El trabajo, el twitter y razones varias hacen que haya dejado de ser costumbre escribir al volver al casa los pareceres de las corridas de San Isidro, como hacíamos años atrás. Pero hoy, tres toreros han pagado con sangre su compromiso con la Tauromaquia y, siquiera sea como modesto homenaje, merecen una atención más detallada y unas líneas de reconocimiento que excedan los 140 caracteres.
Llevo casi tres décadas viendo corridas de toros en Madrid y nunca vi nada parecido. Y tampoco lo recordaban ninguno de los aficionados más añejos con los que unos hablada al acabar la breve corrida, cuando podía uno reponerse mínimamente según iba disminuyendo la impresión reciente de lo vivido. David Mora cogido de forma espeluznante a porta gayola en el primero. Antonio Nazaré, que hizo un quite providencial a Mora, lidió y mató con voluntad y fe a ese toro, pero fue volteado causándole una dura lesión de ligamentos al hacerle un quite el toro siguiente, que también corneó a Jiménez Fortes varias veces, la más grave al entrar al matar.
La sensación era de incredulidad. Pero también se mezclaban otros sentimientos. El primero, si queremos ser sinceros, es el de la inutilidad del sacrificio. El único cuestionamiento ético posible que tiene la Tauromaquia (y, en eso, como en tantas cosas, la Iglesia Católica tuvo una intuición genial) es hasta qué punto es lícito que un hombre ponga en riesgo su vida al servicio del arte o de la diversión.
Luego, la necesidad de que todo aquello se explicara a quien acudían por primera vez o lo hacen de forma esporádica. Una argentina que veía los toros en la fila inmediatamente posterior a la mía hizo comentarios jocosos tras la cogida de David Mora y preguntaba si eso sucedía muy a menudo. Pero cuando Nazaré, después de ser volteado varias veces, acabó con el toro, la misma individua gimoteaba por la muerte del animal. Una sociedad que reacciona de ese modo es, sin discusión, una sociedad enferma.
El riesgo es inherente siempre a cualquier festejo taurino (no hay más que recordar al forcado Eduardo de Villar y al novillero Laureano de Jesús que esta misma semana morían en ruedos mejicanos). Pero hay que agradecer el excelente equipo médico y las instalaciones de la plaza de Las Ventas, que permiten afrontar con éxito estas situaciones. En otras plazas, algo parecido hubiera podido acabar en una tragedia aun mayor. Todo lo que se invierta en instalaciones y profesionales médicos siempre será poco.
La corrida también deja abierta algunas reflexiones, que comentaban buenos aficionados a la salida de la plaza o en el twittendido. Aunque quizá no sea lo más urgente hoy, sería bueno no dejarlas caer en el olvido. ¿Las Ventas debe permitir que salgan toros con tanta edad como los anunciados hoy? ¿Es eso lo propio de la primera feria del mundo? ¿Tiene sentido irse a porta gayola; aporta algo más allá de una indudable demostración de valor? ¿No deberían equilibrarse los carteles e incluir en la terna algún matador con más experiencia? Ante circunstancias de estas, ¿no es bueno una mayor explicación por la megafonía de lo que ha sucedido y que la gente debe volver a sus casa y no debe pedir que se le devuelva el importe de la entrada teniendo en cuenta que la mayoría de los asistentes ya no son abonados habituales a la plaza?
Lo sucedido con los comentarios de los antitaurinos en las redes sociales y en internet deseando la muerte de los toreros demuestran una vez que los animalistas tienen una estructura moral bastante endeble. Pero, también, que es imprescindible una industria taurina que reaccione de forma contundente frente a estas tropelías en los ámbitos de la comunicación y jurídicamente. Pero, para ello, la industria taurina debería ser una realidad. Porque de nada sirven los lamentos y llamamientos desesperados en internet a poner freno a estos comentarios.
Sólo una cosa más. Como ya han apuntado varios buenos aficionados, estos toreros se merecen repetir, con el mismo cartel de toreros y con los toros que ellos decidan, en la Feria de Otoño de este mismo año y en San Isidro de 2015. Es lo mínimo que puede ofrecerse a quienes han vuelto a demostrar con su entrega la verdad y la dureza del toreo.
miércoles, 21 de mayo de 2014
domingo, 27 de abril de 2014
Umbral y Joselito, El Café Gijón y las profesiones celéricas
"-¿Por qué no se queda usted unos días entre nosotros? - le dicen siempre al escritor cuando llega a una provincia.
Pero es la euforia de la llegada. En cuanto da la conferencia, esté bien o mal, deja de interesar, y ya en la cena subsiguiente hablan entre ellos de sus cosas. El toreo y la literatura son profesiones celéricas que están montadas así -llegar, ver, vencer o fracasar, pero salir corriendo-, y no sólo por la ambición de más trabajo y más dinero, que pudiera ser el caso de los toreros, sino porque al día siguiente de la corrida Joselito ya no es nadie entre los lugareños.
Así que fíjese usted los que no somos Joselito."
Francisco Umbral, "La noche que llegué al Café Gijón"
Pero es la euforia de la llegada. En cuanto da la conferencia, esté bien o mal, deja de interesar, y ya en la cena subsiguiente hablan entre ellos de sus cosas. El toreo y la literatura son profesiones celéricas que están montadas así -llegar, ver, vencer o fracasar, pero salir corriendo-, y no sólo por la ambición de más trabajo y más dinero, que pudiera ser el caso de los toreros, sino porque al día siguiente de la corrida Joselito ya no es nadie entre los lugareños.
Así que fíjese usted los que no somos Joselito."
Francisco Umbral, "La noche que llegué al Café Gijón"
martes, 22 de abril de 2014
Sobre lo de Málaga el Domingo de Resurrección
Después de muchas temporadas, este Domingo de
Resurrección no he ido a los toros a Sevilla. Y no porque no me apeteciera ver
a los miuras, que tan buena tarde nos hicieron pasar el año pasado. Sino porque
me parecía que la conformación del cartel había hecho perder importancia al
Domingo de Resurrección y, a la vez, quitar relevancia la tradicional tarde de
los miuras al final de la feria. Dos errores más que añadir a los múltiples que
coleccionan los gerentes del coso del Baratillo (lo de llamarles “empresarios” es
ofensivo para quienes dignamente crean una empresa, riqueza e ilusión).
A cambio, fui desde Sevilla a Málaga en viaje de
ida y vuelta en el día. Buen plan con amigos y mucha ilusión en lo que se
aventuraba una gran tarde de toros. Me consta que, como yo, muchos fueron desde
distintos puntos de España, Francia y otros países. Los toros, los toreros, la
Fiesta, sigue atrayendo a mucha gente. La ilusión nos hace hacer largos
trayectos y gastar no escasas cantidades de dinero.
El día en Málaga fue desapacible en los
meteorológico, aunque mejoró a la hora de la corrida. Pero, al final, la
corrida fue decepcionante. Y no tanto por la disposición de Morante y el Juli
sino por el nefasto juego de los toros. Particularmente no veo inconveniente en
que, en algunas tardes especiales (corridas de un solo matador, mano a mano o
gestor con ciertas ganaderías), los toreros elijan los toros que quieran lidiar
y que se obvie el sorteo. Creo que el reglamento no debe interferir en esto.
Pero, obviamente, si esto se hace es porque hay una especial responsabilidad y
conocimiento de los toreros en la elección de los toros. Era desolador
comprobar la mañana de la corrida que se habían tenido que reconocer 18 toros
para elegir los 6 de la corrida. Los corrales de la plaza esa mañana estaban
llenos como si fuera el comienzo de la feria de agosto. Y en la trasera de la
plaza esperaban varios camiones (es de suponer que para devolver al campo los
toros que no se lidiaran). Y después de todo aquello, ninguno de los toros que
salieron fueron especialmente pujantes, bravos, repetidores y nobles.
La sensación al final de la corrida, compartida
con muchos aficionados, es que la responsabilidad de los toreros (y de los ganaderos
de los que las figuras lidian casi toda la camada) pasa por conocer lo que hay
en el campo y por asegurarse que lo que sale por chiqueros no se va a caer, se
va a mover y va a tener poder para soportar la lidia. Particularmente no busco
un toro grande, cornalón, ni de presencia apabullante. Habrá ganaderías que los
den y otras que no. Pero sí quiero un toro que se mueva, que embista y que no
claudique. Acepto que los toreros elijan las ganaderías que les gusten e
incluso que, en determinadas tardes, se obvie el sorteo. Pero si lo hacen, es
suya toda la responsabilidad de lo que salga a la plaza. Y si eso es así, en
Málaga los toreros, intencionadamente o no, se equivocaron. Y echaron al traste
la ilusión, el tiempo, los viajes y el dinero de mucha gente.
Seguiremos acudiendo a las plazas a verles
otras muchas tardes. Porque los momentos que dejó Morante con el capote no se
olvidan. Y porque el Juli está en un momento excepcional y demostró una
capacidad y una inteligencia fuera de lo común. Pero precisamente por eso su
responsabilidad es mucho mayor. Más aun cuando, por muchas razones, han
decidido decir que no a la empresa de Sevilla. En Málaga todo estaba en sus
manos. Tenían que haberlo hecho mejor, mucho mejor, en la selección de los
toros a lidiar. La responsabilidad es suya. Y el error no debe repetirse.
sábado, 8 de febrero de 2014
El Pliego de Cáceres
Ayer se publicaron
los Pliegos de la nueva concesión para la explotación de la Plaza de Toros de
Cáceres. Esta plaza ha decaído notablemente en los últimos años. De niño,
recuerdo los festejos en las ferias de San Fernando y San Miguel, la ilusión de
ver primero a los picadores y luego a los matadores bajar por las escaleras del
Hotel Alcántara y contemplarles atónicos como a verdaderos héroes que infundían
respeto y temor. Recuerdo a Paquirri, a Esplá, a Manzanares, al Niño de la
Capea,… Y recuerdo la primera tragedia que viví en una plaza de toros, cuanto
tenía sólo seis años y acudía a un festival: la
cogida de un puntillero el 24 de abril de 1977 que murió aquella misma madrugada
de la cornada en la ingle recibida al intentar apuntillar a un novillo. Desde
joven supe la dureza y la verdad de la Fiesta más allá de la presencia de los
animales y de que las defensas estuvieran más o menos afiladas.
El Ayuntamiento de
estos tiempos saca un Pliego para dar sólo dos festejos y conceder una
subvención de 25.000 euros a la empresa organizadora. A eso hemos llegado. Pero
los Pliegos tienen más menciones que nos deben invitar a reflexionar.
1.- Quién puede presentarse.
Cualquier empresario que haya gestionado una plaza de primera o de segunda “sin
tacha de gestión” en los dos últimos años y que acredite una cifra de negocios
anual de, al menos, 250.000.-€.
2.- Festejos a
celebrar. Al menos dos: una corrida goyesca en torno a San Jorge y una corrida
de toros en la feria de San Fernando. Pueden proponerse más festejos, que el
Ayuntamiento podrá aprobar o no.
3.- Qué se valora
para adjudicar la explotación de la Plaza.
·
Promoción
publicitaria de la corrida goyesca: 4 puntos.
·
Promoción
publicitaria de la corrida de San Fernando: 4 puntos.
·
Promoción
publicitaria de la ciudad de Cáceres: 2 puntos.
·
Promoción
de las corridas de toros a través de “eventos”: 5 puntos.
·
Promoción
de la asistencia a las corridas a través de “ofertas o paquetes especiales” que
dinamicen la ciudad: 5 puntos.
·
Propuesta
de otros festejos: 10 puntos.
·
Propuesta
de aforo que favorezca la comodidad, accesibilidad, modernidad y seguridad: 10
puntos. (Léase, que como la plaza es imposible, se comprometan a no vender todo
el aforo)
·
Composición
de los carteles: 40 puntos (si tres del grupo A, 20 puntos por festejos, dos
del A y uno del B: 15 puntos y dos del A y uno del C: 10 puntos). (Se
consideran del grupo A: José Tomás, Morante, Manzanares, Perera, Ponce, Juli,
Talavante y Ferrera). En el grupo B, además de toreros como Castella, Padilla,
Fandi, Fandiño o Cid, se incluye a Juan Mora y a otros toreros extremeños, así
como a los toreros que en 2013 hubieran toreado al menos 15 corridas en España
y Francia.
·
Oferta
en los precios de las localidades: 20 puntos.
4.- Duración del
contrato: 2 años.
5.- Subvención:
25.000.-€/año.
6.- Ganaderías: los
toros deben corresponder a ganaderías “de reconocido prestigio” que hayan
lidiado toros en plazas de primera categoría en los años 2012 o 2013.
7.- Aforo: la plaza
tiene 6.099 localidades: 2.747 de sombra y 3.152 de sol (más de 2.000 tanto de
sombra como sol corresponden a barreras, contrabarreras, tendidos y sillón de
tendido).
8.- Precio: en sombra
de 79 (barrera) a 41 (gradas); en sol de 55 (barreras) a 28 (gradas y palco).
El tendido de sombra cuesta 53 euros y el de sol 38.
9.- Compra de
entradas: el concesionario tiene que habilitar un teléfono y una página web con
información de los festejos y que permita la gestión de compras por internet.
10.- Entradas para el
Ayuntamiento: el concesionario debe entregar gratuitamente al Ayuntamiento 150
entradas (25 para los palcos institucionales, 100 se sombra y las otras 25
pueden ser de sol).
11.- Estudio de
viabilidad: La información del concurso incluye un estudio de viabilidad con
los siguientes datos:
Gastos.
Toros:
24.000€/festejo*2 festejos: 48.000€
Toreros:
80.000€/festejo*2 festejos: 160.000€
Personal:
9.000€/festejo*2 festejos: 18.000€
Publicidad:
4.000€/festejo*2 festejos: 8.000€
Otros gastos:
3.000€/festejo*2 festejos: 6.000€
Total gastos: 240.000
euros
Ingresos.
Taquillas (en los
últimos años no se han superado las 1.000 personas, pero el Ayuntamiento, sin
explicar por qué, estima que ahora irán 2.100 y que el precio medio será de 47
euros –o sea, que casi todos irán a la sombra-): 2.100 personas*47€*2 festejos:
197.400€
Venta de la carne:
3.600€
Bar: 4.000€
Publicidad: 2.000€
Otros ingresos:
8.000€ (no se detalla a qué corresponden)
Total ingresos:
215.000 euros
La diferencia entre
ingresos y gastos (25.000.-€) es el importe de la subvención.
* *
* * *
Con los datos
anteriores surgen algunas reflexiones y ciertas preguntas.
El Ayuntamiento ha
aportado claramente por una plaza de no muchos festejos, pero en la que vayan
las figuras. Surge la duda, sin embargo, si eso realmente ayuda a potenciar la
plaza y la afición en el medio y largo plazo o sería más recomendable tratar de
incentivar que se dieran festejos con diestros de interés, aunque no de
relumbrón.
Por otro lado, aunque
la clasificación de toreros del grupo A, B y C tiene algunos aciertos, plantea
algunos sinsentidos. Por ejemplo, un eventual mano a mano José Tomás – El Juli
tendría menos ponderación que una terna con Talavante, Perera y Ferrera. Y si alguien plantea dar un cartel tan interesante como Juan Mora, José
Tomás y Juan del Álamo obtendría "0" puntos de los 40 posibles. Una encerrona de José Tomás, de Juli o de Morante, tendría menos valoración que un mano a mano Ponce-Ferrera. Y una encerrona de Juan Mora, o un mano a mano Morante (o Juli, o José Tomás) con Juan Mora se valorarían con "0" puntos.
En ningún momento se
explica por qué de los 1.000 asistentes en los últimos festejos se va a pasar a
los 2.100 a los que alude el Estudio de Viabilidad. Y, por tanto, es difícil
saber si los números pueden cuadrar o no. Sobre todo, cuando en el Estudio se
mantienen los mismos gastos de toros y toreros que en años pasados cuando se
exige un nivel de toros y toreros de mucha mayor calidad para los próximos años
(lo cual, en la lógica del mercado, supondrá un coste mayor).
Los precios de las
localidades son desorbitadamente altos. Plantear un precio medio de 47 euros en
tiempos como estos en una ciudad con la situación demográfica y económica de
Cáceres en un sinsentido.
Las propuestas de dar
más festejos se valora igual (10 puntos) que la de incentivar la comodidad y
seguridad en el aforo (o sea, la de vender menos localidades por festejo).
¿Realmente tiene sentido que cuando se está hablando de 1.000 asistentes, esto
sea igual de prioritario que poder tener 3 ó 4 festejos en vez de dos? Además,
si la plaza está obsoleta en materia de aforo y seguridad (que es evidente que
lo está), debería ser el Ayuntamiento en el que afronte el asunto, y no una
empresa que va a dar dos festejos cada año durante dos años.
La promoción de los
festejos tiene un total de 20 puntos, pero está tan diseminada (4 publicidad
para la goyesca, 4 publicidad mayo, 2 publicidad Cáceres, 5 eventos y 5
paquetes turísticos) que impide que alguien pudiera tratar de hacer algo
realmente importante para dos o tres festejos seguidos. Esto es, alguien que tratara
de organizar dos festejos en San Fernando y publicitarlos sólo con un gran
evento en Madrid o Sevilla (y olvidarse de más publicidad, paquetes turísticos
y demás) sería penalizado frente a otros aspirantes que tiraran de tradición y
se dedicaran a poner carteles en los muros de Cáceres y pueblos colindantes con
los carteles de los festejos.
Sobre lo de dar 150
entradas al Ayuntamiento me ahorro el comentario.
¿Es razonable obligar
a la empresa a asumir el coste de habilitar una página web de compra por
internet para ese número de festejos y espectadores?
Pero, sobre todo, uno
tiene la sensación de que el Pliego trata de salir del paso y poder anunciar
que a Cáceres vendrán las figuras del toreo. Sin pararse a pensar en si vendrán
de modo que se potencie la afición en el medio y el largo plazo. Dar dos
corridas, una en abril y otra en mayo, no crea afición y no llevará muchas más
gente a la plaza si no se le dota de cierto sentido a lo que debe significar
Cáceres dentro de la temporada. Olivenza o Badajoz, por poner un ejemplo, se
han buscado un hueco; han definido una estrategia y han conseguido ponerse en el
mapa de la temporada.
Eso es lo que tendría
que hacer Cáceres. Uniendo la posibilidad de varios festejos unidos con el
atractivo turístico, monumental y gastronómico de la ciudad. Saber qué se
quiere hacer para que los toros sean un motor económico más de la ciudad y para
que se cree y reactive la afición.
Y para eso, este Pliego,
ni está ni se le espera.
viernes, 17 de enero de 2014
Propietarios
El plante de las figuras en Sevilla hasta que no cambie la empresa gestora (Pagés), lo sucedido en Zaragoza en los últimos años, el Pliego de El Puerto de Santa María o el cierre de San Sebastián (decidido por la propiedad de la Plaza, no se olvide, y no por ley alguna que prohiba allí la tauromaquia) ha puesto sobre la mesa la importancia de los propietarios de los cosos en el devenir de la tauromaquia. Ha sublevado en tertulias y redes sociales a los aficionados y ha hecho que muchos "empresarios taurinos" critiquen fórmulas y modos de según qué propiedades.
Sin embargo, no sería malo ponerse a pensar por qué es el dueño de un recinto el culpable de lo que suceda con el evento cultural que puede realizarse en su interior si nada impide que otros construyan cuantos recintos deseen. Si hubiera varios que pudieran competir entre sí, la rivalidad estaría donde tiene que estar: en el ruedo. Ahora, es la propiedad (la única en cada ciudad) la que determina a quién encarga la gestión, con qué obligaciones y bajo qué condiciones económicas.
La situación del cine, del teatro, del flamenco,... no es responsabilidad de los propietarios de los inmuebles en los que el evento en cuestión se propone al público. ¿Por qué ha de serlo en el toreo? Los economistas hablarán de las barreras de entrada, del inmenso coste de una construcción de este tipo, con muy pocos visos de rentabilizarla.
Vistalegre, en Madrid, hubiera sido un ejemplo perfecto de cómo aunar en un espacio actividades económicas que generar rendimientos recurrentes (aparcamiento, Hipermercado) con distintas actividades en el propio coso (toreo, baloncesto, música, mítines políticos,...). Sin embargo, no se sabe muy bien por qué, no se ha conseguido que existiera una programación taurina continuada.
He comentado en ocasiones que me daba mucho miedo que el futuro de la tauromaquia estuviera en las decisiones de las Administraciones Públicas sobre el modo en el que deben gestionarse las plazas de toros de su propiedad. Alguien me hizo ver que el problema no eran sólo las plazas de propiedad pública y los Pliegos, sino también las decisiones de los propietarios de plazas particulares.
El asunto no es fácil de solucionar, porque aquí no hay modo de actuar con rapidez si una propiedad pone problemas e irse tres calles más allá, como sucede con otras muchas actividades económicas. Pero debería ser el sector taurino el que reflexionara sobre el asunto y tratara de buscar alternativas que hiciera que el devenir de la tauromaquia no dependiera de las decisiones y el monopolio local de los propietarios de cada plaza.
Sin embargo, no sería malo ponerse a pensar por qué es el dueño de un recinto el culpable de lo que suceda con el evento cultural que puede realizarse en su interior si nada impide que otros construyan cuantos recintos deseen. Si hubiera varios que pudieran competir entre sí, la rivalidad estaría donde tiene que estar: en el ruedo. Ahora, es la propiedad (la única en cada ciudad) la que determina a quién encarga la gestión, con qué obligaciones y bajo qué condiciones económicas.
La situación del cine, del teatro, del flamenco,... no es responsabilidad de los propietarios de los inmuebles en los que el evento en cuestión se propone al público. ¿Por qué ha de serlo en el toreo? Los economistas hablarán de las barreras de entrada, del inmenso coste de una construcción de este tipo, con muy pocos visos de rentabilizarla.
Vistalegre, en Madrid, hubiera sido un ejemplo perfecto de cómo aunar en un espacio actividades económicas que generar rendimientos recurrentes (aparcamiento, Hipermercado) con distintas actividades en el propio coso (toreo, baloncesto, música, mítines políticos,...). Sin embargo, no se sabe muy bien por qué, no se ha conseguido que existiera una programación taurina continuada.
He comentado en ocasiones que me daba mucho miedo que el futuro de la tauromaquia estuviera en las decisiones de las Administraciones Públicas sobre el modo en el que deben gestionarse las plazas de toros de su propiedad. Alguien me hizo ver que el problema no eran sólo las plazas de propiedad pública y los Pliegos, sino también las decisiones de los propietarios de plazas particulares.
El asunto no es fácil de solucionar, porque aquí no hay modo de actuar con rapidez si una propiedad pone problemas e irse tres calles más allá, como sucede con otras muchas actividades económicas. Pero debería ser el sector taurino el que reflexionara sobre el asunto y tratara de buscar alternativas que hiciera que el devenir de la tauromaquia no dependiera de las decisiones y el monopolio local de los propietarios de cada plaza.
viernes, 10 de enero de 2014
El toreo en invierno
Dicen los viejos aficionados que hace años, en invierno, toreros y ganaderos pasaban largos meses en el campo. Viendo los toros, hablando de toros, viviendo en torero. Y que luego, aquello se notaba en la plaza.
Ahora, la facilidad de las comunicaciones hace que las visitas al campo sean más fugaces, las idas y venidas más frecuentes, el reposo y el sosiego menos constantes.
Ahora, en invierno, toreros y ganaderos y empresarios no hablan de toros ni de toreo, hablan de Pliegos, de cánones y de Convenios. Y así nos va.
Unos dicen que no van a Sevilla si no quitan a la empresa, que sigue vociferando y malmetiendo mientras la propiedad calla. Otros se empeñan en reivindicar los derechos laborales (legítimos, cómo no) en vez de reconocer que sólo queda hueco para unos cuantos, que tienen que ser los mejores y por menos dinero. Y otros pocos vestidos de ternos azules y corbatas de Hermés, un día hacen declaraciones de apoyo al toreo con cámaras y notas de prensa y al siguiente, cuando les dejan el Boletín de la Provincia a su alcance, perpetran un Pliego que no se le hubiera ocurrido ni al capitán de las huestes enemigas.
Entretanto, los aficionados organizan ciclos y tertulias, unos desde la generosidad y la inteligencia y otros en provecho propio y para medrar. Como la vida misma.
Y en menos de un par de meses estaremos en Olivenza, y luego Fallas, y Castellón y Sevilla (o Málaga en Resurrección, que ya son ganan de hacernos perder las tradiciones...). Y las cosas vendrán cada vez más complicadas. Porque la vida y los negocios son cada vez más complejos. Y el toreo cada vez tiene menos presencia en la sociedad. Y cada vez más competencia con otras alternativas de ocio. Y esto sólo se arregla dando emoción en el ruedo, ilusionando a los aficionados, volviendo a recuperar espacio en la sociedad y atrayendo a nuevos aficionados y a público de aluvión.
No todos sirven para todo. Urge crear una estructura de la industria que se encargue de los objetivos comunes, que no son pocos. Allí tienen que estar los que mejor sean capaces de hablar con la Administración y evitar despropósitos como los de El Puerto. Y los que sean capaces de idear formas de llegar con habitualidad a los espacios de información general. Hay que hacerlo de forma profesional y sin complejos. Y hay que buscar financiación del propio negocio taurino y de fuera.
Luego, los empresarios tienen que ser imaginativos y justos en la elaboración de los carteles. Los ganaderos crear un toro que embista y dé emoción. Y los toreros (de oro y de plata) profundizar cada vez más en su compromiso con el rito y el arte del toreo.
Sé que no es muy ingenioso, que no es nada nuevo. Pero uno tiene la sensación de que no estorba seguir insistiendo en lo obvio. Por si alguna vez alguien da un pasito en la buena dirección. Porque a la contra, tenemos zancadas y zancadillas a diario. Sobre todo fuego amigo.
Ahora, la facilidad de las comunicaciones hace que las visitas al campo sean más fugaces, las idas y venidas más frecuentes, el reposo y el sosiego menos constantes.
Ahora, en invierno, toreros y ganaderos y empresarios no hablan de toros ni de toreo, hablan de Pliegos, de cánones y de Convenios. Y así nos va.
Unos dicen que no van a Sevilla si no quitan a la empresa, que sigue vociferando y malmetiendo mientras la propiedad calla. Otros se empeñan en reivindicar los derechos laborales (legítimos, cómo no) en vez de reconocer que sólo queda hueco para unos cuantos, que tienen que ser los mejores y por menos dinero. Y otros pocos vestidos de ternos azules y corbatas de Hermés, un día hacen declaraciones de apoyo al toreo con cámaras y notas de prensa y al siguiente, cuando les dejan el Boletín de la Provincia a su alcance, perpetran un Pliego que no se le hubiera ocurrido ni al capitán de las huestes enemigas.
Entretanto, los aficionados organizan ciclos y tertulias, unos desde la generosidad y la inteligencia y otros en provecho propio y para medrar. Como la vida misma.
Y en menos de un par de meses estaremos en Olivenza, y luego Fallas, y Castellón y Sevilla (o Málaga en Resurrección, que ya son ganan de hacernos perder las tradiciones...). Y las cosas vendrán cada vez más complicadas. Porque la vida y los negocios son cada vez más complejos. Y el toreo cada vez tiene menos presencia en la sociedad. Y cada vez más competencia con otras alternativas de ocio. Y esto sólo se arregla dando emoción en el ruedo, ilusionando a los aficionados, volviendo a recuperar espacio en la sociedad y atrayendo a nuevos aficionados y a público de aluvión.
No todos sirven para todo. Urge crear una estructura de la industria que se encargue de los objetivos comunes, que no son pocos. Allí tienen que estar los que mejor sean capaces de hablar con la Administración y evitar despropósitos como los de El Puerto. Y los que sean capaces de idear formas de llegar con habitualidad a los espacios de información general. Hay que hacerlo de forma profesional y sin complejos. Y hay que buscar financiación del propio negocio taurino y de fuera.
Luego, los empresarios tienen que ser imaginativos y justos en la elaboración de los carteles. Los ganaderos crear un toro que embista y dé emoción. Y los toreros (de oro y de plata) profundizar cada vez más en su compromiso con el rito y el arte del toreo.
Sé que no es muy ingenioso, que no es nada nuevo. Pero uno tiene la sensación de que no estorba seguir insistiendo en lo obvio. Por si alguna vez alguien da un pasito en la buena dirección. Porque a la contra, tenemos zancadas y zancadillas a diario. Sobre todo fuego amigo.
sábado, 14 de diciembre de 2013
Con el arcángel San Rafael

Id a los arrabales blancos del sur y traedme el silencio a punta de capote. Allí crece la ortiga al filo de las tapias y el murciélago sueña de negro y azabache, suspendido del techo con garras fragilísimas en los cuartos oscuros hundidos por la cal. Cómo dice su pena al abrirse de capa, pareciera un albatros tirado en el albero que, de pronto, remontara los inmensos abismos y subiera a los tronos de los reyes errantes. Un equinoccio azul ha bajado a la plaza y los arqueros de bronce disparan bulerías para traspasar al arcángel, sus ojos milenarios están ciegos, pero llenos de luz.
Y dos alas heridas se funden en la fragua donde el toro y el tiempo estallan como olas.
“Plaza de Toros” (Isla de Siltolá, 2010)
jueves, 28 de noviembre de 2013
Una actitud impresentable
http://cultura.elpais.com/cultura/2013/11/28/actualidad/1385633463_728350.html
Por cosas como esta dejé de ser abonado de la Plaza de Toros de Sevilla.
Impresentable.
Por cosas como esta dejé de ser abonado de la Plaza de Toros de Sevilla.
Impresentable.
domingo, 20 de octubre de 2013
martes, 24 de septiembre de 2013
TODOS CON #BARCELONATAURINA.
Se cumplen dos años del cierre totalitario de la Monumental de
Barcelona. Hoy lanzamos un mensaje unitario en defensa de algo que es evidente
y que nunca nos debieron arrebatar:
#BARCELONATAURINA.
En un hecho histórico de unión taurina, más de 80 blogs y web,
reivindicamos un derecho como es el de la libertad de ir a los toros en
Barcelona.
HISTORIA
Barcelona está unida a la tauromaquia y eso es algo que nadie
puede esconder. Sólo hay que repasar la historia de la mano de José Morente (http://larazonincorporea.blogspot.com.es/)
e irnos de su mano a una corrida de toros en Barcelona. Eran 3 las plazas de
toros que llegó a tener la ciudad condal. Hoy vamos a una corrida en 1912 en
Las Arenas:
Barcelona. 9 (12,30 de la mañana)
El ambiente para la corrida de la tarde es sensacional. El festejo
ha sido organizado por el aristocrático Círculo Ecuestre que reúne a lo más
granado de la Sociedad catalana de la época.
Como además el fin es benéfico (para los damnificados de la guerra
del Rif) y asesora a las Presidentas honorarias el simpar Guerrita, toda
Barcelona se ha dado cita en la plaza en la que seguro no cabrá un alfiler pues
se espera un llenazo.
Guerrita muy bien acompañado como se suele decir por las presidentas
de honor a las que asesoraba: Las señoritas Josefina Julia, María Desvalls,
Inés Sagnier, Mercedes Bosch, Manolita Ricalt, María
de Sentmenat, Mercedes de la Riva e Isabel de Satrústegui.
Barcelona responde y así recibe a Guerrita. En Las Arenas no cabe
un alfiler.
Pueden leer el texto completo en http://larazonincorporea.blogspot.com.es/2013/03/hoy-hay-toros-en-barcelona-i-un.html y
la segunda parte http://larazonincorporea.blogspot.com.es/2013/03/hoy-hay-toros-en-barcelona-y-ii-una.html
EL TOREO Y LA ECONOMÍA. SIN RAZONES PARA EL CIERRE.
El cierre de la Monumental de Barcelona estuvo plagado de mentiras. Nadie mejor que el profesor Juan Medina en su estudio "Barcelona: la posibilidad de una isla" ha desmontado uno a uno los mitos de un cierre totalitario y sin sentido. De lectura obligatoria su blog Tauroeconomía http://escalafon.blogspot.com.es/
1- Contra el rumor generalizado de que cada vez se celebran menos
toros en Barcelona
Aquí demuestra
cómo la reducción de festejos en Barcelona va a la par con el resto del país.
2- Contra el rumor interesado de que nadie
va a los toros en Barcelona Monumental de Barcelona -
Aforo: 19.582 espectadores
Temporada 2010 - 18 festejos mayores
Entrada total: 129.000 espectadores
Entrada media: 7.200 espectadores
Entrada máxima: 14.700 espectadores (18 de
julio: Fundi, Juli y Manzanares con toros de Victoriano del Río)
Espectadores por festejo: 5.900 4.900
4.900 6.500 9.800 4.900 9.800 14.700 9.800 6.500 4.900 4.900 4.900 4.900 f4900
4.900 9.800 11.750
En el estudio amplía los datos al año 2009 y hace una
esclarecedora comparación con el basket.
3- Contra el rumor -paradójicamente tomasista-de que sólo José
Tomás garantiza la rentabilidad de los toros en Barcelona. No sólo José Tomás
es rentable allí.
Para finalizar deja claro el impacto
económico de los toros en Barcelona para su economía:
Una demostración clara de la realidad de un cierre totalitario. El
estudio completo pueden encontrarlo en escalafon.blogspot.com.es/2011/06/toros-en-barcelona-la-posibilidad-de.html .
EL TOREO EN LA MONUMENTAL (DATOS)
Es imposible repasar 100 años de toreo en La Monumental en pocas líneas. En su ruedo se han visto triunfos, sangre, gloria y dolor han ido de la mano. Unos datos sobre la plaza y el toreo allí pueden resumirse de la mano de Datoros.com: http://datoros.com/
Cataluña fue la Comunidad autónoma que MÁS FIRMAS recogió EN TODA
A ESPAÑA a favor de la ILP Taurina
Lluis Companys, líder de ERC y presidente de la Generalitat,
presidió festejos taurinos en Barcelona y Sevilla
Potrico, de Pablo Romero, fue el 1º TORO INDULTADO en La
Monumental. El festejo se suspendió al no querer entrar al corral
Si se juntaran todas personas que votaron al PACMA en Barcelona en
las elecciones de 2012, NO LLENARÍAN la Monumental
Desde el año 2000 se han indultado en Barcelona cuatro toros.
Finito de Córdoba a Zafiro de Torrealta (2000), José Tomás a Idílico de Núñez
del Cuvillo (2008), Miguel Tendero a Rayito de Valdefresno (2010) y Serafín
Marín a Timonel de Jandilla (2010).
Núñez del Cuvillo es la ganadería a la que más orejas han cortado
en La Monumental en todo este siglo, seguida de Domingo Hernández – Garcigrande
y Juan Pedro Domecq – Parladé.
En el año 2000 se celebraron en La Monumental 23 festejos
taurinos. En 2011, última temporada en la que hubo toros, la cifra bajó a 16
festejos.
José Tomás es el torero que más veces ha cortado las dos orejas a
un toro en Barcelona durante todo el siglo, seguido de El Juli y Serafín Marín.
Entre los rejoneadores, Diego Ventura es el torero que más veces lo ha
conseguido.
Alejandro Talavante ha toreado ocho corridas en La Monumental de
Barcelona. Nunca ha cortado una oreja en esta plaza, en la que no toreó en la
última temporada antes de la prohibición.
José María Manzanares es el último torero que logró cortar cuatro
orejas en una misma tarde en Barcelona. Además, es la plaza de Primera
Categoría en España en la más ha salido a hombros en toda su carrera.
El último torero mexicano que cortó una oreja en La Monumental fue
Joselito Adame en 2009 a
un toro de San Miguel. El último azteca que toreó en Barcelona fue Arturo
Macías en 2010.
La última Puerta Grande que consiguió César Rincón en España fue
en La Monumental de Barcelona en septiembre de 2007. Fue su última corrida en
Europa antes de su despedida y paseó tres orejas de un encierro de Núñez del
Cuvillo.
Enrique Guillén es el último torero que tomó la alternativa en La
Monumental. Fue un cartel internacional, con el colombiano Luis Bolívar como
padrino y el mexicano El Payo de testigo, el 16 de agosto de 2009.
LA FUERZA DE LA UNIÓN. BARCELONA VUELVE A TENER VOZ.
El pasado día 19 de Septiembre, el grito de #BarcelonaTaurina sonó más fuerte que nunca en las redes sociales. En un acto a repetir de unión entre aficionados y profesionales del toro, se logró ser TT:
UN CANTO A LA LIBERTAD Y UN EJEMPLO DE LA FUERZA QUE TIENE EL
MUNDO DEL TORO CUANDO SE UNE.
BLOGS Y WEBS QUE SE HAN UNIDO:
AJTE
AMBITOTOROS
ANAESCRIBANO
ARTETRASELOBJETIVO.BLOGSPOT
ASOCIACIÓNTAURINAAPORTAGAYOLA
ASOCIACIÓN TAURINA DE CANTABRIA
BAILE DE CORRALES
BANDERILLAS NEGRAS
BASMALA (SILVIA BARCA)
BASTONITO
BERRENDITA
BLOG DE TAUROMAQUIA
CADILLACMURCIANO.BLOGSPOT
CASTA Y BRAVURA
CERO COBAS
CORNADAS PARA TODOS
CRISTINA PADÍN
CUADERNOS DE TAUROMAQUIA
CULTORO
DATOROS
DE MANO BAJA
DESCABELLOS BLOGSPOT
DESDE EL TENDIDO DOS
DESDE LA ALCARRIA
DE TOROS
DETOROSYMÁS
DIVISIÓN DE OPINIONES
EL CALLEJÓN.TV
EL DOCTOR 2
EL ESPORTÓN
ELITE TORO
EL LIBRO DEL ARTE
EL TORO DE CENICIENTOS
EL TORO DE LA JOTA
EN BARRERA ISA MOLINA
ENTRE ARTES
ENTRE EL CAMPO Y LA PLAZA
ENTRE MUSAS Y ARREBATOS
ESCALAFÓN JUAN MEDINA
EXTREMADURATIERRADE TOROS
FERIA DE PERALTA.BLOGSPOT
FOROTOROS
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HAGAMOS AFICIÓN
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LAS COSAS DEL TORO
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MIAPORTAGAYOLA
MÓNDEJAR FOTOS
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REFLEXIONANDO A LA VERÓNICA
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SIETE LATIDOS Y ATARDECERES
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SINTORONADA
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TAUROPHILOS
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TOROS EN PUNTAS
TORO O NADA
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TOROSSIGLOXXI
VALDEBRAUS
VILLASECA DE LA SAGRA
viernes, 20 de septiembre de 2013
A propósito de una reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre el apoderamiento taurino
El futuro de la tauromaquia se juega, sin duda, en los ruedos: en la emoción de los toros y en la pureza y la belleza del toreo. Pero la inserción en la sociedad es imprescindible. Y para ello, entre otras muchas cosas, hay que erradicar ciertos abusos que se consideran habituales en la contratación y la gestión en el ámbito taurino.
Digo esto a propósito de una sentencia del Tribunal Supremo de este mismo
año 2013 (25 de marzo) en materia de apoderamiento. Una sentencia que refleja de forma
cruda y descarnada la realidad de estos contratos y lo que piensan algunos
desde sus despachos acerca del “riesgo” en la tauromaquia.
Los
hechos, tal y como los describe la propia sentencia, son los siguientes: un
apoderado reclama a un torero algo más de tres millones de euros (quinientos
millones de pesetas) por romper unilateralmente el contrato de apoderamiento
que les vinculaba. El contrato se había firmado el 10 de junio de 2000, cuando
el torero tenía 17 años, después de que el apoderado convenciera a sus padres
para que lo emanciparan. Inicialmente se firmó por tres años, prorrogándose en
2003 por siete años más.
En 2005, dos años después de iniciada la prórroga, a causa de un
incidente con un banderillero, el apoderado le comenta al torero que le iba a
buscar otro apoderado, pasando desde entonces el torero a relacionarse sólo con
el nuevo apoderado que le indica el anterior. En 2007, el primer apoderado le
reclama el importe de la indemnización laboral que éste había tenido que pagar
al banderillero con el que habían tenido el problema que había desencadenado esta
situación. Este primer apoderado, además, estaba dirigiéndose a los empresarios
taurinos para impedir que contrataran al torero torease. Cuando el torero se
entera, le requiere al primer apoderado para que tenga por extinguido el
apoderamiento.
A partir de aquí, el apoderado alega que el contrato de
apoderamiento no era sólo con él, sino con varias personas y sociedades más, ya
que el apoderamiento firmado permitía ceder el contrato y delegar parte del mismo
sin contar con el torero. Y el torero alega que el apoderado había incumplido
el contrato de apoderamiento al no haberle pagado nunca al demandado un salario
mensual acorde con su categoría de matador de toros, ni los gastos necesarios
para que el demandado pudiera matar novillos y toros, al no haber financiado
los gastos de la cuadrilla, representantes y acompañantes, en especial la
indemnización al banderillero (además de la pérdida de confianza, consustancial
a este contrato).
La sentencia de primera
instancia desestimó totalmente la demanda del apoderado razonando que desde
finales de 2006 o principios de 2007 el apoderado había dejado de cumplir sus
obligaciones, dejando al torero sin ingresos, por lo que éste "tuvo que
asumir las riendas de su carrera, contratando en su nombre y pagando
directamente los salarios de su cuadrilla y los gastos derivados de su
actividad". La sentencia de segunda instancia confirma este criterio.
El apoderado interpone
recurso ante el Tribunal Supremo. En su sentencia, éste recuerda que el contrato de
apoderamiento atribuía en exclusiva al primer apoderado la representación del
demandado, que se encontraba "en los inicios de su actividad taurina".
No obstante, se facultaba al apoderado para delegar todas o parte de sus
funciones de representación, apoderamiento o gestión económica en
"cualquier persona física o jurídica", sin más requisitos que
notificarlo al torero.
En
esencia, “el contrato obligaba a la sociedad apoderada a promover la carrera
taurina del torero y a soportar todos los gastos necesarios, pagando al torero
una retribución mensual correspondiente a su categoría profesional según
convenio, y el torero se obligaba a dedicarse en exclusiva a torear en todos
los festejos, novilladas y corridas de toros que le indicara la sociedad
apoderada, así como a poner a disposición de esta cualquier cantidad que
pudiera percibir y a entregarle la documentación necesaria para liquidar
retribuciones e impuestos.”
Curioso
pacto económico. Pero aún lo era más el pacto relativo a la resolución del
contrato, que permitía al apoderado resolver unilateralmente el apoderamiento en
cualquier momento bastando para ello con notificarlo al torero con un mes de
antelación y sin indemnizarle con importe alguno y preveía una indemnización de
más de tres millones de euros (quinientos millones de pesetas) si el torero
resolvía el apoderamiento antes de la finalización del plazo pactado.
A
pesar de que el apoderado pretendía utilizar este acuerdo y exigir al torero la
indemnización pactada, el Tribunal Supremo, con criterio, insiste en que el
incumplimiento del apoderado de sus obligaciones permite al torero resolver el
contrato sin tener que abonar indemnización alguna.
Pero
hay consideraciones del Tribunal Supremo a propósito de las afirmaciones del
apoderado que son realmente duras recordando elementales criterios de justicia.
Dice,
por ejemplo, que entender como lo hace el apoderado, que incluso si el torero
resuelve porque el apoderado incumple tiene que abonarle la indemnización “sería
tanto como atribuir al apoderado unas facultades omnímodas sobre el futuro del
torero, porque de aceptarse el planteamiento del recurso sobre la total
independencia entre cláusula penal e incumplimiento de las obligaciones
contractuales del apoderado podría este hacer una total dejación de sus
funciones, aunque sin denunciar formalmente el contrato, y en cambio el torero,
vinculado por la exclusiva, o bien tendría que pagar el importe de la cláusula
penal para poder desvincularse, o bien tendría que promover pleito contra el
apoderado pero sin seguir toreando hasta obtener una sentencia firme de
resolución del contrato por incumplimiento; en definitiva, interrumpiendo el
ejercicio de su profesión y tal vez sacrificando totalmente su carrera.”
Y
sigue el Supremo: “Semejante planteamiento [del apoderado] (…) revela una concepción del
contrato de apoderamiento muy próxima a la sumisión total del torero al
apoderado en función, única y exclusivamente, del apoyo económico del apoderado
al aspirante a figura del toreo. Buena prueba de esto es la alegación del
motivo primero, al hilo de la función de garantía de la cláusula penal, de que
es el apoderado quien inicialmente asume "todo el riesgo" de la
relación jurídica nacida del contrato de apoderamiento, como si el propio hecho
de torear donde y en las condiciones que decida el apoderado, obligación
esencial del torero poderdante, no comportara riesgo alguno. Se trata de un planteamiento,
en suma, que no solo menosprecia el riesgo de quien se pone delante del toro
sino que incluso atenta contra la propia dignidad de la persona.”
Que
sea el Tribunal Supremo quien tenga que afirmar esto es para que toda la
industria taurina expulsara de sus filas a quien se atreve a alegar, desde un
despacho, que es él, y no el torero, el único que asume el “riesgo”.
Y
acaba el Supremo: “En realidad, lo sucedido en la relación entre ambas partes no fue más
que una consecuencia del ejercicio abusivo por [el apoderado] de su facultad
contractual de delegar el apoderamiento, pues entendida como omnímoda o
absoluta propiciaba que los conflictos entre apoderado y subapoderado
repercutieran de tal forma en el poderdante que este pudiera llegar a
encontrarse en la situación de no saber quién era su verdadero apoderado,
máxime cuando apoderados y subapoderados giraban bajo denominaciones sociales
que no coincidían con los nombres o apodos por los que se les conocía en el
mundillo taurino.”
Aunque
no debería ser así, probablemente es mucho lo que la tauromaquia va a jugarse
en los Tribunales en los próximos años. Muchas las veces que deberemos reclamar
sus valores, su importancia cultural, la necesaria defensa de la libertad de quienes
crían toros, los torean y organizan festejos taurinos.
Y
mucho me temo que si la imagen que los Tribunales tienen de lo que sucede en este
mundo tan opaco es el que dan sentencias como ésta, va a ser difícil que crean
argumentos de honestidad, cultura y valores de entrega y superación.
Sin
duda, la inversión y el riesgo de quienes ayudan a los toreros en sus comienzos
debe ser recompensada. Pero no es admisible que algunos abusen de los más jóvenes
de este modo y menos aún que utilicen argumentos indignos como los que expone
la sentencia y que sea el Tribunal Supremo quien tenga que hablar de que se “menosprecia
el riesgo de quien se pone delante del toro” o actuaciones así “atentan
contra la dignidad de la persona”.
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