martes, 20 de mayo de 2008

Madrid (19 de mayo de 2008) - Sangre Otomí

El de ayer era un cartel de lo más internacional. Daniel Martín, a pesar de su nombre y de haberse criado en Salamanca, es natural de Nagold (Alemania). Octavio García “El Payo” es mejicano de Querétaro. Y Pepe Moral es sevillano, sin que la ficha especifique si es de la misma Sevilla capital o de la República independiente de Triana, cosa que dudamos porque de ser así seguro que lo consignaría con orgullo por la taurina tradición de aquella orilla del Guadalquivir.

Llegué tarde por avatares de la profesión (¡ah, si se fijaran los tiempos de comienzo y finalización de las reuniones como pregonan los gurús del eficaz empleo del tiempo propio y ajeno…!). Vamos, que me perdí el primero (que revisé por la noche en casa, en la grabación de la plataforma digital) y el segundo (que vi en las pantallas interiores de la plaza).

Daniel Martín estuvo correcto en su primero, dándole su distancia y haciendo las cosas bien. El novillo también permitió (sobre todo al principio) un cierto lucimiento. En el cuarto, un novillo soso y más complicado, no pudo sacar nada brillante. Como tampoco en el que mató por “El Payo” después de la cornada de éste, en el que se le notó algo más descentrado y tal vez inquieto. No debe ser fácil a esas edades y con tan poca experiencia estar tranquilo cuando uno debe lidiar a un animal que has visto cómo manda a la enfermería a un compañero. Más aún si, como parece, venía con una lesión fuerte en la mandíbula, a pesar de lo cual no quiso perderse su tarde en la feria.

El Payo hizo, sin duda, lo mejor de la tarde. El segundo fue un novillo excepcional y él lo toreó de forma completa y variada con el capote y la muleta. Muy templado, bajando la mano, ligando bien las series,… Tiene un buen concepto de la lidia y es bullicioso, como corresponde en un novillero. Tal vez le falte un poco de ajuste, pero creo que también es normal en esas edades. Si no cortó oreja, como dicen las crónicas, es porque falló con la espada. Hay que ver cómo evoluciona, pero puede hacernos disfrutar si sigue con ese ánimo en las plazas.

Al quinto lo esperó en el centro del ruedo, citándole desde allí al salir de chiqueros y dándole un pase cambiado con el capote, que ligó con verónicas intensas y emocionantes. Puso al novillo en suerte de forma garbosa y al hacerle el quite, ligando una verónica con una tafallera, le prendió el toro en la pierna y tuvieron que llevarle a la enfermería. Sangre Otomí en la arena de las Ventas, porque al parecer fue esta tribu la que fundó Querétaro. O al menos eso es lo que dice el Google, que yo antes tampoco lo sabía.

Este novillo recibió, por cierto, dos puyazos magistrales por parte de Tito Sandoval. Citándose bien con el caballo y la vara, y picando arriba antes de que el novillo llegara al peto.

Pepe Moral, por su parte, toreó bien al tercero, un novillo protestado de salida por sus hechuras al que recibió bien con el capote y toreó con la muleta casi de salón. El público no estaba con él y no apreció su labor por la falta de transmisión del novillo, pero probablemente él tampoco consiguió colocarse en el sitio y hacer las cosas de forma que esta transmisión fuera mayor. Con el sexto, un toro al que tuvo que guiar hasta los medios con el capote muy bajo, la faena de muleta perdió intensidad después de lo que fue un buen comienzo en el que le desarmó. A partir de ahí, sólo detalles.

1 comentario:

José María JURADO dijo...

Pepe Moral es de Los Palacios, donde da clases Rocío y en cuya famosa Recta dejó la vida mi abuelo q.e.p.d. al volver de Cádiz una tarde cruel de Agosto.