viernes, 25 de marzo de 2011
Mesa Redonda en Colmenar Viejo
lunes, 21 de marzo de 2011
Madrid (20 de marzo de 2011) - Apuntes
No es que uno sea un acérrimo defensor de la lengua de la pérfida Albión, pero creo que sería razonable que en fechas como estas en las que son muchos los extranjeros que se acercan a Las Ventas se hiciera un esfuerzo por hacérselo más fácil.
También a los de aquí, porque los programas, como viene siendo costumbre, se acabaron al menos diez minutos antes de que empezara el paseillo.
La novillada, por lo demás, no aburrió, aunque tampoco fue como para salir entusiasmados.
Los novillos dieron juego variado y hubieran permitido mayor lucimiento a novilleros con más sitio y poder. O a toreros con varios años de alternativa a sus espaldas. Porque varios de los animales que salieron pasarían perfectamente por toros bien presentados en cualquier plaza de primera. El quinto y el sexto eran dos auténticos toros, a los que faltaban unos días para ser cuatreños y que tenían hechuras sobradas para haberse lidiado como tales. Una barbaridad que se trate que estos chavales lidien animales así. Creo que si se trata de exigir a los novilleros que estén en novilleros, que sean bulliciosos, que hagan cosas variadas, es muy difícil pedírselo con animales más propios de toreros cuajados y con experiencia.
En estas, Patrick Oliver se vio sorprendido por el toro en el recibo de capa y en el frustrado quite por chicuelinas. La faena de muleta intercaló algún natural con gusto con toreo acelerado, mucho cambio de mano y faltó una cierta estructura, que hubiera series con su comienzo y su final, con sus cites y sus remates. En el cuarto también se vio desbordado por el toro con el capote y la faena de muleta fue muy larga, con algún pasaje de interés que se perdió en medio de fases más vulgares. Creo que debería ser más selectivo y tratar de hacer faenas más coherentes, de menos pases pero más rotundos.
Cristian Escribano fue el que mejor sabor de boca nos dejó y el que cobró una cornada. Pero o se pasa horas, miles de horas, en el carretón, o va a ser difícil que llegue a figura. Sin matar los toros no hay mucho que hacer en esto. Recibió de rodillas al segundo de la tarde, al que le enjaretó una media muy buena. Con la muleta traza largo y templa bien. A veces se atropella (lo cual es disculpable en un novillero), pero tiene detalles de gusto que se agradecen. Al entrar a matar el toro le prendió y tuvo que pasar a la enfermería después de acabar con el toro tras varios pinchazos y una estocada.
Salió para matar al sexto, habiéndose corrido turno, y lenceó nuevamente con gusto con el capote (muy saleroso el quite por chicuelinas). Toreó muy serio con la derecha a un auténtico toraco. A veces le falla la colocación y se echa de menos un punto de emoción, pero hubo momentos de toreo muy serio. Nuevamente falló a espadas.
Damián Castaño quedó inédito con el capote en el tercero y la faena con la muleta fue floja. Al toro le falta codicia y a veces embiste con brusquedad, pero al novillero se le ve falto de recursos. En el quinto se hizo un autoquite providencial al caer en la cara del toro (toro-toro). Hizo una faena razonablemente asentada, consiguiendo que el toro no le tocara la muleta, pero no consigue llegar a los tendidos.
En definitiva, una alegría volver a Las Ventas después de más de cinco meses, tarde espléndida de temperatura, apuntes interesantes sobre todo de Cristian Escribano y la necesidad de replantearnos nuevamente cómo es posible conseguir que las novilladas tengan más interés y sean más lucidas en una plaza como esta. A lo mejor hay que empezar por rebajar la presentación de los "novillos". Aunque algunos protesten.
sábado, 19 de marzo de 2011
Valencia (17 de marzo de 2011) - Majestuosidad
Al segundo de la tarde, lo había toreado también de forma magnífica, tanto con la muleta como con el capote. Toreo largo y profundo, largo, estéticamente impecable y rematando con una gran estocada.
Antes, en el primero de la tarde, Morante había toreado de forma sensacional en las verónicas de recibo y, en un emocionante e insólito gesto, hizo un quite por chicuelinas después de que le hubieran puesto las banderillas. El inicio de faena sentado en el estribo nos trajo a la memoria y a la piel sensaciones de muchos años de toreo. Luego, comenzó con varias series por la derecha con su gracia excepcional. Pero el toro se acabó muy pronto. Apuntes geniales, pero solo eso, en un comienzo tremendamente dispuesto del de la Puebla que volvió a demostrar que está en un momento de gracia.
El cuarto fue un toro de malo, con todos los defectos posibles y con el que, a pesar de intentarlo, no pudo hacer nada. ¡Mala suerte que tiene este torero con los sorteos!
Daniel Luque me impresionó para bien. Está con muchas ganas y con más seriedad y sitio que el año pasado. Hizo un quite magnífico al primero de Manzanares. Al tercero de la tarde lo toreó también muy bien con el capote, saliéndose más allá del centro del ruedo con verónicas templadas, unas mejores que otras, pero algunas de mucho sabor. Quitó también por verónicas. En la muleta, el torero lo intentó, pero el toro se queda corto y le falta casta y transmisión.
El sexto fue un toro a menos y la faena de Luque tuvo momentos de interés, pero sin llegar a cuajar. Acabó en un arrimón que evidencia las ganas que llevaba y que no pudo concretar.
Los toros, en fin, no sacaron lo que se esperaba y nos quedamos a medias. Con momentos importantes (de Manzanares, sobre todo, pero también de Morante y Luque), pero sin llegar a la rotundidad que hubiera podido alcanzarse por el momento y las ganas de los toreros.
Una maravilla poder estar en Valencia en hora y media con un AVE que llega al lado de la Plaza de Toros. Una maravilla las fallas en la calle. Una maravilla la comodidad de ls nuevos asientos y la facilidad para comprar las entradas por teléfono. Pero al final es el toro el que debe dar razones para que las cosas salgan aún mejor.
Y algunas preguntas, ¿por qué hay tantísima gente en los pasillos de la Plaza? ¿Qué barbaridad de pases de favor dan? ¿Y cómo es que la gente lo ve como algo natural? Y otra más: ¿por qué en esta plaza hay tantísimo alboroto siempre?
domingo, 13 de marzo de 2011
Olivenza (12 y 13 de marzo de 2011) - Bonita primavera
Dicho lo cual, que ayer en el primero de la tarde llovió lo indecible, con ansia, a mala leche. Mientras tanto, Morante desgranó su toreo, retazos de belleza. Pero entre que el toro no tenía mucha fuerza, que la brevedad de los asientos hacía imposible que habiéndose vendido todas las localidades cada cual se ubicara y que los que ya estábamos sentados tratábamos de no cogernos una pulmonía cósmica, la faena llegó sólo a medias a los tendidos. Lo del cuarto, recuperados ya de la lluvia, fue sensacional. Probablemente no tan completo como lo de Vistalegre pero igualmente embriagador, con la sensación de que Morante está en un momento único y que hay que verle todas las tardes porque cada día va a ser diferente y sensacional.
Talavante estuvo bien en su tercero, con un toreo templado y gustándose, pero cuando se echó la muleta a la izquierda el toro iba peor, el torero se embarulló, buscó la cercanías y la faena perdió la intensidad de esa gran primera parte. Estuvo mejor, más completo, en el sexto, un toro que pareció brusco en los comienzos y al que a base de hacerle las cosas muy bien, de llevarle siempre a la distancia justa, fue mejorando en cada tanda. Gran toreo con ambas manos con una serie larguísima al natural y dos derechazos arrastrando la muleta antológicos. Tarde muy importante del pacense, que si no se embarulla (tiende a ello) puede darnos muy buenos momentos este año.
Perera lo intentó en sus dos toros, pero tuvo muy mala suerte en el sorteo, con dos toros que no acabaron de romper. Quizá el quinto hubiera valido, porque remató muy bien en los burladeros y pareció con fuerza y bravura, pero se rompió el pitón por la cepa en uno de los derrotes y lo devolvieron. Lo intentó, se pusó y toreó técnicamente bien a ambos, pero faltaba transmisión. Creo que en parte por los toros y en parte porque hay algo en su toreo que hace que no tenga el ángel que en otros momentos. Quizá está buscando una mayor rotundidad y tiene que encontrar ese punto de hondura, de temple, de gracia, que haga que su afición, su técnica y su valor rompan como en otras ocasiones.
Esta mañana lloviznaba y han suspendido la corrida. Parece claro que si se daba la de esta mañana el ruedo iba a estar impracticable esta tarde. No sé si esa ha sido la razón (o la única razón), pero creo que si hubiera sido la única corrida del día sí se hubiera dado.
Una pena que haya tenido que volver a mediodía y no haya podido quedarme a ver a Ferrera, Juli y Manzanares. Otra vez será.
La plaza (eso sí) cada vez parece más incómoda. Será que vamos cumpliendo años...
martes, 1 de marzo de 2011
¡Qué desastre!
Iba a criticar a quienes sólo se han fijado en el toro, en su supuesta falta de presencia, para minusvalorar la faena de Morante: “no entre aquí quien no sepa geometría”, dicen que se leía en el frontispicio de la Academia de Platón, pues lo mismo para estos agoreros con la faena del de La Puebla… O a quienes han vapuleado a El Cid, que habrá estado mejor o peor con el sexto de Núñez del Cuvillo, pero que dio pases grandiosos y que sólo por el duro camino recorrido merece siempre crédito y admiración. O a quienes no reconocen nada de lo que hace El Juli y, si acaso lo reconocen, es para decirle que como es tan poderoso tiene que hacer una machada cada tarde… O a los pesados que comparan los de Cuvillo o los de Garcigrande con ovejitas o peluches (no he conseguido llegar a entender qué toro quieren que salga, quién tiene una ganadería que asegure espectáculo y diversión con una regularidad mayor que estos, que Victoriano del Río o que El Pilar).
Iba a quejarme nuevamente de la falta de público, de la falta de compromiso con la Fiesta que supone en momentos como estos, de la falta de imaginación de la empresa para hacer publicidad o atraer a más espectadores, de lo alto que son los precios,…
Iba a indagar en por qué la mayoría de los más activos en la red son siempre tan pesimistas, tan críticos, tan cansinamente cenizos,… Por qué se empeñan en decir que uno no puede ir a los toros a divertirse.
Iba a quemarme la sangre pasando un mal rato escribiendo una entrada de quejas y críticas variadas. Pero no me da la gana. Los únicos quejíos que sirven son los de las gargantas rotas de los flamencos. A los aficionados lo que nos toca es dar buenas noticias y a los profesionales del toro, hacer lo posible para que éstas vayan surgiendo cada vez con más frecuencia.
Y la Feria de Vistalegre ha sido una buena noticia. Hemos sido muchos los que hemos ido. A pesar de lo que hemos pagado, hemos podido comer al día siguiente y, en ocasiones, tomarnos una copa al salir. Hemos visto mucho toreo del bueno. Y muchos animales que han embestido, algunos con casta y con transmisión. Hacía meses que no veíamos a las figuras en una plaza y siguen teniendo un sitio envidiable, lo cual augura una temporada excepcional. Hemos gozado de un modo que no hay forma de explicarlo ni de cuantificarlo. ¿Y encima vamos a quejarnos?
Ya sé que hay cosas que mejorar. Y que habrá también que contarlas. Pero en voz más baja y en menos líneas. Porque la temporada ha empezado y lo ha hecho muy bien. Y porque estoy seguro que en festejos como estos hay gente ajena a la Fiesta que puede hacerse aficionada. Y los que ya somos aficionados podemos ilusionarnos aún más de lo que cada torero, con cada toro y en cada plaza puede depararnos. Y volver a las carreteras y a las Plazas. Ya estamos soñando con Olivenza y con Sevilla y con El Puerto...
Señores, la temporada será otra GRAN TEMPORADA. Y si todos cantamos en alto sus grandezas y decimos más bajo y con menos saña las miserias seremos más felices, y haremos que sean más los que disfruten con ésta que es nuestra pasión.
domingo, 27 de febrero de 2011
Vistalegre (27 de febrero de 2011) - Credenciales
En el segundo de la tarde, el toreo a la verónica tanto en el recibo como en el quite nos volvieron a traer a las retinas, al alma y a las palmas por bulerías la imagen de un percal que vuela como ninguno. El comienzo de faena con la muleta a ese toro nos levantó de los asientos por temple, originalidad, torería y sentimiento. ¡Vaya forma de llevarse el toro a los medios! Una pena que el toro no respondiera y nos tuviéramos que quedar sólo con pinceladas maestras. Fue sólo un apertivo para el Menú Degustación del quinto.
Juan Mora ha estado dispuesto y en diversas fases de la tarde ha mostrado la naturalidad y los tintes añejos como cualidades básicas de su toreo. Ver a un torero así en siempre un privilegio. Algunos pases desmayados eran esculturas auténticas. Faltaba ligazón, es verdad, pero es que no ha tenido el de Plasencia suerte con los toros. Quizá lo más destacado lo haya hecho en el sobrero que regaló en un anuncio hecho después de que Morante cortara sus dos orejas, pero antes de que el de Salteras comenzara la faena del sexto. Y no porque los mejores muletazos los haya dado a ese toro (ha sido en el primero donde ha habido capotazos importantes y dos series muy buenas con la derecha) sino porque ha demostrado un valor, un orgullo y un pundonor sin límites. Ha hecho una faena de arrimón y de poder. La oreja ha premiado un modo de estar en torero que hace falta. Como recuerdo, como apuntes y con la esperanza de que de vez en cuando se obre el milagro y haya una faena completa.
El Cid ha pechado con el lote más dispar. El peor y el mejor de la corrida. El tercero ha sido protestado desde que salió y como el presidente ha decidido dejarlo en la plaza y la gente no echaba cuentas a lo que hacía Manuel Jesús, después de dos o tres minutos con él ha abreviado y asunto terminado. El sexto, sin embargo, ha sido un toro excepcional. Un toro que se venía de lejos metiendo la cara excepcionalmente. No podemos siquiera imaginar cómo habría sido de no haberse dado una volreta al comienzo de la faena cuando el Cid lo toreaba con el capote. El de Salteras ha estado bien con el capote y con la muleta ha hecho una faena de más a menos. Importante y valiente el comienzo, dando mucho sitio al toro, embarcándole bien y llevándole encelado en pases ligados. Algunos de los remates de pecho han sido largos y muy buenos. Pero nos hemos quedado con la sensación de que el toro se merecía un puntito más. Algo más de acople por el lado izquierdo, por ejemplo. O más series y de más muletazos por el lado derecho. Algo más de faena y algo más de intensidad. En todo caso, bien el Cid y grandísimo el toro de Núñez del Cuvillo.
Con esto cada cual ha puesto sus credenciales encima de la mesa. Y hay muchos que han demostrado que no están dispuestos a dejarse ganar la pelea.
Juli sigue teniendo un sitio impresionante. A Manzanares le falta algo de tiempo para estar a punto del todo, pero posee una majestuosidad única. Talavante tendrá que decidir si quiere dar la cara de toreo alegre y hondo o la de personaje perdido y sin ideas. Juan Mora tiene clasicismo y enjundia para ilusionar, pero tal vez deba meditar sobre el modo de dotar de estructura a las faenas. Morante es Morante y torea que no-se-pué-aguntar: hay que seguirle allá por donde vaya, sea Sevilla o Cantalejo. Y El Cid tiene que reposarse quizá un tanto y aprovechar el toreo largo, dando sitio al toro, creerse que de verdad puede y que eso es lo que más valoramos de su toreo.
Hemos visto mucho toreo, muchas cosas, en estos dos días. A pesar de que había alguno de los habituales de Las Ventas con ganas de reventar casi todo. ¡Qué cruz nos ha tocado, Señor!
Vistalegre (26 de febrero de 2011) - Calentando motores
Los tendidos no estaban llenos. Faltaban muchos. Muchos incluso de los que alardean de defender la Fiesta aquí y acullá. Si en una ciudad como Madrid no se consigue llegar una plaza como la Vistalegre con un cartel como éste hay algo que debe hacernos pensar. A todos. A empresarios y aficionados. A ganaderos y toreros. A críticos, veedores, Administración,…A todos. También a Juli, Manzanares y Talavante.
Juli, Manzanares y Talavante están comenzando la temporada, pero están en diferentes momentos de sazón. Juli sigue imparable, poderoso y técnico. Como toda la temporada pasada. Ha toreado muy bien de capa a su primero ya ha mostrado temple y fondo con la muleta. En el segundo ha tirado de casta y se ha metido entre los pitones en una faena de valor ante un toro que no tenía interés. En otras manos, los toros hubieran parecido aún menos.
Manzanares reaparecía. Creo que se le debería haber recibido con una ovación. Es un torerazo y esta Feria era una oportunidad para reconocer que la gente le espera y que su toreo hace falta. Obviamente se le nota desajustado, con algunas carencias. No ha toreado casi con la izquierda (la única vez que lo ha hecho, en su primero, el toro casi se lo lleva por delante). A la cuadrilla también le falta un punto, pero sólo eso, para volver a ser majestuosa. En esta primera ocasión ha estado sólo excepcional de colocación, lidia, sin capotazos de más,… Le falta sólo algo de frescura y ritmo. Una alegría que Manzanares esté otra vez en los carteles.
Y Talavante ha mostrado alegría y desparpajo en su primero y cierta abulia en el último. En el tercero de la tarde ha habido toreo grande, templado, y pases garboso con toque mejicano (se le notan las semanas que ha pasado allí). Si coge esta senda puede darnos muchas tardes de interés esta temporada. En el último, que no era bueno, pero tampoco peor que otros que han salido, ha estado menos puesto, sin saber muy bien qué debía hacer, para qué estaba allí.
Tengo la sensación de que todos estamos poniéndonos a tono. Desde la empresa a los aficionados, pasando por toreros, ganaderos, prensa,… En dos semanas comienzan Fallas y en Olivenza. No hay mucho más que desentumecer. El año es vital y todos tenemos que dar lo que nos corresponde. Que no es poco.
jueves, 24 de febrero de 2011
Pablo Pámpano ganador del concurso de Carteles de las Ventas
Pablo Pámpano ha ganado el concurso de Carteles de Toros de Las Ventas: la primera Plaza del Universo y segunda del Cosmos, después de La Maestranza.
El cartel es éste, con tilde admirativa:
Y aunque dice la noticia que no tiene título yo se de buena tinta, nunca mejor dicho, que se llama de "Ladrillo y flores".
Copio a continuación, como homenaje a un amigo y a un artista, mis palabras en Espartinas, cuando se inauguró allí la exposición de su obra gráfica, como verán, alguien tomo nota: ¡¡¡Enhorabuena!!!
"Cuando se presentó en la querida Plaza de Espartinas el libro que dio origen a estas ilustraciones, PLAZA DE TOROS, comenté que gracias a la inspiración y trabajo de Pablo disfrutábamos de una obra de PAPEL Y ORO. Bien, liberado ahora de su atadura lírica, he ahí EL ORO. Oro puro. Como los alquimistas Pablo ha transmutado sus arabescos digitales, su imaginación y su sentido de la composición en papel de oro.
Creo que invertir en Pablo no es invertir, es ganar. La plasticidad y belleza de sus ilustraciones nace, me parece, de un potente sentido del ritmo. Del ritmo compositivo y del ritmo del color, a través de las texturas que se propagan y enlazan: flores, cerámicas, tierras. Sus cuadros, incluso los que representan firmes efigies, se mueven, están vivos.
No es lo suyo una recreación o una traslación del modelo, sino una verdadera creación que otorga hálito de vida a sus criaturas. Esto es especialmente notable en las imágenes que recogen determinado lance en el libro: al pasar la página se revive el instante eterno de un pase, su fijación perdurable en la memoria.
Ubicados en un escenario de vacío mitológico (la pared donde queda la huella de los héroes) se multiplica la potencia visual del trance. Así, José Tomás extiende el muletazo más allá de la sangre, hay una manoletina entre las nubes de Ronda y Espartaco, como un césar romano, impera sobre la lámina.
Tengo especial adoración por dos cuadros: “Las Bulerías del Nautilus” y “Morante de tabaco y oro” –y no sólo por mi morantismo militante- ya en el libro aparecía el de la Puebla, natural, profundo -SIN MIEDO-, pero en estas láminas, liberado ya de la carga de la imaginería y trompetería barroca a la que le inducían mis poemas, aparece el Pablo del ritmo, de la música, el pintor de los “cantaores” de jazz.
La sección áurea del nautilus y las chicuelinas sucesivas de Morante se aúnan, clasicismo y belleza apuntan al mismo cénit, el de la perfección del movimiento y la detenida danza absoluta. Pablo ha llegado en esta lámina a la esencia del toreo. Y en “Morante de tabaco y oro”, a la esencia de Morante, ese torero salomónico como columna de humo, sereno como una guajira, lento como un galeón henchido de tesoros, en el delicado frente del asta y la tela.
Y digo que Pablo ha llegado a la esencia, sin embargo ya estaba en ella, porque aunque no sea lo que en términos técnicos se entiende como un “aficionado”, ni falta que le hace, su padre lo llevaba a la Plaza de pequeño. Como el hijo de Héctor de Troya se admiraba al ver a su padre vestido de guerrero en la Ilíada, Pablo veía a los toreros. Y ver a los toreros a cierta edad es algo que impresiona mucho, no es raro que los niños lloren, como nos cuenta Homero que hizo el hijo de Héctor, ante el yelmo y penacho de su padre, domador de caballos.
A esta esencia Pablo la ha dotado de modernidad y de contemporaneidad. Ha actualizado el lenguaje del toreo y lo ha hecho accesible a través de una estética que combina la estridencia del cómic y el clasicismo de las estatuas.
Gracias, Pablo, tus criaturas quedan hoy libres. Disfruté mucho de ver construir un mundo alrededor de mi poesía, una Plaza de Toros habitada, ahora ellas deben seguir su camino, toreando en papel William Turner de 310 gramos con tintas basadas en pigmentos, lo que garantiza su permanencia inalterada durante más de 200 años, que es como poco, lo que durará nuestra fiesta.
Inviertan en Pablo, inviertan en oro. La Maestranza y Las Ventas deberían tomar nota.
Una vez más Espartinas se adelanta."
Espartinas, 1-2-2011
sábado, 19 de febrero de 2011
Agustín Díaz Yanes - Actualidad de la Fiesta
Una pena que entre los presentes no hubiera ningún profesional, al menos, ninguno conocido (el propio Agustín ha afirmado, con agudo sentido del humor, que estaba seguro de que estaban entrenando). Pero más desasosegante aún es que no hubiera empresarios ni presencia visible de medios de comunicación (a esta hora, no hay rastro de la conferencia en ninguno de los principales portales taurinos), a excepción de Andrés Amorós.
Agustín ha sido presentado por Ramón Ramos, Catedrático de Sociología, Presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y, a lo que parece, buen aficionado desde niño, cuando acudía con su padre, veterinario de las plazas de Madrid, a los reconocimientos. Este es el nivel de los aficionados que necesitamos y los que pueden defender la Fiesta desde planteamientos mucho más modernos que los que habitualmente utiliza la gente del toro y los cansinos aficionados a los que todo les parece mal y fraudulento.
Este ha sido, precisamente, el comienzo de la conferencia de Díaz Yanes. Ha afirmado que no cree en el fraude taurino, al menos en el fraude organizado. Que no cree en ganaderos corruptos, toreros cobardes y empresarios mezquinos. Que no es afín a la afición que se considera catedrática y está continuamente juzgando negativamente a todo el estamento taurino. Que no hay culpables a los que acusar.
Cree que la Fiesta adolece de una crisis de agotamiento y confusión. Una crisis que es cíclica (como lo son las de la economía), y que, sin embargo, en este momento es más peligrosa que otras veces porque ha coincidido con los ataques externos al mundo del toro.
Entiende que hay una crisis de agotamiento porque se ha acabado un ciclo, porque la evolución del toreo ha llevado a un toreo cada vez más estético (incluso manierista), pero con menos emoción. Siempre ha existido un equilibrio inestable entre la emoción que proporciona el toro y la estética que consigue realizar el torero con su arte. Si no se consigue emoción o un arte absolutamente excelso, el espectáculo no arrebata, no consigue crear algo mejor que la propia vida. Es sólo estética, pero estética hueca.
Se ha remontado a la época de Joselito y Belmonte para explicar cómo crearon, en una época de absoluta crisis taurina, el toreo moderno. Crean algo que el público necesita, pero que no sabe lo que es. En esa nueva tauromaquia, Joselito alienta a los ganaderos a criar un toro nuevo, un toro que permita esa nueva forma de torear. Y eso es lo que hace que haya castas hasta ese momento preponderantes que pierden absoluta importancia, creciendo de forma sustancial las castas que mejor se adecúan al toreo ligado y por bajo.
Los escritores son los primeros que se dan cuenta del cambio se sensibilidad y la tauromaquia engancha a los intelectuales, de modo que la mejor generación poética española (la del 27) es un grupo en el que la mayoría son buenos aficionados.
Ese nuevo toro por el que apuesta Joselito fue objeto de crítica, pero fue el que propició salir de la crisis y regenerar el toreo.
En la actualidad no hay acuerdo sobre el tipo de toro que hace falta y eso da lugar a equívocos, porque en la actualidad se torea estéticamente muy bien, pero el público exige una perfección en la colocación, el cite, en el modo de torear,… que nadie se la ha explicado al toro. Y el toro no sabe (decía con gracia) que tiene que embestir de forma uniforme, continuada, por bajo,… Porque parece que si no, no pasa nada en el ruedo.
A su juicio, en la actualidad hay, básicamente, tres tipos de toros: 1) uno grande y parado, que se parece mucho al de antes de la revolución de Joselito, pero al que se pide que se le haga el toreo moderno, lo cual es imposible; 2) uno pequeño y débil, que se cae y que no proporciona emoción alguna; y 3) uno bien presentado, pero equilibrado, exigente, el toro ideal que hay que defender. Pero este tercer tipo de toro sólo se ve muy escasamente en Madrid, algo en Sevilla, más en Bilbao y un tanto en Francia. Sin embargo, este debería ser el toro que saliera casi siempre.
Se queja (algo que ya hemos comentado aquí en alguna ocasión) que los ganaderos no pueden lidiar en Madrid lo mejor de sus camadas, sino lo más grande. Se prima el volumen sobre la calidad. Y esto hace incluso que tradicionales ganaderías con emoción no puedan venir a Madrid por el tipo de toro que ahora se exige, lo cual es una pérdida notable para el aficionado y para la Fiesta.
Ha realizado también un análisis tremendamente inteligente y crítico con la lidia actual. Partiendo de que al toro se le exige una barbaridad en la muleta, ha ido desgranando todo lo que se hace antes que, sin suponer toreo, va quebrantando al toro haciéndolo pasar múltiples veces y correr una barbaridad. Propone que sean los subalternos los que paren al toro, que al toro se le deje donde esté cuando salgan los caballos y no que se le lleve al burladero del 6 (en Madrid), que no hay que pegar el segundo puyazo a contraquerencia cuando el toro ha demostrado que no es bravo, que se permita picar al toro donde sea más conveniente para este,… Es decir, una lidia donde sólo se den los capotazos justos por los banderilleros y que el matador sólo los dé si es para lucirse. Sólo de este modo el toro medio, que al fin es el que más abunda, podrá llegar algo más entero al tercio de muerte y permitir una cierta faena de muleta.
Ha repasado también la suerte de varas, agradeciendo que se vayan incorporando nuevas cuadras con caballos y petos menos pesados, porque de otro modo el toro, al estrellarse contra ese muro que son picador y caballo, desiste de la lucha al ver que en su combate no podrá ganar nunca. Esto merma la acometividad del toro, su codicia y su ímpetu posterior.
Pide, en fin, un pacto entre los aficionados por un toro más equilibrado, por ese toro que permite el toreo actual, un toro que él prefiere, como creo que muchos, de menos volumen y más movilidad y emoción. Y un pacto que también permita la libertad de creación del toreo, porque no todos torean, no todos pueden torear, como Joselito, Belmonte, Antoñete, Ordóñez o Bienvenida. Hay también lugar para otros toreros, para otra forma de torear, y no hay quien pueda desarrollar su tauromaquia si constantemente se le dice dónde tienen que ponerse o qué tienen que hacer (comentaba, ya en el coloquio, que él no sabría hacer una película con un montón de gente diciéndole dónde tiene que poner la cámara o qué tiene que decirle a los actores que hagan).
Una conferencia, como digo, absolutamente excepcional. Breve (no más de treinta o cuarenta minutos), pero lúcida y valiente como pocas. Planteando referencias ineludibles de por dónde debemos caminar. De alguien que conoce bien la tauromaquia y que busca el modo de que perdure y evolucione. Porque, como ha indicado (como también nosotros hemos comentado aquí y en distintos foros) con el tipo de toro que sale en Madrid y con esa supuesta “exigencia” a los toreros, ¿qué vemos al fin y al cabo en la Feria de San Isidro? Hay una gran parte de corridas “invisibles”, corridas en las que si has llevado a alguien que confías en que pueda hacerse aficionado, es casi imposible que lo consigas. Y en esto está, al fin, la supervivencia de la Fiesta.
sábado, 12 de febrero de 2011
Valdemorillo (6 de febrero de 2011) - Valdemorillo sin frío
Ferrera lanceó bien con el capote a su primero y puso banderillas aplaudidas, aunque no con la pureza que nos gustaría. En la muleta muchos derechazos, poco toreo al natural (el toro se quedaba más corto por ese pitón), muchos pases y poca hondura. Pinchazo, estocada caída y aquí no ha pasado nada. Al cuarto volvió a recibirlo vistoso con el capote. Puso dos pares de banderillas sobre las piernas y marró en el que debería haber sido el mejor, el tercero, en el que intentó un par al quiebro junto a tablas. Mal vamos si se falla en lo fundamental. La faena de muleta comenzó con muchos enganchones y al cabo de un par de series a quien engancho el burel fue al extremeño, al que volteó y rompió la taleguilla. A partir de ahí, Ferrera tiró de pundonor y dio los mejores pases, muletazos al natural largos y con mucha más seriedad de lo que había hecho hasta ese momento. Tardó en colocar al toro y recetó una estocada entera después de un metisaca.
César Jiménez salió a hombros. El día antes había triunfado en Candelada. El madrileño está comenzando la temporada en triunfo, tal y como finalizó la precedente. No obstante, como alguno comentaba, Jiménez salió a hombros porque mató de dos grandes estocadas. En lo relativo al toreo fundamental, hondo, poco hubo. No por incapacidad o desinterés, sino porque los toros daban lo que daban. Pero que las estadísticas no nos engañen. El primero de su lote fue devuelto por manifiesta invalidez después de haberlo recibido con lances pausados con una rodilla flexionada. Al sobrero lo recibió bien con el capote y le enjaretó un buen quite por chicuelitas y tafalleras. Toreó templado y largo, muy asentado, pero la transmisión fue escasa porque el toro no decía casi nada. La faena al quinto, un toro mucho más cuajado aunque con tan poco fondo como sus hermanos, fue irregular, intercalando fases grises con pases de más enjundia. La enorme estocada en los medios hizo absolutamente incontestable la oreja. ¡Vaya forma de ejecutar el volapié!
Rubén Pinar tiene oficio y tira de él, pero le cuesta horrores conectar, despegarse de una cierta frialdad. Al tercero de la tarde lo toreó bien con el capote y dio una primera serie con la muleta por la derecha muy buena, por bajo y ligada. Luego la faena se fue deslabazando, perdiéndose en pases sueltos, vueltas, desplantes y otros adornos sin mucha explicación ante un toro como aquel. Mató de estocada desprendida. Al sexto de la tarde lo maltrataron en el caballo y en banderillas. Con la muleta empieza enseñando al toro a embestir, muy técnico y bien, pero también la faena fue muy irregular por la escasísima codicia y repetición del animal. Hubo series buenas con ambas manos, pero no más de una por pitón. Luego, pases sueltos y sin estructura que diera continuidad a la faena. Mató después de varios pinchazos.
Y así acabó la primera tarde de toros a la que hemos ido este año. Al menos, no hizo frío en Valdemorillo y removimos el gusanillo. Ahora, soñando que llegue el último fin de semana de febrero y veamos en Vistalegre a las figuras. A ver si de verdad podemos cantar una gran tarde de toros.
lunes, 7 de febrero de 2011
El traspaso a Cultura... el jueves en el CEU
La apertura de la sesión correrá a cargo de D. Rafael Cabrera Bonet (Director del Aula Taurina) y D. José Luis Moreno-Manzanaro (Presidente de la Unión de Abonados y Aficionados Taurinos de Madrid y de España).
La primera mesa estará moderada por D. Rafael Cabrera e intervendrán D. Juan Manuel Albendea (Diputado del PP), D. Antonio Petit Caro (escritor, periodista y director de taurologia.com) y D. Andrés Sánchez Magro (Magistrado de lo Mercantil nº 2 de Madrid).
En la segunda mesa, moderada por D. José Luis Moreno-Manzanaro, intervendremos D. Miguel Cid (abogado, ex-senador y Presidente de la Asociación Taurina Parlamentaria), D. José Ignacio Prada (abogado y Vicepresidente de la Unión Taurina de Aficionados de Madrid), D. Pedro Plasencia (ex-secretario de la Comisión Consultiva Nacional de Asuntos Taurinos del Ministerio del Interior) y quien escribe.
Como puede apreciarse, salvo por uno mismo, el plantel es de primera y creo que puede ser una ocasión de relevancia para reflexionar sobre la relación de la Administración de la Fiesta y en qué medida el traspaso al Ministerio de Cultura puede modificar (entiéndase, mejorar) lo que nuestros políticos hacen por la Tauromaquia.
jueves, 3 de febrero de 2011
Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (7 de 7)
Un primer asunto es la necesidad de acabar con los reventas. Es patético tenerse que encontrar al ir al renovar los abonos o al comprar entradas sueltas con personajes que parecen salidos de lo más sórdido de nuestra historia, individuos que no hubieran desentonado en La Colmena o cualquier otra novela costumbrista de la posguerra. Intentar dotar a la Fiesta de una dimensión cultural es también establecer mecanismos de adquisición de entradas coherentes con esta condición.
También habría que repensar las condiciones para la adquisición, el mantenimiento y la cesión de los abonos. Creo que para adquirir los nuevos abonos habría que dar preferencia a aquellos que acreditaran su asistencia a los festejos del resto de la temporada (asegurándose que eso no da preferencia a los reventas que adquieren boletos para revender a extranjeros o nacionales despistados de paso por Madrid un fin de semana). También los abonados deberían tener la posibilidad de mejorar sus abonos antes de que los nuevos salgan a la venta. En cuanto al mantenimiento, habría que establecer un máximo de abonos por persona (creo que 2 sería más que suficiente). Soy consciente de que muchos tienen abonos para agasajar a amigos o compromisos profesionales, pero creo que es preferible favorecer el acceso a nuevos abonados que mantener abonos “rotatorios”. En cuanto a la cesión (actualmente limitada a los hijos) tal vez deberían establecerse algunos otros criterios (permitir abonos de varios titulares y la cesión entre ellos, cesión a favor de otros familiares, etc.). En todo caso, sería bueno contar con un Reglamento del abonado que estableciera el régimen jurídico de estos.
En lo relativo a la venta de las entradas, deberían establecerse mecanismos que agilizaran la venta de los abonos. No tiene sentido que cada abonado deba esperar la cantidad de tiempo que se precisa para acreditarse, pagar su abono y retirar sus entradas. Tal vez sería más sensato (como propuso en su momento la Unión de Abonados) que las localidades de cada abonado estuvieran impresas desde el momento en que comienza el plazo de renovación de los abonos, y se agilizara de este modo el proceso. Por otro lado, en caso de que no se fuera al esquema de temporada que he apuntado y se siguiera manteniendo la Feria del Aniversario (o equivalente) debería permitirse a los abonados sacar las entradas individuales de los festejos que componen ese ciclo en el mismo plazo en que renuevan su abono. El sistema actual de permitir comprar la feria entera de forma simultánea con la renovación de San Isidro y reservar sólo un día (entre semana) para comprar las entradas individuales (con colas tremendas) es un modo más de estirar un abono suficientemente extenso.
Los sistemas de venta y recogida de localidades deberían ser más modernos y eficaces (la posibilidad de hacerlo en cajeros automáticos como se hace para muchos espectáculos, es una posibilidad que deberían valorar).
Debería garantizarse que hubiera programas de mano suficiente para todos los espectadores. Tengo la sensación de que cada vez hacen menos programas (o, al menos, entregan menos programas). Si uno no llega con veinte o treinta minutos de margen, conseguir un programa es cada vez más difícil.
La banda de música debe sustituirse por una con muchos más componentes y que suene como tal. Es indignante la mala calidad musical de la actual banda. El hecho de que no toque durante las faenas no es excusa.
Hay que plantearse seriamente la comodidad de la plaza. Desde la comodidad de cada localidad, hasta algún mecanismo que permitiera cubrirla los días de lluvia, evitar el sol a los de los tendidos correspondientes y disminuir el viento en el ruedo, que tantas faenas ha malogrado en esta Plaza. Es una materia propia de la Comunidad que tiene que tomarse absolutamente en serio.
La página web de la plaza tiene que mejorarse y modernizarse, tiene que dar más información actual e histórica y estar permanente actualizada. Y debería incorporar mecanismos de participación de los aficionados y abonados.
Son, en definitiva, muchos elementos en los que Comunidad y adjudicatario pueden colaborar para dar una mayor visibilidad y modernidad a una Fiesta apasionante. En estas entradas he intentado mostrar cuál es el camino que creo debe seguirse. Soy consciente de que ha sido extenso, quizá demasiado. Pero espero que sea una reflexión que ayude para que, junto con la de muchos otros, se tome conciencia de la importancia que tiene el próximo concurso sobre la gestión de la primera plaza del mundo.
sábado, 29 de enero de 2011
El Pliego - Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (6 de 7)
En cuanto a las obligaciones del concesionario, creo que, además de otras de carácter instrumental (atender la conservación de la plaza, reservar un número de entradas a la Casa Real, la Comunidad y el Ayuntamiento, etc.), la principales obligaciones en lo taurino deberían ser las siguientes:
1. Organizar la Feria de San Isidro. Esta Feria debería tener un mínimo de doce y un máximo de dieciséis festejos y comenzar entre el 10 y el 14 de mayo. De estos festejos 1 debería ser una novillada, otro un festejo de rejones y el resto corridas de toros. En cada corrida de toros, al menos dos de los tres espadas debería encontrarse entre los veinte primeros del escalafón el año anterior o/y incluido en una lista de cinco espadas que elaboraría cada año el Centro de Asuntos Taurinos de toreros de especial interés que no se encuentren entre esos veinte primeros. En el caso de las novilladas y los rejones, los tres intervinientes deberán estar entre los seis primeros del escalafón la temporada anterior y/o incluido en una lista de dos novilleros y dos rejoneadores que elaboraría el Centro de Asuntos Taurinos con los mismos criterios señalados en el caso de los toreros (estas listas, en el caso de los novilleros y los rejoneadores sólo se elaborarían si existieran lidiadores fuera de los seis primeros que lo justificaran). A los efectos de los novilleros, se computarían los seis primeros que no hubieran tomado la alternativa al tiempo de celebrarse la novillada correspondiente. De las ganaderías, al menos el cincuenta por ciento serían de entre las diez mejores de la temporada anterior (considerando como tales aquellas a las que más orejas se haya cortado en plazas de primera).
2. Organizar un completo programa de actividades culturales y de difusión de la Fiesta durante los mismos días de la Feria de San Isidro, tanto propias como coordinando las que pudieran organizar asociaciones, empresas y organismos. Establecer un programa de comunicación de la Feria de San Isidro y de estas actividades.
3. Organizar la mini-Feria de la Comunidad, una Feria de entre cuatro y cinco festejos, que se celebraría en los primeros días del mes de mayo (incluyendo, en su caso, alguno de los últimos días de abril), comprendiendo en todo caso los días 1 y 2 de mayo. Debería tener tres novilladas y una o dos corridas de toros. En cada una de ellas, al menos uno de los alternantes debería cumplir los requisitos señalados para la Feria de San Isidro.
4. Organizar la Feria de Otoño, una Feria de entre cuatro y seis corridas de toros a celebrar de forma continuada a mediados / finales de septiembre o en dos fines de semana alternos en esas mismas fechas. Al menos el 20% de los matadores deberían cumplir los requisitos señalados para la Feria de San Isidro.
5. Organizar festejos todos los demás domingos y festivos entre el segundo domingo de marzo y el penúltimo de octubre, de los cuales el 25% serán novilladas y el resto corridas de toros. El empresario tendría la facultad de sustituir los festejos de alguno de los domingos y festivos por festejos en mini-Ferias que organice, siempre que cada mes haya festejos al menos dos domingos (salvo en marzo y octubre que debería haber al menos 1 en cada uno de ellos). Entre la fecha de comienzo de cada una de estas Mini-Ferias y la finalización cualquier otra Feria o Mini-Feria de las señaladas que se haya celebrado antes (o la fecha de finalización de cada una de estas Mini-Ferias y el comienzo de cualquier otra Feria o Mini-Feria que vaya a celebrarse después) deberá existir un mínimo de tres semanas. En todo caso, los Domingo de Ramos, Resurrección, 15 de agosto y 12 de octubre tienen que darse corridas de toros, añadiéndose al mínimo de festejos mensuales indicado.
6. Aportar un determinado número de animales para los alumnos de la Escuela de Tauromaquia, organizar siete novilladas sin picadores en localidades de la Comunidad de Madrid y proponer medidas para la mejora de la formación de los alumnos y la apertura de ésta a los aficionados (ciclo anual de conferencias para los alumnos de la Escuela abierto a los aficionados, actividades de formación en las que puedan participar los aficionados, mecanismos para dar difusión a los festejos de formación de los alumnos, etc.).
7. Organizar y abrir al público, en una zona de la Plaza que debería facilitarle el Centro de Asuntos Taurinos y acondicionar el adjudicatario, una Biblioteca y una videoteca taurina, con un programa anual de actividades.
8. El resto de las obligaciones auxiliares incluidas en el anterior Pliego, tales como exposición de los toros en el Batán, grabación de los festejos, acceso de los aficionados al apartado, conservación ordinaria de la plaza, etc.
9. Régimen económico: (i) el canon sería cerrado (creo que podría estar en 3.750.000 euros anuales) y (ii) el precio máximo de las entradas sería el actual con incrementos anuales de la mitad del IPC del año anterior, salvo en el caso de los festejos de San Isidro que tendrían un precio del 30% superior a los actuales precios y se incrementarían anualmente en función del IPC.
10. Abonos: los abonados, para mantener su abono, deberían renovar cada año los abonos correspondientes a la Mini-Feria de la Comunidad, la Feria de San Isidro y la Feria de Otoño. Para cualquier otro festejo tendrán preferencia en la adquisición durante varios días antes de ponerse a la venta las localidades al público en general. (Advertirán que en la quinta entrada de esta serie indiqué la posibilidad de que se obligara a adquirir a los aficionados algún abono adicional. Creo que pese a disminuirse la Feria de San Isidro de los 23 festejos del anterior Pliego a 16, al aumentarse los precios de san Isidro un 30% y establecerse un canon fijo inferior al ofertado por los tres licitantes del anterior concurso, es probable que se alcanzara el equilibrio y la posibilidad de beneficio de los eventuales adjudicatarios. El Centro de Asuntos Taurinos debería realizar este análisis y, de no ser así, debería ajustarse el canon o establecerse esa obligatoriedad de los abonados de un abono adicional de entre las Ferias que se organicen, con el inconveniente de tener que cerrarlas antes de sacar los abonos de San Isidro para que el abonado eligiera).
11. Televisión: los derechos de retransmisión de televisión serían negociados conjuntamente entre el concesionario y el Centro de Asuntos Taurino, que se distribuirían al 70%/30% los ingresos correspondientes. Para la cesión de estos derechos se tendría en cuenta la información taurina general en la televisión de la cadena o grupo al que perteneciera la que fuera a difundir los festejos.
Con estas obligaciones, los licitadores deberían efectuar su oferta que concretara los siguientes aspectos, que serían objeto de baremación:
A. Feria de San Isidro. En atención a la calidad de la programación propuesta: aumento del número de lidiadores de primer nivel respecto al obligatorio, repetición de las figuras, combinación de figuras con toros de encastes no habituales, etc. 25%
B. Programación cultural y difusión en medios de información general de información sobre los festejos de la Feria de San Isidro y sobre estas actividades culturales que se realizarían durante la misma: 20%
C. Mini-Feria de la Comunidad, Feria de Otoño y resto de la temporada. En atención a la calidad de la programación propuesta: aumento del número de lidiadores de primer nivel respecto al obligatorio, repetición de las figuras, festejos con toros de encastes no habituales (mejor si es con toreros de cierto nivel), etc. 30%
D. Televisión. Acuerdo con una televisión (de difusión nacional, o de la mayor difusión posible teniendo en cuenta las adjudicaciones de la TDT) para la emisión de información taurina en sus informativos generales. El acuerdo se referirá a la información taurina, al menos, entre marzo y octubre y no se limitará a Madrid y/o la Feria de San Isidro, sino la temporada en general, con especial atención a las Ferias más relevantes de la temporada en España y Francia. Se valorará hasta 9% teniendo en cuenta la difusión de la cadena y el tiempo y la calidad de la información que se proponga.
E. Escuela de Tauromaquia. Actividades para potenciar la actividad de ésta y para facilitar la participación de los aficionados en sus actividades. 8%
F. Organización de la Biblioteca Taurina, Videoteca y realización de otras actividades culturales. Se valorará la calidad de la oferta, los horarios para facilitar el acceso a los aficionados, actividades dirigidas a los más jóvenes, difusión en medios de información general y actividades en internet. 8%
G. Canon. Como se ha indicado, existirá un canon cerrado que deberá abonar el adjudicatario, por lo que el aspecto económico no será objeto de valoración.
H. Experiencia. La experiencia no será objeto de valoración. Para licitar se exigirá un experiencia mínima en la gestión de plazas de primera y segunda de al menos 10 años con arreglo a los criterios del anterior Pliego. Pero disponiendo de esta experiencia, el hecho de tener más no será objeto de valoración. (Realmente sería interesante reconocer también la experiencia en la organización de otros eventos de gran relevancia social, pero tal vez no sea éste el concurso para hacerlo).
I. Difusión de los Pliegos. Una vez efectuada la adjudicación, se hará público el contenido íntegro de todas las ofertas en lo relativo a los aspectos A a G indicados (no las escrituras o documentos que acrediten la personalidad de los contratantes, su solvencia, datos de Hacienda o Seguridad Social, etc.) y la valoración efectuada de cada uno de ellos por la Mesa de Contratación.
jueves, 27 de enero de 2011
Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (5 de 7)
Por motivos que no alcanzo a comprender, gran parte del debate de los aficionados en los últimos años se ha centrado en el modelo de gestión. Son muchos los que abogan por la gestión “interesada”, que se utilizó durante parte de los años de los Lozano, en sustitución del actual modelo de concesión. A mi juicio, sin embargo, el sistema de gestión no es lo más importante. De hecho, diría que es casi irrelevante. No importa cómo se gestione, sino para qué se gestione. Si se implanta un modelo de gestión interesada, pero se hace una gestión con los mismos criterios de los últimos quince o veinte años, no se habrá ganado nada. Y si se gestiona mediante un sistema de concesión, pero se hace un Pliego que invite a conseguir los objetivos que expuse en la entrada anterior, se valoran las ofertas en función de esos criterios y se hace un adecuado seguimiento del cumplimiento por parte del concesionario del Pliego y de su oferta, la concesión será un sistema tan bueno como cualquier otro.
Creo que cuando se habla de la gestión “interesada”, o de modelos como el de Santander, el de Vitoria o el de algunas plazas francesas, lo que de verdad se quiere decir es que los aficionados y la Administración deben ejercer una labor de iniciativa y de control que impida al empresario hacer y deshacer a su antojo. Tengo mis dudas, sin embargo, de que eso funcionara en Madrid. Esos sistemas pueden funcionar si de lo que se trata es de hacer una Feria más o menos extensa, pero limitada. Aplicarlo a una plaza con una temporada tan variada como la de Madrid creo que complicaría enormemente la gestión. Además, en la plaza de Madrid hay algunos aficionados (probablemente, gran parte de los que más organizados están) que tienen una visión de la fiesta tremendamente sesgada, contraria a las figuras, orientada a un tipo de toro muy concreto,… Es decir, una visión que, de imponerse, creo que haría tremendamente difícil disfrutar de los toros en Madrid y cumplir con los objetivos a los que nos referíamos en la anterior entrada.
Sí soy partidario, sin embargo, de establecer mecanismos transparentes y continuados de comunicación entre la Administración, el gestor y los aficionados (directamente y a través de las distintas asociaciones). Mucho más que de involucrarles a todos en la gestión.
Hay que recordar, además, que, en el fondo, la gestión “interesada” no es sino un sistema que lo que hace es que la Administración y el empresario compartan los riesgos económicos de la gestión. Y no tengo claro que el que la Administración participe en el resultado de la gestión económica sea bueno para lograr los objetivos enunciados.
A mi juicio, en resumen, el sistema de concesión es un buen sistema, siempre que el Pliego sea adecuado para conseguir los objetivos expuestos, el importe del canon sea un importe razonable y no determinante para la adjudicación, la Administración cumpla con su función de control y seguimiento del Pliego y la oferta del adjudicatario y se establezcan cauces de comunicación formales y continuados entre Administración, empresa concesionaria y aficionados.
El problema, para mí, no está en el modelo de gestión, sino en concretar los objetivos que quieren conseguirse. Y a partir de ahí elaborar un Pliego que premie e incentive el cumplimiento de esos objetivos. A ello dedicaremos la próxima entrada.
martes, 25 de enero de 2011
Exposición en Espartinas
Es un placer invitar a nuestros lectores a la inauguración de la exposición “Plaza de Toros” Obra gráfica del libro, del ilustrador Pablo Pámpano Vaca, que tendrá lugar en el Centro Cultural Casa de las Monjas de Espartinas, el próximo día 1 de febrero, a la 20.00 horas. Se servirá un vino español.
Permanecerá colgada en dicho centro hasta el día 15.
Se trata de 30 obras creadas para ilustrar el libro “Plaza de Toros” publicado junto al poeta José María Jurado por la editorial sevillana Isla de Siltolá en abril del 2010 y reproducidas como “Gilcées” sobre papel Hahnemüle “William Turner” de 310 gr/m2
lunes, 24 de enero de 2011
Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (4 de 7)
Al referirnos al Pliego de 2006 decíamos algo que a muchos sonaría a extraño tecnicismo jurídico, pero que tiene una importancia crucial: que el concurso convocado para elegir el gestor de la Plaza de Las Ventas era un concurso de gestión del servicio público de la explotación de la Plaza de Toros. Es decir, la Comunidad de Madrid considera la actividad taurina un servicio público (igual que puede serlo suministrar el agua o limpiar las calles). Si esto es así, ¿qué es lo que resulta esencial en este “servicio”? ¿Qué es lo que la Comunidad tiene que garantizar a los madrileños? Por seguir con la comparación con el agua, ¿tiene que garantizar que haya agua en todas las casas, un agua de calidad, un agua a un precio determinado,…? Y en materia taurina, ¿qué? ¿Se trata de que haya muchos festejos o que haya festejos muy buenos, aunque sea menos? ¿Se trata de que los precios sean muy bajos o que haya festejos de interés, aunque los precios sean más altos? ¿Se trata de que cualquier torero pueda torear en Madrid para hacerse un hueco o que sólo los que han demostrado su valía debuten en Las Ventas?
La respuesta a esta y a otras muchas preguntas es lo que determinará el Pliego que se haga. O viceversa, el Pliego que se haga demostrará cuál ha sido la respuesta que se da a estas preguntas, se las haya formulado o no el Centro de Asuntos Taurinos. Y es evidente que en la mente de cada político y de cada aficionado hay un modelo distinto de lo que considera que debe ser la Plaza de Las Ventas.
Expongo ahora cuáles son, para mí, estos objetivos, explicando brevemente cada uno de ellos:
- A mi juicio, la Feria de San Isidro debe ser la mejor feria de la temporada. Una Feria donde todos los carteles sean carteles rematados, donde las figuras repitan varias tardes, donde estén las mejores ganaderías con sus mejores toros (con los mejores, no con los más grandes o los más aparatosos). La Feria tendría que estar hecha para que todas las tardes fueran tardes de triunfo grande. Luego, podrá serlo o no. Pero todos sabemos que hay combinaciones que aseguran en mayor medida el triunfo que otras. En San Isidro todas las combinaciones deberían ser carteles que justificaran a cualquier aficionado hacerse quinientos o seiscientos kilómetros. Obviamente esto supone hacer una Feria de San Isidro de no más de dos semanas. Y sería una Feria muy cara. Habiendo menos festejos, creo que no debería haber problema para que subir las entradas de esta Feria un porcentaje relevante respecto a los precios actuales (pero subir sólo los precios de estas corridas, no las del resto de la temporada).
- La Feria de San Isidro tendría que tener una repercusión absoluta en Madrid y en todo el mundo por su actividad taurina durante esos días. Habría que salir en todos los medios de comunicación por la actividad taurina y por la actividad paralela que se organizara. Tendría que presentarse esos días los mejores libros taurinos. Tendría que haber conferencias de ilustres intelectuales aficionados a la Fiesta. Tendría que haber exposiciones artísticas de alto nivel en galerías de arte. Tendría que haber conciertos y espectáculos relacionados con el ámbito taurino (desde flamenco a danza, pasando por presentación de películas, etc.). Tendría que haber entregas de premios del más alto nivel y que congregaran a los mejor de la sociedad. Tendría que haber actividades gastronómicas, lúdicas, turísticas,… relacionadas con el mundo taurino. La Plaza de Las Ventas y sus alrededores deberían ser una muestra de lo mejor que haya en relación con la actividad taurina: deberían montarse stands, casetas, carpas,… para conseguir acercar a la gente al mundo de la Tauromaquia. Allí y en El Batán, que debería recuperarse para exponer los toros, que hubiera clases prácticas para aficionados, actividades para niños, actividades abiertas de la Escuela de Tauromaquia,… Durante esos quince días debería ser posible estar todo el día con actividades taurinas, con las mejores actividades taurinas. Y la empresa gestora del coso debería ser la responsable de coordinarlo todo y de hacer una labor de comunicación que acercara estas actividades al público en general a través de televisión, radio, internet, periódicos, etc.
- El resto de la temporada debería conseguirse hacer carteles mucho mejores que los actuales, carteles de los ahora habituales en San Isidro, probablemente. Habría que dar libertad al empresario para organizar la temporada dentro de ciertos límites. Por ejemplo, que se pudieran hacer cuatro o cinco mini-ferias de cinco o seis festejos cada una. Pero mini-ferias que en ningún caso estuvieran unidas (o cercanas) a San Isidro, ni entre sí. Se trataría de que concentrando en ciertos momentos la publicidad y la comunicación, la Plaza pudiera tener actividad durante más tiempo, pero que eso no eclipsara la Feria de San Isidro que debería ser el gran centro de la actividad taurina de todo el año. De cara a asegurar ciertos ingresos, podría exigirse que los abonados, para mantener su abono, tuvieran obligación de adquirir, además del de San Isidro, el de Otoño y el de una de estas ferias (para lo cual todas ellas tendrían que anunciarse de forma conjunta, para que los aficionados, a la vista de los carteles optaran). De este modo, se aseguran unos ingresos mínimos globales y se abre la plaza a que espectadores interesados puedan ir a corridas de cierto interés a las que ahora no pueden ir por lo difícil que es conseguir entradas en San Isidro. ¿Por qué no hacer, por ejemplo, una feria de toreros “artistas”, otra de ganaderías de distintos encastes, otra de toreros no españoles,…? Madrid tiene que ser plaza de temporada, pero no con carteles absurdos cada domingo, sino de forma coherente y atractiva.
- En la medida de lo posible, habría que evitar que Las Ventas fuera la plaza de las oportunidades para los novilleros. Los novilleros que vengan a Madrid tienen que ser los mejores del circuito, no los que se juegan a cara o cruz estar en la profesión si tienen suerte y hacen algo que mantengan la posibilidad de torear una o dos novilladas cada temporada.
- Igual sucede con los toreros de alternativa, aunque en este caso sí pueden insertarse en distintos carteles toreros que no están en el circuito, pero que está contrastada su valía y que, por distintos motivos, torean poco (caso de Juan Mora, Víctor Puerto, Manolo Sánchez, Luguillano,…). En la medida en que fuera posible, habría que ponerlos con ganadería que dieran alguna oportunidad de triunfo.
- Las Ventas tiene que ser una plaza donde se vea lo mejor de la cabaña ganadera y donde se vea la variedad de la cabaña ganadera. Para ello, y hay que decirlo sin tapujo, hay que rebajar la exigencia en el trapío del toro. Hay que hacer que venga un toro con un cuajo adecuado a su encaste, y dentro de la ganadería debería venir aquello que el ganadero considere que tiene más posibilidades de embestir, no lo que sea más grande, lo que tenga más culata o lo que sea más cornalón o enmorrillado.
- Las Ventas tiene que ser una plaza abierta durante todo el año a la actividad taurina, a los aficionados y al público en general. Tiene que dinamizarse el Museo Taurino, tienen que organizarse de forma coherente y darse mejor a conocer las actividades culturales que se realizan en la plaza, debería abrirse la biblioteca y videoteca que al parecer están en proyecto y que podrían convertirse en punto de encuentro de aficionados durante todo el año. Si además tuviera una cafetería con TV donde se emitieran vídeos taurinos mucho mejor.
- Hay que abrir la Escuela de Tauromaquia a los aficionados y enlazarla con la gestión de la Plaza de Las Ventas. El éxito de los cursos de iniciación para aficionados demuestran que son (somos muchos) los que queremos estar en contacto con este mundo y conocer más sobre él. ¿Por qué no habilitar un espacio, como al parecer existe en la Plaza de Valencia, para que un día a la semana –los viernes- los aficionados vayan y puedan torear de salón? ¿Por qué no organizar un programa anual de conferencia para los chavales de la Escuela que esté también abierto a los aficionados?
- Hay que organizar actividades que de verdad acerquen el toreo a niños y jóvenes.
- Hay que mejorar la página web de Las Ventas y crear un verdadero canal de comunicación con los aficionados.
- Hay que cambiar la banda de música, que aunque aquí no toque durante la faena, cuando suena debería sonar como una verdadera banda (como la de Sevilla, Málaga, Valencia,…) y no como una charanga.
- Aunque es materia de la Comunidad de Madrid y no de quien gestione la actividad taurina, debería hacerse un estudio serio para hacer la plaza más cómoda y para evitar que la lluvia o el viento entorpezca la celebración de espectáculos. Es claro que se trata de un edificio protegido y que el número de abonados hace difícil buscar soluciones (que en muchos casos pasarían por reducir el aforo), pero seguro que se puede ir avanzando en soluciones que son viables técnicamente y que habrá que conseguir implantar si queremos dotar a la Fiesta del prestigio y el respeto que se merece.
Esta es mi visión de lo que creo que debería ser la gestión del servicio público de explotación de la Plaza de Toros de Las Ventas. Esto y no otras cosas. Y conforme a estos criterios deberá decidirse cuál es el mejor sistema de gestión (gestión interesada, gestión directa, comisión taurina, concesión…) y cómo ha de elaborarse el Pliego, en el caso de que no se trate de una gestión directa. A ello dedicaremos las dos siguientes entradas.
sábado, 22 de enero de 2011
Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (3 de 7)
Al concurso de 2006 se presentaron tres ofertas: Simón Casas (Toreart), Tomás Entero y Taurodelta (Choperitas), lo cual resultaba bastante llamativo teniendo en cuenta que en 2004 fueron ocho las empresas que concurrieron.
En la baremación final Taurodelta obtuvo un total 81’41 puntos, por 80’30 de Toreart (Simón Casas) y 74’33 de Tomás Entero.
De los distintos criterios, el determinante fue el de la “experiencia”, en el que Taurodelta obtuvo 15 puntos (al reconocérsele 97 años de experiencia), por 5’10 de Torart (39 años de experiencia) y 1,5 de Tomás Entero (18 años de experiencia). Es decir, sin tener en cuenta el apartado de experiencia, Toreart (Simón Casas) hubiera obtenido 75’2 puntos, Tomás Entero 72’83 y Taurodelta (actual gestor) 66’41. O dicho de otro modo, el actual gestor ganó el concurso por 1,11 puntos, pero si no se hubiera tenido en cuenta la experiencia (o no se hubiera tenido en cuenta del modo en que se hizo), hubiera perdido por 8’79 puntos.
En el apartado económico la mejor oferta fue la de Tomás Entero, que ofertó 5.409.000 euros (25 puntos), Toreart ofertó 5.200.000 euros (24’3 puntos) y Taurodelta 5.175.000 euros (23,92 puntos). En cualquier caso, todos ofertaron en torno a un 50% más del canon mínimo establecido por la Comunidad.
En cuanto a la programación taurina, Toreart obtuvo 20 puntos, Tomás Entero 19 y Taurodelta (actual gestor) 17’75 puntos.
En resumen, la Plaza de Las Ventas fue adjudicado por una diferencia enorme en la valoración de la “experiencia” en la gestión de plazas de toros de uno de los candidatos (Taurodelta) respecto a los otros dos. Y ese candidato, por el contrario, era quien peor oferta tenía en todos los demás apartados (y, de forma particular, en el correspondiente a la programación taurina).
Que la adjudicación fue bastante discutida puede comprobarse en los medios de aquellos días. Puede consultarse, por ejemplo, lo que decía Zabala de la Serna, lo que apuntó El Confidencial o el Monográfico que dedicó la Asociación El Toro, asociación a la que como sabrán los seguidores de este blog uno no tiene especial simpatía, pero que he de reconocer que desde su visión, muchas veces sesgada, hacen un seguimiento continuo de lo que pasa en Las Ventas.
Apuntaba que la oferta ganadora no fue la mejor de las presentadas en cuanto a programación, aspectos culturales, difusión, etc. Esto, sin embargo, no significa que la adjudicación no fuera legal. Para poder realizar ese análisis debería tener muchos más datos de los que dispongo pero, en todo caso, la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 19 de noviembre de 2009, avala la legalidad de la concesión, por lo que debemos asumir que así es. Sin embargo, más allá de que la concesión sea ajustada a derecho, lo que hay que tener presente es que el Pliego que se hizo permitía adjudicar la Plaza sólo por un criterio basado en los años que una determinada sociedad (ni siquiera sus gestores actuales) llevara gestionando plazas de toros y con independencia de cuál fuera la oferta más imaginativa, la que ofreciera mejores carteles, una temporada más equilibrada o una mayor repercusión social y cultural de la Fiesta.
Lo que ha sucedido del 2006 para acá es consecuencia de ese Pliego y de esa adjudicación. Ha sucedido que, con diferencias entre unos años y otros, los carteles de San Isidro son muy malos y constituyen un conjunto que no conseguirían abonar más de un 10% de la plaza en ninguna localidad de España o Francia, y que sólo se mantiene en Madrid por inercias varias. Que aunque se había tratado de recortar la Feria de San Isidro, en la práctica el conjunto sigue siendo un cansado mes de toros porque se ha adosado la Feria del Aniversario, una Feria mejor rematada y que los abonados en general comprar porque si no se perderían a las figuras a las que querrían ver en San Isidro y no fuera de él. El resto de los carteles de la temporada son un absoluto desastre (excepción hecha de los Domingos de Ramos y Resurrección, que efectivamente han mejorado mucho estos últimos años, y el del 15 de agosto que ha mejorado, aunque menos).
Cada vez son más los aficionados que no van más que a seis u ocho corridas en toda la Feria y el resto las regalan o las dejan en casa. Calculan lo que les supondría un abono de esas corridas en otra ciudad y ven cómo el precio de San Isidro es equivalente aunque no vaya a más de la mitad de los festejos.
Por otro lado, la repercusión social y cultural de la celebración de la Feria de San Isidro en la ciudad de Madrid y en los medios de información generalistas es cada vez menor y están desapareciendo tertulias radiofónicas diarias, especiales en los diarios y otras muchas actividades que llevaban la tauromaquia a muchos hogares durante todo el mes de mayo hace diez o quince años.
En el apartado económico, la Comunidad de Madrid recibe mucho más dinero del que pensaba y del que, por tanto, destina a la actividad taurina, como explicaba muy bien Los Toros en el Siglo XXI. Pero tanto Comunidad como empresa obtienen suculentos beneficios por un abono constante en San Isidro y porque el coste de los carteles de cada domingo son ridículos, y entre extranjeros de paso por Madrid (chinos y japoneses, sobre todo) y aficionados impenitentes, se obtienen ingresos bastante para compensar esos gastos (y ganar o perder sólo algo de dinero, según los casos).
Madrid tiene, por tanto, una gestión basada en la inercia de un abono que se sigue renovando año tras año y que permite llenar la plaza un mes al año, a pesar de carteles sin interés y de los escasos resultados artísticos. Y la Feria de San Isidro ya no tiene la importancia social que hace unos años. La plaza de Madrid no es un referente de la temporada, ni para los toreros ni para los aficionados, aunque de vez en cuando (muy de vez en cuando) se obre el milagro y se vea un toreo como no puede verse en ninguna otra plaza.
En este panorama, la Comunidad tiene que decidir, para el próximo concurso, si quiere mantener estas inercias o quiere plantear un Pliego innovador para que Las Ventas sea la referencia ineludible en todo el mundo taurino y no-taurino durante unos días (habrá que ver cuántos) el mes de mayo. Para que en esos días se exponga toda la importancia económica y la actividad cultural que existe en torno a la Fiesta. Y para que el resto de temporada, la plaza sea una plaza de interés y no de debutantes o de quienes buscan la última oportunidad para engancharse al carro de una carrera que aún no ha despegado o que está a punto de acabar.
Habrá que decidir cuáles son los objetivos que se quieren conseguir en la gestión de la Plaza de Toros de Las Ventas en los próximos años. Y a ello dedicaremos la próxima entrada.
miércoles, 19 de enero de 2011
Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (2 de 7)
El actual Pliego supone una concesión para la gestión del servicio público de la explotación de la Plaza de Las Ventas. Esto quiere decir, fundamentalmente, que el desarrollo de la actividad taurina en la Plaza de Toros de Las Ventas se considera un servicio público (igual que puede serlo suministrar el agua o limpiar las calles) y que la gestión de esta actividad se realizará no directamente por la Administración, sino una empresa privada (el concesionario) que asumirá la obligación de realizarlo conforme a lo que indica el Pliego y a su oferta y asumiendo el riesgo económico (es decir, el beneficio o la pérdida que genere).
No forman parte de la concesión el Museo Taurino, el Aula Cultural Taurina (salas Antonio Bienvenida y “Antoñete”), la vivienda del conserje y los locales del Centro de Asuntos Taurinos. Sí están incluidos entre los derechos/obligaciones del concesionario la explotación de las almohadillas, bares y restaurantes de la Plaza y las retransmisiones de los festejos.
Las actividades no-taurinas tienen un régimen particular que no es relevante para este análisis.
La Comunidad de Madrid asume todos los gastos inherentes a la propiedad del inmueble (incluyendo las grandes obras y reparaciones) y el concesionario todos los gastos de la gestión de la actividad taurina y el mantenimiento ordinario.
Se establece un canon fijo anual de 3.366.000 euros, que puede ser mejorado por los licitadores.
El Pliego de Prescripciones Técnicas incluye las principales obligaciones del adjudicatario, entre las que destacan las siguientes:
- Duración mínima de la temporada del segundo domingo de marzo al penúltimo de octubre, ambos inclusive.
- Espectáculos obligatorios todos los domingos y festivos dentro de la temporada.
- Al menos 23 novilladas con picadores durante la temporada.
- La Feria de San Isidro comienza el día 10 de mayo y se compone, en días consecutivos, de 18 corridas de toros, 3 novilladas con picadores y dos de rejones.
- La Feria de Otoño está compuesta de tres corridas de toros y una novillada en días consecutivos o dos fines de semanas alternos.
- En las Fiesta de la Comunidad tiene que darse una novillada (día 1 de mayo) y una corrida de toros (día 2 de mayo).
- Tienen que celebrarse al menos cinco novilladas de promoción.
- El adjudicatario organizada bajo las directrices y por cuenta de la Comunidad de Madrid (que asume su resultado económico) la Corrida de Beneficencia y la del 2 de mayo.
- Debe cederse la plaza gratuitamente para la celebración de la Corrida de la Prensa (que puede incluirse en san Isidro).
- Se fija el precio de las localidades y la obligación de respetar los abonos, no pudiéndose sacar a la venta nuevos abonos, ni los que queden libres, salvo autorización expresa de la Comunidad de Madrid. Para 2007 la andanada de sol tiene un precio de 4’20 euros y la barrera de sombra especial (tendidos 9, 10 y 1) 120,10 euros.
- La Comunidad de Madrid se reserva 8 burladeros, el Palco Regio, el de Honor para la Presidencia de la Comunidad de Madrid, el del Ayuntamiento y otros nueve palcos para altos cargos, 25 tendidos bajos de sombra, 25 tendidos altos de sombra, 20 andanadas de sombra y opción preferencial para comprar 150 localidades.
- Se prevé la exposición de las reses en el Batán, con libre acceso para los abonados, si el Ayuntamiento de Madrid accediera.
- Debe permitirse el acceso de los aficionados al apartado de las reses.
- Deben organizarse siete novilladas sin picadores en distintos municipios en colaboración con la Escuela de Tauromaquia.
- Hay obligación de grabar todos los festejos, correspondiendo los derechos a la Comunidad de Madrid.
- Si se acuerda difundir algún festejo por televisión, Telemadrid tiene derecho de tanteo.
Los criterios de adjudicación son los siguientes (en porcentaje):
- 25% la oferta económica. La puntuación de cada licitador es de 25 x A/M, siendo A la cantidad que oferte el licitador y M la que haya ofrecido el licitador que haya hecho la oferta más alta.
- 24% la oferta taurina. Cada licitador debe explicar con detalle la primera temporada y apuntar las líneas generales de la siguiente. Se valoran especialmente la inclusión de al menos un matador de entre los 15 primeros del escalafón en cada festejo y ganaderías de prestigio. Se valora un 9% al conjunto de Mini-Feria de la Comunidad, San Isidro y Otoño; 6% el incremento de novilladas de promoción; 4% a potenciar los festejos de temporada y 3% los que potencien Domingo de Ramos, Resurrección, 15 de mayo, 15 de agosto y 12 de octubre; 2% a otros festejos taurinos (recortadores, espectáculos cómico-taurino, etc.).
- 15% la experiencia. Se valora la experiencia del equipo gestor en plazas de primera y segunda, a razón de un punto por cada temporada en plazas de primera y 0’5 puntos en plazas de segunda, teniendo en cuenta que las tres temporadas que se exigen para presentarse al concurso no computan y que si alguno de los licitadores supera los 15 puntos, se da al que más obtenga los 15 puntos y se prorratea la baremación del resto.
- 14% plan de publicidad, valoración económica y destino.
- 9% a la valoración de actividades para promocionar la Fiesta, acercarla a sectores de población normalmente no aficionados, etc. (se valora introducir actividades taurinas tradicionales, organizar actividades culturales y artísticas, iniciativas dirigidas a los jóvenes, etc.).
- 8% sugerencias, propuestas, ofrecimientos y aportaciones a la Escuela de Tauromaquia de la Comunidad de Madrid.
- 5% a otras ofertas de mejora (propuestas de seguridad, accesibilidad, modernidad y comodidad, obras de mejora en el edificio, mejoras en el museo taurino, etc.).
Este conjunto de datos, la mayoría sabidos, pero que resultan más contundentes cuando se exponen de forma conjunta, creo que esbozan algunas conclusiones de cierto interés. En la próxima entrada recordaremos qué sucedió, cuáles fueron los criterios que determinaron la adjudicación y qué ha sucedido desde entonces, pero sin llegar hasta ahí la lectura del propio Pliego proporciona revelaciones sorprendentes. La primera, que el conjunto de la experiencia y la oferta económica suponen el 40% de la valoración. Luego, que la programación de la Mini-Feria de la Comunidad, San Isidro y Otoño sólo es valorada en un 9% del total. Sin embargo, el plan de publicidad se valora en un 14% (¿para qué quiere un plan de publicidad Las Ventas si San Isidro está lleno y no se premia en absoluto el conjunto de una temporada con figuras?).
También sorprende el 9% de las actividades de promoción de la Fiesta, y no tanto porque parezca más o menos sino porque se mezclan en un mismo saco la introducción de festejos tradicionales (recortadores y demás) con actividades culturales y actividades de cara a los jóvenes. Obviamente, no parece un Pliego que valore la repercusión cultural de la Fiesta.
En cuanto a la temporada, se plantea una Feria de San Isidro con 23 festejos, no se exige ni se incentiva la existencia de carteles rematados en la Feria, ni se impide que los principales toreros no estén en esta Feria, pero sí en una que se realice la semana siguiente, que es lo que ha sucedido estos años con la Feria del Aniversario.
Respecto al conjunto de la temporada, se exige celebrar festejos toros los domingos y festivos, se tratan de potenciar cinco fechas concretas (Domingo de Ramos, Resurrección, 15 de mayo, 15 de agosto y 12 de octubre), pero no se incentiva que haya carteles de interés en lo relativo a toreros, novilleros o ganaderías.
Y, en fin, los precios son iguales para todos los festejos. Unos precios bastante bajos en comparación con cualquier otra plaza para festejos relevantes y altísimos tal vez para otros carteles que, fuera de Madrid, no llevarían más de cien o doscientos aficionados a la taquilla, como mucho.
Un Pliego, en resumen, basado en la experiencia y el dinero, que propone una larga Feria de San Isidro que no tiene por qué tener interés porque tiene inercia, y una temporada que tiene que ser larga aunque puede ser perfectamente anodina.
domingo, 16 de enero de 2011
Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (1 de 7)
Comparto, no obstante, con estos toreros y con los profesionales y aficionados que ya están en este debate, que la Fiesta se juega mucho en este concurso para la futura gestión de Las Ventas. Y ello, por distintos motivos. Primero, porque la Fiesta está siendo objeto de múltiples agresiones en cuanto a su legitimidad moral y su presencia social, sin que la respuesta esté siendo precisa ni coordinada, y Las Ventas es un estandarte que, bien utilizado, puede demostrar los valores culturales y la amplia acogida de la Tauromaquia entre los más variados sectores. Segundo, porque en el actual escenario de crisis económica y recorte de festejos, una plaza de temporada es más necesaria que nunca. Tercero, porque a pesar de que entre los habituales de los tendidos venteños hay mucho integrista, se trata de una plaza que permite demostrar cómo puede ser una Fiesta digna y, a la vez, festiva, recuperando una tauromaquia eterna y toreros que de otro modo no estarían en el circuito (tal y como sucedió en la tarde de Juan Mora en la pasada Feria de Otoño). Y cuarto, porque la Comunidad de Madrid está apostando por la Fiesta, su Presidenta es cabal aficionada, y es consciente de que lo que se haga en la primera plaza del mundo es a la vez referencia y termómetro para otras muchas plazas.
Por eso, a lo largo de distintas entradas en días sucesivos voy a efectuar mis reflexiones sobre cuáles son los elementos que, a mi juicio, deben tenerse en cuenta para elaborar el futuro Pliego y que enlazan con las que ya fui desgranando al finalizar el pasado San Isidro en tres entradas diferentes (Conclusiones I, Conclusiones II y Conclusiones III). Soy consciente de que se trata de un ejercicio de escasa relevancia práctica por su carácter parcial y porque a quienes corresponde elaborar el Pliego tendrán en mente otros muchos factores e intereses que no tienen por qué coincidir con los de los aficionados (y, en concreto, con mi visión de la Fiesta); pero si algo de lo que se plantea aquí sirve para avivar el debate y que el Pliego no se elabore sólo con inercia, ya habría servido de algo. Además, tener ilusiones no cuesta nada…
El modo de acercarme a este debate, no obstante, va a ser algo diferente a lo que hasta ahora he podido ver. Trataré de hacerlo en seis pasos:
- En la siguiente entrada hablaré del actual Pliego: cuál es el sistema de gestión que incluye, cuáles son las principales obligaciones del adjudicatario y cuáles los criterios para seleccionar al empresario.
- A continuación efectuaré un breve resumen de qué es lo que, a mi juicio, ese Pliego ha conseguido para Las Ventas. Es decir, qué elementos de la oferta resultaron relevantes para la selección del adjudicatario y cuál es la gestión en la que se ha traducido las obligaciones y los criterios de selección del Pliego.
- Más tarde apuntaré cuál es la misión que, desde mi punto de vista, Las Ventas debe tener en la Fiesta. Es decir, qué es lo que debería tratar de conseguir el nuevo concurso.
- Definidos los objetivos, abordaré el debate de los distintos sistemas de gestión, apuntando cuál (cuáles) es en mi opinión el más adecuado para cumplir con esos objetivos.
- Tras el sistema de gestión apuntaré cuáles podrían ser los criterios de selección del adjudicatario que ayudaran a elegir a quien mejor pudiera dar cumplimiento a esos objetivos.
- Y, por último, haré algunas reflexiones generales (pero no por ello de menor trascendencia) sobre los abonos, las instalaciones de la Plaza, los sistemas de venta de entradas, devoluciones, etc.
domingo, 9 de enero de 2011
La realidad de la ficción
Este es el enlace:
http://alejamu.blogspot.com/2011/01/durantissime-de-liberation.html
Mil gracias.
viernes, 31 de diciembre de 2010
Memoria del 2010
Tal vez el reencuentro más feliz, después de varios años, ha sido con la Plaza de Cáceres, el origen de mi afición. Porque siempre es un placer volver al recuerdo de la infancia, porque el Club Taurino Cacereño me trató de forma excepcional (Ambrosio García Polo tuvo incluso el detalle de hacer una reseña de mi conferencia en el programa de mano de la corrida) y porque compartí la tarde con Pablo Pámpano y con José María Jurado.
La base de mi temporada ha sido la Plaza de Las Ventas (28 tardes), pero he estado seis en Sevilla, tres en Olivenza, Valencia, Vistalegre (Madrid) y Huelva y dos en Valdemorillo, Bilbao, El Puerto de Santa María, Algeciras y San Sebastián de los Reyes.
Las tardes más completas han sido en Sevilla, Algeciras y El Puerto de Santa María (el toreo siempre viene con aires del sur), con algún momento muy bueno en Olivenza y Vistalegre y el recuerdo de los quites de Morante y Luque en Las Ventas. Además de por ver toros, el viaje a tantos lugares ha sido siempre un placer por los amigos con los que lo he compartido, por el encanto de las ciudades y por lo apasionante de la gastronomía de nuestro país.
Con la esperanza de que en un par de meses (o menos), volvamos a ver en la plaza la gracia de Morante, la plenitud de El Juli, la liturgia de José Tomás, el empaque de Manzanares, la inteligencia de Ponce, el poso de Juan Mora,... enumeremos los lugares que han compuesto esta peregrinación anual.
- Valdemorillo: 2
- Vistalegre (Madrid): 3
- Olivenza: 3
- Valencia: 3
- Brihuega: 1
- Sevilla: 6
- Madrid: 28
- Bilbao: 2
- Cáceres: 1
- Algeciras: 2
- Barcelona: 1
- Huelva: 3
- El Puerto de Santa María: 2
- San Sebastián de los Reyes: 2
- Pozuelo de Alarcón: 1
- Albacete: 1
Y, por este año, sólo resta desear los mejor para el 2011 a todos los que nos seguís, comentáis, linkáis y os acercáis cibernéticamente de cualquier modo.
Que 2011 sea próspero y taurino.
martes, 28 de diciembre de 2010
Reflexiones sobre el final de un año
Pero este año ha dado también un Morante en tardes de gloria (Nimes, Jerez, Badajoz, Cantalejo, los quites de Madrid,...). Ha dado un año redondo de Juli y tardes memorables de un Manzanares cada vez más asentado. Ha dado los veinte años de alternativa de Ponce. Ha dado una tarde en Las Ventas (la de Juan Mora en otoño), con un resultado triunfal en cuatro de los toros, algo que hacía más de diez años que no se recordaba... Ha dado "Plaza de Toros", el grandísimo libro de José María Jurado y Pablo Pámpano en La Isla de Siltolá. Y ha dado otros muchos sentimientos y tardes de pasión.
La temporada que se ha ido no ha sido buena en lo artístico y ha sido ruinosa en lo económico. Y la que viene no se adivina mejor. Pero entre todos tenemos que hacer lo posible para que lo bueno tenga más eco que los gritos de la mediocridad y las tardes aburridas. En esta labor, la televisión desempeña un papel fundamental y no sé bien si todos los profesionales lo tienen claro y actúan en consecuencia.
Les comento un breve sucedido que ilustra a las claras lo que comento. Hace un par de semanas, en la entrega del Premio Taurino de ABC a Enrique Ponce tuve la suerte de poder departir extensamente con responsables de varias televisiones involucrados en la información taurina. Los datos que daban eran demoledores. Comentaban que para ellos, dar una corrida cualquiera en una plaza sin mucha relevancia era mucho más caro que dar un partido de la Champion League de Fútbol. Que los derechos de imagen que había que abonar a los toreros eran estratosféricos. Y que, además, había que pagar dinero a todos los que participaban de cualquier modo en el espectáculo, desde los banderilleros hasta los empresarios, pasando por los mozos de espada, los ayuda,... Parece que en algún momento habían planteado que no era sensato que alguno de esos individuos tuvieran que percibir importes de ninguna clase por televisar un festejo y que se les había respondido que aquello eran conquistas laborales a las que no iban a renunciar. Como respondían con evasivas muchos toreros cuando se les trataba de hacer una entrevista (es más difícil entrevistar a algunos toreros que a cualquier estrella mundial del rock). Aquellos profesionales (algunos con importantes responsabilidades televisivas) se quejaban amargamente de la falta de visión del taurinismo. Argumentaban que en un momento en el que, con muchas voces en contra, hay directivos en distintas televisiones empeñados en difundir la Fiesta, son los propios profesionales y acompañantes los que dificultan que esta difusión se pueda llevar a cabo.
Particularmente creo, y así se lo indiqué, que la difusión taurina debe hacerse de otro modo. Que en lo relativo a la información, de lo que se trataría es de conseguir que, durante la temporada, hubiera al comienzo de cada semana (probablemente el martes, para no coincidir el lunes con la avalancha del fútbol) piezas de dos o tres minutos en los que se mostrara en los informativos lo mejor de los festejos celebrados la semana anterior, sobre los que cada cadena pudiera efectuar sus montajes y hacer sus comentarios. Creo que es imprescindible difundir esta parte positiva de la tauromaquia y que para ello debe ser la propia organización de la Fiesta la que, con generosidad por parte de todos, pudiera organizar estos resúmenes y facilitarlos a las televisiones (consiguiendo, si es posible, el compromiso de estas de difundirlos en los informativos).
Y entiendo que la retrasmisión de los festejos en abierto es también fundamental. Mejor si pudiera ser de festejos en plazas relevantes y con carteles de interés, que con toreros mediáticos en plazas de tercera. Con comentarios que ilustren sobre el comportamiento de los toros, sobre la técnica del toreo, sobre Historia de la Fiesta, sobre los propios toreros (sí, como hacía el genial Matías Prats),...
La tauromaquia requiere dejar de estar a la defensiva y pasar a una ofensiva de dignidad y trasparencia. En ello nos jugamos el futuro. Y sería muy mezquino que intereses cortoplacistas lo entorpecieran.
(Una aclaración, probablemente innecesaria. No tengo nada contra José Tomás. De hecho creo que todos somos conscientes de que con cuatro o cinco toreros con su actitud, con su compromiso ético y su entrega, la posición social de la tauromaquia sería otra, y ni televisión haría falta. Aún así, creo que sería un buen gesto que permitiera la televisión en uno de los festejos en los que participara la próxima temporada. Creo que el problema de la televisión no está precisamente en el único torero que llena las plazas donde torea todas las tardes, siendo además, como es, el que más información consigue que se difunda en espacios generalistas).