martes, 22 de julio de 2008

Ayuda a Adrián Gómez

La Junta Directiva Nacional de la Unión Nacional de Picadores y Banderilleros Españoles ha decidido abrir una cuenta para ayudar el banderillero Adrrián Gómez y a su familia.

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Quedó tetrapléjico tras una caída durante la lidia de un novillo en Torrejón de Ardoz el pasado 22 de Junio, actuaba como miembro de la cuadrilla de Manuel Luque.


Tiene cuarenta años y un niño de dos. Actuaba regularmente como banderillero de la cuadrilla de El Fundi.

sábado, 12 de julio de 2008

Algeciras (28 de junio de 2008) - Dos toreros... y otro

(Después de la magnífica entrada de José María -vaya forma de enlazar distintos artes y de recrear un poesía- da casi vergüenza seguir escribiendo. Pero como lo nuestro es la prosa y él es buena gente, seguro que nos lo perdona...)

José Tomás tiene un efecto que va más allá de sus gestas. Estando anunciado y a pesar de no poder actuar por estar convaleciente aún de la cornada de Madrid, consigue que vaya más gente a la plaza que en el día anterior, en el que el cartel era de mayor fuste (aunque en esto, como en todo, hay opiniones). Y consigue incluso que no resulte extraño ver en un cartel con Castella y Manzanares a Manuel Díaz el Cordobés, que ya es conseguir.

Manzanares (que sustituía a JT -¡bien por la empresa!-) y Castella se alojaban en el mismo hotel en el que estaba. Un hotel funcional, nada taurino, casi a las afueras… Los tiempos, también en esto, van cambiando. Un rito singular, en todo caso, ver cómo descargan los trastos y cómo cada cual tiene su cometido desde que llegan por la mañana, mucho antes de empezarse a vestir. Salvo por esto, nada hay en estos toreros jóvenes de la última generación antes de enfundarse el traje de luces que nos indique que en unas horas van a jugarse la vida y a revivir la tragedia. Manzanares, por ejemplo, hablando por un móvil con bluetooth mediante un sofisticado artilugio enganchado a su oído, parecía más un cantante de moda o un joven ejecutivo que un hombre de campo, como siempre han sido los toreros. Nada importa cuando se torea como lo hizo poco después.

La corrida tuvo tres partes: la de los toros del Cordobés, en la que vimos una especie de toreo que no nos gustó nada (dejémoslo ahí); la del tercero de la tarde, un toro soso al que pese a sus esfuerzos Manzanares no pudo sacar nada lucido, y los otros tres toros (los dos de Castella y el sexto, de Manzanares), en la que vimos buen toreo.

A El Cordobés hacía muchísimo tiempo que no lo veía en una plaza de toros. Él torea mucho y yo veo bastantes toros en distintas plazas, pero me temo que tenemos circuitos algo distintos. El azar nos hizo coincidir y me temo que salvo que se dé alguna otra extraña combinación de planetas, no va a ser fácil que nos crucemos. Pero por lo que se oía durante sus actuaciones es evidente que lo que él hace delante de los toros hay gente a la que le gusta. Y como estamos en un país democrático y cada cual puede ir a los espectáculos que más le agraden, a mí me parece bien que él siga con su estilo y que otros se entretengan de ese modo. Eso sí, de lo que a mí nadie me va a convencer es que el arte y el rito puede decidirse de forma democrática. Y lo que hizo Manuel Díaz no tiene la misma altura artística que lo vimos a los otros dos toreros. Gustar, puede gustar. Pero que no tiene la misma enjundia de lo que hicieron los otros, lo defiendo aquí y donde haga falta. Porque pases dio, pero parar, templar y mandar no lo hizo nunca. Y bajar la mano gustándose, o no sabe lo que es, o no nos lo quiso demostrar en Algeciras.

Para rematar su particular actuación, al acabar la faena al cuarto hubo quien pidió la oreja (bastante gente, es verdad). Y el Presidente no la concedió. Muy probablemente porque él también debió pensar que el Reglamento puede decir lo que quiera, pero que el arte no es democrático. Y muchos de los que habían pedido la oreja protestaron cuando El Cordobés había ya entrado en el callejón. A continuación, otro sector del público agradeció al Presidente que no hubiera dado la oreja y éste anunció la salida del quinto, momento en el cual Manuel Díaz decidió salir nuevamente al ruedo para provocar la nueva bronca al Presidente y empezar a dar la vuelta al ruedo jaleada por parte del público. Obviamente, esto ya no es un asunto taurino, sino de buena educación. Y El Cordobés demostró no tenerla o hacer como si no la tuviera, que para el caso tanto da.

Castella estuvo realmente bien en sus dos toros. Y al final sufrió una cornada. Es la tarde que mejor le hemos visto esta temporada y es un placer ver cómo un torero que contaba al final de pasada campaña, pero que había empezado tan gris, remonte cuando queda todo el verano por delante. A su primero lo recibió bien por delantales y le dio un quite excepcional con tres pases cambiados por la espalda en el centro del ruedo. También se fue al centro para empezar la faena de muleta, le dio dos pases cambiados y construyó entonces un trasteo entonado por ambas manos, con algún pase hondo con la derecha. Finalizó con un arrimón y circulares que calentaron al público y tras una estocada entera cortó dos orejas. Recompensa probablemente excesiva, pero faena interesante, con pasajes de interés y que, sobre todo, sirvió para darle confianza.

Al quinto, un toro que manseó de salida y buscaba siempre la huida, lo toreó por verónicas en el centro del ruedo. Empezó la faena de muleta junto a tablas, pero allí el toro no respondía. Se fue entonces al centro del ruedo y, de forma muy inteligente, le dejó siempre la muleta en la cara, consiguiendo que el toro repitiera. De ese modo, pudo sacar pases de valor y temple, mezclándose en la faena pasajes de toreo hondo con otros menos artísticos, pero de mucha emoción. Faena inteligente de las que estábamos acostumbrados a verle la temporada pasada. Trató de acabar con manoletinas y en una de ellas el toro se paró muy cerca, él no rectificó y el toro le volteó, cogiéndole también al caer al pisoplaza. Quedó a merced del toro, pero, afortunadamente, no le hirieron en el tronco. El toro le había cogido en la pierna y eso se notó cuando, sin mirarse, se colocó para matar y se notaba que le faltaban las fuerzas. Pinchazo y estocada, tras los cuales le concedieron otras dos orejas, estas de mucho más fuste por su pundonor. No pudo recogerlas ni salir a hombros porque, cojeando, se había tenido que marchar a la enfermería después de la estocada.

Y Manzanares demostró nuevamente su gran dimensión y su extraordinario momento de forma. En el tercero no pudo hacer nada por la falta de fuerza y de clase del toro, al que, a pesar de todo, mató de una grandísima estocada. Pero con el sexto dio un auténtico recital de toreo grande, sobre todo con la muleta. Recibió a este toro por verónicas con clase (una pena que le desarmara a mitad de la serie). Con la muleta, empezó con cambios de mano de cartel y naturales buenos. Aunque fue con la derecha con la que realmente se gustó en tres series excepcionales de hondura y temple. ¡Vaya categoría la de este torero! Insistió nuevamente al natural sacando algunos muy buenos. Y todavía quedaba una gran serie de derechazos en el centro del ruedo para evitar que el toro se rajara. Recetó otra magnífica estocada y cortó dos orejas de peso. Pese al asombro de algunos, no salió a hombros como es costumbre en los casos en los que otro compañero que debía hacerlo está en la enfermería.

Gran tarde de toros en la que los tres toreros nos dieron que pensar. Aunque dos por su toreo y otro, por sus cosas.

miércoles, 2 de julio de 2008

La oración del torero

No, no es la magnífica composición de Turina, es una traducción libre de un poema de T. S. Eliot:

Para Adrián Gómez

Señora, cuyo altar se esconde en la capilla de la Plaza,
Reza por las gentes del toro, aquéllos
Cuyos negocios tienen que ver con el toro, y
Aquéllos involucrados en tratos legales
Y aquéllos que llevan la brega.
Repite una oración también por
Las mujeres que vieron a sus hijos u hombres
Partir y no volver.
Hija de tu Hijo, Reina de los Cielos.
Y reza también por aquéllos que torearon
Y acabaron su trasteo en los brazos del albero.
O en los negros chiqueros que no los devolverán
O en cualquier plaza donde no se escuche
El ángelus perpetuo de la campana
De la espadaña del cielo.


THE DRY SALVAGES
(No. 3 of 'Four Quartets')

IV

Lady, whose shrine stands on the promontory,
Pray for all those who are in ships, those
Whose business has to do with fish, and
Those concerned with every lawful traffic
And those who conduct them.
Repeat a prayer also on behalf of
Women who have seen their sons or husbands
Setting forth, and not returning:
Figlia del tuo figlio,Queen of Heaven.
Also pray for those who were in ships, and
Ended their voyage on the sand, in the sea's lips
Or in the dark throat which will not reject them
Or wherever cannot reach them the sound of the sea bell's
Perpetual angelus.

martes, 1 de julio de 2008

Algeciras ( 27 de junio de 2008) - Tres estilos

Hay que ir a los toros como se va en Algeciras. Con calor, de la caseta a la plaza y después de haber tomado un par de manzanillas bien fresquitas. Pertrechados de abundante merienda y con un espíritu festivo y agradecido con los diestros (que no conformistas). Es un reencuentro con los ritos que de niño nos fueron haciendo aficionados.

Esta tarde, Aurelio, mi buen anfitrión, hizo el paseíllo tras Ponce, Morante y el Cid. Pero no como Rafael Alberti, que cuentan que se vistió de luces, se lió el capote de paseo y después de acabar el paseo y saludar al Presidente, se acomodó en el callejón a seguir viendo la tarde, sino vestido de arenero y alisando con tesón el firme tras cada faena. Me comentó luego que había descubierto otra perspectiva del festejo. Los comentarios, las miradas, la sabiduría y los miedos de los profesionales, frente al disfrute o a la crítica de los tendidos. ¡Lo que nos falta por saber! ¡La de misterios que no nos estaremos perdiendo…!

Por lo demás, tres estilos distintos de estar en torero. Tres formas de entender el arte y la relación con el público. Pero tres maestros, al fin. Para agrandar las perspectivas de la afición.
Ponce tuvo, a la dificultad añadida de abrir plaza en cualquier festejo, la que supone en Algeciras tener que torear a su segundo después de la merienda. El primero fue muy soso y, aunque lo recibió bien con el capote, le enjaretó un buen quite por delantales y le llevó muy templado en la muleta, a la faena le faltó transmisión. Lo mejor, el brindis a Carlos Herrera y la reacción del torero cuando, al estar brindando, el toro destrozó por completo un burladero, quedando al descubierto el subalterno. Ponce, sin inmutarse ni soltar la montera ni la ayuda, lo sacó a los medios con pases muy toreros por bajo, lo dejó allí, y volvió a finalizar el brindis.

La faena al cuarto fue mucho más intensa y artística, a base de técnica y tesón. Si no hubo trofeos, fue sólo porque no anduvo fino con la espada. El toro, que empezó distraído y quedándose corto en el capote, esperó mucho en banderillas. Ponce brindó al público y comenzó con pases rodilla en tierra, ganando terreno hasta llegar al centro del ruedo. A partir de ahí, toreo grande con la derecha, con buena colocación y dejando la muleta siempre en la cara del toro. Y también con la izquierda, con el toro más ahormado. Faena larga que concluyó con pases de adorno y cambios de mano magistrales.

Morante estuvo, sobre todo, dispuesto. Ninguno de los toros permitió el lucimiento. Ni el de Morante, ni el de casi ningún mortal que hubiera pasado por allí esa tarde… Pese a todo, sacó pases magníficos al segundo de la tarde. Pases largos y templados, con suavidad y gusto. El toro se paró muy pronto y no hubo más remedio que abreviar después de habernos dejado con la miel en los labios.

El quinto fue más complicado aún. Manso, huyendo del caballo, saltando al recibir el castigo,… Morante empezó toreando por bajo con un toque de sabor añejo sólo apto para paladares exquisitos. El toro pega cabezazos, y JA aguanta lo indecible con técnica, valor y mando. Valentísimo y poderoso sacó algunos pases interesante. Nuevamente, sólo un sorbito de este elixir de los dioses.

Y el Cid salió a hombros después de cortar una oreja a cada uno de sus toros, tras recetar dos buenas estocadas. Toreo hondo en su primero con ambas manos. Derechazos más ligados y naturales de uno en uno, pero siempre atento a la colocación, llevándolo tapado y gustándose mucho. Gran final de faena, con una buena serie de derechazos y otra de naturales, con algunos excepcionales (grandioso el último ligado con el de pecho).

El sexto fue lidiado muy bien por el Boni, aunque dio la sensación de que el matador hubiera preferido la misma eficacia con algo más de discreción. Faena de más a menos, basada siempre en el toreo en redondo, con algunos pases desmayados, bajando mucho la mano. Series largas y ligadas. Una pena que al intentarlo por la izquierda el toro se colara siempre y que luego se defendiera al acortar las distancias.

Tarde entretenida, con tres grandes toreros que pudieron haber brillado más si la corrida hubiera dado algo más de juego.

Pero no se puede tener todo.

La Roja


¿Se extenderán las "consignas" de CUATRO a sus compañeros de DIGITAL+ durante los Sanfermines?


Pues eso.