martes, 19 de mayo de 2009

Madrid (19 de mayo de 2009) - El programa

Por razones que no hacen al caso, uno acudía a esta tarde a la plaza sin ganas de fiesta. Con expectación y deseo de vivir una gran tarde de toros, pero sin ánimo para el jolgorio.

Al final, los toros han colaborado para que la jornada no se convirtiera en un acontecimiento festivo y han impedido el triunfo de Juli, Cid y Perera, que lo han intentado, pero se han estrellado una y mil veces con la sosería de los toros y con la absoluta indecencia y falta de estilo de parte del público, que con su bronca continua impide a los toreros la mínima concentración y al resto de los espectadores el disfrute. Su actuación en el tendido es ya un problema de orden público que debe atajarse. De lo contrario, nos van a privar de disfrutar de los toros en Madrid. Son ellos, y no el "medio-toro", o la falta de trapío o de fuerza los que se están cargando la fiesta. Su problema es que carecen absolutamente de las mínimas cualidades intelectuales para saber apreciarlo. Y en casos como estos el Código Civil prevé la incapacitación, que es lo que debería aplicarse a individuos tan perniciosos socialmente como los que cada tarde rebuznan del modo en que esta tarde lo han hecho sin descanso. Se crecen en las tardes de importancia (más aún si está presente el Rey, como hoy), para disimular su impotencia y nimiedad en la vida cotidiana. Un mero test de inteligencia complementado con otro de alcoholemia serviría para barrer de los tendidos a tanta escoria.

A cambio, la tarde nos ha dado la alegría de ver publicado en el programa de hoy un relato de José María. Brillante y poético como todo lo suyo. Uno puede leer en la página web de las ventas los relatos publicados hasta la fecha y apreciará que la diferencia de calidad es mucho más que retórica. La empresa, en un gesto inteligente, ha reservado para la primera tarde importante, el más importante de los relatos que ha recibido. ¡Olé por ellos y por JM!

Por lo demás, el Juli ha estado voluntarioso y técnico. Los toros no le han permitido nada más.

Con Perera la plaza se ha portado de forma inusualmente dura e injusta. No ovacionarle de forma clamorosa en su primera comparecencia después de la encerrona de Otoño que acabó con dos cornadas graves es de una insensibilidad que denota hacia dónde está yendo la afición. Él ha respondido con una honradez, un sitio y una tenacidad dignas de mejor causa. Sacando pases de uno en uno, extrayendo más de lo que tenían sus toros,... Simplemente genial.

Y el Cid ha estado algo mejor que en Sevilla. Con el segundo lo ha intentado, aunque no ha dado muchas opciones porque era tremendamente flojo. El quinto ha sido el toro más interesante de la corrida y con él ha instrumentado las mejores series que hemos visto durante la tarde; pero mediada la faena, ha ido a menos y no ha acabado de rematar, ni con la muleta ni con la espada, una faena que debería haber tenido otra rotundidad. En todo caso, está en el buen camino. Que continúe...

Al final, nos queda el programa. La literatura como reencuentro incluso con aquello que no hemos vivido. Gracias, José María.

1 comentario:

José María JURADO dijo...

Gracias a ti, por trasladarme la ilusi´on.