domingo, 16 de mayo de 2010

Madrid (14, 15 y 16 de mayo de 2010) - Yo les cuento...

Llevo tres días de retraso y como pretenda hacer los comentarios con cierto detalle cada vez van a ser más los días que se vayan acumulando. Los Encuentros Internacionales de Derecho Taurino han sido un éxito (ya habrá tiempo de glosarlos), pero es un poco complejo atender a las obligaciones laborales, a las lúdicas, a los Encuentros y al blog. Les resumo, por eso, estos tres últimos festejos en unas pocas pinceladas.

Lo del viernes estuvo francamente mal. Yo pensaba que lo de Alcurrucén iba a embestir, pero salió con muy poco fuelle y escasa casta. Uceda no tuvo enemigos para el triunfo, pero sí para haber estado un poco más puesto y seguro. No pudo ser. El Cid tampoco consiguió entenderse ni con el flojo segundo, ni con el complicado quinto, al que se le dio una lidia pésima (la actitud del matador, acaba pesando en la cuadrilla). Tendero en el tercero toreó demasiado rápido ("eléctrico", decían algunos). En el sexto se puso demasiado encima de un toro que pedía más sitio, pero al menos demostró valor y ganas.

El sábado 15 fue el primer "no hay billetes". Tenía también confianza en Garcigrande (más aún después de que hubiera propiciado el triunfo del día anterior de Castella en Nimes), pero no pudo ser. O no pudo serlo del todo. Juli en el primero (el mejor toro de la corrida) estuvo bien, con algunas series muy rotundas y por bajo. Los imbéciles de siempre (esa insufrible parte del 7 que tan desastrosos son para la fiesta) no pararon de pitarle, decirle cómo tenía que hacer las cosas y bocitoear el disfrute del resto de la plaza. Son tan mezquinos que nos incapaces de sentir placer. Y les jode que otros sí. Por eso tratan de evitarlo a toda costa. Para sobreponerse a eso hace falta ser un superdotado. Como el Juli, sin ir más lejos. Por desgracia, mató mal después de dos pinchazos y el asunto quedó sin premio, aunque no sin el disfrute de haber visto torear. El cuarto era una animal complicado al que el Juli hizo una faena técnica a media altura, sin llegar a romper. Castella tuvo una gran decisión toda la tarde, pero con poco resultado. En el segundo, después de ir haciendo al toro y ejecutar series de cierto interés, demostró una valentía suprema. La faena al quinto no dijo mucho (sobre todo, por los enganchones y por su extensión). Luque también quiso, pero no pudo. Los toros no ayudaban, pero a él le falta la frescura que debía tener un chaval de su edad.

Hoy (día 16) los toros han dado muchas más posibilidades que los días anteriores. Sin ser fáciles, se han desplazado y han metido la cara (algunos, incluso con clase). Frente a ellos, me ha gustado Gabriel Picazo. Es un milagro que un torero como él, con lo poco que lleva toreado, haya conseguido estar como ha estado hoy, que sin ser algo extraordinario, sí ha sido bastante serio y con gusto, haciendo bien las cosas. Emilio de Justo e Israel Lancho han dejado la sensación de que necesitan más rodaje, más forma,... No es fácil que, si vuelven, les salgan toros mejores que los de hoy. Si triunfan aquí es porque ellos hayan aprendido.

(Y mañana me pierdo por razones laborales la novillada de Moreno Silva, que tenía gran interés en ver cómo salía. Suerte a los tres jóvenes que se enfrentan a ella -Paco Chaves, Miguel Hidalgo y Antonio Rosales-).

1 comentario:

José María JURADO dijo...

cuánto sufrimiento, lorenzo