martes, 20 de mayo de 2008

Madrid (20 de mayo de 2008) - Nostalgia

El año pasado a estas alturas de la feria habíamos asistido ya a varias salidas a hombros por la puerta grande y habíamos disfrutado de varias faenas más que aceptables.

Este año, salvo excepciones (sublime El Cid, apuntes de Urdiales, valor de Joselillo, promesa de El Payo,...) llevamos una feria aburrida, sosa y plomiza. Como el cielo que cada día cubre nuestros pensamientos,

Era previsible, con los carteles perpetrados a los que nos obligan para poder conseguir las entradas del aniversario y de JT. Sólo se salvan de la quema el de mañana (Ponce y Castella), 23 (Morante, Juli y Manzanares), 27 (Juli y Perera) y 31 (El Cid - Victorinos). De los cuales, 23 y 31 estoy fuera de Madrid. Así que, ustedes me dirán.

Hoy, un poco más de lo mismo. Corrida mansa y sin clase de Las Ramblas.

Juan Bautista ha dejado detalles de calidad al comienzo de la faena a su primero. Pero después el toro se ha complicado y han venido los enganchones, parones y demas parafernalia. Con el cuarto, no hubo mucho que hacer.

Serafín Marín ha venido muy dispuesto. Mejor de ánimo que en los últimos años. Ha dejado un escalofriante quite por gaoneras en el primero de Bautista. En los suyos, ha puesto disposición y ha sacado algunos pases de calidad sobre todo al comienzo de la faena del segundo y en el quinto, al que dio mucho sitio. En el segundo, un toro que se vencía escandalosamente por el pitón izquierdo, ha hecho casi toda la faena con la derecha. Ha tratado de probar con la izquierda pero el toro a punto ha estado de llevárselo por delante, con lo cual, con buen juicio, ha optado por continuar con la derecha. Algunos le han pitado. ¿Qué pretendían? ¿Que se suicidara...? Hay cada cual por ahí... A ver si conseguimos que el año que viene para la renovación del abona exijan, junto con la fe de vida, un examen psicotécnico que evite a los psicópatas. Veríamos mucho mejor los toros en Las ventas. Y si además hacen un test de alcoholemia a la entrada y cambian la banda de música lo mismo hay momentos de disfrute incluso en las tardes aburridas.

A Matías Tejela debe reconocérsele (como a Marín) el enorme esfuerzo por venir después de su reciente cornada. Sus toros no han ayudado y él, aunque lo ha intentado, tampoco ha podido poner lo que le faltaba a los animales.

Y así siguen las cosas.

Mañana vienen las figuras. A ver si podemos ver una tarde redonda, o lo que más se le parezca.

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