compañero de cuadrilla, Julio López, también se asomó al balcón: definitivamente hay vida después del Fandi.

El Cid tiene un problema, tiene mucha mano izquierda, pero eso no es suficiente a pesar de estar en precampaña: ¿por qué aún siendo el triunfador de Madrid y desorejando en septiembre a un Victorino largo como la Avenida todavía no tiene el cetro del toreo? Le falta mano derecha y estética en los remates, le falta una tauromaquia propia más allá de la mano baja y la hondura a ratos. Toreó lento de capa, pero se trabucó en las medias, las trincherillas no le salen limpias y creo que va a lo suyo, a lo de la izquierda sin más planteamientos artísticos. Cuando su segundo, al que cortó una oreja, le pidió más y le exigió valor (porque era un toro bravo que metió los riñones en el caballo y al que le había hecho una lidia excelente, todo sea dicho) se fue a matarlo y directamente a por el apéndice estadístico. Como se descuide terminará en las corridas duras de las que procede y los Domecq los verá desde la grada… y los Miura con el Fundi. Durante el primero se vivió un intenso tercio de quites, mejor Castella con sus chicuelinas ceñidas que el Cid con sus delantales o verónicas, el público no lo vio así, pero el Cid es de Salteras y Castella, aunque hermano de la estrella de Triana, es peligrosamente napoleónico. En el segundo de su lote Manuel Jesús brindó al maestro Tristán que se jubilaba como director de la banda del Maestro Tejera, que le correspondió, tras un inmenso pase de pecho, con un son breve como su faena. ¡Ay! Todavía resuena Amargura detrás del palio de la Virgen de Montserrat, la de los catalanes, que José Tomás reparta suerte. Ha empezado la Gran Temporada.

JOSÉ MARÍA JURADO