domingo, 4 de julio de 2010

Conclusiones de San Isidro (y III) - La Plaza y su gestión

Quería haber escrito esta última parte de mis particulares conclusiones de San Isidro hace tiempo, pero diversas cuestiones lo han ido retrasando.

Como decía en la entrada anterior, la Comunidad se me ha adelantado al conceder la prórroga a Taurodelta. No es que, como se verá, uno tenga un remedio mágico para la Plaza de Toros de Las Ventas, pero sí creo que hay una serie de elementos que los propietarios de la Plaza deberían sopesar antes de la irresponsable decisión que han tomado.

En todo caso, no querría centrarme sólo en la gestión de la Plaza, y menos aún en la prórroga. Querría hacer una consideraciones sobre la Plaza en sí y sobre su gestión. Las conclusiones en este ámbito serían, básicamente, las siguiente:

1.- La plaza tiene que ser reformada para que los espectadores ganen en comodidad. No puede defenderse que la Tauromaquia sea una actividad cultural y obligar a que quienes acuden a su contemplación tengan que pasar frío, mojarse, les dé el sol en los ojos y soporten las rodillas del de atrás en los riñones durante más de dos horas. Además de estar sentado sobre duro granito. Los espectadores de toros somos auténticos héroes. Pero en estas condiciones es difícil convencer a más gente y, sobre todo, conseguir la asistencia continuada de gente del nivel que es conveniente. Gente a la que le gustan los toros, pero que no está dispuesta a soportar estas incomodidades. Podremos criticar lo que queramos su falta de austeridad, pero hay muchos que no quieren estar así diez o doce, o treinta días seguidos durante más de dos horas. Soy consciente de que hacer las obras precisas para esto puede suponer una pérdida de aforo, pero habrá que empezar a afrontarlo con urgencia.

2.- No es admisible que la lluvia y el viento condiciones la celebración de los festejos. Hay soluciones técnicas que permiten eliminar o mitigar estos efectos negativos. Y es imprescindible implantarlos ya. La Plaza es un Monumento Histórico y eso impone ciertas limitaciones. Pero también El Prado lo es y no por eso se ha dejado de hacer una reforma completa de sus instalaciones (retoque del Claustro de Los Jerónimos incluido). No séamos tan necios como para que el costumbrismo de las épicas tardes de toreros contra el viento y la lluvia (que las ha habido) sirvan de excusa para que los festejos se desarrollen en las mejores condiciones posible.

3.- Hay que replantearse seriamente el sistema de gestión de la Plaza. Siendo conscientes de que el problema no es el sistema, sino los criterios. Pero teniendo también presente que sin explicitar cuáles son los criterios y por qué se elige un determinado sistema, valorar la coherencia y controlar el cumplimiento de lo pretendido es muy complicado.

Trato de explicarme (aunque la explicación sea, quizá, algo extensa: adiós a los que abandonen aquí. Y mis disculpas a los juristas por algunas imprecisiones de lo que sigue, en aras a la brevedad).

Los servicios públicos pueden gestionarse básicamente mediante dos tipos de sistemas: los directos y los indirectos. En los directos, la Administración organiza el servicio y asume los riesgos económicos de su resultado (en nuestro caso, contrata toros y toreros, organiza la taquilla, recibe los ingresos, hace los pagos y se queda con la diferencia -positiva o negativa-). En los indirectos, contrata a un tercero para que organice el servicio y es este tercero es que lo gestiona y el que asume el resultado (beneficio o pérdida). Para seleccionar a este tercero, la Administración elabora un Pliego que establece cómo tiene que prestarse el servicio y que indica qué es lo que se va a valorar para seleccionar a quien finalmente lo preste.

Los aficionados de Madrid llevan tiempo pidiendo que en Madrid se cambie el sistema de gestión actual (sistema indirecto - concesión) po un sistema directo en el que la Comunidad tenga una intervención directa y decisoria (un sistema directo o un sistema mixto en el que su presencia sea importante). El modelo que se quiere que se siga es el de Plazas como Santander o Vitoria, donde son los propios Ayuntamientos quienen confeccionan los carteles con ayuda de un profesional o de un grupo de aficionados. Esto ha redundado en una mejora sustancial de la calidad de los festejos y ha incrementado muy notablemente la asistencia del público a los festejos.

Sin embargo, a mi juicio, el problema no es un problema de modelo de gestión, sino de cuáles son las prioridades del propietario de la Plaza. En Santander o Vitoria la calidad se ha conseguido porque el Ayuntamiento ha apostado por la calidad en su gestión directa. Perto también podría haberlo hecho rematadamente mal. Y esta calidad también podría haberse conseguido con un buen Pliego que lo que hiciera fuera premiar la calidad en la selección del empresario y donde las condiciones económicas (canon) fuera coherente con esa apuesta por la calidad.

En Madrid, el problema no es que haya una concesión. El problema es que el Pliego es una mierda y que en la selección del contratista se premió la "experiencia" en plazas de primera en vez de la calidad y la imaginación de la propuesta de temporada. Si no recuerdo mal, Taurodelta sólo ganó a los demás que se presentaron en años de experiencia. Y, por ejemplo, Simón Casas hizo propuesta en el ámbito de la temporada, los eventos culturales y demás que fueron mejor valorados. Es evidente que si la Comunidad elije por criterios de venerable ancianidad en vez de por la imaginación, la modernidad y la cultura, tenemos lo que nos toca sufrir. Pero es evidente que a Ignacio González o a José Pedro Gómez Ballesteros tampoco se les puede pedir que elijan desparpajo, modernidad e imaginación. Para eso tendrían que nacer de nuevo.

Por eso, el que estos mismos señores gestionaran directamente Las Ventas tampoco arreglaría nada. Imagínense ustedes a estos individuos contratando ganaderías y toreros. Echaríamos de menos a Taurodelta en una semana.

Para solucionar el problema, se pide la intervención de los aficionados. Que es evidente que sí podría solucionar el problema. Como lo ha hecho en Vitoria con un grupo de aficionados de categoría. Pero en Madrid, ¿a quiénes se elije? Si se va a poner a los del 7, o a los de la Asociación "El Toro", yo me borro. Si quieren dejarse asesorar por Molés o Moncholi, habrá opiniones para todos los gustos,... Yo preferiría gente independiente, como Corbacho, por ejemplo, o como algún otro periodista a quien no cito por si acaso alguien inoportuno leyera esto o se lo contaran y encima le perjudicara. Pero en todo el espectro político madrileño (español, si me apuran) no hay arrestos bastantes para poner la Plaza de Las Ventas en manos de gente del toro aficionada e independiente, sin prejuicios y que quiera hacer de esto una referencia de verdad.

Por eso el asunto no es cuál es sistema de gestión, sino qué quiere conseguir la Comunidad con Las Ventas. ¿Quiere dinero o quiere calidad? ¿Quiere muchos festejos o quiere festejos muy buenos? ¿Quiere ser un referente mundial en el toreo o quiere que los del 7 y asimilados no protesten? ¿Quieren hacer amigos entre empresarios, toreros y periodistas o quieren que en la calle se hable de Las Ventas por lo que sucede cada tarde que haya un festejo? Y si quieren varias cosas, ¿en qué orden lo quieren? ¿Cuánto quieren más una cosa que otra?

Eso es lo que hay que decidir. Y luego, valorar qué sistema, directo o indirecto, es el que mejor se adecúa a la consecución de esos objetivos. Algo sencillo, elemental en cualquier empresa, pero que entre los políticos resulta un esfuerzo intelectual cuya sola propuesta les desborda.

O lo mismo es que sí tienen claro lo que quieren, pero prefieren no decirlo. Porque si hay que extraerlo del Pliego, es bante evidente: comodidad (puntuamos la experiencia de los de siempre y nos evitamos propuestas heterodoxas e innovadoras) y dinero.

Unan ustedes ahora esta reflexión con las otras dos entradas de conclusiones sobre San Isidro y verán que hay una propuesta concreta de qué podría hacerse. Que como dije desde el inicio, no asegura los triunfos, pero creo que sí pondría Las Ventas en el lugar que le corresponde, nos daría a los aficionados madrileños muchas más satisfacciones y serviría para potenciar la Tauromaquia en sus vertientes culturales, artísticas, festivas y emotivas. Que no lo es todo, pero que no es poco.

3 comentarios:

José María JURADO dijo...

Bien, ¿cabría la posibilidad de que algunos aficionados o empresario promovieran la construcción de un coso de gestión privada?

Juan Medina dijo...

¡Qué buen remate para una serie tan valiente y limpia de prejuicios!

¿Gestión directa o concesión? Lo que importa es el pliego de condiciones y los objetivos reales de la Comunidad respecto a la Fiesta. Ya lo decía el marido de Hillary: ¡Es el Pliego, estúpido!

Enhorabuena.

Lorenzo Clemente dijo...

Muchas gracias a ambos.

Efectivamente, José María, sería posible (y deseable) que hubiera no uno, sino varios cosos de gestión privada. Y debería hacerse con posibilidades de que el recinto fuera rentable en sí (con alquiler de locales comerciales, etc.) y, además, pudieran darse espectáculos taurinos.

Juan, muchas gracias, por los calificativos de estas entradas. Sobre todo, por lo de "limpia de prejuicios", que es algo que siempre se pretende aunque no siempre se logre.