sábado, 22 de enero de 2011
Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (3 de 7)
Al concurso de 2006 se presentaron tres ofertas: Simón Casas (Toreart), Tomás Entero y Taurodelta (Choperitas), lo cual resultaba bastante llamativo teniendo en cuenta que en 2004 fueron ocho las empresas que concurrieron.
En la baremación final Taurodelta obtuvo un total 81’41 puntos, por 80’30 de Toreart (Simón Casas) y 74’33 de Tomás Entero.
De los distintos criterios, el determinante fue el de la “experiencia”, en el que Taurodelta obtuvo 15 puntos (al reconocérsele 97 años de experiencia), por 5’10 de Torart (39 años de experiencia) y 1,5 de Tomás Entero (18 años de experiencia). Es decir, sin tener en cuenta el apartado de experiencia, Toreart (Simón Casas) hubiera obtenido 75’2 puntos, Tomás Entero 72’83 y Taurodelta (actual gestor) 66’41. O dicho de otro modo, el actual gestor ganó el concurso por 1,11 puntos, pero si no se hubiera tenido en cuenta la experiencia (o no se hubiera tenido en cuenta del modo en que se hizo), hubiera perdido por 8’79 puntos.
En el apartado económico la mejor oferta fue la de Tomás Entero, que ofertó 5.409.000 euros (25 puntos), Toreart ofertó 5.200.000 euros (24’3 puntos) y Taurodelta 5.175.000 euros (23,92 puntos). En cualquier caso, todos ofertaron en torno a un 50% más del canon mínimo establecido por la Comunidad.
En cuanto a la programación taurina, Toreart obtuvo 20 puntos, Tomás Entero 19 y Taurodelta (actual gestor) 17’75 puntos.
En resumen, la Plaza de Las Ventas fue adjudicado por una diferencia enorme en la valoración de la “experiencia” en la gestión de plazas de toros de uno de los candidatos (Taurodelta) respecto a los otros dos. Y ese candidato, por el contrario, era quien peor oferta tenía en todos los demás apartados (y, de forma particular, en el correspondiente a la programación taurina).
Que la adjudicación fue bastante discutida puede comprobarse en los medios de aquellos días. Puede consultarse, por ejemplo, lo que decía Zabala de la Serna, lo que apuntó El Confidencial o el Monográfico que dedicó la Asociación El Toro, asociación a la que como sabrán los seguidores de este blog uno no tiene especial simpatía, pero que he de reconocer que desde su visión, muchas veces sesgada, hacen un seguimiento continuo de lo que pasa en Las Ventas.
Apuntaba que la oferta ganadora no fue la mejor de las presentadas en cuanto a programación, aspectos culturales, difusión, etc. Esto, sin embargo, no significa que la adjudicación no fuera legal. Para poder realizar ese análisis debería tener muchos más datos de los que dispongo pero, en todo caso, la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid de 19 de noviembre de 2009, avala la legalidad de la concesión, por lo que debemos asumir que así es. Sin embargo, más allá de que la concesión sea ajustada a derecho, lo que hay que tener presente es que el Pliego que se hizo permitía adjudicar la Plaza sólo por un criterio basado en los años que una determinada sociedad (ni siquiera sus gestores actuales) llevara gestionando plazas de toros y con independencia de cuál fuera la oferta más imaginativa, la que ofreciera mejores carteles, una temporada más equilibrada o una mayor repercusión social y cultural de la Fiesta.
Lo que ha sucedido del 2006 para acá es consecuencia de ese Pliego y de esa adjudicación. Ha sucedido que, con diferencias entre unos años y otros, los carteles de San Isidro son muy malos y constituyen un conjunto que no conseguirían abonar más de un 10% de la plaza en ninguna localidad de España o Francia, y que sólo se mantiene en Madrid por inercias varias. Que aunque se había tratado de recortar la Feria de San Isidro, en la práctica el conjunto sigue siendo un cansado mes de toros porque se ha adosado la Feria del Aniversario, una Feria mejor rematada y que los abonados en general comprar porque si no se perderían a las figuras a las que querrían ver en San Isidro y no fuera de él. El resto de los carteles de la temporada son un absoluto desastre (excepción hecha de los Domingos de Ramos y Resurrección, que efectivamente han mejorado mucho estos últimos años, y el del 15 de agosto que ha mejorado, aunque menos).
Cada vez son más los aficionados que no van más que a seis u ocho corridas en toda la Feria y el resto las regalan o las dejan en casa. Calculan lo que les supondría un abono de esas corridas en otra ciudad y ven cómo el precio de San Isidro es equivalente aunque no vaya a más de la mitad de los festejos.
Por otro lado, la repercusión social y cultural de la celebración de la Feria de San Isidro en la ciudad de Madrid y en los medios de información generalistas es cada vez menor y están desapareciendo tertulias radiofónicas diarias, especiales en los diarios y otras muchas actividades que llevaban la tauromaquia a muchos hogares durante todo el mes de mayo hace diez o quince años.
En el apartado económico, la Comunidad de Madrid recibe mucho más dinero del que pensaba y del que, por tanto, destina a la actividad taurina, como explicaba muy bien Los Toros en el Siglo XXI. Pero tanto Comunidad como empresa obtienen suculentos beneficios por un abono constante en San Isidro y porque el coste de los carteles de cada domingo son ridículos, y entre extranjeros de paso por Madrid (chinos y japoneses, sobre todo) y aficionados impenitentes, se obtienen ingresos bastante para compensar esos gastos (y ganar o perder sólo algo de dinero, según los casos).
Madrid tiene, por tanto, una gestión basada en la inercia de un abono que se sigue renovando año tras año y que permite llenar la plaza un mes al año, a pesar de carteles sin interés y de los escasos resultados artísticos. Y la Feria de San Isidro ya no tiene la importancia social que hace unos años. La plaza de Madrid no es un referente de la temporada, ni para los toreros ni para los aficionados, aunque de vez en cuando (muy de vez en cuando) se obre el milagro y se vea un toreo como no puede verse en ninguna otra plaza.
En este panorama, la Comunidad tiene que decidir, para el próximo concurso, si quiere mantener estas inercias o quiere plantear un Pliego innovador para que Las Ventas sea la referencia ineludible en todo el mundo taurino y no-taurino durante unos días (habrá que ver cuántos) el mes de mayo. Para que en esos días se exponga toda la importancia económica y la actividad cultural que existe en torno a la Fiesta. Y para que el resto de temporada, la plaza sea una plaza de interés y no de debutantes o de quienes buscan la última oportunidad para engancharse al carro de una carrera que aún no ha despegado o que está a punto de acabar.
Habrá que decidir cuáles son los objetivos que se quieren conseguir en la gestión de la Plaza de Toros de Las Ventas en los próximos años. Y a ello dedicaremos la próxima entrada.
miércoles, 19 de enero de 2011
Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (2 de 7)
El actual Pliego supone una concesión para la gestión del servicio público de la explotación de la Plaza de Las Ventas. Esto quiere decir, fundamentalmente, que el desarrollo de la actividad taurina en la Plaza de Toros de Las Ventas se considera un servicio público (igual que puede serlo suministrar el agua o limpiar las calles) y que la gestión de esta actividad se realizará no directamente por la Administración, sino una empresa privada (el concesionario) que asumirá la obligación de realizarlo conforme a lo que indica el Pliego y a su oferta y asumiendo el riesgo económico (es decir, el beneficio o la pérdida que genere).
No forman parte de la concesión el Museo Taurino, el Aula Cultural Taurina (salas Antonio Bienvenida y “Antoñete”), la vivienda del conserje y los locales del Centro de Asuntos Taurinos. Sí están incluidos entre los derechos/obligaciones del concesionario la explotación de las almohadillas, bares y restaurantes de la Plaza y las retransmisiones de los festejos.
Las actividades no-taurinas tienen un régimen particular que no es relevante para este análisis.
La Comunidad de Madrid asume todos los gastos inherentes a la propiedad del inmueble (incluyendo las grandes obras y reparaciones) y el concesionario todos los gastos de la gestión de la actividad taurina y el mantenimiento ordinario.
Se establece un canon fijo anual de 3.366.000 euros, que puede ser mejorado por los licitadores.
El Pliego de Prescripciones Técnicas incluye las principales obligaciones del adjudicatario, entre las que destacan las siguientes:
- Duración mínima de la temporada del segundo domingo de marzo al penúltimo de octubre, ambos inclusive.
- Espectáculos obligatorios todos los domingos y festivos dentro de la temporada.
- Al menos 23 novilladas con picadores durante la temporada.
- La Feria de San Isidro comienza el día 10 de mayo y se compone, en días consecutivos, de 18 corridas de toros, 3 novilladas con picadores y dos de rejones.
- La Feria de Otoño está compuesta de tres corridas de toros y una novillada en días consecutivos o dos fines de semanas alternos.
- En las Fiesta de la Comunidad tiene que darse una novillada (día 1 de mayo) y una corrida de toros (día 2 de mayo).
- Tienen que celebrarse al menos cinco novilladas de promoción.
- El adjudicatario organizada bajo las directrices y por cuenta de la Comunidad de Madrid (que asume su resultado económico) la Corrida de Beneficencia y la del 2 de mayo.
- Debe cederse la plaza gratuitamente para la celebración de la Corrida de la Prensa (que puede incluirse en san Isidro).
- Se fija el precio de las localidades y la obligación de respetar los abonos, no pudiéndose sacar a la venta nuevos abonos, ni los que queden libres, salvo autorización expresa de la Comunidad de Madrid. Para 2007 la andanada de sol tiene un precio de 4’20 euros y la barrera de sombra especial (tendidos 9, 10 y 1) 120,10 euros.
- La Comunidad de Madrid se reserva 8 burladeros, el Palco Regio, el de Honor para la Presidencia de la Comunidad de Madrid, el del Ayuntamiento y otros nueve palcos para altos cargos, 25 tendidos bajos de sombra, 25 tendidos altos de sombra, 20 andanadas de sombra y opción preferencial para comprar 150 localidades.
- Se prevé la exposición de las reses en el Batán, con libre acceso para los abonados, si el Ayuntamiento de Madrid accediera.
- Debe permitirse el acceso de los aficionados al apartado de las reses.
- Deben organizarse siete novilladas sin picadores en distintos municipios en colaboración con la Escuela de Tauromaquia.
- Hay obligación de grabar todos los festejos, correspondiendo los derechos a la Comunidad de Madrid.
- Si se acuerda difundir algún festejo por televisión, Telemadrid tiene derecho de tanteo.
Los criterios de adjudicación son los siguientes (en porcentaje):
- 25% la oferta económica. La puntuación de cada licitador es de 25 x A/M, siendo A la cantidad que oferte el licitador y M la que haya ofrecido el licitador que haya hecho la oferta más alta.
- 24% la oferta taurina. Cada licitador debe explicar con detalle la primera temporada y apuntar las líneas generales de la siguiente. Se valoran especialmente la inclusión de al menos un matador de entre los 15 primeros del escalafón en cada festejo y ganaderías de prestigio. Se valora un 9% al conjunto de Mini-Feria de la Comunidad, San Isidro y Otoño; 6% el incremento de novilladas de promoción; 4% a potenciar los festejos de temporada y 3% los que potencien Domingo de Ramos, Resurrección, 15 de mayo, 15 de agosto y 12 de octubre; 2% a otros festejos taurinos (recortadores, espectáculos cómico-taurino, etc.).
- 15% la experiencia. Se valora la experiencia del equipo gestor en plazas de primera y segunda, a razón de un punto por cada temporada en plazas de primera y 0’5 puntos en plazas de segunda, teniendo en cuenta que las tres temporadas que se exigen para presentarse al concurso no computan y que si alguno de los licitadores supera los 15 puntos, se da al que más obtenga los 15 puntos y se prorratea la baremación del resto.
- 14% plan de publicidad, valoración económica y destino.
- 9% a la valoración de actividades para promocionar la Fiesta, acercarla a sectores de población normalmente no aficionados, etc. (se valora introducir actividades taurinas tradicionales, organizar actividades culturales y artísticas, iniciativas dirigidas a los jóvenes, etc.).
- 8% sugerencias, propuestas, ofrecimientos y aportaciones a la Escuela de Tauromaquia de la Comunidad de Madrid.
- 5% a otras ofertas de mejora (propuestas de seguridad, accesibilidad, modernidad y comodidad, obras de mejora en el edificio, mejoras en el museo taurino, etc.).
Este conjunto de datos, la mayoría sabidos, pero que resultan más contundentes cuando se exponen de forma conjunta, creo que esbozan algunas conclusiones de cierto interés. En la próxima entrada recordaremos qué sucedió, cuáles fueron los criterios que determinaron la adjudicación y qué ha sucedido desde entonces, pero sin llegar hasta ahí la lectura del propio Pliego proporciona revelaciones sorprendentes. La primera, que el conjunto de la experiencia y la oferta económica suponen el 40% de la valoración. Luego, que la programación de la Mini-Feria de la Comunidad, San Isidro y Otoño sólo es valorada en un 9% del total. Sin embargo, el plan de publicidad se valora en un 14% (¿para qué quiere un plan de publicidad Las Ventas si San Isidro está lleno y no se premia en absoluto el conjunto de una temporada con figuras?).
También sorprende el 9% de las actividades de promoción de la Fiesta, y no tanto porque parezca más o menos sino porque se mezclan en un mismo saco la introducción de festejos tradicionales (recortadores y demás) con actividades culturales y actividades de cara a los jóvenes. Obviamente, no parece un Pliego que valore la repercusión cultural de la Fiesta.
En cuanto a la temporada, se plantea una Feria de San Isidro con 23 festejos, no se exige ni se incentiva la existencia de carteles rematados en la Feria, ni se impide que los principales toreros no estén en esta Feria, pero sí en una que se realice la semana siguiente, que es lo que ha sucedido estos años con la Feria del Aniversario.
Respecto al conjunto de la temporada, se exige celebrar festejos toros los domingos y festivos, se tratan de potenciar cinco fechas concretas (Domingo de Ramos, Resurrección, 15 de mayo, 15 de agosto y 12 de octubre), pero no se incentiva que haya carteles de interés en lo relativo a toreros, novilleros o ganaderías.
Y, en fin, los precios son iguales para todos los festejos. Unos precios bastante bajos en comparación con cualquier otra plaza para festejos relevantes y altísimos tal vez para otros carteles que, fuera de Madrid, no llevarían más de cien o doscientos aficionados a la taquilla, como mucho.
Un Pliego, en resumen, basado en la experiencia y el dinero, que propone una larga Feria de San Isidro que no tiene por qué tener interés porque tiene inercia, y una temporada que tiene que ser larga aunque puede ser perfectamente anodina.
domingo, 16 de enero de 2011
Reflexiones sobre el nuevo concurso para la adjudicación de la Plaza de Las Ventas (1 de 7)
Comparto, no obstante, con estos toreros y con los profesionales y aficionados que ya están en este debate, que la Fiesta se juega mucho en este concurso para la futura gestión de Las Ventas. Y ello, por distintos motivos. Primero, porque la Fiesta está siendo objeto de múltiples agresiones en cuanto a su legitimidad moral y su presencia social, sin que la respuesta esté siendo precisa ni coordinada, y Las Ventas es un estandarte que, bien utilizado, puede demostrar los valores culturales y la amplia acogida de la Tauromaquia entre los más variados sectores. Segundo, porque en el actual escenario de crisis económica y recorte de festejos, una plaza de temporada es más necesaria que nunca. Tercero, porque a pesar de que entre los habituales de los tendidos venteños hay mucho integrista, se trata de una plaza que permite demostrar cómo puede ser una Fiesta digna y, a la vez, festiva, recuperando una tauromaquia eterna y toreros que de otro modo no estarían en el circuito (tal y como sucedió en la tarde de Juan Mora en la pasada Feria de Otoño). Y cuarto, porque la Comunidad de Madrid está apostando por la Fiesta, su Presidenta es cabal aficionada, y es consciente de que lo que se haga en la primera plaza del mundo es a la vez referencia y termómetro para otras muchas plazas.
Por eso, a lo largo de distintas entradas en días sucesivos voy a efectuar mis reflexiones sobre cuáles son los elementos que, a mi juicio, deben tenerse en cuenta para elaborar el futuro Pliego y que enlazan con las que ya fui desgranando al finalizar el pasado San Isidro en tres entradas diferentes (Conclusiones I, Conclusiones II y Conclusiones III). Soy consciente de que se trata de un ejercicio de escasa relevancia práctica por su carácter parcial y porque a quienes corresponde elaborar el Pliego tendrán en mente otros muchos factores e intereses que no tienen por qué coincidir con los de los aficionados (y, en concreto, con mi visión de la Fiesta); pero si algo de lo que se plantea aquí sirve para avivar el debate y que el Pliego no se elabore sólo con inercia, ya habría servido de algo. Además, tener ilusiones no cuesta nada…
El modo de acercarme a este debate, no obstante, va a ser algo diferente a lo que hasta ahora he podido ver. Trataré de hacerlo en seis pasos:
- En la siguiente entrada hablaré del actual Pliego: cuál es el sistema de gestión que incluye, cuáles son las principales obligaciones del adjudicatario y cuáles los criterios para seleccionar al empresario.
- A continuación efectuaré un breve resumen de qué es lo que, a mi juicio, ese Pliego ha conseguido para Las Ventas. Es decir, qué elementos de la oferta resultaron relevantes para la selección del adjudicatario y cuál es la gestión en la que se ha traducido las obligaciones y los criterios de selección del Pliego.
- Más tarde apuntaré cuál es la misión que, desde mi punto de vista, Las Ventas debe tener en la Fiesta. Es decir, qué es lo que debería tratar de conseguir el nuevo concurso.
- Definidos los objetivos, abordaré el debate de los distintos sistemas de gestión, apuntando cuál (cuáles) es en mi opinión el más adecuado para cumplir con esos objetivos.
- Tras el sistema de gestión apuntaré cuáles podrían ser los criterios de selección del adjudicatario que ayudaran a elegir a quien mejor pudiera dar cumplimiento a esos objetivos.
- Y, por último, haré algunas reflexiones generales (pero no por ello de menor trascendencia) sobre los abonos, las instalaciones de la Plaza, los sistemas de venta de entradas, devoluciones, etc.
domingo, 9 de enero de 2011
La realidad de la ficción
Este es el enlace:
http://alejamu.blogspot.com/2011/01/durantissime-de-liberation.html
Mil gracias.
viernes, 31 de diciembre de 2010
Memoria del 2010
Tal vez el reencuentro más feliz, después de varios años, ha sido con la Plaza de Cáceres, el origen de mi afición. Porque siempre es un placer volver al recuerdo de la infancia, porque el Club Taurino Cacereño me trató de forma excepcional (Ambrosio García Polo tuvo incluso el detalle de hacer una reseña de mi conferencia en el programa de mano de la corrida) y porque compartí la tarde con Pablo Pámpano y con José María Jurado.
La base de mi temporada ha sido la Plaza de Las Ventas (28 tardes), pero he estado seis en Sevilla, tres en Olivenza, Valencia, Vistalegre (Madrid) y Huelva y dos en Valdemorillo, Bilbao, El Puerto de Santa María, Algeciras y San Sebastián de los Reyes.
Las tardes más completas han sido en Sevilla, Algeciras y El Puerto de Santa María (el toreo siempre viene con aires del sur), con algún momento muy bueno en Olivenza y Vistalegre y el recuerdo de los quites de Morante y Luque en Las Ventas. Además de por ver toros, el viaje a tantos lugares ha sido siempre un placer por los amigos con los que lo he compartido, por el encanto de las ciudades y por lo apasionante de la gastronomía de nuestro país.
Con la esperanza de que en un par de meses (o menos), volvamos a ver en la plaza la gracia de Morante, la plenitud de El Juli, la liturgia de José Tomás, el empaque de Manzanares, la inteligencia de Ponce, el poso de Juan Mora,... enumeremos los lugares que han compuesto esta peregrinación anual.
- Valdemorillo: 2
- Vistalegre (Madrid): 3
- Olivenza: 3
- Valencia: 3
- Brihuega: 1
- Sevilla: 6
- Madrid: 28
- Bilbao: 2
- Cáceres: 1
- Algeciras: 2
- Barcelona: 1
- Huelva: 3
- El Puerto de Santa María: 2
- San Sebastián de los Reyes: 2
- Pozuelo de Alarcón: 1
- Albacete: 1
Y, por este año, sólo resta desear los mejor para el 2011 a todos los que nos seguís, comentáis, linkáis y os acercáis cibernéticamente de cualquier modo.
Que 2011 sea próspero y taurino.
martes, 28 de diciembre de 2010
Reflexiones sobre el final de un año
Pero este año ha dado también un Morante en tardes de gloria (Nimes, Jerez, Badajoz, Cantalejo, los quites de Madrid,...). Ha dado un año redondo de Juli y tardes memorables de un Manzanares cada vez más asentado. Ha dado los veinte años de alternativa de Ponce. Ha dado una tarde en Las Ventas (la de Juan Mora en otoño), con un resultado triunfal en cuatro de los toros, algo que hacía más de diez años que no se recordaba... Ha dado "Plaza de Toros", el grandísimo libro de José María Jurado y Pablo Pámpano en La Isla de Siltolá. Y ha dado otros muchos sentimientos y tardes de pasión.
La temporada que se ha ido no ha sido buena en lo artístico y ha sido ruinosa en lo económico. Y la que viene no se adivina mejor. Pero entre todos tenemos que hacer lo posible para que lo bueno tenga más eco que los gritos de la mediocridad y las tardes aburridas. En esta labor, la televisión desempeña un papel fundamental y no sé bien si todos los profesionales lo tienen claro y actúan en consecuencia.
Les comento un breve sucedido que ilustra a las claras lo que comento. Hace un par de semanas, en la entrega del Premio Taurino de ABC a Enrique Ponce tuve la suerte de poder departir extensamente con responsables de varias televisiones involucrados en la información taurina. Los datos que daban eran demoledores. Comentaban que para ellos, dar una corrida cualquiera en una plaza sin mucha relevancia era mucho más caro que dar un partido de la Champion League de Fútbol. Que los derechos de imagen que había que abonar a los toreros eran estratosféricos. Y que, además, había que pagar dinero a todos los que participaban de cualquier modo en el espectáculo, desde los banderilleros hasta los empresarios, pasando por los mozos de espada, los ayuda,... Parece que en algún momento habían planteado que no era sensato que alguno de esos individuos tuvieran que percibir importes de ninguna clase por televisar un festejo y que se les había respondido que aquello eran conquistas laborales a las que no iban a renunciar. Como respondían con evasivas muchos toreros cuando se les trataba de hacer una entrevista (es más difícil entrevistar a algunos toreros que a cualquier estrella mundial del rock). Aquellos profesionales (algunos con importantes responsabilidades televisivas) se quejaban amargamente de la falta de visión del taurinismo. Argumentaban que en un momento en el que, con muchas voces en contra, hay directivos en distintas televisiones empeñados en difundir la Fiesta, son los propios profesionales y acompañantes los que dificultan que esta difusión se pueda llevar a cabo.
Particularmente creo, y así se lo indiqué, que la difusión taurina debe hacerse de otro modo. Que en lo relativo a la información, de lo que se trataría es de conseguir que, durante la temporada, hubiera al comienzo de cada semana (probablemente el martes, para no coincidir el lunes con la avalancha del fútbol) piezas de dos o tres minutos en los que se mostrara en los informativos lo mejor de los festejos celebrados la semana anterior, sobre los que cada cadena pudiera efectuar sus montajes y hacer sus comentarios. Creo que es imprescindible difundir esta parte positiva de la tauromaquia y que para ello debe ser la propia organización de la Fiesta la que, con generosidad por parte de todos, pudiera organizar estos resúmenes y facilitarlos a las televisiones (consiguiendo, si es posible, el compromiso de estas de difundirlos en los informativos).
Y entiendo que la retrasmisión de los festejos en abierto es también fundamental. Mejor si pudiera ser de festejos en plazas relevantes y con carteles de interés, que con toreros mediáticos en plazas de tercera. Con comentarios que ilustren sobre el comportamiento de los toros, sobre la técnica del toreo, sobre Historia de la Fiesta, sobre los propios toreros (sí, como hacía el genial Matías Prats),...
La tauromaquia requiere dejar de estar a la defensiva y pasar a una ofensiva de dignidad y trasparencia. En ello nos jugamos el futuro. Y sería muy mezquino que intereses cortoplacistas lo entorpecieran.
(Una aclaración, probablemente innecesaria. No tengo nada contra José Tomás. De hecho creo que todos somos conscientes de que con cuatro o cinco toreros con su actitud, con su compromiso ético y su entrega, la posición social de la tauromaquia sería otra, y ni televisión haría falta. Aún así, creo que sería un buen gesto que permitiera la televisión en uno de los festejos en los que participara la próxima temporada. Creo que el problema de la televisión no está precisamente en el único torero que llena las plazas donde torea todas las tardes, siendo además, como es, el que más información consigue que se difunda en espacios generalistas).
lunes, 13 de diciembre de 2010
Salve Morante
Con motivo de la entrega a Morante de la Puebla del premio "Mercuriales de Plata", por parte de la tertulia sevillana "Los Mercuriales", concedido junto al gran comunicador y poeta Antonio García Barbeito, pronuncié estas palabras de homenaje al torero.
Pasamos una velada estupenda, en el acto estuvieron presentes Lorenzo y Pablo Pámpano que hicieron el esfuerzo de venir desde Madrid y Cáceres respectivamente.
Pablo obsequió al Maestro con su "Morante de Tabaco y oro", que es una maravilla y se puede adquirir aquí: inmejorable regalo ahora que en el 2011 van a prohibirlo todo.
SALVE MORANTE
Salve, Morante, yo te saludo como se saluda a los césares porque en un anfiteatro de las Galias has reclamado este año el trono del toreo eterno, sentado en aquella sillita de enea, cima de la gracia y del embrujo, donde antes se sentara Rafael el Gallo.
Salve Morante, morituri te salutant, los que vamos a morir te saludamos, nada quedará de nuestros afanes, el fuego devorador abrasará nuestras palabras y el viento del tiempo aventará nuestras cenizas, solo somos hombres, estelas en la mar, sombras de arena incapaces de luchar contra el cronómetro con sus pequeñas palabras, pero tú, José Antonio, has parado los relojes, has abolido el tiempo. Ocupas un lugar entre los escogidos.
¿Qué diríamos, humildes escribidores, si viéramos aparecer ahora entre nosotros a Homero, a Dante o a Virgilio con toda su majestad, con toda su grandeza? La admiración nos paralizaría. Pues no es menor hoy mi terror sagrado al hablar de ti, frente a ti, Morante de la Puebla.
Para Leonardo la pintura era una cosa mentale, tú sabes bien que el toreo está en la cabeza, como lo está en la memoria de los aficionados. Mientras exista el mundo, existirá el toreo, mientras exista el toreo, cosa mentale, perdurará Morante.
Nosotros moriremos, José Antonio, pero tú no y por eso los que vamos a morir te saludamos, porque te hemos visto caminar una tarde de abril con la vida echada sobre el capote hacia el negro chiquero ancho de la Plaza de Sevilla, que como todos los chiqueros de todas las plazas de toros del mundo comunica con el Hades, el Infierno al que sólo bajan los elegidos, y te hemos visto salir resucitado entre las orquídeas fucsias con que cada mayo enciendes la Plaza de Las Ventas, igual que hace Ceres cuando visita a su hija Perséfone y llena las praderas de gencianas rosas y mimosas amarillas donde se duerme el toro de la primavera.
No nacen mis palabras, casi sacrílegas, José Antonio, sólo de una admiración rendida, de aficionado que te sigue por las plazas y que se extasía con tu arte, que también, ¿se me nota demasiado? Yo me vuelvo loco cada vez que haces el paseíllo. Sino de la realidad contrastada de que no ha habido en la historia del toreo más allá de diez figuras que hayan dejado el rastro luminoso del cometa y tú eres una de ellas, José Antonio, tocado por la gracia, elegido de los dioses.
Recibir este don es una carga pesada y supone una responsabilidad tremenda, al Morante que quedará de perfil en la historia, como los reyes y los emperadores en las monedas, se superpone el Morante real de carne y hueso, el que debe soportar sobre su capa y su muleta el fuego del duende y el místico arrebato del valor.
Hoy celebramos al hombre y al torero, pero late en esta sala la memoria sagrada de los héroes.
Entender esto es muy difícil, pienso que debe ser muy complejo para ti asumir tu forma humana, pero tú eres un hombre recto, humilde, inteligente, lo hemos visto en la plaza que es donde se ve a los hombres. Hace poco en una entrevista te preguntaban si el toreo era arte, no te limitaste a un “sí”, dijiste “sí, cuando se manifiesta en su plenitud”. Esto es más profundo de lo que parece, en estos días de acoso y derribo de la fiesta, tú señalas el camino de la excelencia y la liturgia, el lugar del rito y la belleza. La perfección. Porque el toreo puede ser muchas cosas, una danza, un combate, un juego, pero determinados seres elegidos con determinados toros elegidos, se unen para construir, en un tiempo que se sale del tiempo, en un presente perpetuo, el más bello poema, hecho de luz, de sangre, de color, de muerte y vida.
Quiero cimentar mis palabras con una breve teoría sobre tu arte, nuestra admiración irracional no nace solo de una fe incondicional, nace del conocimiento de la fiesta, de todas las tardes, de todas las plazas por las que te hemos seguido.
La tauromaquia moderna, antes de la verticalidad manoletina -con sus estragos y sus aciertos técnicos- nace con Joselito, Belmonte y Rafael el Gallo cuando se produce, además, la vinculación del toreo con las artes y la filosofía en la edad de platino de la cultura española.
Pienso que Morante es un océano donde confluyen estos tres ríos: su concepto del toreo participa de la naturaleza agónica de Juan Belmonte, con el que comparte seriedades y ensimismamientos, lo hemos visto en su lucha trágica contra el infierno arrodillado de la puerta de toriles una tarde de abril en Sevilla o en la corrida de la Beneficencia de Madrid en la que vio pasar uno tras otro, hasta el último y glorioso, la camada completa de los toros de Gerión que combatiera Hércules. Y sin embargo, en ambos casos se nos apareció finalmente transverberado en Joselito: en aquella tarde histórica de Sevilla recibió al toro con unas verónicas de mano tan baja que parecían derechazos poderosos, instrumentados por la inmensa sabiduría de José que siempre está en el conocimiento de su muleta.
Recuerdo que la tarde de la Beneficencia vimos a Morante, querido Antonio Barbeito, como al Cristo de la Piedad del Baratillo entre sus banderilleros, así de roto iba hacia el trasmundo y reluciente salió para dar valor artístico al misterio de vivir con la muerte y la muleta en la mano. Cual Joselito en su gloria.
Morante, como esa tarde, es además el banderillero más puro, su poder en las banderillas es el de Joselito porque hace la suerte clásica y sale andando de la cara del toro, pero cuando ejecuta el par al quiebro -de sabor tan antiguo- sólo podría ser de Rafael el Gallo, el divino calvo que invento tres cuartas partes de las suertes modernas con la gracia suprema de Andalucía..
José Antonio Morante de la Puebla: la Santísima Trinidad del Toreo, transfigurado en Madrid y Sevilla.
Cuando veo fumarse un habano a Morante, sueño que es un torero de ultramar, por ejemplo en la tarde de miel y oro del último Domingo de Resurrección: miles de palomas torcaces pidieron el laurel para el torero que, como un orfebre mágico, había labrado, muy despacito, en su pequeño taller de albero y gracia, una pieza lenta para el recuerdo, una suave guajira mecida en la muleta con el duende barroco de una bambalina bordada por Rodríguez Ojeda. Todo lo hizo bien, todo pausado, como en un telar. Y en ese misterioso compás, y en esa exacta cadencia y en el eterno desplante capaz de adormecer el tiempo se veían viejos galeones y toreros antiguos y músicas extrañas y flores remotas. Porque así, frente a las dóciles astas de una muerte dormida se revelaba, otra vez -Resurrección- el fondo del dilema: ¿Se puede prohibir la belleza?
José María Jurado
jueves, 9 de diciembre de 2010
Un regalo taurino por Navidad
(La tauromaquia de Pablo Pámpano)
Si ya has leído el libro no te pierdas la película.

ANTONIO ORDÓÑEZ, por Pablo Pámpano
lunes, 6 de diciembre de 2010
Curso de Introducción a la Tauromaquia (y 3)
El sábado por la mañana hubo una intervención de Eduardo Martín Peñato, ganadero, Presidente de la Asociación de Ganadería de Toros de Lidia y Director Gerente y portavoz de la mesa del toro. Durante aproximadamente una hora nos estuvo hablando de cómo, a su juicio, uno de los grandes problemas de la Fiesta es la poca importancia que se la da al toro y cómo eso se deriva de la escasa unión de los ganaderos y de los bajos precios. Expuso que, de los importantes costes que supone organizar un festejo taurino, la compra de los toros representa en torno a un 6% y que en ninguna actividad económica quien representa un 6% de los costes tiene verdadera relevancia. Este porcentaje habría ido reduciéndose de forma muy sustancial a lo largo de todo el siglo XX. Además, ahora son las figuras, las empresas y los veedores quienes eligen los toros, en vez de el ganadero. Habló también de la multitud de festejos taurinos de todo tipo que se dan a lo largo de la temporada y respecto a los cuales las corridas de toros y novilladas picadas son un porcentaje muy escaso. Defendió esos espectáculos por su importancia económica para el ganadero y por la gran repercusión social que de este modo tiene la fiesta de los toros en multitud de pueblos. Para él, no es un problema que queden muchos toros en el campo porque lo que sucede es que a cada ganadero le quedan los restos de que las camadas no sean divisibles por seis.
Como curiosidad, expuso la división que se produjo hace muchos años entre los ganaderos de la Unión y los de la Asociación para que los primeros lidiaran en corridas de toros y novilladas picadas y los de la Asociación en el resto de festejos y cómo eso originó una importante ventaja económica para los ganaderos de la Asociación, de modo que la Unión pidió romper el pacto, pero sin que ello implique que unos animales sean mejores que otros (así fue contada la historia). Y contó también la historia de la Mesa del Toro y, en especial, de lo importante que fue la exposición de organizaron en Bruselas cuando iba a plantearse la discusión sobre la tauromaquia en el Parlamento Europeo.
En definitiva, su propuesta de mejora de la Fiesta se basaba, sobre todo, era que se alcanzara un pacto de precios de modo que no se pudiera vender ningún animal por debajo del coste medio de producción del mismo. Así, no existiendo competencia en precios por debajo del mínimo, se tratarían de comprar los mejores animales, no los más baratos.
He coincidido con Martín-Peñato en otras ocasiones y reconozco que la visión de la Fiesta que tiene difiere absolutamente de la mía. No dudo de su sinceridad ni de su afición, de su trabajo ni de su empeño en defender la Fiesta. Pero me cabe la duda de si quiere defender la Fiesta como rito y como liturgia (que es mi visión) o como negocio de venta de ganado (que es el suyo). Obviamente, repetir insistentemente lo importantes que son los miles de festejos con animales de lidia que hay en multitud de pueblos de España y la necesidad de alcanzar un acuerdo sobre el precio de los animales para todos los festejos (incluido esos) es poner el foco del problema en un lugar que nunca se me hubiera ocurrido, ni creo que sea el relevante. Sin duda, hay un debate subyacente que es el de si la tauromaquia se defiende mejor como espectáculo elitista (intelectualmente, no en lo económico) o con la generalización de festejos. Es decir, haciendo menos festejos, pero con una mayor previsibilidad en el comportamiento del ganado (vía mejor selección) y mayor exposición y compromiso de los toreros (con menos festejos), o si lo que hay es que hacer muchos festejos, en todos los sitios posibles, para que vaya mucha gente y así a los políticos les resulte más difícil prohibirlos. Yo creo que hay que tender a lo primero, a que cada festejo sea un acontecimiento. Sin embargo, los que están defendiendo la Fiesta en la Mesa del Toro van por el otro camino; y no sé si es por verdadera convicción o porque, a la vez, están defendiendo su negociete.
Respecto al acuerdo en materia de precios, da igual lo que se le explique a este señor, que él dice que esa vía es la que hay que tomar y que él consigo mismo ha decidido que eso es legal. Da igual que se le explique que los acuerdos en materia de precios son contrarios al derecho de la competencia, que no se puede hablar de costes medios,... Da igual que se le diga que efectivamente el dumping está prohibido y que eso permite actuar contra quien haga dumping, pero no alcanzar un acuerdo de precios en un sector legalmente oponible a todos los empresarios del mismo. Da igual, él ha decidido que eso es así y no está dispuesto a aceptar ninguna opinión en contra. De hecho cambia el gesto y arremete contra el Tribunal de Defensa de la Competencia cuando le recuerdo que ya les atizó bien a todas las asociaciones ganaderas hace unos años por imponer condiciones de venta de los toros a sus asociados. En el fondo, me recuerda mucho a algunos pequeños empresarios que creen que para defender su negocio lo que hay que hacer es ponerse todos de acuerdo y repartirse el mercado. Y no se paran a analizar (no son capaces de hacerlo) si eso vulnera las actuales leyes, cómo es la realidad de la economía actualmente,... Que la defensa de la Fiesta esté en manos de gente que piensa de este modo me preocupa. Pero es lo que hay.
El sábado por la tarde hubo examen del que salieron veinte seleccionados para ponerse delante de las vacas el domingo por la mañana en la Ganadería de los Hermanos Pérez Villena, cerca de Valdemorillo. Bonita aunque gélida mañana de domingo (algo menos en la gran plaza cubierta), e interesantísimo examen práctico con El Bote y Boni dirigiendo a los chavales de la escuela que paraban primero los animales y a los aficionados que se pusieron delante de ellas más tarde. Alguno se llevó algún topetazo fuerte porque alguna de las vacas desarrolló un punto de peligro. Buena jornada, caldereta, entrega de diplomas y a casa.
Para los curiosos, no me puse delante de los animales porque no me presenté al examen. Tuve que irme el sábado después de la sesión de la mañana a Logroño para dar una conferencia en la Peña El Quite. Magnífica la acogida y muy buen rato el que pasamos tanto en la conferencia como en el rato posterior tomando buenos riojas y con una gran cena. Interesantísima la labor que hace esta peña difundiendo los más variados aspectos de la Fiesta.
Gracias también desde aquí a Pedro Mari Azofra por su artículo en El Correo Español y a Pablo García Mancha por la entrevista del pasado jueves en su programa radiofónico.
viernes, 26 de noviembre de 2010
Conferencia en la Peña "El Quite" de Logroño
Me consta la calidad de la afición de Logroño y muy especialmente de los componentes de la Peña. Por eso, es un reto importante. Creo que podremos pasarlo bien hablando de toros en estos meses sin festejos en las plazas españolas en los que son las conferencias y los vídeos los que sustituyen la particular peregrinación de plaza en plaza de los aficionados durante la temporada.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Aula de Tauromaquia del CEU
domingo, 21 de noviembre de 2010
Curso de Introducción a la Tauromaquia (2)
En la tarde de ayer la clase de toreo práctico fue con Chamón Ortega, joven torero, con una clase excelente y que desafortunadamente no torea mucho en España, aunque sí que tiene algunas actuaciones más en tieras americanas. Durante las casi cuatro horas que estuvimos por allí puso todo el interés del mundo en ir enseñándonos a cada uno, poco a poco, cómo se dan distintos lances y pases.
Esta mañana, hemos repasado con José Luis Bote algunos lances de remate, distintas suertes de banderillas, muleta y estocada. Intenso, pero plenamente satisfactorio. Experiencia tremendamente recomendable para cualquier aficionado. Tres fines de semana es un tiempo escaso para aprender (sobre todo si uno no está en buena forma física y no tiene especial habilidad para la coordinación y los movimientos del cuerpo), pero es suficiente para reforzar la afición y para que entren las ganas de seguir aprendiendo.
sábado, 13 de noviembre de 2010
Curso de Introducción a la Tauromaquia
En el Aula Antonio Bienvenida de la Plaza de Las Ventas después de las presentaciones y saludos de rigor ha tenido lugar una conferencia muy interesante de D. Javier Morales Fernández, veterinario de esa misma Plaza, en la que ha explicado los distintos encastes de toro de lidia existentes en la actualidad y sus principales diferencias.
Por la tarde, en las instalaciones de la Escuela de Tauromaquia en El Batán el maestro José Luis Bote nos ha impartido primero una clase teórica sobre los trastos de torear y sobre dos de las suertes fundamentales del toreo (verónica y natural), pasando luego a tratar de llevarlas a cabo cada uno, sin toro o con un compañero haciendo de toro. No tengo que contarles lo extraordinariamente complicado que es, aún sin toro, el manejo de los trastos. Y cómo es casi imposible hacer que surja una verónica o un natural limpio sin toro delante. Las horas de entrenamiento y las cualidades que debe tener un torero se aprecian aún más después de experiencias como esta, que continúa mañana por la mañana y los dos fines de semana siguientes. Extraordinarios también los cinco alumnos de la Escuela que han colaborado con el maestro Bote en sus explicaciones y que nos han atendido con amabilidad extrema y un buen humor enviadiable a todos los veteranos aprendices. Algunos de ellos demostraban unas maneras excelentes: ¡ojalá pronto sean figuras del toreo!
Este programa ha tenido un éxito que ha desbordado por completo a los organizadores. Creían que se apuntarían veinte o treinta personas al que organizaron en Octubre y como la avalancha fue tremenda tuvieron que limitar a cuarenta el número de los alumnos del primer curso. En este segundo somos otros cuarenta y parece que hay un tercero con todas las plazas cubiertas y un cuarto que está también casi lleno. Es evidente que los aficionados (muchos de ellos jóvenes) reclaman espacios para conocer más sobre la tauromaquia. Y, sin embargo, los que organizan el cotarro son incapaces de hacer nada para mejorar su difusión. Cualquier iniciativa como esta concita una gran atención, pero son pocas, no siempre coordinadas y cuentan con muy pocos medios. ¡Ay la Mesa del Toro, los empresarios y compañeros mártires,...! ¿No se darán cuénta de lo que podrían ganar si hicieran bien las cosas? ¡Panda de mediocres...!
martes, 2 de noviembre de 2010
Adrián Gómez
Creo que nunca he llorado tanto en una plaza de toros como en el Festival en su apoyo el 1 de marzo de 2009. Lo contamos aquí, y acabábamos así la crónica
Pero han sido de verdad, sobre todo, las lágrimas que la plaza entera ha derramado cuando, antes de empezar el paseíllo, han sacado en su silla de ruedas a Adrián al centro del ruedo, desde donde ha saludado en gesto torero a través de las manos de su esposa. Llanto de dolor y de impotencia. De rabia torera. De imaginarse cada uno cuánto sufrimiento puede llegar a una familia cuando sucede algo así. Pero un llanto también con la esperanza de saber que si esto sucede en el mundo del toro, profesionales y aficionados dan un paso al frente y tratan de que la vida que se avecina, tan diferente, sea al menos llevadera en los afectos y en lo material.
¡Ejemplar lección de temple y torería la de Adrián, su mujer y su hijo!
¡Soberbia muestra de bondad la de todos los profesionales que han salido hoy al ruedo para ayudar a que su amigo, su compañero, tuviera un reconocimiento que le alegrara el espíritu; y un colchón económico que le permita vivir dignamente!
Desde aquí, hoy, nuestro recuerdo a esa mujer y a ese hijo. A nosotros se nos ha ido un profesional querido y admirado, un símbolo de los duro que es esto del toreo. Un nuevo interrogante ético...
Pero a ellos se les ha ido un esposo y un padre. Y eso no hay nadie que lo reemplace. A cualquier edad, en cualquier tiempo. Un abrazo desde lo más hondo para ellos. Y para él, una oración.
sábado, 30 de octubre de 2010
Treinta y ocho propuesta de mejora
Algunas son del todo utópicas, pero ahí van, por si alguien quiere escucharlas:
Las cinco de los ganaderos
1. Abrir las tientas a los aficionados y a los medios de comunicación y permitir que haya transparencia para que sea posible conocer los criterios de la selección de madres y padres, y sus combinaciones.
2. En las ganaderías que más lidian, apostar en la selección por aportar un punto más de bravura y de emoción que la que consideran que querrán las figuras.
3. Mantener a toda costa los diferentes encastes, y hacer lo posible por demostrar que es posible hacer grandes faenas a toros de los encastes menos demandados por los toreros. También aquí la selección es importante. Muchos de estos encastes dan en un gran porcentaje toros mansurrones y peligrosos, sin interés para el aficionado que no quiere ver en la plaza una lucha a muerte sino una faena artística.
4. Denunciar cualquier exigencia o intento de manipulación de los toros, ya sea en las astas o mediante sustancias que puedan afectar a su comportamiento.
5. Negarse a lidiar corridas diferentes de las que considere deben ir a cada una de las plazas.
Las cinco de los toreros
6. Realizar una campaña acorde con su categoría, que permita la existencia de diferentes circuitos para cada tipo de toreros. Por ejemplo, no torear en plazas de tercera (o torear sólo dos o tres, si hay razones para hacerlo en una plaza concreta) aquellos matadores que toreen más de veinticinco o treinta corridas al año.
7. (Las figuras). Tratar de garantizar, con la indicación de ganaderías y compañeros de terna, que cada tarde se convierta en un acontecimiento. Más aún si se trata de la comparecencia en una plaza relevante. Esto implica renunciar a la comodidad (asumiendo que en el toreo nada es cómodo y siempre existe el riesgo) y apostar por las ganaderías más importantes y los compañeros con los que pueda haber mayor rivalidad.
8. (Las figuras) Ajustar los honorarios para permitir lo indicado en el apartado anterior, siendo especialmente exigentes en materia retributiva cuando puedan garantizar que, fuera de tardes señaladas, pueden llevar mucho público a una plaza.
9. Dignificar con su preparación y actitud cada comparencia en una plaza, significando la seriedad, el rito y el rigor que exige la celebración de una corrida de toros.
10. Permitir medios para hacer llegar a los aficionados y al público en general su opinión, real y sin cortapisas, de sus actuaciones, su visión de la Fiesta, de las ganaderías, de los empresarios, etc.
Las cinco de los empresarios
11. Denunciar todos aquellos Pliegos de condiciones elaborados por Ayuntamientos o Comunidades Autónomas que: (i) no permitan garantizar la celebración de Ferias de primer nivel con honorarios ajustados a la categoría de toreros y ganaderos; o (ii) establezcan la experiencia y/o el canon como criterio/s fundamentales para la elección de los empresarios (en vez de la propuesta de festejos, actividades de promoción, culturales, etc.).
12. Informar de forma transparente de los resultados económicos de la gestión de cada plaza y de cada feria importante, indicando, al menos, el porcentaje de ingresos que suponen las entradas por taquilla, la televisión y otros ingresos (bar, almohadillas, etc.) y el porcentaje de gastos que suponen el canon de la plaza, los honorarios de los toreros, el coste de los toros, la inversión en publicidad, los impuestos y seguridad social, los costes asociados a la celebración del espectáculo (trabajadores, etc.) y su porcentaje de beneficios.
13. Proponer (en aquellos casos en los que esté limitado por los Pliegos de condiciones) y establecer (en aquellos casos en los que puedan hacerlo libremente) diferentes esquemas de precios de las localidades en función del interés del espectáculo.
14. Invertir en publicidad y promoción de los espectáculos y de la Fiesta, creando alrededor de las Ferias actividades que conciten el interés general y fuera de ellas eventos que acerquen el mundo de la tauromaquia a los más jóvenes y a los que habitualmente no acuden a las plazas. Dentro de la promoción se incluye la celebración de novilladas con interés (y con novillos que sean tales, no toracos contra los que estrellar a los chavales).
15. No tener ninguna ganadería, ni apoderar a ningún torero, para evitar tentaciones en la confección de los carteles o intercambios con otros empresarios.
Las cinco de las Administraciones
16. Elaborar Pliegos de Condiciones realistas donde la concesión se realice, exclusivamente, tomando en consideración la propuesta relativa a la Fiesta que realicen los diferentes licitadores (originalidad en la elaboración de los carteles, actividades culturales, promoción, acercamiento a los jóvenes, etc.).
17. Consideración y tratamiento de la Fiesta como actividad cultural y realización y apoyo de la misma similar a la que tienen otras actividades culturales (bibliotecas, cine, pintura, teatro, etc.).
18. Difusión de la tauromaquia como actividad cultural en el proceso educativo de los más jóvenes.
19. Modificación de la normativa taurina existente, de forma que se garantice que el desarrollo artístico del festejo no esté sujeto a reglamentaciones administrativas susceptibles de sanción y que los aspectos precisos para el mantenimiento de la protección de la Fiesta y el orden público son regulados de modo uniforme en toda España.
20. Creación de instituciones que permitan el acercamiento e intercambio cultural entre los distintos países con tradición taurina.
Las cinco de las autoridades (Presidentes y veterinarios)
21. Establecer mecanismos que permitan los reconocimientos en el campo y eviten bailes de corrales o situaciones indignas como las vividas este año en El Puerto de Santa María, Málaga, Sevilla,...
22. Revisión de los criterios que definen el trapío en las plazas de mayor relevancia, permitiendo la lidia de toros más ajustados en peso y presencia, pero más acordes con lo que siempre ha sido la presencia de toros de esos encastes.
23. Entendimiento de que, para la mayoría de los aficionados, lo importante es que el toro se mueva y dé juego para realizar grandes faenas. Y que en el reconocimiento debe valorarse, sobre todo, si eso será posible con los toros presentados o no (hasta donde esto puede valorarse). Pero sin entrar en otras zarandajas.
24. Asunción de que su labor es garantizar el orden público en las plazas, pero que no es ni debe ser de su incumbencia la valoración de los aspectos artísticos de la labor del torero, que es algo que sólo corresponde a la relación del torero con el público.
25. Informar de forma precisa a la finalización de los reconocimientos y de los festejos de cualquier incidencia acaecida y de cualquier intento de influencia por parte de apoderados, toreros, ganaderos, empresarios o aficionados.
Las cinco de los medios de comunicación
26. Eliminar los elementos que puedan condicionar su opinión de toreros, ganaderos o empresarios, o dar cuenta de ellos. Especialmente si lo que sucede es que algún torero no es receptivo a sus llamadas de radio o tv, que algún empresario paga al medio en el que uno trabaja por televisar la feria o paga al periodista por escribir algún artículo, dar alguna conferencia, etc.
27. Tratar de efectuar crónicas y reportajes que acerquen el mundo del toro al gran público, eliminando, hasta donde es posible, el lenguaje para iniciados, y siendo mucho más didácticos en las explicaciones.
28. Tener siempre presente que la verdad es insoslayable. Pero que una perpetua queja de lo aburridos que son todos los festejos, todos los toreros y todas las ganaderías, no es el mejor modo de hacer afición (además de suponer un sufrimiento para quien deba ganarse la vida a costa de tanta inmundicia).
29. Realizar periodismo divulgativo en relación con las ganaderías y con los toreros.
30. Realizar periodismo de denuncia en relación con Administraciones Públicas, presidentes, veterinarios, empresarios, ganaderos, aficionados,… Fomentar con su actuación la transparencia de la organización de la Fiesta.
Las cinco de los aficionados
31. Acudir a la plaza a disfrutar de la Fiesta y con los menores prejuicios posibles respecto a toreros y ganaderías, Juzgar en función de lo que realmente suceda, no de lo que a uno le gustaría que pasara.
32. Reconocer que cada torero tiene su tauromaquia y cada toro su lidia. Y que un solo espectador (o un grupo) no puede imponer con sus gritos o actuaciones un forma concreta de torear, porque puede haber muchos otros espectadores en la plaza que lo que quieren es que el torero cree su obra de arte en libertad, y si existen esos gritos y mofas, esa libertad no puede existir.
33. Recordar siempre que todos los toreros (de oro y de plata) se están jugando permanente la vida en la plaza. Y que necesitan una concentración extrema para desarrollar su labor. Aplaudir o pitar teniendo en cuenta lo anterior.
34. Formar su afición con la lectura de libros y crónicas, con la asistencia a conferencias, charlas y tertulias y con la visión de vídeos de faenas de otras épocas. Acudir, cuando se pueda, a alguna ganadería.
35. Ir a los toros en distintas plazas y ver a diferentes diestros y ganaderías. Como decían los clásicos, el mejor aficionado es aquel al que le caben más toreros en la cabeza.
Y tres comunes para todos
36. Creación de un organismo que agrupe a los diferentes estamentos relacionados con la Fiesta con el objetivo de potenciar su difusión, garantizar su autenticidad y aumentar la afición. Es decir, algo distinto a la Mesa del Toro donde, a pesar de la buena intención de muchos de sus miembros, lo que se trata de garantizar el negocio de los que están, mediante una mesa sectorial, como puede ser la de la aceituna o la del ganado porcino.
37. Institucionalización de unos Premios Anuales de la Tauromaquia, que se concedieran al final de la temporada en una Gala que permitiera difundir de forma general lo mejor de la tauromaquia.
38. Creación de algún mecanismo que permitiera la difusión de los mejores momentos de las grandes faenas de las principales ferias en los espacios informativos de los medios de comunicación, al menos, una vez a la semana con espacios de tres a cinco minutos.
miércoles, 27 de octubre de 2010
De vuelta - Resumen de noticias y novedades
Trato de apuntar algunas reflexiones de urgencia sobre determinadas cuestiones que han sucedido. Muy escuetas, sólo para dejar anotada la preocupación. Si hay tiempo más adelante, ya profundizaremos.
1.- El traspaso a Cultura. El debate organizado en los medios de comunicación, blogs y tertulias de aficionados ha sido de órdago. Con radicales posiciones a favor y en contra. En general, quienes son contrarios creen que no se arregla nada por ir a Cultura, que los toreros tratan de escapar de la exigencia del Ministerio del Interior y que no es bueno que unos pocos toreros (y, además, las figuras) tomen tanto protagonismo. Los favorables, creen que es un acto de justicia que coloca al toreo en la dependencia administrativa que, como actividad artística, le corresponde, más allá de otras competencias que también existen (bien por haberlas asumido las Comunidades Autónomas, bien por ser funcionalmente atribuibles a otros organismos como el Ministerio de Agricultura).
Mis reflexiones son, sobre todo, tres. La primera, que no puede existir una permanente sospecha sobre los toreros, y menos aun sobre figuras como las que están liderando estas actuaciones. Es una bendición para la Fiesta su protagonismo social. Sí creo, sin embargo, que no tiene ningún sentido hacer un cambio de Ministerio sin saber para qué se hace. Hay que tener claro cuáles son los pasos que hay que dar, en qué orden, y para conseguir qué cosas. Y hay que explicarlos en detalle. Dicho lo cual, creo que el Ministerio de Cultura es quien debe asumir la defensa y promoción de la Fiesta, como hace con el cine o el teatro. Y que el mundo del toro debe organizarse con esquemas similares al de estas actividades para realizar actividades de promoción en las que el Ministerio colabore (vuelvo a los premios anuales, recuerdo la necesidad de dar información en TV, etc.)
2.- El final de la temporada. Que ha sido, en general, poco atractivo, excepción hecha de la maestría demostrada, una vez más, por el Juli. Entre los retos que tiene el mundo del toro (empresarios, ganaderos y toreros) está el de construir una celebración "previsible" en la emoción ética y estética cada tarde. Si no, sí que estamos perdidos.
3.- Lo de Cataluña. Parece que el PP va a presentar un recurso de inconstitucionalidad. Bienvenido sea. Permitirá saber qué piensa el TC, que es quien al fin y al cabo tiene la última palabra en nuestro sistema cuando existan (y en este caso, existen) dudas sobre si una Ley es acorde con nuestra Carta Magna. Es el modo ordenado de hacer las cosas en una democracia. Y no es politizar el asunto. Politizar ha sido llevar a un Parlamento la regulación de las costumbres. Que creo que no es constitucional; pero, sobre todo, es una invasión flagrante en las libertades individuales (lo cual es mucho más peligroso que prohibir veinte o veinticinco corridas de toros).
4.- Las Azores, Sevilla y otros eventos. Se han multiplicado los eventos taurinos. No está mal, pero no hay modo de que ninguno de ellos trascienda al ámbito de los iniciados. Hay que concentrar esfuerzos y mejorar en comunicación. Nos jugamos mucho en ello. Mi enhorabuena a la iniciativa de la Escuela de Madrid (Curso para aficionados) y a la UNED (Curso de Presidentes). La formación siempre ayuda. Y a ver si es verdad lo que han dicho en Las Azores (un toro que dé más emoción, unas ganaderías que se abran más a los aficionados,...).
5.- Plazas y apoderamientos. Con la reducción de festejos y de espectadores, los números empiezan a no cuadrar en muchas plazas y para muchos toreros. Hay empresarios que han renunciado a seguir gestionando plazas y Ayuntamientos que están cambiando los Pliegos (bajando los cánones). Hay que repensar de verdad cómo está organizado esto y cómo debe/puede estarlo.
Podríamos seguir, pero no quiero aburrirles. Sólo algunas noticias de eventos en los que hemos participado últimamente.
El pasado día 17 tueve la ocasión de participar en la tertulia de "El Albero" junto a Joaquín Moeckel, José Luis Moreno-Manzanaro, Víctor Pérez y, por supuesto, Rafael Cabrera, gracias a cuya amable invitación pudimos compartir esas horas intempestivas, pero siempre cálidas cuando la Fiesta está presente. Reconozco que disfruté mucho charlando en las ondas con tan grata compañía sobre algunas de las preocupaciones que venimos exponiendo en el blog desde hace tiempo. Si alguien está interesado, puede descargarse el podcast en la página web www.cope.es.
El pasado día 21 estuve en la Jornada de Defensa de la Fiesta con la que la Universidad CEU inauguraba su X Aula de Tauromaquia. Las reflexiones de los participantes estuvieron muy interesantes y el acto estuvo razonablemente concurrido. Interesante no quiere decir que se comparta en su integridad lo que se dijo. De hecho, creo que en algunos momentos ciertos ganaderos se excedieron en la crítica a otras ganaderías y a las figuras, sin las cuales la Fiesta actualmente no existiría. Pero profundizar en ello exigiría mucho más espacio.
El próximo día 25 de noviembre participo como ponente precisamente en ese Aula de Tauromaquia, en Madrid, con una conferencia titulada "Anecdotario jurídico-taurino". Creo que pasaremos un rato entretenido (se intentará) y aprovecharé para apuntar también algunas de estas reflexiones sobre la Fiesta. Es en la calle Julián Romea de Madrid a las 19:30h.
Y el 27 de noviembre estaré en Logroño para dar también una conferencia taurina en el Otoño Cultural Taurino organizado por la Peña El Quite. El título "La tauromaquia en los Tribunales. Algunas curiosidades del toreo para el derecho". Habrá cosas parecidas a las de Madrid y otras diferentes... Es en el Centro Cultural de Ibercaja, c/ Portales (Logroño) a las 20:00h.
... Y hace ahora justo un año que aparecía en las librerías "La tauromaquia a través de sus conflictos". Muchas gracias a todos los que me han animado por su publicación. Jamás imaginé que me diera tantas alegrías y me permitiera conocer a tanta buena gente.
(De José María Jurado les informo que ha presentado en la Casa del Libro de Sevilla su bellísimo libro de poemas "La Memoria frágil" y que anda también bastante atareado. Aunque seguro que pronto vuelve a dejarnos retazos de su magisterio por aquí. Lo esperamos ansiosos).
jueves, 7 de octubre de 2010
La tauromaquia como parte del patrimonio cultural
El pasado día 30 de septiembre tuve ocasión de participar en unas Jornadas organizadas por la Universidad Católica de Valencia, la Diputación de Valencia y la Generalitat valenciana sobre la protección de la tauromaquia en el marco de las competencias autonómicas en materia de protección del patrimonio cultural. Hay que aplaudir iniciativas como estas en las que la Universidad permite un debate sosegado y riguroso sobre la tauromaquia y lo acerca a los más jóvenes (el Aula Magna estaba llena de alumnos de los dos primeros cursos de la Facultad de Derecho). Mucho tiene que ver con esta iniciativa su Decano, José Vicente Morote, gran jurista y muy buen aficionado.
Mi conferencia se titulaba “La Fiesta de los toros como parte del patrimonio cultural”. En primer lugar hice una pequeña exposición sobre cómo la tauromaquia ha dejado de formar parte de la realidad cotidiana de la sociedad, cómo para la mayoría de nuestros conciudadanos la tauromaquia es algo invisible, algo de lo que probablemente no habían oído hablar nunca o lo han hecho escasamente en programas de información general en los últimos cinco o seis años, salvo si se trataba de alguna noticia relativa a José Tomás, como su reaparición o su cogida en Méjico. Este ninguneo sólo se ha roto cuando el debate en el Parlamento catalán lo ha vuelto a sacar a la luz pública y lo ha colocado en el debate social. Explicaba cómo, a mi juicio, esto ha sucedido por la incapacidad que ha tenido el mundo del toro para adaptar sus estructuras y su organización a lo que exige una sociedad compleja y mediática como la actual. Y cómo, para mí, en una sociedad como ésta cada festejo taurino tiene que ser un acontecimiento único por el que merezca la pena dejar casi todo. Y un acontecimiento que rebase los límites de los taurinos de siempre. Sólo de este modo se volverá a tener una repercusión social que se ha perdido, y sin la cual es imposible (o muy difícil al menos) asegurar la pervivencia de la Fiesta en el medio plazo.
Defender la Fiesta de los toros como parte del patrimonio cultural implica, por eso, establecer unos esquemas de organización de la Fiesta coherentes con este planteamiento. Y las Administraciones tienen que tenerlo claro y actuar en consecuencia.
Que la tauromaquia es cultura, es arte, es algo evidente: forma parte de las creaciones simbólicas y rituales que nos identifican. Y este carácter cultural de la tauromaquia no lo niegan, incluso, algunos de los antitaurinos más feroces. Su crítica no se realiza a la belleza que pueden tener ciertos momento de la lidia, sino al hecho (para ellos moralmente inaceptable) de que para esa creación artística se “utilice” a un animal y se le haga sufrir. El debate con los antitaurinos, por tanto, es un debate moral y no tanto un debate estético.
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A partir de aquí, mi intervención se centró en cinco puntos. En primer lugar, realicé un breve análisis de lo que supone legalmente en la Comunidad Valenciana y en España el patrimonio cultural. Y, en concreto, el patrimonio cultural inmaterial. Repasando la definición de esta normativa es claro que la Fiesta es parte de este patrimonio cultural (tradiciones, ocio, “conocimientos y actividades que son o han sido expresión relevante de la cultura tradicional del pueblo español en sus aspectos materiales, sociales o espirituales”, etc.).
Pero lo más curioso es que la definición de la UNESCO del “patrimonio cultural inmaterial” contenida en su Convención de 17 de octubre de 2003 para la Salvaguardia de este Patrimonio Cultural Inmaterial se acomoda perfectamente a la tauromaquia. Dice así:
“se entenderá por ‘patrimonio cultural inmaterial’ los usos, representaciones, conocimientos y técnicas –junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentido de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana”
Parece hecha específicamente para la Fiesta: celebración de la corrida de toros, con el conocimiento y la técnica precisa que requiere la lidia, junto con el instrumental específico para ello (capotes, muletas, estoques, trajes de luces, montera, castoreño,…), propiciando espacios culturales creados específicamente para su representación como son las Plazas de Toros, reconocida por grupos e individuos (Lorca, Miguel Hernández, Alberti, Hemingway,…) como parte de su cultura, transmitido de generación en generación, permitiendo así interactuar con la naturaleza y con la historia “infundiéndoles un sentido de identidad y continuidad” y constituyendo un elemento básico de diversidad cultural que contribuye de modo excepcional a la creatividad humana en sus más diversas variantes: desde la del propio torero en el ruedo hasta los que confeccionan sus trajes de luces, quienes diseñan las plazas de toros, quienes componen pasodobles, pintan carteles o se recrean en la Fiesta para sus creaciones literarias, pictóricas o escultóricas.
Sólo esto sería ya suficiente. Pero hay en la misma Convención dos elementos más fundamentales. El primero, es que se indica que el único patrimonio cultural digno de tenerse en cuenta es aquel que “que sea compatible con los instrumentos internacionales de derechos humanos existentes y con los imperativos de respeto mutuo entre comunidades, grupos e individuos y de desarrollo sostenible”. Es decir, el único límite moral establecido son los “derechos humanos” y el respeto entre las comunidades, grupos e individuos, algo que (obviamente) la tauromaquia respeta. Y, además, el punto 2 del artículo 2 señala que “El ‘patrimonio cultural inmaterial’ (…) se manifiesta en particular en los ámbitos siguientes: a) tradiciones y expresiones orales, incluido el idioma como vehículo del patrimonio cultural inmaterial; b) artes del espectáculo; c) usos sociales, rituales y actos festivos; d) conocimientos y usos relacionados con la naturaleza y el universo; e) técnicas artesanales tradicionales”. Y en la tauromaquia se dan todos los apartados: expresiones orales y giros prestados al idioma, consideración como “arte del espectáculo”, “uso social, ritual y festivo”, modo de “conocimiento y uso relacionado con la naturaleza” y expresión que permite el mantenimiento de no pocas “técnicas artesanales tradicionales”. Lo tenemos todo.
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Como segundo aspecto, me referí al debate moral sobre la utilización de animales en espectáculos públicos, analizando si esta “utilización” puede suponer que una determinada actividad no pueda ser considerada “cultura” por este motivo.
Y es evidente que no. En primer lugar, porque el único límite (UNESCO dixit) viene establecido por los “derechos humanos”, que nunca se verán afectados por un ritual como la corrida de toros (otras manifestaciones culturales sí pueden hacerlo, y así lo recuerda Savater en “Tauroética” cuando habla de los “castrati”).
Y, además, porque el trato que se le da a los toros durante la lidia no es ni degradante ni indigno, sino un ejemplo de trato ético a los animales, al ser el conforme a su naturaleza, como ha recordado Francis Wolff (“La filosofía de las corridas de toros” o “50 razones para defender la corrida de toros”, entre otras). Además de otras razones que expone Savater (“Tauroética”) o de los estudios del catedrático de la Facultad de Veterinaria de la Complutense de Madrid, D. Juan Carlos Illera en los que ha demostrado que la segregación de inhibidores del dolor durante la lidia por el toro hace que éste “sufra” más en el traslado a la plaza que durante la propia faena en el ruedo.
Por último, y volviendo a la UNESCO, en su página web puede comprobarse que uno de los rituales considerado “patrimonio inmaterial” es el “sanké mon”, un rito de pesca colectiva en una laguna de Mali que se celebra los segundos jueves del séptimo mes lunar y que, según la propia UNESCO, da comienzo con el sacrificio de gallos y cabras y a continuación tiene lugar una pesca colectiva que dura quince horas. Y no es que se deba comparar ese ritual con la tauromaquia, ni los peces, los gallos o las cabras con los toros de lidia, pero sí subrayar que multitud de rituales colectivos tiene en el sacrificio de animales un elemento sustancial y que esto no es obstáculo para su consideración cultural.
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La tercera cuestión a la que me referí fueron las características de la tauromaquia que la hacen formar parte de este patrimonio cultural. Y desde la tauromaquia “en sí”, porque se escuchan con frecuencia argumentos para defender el carácter cultural o artístico de la tauromaquia basados sólo en el modo en que ha servido de inspiración a otras artes “tradicionales”. Y creo que esto es un argumento tramposo. El hecho de que una actividad sirva de inspiración para hacer un gran cuadro no convierte en artístico el motivo de inspiración ni legitima lo que de inmoral pueda tener. Hay cantidad de obras de arte que se han inspirado en verdaderas atrocidades del ser humano que no por ello se convierten en aceptables.
Por eso de lo que se trata es de analizar si la tauromaquia en sí tiene valores que la convierten en una manifestación artística o cultural. Y a mi juicio es evidente que así es. Sobre todo, por concentrar tres de los elementos más genuinos de cualquier creación cultural y artística: el ritual, la liturgia y la estética.
La tauromaquia es, sobre todo, un “ritual”. La corrida de toros es una depuración simbólica de ritos de celebración antiquísimos en el mediterráneo, en el que el toro es un tótem y su muerte es un símbolo sacrificial. Un sacrificio como “ofrenda”, como “comunión” o para la obtención de un favor de la divinidad. (Libros como el de Álvarez de Miranda, de 1962 -“Ritos y Juegos del toro” o el más reciente de Cristina Delgado -“El toro en el mediterráneo”- lo acreditan de forma evidente). En este último, se explican detalladamente los rituales de muerte asociados al toro, el toro como símbolo de fertilidad masculina y del poder telúrico, ritos funerarios asociados con el toro y los juegos del hombre y el toro desde la antigüedad. En la lidia convencional actual del toro no queda casi nada de aquellos juegos lúdicos de la antigüedad. Pero esto es precisamente lo que hace más grande a lo taurino, que ha sido capaz de mantener el rito sacrificial del toro, el simbolismo que encierra, adaptando su estética y su liturgia a las evoluciones sociales y convirtiendo en una actividad artística en sí el modo en que ese sacrificio, ese rito, tiene lugar.
Además, la tauromaquia tiene su componente “litúrgico”. Todo ritual tiene su liturgia y el toreo tiene una liturgia (un modo de celebración) lleno de matices y de grandezas. Desde el despeje de plaza de los alguacilillos hasta el modo en que los toreros salen de la plaza después de acabado el espectáculo (volviendo sobre sus pasos al patio de cuadrillas o a hombros por la Puerta Grande) todo lo que sucede en la plaza tiene un sentido funcional o simbólico. Por eso creo que es tan importante mantener esta liturgia. Y explicarla a los más jóvenes. Por eso es esencial que en el ruedo se haga todo bien, perfecto. Si es así, hasta los neófitos reconocen lo grande y particular que es la Fiesta. (Como aquel 2 de mayo de 1996 de Joselito…).
Como lo es el tercero de los requisitos a los que me refería: la estética. El refinamiento del ritual del toro se produce a través de una liturgia cada vez más precisa y una estética cada vez más honda. La creación de belleza del torero frente al toro es indudable. Y sólo por eso bastaría para reivindicar su carácter cultural y artístico. (Aquí, comenté algunas de las grandes tardes de toros vividas y cómo en la actualidad hay diestros que encarnan la estética como nadie, desde Morante a Ponce, al que, estando en Valencia, hay que hacer un recuerdo especial).
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Un cuarto aspecto es aludir a algunas de las manifestaciones culturales “tradicionales” o “convencionales” a las que la tauromaquia ha servido de inspiración. Y es que, aunque sea una trampa justificar la naturaleza artística del toreo con base sólo en su carácter de “musa inspiradora”, lo que es evidente es que una vez justificado el carácter cultural autónomo de la tauromaquia esta explosión artística que genera es un importante elemento de refuerzo de su carácter cultural.
Para repasar las relaciones del toreo con la cultura basta con leer El Cossío. Creo que es difícil encontrar ninguna otra manifestación de cultura popular que tenga una enciclopedia tan completa, documentada y fiable. Casi todo está ahí. En el ámbito artístico, su tomo 8 (me refiero a la edición de 2007) es un compendio completísimo de la presencia del toreo en literatura (novela, poesía, teatro, género chico) y periodismo. Los tomos 9 y 10 incluyen la relación del toreo con otras artes: el tomo 9 se dedica a las artes gráficas, con Goya y Picasso como autores básicos, pero incluyendo también explicaciones y referencia al cartel de toros, el humorismo taurino,…; el tomo 10 se ocupa de las relaciones del toreo con la música, el cine, el flamenco, el cine o la fotografía. Son más de 2000 páginas en las que no está todo, pero, desde luego, da una explicación más que completa para cualquiera que quiera honradamente acercarse a esta relación del toreo con el arte.
Además de esta referencia imprescindible, Andrés Amorós escribió en 1987 dentro de la colección “La tauromaquia” de Espasa Calpe, un interesante libro titulado “Toros y Cultura” y años más tarde, en 1993, un librito titulado “Escritores ante la Fiesta” en la que desgrana la relación de algunos escritores con la tauromaquia.
Quienes tengan dudas pueden acudir a estos libros, entre otros muchos, y si lo hacen con una mínima ecuanimidad verán que cualquier prejuicios sobre si los toros son españolistas, rancios, de una ideología o de otra, se diluirán de forma inmediata. Como recordábamos en este mismo blog este verano al hablar de Rafael Alberti en la visita a su museo.
En todo caso, si hay algo sobre la relación del toreo con el arte que hay que destacar es que no podemos vivir de los clásicos. Si repasamos las citas que se realizan para explicar las vinculaciones del toreo con el arte, casi siempre es de autores que murieron hace muchísimos años, cuando también en la actualidad se están haciendo cosas nuevas e interesantes. Creación nueva, con formatos nuevos y actuales. Artistas de hoy a los que hay que dar paso cuando se trata de hacer los carteles, la publicidad, los libros, las reseñas,… Hay mucho que avanzar en este campo. José María y Pablo, por ejemplo, han dado un gran paso, del que también hemos dejado rastro por aquí.
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Y en último lugar, hice mención a referencias en diferentes textos legales y sentencias que apoyan también la consideración de la tauromaquia como parte de nuestro patrimonio cultural.
La primera referencia legislativa es la obvia: tanto la Ley 10/1991, de 4 de abril, sobre potestades administrativas en materia de espectáculos taurinos como el Reglamento 145/1996, de 2 de febrero por el que se desarrolla la anterior consideran la tauromaquia como un evento cultural. En la Ley de 1991, como título competencial para su promulgación, la Exposición de motivos alude a su competencia exclusiva para el fomento de la cultura, lo cual, dice el propio texto, exige deslimitar las facultades que corresponden en la materia al Ministerio del Interior y a los Gobernadores Civiles. El Reglamento, por su parte, señala que la fiesta de los toros debe ser “entendida en el amplio sentido de sus diversas manifestaciones que se encuentran arraigadas en la cultura y aficiones populares” y reconoce sus propias limitaciones al indicar que la “esencia misma del espectáculo, la lidia del toro bravo, no puede ser objeto de una regulación pormenorizada de todas sus secuencias, al estar sujeta a otro tipo de normas, tanto o más esenciales que los preceptos administrativos, motivadas por criterios artísticos”.
La segunda referencia legislativa o administrativa es también conocida y ha sido bastante repetida en los últimos tiempos. Desde hace ya bastantes años, el Ministerio de Cultura incluye entre los premiados con la Medalla de las Bellas Artes a un torero. Y esa Medalla reconoce a personas que han destacado en el campo de la creación artística y cultural o han prestado notorios servicios en su difusión. Es evidente que la inclusión reiterada a lo largo de los años de profesionales de la tauromaquia entre los premiados (más allá de lo que cada uno opine sobre la procedencia o no de cada elección) es una constatación evidente de que legal y administrativa la tauromaquia es considerada una actividad artística.
También los Tribunales lo han entendido así. Como cuando el TSJ de Cataluña consideró ilegal la prohibición de la representación de la Ópera Carmen en versión de Távora por incluir el rejoneo de un toro, indicando el TSJ que esa prohibición (después de una sentencia anterior que anulaba un primer acto de la administración prohibiendo el espectáculo) es “un ejercicio de añeja, y aún vergonzante, censura, en la más ruda acepción del término”. Y es que “bajo la apariencia de autorizar el espectáculo, sometiéndolo a la condición de supresión en el mismo del rejoneo, viene, en definitiva, a prohibir una parte de la total creación artística”.
O aquella otra del Tribunal Supremo que, al anular una sanción impuesta a Curro Romero después de una tarde aciaga en Madrid, dijo que la supuesta alteración del orden público que se alegaba por la Administración “posiblemente tenga su representatividad en el curso de una ‘tarde de toros’ en la que el valor, el arte, la maestría y el dominio que son cualidades deseables para llevar a cabo artística y correctamente las faenas de la lidia de un toro bravo se vean frustradas por las razones que fueren capaces de dar paso a un estado anímico en el que el temor, la desconfianza, la irresponsabilidad e incertidumbre sean la tónica bajo las cuales discurren esas faenas”. Curro, hasta en sus peores tardes era genial. En esta consiguió que el Tribunal Supremo hablara de arte, maestría, dominio y valor como cualidades inherentes a la tauromaquia.
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En la despedida expliqué cómo no quería entrar en el debate competencial porque, como recordó el profesor Tomás Ramón Fernandéz en el Congreso Taurino de Sevilla, la Constitución impone a todos los poderes públicos la protección de nuestro patrimonio cultural, y no permite a ninguno (sea el Estado, sea una Comunidad Autónoma o un Ayuntamiento) su prohibición o degradación.
Y apelé a los políticos para que, si realmente se considera que la tauromaquia es una manifestación cultural, más allá de cómo se proteja, de que se declare o no Bien de Interés Cultural, lo que hay que hacer es tratarla como tal. Y eso implica desde hacer unos pliegos de condiciones para adjudicar las plazas que tengan este elemento cultural como principio rector (y no el canon ni la televisión ni la experiencia), hasta desarrollar programas de formación, de educación y de patrocinio relativas a la tauromaquia. Desde hablar con normalidad de los festejos taurinos hasta difundir los acontecimientos taurinos como parte de la cultura en los espacios de prensa, radio y televisión.
Esta es su labor. Igual que es labor de los profesionales taurinos (ganaderos, toreros, empresarios) hacer que la Fiesta sea cada vez más íntegra, emocionante y estética (¡nunca aburrida!). Igual que es labor de todos (aficionados o no) reivindicar nuestros espacios de libertad frente a quienes quieren utilizar el poder de los parlamentos y las mayorías para recortarla.
Vargas Llosa Premio Nobel de Literatura de 2010
Mario ha defendido con contundencia la tauromaquia como arte y ha argumentando con rigor que su prohibición es un atentado contra la libertad. Fue pregonero de la temporada sevillana hace unos años.
Enlazo uno de sus últimos artículos sobre la tauromaquia... y la langosta
domingo, 3 de octubre de 2010
Madrid (3 de octubre de 2010) - Vuelta a la peor normalidad
Hoy, la corrida del Puerto de San Lorenzo no ha servido y se han estrellado con ella Alberto Aguilar (que confirmaba), Urdiales y Tendero.
Aguilar es un torero de gran predicamento en Francia donde ha conseguido labrarse un importante cartel a base de demostrar su valor y calidad con corridas muy duras. Pero hoy, ni por esas. Con el toro de la confirmación la faena fue de más a menos, con una primera serie buena seguida de otras más irregulares y el toro que se rajó enseguida impidiendo nada más. En el quinto, un toro fatalmente lidiado, trató de brindar al público, pero el ambiente en la Plaza era de tal escándalo (el Presidente había cambiado el tercio sin que hubiera cuatro palos clavados en el costado del animal) que desistió. Me pregunto qué sentido tenía seguir haciendo pasadas en falso frente al toro, pero a algunos parace que debe hacerles ilusión ver pasarlo mal a los banderilleros, cuando era evidente que no podía haber nada lucido. Y yo, al menos, no voy a la plaza para darme el gusto de que el personal cumpla el Reglamento porque sí. En la muleta ese toro mete la cara (el único del encierro que lo hizo) pero se queda muy corto y le costaba repetir. Aguilar alternó series de cierto interés con otras menos lucidas y mucho menos confiado. Al final, inexplicable aplausos al toro y tímidos aplausos al torero que se tornaron en división cuando salió a corresponder desde el tercio.
Urdiales no tuvo ocasión con ninguno de sus dos toros y a pesar del ahínco que demostró era materialmente imposible. Sólo podía haber abreviado, que no hubiera sido mala decisión teniendo en cuenta cómo iba la tarde. Apuntar la insensatez de que el segundo saliera con los crotales puestos y las feísimas hechuras del cuarto, con unos pitones largos y abiertos de horrorosa conformación.
Tendero en el tercero demostró que tiene una muy buena cuadrilla, pero ante el toro soso sólo consiguió dar pases que no transmitieron absolutamente nada. El sexto fue un toro que pesaba 649 kilos, 140 más que el toro más chico del encierro. No dio ninguna facilidad, se pasó toda la lidia andando y huyendo del castigo. En la muleta Tendero no se dio coba y le hizo una faena de castigo porque el toro siempre quiso cogerle con malísimas intenciones.
Nuevo despropósito. Nueva ocasión perdida para los aficionados. Nueva oportunidad mentirosa para toreros a los que sólo se podrá medir con toros que permitan hacer algo lucido.
sábado, 2 de octubre de 2010
Madrid (1 de octubre de 2010) - Apuntes de Talavante en la víspera de Juan Mora
Importante este renacer de Juan Mora. Una ilusionante alternativa, como habíamos comentado este año, para que la próxima temporada abra los carteles de José Tomás. ¿Se imaginan el Domingo de Resurrección en Sevilla a Juan Mora, José Tomás y Morante?
Queda pendiente también hablar del excelente Congreso Taurino de Sevilla, de las dos malas tardes de toros que vivimos (indignante lo del domingo). De la Jornada Taurina organizada por la Universidad Católica de Valencia en la que tuve el placer de poder conferenciar sobre la tauromaquia como parte del patrimonio cultural… A ver si a partir de la próxima semana vamos teniendo tiempo.
De la tarde de ayer en Las Ventas destacar el gusto y la torería de Talavante en una faena irregular pero con momentos de gran intensidad, como ese comienzo de faena de muleta en la que sorprendió en medio de la tanda de ayudados con una espaldina que metió a toda la plaza en la faena. Luego hubo buenos muletazos entre los que destacó un natural soberbio y grandísimos adornos (sobre todo algunas trincherillas con muchísimo gusto). Del sexto (se corrió turno por una lesión en el dedo) poco que contar.
Oliva Soto confirmó alternativa con un toro de Núñez del Cuvillo que fue a más a pesar de la lidia infame que le dieron (¡vaya cuadrilla mala que llevaba el sevillano!). No consiguió acoplarse Oliva y sólo destacó la primera serie. Luego, faltaba ajuste, decisión y temple. Tampoco se le vio sereno con el quinto, al que dio bastantes pases pero sin transmitir nada a los tendidos. Una pena la ocasión malgastada. Deberá reflexionar y torear mucho en el campo este invierno para ver si puede romper de verdad en ese torero de gusto y gracia que dicen haber visto y sueñan a la vez los aficionados de Sevilla.
El Cid estuvo desconfiado. Intentándolo con pundonor, pero sin el sitio verdadero. Se le vio con ganas de agradar, pero sin la colocación, el toque y el temple que le hemos visto otras veces. No se le puede negar su voluntad de hacer las cosas de verdad, pero ayer no fue un día de ideas claras para él. Tiene también que descansar y ahondar en su toreo este inverno el de Salteras.
Una tarde, en fin, que demuestra lo duro que es esto. Y que presagiaba una tarde de grandeza como la de hoy. Dos extremeños que han hecho de los mejor de este año en Las Ventas.