viernes, 15 de mayo de 2009

Madrid (15 de mayo de 2009) - Un respeto

Decíamos hace unos días que Ferrera lo iba a tener complicado para triunfar en Las Ventas siendo fiel al estilo de toreo que habitualmente despliega en otras plazas. Pero de ahí a que le piten y protesten su actuación cuando estaba toreando (bastante mejor que en su anterior actuación, además) después de que el toro le había herido en el muslo, va un abismo. El que media entre el respeto a la vida de un ser humano y la asumible discrepancia acerca de la estética en el toreo.

Quien no sea capaz de entender que el respeto al ser humano que se está jugando la vida es más importante, mucho más importante, que cómo torea, no merece acudir a la plaza. Está de más en esto. Sobra. Abulta. Desprestigia el honor de la Fiesta.

Quede constancia, pues, de que Ferrera banderilleó mucho más ajustado que en su anterior comparecencia (especialmente intenso el par por los adentros) y que demostró pundonor y buen hacer en el toro que le hirió.

Del resto de la corrida destacar la faena que hizo Tejela al cuarto bis, un sobrero de Peña al que hizo una faena magistral, especialmente en varias tandas al natural sensacionales. Mano baja, mucho temple, largura, pases por bajo y de pecho inmensos para rematar… Al final, bernardinas muy ajustadas y dos pases de pecho más antes de… Fallar primero con la espada y después recetar una estocada entera. El premio se quedó en una oreja (protestada por algunos) y la duda que queda es si de haber matado arriba a la primera hubiera conseguido las dos orejas. Aventuro que sí. Y probablemente hubiera sido justo porque la faena ha tenido momentos de mucha importancia y una estructura, un modo de plantearla, que la destacan sobre las que llevamos vistas es la feria hasta ahora.

Al segundo le había dado series con ambas manos, pero el toro no transmitía lo más mínimo. Era lo más soso que se despacha en carne de lidia. Casi como el último, un toro que tampoco dio la más mínima posibilidad de triunfo, a pesar de que Matías trato de ponerse y robarle pases que no tenía. Algunos lo entendieron (sobre todo al principio, luego la faena se hizo algo larga) y otros le protestaron desde que salió con la muleta. Con la espada en este toro rematadamente mal.

Y Luis Bolívar ha venido con ganas: ha empezado en el centro del ruedo sus dos faenas, la primera con un pase por la espalda y la otra citando al toro con la muleta montada en la mano derecha para iniciar una serie de redondos. Pero los toros no le han dado muchas opciones y no ha habido acoplamiento con el público (en ocasiones, nos pareció, tampoco con lo escaso que pudieran tener de aprovechables sus toros). Para mi sorpresa, hemos sido pocos los que después del paseillo hemos aplaudido al torero por el gesto que supone comparecer hoy en las Ventas después de la cornada que sufrió hace dos días. Esta plaza antes entendía que lo primero era el hombre. Y que el pundonor merecía un respeto más allá del resultado artístico. Ahora, hay a quien le importa más la colocación y el cite que una vida humana. Mal vamos.

(Durante la corrida nos hemos enterado por intenet que Fundi había sufrido una caida de un caballo en el campo y había perdido el conocimiento, por lo que tuvo que ser trasladado en helicóptero a un hospital. Esperemos que no sea nada.)

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