lunes, 12 de mayo de 2008

Madrid (12 de mayo de 2008) - Promesas

En una Feria tan larga como la se San Isidro las novilladas deben aportar un momento de sosiego, una cierta relajación en los juicios y un mayor lugar para el disfrute.

Pero algunos, en un gesto que demuestra sobre todo una tremenda falta de sensibilidad, vienen a desahogarse con los más jóvenes. Parece una revancha contra el mundo. Un modo de conjugar su mala suerte.

Lo que se ha hecho hoy con Rubén Pinar en el quinto no es de recibo. Podremos estar de acuerdo en que ha citado fuera de cacho y que no ha terminado de acoplarse con ese novillo. Pero eso no es razón para tomarla con él con la virulencia con la que lo han hecho los energúmenos de siempre del tendido siete. Alimañas humanas cuya sola existencia desprestigia nuestra especie.

Pero vamos a lo que hubo en el ruedo. Que admite críticas (¡cómo no!), pero sin insultos, descalificaciones o griterío contra quien está toreando, mientras está toreando.

Chechu no tuvo el mejor lote. Pero tampoco demostró estar cuajado. Se le notó inseguro y sin sitio con sus dos novillos. Con la capa, le puntearon casi siempre. Y con la muleta, no se copló con ninguno de sus oponentes.

Rubén Pinar en su primero cortó una oreja después de una faena en la que recibió bien al toro con el capote y comenzó la de muleta con pases de gran enjundia, destacando una trincherilla de escándalo. Luego ejecutó una faena de temple y mano bajo con la derecha (pase de pecho a cámara lenta incluido) y le costó más trabajo con la izquierda.

El quinto fue un toro más complicado, que se defendía y cabeceaba con frecuencia y con el que no brilló a la misma altura que en el anterior. Pese a lo cual estuvo muy dispuesto e intentó hacer siempre las cosas bien. Como decimos, no hay derecho a que al novillero se le convierta en un "pim-pam-pum" entre tendidos.

Y Tendero ha dejado una gran impresión en esta tarde. Tiene un toreo con la pierna flexionada de gran plasticidad y poder. Y una zurda prodigiosa. Además, torea muy bien con el capote (el recibo al sexto fue excepcional) y tiene un buen manejo de la espada. En su primero destacó con la mano izquierda en algunas series al final de la faena. Y en el sexto hizo una faena más compacta (el toro también lo permitía).

Nueva tarde, en fin, en que uno comprueba que hay Fiesta para rato. Con novilleros como estos, la permanencia está asegurada...

(Y, por cierto, quien vaya a Las Ventas que no deje de ver la exposición de fotografías del tendido alto. Todo un repaso visual a la historia de la tauromaquia).

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