sábado, 19 de febrero de 2011
Agustín Díaz Yanes - Actualidad de la Fiesta
Una pena que entre los presentes no hubiera ningún profesional, al menos, ninguno conocido (el propio Agustín ha afirmado, con agudo sentido del humor, que estaba seguro de que estaban entrenando). Pero más desasosegante aún es que no hubiera empresarios ni presencia visible de medios de comunicación (a esta hora, no hay rastro de la conferencia en ninguno de los principales portales taurinos), a excepción de Andrés Amorós.
Agustín ha sido presentado por Ramón Ramos, Catedrático de Sociología, Presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) y, a lo que parece, buen aficionado desde niño, cuando acudía con su padre, veterinario de las plazas de Madrid, a los reconocimientos. Este es el nivel de los aficionados que necesitamos y los que pueden defender la Fiesta desde planteamientos mucho más modernos que los que habitualmente utiliza la gente del toro y los cansinos aficionados a los que todo les parece mal y fraudulento.
Este ha sido, precisamente, el comienzo de la conferencia de Díaz Yanes. Ha afirmado que no cree en el fraude taurino, al menos en el fraude organizado. Que no cree en ganaderos corruptos, toreros cobardes y empresarios mezquinos. Que no es afín a la afición que se considera catedrática y está continuamente juzgando negativamente a todo el estamento taurino. Que no hay culpables a los que acusar.
Cree que la Fiesta adolece de una crisis de agotamiento y confusión. Una crisis que es cíclica (como lo son las de la economía), y que, sin embargo, en este momento es más peligrosa que otras veces porque ha coincidido con los ataques externos al mundo del toro.
Entiende que hay una crisis de agotamiento porque se ha acabado un ciclo, porque la evolución del toreo ha llevado a un toreo cada vez más estético (incluso manierista), pero con menos emoción. Siempre ha existido un equilibrio inestable entre la emoción que proporciona el toro y la estética que consigue realizar el torero con su arte. Si no se consigue emoción o un arte absolutamente excelso, el espectáculo no arrebata, no consigue crear algo mejor que la propia vida. Es sólo estética, pero estética hueca.
Se ha remontado a la época de Joselito y Belmonte para explicar cómo crearon, en una época de absoluta crisis taurina, el toreo moderno. Crean algo que el público necesita, pero que no sabe lo que es. En esa nueva tauromaquia, Joselito alienta a los ganaderos a criar un toro nuevo, un toro que permita esa nueva forma de torear. Y eso es lo que hace que haya castas hasta ese momento preponderantes que pierden absoluta importancia, creciendo de forma sustancial las castas que mejor se adecúan al toreo ligado y por bajo.
Los escritores son los primeros que se dan cuenta del cambio se sensibilidad y la tauromaquia engancha a los intelectuales, de modo que la mejor generación poética española (la del 27) es un grupo en el que la mayoría son buenos aficionados.
Ese nuevo toro por el que apuesta Joselito fue objeto de crítica, pero fue el que propició salir de la crisis y regenerar el toreo.
En la actualidad no hay acuerdo sobre el tipo de toro que hace falta y eso da lugar a equívocos, porque en la actualidad se torea estéticamente muy bien, pero el público exige una perfección en la colocación, el cite, en el modo de torear,… que nadie se la ha explicado al toro. Y el toro no sabe (decía con gracia) que tiene que embestir de forma uniforme, continuada, por bajo,… Porque parece que si no, no pasa nada en el ruedo.
A su juicio, en la actualidad hay, básicamente, tres tipos de toros: 1) uno grande y parado, que se parece mucho al de antes de la revolución de Joselito, pero al que se pide que se le haga el toreo moderno, lo cual es imposible; 2) uno pequeño y débil, que se cae y que no proporciona emoción alguna; y 3) uno bien presentado, pero equilibrado, exigente, el toro ideal que hay que defender. Pero este tercer tipo de toro sólo se ve muy escasamente en Madrid, algo en Sevilla, más en Bilbao y un tanto en Francia. Sin embargo, este debería ser el toro que saliera casi siempre.
Se queja (algo que ya hemos comentado aquí en alguna ocasión) que los ganaderos no pueden lidiar en Madrid lo mejor de sus camadas, sino lo más grande. Se prima el volumen sobre la calidad. Y esto hace incluso que tradicionales ganaderías con emoción no puedan venir a Madrid por el tipo de toro que ahora se exige, lo cual es una pérdida notable para el aficionado y para la Fiesta.
Ha realizado también un análisis tremendamente inteligente y crítico con la lidia actual. Partiendo de que al toro se le exige una barbaridad en la muleta, ha ido desgranando todo lo que se hace antes que, sin suponer toreo, va quebrantando al toro haciéndolo pasar múltiples veces y correr una barbaridad. Propone que sean los subalternos los que paren al toro, que al toro se le deje donde esté cuando salgan los caballos y no que se le lleve al burladero del 6 (en Madrid), que no hay que pegar el segundo puyazo a contraquerencia cuando el toro ha demostrado que no es bravo, que se permita picar al toro donde sea más conveniente para este,… Es decir, una lidia donde sólo se den los capotazos justos por los banderilleros y que el matador sólo los dé si es para lucirse. Sólo de este modo el toro medio, que al fin es el que más abunda, podrá llegar algo más entero al tercio de muerte y permitir una cierta faena de muleta.
Ha repasado también la suerte de varas, agradeciendo que se vayan incorporando nuevas cuadras con caballos y petos menos pesados, porque de otro modo el toro, al estrellarse contra ese muro que son picador y caballo, desiste de la lucha al ver que en su combate no podrá ganar nunca. Esto merma la acometividad del toro, su codicia y su ímpetu posterior.
Pide, en fin, un pacto entre los aficionados por un toro más equilibrado, por ese toro que permite el toreo actual, un toro que él prefiere, como creo que muchos, de menos volumen y más movilidad y emoción. Y un pacto que también permita la libertad de creación del toreo, porque no todos torean, no todos pueden torear, como Joselito, Belmonte, Antoñete, Ordóñez o Bienvenida. Hay también lugar para otros toreros, para otra forma de torear, y no hay quien pueda desarrollar su tauromaquia si constantemente se le dice dónde tienen que ponerse o qué tienen que hacer (comentaba, ya en el coloquio, que él no sabría hacer una película con un montón de gente diciéndole dónde tiene que poner la cámara o qué tiene que decirle a los actores que hagan).
Una conferencia, como digo, absolutamente excepcional. Breve (no más de treinta o cuarenta minutos), pero lúcida y valiente como pocas. Planteando referencias ineludibles de por dónde debemos caminar. De alguien que conoce bien la tauromaquia y que busca el modo de que perdure y evolucione. Porque, como ha indicado (como también nosotros hemos comentado aquí y en distintos foros) con el tipo de toro que sale en Madrid y con esa supuesta “exigencia” a los toreros, ¿qué vemos al fin y al cabo en la Feria de San Isidro? Hay una gran parte de corridas “invisibles”, corridas en las que si has llevado a alguien que confías en que pueda hacerse aficionado, es casi imposible que lo consigas. Y en esto está, al fin, la supervivencia de la Fiesta.
sábado, 12 de febrero de 2011
Valdemorillo (6 de febrero de 2011) - Valdemorillo sin frío
Ferrera lanceó bien con el capote a su primero y puso banderillas aplaudidas, aunque no con la pureza que nos gustaría. En la muleta muchos derechazos, poco toreo al natural (el toro se quedaba más corto por ese pitón), muchos pases y poca hondura. Pinchazo, estocada caída y aquí no ha pasado nada. Al cuarto volvió a recibirlo vistoso con el capote. Puso dos pares de banderillas sobre las piernas y marró en el que debería haber sido el mejor, el tercero, en el que intentó un par al quiebro junto a tablas. Mal vamos si se falla en lo fundamental. La faena de muleta comenzó con muchos enganchones y al cabo de un par de series a quien engancho el burel fue al extremeño, al que volteó y rompió la taleguilla. A partir de ahí, Ferrera tiró de pundonor y dio los mejores pases, muletazos al natural largos y con mucha más seriedad de lo que había hecho hasta ese momento. Tardó en colocar al toro y recetó una estocada entera después de un metisaca.
César Jiménez salió a hombros. El día antes había triunfado en Candelada. El madrileño está comenzando la temporada en triunfo, tal y como finalizó la precedente. No obstante, como alguno comentaba, Jiménez salió a hombros porque mató de dos grandes estocadas. En lo relativo al toreo fundamental, hondo, poco hubo. No por incapacidad o desinterés, sino porque los toros daban lo que daban. Pero que las estadísticas no nos engañen. El primero de su lote fue devuelto por manifiesta invalidez después de haberlo recibido con lances pausados con una rodilla flexionada. Al sobrero lo recibió bien con el capote y le enjaretó un buen quite por chicuelitas y tafalleras. Toreó templado y largo, muy asentado, pero la transmisión fue escasa porque el toro no decía casi nada. La faena al quinto, un toro mucho más cuajado aunque con tan poco fondo como sus hermanos, fue irregular, intercalando fases grises con pases de más enjundia. La enorme estocada en los medios hizo absolutamente incontestable la oreja. ¡Vaya forma de ejecutar el volapié!
Rubén Pinar tiene oficio y tira de él, pero le cuesta horrores conectar, despegarse de una cierta frialdad. Al tercero de la tarde lo toreó bien con el capote y dio una primera serie con la muleta por la derecha muy buena, por bajo y ligada. Luego la faena se fue deslabazando, perdiéndose en pases sueltos, vueltas, desplantes y otros adornos sin mucha explicación ante un toro como aquel. Mató de estocada desprendida. Al sexto de la tarde lo maltrataron en el caballo y en banderillas. Con la muleta empieza enseñando al toro a embestir, muy técnico y bien, pero también la faena fue muy irregular por la escasísima codicia y repetición del animal. Hubo series buenas con ambas manos, pero no más de una por pitón. Luego, pases sueltos y sin estructura que diera continuidad a la faena. Mató después de varios pinchazos.
Y así acabó la primera tarde de toros a la que hemos ido este año. Al menos, no hizo frío en Valdemorillo y removimos el gusanillo. Ahora, soñando que llegue el último fin de semana de febrero y veamos en Vistalegre a las figuras. A ver si de verdad podemos cantar una gran tarde de toros.
lunes, 7 de febrero de 2011
El traspaso a Cultura... el jueves en el CEU
La apertura de la sesión correrá a cargo de D. Rafael Cabrera Bonet (Director del Aula Taurina) y D. José Luis Moreno-Manzanaro (Presidente de la Unión de Abonados y Aficionados Taurinos de Madrid y de España).
La primera mesa estará moderada por D. Rafael Cabrera e intervendrán D. Juan Manuel Albendea (Diputado del PP), D. Antonio Petit Caro (escritor, periodista y director de taurologia.com) y D. Andrés Sánchez Magro (Magistrado de lo Mercantil nº 2 de Madrid).
En la segunda mesa, moderada por D. José Luis Moreno-Manzanaro, intervendremos D. Miguel Cid (abogado, ex-senador y Presidente de la Asociación Taurina Parlamentaria), D. José Ignacio Prada (abogado y Vicepresidente de la Unión Taurina de Aficionados de Madrid), D. Pedro Plasencia (ex-secretario de la Comisión Consultiva Nacional de Asuntos Taurinos del Ministerio del Interior) y quien escribe.
Como puede apreciarse, salvo por uno mismo, el plantel es de primera y creo que puede ser una ocasión de relevancia para reflexionar sobre la relación de la Administración de la Fiesta y en qué medida el traspaso al Ministerio de Cultura puede modificar (entiéndase, mejorar) lo que nuestros políticos hacen por la Tauromaquia.
jueves, 3 de febrero de 2011
Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (7 de 7)
Un primer asunto es la necesidad de acabar con los reventas. Es patético tenerse que encontrar al ir al renovar los abonos o al comprar entradas sueltas con personajes que parecen salidos de lo más sórdido de nuestra historia, individuos que no hubieran desentonado en La Colmena o cualquier otra novela costumbrista de la posguerra. Intentar dotar a la Fiesta de una dimensión cultural es también establecer mecanismos de adquisición de entradas coherentes con esta condición.
También habría que repensar las condiciones para la adquisición, el mantenimiento y la cesión de los abonos. Creo que para adquirir los nuevos abonos habría que dar preferencia a aquellos que acreditaran su asistencia a los festejos del resto de la temporada (asegurándose que eso no da preferencia a los reventas que adquieren boletos para revender a extranjeros o nacionales despistados de paso por Madrid un fin de semana). También los abonados deberían tener la posibilidad de mejorar sus abonos antes de que los nuevos salgan a la venta. En cuanto al mantenimiento, habría que establecer un máximo de abonos por persona (creo que 2 sería más que suficiente). Soy consciente de que muchos tienen abonos para agasajar a amigos o compromisos profesionales, pero creo que es preferible favorecer el acceso a nuevos abonados que mantener abonos “rotatorios”. En cuanto a la cesión (actualmente limitada a los hijos) tal vez deberían establecerse algunos otros criterios (permitir abonos de varios titulares y la cesión entre ellos, cesión a favor de otros familiares, etc.). En todo caso, sería bueno contar con un Reglamento del abonado que estableciera el régimen jurídico de estos.
En lo relativo a la venta de las entradas, deberían establecerse mecanismos que agilizaran la venta de los abonos. No tiene sentido que cada abonado deba esperar la cantidad de tiempo que se precisa para acreditarse, pagar su abono y retirar sus entradas. Tal vez sería más sensato (como propuso en su momento la Unión de Abonados) que las localidades de cada abonado estuvieran impresas desde el momento en que comienza el plazo de renovación de los abonos, y se agilizara de este modo el proceso. Por otro lado, en caso de que no se fuera al esquema de temporada que he apuntado y se siguiera manteniendo la Feria del Aniversario (o equivalente) debería permitirse a los abonados sacar las entradas individuales de los festejos que componen ese ciclo en el mismo plazo en que renuevan su abono. El sistema actual de permitir comprar la feria entera de forma simultánea con la renovación de San Isidro y reservar sólo un día (entre semana) para comprar las entradas individuales (con colas tremendas) es un modo más de estirar un abono suficientemente extenso.
Los sistemas de venta y recogida de localidades deberían ser más modernos y eficaces (la posibilidad de hacerlo en cajeros automáticos como se hace para muchos espectáculos, es una posibilidad que deberían valorar).
Debería garantizarse que hubiera programas de mano suficiente para todos los espectadores. Tengo la sensación de que cada vez hacen menos programas (o, al menos, entregan menos programas). Si uno no llega con veinte o treinta minutos de margen, conseguir un programa es cada vez más difícil.
La banda de música debe sustituirse por una con muchos más componentes y que suene como tal. Es indignante la mala calidad musical de la actual banda. El hecho de que no toque durante las faenas no es excusa.
Hay que plantearse seriamente la comodidad de la plaza. Desde la comodidad de cada localidad, hasta algún mecanismo que permitiera cubrirla los días de lluvia, evitar el sol a los de los tendidos correspondientes y disminuir el viento en el ruedo, que tantas faenas ha malogrado en esta Plaza. Es una materia propia de la Comunidad que tiene que tomarse absolutamente en serio.
La página web de la plaza tiene que mejorarse y modernizarse, tiene que dar más información actual e histórica y estar permanente actualizada. Y debería incorporar mecanismos de participación de los aficionados y abonados.
Son, en definitiva, muchos elementos en los que Comunidad y adjudicatario pueden colaborar para dar una mayor visibilidad y modernidad a una Fiesta apasionante. En estas entradas he intentado mostrar cuál es el camino que creo debe seguirse. Soy consciente de que ha sido extenso, quizá demasiado. Pero espero que sea una reflexión que ayude para que, junto con la de muchos otros, se tome conciencia de la importancia que tiene el próximo concurso sobre la gestión de la primera plaza del mundo.
sábado, 29 de enero de 2011
El Pliego - Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (6 de 7)
En cuanto a las obligaciones del concesionario, creo que, además de otras de carácter instrumental (atender la conservación de la plaza, reservar un número de entradas a la Casa Real, la Comunidad y el Ayuntamiento, etc.), la principales obligaciones en lo taurino deberían ser las siguientes:
1. Organizar la Feria de San Isidro. Esta Feria debería tener un mínimo de doce y un máximo de dieciséis festejos y comenzar entre el 10 y el 14 de mayo. De estos festejos 1 debería ser una novillada, otro un festejo de rejones y el resto corridas de toros. En cada corrida de toros, al menos dos de los tres espadas debería encontrarse entre los veinte primeros del escalafón el año anterior o/y incluido en una lista de cinco espadas que elaboraría cada año el Centro de Asuntos Taurinos de toreros de especial interés que no se encuentren entre esos veinte primeros. En el caso de las novilladas y los rejones, los tres intervinientes deberán estar entre los seis primeros del escalafón la temporada anterior y/o incluido en una lista de dos novilleros y dos rejoneadores que elaboraría el Centro de Asuntos Taurinos con los mismos criterios señalados en el caso de los toreros (estas listas, en el caso de los novilleros y los rejoneadores sólo se elaborarían si existieran lidiadores fuera de los seis primeros que lo justificaran). A los efectos de los novilleros, se computarían los seis primeros que no hubieran tomado la alternativa al tiempo de celebrarse la novillada correspondiente. De las ganaderías, al menos el cincuenta por ciento serían de entre las diez mejores de la temporada anterior (considerando como tales aquellas a las que más orejas se haya cortado en plazas de primera).
2. Organizar un completo programa de actividades culturales y de difusión de la Fiesta durante los mismos días de la Feria de San Isidro, tanto propias como coordinando las que pudieran organizar asociaciones, empresas y organismos. Establecer un programa de comunicación de la Feria de San Isidro y de estas actividades.
3. Organizar la mini-Feria de la Comunidad, una Feria de entre cuatro y cinco festejos, que se celebraría en los primeros días del mes de mayo (incluyendo, en su caso, alguno de los últimos días de abril), comprendiendo en todo caso los días 1 y 2 de mayo. Debería tener tres novilladas y una o dos corridas de toros. En cada una de ellas, al menos uno de los alternantes debería cumplir los requisitos señalados para la Feria de San Isidro.
4. Organizar la Feria de Otoño, una Feria de entre cuatro y seis corridas de toros a celebrar de forma continuada a mediados / finales de septiembre o en dos fines de semana alternos en esas mismas fechas. Al menos el 20% de los matadores deberían cumplir los requisitos señalados para la Feria de San Isidro.
5. Organizar festejos todos los demás domingos y festivos entre el segundo domingo de marzo y el penúltimo de octubre, de los cuales el 25% serán novilladas y el resto corridas de toros. El empresario tendría la facultad de sustituir los festejos de alguno de los domingos y festivos por festejos en mini-Ferias que organice, siempre que cada mes haya festejos al menos dos domingos (salvo en marzo y octubre que debería haber al menos 1 en cada uno de ellos). Entre la fecha de comienzo de cada una de estas Mini-Ferias y la finalización cualquier otra Feria o Mini-Feria de las señaladas que se haya celebrado antes (o la fecha de finalización de cada una de estas Mini-Ferias y el comienzo de cualquier otra Feria o Mini-Feria que vaya a celebrarse después) deberá existir un mínimo de tres semanas. En todo caso, los Domingo de Ramos, Resurrección, 15 de agosto y 12 de octubre tienen que darse corridas de toros, añadiéndose al mínimo de festejos mensuales indicado.
6. Aportar un determinado número de animales para los alumnos de la Escuela de Tauromaquia, organizar siete novilladas sin picadores en localidades de la Comunidad de Madrid y proponer medidas para la mejora de la formación de los alumnos y la apertura de ésta a los aficionados (ciclo anual de conferencias para los alumnos de la Escuela abierto a los aficionados, actividades de formación en las que puedan participar los aficionados, mecanismos para dar difusión a los festejos de formación de los alumnos, etc.).
7. Organizar y abrir al público, en una zona de la Plaza que debería facilitarle el Centro de Asuntos Taurinos y acondicionar el adjudicatario, una Biblioteca y una videoteca taurina, con un programa anual de actividades.
8. El resto de las obligaciones auxiliares incluidas en el anterior Pliego, tales como exposición de los toros en el Batán, grabación de los festejos, acceso de los aficionados al apartado, conservación ordinaria de la plaza, etc.
9. Régimen económico: (i) el canon sería cerrado (creo que podría estar en 3.750.000 euros anuales) y (ii) el precio máximo de las entradas sería el actual con incrementos anuales de la mitad del IPC del año anterior, salvo en el caso de los festejos de San Isidro que tendrían un precio del 30% superior a los actuales precios y se incrementarían anualmente en función del IPC.
10. Abonos: los abonados, para mantener su abono, deberían renovar cada año los abonos correspondientes a la Mini-Feria de la Comunidad, la Feria de San Isidro y la Feria de Otoño. Para cualquier otro festejo tendrán preferencia en la adquisición durante varios días antes de ponerse a la venta las localidades al público en general. (Advertirán que en la quinta entrada de esta serie indiqué la posibilidad de que se obligara a adquirir a los aficionados algún abono adicional. Creo que pese a disminuirse la Feria de San Isidro de los 23 festejos del anterior Pliego a 16, al aumentarse los precios de san Isidro un 30% y establecerse un canon fijo inferior al ofertado por los tres licitantes del anterior concurso, es probable que se alcanzara el equilibrio y la posibilidad de beneficio de los eventuales adjudicatarios. El Centro de Asuntos Taurinos debería realizar este análisis y, de no ser así, debería ajustarse el canon o establecerse esa obligatoriedad de los abonados de un abono adicional de entre las Ferias que se organicen, con el inconveniente de tener que cerrarlas antes de sacar los abonos de San Isidro para que el abonado eligiera).
11. Televisión: los derechos de retransmisión de televisión serían negociados conjuntamente entre el concesionario y el Centro de Asuntos Taurino, que se distribuirían al 70%/30% los ingresos correspondientes. Para la cesión de estos derechos se tendría en cuenta la información taurina general en la televisión de la cadena o grupo al que perteneciera la que fuera a difundir los festejos.
Con estas obligaciones, los licitadores deberían efectuar su oferta que concretara los siguientes aspectos, que serían objeto de baremación:
A. Feria de San Isidro. En atención a la calidad de la programación propuesta: aumento del número de lidiadores de primer nivel respecto al obligatorio, repetición de las figuras, combinación de figuras con toros de encastes no habituales, etc. 25%
B. Programación cultural y difusión en medios de información general de información sobre los festejos de la Feria de San Isidro y sobre estas actividades culturales que se realizarían durante la misma: 20%
C. Mini-Feria de la Comunidad, Feria de Otoño y resto de la temporada. En atención a la calidad de la programación propuesta: aumento del número de lidiadores de primer nivel respecto al obligatorio, repetición de las figuras, festejos con toros de encastes no habituales (mejor si es con toreros de cierto nivel), etc. 30%
D. Televisión. Acuerdo con una televisión (de difusión nacional, o de la mayor difusión posible teniendo en cuenta las adjudicaciones de la TDT) para la emisión de información taurina en sus informativos generales. El acuerdo se referirá a la información taurina, al menos, entre marzo y octubre y no se limitará a Madrid y/o la Feria de San Isidro, sino la temporada en general, con especial atención a las Ferias más relevantes de la temporada en España y Francia. Se valorará hasta 9% teniendo en cuenta la difusión de la cadena y el tiempo y la calidad de la información que se proponga.
E. Escuela de Tauromaquia. Actividades para potenciar la actividad de ésta y para facilitar la participación de los aficionados en sus actividades. 8%
F. Organización de la Biblioteca Taurina, Videoteca y realización de otras actividades culturales. Se valorará la calidad de la oferta, los horarios para facilitar el acceso a los aficionados, actividades dirigidas a los más jóvenes, difusión en medios de información general y actividades en internet. 8%
G. Canon. Como se ha indicado, existirá un canon cerrado que deberá abonar el adjudicatario, por lo que el aspecto económico no será objeto de valoración.
H. Experiencia. La experiencia no será objeto de valoración. Para licitar se exigirá un experiencia mínima en la gestión de plazas de primera y segunda de al menos 10 años con arreglo a los criterios del anterior Pliego. Pero disponiendo de esta experiencia, el hecho de tener más no será objeto de valoración. (Realmente sería interesante reconocer también la experiencia en la organización de otros eventos de gran relevancia social, pero tal vez no sea éste el concurso para hacerlo).
I. Difusión de los Pliegos. Una vez efectuada la adjudicación, se hará público el contenido íntegro de todas las ofertas en lo relativo a los aspectos A a G indicados (no las escrituras o documentos que acrediten la personalidad de los contratantes, su solvencia, datos de Hacienda o Seguridad Social, etc.) y la valoración efectuada de cada uno de ellos por la Mesa de Contratación.
jueves, 27 de enero de 2011
Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (5 de 7)
Por motivos que no alcanzo a comprender, gran parte del debate de los aficionados en los últimos años se ha centrado en el modelo de gestión. Son muchos los que abogan por la gestión “interesada”, que se utilizó durante parte de los años de los Lozano, en sustitución del actual modelo de concesión. A mi juicio, sin embargo, el sistema de gestión no es lo más importante. De hecho, diría que es casi irrelevante. No importa cómo se gestione, sino para qué se gestione. Si se implanta un modelo de gestión interesada, pero se hace una gestión con los mismos criterios de los últimos quince o veinte años, no se habrá ganado nada. Y si se gestiona mediante un sistema de concesión, pero se hace un Pliego que invite a conseguir los objetivos que expuse en la entrada anterior, se valoran las ofertas en función de esos criterios y se hace un adecuado seguimiento del cumplimiento por parte del concesionario del Pliego y de su oferta, la concesión será un sistema tan bueno como cualquier otro.
Creo que cuando se habla de la gestión “interesada”, o de modelos como el de Santander, el de Vitoria o el de algunas plazas francesas, lo que de verdad se quiere decir es que los aficionados y la Administración deben ejercer una labor de iniciativa y de control que impida al empresario hacer y deshacer a su antojo. Tengo mis dudas, sin embargo, de que eso funcionara en Madrid. Esos sistemas pueden funcionar si de lo que se trata es de hacer una Feria más o menos extensa, pero limitada. Aplicarlo a una plaza con una temporada tan variada como la de Madrid creo que complicaría enormemente la gestión. Además, en la plaza de Madrid hay algunos aficionados (probablemente, gran parte de los que más organizados están) que tienen una visión de la fiesta tremendamente sesgada, contraria a las figuras, orientada a un tipo de toro muy concreto,… Es decir, una visión que, de imponerse, creo que haría tremendamente difícil disfrutar de los toros en Madrid y cumplir con los objetivos a los que nos referíamos en la anterior entrada.
Sí soy partidario, sin embargo, de establecer mecanismos transparentes y continuados de comunicación entre la Administración, el gestor y los aficionados (directamente y a través de las distintas asociaciones). Mucho más que de involucrarles a todos en la gestión.
Hay que recordar, además, que, en el fondo, la gestión “interesada” no es sino un sistema que lo que hace es que la Administración y el empresario compartan los riesgos económicos de la gestión. Y no tengo claro que el que la Administración participe en el resultado de la gestión económica sea bueno para lograr los objetivos enunciados.
A mi juicio, en resumen, el sistema de concesión es un buen sistema, siempre que el Pliego sea adecuado para conseguir los objetivos expuestos, el importe del canon sea un importe razonable y no determinante para la adjudicación, la Administración cumpla con su función de control y seguimiento del Pliego y la oferta del adjudicatario y se establezcan cauces de comunicación formales y continuados entre Administración, empresa concesionaria y aficionados.
El problema, para mí, no está en el modelo de gestión, sino en concretar los objetivos que quieren conseguirse. Y a partir de ahí elaborar un Pliego que premie e incentive el cumplimiento de esos objetivos. A ello dedicaremos la próxima entrada.
martes, 25 de enero de 2011
Exposición en Espartinas
Es un placer invitar a nuestros lectores a la inauguración de la exposición “Plaza de Toros” Obra gráfica del libro, del ilustrador Pablo Pámpano Vaca, que tendrá lugar en el Centro Cultural Casa de las Monjas de Espartinas, el próximo día 1 de febrero, a la 20.00 horas. Se servirá un vino español.
Permanecerá colgada en dicho centro hasta el día 15.
Se trata de 30 obras creadas para ilustrar el libro “Plaza de Toros” publicado junto al poeta José María Jurado por la editorial sevillana Isla de Siltolá en abril del 2010 y reproducidas como “Gilcées” sobre papel Hahnemüle “William Turner” de 310 gr/m2
lunes, 24 de enero de 2011
Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (4 de 7)
Al referirnos al Pliego de 2006 decíamos algo que a muchos sonaría a extraño tecnicismo jurídico, pero que tiene una importancia crucial: que el concurso convocado para elegir el gestor de la Plaza de Las Ventas era un concurso de gestión del servicio público de la explotación de la Plaza de Toros. Es decir, la Comunidad de Madrid considera la actividad taurina un servicio público (igual que puede serlo suministrar el agua o limpiar las calles). Si esto es así, ¿qué es lo que resulta esencial en este “servicio”? ¿Qué es lo que la Comunidad tiene que garantizar a los madrileños? Por seguir con la comparación con el agua, ¿tiene que garantizar que haya agua en todas las casas, un agua de calidad, un agua a un precio determinado,…? Y en materia taurina, ¿qué? ¿Se trata de que haya muchos festejos o que haya festejos muy buenos, aunque sea menos? ¿Se trata de que los precios sean muy bajos o que haya festejos de interés, aunque los precios sean más altos? ¿Se trata de que cualquier torero pueda torear en Madrid para hacerse un hueco o que sólo los que han demostrado su valía debuten en Las Ventas?
La respuesta a esta y a otras muchas preguntas es lo que determinará el Pliego que se haga. O viceversa, el Pliego que se haga demostrará cuál ha sido la respuesta que se da a estas preguntas, se las haya formulado o no el Centro de Asuntos Taurinos. Y es evidente que en la mente de cada político y de cada aficionado hay un modelo distinto de lo que considera que debe ser la Plaza de Las Ventas.
Expongo ahora cuáles son, para mí, estos objetivos, explicando brevemente cada uno de ellos:
- A mi juicio, la Feria de San Isidro debe ser la mejor feria de la temporada. Una Feria donde todos los carteles sean carteles rematados, donde las figuras repitan varias tardes, donde estén las mejores ganaderías con sus mejores toros (con los mejores, no con los más grandes o los más aparatosos). La Feria tendría que estar hecha para que todas las tardes fueran tardes de triunfo grande. Luego, podrá serlo o no. Pero todos sabemos que hay combinaciones que aseguran en mayor medida el triunfo que otras. En San Isidro todas las combinaciones deberían ser carteles que justificaran a cualquier aficionado hacerse quinientos o seiscientos kilómetros. Obviamente esto supone hacer una Feria de San Isidro de no más de dos semanas. Y sería una Feria muy cara. Habiendo menos festejos, creo que no debería haber problema para que subir las entradas de esta Feria un porcentaje relevante respecto a los precios actuales (pero subir sólo los precios de estas corridas, no las del resto de la temporada).
- La Feria de San Isidro tendría que tener una repercusión absoluta en Madrid y en todo el mundo por su actividad taurina durante esos días. Habría que salir en todos los medios de comunicación por la actividad taurina y por la actividad paralela que se organizara. Tendría que presentarse esos días los mejores libros taurinos. Tendría que haber conferencias de ilustres intelectuales aficionados a la Fiesta. Tendría que haber exposiciones artísticas de alto nivel en galerías de arte. Tendría que haber conciertos y espectáculos relacionados con el ámbito taurino (desde flamenco a danza, pasando por presentación de películas, etc.). Tendría que haber entregas de premios del más alto nivel y que congregaran a los mejor de la sociedad. Tendría que haber actividades gastronómicas, lúdicas, turísticas,… relacionadas con el mundo taurino. La Plaza de Las Ventas y sus alrededores deberían ser una muestra de lo mejor que haya en relación con la actividad taurina: deberían montarse stands, casetas, carpas,… para conseguir acercar a la gente al mundo de la Tauromaquia. Allí y en El Batán, que debería recuperarse para exponer los toros, que hubiera clases prácticas para aficionados, actividades para niños, actividades abiertas de la Escuela de Tauromaquia,… Durante esos quince días debería ser posible estar todo el día con actividades taurinas, con las mejores actividades taurinas. Y la empresa gestora del coso debería ser la responsable de coordinarlo todo y de hacer una labor de comunicación que acercara estas actividades al público en general a través de televisión, radio, internet, periódicos, etc.
- El resto de la temporada debería conseguirse hacer carteles mucho mejores que los actuales, carteles de los ahora habituales en San Isidro, probablemente. Habría que dar libertad al empresario para organizar la temporada dentro de ciertos límites. Por ejemplo, que se pudieran hacer cuatro o cinco mini-ferias de cinco o seis festejos cada una. Pero mini-ferias que en ningún caso estuvieran unidas (o cercanas) a San Isidro, ni entre sí. Se trataría de que concentrando en ciertos momentos la publicidad y la comunicación, la Plaza pudiera tener actividad durante más tiempo, pero que eso no eclipsara la Feria de San Isidro que debería ser el gran centro de la actividad taurina de todo el año. De cara a asegurar ciertos ingresos, podría exigirse que los abonados, para mantener su abono, tuvieran obligación de adquirir, además del de San Isidro, el de Otoño y el de una de estas ferias (para lo cual todas ellas tendrían que anunciarse de forma conjunta, para que los aficionados, a la vista de los carteles optaran). De este modo, se aseguran unos ingresos mínimos globales y se abre la plaza a que espectadores interesados puedan ir a corridas de cierto interés a las que ahora no pueden ir por lo difícil que es conseguir entradas en San Isidro. ¿Por qué no hacer, por ejemplo, una feria de toreros “artistas”, otra de ganaderías de distintos encastes, otra de toreros no españoles,…? Madrid tiene que ser plaza de temporada, pero no con carteles absurdos cada domingo, sino de forma coherente y atractiva.
- En la medida de lo posible, habría que evitar que Las Ventas fuera la plaza de las oportunidades para los novilleros. Los novilleros que vengan a Madrid tienen que ser los mejores del circuito, no los que se juegan a cara o cruz estar en la profesión si tienen suerte y hacen algo que mantengan la posibilidad de torear una o dos novilladas cada temporada.
- Igual sucede con los toreros de alternativa, aunque en este caso sí pueden insertarse en distintos carteles toreros que no están en el circuito, pero que está contrastada su valía y que, por distintos motivos, torean poco (caso de Juan Mora, Víctor Puerto, Manolo Sánchez, Luguillano,…). En la medida en que fuera posible, habría que ponerlos con ganadería que dieran alguna oportunidad de triunfo.
- Las Ventas tiene que ser una plaza donde se vea lo mejor de la cabaña ganadera y donde se vea la variedad de la cabaña ganadera. Para ello, y hay que decirlo sin tapujo, hay que rebajar la exigencia en el trapío del toro. Hay que hacer que venga un toro con un cuajo adecuado a su encaste, y dentro de la ganadería debería venir aquello que el ganadero considere que tiene más posibilidades de embestir, no lo que sea más grande, lo que tenga más culata o lo que sea más cornalón o enmorrillado.
- Las Ventas tiene que ser una plaza abierta durante todo el año a la actividad taurina, a los aficionados y al público en general. Tiene que dinamizarse el Museo Taurino, tienen que organizarse de forma coherente y darse mejor a conocer las actividades culturales que se realizan en la plaza, debería abrirse la biblioteca y videoteca que al parecer están en proyecto y que podrían convertirse en punto de encuentro de aficionados durante todo el año. Si además tuviera una cafetería con TV donde se emitieran vídeos taurinos mucho mejor.
- Hay que abrir la Escuela de Tauromaquia a los aficionados y enlazarla con la gestión de la Plaza de Las Ventas. El éxito de los cursos de iniciación para aficionados demuestran que son (somos muchos) los que queremos estar en contacto con este mundo y conocer más sobre él. ¿Por qué no habilitar un espacio, como al parecer existe en la Plaza de Valencia, para que un día a la semana –los viernes- los aficionados vayan y puedan torear de salón? ¿Por qué no organizar un programa anual de conferencia para los chavales de la Escuela que esté también abierto a los aficionados?
- Hay que organizar actividades que de verdad acerquen el toreo a niños y jóvenes.
- Hay que mejorar la página web de Las Ventas y crear un verdadero canal de comunicación con los aficionados.
- Hay que cambiar la banda de música, que aunque aquí no toque durante la faena, cuando suena debería sonar como una verdadera banda (como la de Sevilla, Málaga, Valencia,…) y no como una charanga.
- Aunque es materia de la Comunidad de Madrid y no de quien gestione la actividad taurina, debería hacerse un estudio serio para hacer la plaza más cómoda y para evitar que la lluvia o el viento entorpezca la celebración de espectáculos. Es claro que se trata de un edificio protegido y que el número de abonados hace difícil buscar soluciones (que en muchos casos pasarían por reducir el aforo), pero seguro que se puede ir avanzando en soluciones que son viables técnicamente y que habrá que conseguir implantar si queremos dotar a la Fiesta del prestigio y el respeto que se merece.
Esta es mi visión de lo que creo que debería ser la gestión del servicio público de explotación de la Plaza de Toros de Las Ventas. Esto y no otras cosas. Y conforme a estos criterios deberá decidirse cuál es el mejor sistema de gestión (gestión interesada, gestión directa, comisión taurina, concesión…) y cómo ha de elaborarse el Pliego, en el caso de que no se trate de una gestión directa. A ello dedicaremos las dos siguientes entradas.
sábado, 22 de enero de 2011
Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (3 de 7)
Al concurso de 2006 se presentaron tres ofertas: Simón Casas (Toreart), Tomás Entero y Taurodelta (Choperitas), lo cual resultaba bastante llamativo teniendo en cuenta que en 2004 fueron ocho las empresas que concurrieron.
En la baremación final Taurodelta obtuvo un total 81’41 puntos, por 80’30 de Toreart (Simón Casas) y 74’33 de Tomás Entero.
De los distintos criterios, el determinante fue el de la “experiencia”, en el que Taurodelta obtuvo 15 puntos (al reconocérsele 97 años de experiencia), por 5’10 de Torart (39 años de experiencia) y 1,5 de Tomás Entero (18 años de experiencia). Es decir, sin tener en cuenta el apartado de experiencia, Toreart (Simón Casas) hubiera obtenido 75’2 puntos, Tomás Entero 72’83 y Taurodelta (actual gestor) 66’41. O dicho de otro modo, el actual gestor ganó el concurso por 1,11 puntos, pero si no se hubiera tenido en cuenta la experiencia (o no se hubiera tenido en cuenta del modo en que se hizo), hubiera perdido por 8’79 puntos.
En el apartado económico la mejor oferta fue la de Tomás Entero, que ofertó 5.409.000 euros (25 puntos), Toreart ofertó 5.200.000 euros (24’3 puntos) y Taurodelta 5.175.000 euros (23,92 puntos). En cualquier caso, todos ofertaron en torno a un 50% más del canon mínimo establecido por la Comunidad.
En cuanto a la programación taurina, Toreart obtuvo 20 puntos, Tomás Entero 19 y Taurodelta (actual gestor) 17’75 puntos.
En resumen, la Plaza de Las Ventas fue adjudicado por una diferencia enorme en la valoración de la “experiencia” en la gestión de plazas de toros de uno de los candidatos (Taurodelta) respecto a los otros dos. Y ese candidato, por el contrario, era quien peor oferta tenía en todos los demás apartados (y, de forma particular, en el correspondiente a la programación taurina).
Que la adjudicación fue bastante discutida puede comprobarse en los medios de aquellos días. Puede consultarse, por ejemplo, lo que decía Zabala de la Serna, lo que apuntó El Confidencial o el Monográfico que dedicó la Asociación El Toro, asociación a la que como sabrán los seguidores de este blog uno no tiene especial simpatía, pero que he de reconocer que desde su visión, muchas veces sesgada, hacen un seguimiento continuo de lo que pasa en Las Ventas.
Apuntaba que la oferta ganadora no fue la mejor de las presentadas en cuanto a programación, aspectos culturales, difusión, etc. Esto, sin embargo, no significa que la adjudicación no fuera legal. Para poder realizar ese análisis debería tener muchos más datos de los que dispongo pero, en todo caso, la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 19 de noviembre de 2009, avala la legalidad de la concesión, por lo que debemos asumir que así es. Sin embargo, más allá de que la concesión sea ajustada a derecho, lo que hay que tener presente es que el Pliego que se hizo permitía adjudicar la Plaza sólo por un criterio basado en los años que una determinada sociedad (ni siquiera sus gestores actuales) llevara gestionando plazas de toros y con independencia de cuál fuera la oferta más imaginativa, la que ofreciera mejores carteles, una temporada más equilibrada o una mayor repercusión social y cultural de la Fiesta.
Lo que ha sucedido del 2006 para acá es consecuencia de ese Pliego y de esa adjudicación. Ha sucedido que, con diferencias entre unos años y otros, los carteles de San Isidro son muy malos y constituyen un conjunto que no conseguirían abonar más de un 10% de la plaza en ninguna localidad de España o Francia, y que sólo se mantiene en Madrid por inercias varias. Que aunque se había tratado de recortar la Feria de San Isidro, en la práctica el conjunto sigue siendo un cansado mes de toros porque se ha adosado la Feria del Aniversario, una Feria mejor rematada y que los abonados en general comprar porque si no se perderían a las figuras a las que querrían ver en San Isidro y no fuera de él. El resto de los carteles de la temporada son un absoluto desastre (excepción hecha de los Domingos de Ramos y Resurrección, que efectivamente han mejorado mucho estos últimos años, y el del 15 de agosto que ha mejorado, aunque menos).
Cada vez son más los aficionados que no van más que a seis u ocho corridas en toda la Feria y el resto las regalan o las dejan en casa. Calculan lo que les supondría un abono de esas corridas en otra ciudad y ven cómo el precio de San Isidro es equivalente aunque no vaya a más de la mitad de los festejos.
Por otro lado, la repercusión social y cultural de la celebración de la Feria de San Isidro en la ciudad de Madrid y en los medios de información generalistas es cada vez menor y están desapareciendo tertulias radiofónicas diarias, especiales en los diarios y otras muchas actividades que llevaban la tauromaquia a muchos hogares durante todo el mes de mayo hace diez o quince años.
En el apartado económico, la Comunidad de Madrid recibe mucho más dinero del que pensaba y del que, por tanto, destina a la actividad taurina, como explicaba muy bien Los Toros en el Siglo XXI. Pero tanto Comunidad como empresa obtienen suculentos beneficios por un abono constante en San Isidro y porque el coste de los carteles de cada domingo son ridículos, y entre extranjeros de paso por Madrid (chinos y japoneses, sobre todo) y aficionados impenitentes, se obtienen ingresos bastante para compensar esos gastos (y ganar o perder sólo algo de dinero, según los casos).
Madrid tiene, por tanto, una gestión basada en la inercia de un abono que se sigue renovando año tras año y que permite llenar la plaza un mes al año, a pesar de carteles sin interés y de los escasos resultados artísticos. Y la Feria de San Isidro ya no tiene la importancia social que hace unos años. La plaza de Madrid no es un referente de la temporada, ni para los toreros ni para los aficionados, aunque de vez en cuando (muy de vez en cuando) se obre el milagro y se vea un toreo como no puede verse en ninguna otra plaza.
En este panorama, la Comunidad tiene que decidir, para el próximo concurso, si quiere mantener estas inercias o quiere plantear un Pliego innovador para que Las Ventas sea la referencia ineludible en todo el mundo taurino y no-taurino durante unos días (habrá que ver cuántos) el mes de mayo. Para que en esos días se exponga toda la importancia económica y la actividad cultural que existe en torno a la Fiesta. Y para que el resto de temporada, la plaza sea una plaza de interés y no de debutantes o de quienes buscan la última oportunidad para engancharse al carro de una carrera que aún no ha despegado o que está a punto de acabar.
Habrá que decidir cuáles son los objetivos que se quieren conseguir en la gestión de la Plaza de Toros de Las Ventas en los próximos años. Y a ello dedicaremos la próxima entrada.
miércoles, 19 de enero de 2011
Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (2 de 7)
El actual Pliego supone una concesión para la gestión del servicio público de la explotación de la Plaza de Las Ventas. Esto quiere decir, fundamentalmente, que el desarrollo de la actividad taurina en la Plaza de Toros de Las Ventas se considera un servicio público (igual que puede serlo suministrar el agua o limpiar las calles) y que la gestión de esta actividad se realizará no directamente por la Administración, sino una empresa privada (el concesionario) que asumirá la obligación de realizarlo conforme a lo que indica el Pliego y a su oferta y asumiendo el riesgo económico (es decir, el beneficio o la pérdida que genere).
No forman parte de la concesión el Museo Taurino, el Aula Cultural Taurina (salas Antonio Bienvenida y “Antoñete”), la vivienda del conserje y los locales del Centro de Asuntos Taurinos. Sí están incluidos entre los derechos/obligaciones del concesionario la explotación de las almohadillas, bares y restaurantes de la Plaza y las retransmisiones de los festejos.
Las actividades no-taurinas tienen un régimen particular que no es relevante para este análisis.
La Comunidad de Madrid asume todos los gastos inherentes a la propiedad del inmueble (incluyendo las grandes obras y reparaciones) y el concesionario todos los gastos de la gestión de la actividad taurina y el mantenimiento ordinario.
Se establece un canon fijo anual de 3.366.000 euros, que puede ser mejorado por los licitadores.
El Pliego de Prescripciones Técnicas incluye las principales obligaciones del adjudicatario, entre las que destacan las siguientes:
- Duración mínima de la temporada del segundo domingo de marzo al penúltimo de octubre, ambos inclusive.
- Espectáculos obligatorios todos los domingos y festivos dentro de la temporada.
- Al menos 23 novilladas con picadores durante la temporada.
- La Feria de San Isidro comienza el día 10 de mayo y se compone, en días consecutivos, de 18 corridas de toros, 3 novilladas con picadores y dos de rejones.
- La Feria de Otoño está compuesta de tres corridas de toros y una novillada en días consecutivos o dos fines de semanas alternos.
- En las Fiesta de la Comunidad tiene que darse una novillada (día 1 de mayo) y una corrida de toros (día 2 de mayo).
- Tienen que celebrarse al menos cinco novilladas de promoción.
- El adjudicatario organizada bajo las directrices y por cuenta de la Comunidad de Madrid (que asume su resultado económico) la Corrida de Beneficencia y la del 2 de mayo.
- Debe cederse la plaza gratuitamente para la celebración de la Corrida de la Prensa (que puede incluirse en san Isidro).
- Se fija el precio de las localidades y la obligación de respetar los abonos, no pudiéndose sacar a la venta nuevos abonos, ni los que queden libres, salvo autorización expresa de la Comunidad de Madrid. Para 2007 la andanada de sol tiene un precio de 4’20 euros y la barrera de sombra especial (tendidos 9, 10 y 1) 120,10 euros.
- La Comunidad de Madrid se reserva 8 burladeros, el Palco Regio, el de Honor para la Presidencia de la Comunidad de Madrid, el del Ayuntamiento y otros nueve palcos para altos cargos, 25 tendidos bajos de sombra, 25 tendidos altos de sombra, 20 andanadas de sombra y opción preferencial para comprar 150 localidades.
- Se prevé la exposición de las reses en el Batán, con libre acceso para los abonados, si el Ayuntamiento de Madrid accediera.
- Debe permitirse el acceso de los aficionados al apartado de las reses.
- Deben organizarse siete novilladas sin picadores en distintos municipios en colaboración con la Escuela de Tauromaquia.
- Hay obligación de grabar todos los festejos, correspondiendo los derechos a la Comunidad de Madrid.
- Si se acuerda difundir algún festejo por televisión, Telemadrid tiene derecho de tanteo.
Los criterios de adjudicación son los siguientes (en porcentaje):
- 25% la oferta económica. La puntuación de cada licitador es de 25 x A/M, siendo A la cantidad que oferte el licitador y M la que haya ofrecido el licitador que haya hecho la oferta más alta.
- 24% la oferta taurina. Cada licitador debe explicar con detalle la primera temporada y apuntar las líneas generales de la siguiente. Se valoran especialmente la inclusión de al menos un matador de entre los 15 primeros del escalafón en cada festejo y ganaderías de prestigio. Se valora un 9% al conjunto de Mini-Feria de la Comunidad, San Isidro y Otoño; 6% el incremento de novilladas de promoción; 4% a potenciar los festejos de temporada y 3% los que potencien Domingo de Ramos, Resurrección, 15 de mayo, 15 de agosto y 12 de octubre; 2% a otros festejos taurinos (recortadores, espectáculos cómico-taurino, etc.).
- 15% la experiencia. Se valora la experiencia del equipo gestor en plazas de primera y segunda, a razón de un punto por cada temporada en plazas de primera y 0’5 puntos en plazas de segunda, teniendo en cuenta que las tres temporadas que se exigen para presentarse al concurso no computan y que si alguno de los licitadores supera los 15 puntos, se da al que más obtenga los 15 puntos y se prorratea la baremación del resto.
- 14% plan de publicidad, valoración económica y destino.
- 9% a la valoración de actividades para promocionar la Fiesta, acercarla a sectores de población normalmente no aficionados, etc. (se valora introducir actividades taurinas tradicionales, organizar actividades culturales y artísticas, iniciativas dirigidas a los jóvenes, etc.).
- 8% sugerencias, propuestas, ofrecimientos y aportaciones a la Escuela de Tauromaquia de la Comunidad de Madrid.
- 5% a otras ofertas de mejora (propuestas de seguridad, accesibilidad, modernidad y comodidad, obras de mejora en el edificio, mejoras en el museo taurino, etc.).
Este conjunto de datos, la mayoría sabidos, pero que resultan más contundentes cuando se exponen de forma conjunta, creo que esbozan algunas conclusiones de cierto interés. En la próxima entrada recordaremos qué sucedió, cuáles fueron los criterios que determinaron la adjudicación y qué ha sucedido desde entonces, pero sin llegar hasta ahí la lectura del propio Pliego proporciona revelaciones sorprendentes. La primera, que el conjunto de la experiencia y la oferta económica suponen el 40% de la valoración. Luego, que la programación de la Mini-Feria de la Comunidad, San Isidro y Otoño sólo es valorada en un 9% del total. Sin embargo, el plan de publicidad se valora en un 14% (¿para qué quiere un plan de publicidad Las Ventas si San Isidro está lleno y no se premia en absoluto el conjunto de una temporada con figuras?).
También sorprende el 9% de las actividades de promoción de la Fiesta, y no tanto porque parezca más o menos sino porque se mezclan en un mismo saco la introducción de festejos tradicionales (recortadores y demás) con actividades culturales y actividades de cara a los jóvenes. Obviamente, no parece un Pliego que valore la repercusión cultural de la Fiesta.
En cuanto a la temporada, se plantea una Feria de San Isidro con 23 festejos, no se exige ni se incentiva la existencia de carteles rematados en la Feria, ni se impide que los principales toreros no estén en esta Feria, pero sí en una que se realice la semana siguiente, que es lo que ha sucedido estos años con la Feria del Aniversario.
Respecto al conjunto de la temporada, se exige celebrar festejos toros los domingos y festivos, se tratan de potenciar cinco fechas concretas (Domingo de Ramos, Resurrección, 15 de mayo, 15 de agosto y 12 de octubre), pero no se incentiva que haya carteles de interés en lo relativo a toreros, novilleros o ganaderías.
Y, en fin, los precios son iguales para todos los festejos. Unos precios bastante bajos en comparación con cualquier otra plaza para festejos relevantes y altísimos tal vez para otros carteles que, fuera de Madrid, no llevarían más de cien o doscientos aficionados a la taquilla, como mucho.
Un Pliego, en resumen, basado en la experiencia y el dinero, que propone una larga Feria de San Isidro que no tiene por qué tener interés porque tiene inercia, y una temporada que tiene que ser larga aunque puede ser perfectamente anodina.
domingo, 16 de enero de 2011
Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (1 de 7)
Comparto, no obstante, con estos toreros y con los profesionales y aficionados que ya están en este debate, que la Fiesta se juega mucho en este concurso para la futura gestión de Las Ventas. Y ello, por distintos motivos. Primero, porque la Fiesta está siendo objeto de múltiples agresiones en cuanto a su legitimidad moral y su presencia social, sin que la respuesta esté siendo precisa ni coordinada, y Las Ventas es un estandarte que, bien utilizado, puede demostrar los valores culturales y la amplia acogida de la Tauromaquia entre los más variados sectores. Segundo, porque en el actual escenario de crisis económica y recorte de festejos, una plaza de temporada es más necesaria que nunca. Tercero, porque a pesar de que entre los habituales de los tendidos venteños hay mucho integrista, se trata de una plaza que permite demostrar cómo puede ser una Fiesta digna y, a la vez, festiva, recuperando una tauromaquia eterna y toreros que de otro modo no estarían en el circuito (tal y como sucedió en la tarde de Juan Mora en la pasada Feria de Otoño). Y cuarto, porque la Comunidad de Madrid está apostando por la Fiesta, su Presidenta es cabal aficionada, y es consciente de que lo que se haga en la primera plaza del mundo es a la vez referencia y termómetro para otras muchas plazas.
Por eso, a lo largo de distintas entradas en días sucesivos voy a efectuar mis reflexiones sobre cuáles son los elementos que, a mi juicio, deben tenerse en cuenta para elaborar el futuro Pliego y que enlazan con las que ya fui desgranando al finalizar el pasado San Isidro en tres entradas diferentes (Conclusiones I, Conclusiones II y Conclusiones III). Soy consciente de que se trata de un ejercicio de escasa relevancia práctica por su carácter parcial y porque a quienes corresponde elaborar el Pliego tendrán en mente otros muchos factores e intereses que no tienen por qué coincidir con los de los aficionados (y, en concreto, con mi visión de la Fiesta); pero si algo de lo que se plantea aquí sirve para avivar el debate y que el Pliego no se elabore sólo con inercia, ya habría servido de algo. Además, tener ilusiones no cuesta nada…
El modo de acercarme a este debate, no obstante, va a ser algo diferente a lo que hasta ahora he podido ver. Trataré de hacerlo en seis pasos:
- En la siguiente entrada hablaré del actual Pliego: cuál es el sistema de gestión que incluye, cuáles son las principales obligaciones del adjudicatario y cuáles los criterios para seleccionar al empresario.
- A continuación efectuaré un breve resumen de qué es lo que, a mi juicio, ese Pliego ha conseguido para Las Ventas. Es decir, qué elementos de la oferta resultaron relevantes para la selección del adjudicatario y cuál es la gestión en la que se ha traducido las obligaciones y los criterios de selección del Pliego.
- Más tarde apuntaré cuál es la misión que, desde mi punto de vista, Las Ventas debe tener en la Fiesta. Es decir, qué es lo que debería tratar de conseguir el nuevo concurso.
- Definidos los objetivos, abordaré el debate de los distintos sistemas de gestión, apuntando cuál (cuáles) es en mi opinión el más adecuado para cumplir con esos objetivos.
- Tras el sistema de gestión apuntaré cuáles podrían ser los criterios de selección del adjudicatario que ayudaran a elegir a quien mejor pudiera dar cumplimiento a esos objetivos.
- Y, por último, haré algunas reflexiones generales (pero no por ello de menor trascendencia) sobre los abonos, las instalaciones de la Plaza, los sistemas de venta de entradas, devoluciones, etc.
domingo, 9 de enero de 2011
La realidad de la ficción
Este es el enlace:
http://alejamu.blogspot.com/2011/01/durantissime-de-liberation.html
Mil gracias.
viernes, 31 de diciembre de 2010
Memoria del 2010
Tal vez el reencuentro más feliz, después de varios años, ha sido con la Plaza de Cáceres, el origen de mi afición. Porque siempre es un placer volver al recuerdo de la infancia, porque el Club Taurino Cacereño me trató de forma excepcional (Ambrosio García Polo tuvo incluso el detalle de hacer una reseña de mi conferencia en el programa de mano de la corrida) y porque compartí la tarde con Pablo Pámpano y con José María Jurado.
La base de mi temporada ha sido la Plaza de Las Ventas (28 tardes), pero he estado seis en Sevilla, tres en Olivenza, Valencia, Vistalegre (Madrid) y Huelva y dos en Valdemorillo, Bilbao, El Puerto de Santa María, Algeciras y San Sebastián de los Reyes.
Las tardes más completas han sido en Sevilla, Algeciras y El Puerto de Santa María (el toreo siempre viene con aires del sur), con algún momento muy bueno en Olivenza y Vistalegre y el recuerdo de los quites de Morante y Luque en Las Ventas. Además de por ver toros, el viaje a tantos lugares ha sido siempre un placer por los amigos con los que lo he compartido, por el encanto de las ciudades y por lo apasionante de la gastronomía de nuestro país.
Con la esperanza de que en un par de meses (o menos), volvamos a ver en la plaza la gracia de Morante, la plenitud de El Juli, la liturgia de José Tomás, el empaque de Manzanares, la inteligencia de Ponce, el poso de Juan Mora,... enumeremos los lugares que han compuesto esta peregrinación anual.
- Valdemorillo: 2
- Vistalegre (Madrid): 3
- Olivenza: 3
- Valencia: 3
- Brihuega: 1
- Sevilla: 6
- Madrid: 28
- Bilbao: 2
- Cáceres: 1
- Algeciras: 2
- Barcelona: 1
- Huelva: 3
- El Puerto de Santa María: 2
- San Sebastián de los Reyes: 2
- Pozuelo de Alarcón: 1
- Albacete: 1
Y, por este año, sólo resta desear los mejor para el 2011 a todos los que nos seguís, comentáis, linkáis y os acercáis cibernéticamente de cualquier modo.
Que 2011 sea próspero y taurino.
martes, 28 de diciembre de 2010
Reflexiones sobre el final de un año
Pero este año ha dado también un Morante en tardes de gloria (Nimes, Jerez, Badajoz, Cantalejo, los quites de Madrid,...). Ha dado un año redondo de Juli y tardes memorables de un Manzanares cada vez más asentado. Ha dado los veinte años de alternativa de Ponce. Ha dado una tarde en Las Ventas (la de Juan Mora en otoño), con un resultado triunfal en cuatro de los toros, algo que hacía más de diez años que no se recordaba... Ha dado "Plaza de Toros", el grandísimo libro de José María Jurado y Pablo Pámpano en La Isla de Siltolá. Y ha dado otros muchos sentimientos y tardes de pasión.
La temporada que se ha ido no ha sido buena en lo artístico y ha sido ruinosa en lo económico. Y la que viene no se adivina mejor. Pero entre todos tenemos que hacer lo posible para que lo bueno tenga más eco que los gritos de la mediocridad y las tardes aburridas. En esta labor, la televisión desempeña un papel fundamental y no sé bien si todos los profesionales lo tienen claro y actúan en consecuencia.
Les comento un breve sucedido que ilustra a las claras lo que comento. Hace un par de semanas, en la entrega del Premio Taurino de ABC a Enrique Ponce tuve la suerte de poder departir extensamente con responsables de varias televisiones involucrados en la información taurina. Los datos que daban eran demoledores. Comentaban que para ellos, dar una corrida cualquiera en una plaza sin mucha relevancia era mucho más caro que dar un partido de la Champion League de Fútbol. Que los derechos de imagen que había que abonar a los toreros eran estratosféricos. Y que, además, había que pagar dinero a todos los que participaban de cualquier modo en el espectáculo, desde los banderilleros hasta los empresarios, pasando por los mozos de espada, los ayuda,... Parece que en algún momento habían planteado que no era sensato que alguno de esos individuos tuvieran que percibir importes de ninguna clase por televisar un festejo y que se les había respondido que aquello eran conquistas laborales a las que no iban a renunciar. Como respondían con evasivas muchos toreros cuando se les trataba de hacer una entrevista (es más difícil entrevistar a algunos toreros que a cualquier estrella mundial del rock). Aquellos profesionales (algunos con importantes responsabilidades televisivas) se quejaban amargamente de la falta de visión del taurinismo. Argumentaban que en un momento en el que, con muchas voces en contra, hay directivos en distintas televisiones empeñados en difundir la Fiesta, son los propios profesionales y acompañantes los que dificultan que esta difusión se pueda llevar a cabo.
Particularmente creo, y así se lo indiqué, que la difusión taurina debe hacerse de otro modo. Que en lo relativo a la información, de lo que se trataría es de conseguir que, durante la temporada, hubiera al comienzo de cada semana (probablemente el martes, para no coincidir el lunes con la avalancha del fútbol) piezas de dos o tres minutos en los que se mostrara en los informativos lo mejor de los festejos celebrados la semana anterior, sobre los que cada cadena pudiera efectuar sus montajes y hacer sus comentarios. Creo que es imprescindible difundir esta parte positiva de la tauromaquia y que para ello debe ser la propia organización de la Fiesta la que, con generosidad por parte de todos, pudiera organizar estos resúmenes y facilitarlos a las televisiones (consiguiendo, si es posible, el compromiso de estas de difundirlos en los informativos).
Y entiendo que la retrasmisión de los festejos en abierto es también fundamental. Mejor si pudiera ser de festejos en plazas relevantes y con carteles de interés, que con toreros mediáticos en plazas de tercera. Con comentarios que ilustren sobre el comportamiento de los toros, sobre la técnica del toreo, sobre Historia de la Fiesta, sobre los propios toreros (sí, como hacía el genial Matías Prats),...
La tauromaquia requiere dejar de estar a la defensiva y pasar a una ofensiva de dignidad y trasparencia. En ello nos jugamos el futuro. Y sería muy mezquino que intereses cortoplacistas lo entorpecieran.
(Una aclaración, probablemente innecesaria. No tengo nada contra José Tomás. De hecho creo que todos somos conscientes de que con cuatro o cinco toreros con su actitud, con su compromiso ético y su entrega, la posición social de la tauromaquia sería otra, y ni televisión haría falta. Aún así, creo que sería un buen gesto que permitiera la televisión en uno de los festejos en los que participara la próxima temporada. Creo que el problema de la televisión no está precisamente en el único torero que llena las plazas donde torea todas las tardes, siendo además, como es, el que más información consigue que se difunda en espacios generalistas).
lunes, 13 de diciembre de 2010
Salve Morante
Con motivo de la entrega a Morante de la Puebla del premio "Mercuriales de Plata", por parte de la tertulia sevillana "Los Mercuriales", concedido junto al gran comunicador y poeta Antonio García Barbeito, pronuncié estas palabras de homenaje al torero.
Pasamos una velada estupenda, en el acto estuvieron presentes Lorenzo y Pablo Pámpano que hicieron el esfuerzo de venir desde Madrid y Cáceres respectivamente.
Pablo obsequió al Maestro con su "Morante de Tabaco y oro", que es una maravilla y se puede adquirir aquí: inmejorable regalo ahora que en el 2011 van a prohibirlo todo.
SALVE MORANTE
Salve, Morante, yo te saludo como se saluda a los césares porque en un anfiteatro de las Galias has reclamado este año el trono del toreo eterno, sentado en aquella sillita de enea, cima de la gracia y del embrujo, donde antes se sentara Rafael el Gallo.
Salve Morante, morituri te salutant, los que vamos a morir te saludamos, nada quedará de nuestros afanes, el fuego devorador abrasará nuestras palabras y el viento del tiempo aventará nuestras cenizas, solo somos hombres, estelas en la mar, sombras de arena incapaces de luchar contra el cronómetro con sus pequeñas palabras, pero tú, José Antonio, has parado los relojes, has abolido el tiempo. Ocupas un lugar entre los escogidos.
¿Qué diríamos, humildes escribidores, si viéramos aparecer ahora entre nosotros a Homero, a Dante o a Virgilio con toda su majestad, con toda su grandeza? La admiración nos paralizaría. Pues no es menor hoy mi terror sagrado al hablar de ti, frente a ti, Morante de la Puebla.
Para Leonardo la pintura era una cosa mentale, tú sabes bien que el toreo está en la cabeza, como lo está en la memoria de los aficionados. Mientras exista el mundo, existirá el toreo, mientras exista el toreo, cosa mentale, perdurará Morante.
Nosotros moriremos, José Antonio, pero tú no y por eso los que vamos a morir te saludamos, porque te hemos visto caminar una tarde de abril con la vida echada sobre el capote hacia el negro chiquero ancho de la Plaza de Sevilla, que como todos los chiqueros de todas las plazas de toros del mundo comunica con el Hades, el Infierno al que sólo bajan los elegidos, y te hemos visto salir resucitado entre las orquídeas fucsias con que cada mayo enciendes la Plaza de Las Ventas, igual que hace Ceres cuando visita a su hija Perséfone y llena las praderas de gencianas rosas y mimosas amarillas donde se duerme el toro de la primavera.
No nacen mis palabras, casi sacrílegas, José Antonio, sólo de una admiración rendida, de aficionado que te sigue por las plazas y que se extasía con tu arte, que también, ¿se me nota demasiado? Yo me vuelvo loco cada vez que haces el paseíllo. Sino de la realidad contrastada de que no ha habido en la historia del toreo más allá de diez figuras que hayan dejado el rastro luminoso del cometa y tú eres una de ellas, José Antonio, tocado por la gracia, elegido de los dioses.
Recibir este don es una carga pesada y supone una responsabilidad tremenda, al Morante que quedará de perfil en la historia, como los reyes y los emperadores en las monedas, se superpone el Morante real de carne y hueso, el que debe soportar sobre su capa y su muleta el fuego del duende y el místico arrebato del valor.
Hoy celebramos al hombre y al torero, pero late en esta sala la memoria sagrada de los héroes.
Entender esto es muy difícil, pienso que debe ser muy complejo para ti asumir tu forma humana, pero tú eres un hombre recto, humilde, inteligente, lo hemos visto en la plaza que es donde se ve a los hombres. Hace poco en una entrevista te preguntaban si el toreo era arte, no te limitaste a un “sí”, dijiste “sí, cuando se manifiesta en su plenitud”. Esto es más profundo de lo que parece, en estos días de acoso y derribo de la fiesta, tú señalas el camino de la excelencia y la liturgia, el lugar del rito y la belleza. La perfección. Porque el toreo puede ser muchas cosas, una danza, un combate, un juego, pero determinados seres elegidos con determinados toros elegidos, se unen para construir, en un tiempo que se sale del tiempo, en un presente perpetuo, el más bello poema, hecho de luz, de sangre, de color, de muerte y vida.
Quiero cimentar mis palabras con una breve teoría sobre tu arte, nuestra admiración irracional no nace solo de una fe incondicional, nace del conocimiento de la fiesta, de todas las tardes, de todas las plazas por las que te hemos seguido.
La tauromaquia moderna, antes de la verticalidad manoletina -con sus estragos y sus aciertos técnicos- nace con Joselito, Belmonte y Rafael el Gallo cuando se produce, además, la vinculación del toreo con las artes y la filosofía en la edad de platino de la cultura española.
Pienso que Morante es un océano donde confluyen estos tres ríos: su concepto del toreo participa de la naturaleza agónica de Juan Belmonte, con el que comparte seriedades y ensimismamientos, lo hemos visto en su lucha trágica contra el infierno arrodillado de la puerta de toriles una tarde de abril en Sevilla o en la corrida de la Beneficencia de Madrid en la que vio pasar uno tras otro, hasta el último y glorioso, la camada completa de los toros de Gerión que combatiera Hércules. Y sin embargo, en ambos casos se nos apareció finalmente transverberado en Joselito: en aquella tarde histórica de Sevilla recibió al toro con unas verónicas de mano tan baja que parecían derechazos poderosos, instrumentados por la inmensa sabiduría de José que siempre está en el conocimiento de su muleta.
Recuerdo que la tarde de la Beneficencia vimos a Morante, querido Antonio Barbeito, como al Cristo de la Piedad del Baratillo entre sus banderilleros, así de roto iba hacia el trasmundo y reluciente salió para dar valor artístico al misterio de vivir con la muerte y la muleta en la mano. Cual Joselito en su gloria.
Morante, como esa tarde, es además el banderillero más puro, su poder en las banderillas es el de Joselito porque hace la suerte clásica y sale andando de la cara del toro, pero cuando ejecuta el par al quiebro -de sabor tan antiguo- sólo podría ser de Rafael el Gallo, el divino calvo que invento tres cuartas partes de las suertes modernas con la gracia suprema de Andalucía..
José Antonio Morante de la Puebla: la Santísima Trinidad del Toreo, transfigurado en Madrid y Sevilla.
Cuando veo fumarse un habano a Morante, sueño que es un torero de ultramar, por ejemplo en la tarde de miel y oro del último Domingo de Resurrección: miles de palomas torcaces pidieron el laurel para el torero que, como un orfebre mágico, había labrado, muy despacito, en su pequeño taller de albero y gracia, una pieza lenta para el recuerdo, una suave guajira mecida en la muleta con el duende barroco de una bambalina bordada por Rodríguez Ojeda. Todo lo hizo bien, todo pausado, como en un telar. Y en ese misterioso compás, y en esa exacta cadencia y en el eterno desplante capaz de adormecer el tiempo se veían viejos galeones y toreros antiguos y músicas extrañas y flores remotas. Porque así, frente a las dóciles astas de una muerte dormida se revelaba, otra vez -Resurrección- el fondo del dilema: ¿Se puede prohibir la belleza?
José María Jurado
jueves, 9 de diciembre de 2010
Un regalo taurino por Navidad
(La tauromaquia de Pablo Pámpano)
Si ya has leído el libro no te pierdas la película.

ANTONIO ORDÓÑEZ, por Pablo Pámpano
lunes, 6 de diciembre de 2010
Curso de Introducción a la Tauromaquia (y 3)
El sábado por la mañana hubo una intervención de Eduardo Martín Peñato, ganadero, Presidente de la Asociación de Ganadería de Toros de Lidia y Director Gerente y portavoz de la mesa del toro. Durante aproximadamente una hora nos estuvo hablando de cómo, a su juicio, uno de los grandes problemas de la Fiesta es la poca importancia que se la da al toro y cómo eso se deriva de la escasa unión de los ganaderos y de los bajos precios. Expuso que, de los importantes costes que supone organizar un festejo taurino, la compra de los toros representa en torno a un 6% y que en ninguna actividad económica quien representa un 6% de los costes tiene verdadera relevancia. Este porcentaje habría ido reduciéndose de forma muy sustancial a lo largo de todo el siglo XX. Además, ahora son las figuras, las empresas y los veedores quienes eligen los toros, en vez de el ganadero. Habló también de la multitud de festejos taurinos de todo tipo que se dan a lo largo de la temporada y respecto a los cuales las corridas de toros y novilladas picadas son un porcentaje muy escaso. Defendió esos espectáculos por su importancia económica para el ganadero y por la gran repercusión social que de este modo tiene la fiesta de los toros en multitud de pueblos. Para él, no es un problema que queden muchos toros en el campo porque lo que sucede es que a cada ganadero le quedan los restos de que las camadas no sean divisibles por seis.
Como curiosidad, expuso la división que se produjo hace muchos años entre los ganaderos de la Unión y los de la Asociación para que los primeros lidiaran en corridas de toros y novilladas picadas y los de la Asociación en el resto de festejos y cómo eso originó una importante ventaja económica para los ganaderos de la Asociación, de modo que la Unión pidió romper el pacto, pero sin que ello implique que unos animales sean mejores que otros (así fue contada la historia). Y contó también la historia de la Mesa del Toro y, en especial, de lo importante que fue la exposición de organizaron en Bruselas cuando iba a plantearse la discusión sobre la tauromaquia en el Parlamento Europeo.
En definitiva, su propuesta de mejora de la Fiesta se basaba, sobre todo, era que se alcanzara un pacto de precios de modo que no se pudiera vender ningún animal por debajo del coste medio de producción del mismo. Así, no existiendo competencia en precios por debajo del mínimo, se tratarían de comprar los mejores animales, no los más baratos.
He coincidido con Martín-Peñato en otras ocasiones y reconozco que la visión de la Fiesta que tiene difiere absolutamente de la mía. No dudo de su sinceridad ni de su afición, de su trabajo ni de su empeño en defender la Fiesta. Pero me cabe la duda de si quiere defender la Fiesta como rito y como liturgia (que es mi visión) o como negocio de venta de ganado (que es el suyo). Obviamente, repetir insistentemente lo importantes que son los miles de festejos con animales de lidia que hay en multitud de pueblos de España y la necesidad de alcanzar un acuerdo sobre el precio de los animales para todos los festejos (incluido esos) es poner el foco del problema en un lugar que nunca se me hubiera ocurrido, ni creo que sea el relevante. Sin duda, hay un debate subyacente que es el de si la tauromaquia se defiende mejor como espectáculo elitista (intelectualmente, no en lo económico) o con la generalización de festejos. Es decir, haciendo menos festejos, pero con una mayor previsibilidad en el comportamiento del ganado (vía mejor selección) y mayor exposición y compromiso de los toreros (con menos festejos), o si lo que hay es que hacer muchos festejos, en todos los sitios posibles, para que vaya mucha gente y así a los políticos les resulte más difícil prohibirlos. Yo creo que hay que tender a lo primero, a que cada festejo sea un acontecimiento. Sin embargo, los que están defendiendo la Fiesta en la Mesa del Toro van por el otro camino; y no sé si es por verdadera convicción o porque, a la vez, están defendiendo su negociete.
Respecto al acuerdo en materia de precios, da igual lo que se le explique a este señor, que él dice que esa vía es la que hay que tomar y que él consigo mismo ha decidido que eso es legal. Da igual que se le explique que los acuerdos en materia de precios son contrarios al derecho de la competencia, que no se puede hablar de costes medios,... Da igual que se le diga que efectivamente el dumping está prohibido y que eso permite actuar contra quien haga dumping, pero no alcanzar un acuerdo de precios en un sector legalmente oponible a todos los empresarios del mismo. Da igual, él ha decidido que eso es así y no está dispuesto a aceptar ninguna opinión en contra. De hecho cambia el gesto y arremete contra el Tribunal de Defensa de la Competencia cuando le recuerdo que ya les atizó bien a todas las asociaciones ganaderas hace unos años por imponer condiciones de venta de los toros a sus asociados. En el fondo, me recuerda mucho a algunos pequeños empresarios que creen que para defender su negocio lo que hay que hacer es ponerse todos de acuerdo y repartirse el mercado. Y no se paran a analizar (no son capaces de hacerlo) si eso vulnera las actuales leyes, cómo es la realidad de la economía actualmente,... Que la defensa de la Fiesta esté en manos de gente que piensa de este modo me preocupa. Pero es lo que hay.
El sábado por la tarde hubo examen del que salieron veinte seleccionados para ponerse delante de las vacas el domingo por la mañana en la Ganadería de los Hermanos Pérez Villena, cerca de Valdemorillo. Bonita aunque gélida mañana de domingo (algo menos en la gran plaza cubierta), e interesantísimo examen práctico con El Bote y Boni dirigiendo a los chavales de la escuela que paraban primero los animales y a los aficionados que se pusieron delante de ellas más tarde. Alguno se llevó algún topetazo fuerte porque alguna de las vacas desarrolló un punto de peligro. Buena jornada, caldereta, entrega de diplomas y a casa.
Para los curiosos, no me puse delante de los animales porque no me presenté al examen. Tuve que irme el sábado después de la sesión de la mañana a Logroño para dar una conferencia en la Peña El Quite. Magnífica la acogida y muy buen rato el que pasamos tanto en la conferencia como en el rato posterior tomando buenos riojas y con una gran cena. Interesantísima la labor que hace esta peña difundiendo los más variados aspectos de la Fiesta.
Gracias también desde aquí a Pedro Mari Azofra por su artículo en El Correo Español y a Pablo García Mancha por la entrevista del pasado jueves en su programa radiofónico.
viernes, 26 de noviembre de 2010
Conferencia en la Peña "El Quite" de Logroño
Me consta la calidad de la afición de Logroño y muy especialmente de los componentes de la Peña. Por eso, es un reto importante. Creo que podremos pasarlo bien hablando de toros en estos meses sin festejos en las plazas españolas en los que son las conferencias y los vídeos los que sustituyen la particular peregrinación de plaza en plaza de los aficionados durante la temporada.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Aula de Tauromaquia del CEU
domingo, 21 de noviembre de 2010
Curso de Introducción a la Tauromaquia (2)
En la tarde de ayer la clase de toreo práctico fue con Chamón Ortega, joven torero, con una clase excelente y que desafortunadamente no torea mucho en España, aunque sí que tiene algunas actuaciones más en tieras americanas. Durante las casi cuatro horas que estuvimos por allí puso todo el interés del mundo en ir enseñándonos a cada uno, poco a poco, cómo se dan distintos lances y pases.
Esta mañana, hemos repasado con José Luis Bote algunos lances de remate, distintas suertes de banderillas, muleta y estocada. Intenso, pero plenamente satisfactorio. Experiencia tremendamente recomendable para cualquier aficionado. Tres fines de semana es un tiempo escaso para aprender (sobre todo si uno no está en buena forma física y no tiene especial habilidad para la coordinación y los movimientos del cuerpo), pero es suficiente para reforzar la afición y para que entren las ganas de seguir aprendiendo.
sábado, 13 de noviembre de 2010
Curso de Introducción a la Tauromaquia
En el Aula Antonio Bienvenida de la Plaza de Las Ventas después de las presentaciones y saludos de rigor ha tenido lugar una conferencia muy interesante de D. Javier Morales Fernández, veterinario de esa misma Plaza, en la que ha explicado los distintos encastes de toro de lidia existentes en la actualidad y sus principales diferencias.
Por la tarde, en las instalaciones de la Escuela de Tauromaquia en El Batán el maestro José Luis Bote nos ha impartido primero una clase teórica sobre los trastos de torear y sobre dos de las suertes fundamentales del toreo (verónica y natural), pasando luego a tratar de llevarlas a cabo cada uno, sin toro o con un compañero haciendo de toro. No tengo que contarles lo extraordinariamente complicado que es, aún sin toro, el manejo de los trastos. Y cómo es casi imposible hacer que surja una verónica o un natural limpio sin toro delante. Las horas de entrenamiento y las cualidades que debe tener un torero se aprecian aún más después de experiencias como esta, que continúa mañana por la mañana y los dos fines de semana siguientes. Extraordinarios también los cinco alumnos de la Escuela que han colaborado con el maestro Bote en sus explicaciones y que nos han atendido con amabilidad extrema y un buen humor enviadiable a todos los veteranos aprendices. Algunos de ellos demostraban unas maneras excelentes: ¡ojalá pronto sean figuras del toreo!
Este programa ha tenido un éxito que ha desbordado por completo a los organizadores. Creían que se apuntarían veinte o treinta personas al que organizaron en Octubre y como la avalancha fue tremenda tuvieron que limitar a cuarenta el número de los alumnos del primer curso. En este segundo somos otros cuarenta y parece que hay un tercero con todas las plazas cubiertas y un cuarto que está también casi lleno. Es evidente que los aficionados (muchos de ellos jóvenes) reclaman espacios para conocer más sobre la tauromaquia. Y, sin embargo, los que organizan el cotarro son incapaces de hacer nada para mejorar su difusión. Cualquier iniciativa como esta concita una gran atención, pero son pocas, no siempre coordinadas y cuentan con muy pocos medios. ¡Ay la Mesa del Toro, los empresarios y compañeros mártires,...! ¿No se darán cuénta de lo que podrían ganar si hicieran bien las cosas? ¡Panda de mediocres...!
martes, 2 de noviembre de 2010
Adrián Gómez
Creo que nunca he llorado tanto en una plaza de toros como en el Festival en su apoyo el 1 de marzo de 2009. Lo contamos aquí, y acabábamos así la crónica
Pero han sido de verdad, sobre todo, las lágrimas que la plaza entera ha derramado cuando, antes de empezar el paseíllo, han sacado en su silla de ruedas a Adrián al centro del ruedo, desde donde ha saludado en gesto torero a través de las manos de su esposa. Llanto de dolor y de impotencia. De rabia torera. De imaginarse cada uno cuánto sufrimiento puede llegar a una familia cuando sucede algo así. Pero un llanto también con la esperanza de saber que si esto sucede en el mundo del toro, profesionales y aficionados dan un paso al frente y tratan de que la vida que se avecina, tan diferente, sea al menos llevadera en los afectos y en lo material.
¡Ejemplar lección de temple y torería la de Adrián, su mujer y su hijo!
¡Soberbia muestra de bondad la de todos los profesionales que han salido hoy al ruedo para ayudar a que su amigo, su compañero, tuviera un reconocimiento que le alegrara el espíritu; y un colchón económico que le permita vivir dignamente!
Desde aquí, hoy, nuestro recuerdo a esa mujer y a ese hijo. A nosotros se nos ha ido un profesional querido y admirado, un símbolo de los duro que es esto del toreo. Un nuevo interrogante ético...
Pero a ellos se les ha ido un esposo y un padre. Y eso no hay nadie que lo reemplace. A cualquier edad, en cualquier tiempo. Un abrazo desde lo más hondo para ellos. Y para él, una oración.