Hace unas semanas dábamos cuenta de la organización por el Colegio de Abogados de Madrid en colaboración con el Nimes del segundo tercio de los Encuentros Internacionales de Derecho Taurino durante los días 14, 15 y 16 de mayo.
Al programa inicial, ya sustancioso, se han añadido presencias como la de Carmen Calvo (ex Ministra de Cultura), Luis Enrique García Labajo (Notario), Andrés Sanchez Magro (Magistrado) o representantes de la Mesa del Toro.
La convocatoria está siendo un éxito. Ya hay casi cien asistentes que han confirmado su presencia y han abonado su correspondiente cuota (350 euros con las comidas y las entradas a los festejos de los días 14 y 15 en San Isidro y 150 incluyendo sólo las conferencias del día 14 y el desplazamiento y la comida en la finca de El Juli el día 15 por la mañana). Sólo hay un problema, de los inscritos, más del 80% son... franceses.
Por otro lado, y a pesar de haberse dado traslado a los portales y revistas especializadas, a los programas de radio, a los medios generalistas,... apenas nadie se ha hecho eco de la convocatoria.
No sé si para los aficionados (que se supone que los informadores de esos medios también lo son) el hecho de que un Magistrado del Tribunal Constitucional, varios abogados, Notarios, jueces, catedráticos, el teniente de alcalde de Nimes, los decanos de los Colegios de Abogados de Madrid y de Nimes,... juristas de cierta enjundia, en fin, españoles y franceses hablen sobre los aspectos jurídicos de la Fiesta les parece algo irrelevante a lo que no hay que dar difusión. O si es que sólo quiere darse cuenta del evento una vez se haya celebrado.
No sé si los aficionados considerarán que no tienen nada que aprender, si es que el hecho de que el día 14 sea lectivo les impide ir o si es que, como habitualmente casi todo lo que se hace en materia taurina en España es gratuito (salvo ir a los festejos), no consideran oportuna la inscripción más allá de la valoración del importe (que no es sino un modo elemental de cubrir los costes que la organización de un evento de este tipo ocasiona).
No sé cuáles son las razones. Y, al fin, tampoco es tan relevante cuáles sean las razones particulares de cada uno. Seguro que son muy respetables.
Lo que me duele, como aficionado español, es el diferente modo de ver la tauromaquia que hay entre franceses y españoles. El diferente compromiso con la Fiesta.
El asistir o no a estos Encuentros, sin duda, no es lo más relevante. De hecho, no tiene casi importancia. El modo que cada uno tenga de vivir la Fiesta es muy personal y muy respetable. Pero es un pequeño ejemplo. Y a mí no me gusta cómo quedamos en la foto.
martes, 4 de mayo de 2010
domingo, 2 de mayo de 2010
Madrid (2 de mayo de 2010) - Un protagonista de última hora
Después de las últimas entradas de José María volver por aquí a contar lo que sucede en un festejo en Las Ventas es casi un ejercicio de vulgaridad.
El texto sobre José Tomás en el libro "Plaza de Toros" que incluyó hace unos días en el blog es todo un ejercicio premonitorio ("entrabas y salías de la muerte como el buzo entra y sale del abismo"). Y la comparecencia de José Tomás en su salida del Hospital la constatación de que JT es el primer torero de la modernidad, el primero que se comporta con los (mejores) valores de estos comienzos del siglo XXI.
Hoy se cumplían 14 años desde que Joselito reinventó todo el toreo en la Plaza de Toros de Las Ventas: la liturgia, la variedad, la hondura, la lidia total, la difícil naturalidad, la espontaneidad más desbordante,... Sin aquella tarde hubiera sido casi imposible que muchos de los toreros que luego han accedido al escalafón hubieran buscado la pureza de un modo tan constante.
Volver a una goyesca un dos de mayo en Madrid es prácticamente saberse derrotado. Saber que no es posible revivir aquella tarde, ni sus sensaciones, ni su pureza.
Hoy, para empezar, ha habido por la mañana baile de corrales y han tenido que remendar la corrida de Carmen Segovia con tres ejemplares del Conde de Mayalde. ¡Y todavía no han venido las figuras!
Luego, en el desarrollo de la corrida no ha pasado casi nada (¡vaya San Isidro que se nos avecina!). Unos toros más sosos y otros más peligrosos, pero ninguno importante de verdad.
De los toreros, a José Luis Moreno se le ha visto algún apunte, pero no la rotundidad que exige una plaza como esta. Ha toreado despegado y sin el necesario acople. En su primero, un toro que se venía de lejos aunque luego no embestía con claridad, ha tenido la virtud de mostrar cómo era el toro, pero ha evidenciado la falta de un paso más de rotundidad.
Tampoco Urdiales ha cuajado una tarde importante, aunque también ha demostrado ganas (me queda la duda de si todas las ganas necesarias...) y algunos pasajes de interés. Ha resultado desarmado con la capa en los lances de recibo al primero, un toro en el que ha dejado algún natural aislado bueno. En el quinto le ha faltado sacarle al toro lo poquísimo que tenía en las dos primeras tandas, porque luego el toro se ha rajado y se ha tumbado más allá del tercio.
Sergio Aguilar en su primero no ha tenido muchas opciones. Ha hecho un buen quite por tafalleras (aunque un punto soso) y con la muleta, cuando el toro se venía de lejos lo hacía sin fuerza y en corto se defendía. En el segundo ha comenzado componiendo bien, pero sin poder al toro, sin hacer el toreo de verdad. Sin embargo, a partir de la tercera serie ha instrumentado dos con la izquierda y una con la derecha realmente buenas, templadas y hondas. Ha matado de una estocada, la gente ha pedido de forma mayoritaria la oreja y el presidente no la ha concedido. Lo cual es una manifiesta ilegalidad que nadie le hará pagar. Yo no he pedido la oreja, pero es evidente que la petición era mayoritaria y el Presidente no es nadie (NADIE) para imponer su criterio a los ciudadanos que le pagan. Bastante es que le permitan ir a los toros sin pagar; de ahí que se dedique a joderle la vida a un torero modesto y a gran parte de la afición hay un trecho. El que recorren los chulos y los prepotentes. Los imbéciles, vamos. El artista en cuestión es uno de los ideólogos de la Asociación de Presidentes de Plazas de Toros, una organización cuya sola existencia ya es sospechosa...
¡Ay si hubiera más afición y menos soberbia, más cultura y menos pistolas, más sensibilidad y menos reglamentos!
Lo dicho, que a mí la faena no me ha parecido de oreja, pero que individuos como éste, como el que robó la oreja al Juli en Sevilla, o como la que le robó a Morante la oreja en El Puerto en agosto, me repugnan.
El texto sobre José Tomás en el libro "Plaza de Toros" que incluyó hace unos días en el blog es todo un ejercicio premonitorio ("entrabas y salías de la muerte como el buzo entra y sale del abismo"). Y la comparecencia de José Tomás en su salida del Hospital la constatación de que JT es el primer torero de la modernidad, el primero que se comporta con los (mejores) valores de estos comienzos del siglo XXI.
Hoy se cumplían 14 años desde que Joselito reinventó todo el toreo en la Plaza de Toros de Las Ventas: la liturgia, la variedad, la hondura, la lidia total, la difícil naturalidad, la espontaneidad más desbordante,... Sin aquella tarde hubiera sido casi imposible que muchos de los toreros que luego han accedido al escalafón hubieran buscado la pureza de un modo tan constante.
Volver a una goyesca un dos de mayo en Madrid es prácticamente saberse derrotado. Saber que no es posible revivir aquella tarde, ni sus sensaciones, ni su pureza.
Hoy, para empezar, ha habido por la mañana baile de corrales y han tenido que remendar la corrida de Carmen Segovia con tres ejemplares del Conde de Mayalde. ¡Y todavía no han venido las figuras!
Luego, en el desarrollo de la corrida no ha pasado casi nada (¡vaya San Isidro que se nos avecina!). Unos toros más sosos y otros más peligrosos, pero ninguno importante de verdad.
De los toreros, a José Luis Moreno se le ha visto algún apunte, pero no la rotundidad que exige una plaza como esta. Ha toreado despegado y sin el necesario acople. En su primero, un toro que se venía de lejos aunque luego no embestía con claridad, ha tenido la virtud de mostrar cómo era el toro, pero ha evidenciado la falta de un paso más de rotundidad.
Tampoco Urdiales ha cuajado una tarde importante, aunque también ha demostrado ganas (me queda la duda de si todas las ganas necesarias...) y algunos pasajes de interés. Ha resultado desarmado con la capa en los lances de recibo al primero, un toro en el que ha dejado algún natural aislado bueno. En el quinto le ha faltado sacarle al toro lo poquísimo que tenía en las dos primeras tandas, porque luego el toro se ha rajado y se ha tumbado más allá del tercio.
Sergio Aguilar en su primero no ha tenido muchas opciones. Ha hecho un buen quite por tafalleras (aunque un punto soso) y con la muleta, cuando el toro se venía de lejos lo hacía sin fuerza y en corto se defendía. En el segundo ha comenzado componiendo bien, pero sin poder al toro, sin hacer el toreo de verdad. Sin embargo, a partir de la tercera serie ha instrumentado dos con la izquierda y una con la derecha realmente buenas, templadas y hondas. Ha matado de una estocada, la gente ha pedido de forma mayoritaria la oreja y el presidente no la ha concedido. Lo cual es una manifiesta ilegalidad que nadie le hará pagar. Yo no he pedido la oreja, pero es evidente que la petición era mayoritaria y el Presidente no es nadie (NADIE) para imponer su criterio a los ciudadanos que le pagan. Bastante es que le permitan ir a los toros sin pagar; de ahí que se dedique a joderle la vida a un torero modesto y a gran parte de la afición hay un trecho. El que recorren los chulos y los prepotentes. Los imbéciles, vamos. El artista en cuestión es uno de los ideólogos de la Asociación de Presidentes de Plazas de Toros, una organización cuya sola existencia ya es sospechosa...
¡Ay si hubiera más afición y menos soberbia, más cultura y menos pistolas, más sensibilidad y menos reglamentos!
Lo dicho, que a mí la faena no me ha parecido de oreja, pero que individuos como éste, como el que robó la oreja al Juli en Sevilla, o como la que le robó a Morante la oreja en El Puerto en agosto, me repugnan.
sábado, 1 de mayo de 2010
viernes, 30 de abril de 2010
PLAZA DE TOROS
Adjunto nota remitida por la Editorial La Isla de Siltolá en relación a mi última publicación.

“Plaza de Toros”, con textos de José María Jurado (Sevilla, 1974) e ilustraciones de Pablo Pámpano Vaca (Madrid, 1969) hace el número segundo de la serie “Anejos de Siltolá” (Editorial “La isla de Siltolá”). Esta colección propone una fusión plástica entre poesía e imagen estableciendo un diálogo recíproco más allá de la glosa o el énfasis gráfico. Si el primer número, “Elogio del Desierto”, con poemas de Julio Mesanza y fotografías del José del Río Mons, nos trasladaba al ámbito inmenso de las arenas del desierto tunecino, “Plaza de Toros” nos invita a un recorrido literario y gráfico por la sangre y la arena de la tauromaquia. En el libro comparecen las figuras más relevantes del toreo eterno: Juan Belmonte, Joselito el Gallo, Manolete, Pepe Luis Vázquez, Curro Romero, Rafael de Paula, Antonio Ordóñez…, pero también las figuras actuales que han llevado la fiesta del arte y del valor, como José Tomás o Morante de la Puebla, a los albores del siglo XXI. De cada uno de ellos se ofrece una silueta lírica que ilumina la esencia de su arte o su biografía desde un enfoque que no elude una interpretación de la fiesta de los toros como una expresión trascendente y aun cósmica, anclada en los arcanos de los pueblos mediterráneos. El poeta José María Jurado hace uso de los recursos expresivos del poema en prosa (pero también de otras formas clásicas como el soneto o la décima) para trasladarnos una visión trágica y épica de los últimos héroes del siglo XXI. Junto a cada semblanza figura una personalísima interpretación del retrato de cada torero que completa y expande lo que el texto insinúa. Además de cada efigie Pablo Pámpano ha realizado unas ilustraciones a gran formato que captan momentos simbólicos y claves de la tauromaquia de estos maestros: la verónica de Rafael de Paula, el “cartucho de pescado” de Pepe Luis, la serenidad clásica de Antonio Ordóñez. Se trata de una auténtica colección de “carteles de toros” donde la modernidad del trazo y la riqueza de texturas, subrayando siempre el carácter heroico del torero, vivifican la interminable plasticidad de una fiesta que nunca dejará indiferente, con independencia de otras controversias, a las personas con sensibilidad. Completa el libro un prólogo del reputado aficionado y escritor Lorenzo Clemente Naranjo donde se reflexiona sobre este diálogo al alimón entre escritura e imagen al que califica de “provocación estética” que reivindica el arte y la libertad, como una peregrinación a lo absoluto de la tauromaquia.

“Plaza de Toros”, con textos de José María Jurado (Sevilla, 1974) e ilustraciones de Pablo Pámpano Vaca (Madrid, 1969) hace el número segundo de la serie “Anejos de Siltolá” (Editorial “La isla de Siltolá”). Esta colección propone una fusión plástica entre poesía e imagen estableciendo un diálogo recíproco más allá de la glosa o el énfasis gráfico. Si el primer número, “Elogio del Desierto”, con poemas de Julio Mesanza y fotografías del José del Río Mons, nos trasladaba al ámbito inmenso de las arenas del desierto tunecino, “Plaza de Toros” nos invita a un recorrido literario y gráfico por la sangre y la arena de la tauromaquia. En el libro comparecen las figuras más relevantes del toreo eterno: Juan Belmonte, Joselito el Gallo, Manolete, Pepe Luis Vázquez, Curro Romero, Rafael de Paula, Antonio Ordóñez…, pero también las figuras actuales que han llevado la fiesta del arte y del valor, como José Tomás o Morante de la Puebla, a los albores del siglo XXI. De cada uno de ellos se ofrece una silueta lírica que ilumina la esencia de su arte o su biografía desde un enfoque que no elude una interpretación de la fiesta de los toros como una expresión trascendente y aun cósmica, anclada en los arcanos de los pueblos mediterráneos. El poeta José María Jurado hace uso de los recursos expresivos del poema en prosa (pero también de otras formas clásicas como el soneto o la décima) para trasladarnos una visión trágica y épica de los últimos héroes del siglo XXI. Junto a cada semblanza figura una personalísima interpretación del retrato de cada torero que completa y expande lo que el texto insinúa. Además de cada efigie Pablo Pámpano ha realizado unas ilustraciones a gran formato que captan momentos simbólicos y claves de la tauromaquia de estos maestros: la verónica de Rafael de Paula, el “cartucho de pescado” de Pepe Luis, la serenidad clásica de Antonio Ordóñez. Se trata de una auténtica colección de “carteles de toros” donde la modernidad del trazo y la riqueza de texturas, subrayando siempre el carácter heroico del torero, vivifican la interminable plasticidad de una fiesta que nunca dejará indiferente, con independencia de otras controversias, a las personas con sensibilidad. Completa el libro un prólogo del reputado aficionado y escritor Lorenzo Clemente Naranjo donde se reflexiona sobre este diálogo al alimón entre escritura e imagen al que califica de “provocación estética” que reivindica el arte y la libertad, como una peregrinación a lo absoluto de la tauromaquia.
LOS EJEMPLARES SE PUEDEN ADQUIRIR EN LAS PRINCIPALES LIBRERÍAS O BIEN SOLICITAR AQUÍ.
jueves, 29 de abril de 2010
Madrid (25 de abril de 2010) - Esos tíos
Los toros de Partido de Resina (antes pabloromero o los "toros guapos", según cada cual) eran unos tíos. Y los tres toreros que se pusieron frente a ellos (José Calvo, Fernando Cruz y Álvaro Ortega) también.
Lo que sucede es que reconociéndose el mérito de todos ellos (José calvo toreó lesionado, Fernando Cruz apenas torea y Álvaro Ortega confirmaba una alternativa que tomó hace cuatro años, habiendo toreado sólo tres corridas de toros en el 2009) el asunto no acabó de cuajar.
Hubo toros toreables (la tarde dio razones para la esperanza en la recuperación de esta ganadería) y hubo pasajes de toreo con interés, algún pase con cierta clase y gusto. Pero supo a poco, se notaba que había muchas más ganas que oficio y que si hubiera toreros con la técnica mejor asimilada dispuestos a ponerse con toros así podríamos ver una tarde mucho más completa.
Uno reconoce el valor de los toreros, su ilusión, sus ganas, sus detalles, incluso su estilo en algún momento. Pero espera un punto más. Sobre todo en Las Ventas.
Lo que sucede es que reconociéndose el mérito de todos ellos (José calvo toreó lesionado, Fernando Cruz apenas torea y Álvaro Ortega confirmaba una alternativa que tomó hace cuatro años, habiendo toreado sólo tres corridas de toros en el 2009) el asunto no acabó de cuajar.
Hubo toros toreables (la tarde dio razones para la esperanza en la recuperación de esta ganadería) y hubo pasajes de toreo con interés, algún pase con cierta clase y gusto. Pero supo a poco, se notaba que había muchas más ganas que oficio y que si hubiera toreros con la técnica mejor asimilada dispuestos a ponerse con toros así podríamos ver una tarde mucho más completa.
Uno reconoce el valor de los toreros, su ilusión, sus ganas, sus detalles, incluso su estilo en algún momento. Pero espera un punto más. Sobre todo en Las Ventas.
domingo, 25 de abril de 2010
José Tomás
"Has abierto las puertas de la Muerte toreando en el vértice del miedo. Y detrás de las puertas había luz, la deslumbrante luz de la pureza. Entrabas y salías de la muerte como el buzo entra y sale del abismo, sumergido en campanas de silencio, en solares silencios espectrales donde el aire vacío se completa con el lance y el trance tan reunidos que suspenden la razón y la despeñan al borde mismo del espanto."
De Plaza de Toros, Anejos de Siltolá.
Poco más puedo decir mientras el "héroe" lucha.
Qué profesión más dura.
Son héroes, los últimos.
De Plaza de Toros, Anejos de Siltolá.
Poco más puedo decir mientras el "héroe" lucha.
Qué profesión más dura.
Son héroes, los últimos.
domingo, 18 de abril de 2010
Sevilla - una explicación, una GRAN NOTICIA y algunos apuntes
Como ustedes habrán observado, desde hace unos días José María falta a su crónica diaria de la Feria. Razones familiares le impiden regalarnos esos escritos de tanta belleza y lucidez. Esperemos que en breve (a ver si es posible antes del final de la Feria) pueda volver a deleitarnos.
Aprovechando su ausencia, les anuncio que ha publicado, en colaboración con Pablo Pámpano Vaca, un libro genial: Plaza de Toros. Se trata de un libro en el que con breves textos de una intensidad poética sublime se recrean toreros como Joselito el Gallo, Belmonte, Manolete, Ordóñez, Pepe Luis, Curro Romero, Paula, José Tomás o Morante, plazas como la de Ronda, ritos como san Fermín o momentos grandes de la temporada para cualquier aficionado como la Virgen de Agosto (Asunción de María) o el momento en que, con la Feria de San Lucas, finaliza La Gran Temporada. Junto a los textos, dibujos bellísimos de Pablo que iluminan los toreros y los momentos. La edición de La Isla de Siltolá es primorosa. Creo que cualquiera que pueda echarle un vistazo al libro descubrirá que es una auténtica joya que no puede faltar en la Biblioteca de cualquier aficionado (a los toros, a la poesía o a las Bellas Artes).
Y aprovecho también esta incursión en un campo de juego tan querido como imposible (La Maestranza) para decirles que el Juli, el viernes, estuvo inmenso. Y Castella y Perera tuvieron toros algo peores pero estuvieron desdibujados. Que la corrida de Gavira de ayer no sirvió para nada, aunque evidenció el buen momento de Morante, las ganas de Talavante y que Luque puede remontar (todo esto, en un ejercicio de adivinación, porque es una de las peores corridas que he visto en mucho tiempo). Y hoy, Manzanares ha estado sensacional (sobre todo en el sexto), el Cid está espeso y no ha sacado de sus toros las faenas que, sin duda, tenían (alguna de triunfo importante) y Castella ha tenido algún buen momento, pero ha estado por debajo de un sensacional quinto (un tanto a contraestilo, porque era un toro de distancias y galope, más que de cercanías).
Aprovechando su ausencia, les anuncio que ha publicado, en colaboración con Pablo Pámpano Vaca, un libro genial: Plaza de Toros. Se trata de un libro en el que con breves textos de una intensidad poética sublime se recrean toreros como Joselito el Gallo, Belmonte, Manolete, Ordóñez, Pepe Luis, Curro Romero, Paula, José Tomás o Morante, plazas como la de Ronda, ritos como san Fermín o momentos grandes de la temporada para cualquier aficionado como la Virgen de Agosto (Asunción de María) o el momento en que, con la Feria de San Lucas, finaliza La Gran Temporada. Junto a los textos, dibujos bellísimos de Pablo que iluminan los toreros y los momentos. La edición de La Isla de Siltolá es primorosa. Creo que cualquiera que pueda echarle un vistazo al libro descubrirá que es una auténtica joya que no puede faltar en la Biblioteca de cualquier aficionado (a los toros, a la poesía o a las Bellas Artes).
Y aprovecho también esta incursión en un campo de juego tan querido como imposible (La Maestranza) para decirles que el Juli, el viernes, estuvo inmenso. Y Castella y Perera tuvieron toros algo peores pero estuvieron desdibujados. Que la corrida de Gavira de ayer no sirvió para nada, aunque evidenció el buen momento de Morante, las ganas de Talavante y que Luque puede remontar (todo esto, en un ejercicio de adivinación, porque es una de las peores corridas que he visto en mucho tiempo). Y hoy, Manzanares ha estado sensacional (sobre todo en el sexto), el Cid está espeso y no ha sacado de sus toros las faenas que, sin duda, tenían (alguna de triunfo importante) y Castella ha tenido algún buen momento, pero ha estado por debajo de un sensacional quinto (un tanto a contraestilo, porque era un toro de distancias y galope, más que de cercanías).
miércoles, 14 de abril de 2010
Casi nada
Fecha: 14-IV-2010
Toros: El Torreón (César Rincón)
Espadas:
Antonio Barrera
Luis Bolívar
Salvador Cortés
¿Qué quedará de esta tarde que ahora deslíe la lluvia de abril?
La frágil memoria de los reseñistas la perderá en el olvido de las crónicas digitales. Sólo quedará un eco dolorido en cada protagonista o en quienes, acaso, han venido de países muy remotos y no volverán jamás a la redonda fiesta de la muerte y la luz.
Antonio Barrera recordará para siempre la tarde en que brindó al cielo gris donde aleteaba la resuelta muerte de su padre.
Luis Bolívar recordará el fugaz intervalo en que la banda de Tejera acompañó dos series que acabaron estrelladas contra la tela engañada del primer natural.
Salvador Cortés recordará dos veces la lentitud con la que viene el toro por los toriles cuando se arrodilla el hombre ante el miedo y el fracaso y, quizá, medio lance de capa.
Y todos recordaremos el instante en que un Mariscal se elevó por el cielo en su trapecio de nubes y grácil como un ángel y certero como un águila dejó un par en lo más alto de lo alto, en picado venido desde arriba.
La tarde se ha cerrado a los recuerdos, con un par, casi nada.
Toros: El Torreón (César Rincón)
Espadas:
Antonio Barrera
Luis Bolívar
Salvador Cortés
¿Qué quedará de esta tarde que ahora deslíe la lluvia de abril?
La frágil memoria de los reseñistas la perderá en el olvido de las crónicas digitales. Sólo quedará un eco dolorido en cada protagonista o en quienes, acaso, han venido de países muy remotos y no volverán jamás a la redonda fiesta de la muerte y la luz.
Antonio Barrera recordará para siempre la tarde en que brindó al cielo gris donde aleteaba la resuelta muerte de su padre.
Luis Bolívar recordará el fugaz intervalo en que la banda de Tejera acompañó dos series que acabaron estrelladas contra la tela engañada del primer natural.
Salvador Cortés recordará dos veces la lentitud con la que viene el toro por los toriles cuando se arrodilla el hombre ante el miedo y el fracaso y, quizá, medio lance de capa.
Y todos recordaremos el instante en que un Mariscal se elevó por el cielo en su trapecio de nubes y grácil como un ángel y certero como un águila dejó un par en lo más alto de lo alto, en picado venido desde arriba.
La tarde se ha cerrado a los recuerdos, con un par, casi nada.
martes, 13 de abril de 2010
Martes 13 y de Palha
Fecha: 13-iv-2010
Toros: Palha
Espadas:
Serafín Marín
Arturo Macías
Iván Fandiño
Por circunstancias personales que no hacen al caso ya había pensado el título de la reseña, “Martes 13 y de Palha”, lamentablemente no me he equivocado, porque salvo un toro burraco y malhadado, hoy todo ha sido negro.
Llegué muy tarde a la plaza y sin embargo llegué en punto: le agradezco el favor a la empresa, pero debe agilizar la retirada de la lona siempre que haya nubosidad variable.
El cielo se despejó, pero no los toros. Cada uno era un nubarrón más oscuro y cargado de tormenta y pedernal en la cuerna. Porque todo era tornillería pesada, sin movilidad, ni bravura, sólo malas ideas.
Toreaba la ONU del toreo: un catalán, un mejicano y un vasco, con toros de Portugal. Y, como es costumbre en este organismo, no pudieron firmar el armisticio. Todo muy identitario.
Arturo Macías ha tirado la moneda en España, pero la ha tirado en martes y 13 y lo ha pagado con fuego. Creo que tiene demasiado valor, temerario, con corte tomista, que por eso va con Corbacho. Eso no vale para estos toros, entrar en las astas de un animal parado funciona cuando tienen un fondo de bravura. Los de hoy sólo merecían el machetazo, y si no se lo das tú, te lo daban ellos, como así fue. Se quedó demasiado cerca de la cara del toro y descubierto, la cogida fue de infarto. A esto no se acostumbra nunca uno… Ésta sí es una razón ética para cuestionar la fiesta, pero no vamos a dar ideas, que se las den los torpes a sí mismos. Destacamos, claro, el gran quite por gaoneras con el que se presentó en la Maestranza. Puede triunfar, pero el camino de la sangre se lo va poner muy cuesta arriba.
Serafín Marín, adalid de la fiesta catalana, anduvo con más técnica, pero no tenía material, algún detalle suelto, pinceladas, algo.
Iván Fandiño expuso de más, flaco favor le hicieron sus paisanos o familiares jaleándolo desde la grada. No tenía toros, pero me parece que tampoco técnica suficiente para enfrentarse con poder a esta ganadería.
Sangre, arena sopor: estás son las tardes que hacen afición porque, ya lo dijo Nietszche, lo que no me mata me hace mas fuerte que es en lo que debe pensar el valiente torero mejicano Arturo Macías.
Toros: Palha
Espadas:
Serafín Marín
Arturo Macías
Iván Fandiño
Por circunstancias personales que no hacen al caso ya había pensado el título de la reseña, “Martes 13 y de Palha”, lamentablemente no me he equivocado, porque salvo un toro burraco y malhadado, hoy todo ha sido negro.
Llegué muy tarde a la plaza y sin embargo llegué en punto: le agradezco el favor a la empresa, pero debe agilizar la retirada de la lona siempre que haya nubosidad variable.
El cielo se despejó, pero no los toros. Cada uno era un nubarrón más oscuro y cargado de tormenta y pedernal en la cuerna. Porque todo era tornillería pesada, sin movilidad, ni bravura, sólo malas ideas.
Toreaba la ONU del toreo: un catalán, un mejicano y un vasco, con toros de Portugal. Y, como es costumbre en este organismo, no pudieron firmar el armisticio. Todo muy identitario.
Arturo Macías ha tirado la moneda en España, pero la ha tirado en martes y 13 y lo ha pagado con fuego. Creo que tiene demasiado valor, temerario, con corte tomista, que por eso va con Corbacho. Eso no vale para estos toros, entrar en las astas de un animal parado funciona cuando tienen un fondo de bravura. Los de hoy sólo merecían el machetazo, y si no se lo das tú, te lo daban ellos, como así fue. Se quedó demasiado cerca de la cara del toro y descubierto, la cogida fue de infarto. A esto no se acostumbra nunca uno… Ésta sí es una razón ética para cuestionar la fiesta, pero no vamos a dar ideas, que se las den los torpes a sí mismos. Destacamos, claro, el gran quite por gaoneras con el que se presentó en la Maestranza. Puede triunfar, pero el camino de la sangre se lo va poner muy cuesta arriba.
Serafín Marín, adalid de la fiesta catalana, anduvo con más técnica, pero no tenía material, algún detalle suelto, pinceladas, algo.
Iván Fandiño expuso de más, flaco favor le hicieron sus paisanos o familiares jaleándolo desde la grada. No tenía toros, pero me parece que tampoco técnica suficiente para enfrentarse con poder a esta ganadería.
Sangre, arena sopor: estás son las tardes que hacen afición porque, ya lo dijo Nietszche, lo que no me mata me hace mas fuerte que es en lo que debe pensar el valiente torero mejicano Arturo Macías.
Como se parte una caña
Fecha: 12-04-2009.
Toros: Conde de la Maza
Espadas:
Diego Urdiales
Oliva Soto
Antonio Nazaré
Oliva Soto ha estado a punto de salir por la Puerta del Príncipe. En la última olimpiada taurina -quiero decir en los cuatro últimos años- esto sólo ha sucedido en dos ocasiones (Talavante y Salvador Cortés), descabalgados los toreros a caballo y pese al gran toreo (Manzanares, Juli, Morante, Perera) que puntualmente hemos podido disfrutar
O sea, se trata de un hecho excepcional que quizá hubiera sido bueno para la afición, pero que no lo hubiera sido en absoluto para Oliva Soto quien podría haberse visto desbordado por los compromisos derivados de la hazaña.
Apenas ha toreado dos corridas en 2009, su alternativa y la de la virgen de agosto, las dos en Sevilla, y aunque siempre ha dejado muchos detalles y buenas faenas de corte gitano y cante grande, está aún muy verde (que te quiero verde) como para asumir riesgos continuados.
Tiene un mérito grandioso salir a torear con el desparpajo y gracia con la que ha toreado a su segundo. Faena de emoción, con una penúltima tanda inmensa y cierta impronta gallista, sobre todo en el toreo al natural, más acompañado que templado, más suelto que ligado, pero no por eso menos hondo que por algo lleva sangre de reyes en la palma de las manos. Sangre y romero, como casi todo lo que viene de Camas .
Este toro traía mucho ritmo y lo supo aprovechar, pero devolvió con la espada la oreja que le había regalado la Maestranza por su primera faena en la que fue brutalmente arrollado por el animal en una ceñidísima chicuelina. El golpe lo hizo resonar como se rompe una caña. La embestida de este primero toro era criminal y él se arriesgó sin temple ni dominio a acompañarla. El miedo que pasamos no procedía del riesgo asumido por el torero, sino por la sensación de falta de control.
Tiro la moneda y salió cara, pero podría haber salido cualquier cosa, hasta quedarse en el cielo al que brindó...
A pesar de pinchar y mal matar se le concedió un trofeo, jaleado por el pueblo de Camas que empieza, como nadie ignora, al otro lado de la Puerta del Príncipe.
Oliva Soto es uno de los toreros en los que más esperanzas hemos puesto, siempre ha tenido detalles, apuntes, cartelitos de toros. La faena a su segundo ha sido pródiga en estas felicidades. Pero todavía no es su hora, que llegará, pues es de los pocos escogidos que camina con duende.
Y abrirá muchas Puertas del Príncipe
Pero todavía no, si hubiera salido por la Puerta del Príncipe gitano su carrera se podría haber partido como se rompe una caña.
Ha habido mucha emoción en la lidia, los toros del Conde de la Maza, enrazados, más que bravos, han traído fiereza amasada con nobleza. No se están cayendo los animales este año y con abundancia de quilos están llegando bien a la muleta de momento. ¿Habrá sido cosa de la lluvia? ¿Cuál es la teoría de este año?
Hoy había que ser valiente o temerario para quedarse quieto.
Antonio Nazaré, con las ideas oscurecidas, optó por ahogar a sus toros.
Urdiales manifestó una sincera entrega y un poder no exento de detalles plásticos, la faena al complicado primero no fue de menos valor que la premiada de Soto, pero, claro, no jugaba en casa.
Ha sido un acierto de la empresa poner a las nuevas figuras de la Provincia en este primer tramo de la feria: traen gente a la plaza, crean aficiones, peñas, competencia y fiesta.
Pero luego debería haber hueco en los carteles para estos toreros.
La única opción para ellos no puede ser la Puerta Grande, y menos cuando se abre con ganzúa pequeña.
Toros: Conde de la Maza
Espadas:
Diego Urdiales
Oliva Soto
Antonio Nazaré
Oliva Soto ha estado a punto de salir por la Puerta del Príncipe. En la última olimpiada taurina -quiero decir en los cuatro últimos años- esto sólo ha sucedido en dos ocasiones (Talavante y Salvador Cortés), descabalgados los toreros a caballo y pese al gran toreo (Manzanares, Juli, Morante, Perera) que puntualmente hemos podido disfrutar
O sea, se trata de un hecho excepcional que quizá hubiera sido bueno para la afición, pero que no lo hubiera sido en absoluto para Oliva Soto quien podría haberse visto desbordado por los compromisos derivados de la hazaña.
Apenas ha toreado dos corridas en 2009, su alternativa y la de la virgen de agosto, las dos en Sevilla, y aunque siempre ha dejado muchos detalles y buenas faenas de corte gitano y cante grande, está aún muy verde (que te quiero verde) como para asumir riesgos continuados.
Tiene un mérito grandioso salir a torear con el desparpajo y gracia con la que ha toreado a su segundo. Faena de emoción, con una penúltima tanda inmensa y cierta impronta gallista, sobre todo en el toreo al natural, más acompañado que templado, más suelto que ligado, pero no por eso menos hondo que por algo lleva sangre de reyes en la palma de las manos. Sangre y romero, como casi todo lo que viene de Camas .
Este toro traía mucho ritmo y lo supo aprovechar, pero devolvió con la espada la oreja que le había regalado la Maestranza por su primera faena en la que fue brutalmente arrollado por el animal en una ceñidísima chicuelina. El golpe lo hizo resonar como se rompe una caña. La embestida de este primero toro era criminal y él se arriesgó sin temple ni dominio a acompañarla. El miedo que pasamos no procedía del riesgo asumido por el torero, sino por la sensación de falta de control.
Tiro la moneda y salió cara, pero podría haber salido cualquier cosa, hasta quedarse en el cielo al que brindó...
A pesar de pinchar y mal matar se le concedió un trofeo, jaleado por el pueblo de Camas que empieza, como nadie ignora, al otro lado de la Puerta del Príncipe.
Oliva Soto es uno de los toreros en los que más esperanzas hemos puesto, siempre ha tenido detalles, apuntes, cartelitos de toros. La faena a su segundo ha sido pródiga en estas felicidades. Pero todavía no es su hora, que llegará, pues es de los pocos escogidos que camina con duende.
Y abrirá muchas Puertas del Príncipe
Pero todavía no, si hubiera salido por la Puerta del Príncipe gitano su carrera se podría haber partido como se rompe una caña.
Ha habido mucha emoción en la lidia, los toros del Conde de la Maza, enrazados, más que bravos, han traído fiereza amasada con nobleza. No se están cayendo los animales este año y con abundancia de quilos están llegando bien a la muleta de momento. ¿Habrá sido cosa de la lluvia? ¿Cuál es la teoría de este año?
Hoy había que ser valiente o temerario para quedarse quieto.
Antonio Nazaré, con las ideas oscurecidas, optó por ahogar a sus toros.
Urdiales manifestó una sincera entrega y un poder no exento de detalles plásticos, la faena al complicado primero no fue de menos valor que la premiada de Soto, pero, claro, no jugaba en casa.
Ha sido un acierto de la empresa poner a las nuevas figuras de la Provincia en este primer tramo de la feria: traen gente a la plaza, crean aficiones, peñas, competencia y fiesta.
Pero luego debería haber hueco en los carteles para estos toreros.
La única opción para ellos no puede ser la Puerta Grande, y menos cuando se abre con ganzúa pequeña.
lunes, 12 de abril de 2010
Brihuega (11 de abril de 2010) - ¡Cuidado!
Conseguir que un pueblo como Brihuega congregue cada año, a comienzos del mes de abril, a miles de personas de todo el centro de España para disfrutar de una corrida de toros es algo que se encuentra entre lo milagroso y lo inédito, algo que demuestra la capacidad de atracción que sigue teniendo la Fiesta si las cosas se hacen bien. Cómo puede llenarse un pueblo, sus calles, sus comercios, sus restaurantes,…
Sin embargo, tomen nota los organizadores que el próximo año, Dios no lo quiera, pueden encontrarse con huecos en la piedra. Y es que no es de recibo que desde más de una hora antes estuvieran cortados los accesos en coche al pueblo y la única manera de acceder fuera a pie por una infernal cuesta de piedra (en un recorrido de más de veinte minutos a paso ligero) o en uno de los dos mini-bus que se habían puesto a disposición del público y para los cuales había que hacer colas de más de media hora con incertidumbre fundada de si podría llegarse al comienzo del festejo o no.
Alguien debe empezar a plantearse que si quiere darse a lo taurino la dimensión cultural que tiene es imprescindible que al público se le trate tan bien, al menos, como al del teatro, al de la ópera, al de la música clásica,… Y ninguno de esos espectadores aguantaría tener que llegar al recinto del espectáculo en las condiciones en las que lo hicimos los que el domingo nos pasamos por allí.
En lo estrictamente taurino, algo parecido. Los toros fueron muy flojos, descastados y no transmitieron nada, absolutamente nada. Sólo el sexto tuvo algo más de interés, de gracia. Pero no es lo que uno espera de una corrida con tres figuras.
Ponce estuvo en lo que es, un torero inteligente, con mucho oficio y gran sentido estético. Al primero, un toro insípido, le dio series buenas por ambos pitones, pero faltaba poder y hondura, profundidad en la faena, que no era posible con un animal como ese. La faena con el cuarto, a media altura, tuvo algo más de gracia, pero tampoco acabó de romperse (de haberlo hecho, hubiera acabado con el animalito en dos muletazos).
Morante tuvo los destellos más geniales de la tarde. Originalísimo el recibo de capote rodilla en tierra a su primero, al que también le hizo una faena de muleta con pasajes tremendamente originales. Pero se quedó en meros apuntes, el toro no permitía una faena completa. Al quinto lo recibió con unas verónicas sublimes, pero el toro cojeaba y, aunque parecía tener buena condición, fue devuelto por manifiestamente inválido. El remiendo no dio oportunidades y Morante no se dio coba. Abrevió que es lo que hay que hacer en estos casos.
Cayetano demostró su gran sentido estético. Pero también que le falta ajuste, cercanía, hondura. En el primero estuvo muy fuera de sitio toda la faena, aunque la composición de la figura y la gran estocada con la que mató a su oponente lo enmascararon. La faena al sexto, el mejor de la tarde como hemos comentado, fue más redonda, mucho más estética, de series más largas y ejecución muy clásica. Abusó, quizá, del toreo en línea, pero tuvo pasajes buenos. Al entrar a matar ni hizo la cruz y se fue directamente a los pitones, saliendo trompicado.
Una tarde, en fin, que demostró que los tres toreros son grandes figuras, pero que para demostrarlo hay que enfrentarlos a toros con más profundidad, duración y casta. Y un pueblo que debería ser mucho más consciente de que lo que aporta un festejo como este no puede echarse a perder generando incomodidades a los visitantes para acceder al coso.
Sin embargo, tomen nota los organizadores que el próximo año, Dios no lo quiera, pueden encontrarse con huecos en la piedra. Y es que no es de recibo que desde más de una hora antes estuvieran cortados los accesos en coche al pueblo y la única manera de acceder fuera a pie por una infernal cuesta de piedra (en un recorrido de más de veinte minutos a paso ligero) o en uno de los dos mini-bus que se habían puesto a disposición del público y para los cuales había que hacer colas de más de media hora con incertidumbre fundada de si podría llegarse al comienzo del festejo o no.
Alguien debe empezar a plantearse que si quiere darse a lo taurino la dimensión cultural que tiene es imprescindible que al público se le trate tan bien, al menos, como al del teatro, al de la ópera, al de la música clásica,… Y ninguno de esos espectadores aguantaría tener que llegar al recinto del espectáculo en las condiciones en las que lo hicimos los que el domingo nos pasamos por allí.
En lo estrictamente taurino, algo parecido. Los toros fueron muy flojos, descastados y no transmitieron nada, absolutamente nada. Sólo el sexto tuvo algo más de interés, de gracia. Pero no es lo que uno espera de una corrida con tres figuras.
Ponce estuvo en lo que es, un torero inteligente, con mucho oficio y gran sentido estético. Al primero, un toro insípido, le dio series buenas por ambos pitones, pero faltaba poder y hondura, profundidad en la faena, que no era posible con un animal como ese. La faena con el cuarto, a media altura, tuvo algo más de gracia, pero tampoco acabó de romperse (de haberlo hecho, hubiera acabado con el animalito en dos muletazos).
Morante tuvo los destellos más geniales de la tarde. Originalísimo el recibo de capote rodilla en tierra a su primero, al que también le hizo una faena de muleta con pasajes tremendamente originales. Pero se quedó en meros apuntes, el toro no permitía una faena completa. Al quinto lo recibió con unas verónicas sublimes, pero el toro cojeaba y, aunque parecía tener buena condición, fue devuelto por manifiestamente inválido. El remiendo no dio oportunidades y Morante no se dio coba. Abrevió que es lo que hay que hacer en estos casos.
Cayetano demostró su gran sentido estético. Pero también que le falta ajuste, cercanía, hondura. En el primero estuvo muy fuera de sitio toda la faena, aunque la composición de la figura y la gran estocada con la que mató a su oponente lo enmascararon. La faena al sexto, el mejor de la tarde como hemos comentado, fue más redonda, mucho más estética, de series más largas y ejecución muy clásica. Abusó, quizá, del toreo en línea, pero tuvo pasajes buenos. Al entrar a matar ni hizo la cruz y se fue directamente a los pitones, saliendo trompicado.
Una tarde, en fin, que demostró que los tres toreros son grandes figuras, pero que para demostrarlo hay que enfrentarlos a toros con más profundidad, duración y casta. Y un pueblo que debería ser mucho más consciente de que lo que aporta un festejo como este no puede echarse a perder generando incomodidades a los visitantes para acceder al coso.
domingo, 11 de abril de 2010
Ha empezado la feria
Fecha: 11-04-2009.
Toros: José Luis Pereda-La Dehesilla
Espadas:
Salvador Vega
Miguel Ángel Delgado
Miguel Tendero
Tomo prestado el titular de mi compañero de palco. Quiere decir que hemos empezado a aburrirnos tras el deslumbramiento de la Resurrección y la madrugada de la novillería.
Y es que esto, si Morante no lo remedia, es lo que nos espera la próxima quincena al sol.
Para más inri el astro rey lanzaba sus rayos como largos puyazos o banderillas mal puestas, como casi todas las de la tarde, y desangrarse por un exceso de luz, es muy poético, pero muy cansado.
Veníamos con ilusión a la corrida, bien acompañados por el mayoral de una reconocida ganadería extremeña, famosa por su bravura.
El cartel, dentro de lo que es esta primera parte del ciclo, era bastante artístico, claro que al leer en el programa que, por ejemplo, M. A. Delgado apenas toreó cuatro tardes en el 2009, entrevimos en la Puerta del Príncipe el mismo cartel que Dante puso en la puerta del Infierno (por eso del calor): “lasciate ogni speranza voi ch'entrate”.
Los toros, aunque mansos en general, -alguno mugía que parecía que llamaba a su mamá- hubieran podido aprovecharse más. Se movieron y llegaban con fuerza a la muleta. Tercero y quinto fueron muy buenos y cómodos para el toreo.
Salvador Vega es un torero artista y con clase, pero no rompe, ayer en el primero el viento fue una excusa, pero en su segundo ¿qué vio que no vio para brindarlo y desperdiciarlo? Unas buenas verónicas brillaron al sol.
Miguel Tendero, tiene un concepto del toreo más basado en la ligazón y la estética que en el exceso del temple, es un torero a contracorriente de la escuela “damasiana” de Albacete. Hizo una faena preciosista, de cuatro series, las que tenía el toro, en las que destacaron los remates, pases de pecho muy lentos y poderoso trincherazo, con un cierto aire general poncista, lo que se dice, lógicamente, a su favor. Corrió la mano con son por la derecha. Lástima que en lo de la espada tenga que mejorar, y mucho, porque insistió hasta que nos demostró que sabía, pero esa insistencia fueron no menos de seis intentos… Su segundo toro era nervioso y daba tornillazos, una serie aislada demostró que tiene valor, que está dispuesto a luchar por su dura profesión.
Hemos visto a M. A. Delgado desde que empezó en Écija sin caballos, en Sevilla en las novilladas de promoción, también sin caballos, y luego su creciente progreso como novillero. Por eso de que la crisis ha reducido los festejos o esperando una rápida rentabilidad de la novedad de la alternativa, la tomó en Córdoba el año pasado, pero sólo ha toreado, con ésta, cinco corridas. Es una apuesta muy arriesgada que hay que saber valorar. Dejó muchos detalles en el primero, es un torero de gran expresión plástica, pero al que el comportamiento poco noble de los animales desconcierta todavía. Le tocó el mejor de la tarde: el animal se venía de lejos y convenía traerlo toreado, con alegría, desde el horizonte. El animal lo superó y Delgado cayó en el recurso, tan actual, de esconder al toro, de agotar sus embestidas acortando las distancias, de asfixiarlo, en fin. Pero un toro con bravura lo normal es que se acabe arrancando y, en mitad del encimismo, se lo llevó por delante y resultó herido. Siguió la lidia con dignidad y firmeza. Hay que darle más tiempo a M. A. Delgado, porque está con duende, pero sin oficio.
¿Pero de dónde sacaremos todos ese tiempo que se llama dinero?
En fin, que ha empezado la feria, esta tarde, caballos, pero yo libro:los de la Exaltación, la Lanzada o el Cristo de las Tres Caídas, ¡eso sí que son caballos!
Toros: José Luis Pereda-La Dehesilla
Espadas:
Salvador Vega
Miguel Ángel Delgado
Miguel Tendero
Tomo prestado el titular de mi compañero de palco. Quiere decir que hemos empezado a aburrirnos tras el deslumbramiento de la Resurrección y la madrugada de la novillería.
Y es que esto, si Morante no lo remedia, es lo que nos espera la próxima quincena al sol.
Para más inri el astro rey lanzaba sus rayos como largos puyazos o banderillas mal puestas, como casi todas las de la tarde, y desangrarse por un exceso de luz, es muy poético, pero muy cansado.
Veníamos con ilusión a la corrida, bien acompañados por el mayoral de una reconocida ganadería extremeña, famosa por su bravura.
El cartel, dentro de lo que es esta primera parte del ciclo, era bastante artístico, claro que al leer en el programa que, por ejemplo, M. A. Delgado apenas toreó cuatro tardes en el 2009, entrevimos en la Puerta del Príncipe el mismo cartel que Dante puso en la puerta del Infierno (por eso del calor): “lasciate ogni speranza voi ch'entrate”.
Los toros, aunque mansos en general, -alguno mugía que parecía que llamaba a su mamá- hubieran podido aprovecharse más. Se movieron y llegaban con fuerza a la muleta. Tercero y quinto fueron muy buenos y cómodos para el toreo.
Salvador Vega es un torero artista y con clase, pero no rompe, ayer en el primero el viento fue una excusa, pero en su segundo ¿qué vio que no vio para brindarlo y desperdiciarlo? Unas buenas verónicas brillaron al sol.
Miguel Tendero, tiene un concepto del toreo más basado en la ligazón y la estética que en el exceso del temple, es un torero a contracorriente de la escuela “damasiana” de Albacete. Hizo una faena preciosista, de cuatro series, las que tenía el toro, en las que destacaron los remates, pases de pecho muy lentos y poderoso trincherazo, con un cierto aire general poncista, lo que se dice, lógicamente, a su favor. Corrió la mano con son por la derecha. Lástima que en lo de la espada tenga que mejorar, y mucho, porque insistió hasta que nos demostró que sabía, pero esa insistencia fueron no menos de seis intentos… Su segundo toro era nervioso y daba tornillazos, una serie aislada demostró que tiene valor, que está dispuesto a luchar por su dura profesión.
Hemos visto a M. A. Delgado desde que empezó en Écija sin caballos, en Sevilla en las novilladas de promoción, también sin caballos, y luego su creciente progreso como novillero. Por eso de que la crisis ha reducido los festejos o esperando una rápida rentabilidad de la novedad de la alternativa, la tomó en Córdoba el año pasado, pero sólo ha toreado, con ésta, cinco corridas. Es una apuesta muy arriesgada que hay que saber valorar. Dejó muchos detalles en el primero, es un torero de gran expresión plástica, pero al que el comportamiento poco noble de los animales desconcierta todavía. Le tocó el mejor de la tarde: el animal se venía de lejos y convenía traerlo toreado, con alegría, desde el horizonte. El animal lo superó y Delgado cayó en el recurso, tan actual, de esconder al toro, de agotar sus embestidas acortando las distancias, de asfixiarlo, en fin. Pero un toro con bravura lo normal es que se acabe arrancando y, en mitad del encimismo, se lo llevó por delante y resultó herido. Siguió la lidia con dignidad y firmeza. Hay que darle más tiempo a M. A. Delgado, porque está con duende, pero sin oficio.
¿Pero de dónde sacaremos todos ese tiempo que se llama dinero?
En fin, que ha empezado la feria, esta tarde, caballos, pero yo libro:los de la Exaltación, la Lanzada o el Cristo de las Tres Caídas, ¡eso sí que son caballos!
sábado, 10 de abril de 2010
Todo es nuevo
Novillos: Espartaco
Luis Miguel Casares
Cristian Escribano
Esaú Fernández
Una quincena de toros no es una Cuaresma, pero tiene un matiz penitencial y devocional que se manifiesta en el rito complicado de peregrinar a la Plaza en punto cada día y en la no menor cruz de traer aquí con belleza y alegría registro de lo vivido.
Se hará lo que se pueda y si no, nos queda Francis Wolff
Lejos de las obligaciones laborales y los atascos farolilleros son los viernes y sábados los días que prefiero para ver toros, a la ilusión de estrenar la feria se añade hoy la de estrenar los fines de semana.
Como el Domingo de Resurrección sucedió casi en un ámbito espiritual, es hoy cuando todo nos parece nuevo: han reformado las gradas, sigo en mi balcón del 10, junto a una de las infinitas columnas toscanas que rematan el tendido con su sencilla belleza, pero nos han separado demasiado del pretil enrejado que cubre la también nueva colgadura de gala roja.
Parece que estamos en clase Business y tanta comodidad nos incomoda. Algunos abonados se han dado de baja. Vendrán sólo a tardes sueltas. Se nota la crisis y el cansancio de tantos platos de jamón del malo…
Muchos extranjeros y muchas extranjeras nos acompañan estos días primerizos, ¿para cuándo una guía en distintos idiomas que les ayude a comprender la lidia? Los anglosajones son muy maleducados y las anglosajonas muy guapas.
Y como todo es nuevo empezamos con una novillada que ha resultado todo un éxito. Viene sucediendo en los últimos años, porque los toros se han elegido bien, (¡ay si se hiciera otro tanto en el resto de tardes!).
Cuando los toros se mueven y no se caen es imposible aburrirse. Los novilleros han dado muestra de mucha clase, se han acoplado por intervalos excepcionalmente bien a la incansable embestida de los toros de Espartaco. Gracias a esta movilidad hemos podido disfrutar de buenos tercios de banderillas y la banda del maestro Tejera ha sonado al menos tres veces.
Cada uno de los toreros ha tenido su cara y su cruz, su toro de triunfo y su toro más complicado, para medir la técnica. Pero han estado muy profesionales. El nivel de vigencia en la Plaza de estos días es mayor, se agradece, pero hay que ser comprensivos con los que empiezan, es muy difícil que un novillero pueda bajar la mano más de dos series seguidas, aunque el toro sea pastueño. Quizá el espectador no lo ve, pero la confianza y el riesgo que asume un torero en esta lid exige un valor al alcance sólo de los escogidos, porque en ese momento el cuerpo se olvida de su existencia.
Midámoslos con el justo rasero, pero no olvidemo que “lo bueno es enemigo de lo mejor” (JRJ)
Luis Miguel Casares no se acopló con su primer toro, pero en el segundo, tras un precioso tercio de banderillas, enlazó dos tandas preciosas, que hicieron estallar a la banda, luego se quedó sin ideas. Se dejó ir un gran toro.
Cristian Escribano, en su segundo demostró los naturales defectos técnicos, perdiéndole la cara al toro, descubriéndose mucho, lo que da mucho más valor a la gran faena que hizo al principio en el que ligó dos series de derechazos, rematados con preciosos ayudados y ajustados pases de pecho, de un temple mayúsculo. Al natural: lo que decía, el miedo natural a bajar la mano. La distancia que dio en los cites y el arranque de faena con los pases cambiados son de nota muy alta.
Y de Esaú Fernández, único sevillano (Camas) de la terna, destacaré su forma de andar en la cara del toro, de torearlos, esto es, de llevarlos por donde quiere, aunque no supiera en ocasiones a dónde, pero dominaba sus caminos. Este poder es muy importante, porque le dará regularidad, pero echamos en falta algo de desmayo, del duende camero.
Sólo un bloque de edificios ofende los tejados de la Plaza desde mi sitio, creo que la Maestranza es, ante todo, una forma de estar bajo el cielo. Importa poco lo que pase en el ruedo, estamos en un lugar del mundo por donde giran las telúricas corrientes de lo sagrado.
Desde el otro lado de sombra sólo rompe el cielo la torre de la Giralda.
Esto, con ser un tópico, hoy era nuevo, tan nuevo como mi nuevo libro, toreado al alimón con el dibujante Pablo Pámpano, prologado por Lorenzo Clemente y editado por Siltolá que ya lo anuncia en su web.
Va a ser una Gran Temporada. ¿Verdad, que sí, Javier Sánchez Menéndez?
Luis Miguel Casares
Cristian Escribano
Esaú Fernández
Una quincena de toros no es una Cuaresma, pero tiene un matiz penitencial y devocional que se manifiesta en el rito complicado de peregrinar a la Plaza en punto cada día y en la no menor cruz de traer aquí con belleza y alegría registro de lo vivido.
Se hará lo que se pueda y si no, nos queda Francis Wolff
Lejos de las obligaciones laborales y los atascos farolilleros son los viernes y sábados los días que prefiero para ver toros, a la ilusión de estrenar la feria se añade hoy la de estrenar los fines de semana.
Como el Domingo de Resurrección sucedió casi en un ámbito espiritual, es hoy cuando todo nos parece nuevo: han reformado las gradas, sigo en mi balcón del 10, junto a una de las infinitas columnas toscanas que rematan el tendido con su sencilla belleza, pero nos han separado demasiado del pretil enrejado que cubre la también nueva colgadura de gala roja.
Parece que estamos en clase Business y tanta comodidad nos incomoda. Algunos abonados se han dado de baja. Vendrán sólo a tardes sueltas. Se nota la crisis y el cansancio de tantos platos de jamón del malo…
Muchos extranjeros y muchas extranjeras nos acompañan estos días primerizos, ¿para cuándo una guía en distintos idiomas que les ayude a comprender la lidia? Los anglosajones son muy maleducados y las anglosajonas muy guapas.
Y como todo es nuevo empezamos con una novillada que ha resultado todo un éxito. Viene sucediendo en los últimos años, porque los toros se han elegido bien, (¡ay si se hiciera otro tanto en el resto de tardes!).
Cuando los toros se mueven y no se caen es imposible aburrirse. Los novilleros han dado muestra de mucha clase, se han acoplado por intervalos excepcionalmente bien a la incansable embestida de los toros de Espartaco. Gracias a esta movilidad hemos podido disfrutar de buenos tercios de banderillas y la banda del maestro Tejera ha sonado al menos tres veces.
Cada uno de los toreros ha tenido su cara y su cruz, su toro de triunfo y su toro más complicado, para medir la técnica. Pero han estado muy profesionales. El nivel de vigencia en la Plaza de estos días es mayor, se agradece, pero hay que ser comprensivos con los que empiezan, es muy difícil que un novillero pueda bajar la mano más de dos series seguidas, aunque el toro sea pastueño. Quizá el espectador no lo ve, pero la confianza y el riesgo que asume un torero en esta lid exige un valor al alcance sólo de los escogidos, porque en ese momento el cuerpo se olvida de su existencia.
Midámoslos con el justo rasero, pero no olvidemo que “lo bueno es enemigo de lo mejor” (JRJ)
Luis Miguel Casares no se acopló con su primer toro, pero en el segundo, tras un precioso tercio de banderillas, enlazó dos tandas preciosas, que hicieron estallar a la banda, luego se quedó sin ideas. Se dejó ir un gran toro.
Cristian Escribano, en su segundo demostró los naturales defectos técnicos, perdiéndole la cara al toro, descubriéndose mucho, lo que da mucho más valor a la gran faena que hizo al principio en el que ligó dos series de derechazos, rematados con preciosos ayudados y ajustados pases de pecho, de un temple mayúsculo. Al natural: lo que decía, el miedo natural a bajar la mano. La distancia que dio en los cites y el arranque de faena con los pases cambiados son de nota muy alta.
Y de Esaú Fernández, único sevillano (Camas) de la terna, destacaré su forma de andar en la cara del toro, de torearlos, esto es, de llevarlos por donde quiere, aunque no supiera en ocasiones a dónde, pero dominaba sus caminos. Este poder es muy importante, porque le dará regularidad, pero echamos en falta algo de desmayo, del duende camero.
Sólo un bloque de edificios ofende los tejados de la Plaza desde mi sitio, creo que la Maestranza es, ante todo, una forma de estar bajo el cielo. Importa poco lo que pase en el ruedo, estamos en un lugar del mundo por donde giran las telúricas corrientes de lo sagrado.
Desde el otro lado de sombra sólo rompe el cielo la torre de la Giralda.
Esto, con ser un tópico, hoy era nuevo, tan nuevo como mi nuevo libro, toreado al alimón con el dibujante Pablo Pámpano, prologado por Lorenzo Clemente y editado por Siltolá que ya lo anuncia en su web.
Va a ser una Gran Temporada. ¿Verdad, que sí, Javier Sánchez Menéndez?
viernes, 9 de abril de 2010
El pregón de Francis Wolff
Mientras José María principia la Feria de Abril de este año, de la que estoy seguro nos dará cuenta con una estética muy peculiar de la que ya hemos tenido un apunte el pasado Domingo, quiero dejar reseñado, siquiera brevemente, el pregón taurino que Francis Wolff dio el Domingo de Resurrección en el Lope de Vega, de Sevilla.
Sevilla es una ciudad de pregones. El principal, de la Semana Santa, es todo un acontecimiento social. Y quien es nombrado pregonero ocupa durante toda la cuaresma un lugar prominente en las noticias locales (visitas del alcalde y del arzobispo a su casa, incluidas). El siguiente pregón en importancia es, probablemente, el Pregón Taurino que organiza la Real Maestranza cada Domingo de Resurrección por la mañana coincidiendo con el inicio de la temporada taurina. Por el escenario del Lope de Vega han pasado personajes como Vargas Llosa, Fernando Savater o Carlos Herrera. Este año la corporación maestrante ha elegido a Francis Wolff, probablemente el aficionado que con más tino ha señalado la dirección de cómo debe ser la defensa de la Fiesta en el siglo XXI. Una defensa pasional y lógica a la vez. Una defensa desde la razón, pero también desde un conocimiento profundo de la Fiesta y desde un entronque con el conjunto de la cultura, que sólo puede hacer alguien de la talla de este filósofo francés.
El pregón del Domingo fue sencillamente magistral. Tuve la suerte de seguirlo en directo por la televisión municipal sevillana (Giralda TV) y reconozco que, desde aquellos lejanos tiempos de La Clave, ha sido una de las pocas veces en las que he disfrutado viendo una televisión que sentía me estaba haciendo más sabio, me permitía entender mejor el mundo, era didáctica y entretenida a la vez.
El Pregón de Wolff se ajustó perfectamente a los cánones de un pregón-al-sevillano-modo y tuvo una intensidad y un ritmo envidiables. Desde el comienzo, contando cómo para él Sevilla era, antes de conocerla, una ciudad mítica que conformaba el escenario de múltiples óperas que tantas veces había escuchado, hasta el repaso a tardes gloriosas en el coso del Baratillo. El núcleo del pregón estuvo compuesto por un repaso a los cuatro autores o escuelas fundamentales de la filosofía clásica griega (Platón, Aristóteles, los estoicos y los epicúreos), de cada una de las cuales dio una explicación precisa, breve y amena a la vez, que enseguida engarzaba con virtudes que encarna el toreo, y varios ejemplos que lo ilustraban a la perfección. Finalizó llamando a proclamar sin complejos nuestra afición a la fiesta, convocándonos a llevar a gente a la plaza, a mostrar la grandeza de nuestra afición y recordando a varios toreros, entre los cuales destacaba Curro Romero, presente en el teatro y con cuya invocación cerró su proclama el filósofo francés.
Este Pregón debería ponerse al menos una vez al mes en cada escuela de tauromaquia. Junto con el vídeo de los capotazos de Morante el día 21 de mayo del 2009 en Madrid, junto con la tarde de Joselito aquel 2 de mayo de 1996, junto con muestras del toreo de Ordoñez, de Paula, de Curro, de Antoñete,... La intervención de Wolff es tan fundamental para los futuros toreros como lo es aprender la técnica del cite y la variedad en el toreo. Y lo es también para los aficionados. Para que puedan aprender y desgustar las entrañas de la afición.
Pero el Pregón ha pasado casi de puntillas. Ninguna reseña o una breve mención en los portales, un suelto en las revistas taurinas de esta semana, un par de apuntes en alguna de las secciones taurinas de algún diario,... ¡Así nos va! No sé si es que quienes tienen que dar cuenta de noticias como esta, el domingo a esa hora están de compadreo con un par de ganaderos y cuarto y mitad de algún empresario, o es que, sencillamente, no han conseguido entender el Pregón porque exigía haber leido alguna vez cosas distintas del Mortadelo y Filemón. Pero no es de recibo que hayan pasado de puntillas por el acontecimiento o lo hayan ignorado de forma consciente o imprudente.
Celebraciones como la del Pregón del Lope de Vega son las que, con las grandes faenas, con los toros importantes, engrandecen la Fiesta. Y en un momento como el actual es esencial reivindicar e incrementar todo el patrimonio cultural asociado a la tauromaquia.
Gracias desde aquí a La Maestranza por la elección del pregonero y por seguir apostando por este acto cultural. Y a Francis Wolff por el buen rato que nos hizo pasar escuchándole el pasado domingo.
Sevilla es una ciudad de pregones. El principal, de la Semana Santa, es todo un acontecimiento social. Y quien es nombrado pregonero ocupa durante toda la cuaresma un lugar prominente en las noticias locales (visitas del alcalde y del arzobispo a su casa, incluidas). El siguiente pregón en importancia es, probablemente, el Pregón Taurino que organiza la Real Maestranza cada Domingo de Resurrección por la mañana coincidiendo con el inicio de la temporada taurina. Por el escenario del Lope de Vega han pasado personajes como Vargas Llosa, Fernando Savater o Carlos Herrera. Este año la corporación maestrante ha elegido a Francis Wolff, probablemente el aficionado que con más tino ha señalado la dirección de cómo debe ser la defensa de la Fiesta en el siglo XXI. Una defensa pasional y lógica a la vez. Una defensa desde la razón, pero también desde un conocimiento profundo de la Fiesta y desde un entronque con el conjunto de la cultura, que sólo puede hacer alguien de la talla de este filósofo francés.
El pregón del Domingo fue sencillamente magistral. Tuve la suerte de seguirlo en directo por la televisión municipal sevillana (Giralda TV) y reconozco que, desde aquellos lejanos tiempos de La Clave, ha sido una de las pocas veces en las que he disfrutado viendo una televisión que sentía me estaba haciendo más sabio, me permitía entender mejor el mundo, era didáctica y entretenida a la vez.
El Pregón de Wolff se ajustó perfectamente a los cánones de un pregón-al-sevillano-modo y tuvo una intensidad y un ritmo envidiables. Desde el comienzo, contando cómo para él Sevilla era, antes de conocerla, una ciudad mítica que conformaba el escenario de múltiples óperas que tantas veces había escuchado, hasta el repaso a tardes gloriosas en el coso del Baratillo. El núcleo del pregón estuvo compuesto por un repaso a los cuatro autores o escuelas fundamentales de la filosofía clásica griega (Platón, Aristóteles, los estoicos y los epicúreos), de cada una de las cuales dio una explicación precisa, breve y amena a la vez, que enseguida engarzaba con virtudes que encarna el toreo, y varios ejemplos que lo ilustraban a la perfección. Finalizó llamando a proclamar sin complejos nuestra afición a la fiesta, convocándonos a llevar a gente a la plaza, a mostrar la grandeza de nuestra afición y recordando a varios toreros, entre los cuales destacaba Curro Romero, presente en el teatro y con cuya invocación cerró su proclama el filósofo francés.
Este Pregón debería ponerse al menos una vez al mes en cada escuela de tauromaquia. Junto con el vídeo de los capotazos de Morante el día 21 de mayo del 2009 en Madrid, junto con la tarde de Joselito aquel 2 de mayo de 1996, junto con muestras del toreo de Ordoñez, de Paula, de Curro, de Antoñete,... La intervención de Wolff es tan fundamental para los futuros toreros como lo es aprender la técnica del cite y la variedad en el toreo. Y lo es también para los aficionados. Para que puedan aprender y desgustar las entrañas de la afición.
Pero el Pregón ha pasado casi de puntillas. Ninguna reseña o una breve mención en los portales, un suelto en las revistas taurinas de esta semana, un par de apuntes en alguna de las secciones taurinas de algún diario,... ¡Así nos va! No sé si es que quienes tienen que dar cuenta de noticias como esta, el domingo a esa hora están de compadreo con un par de ganaderos y cuarto y mitad de algún empresario, o es que, sencillamente, no han conseguido entender el Pregón porque exigía haber leido alguna vez cosas distintas del Mortadelo y Filemón. Pero no es de recibo que hayan pasado de puntillas por el acontecimiento o lo hayan ignorado de forma consciente o imprudente.
Celebraciones como la del Pregón del Lope de Vega son las que, con las grandes faenas, con los toros importantes, engrandecen la Fiesta. Y en un momento como el actual es esencial reivindicar e incrementar todo el patrimonio cultural asociado a la tauromaquia.
Gracias desde aquí a La Maestranza por la elección del pregonero y por seguir apostando por este acto cultural. Y a Francis Wolff por el buen rato que nos hizo pasar escuchándole el pasado domingo.
lunes, 5 de abril de 2010
Domingo de Resurrección
La tarde, perfecta. Con mi traje color color caña de azúcar paseaba siguiendo las líneas del viento. Me faltaba una varita de mimbre. El buril de la luz sacaba aristas a las viejas casas en su sitio de sol. Detrás de la Plaza, sólo faltaba el mar, los viejos galeones, las velas alborotadas, las Indias presentidas en la tarde ultramarina. Y así, sin prisa, despacito, paseando, me detenía en el colmado donde un gitano le daba al cante antiguo o miraba la cera ardida de las vírgenes sin lágrimas, rendidas de flores. Cantando por guajiras y con el papelón en la mano, me llegué por el Arenal a la Maestranza, tan bonita, como una niña nueva para un mundo bien nacido después de nueve meses:
Me gusta por la mañana
después del café "bebío"
pasearme por la Habana
con mi cigarro encendío
y sentarme muy tranquillo
en mi silla o mi sillón
y comprarme un papelón
de esos que llaman diario
y parezco un millionario
rico de la población.
Ante el oro del ruedo sólo cabía preguntarse, ¿se puede prohibir la belleza? Y como el rey moro que se enamoró de Granada, le seguí cantando mi canción a la novia resucitada de la tarde
Contigo me caso indiana
si se entera tu papá
y se lo dice a tu mamá
hermosísima cubana
tengo una casa en la Habana
destinada para ti
¡ay! Con el techo de marfil
y el piso de plataforma
para ti blanca paloma
llevo yo la flor de lis
Pero la flor de lis la llevaba Morante de la Puebla: miles de palomas torcaces pidieron el laurel para el torero que, como un orfebre mágico, labró, muy despacito, en su pequeño taller de albero y gracia, una pieza lenta para el recuerdo, una suave guajira mecida en la muleta con el duende barroco de una bambalina bordada por Rodríguez Ojeda. Todo lo hizo bien, todo pausado, como en un telar. Y en ese misterioso compás, y en esa exacta cadencia y en el eterno desplante capaz de adormecer el tiempo se veían viejos galeones y toreros antiguos y músicas extrañas y flores remotas. Porque así, frente a las dóciles astas de una muerte dormida se revelaba, otra vez -Resurrección- el fondo del dilema: ¿Se puede prohibir la belleza?
Manzanares también nos gustó, pero a Sevilla sólo le faltaba el mar...
(La música que sonaba es ésta -clic-)
Me gusta por la mañana
después del café "bebío"
pasearme por la Habana
con mi cigarro encendío
y sentarme muy tranquillo
en mi silla o mi sillón
y comprarme un papelón
de esos que llaman diario
y parezco un millionario
rico de la población.
Ante el oro del ruedo sólo cabía preguntarse, ¿se puede prohibir la belleza? Y como el rey moro que se enamoró de Granada, le seguí cantando mi canción a la novia resucitada de la tarde
Contigo me caso indiana
si se entera tu papá
y se lo dice a tu mamá
hermosísima cubana
tengo una casa en la Habana
destinada para ti
¡ay! Con el techo de marfil
y el piso de plataforma
para ti blanca paloma
llevo yo la flor de lis
Pero la flor de lis la llevaba Morante de la Puebla: miles de palomas torcaces pidieron el laurel para el torero que, como un orfebre mágico, labró, muy despacito, en su pequeño taller de albero y gracia, una pieza lenta para el recuerdo, una suave guajira mecida en la muleta con el duende barroco de una bambalina bordada por Rodríguez Ojeda. Todo lo hizo bien, todo pausado, como en un telar. Y en ese misterioso compás, y en esa exacta cadencia y en el eterno desplante capaz de adormecer el tiempo se veían viejos galeones y toreros antiguos y músicas extrañas y flores remotas. Porque así, frente a las dóciles astas de una muerte dormida se revelaba, otra vez -Resurrección- el fondo del dilema: ¿Se puede prohibir la belleza?
Manzanares también nos gustó, pero a Sevilla sólo le faltaba el mar...
(La música que sonaba es ésta -clic-)
martes, 23 de marzo de 2010
Las Fallas de Ponce

Como ya dijimos, esperamos encontrar un hueco esta semana para explicar con más detalle lo que vivimos los días 19,20 y 21 en Valencia.
Como continuación a los Apuntes de Urgencia, y en lo relativo al festejo del día 21, señalar la magistral faena de Juli, con series larguísimas de naturales hondos, de mano baja, a un toro que se entregó por ese pitón y no quiso nada por el otro. Ponce dejó detalles de su estilo con un flojísimo toro de Juan Pedro que sustituyó a otro del mismo hierro más flojo aún. Morante apuntó también algunas genialidades, pero el toro no rompió. Fandi se mostró vibrante en banderillas, pero el toro llegó sin fuerza a la muleta. Castella estuvo muy bien y demostrando unas ganas increibles. Manzanares y Cayetano tuvieron menos suerte con los toros y les faltó quizá un puntito de ambición (excusable, por otro lado, cuando la corrida duró tres horas en las que no dejó de llover y a ellos les tocaba torear al final).
Al final, las Fallas de Ponce fueron las de El Juli. En gran medida por su ambición. Pero también por su buen toreo. Esto no supone, a mi juicio, que haya que arrinconar al de Chiva, que demuestra una afición encomiable después de veinte años de alternativa y cuyo toreo mantiene la estética y la técnica año por año. Además, es un torero que suele encontrarse mejor mediada la temporada. Habrá que verle más tardes, que seguro nos depara muchas de calidad, a poco que los toros ayuden. Que en Valencia no le han ayudado casi nada.
La foto del homenajeado el día 19 que encabeza esta entrada es cortesía de Producciones Tuco (a ver si vamos más veces por colleras, que eso de ir con fotógrafo a los toros da caché...).
domingo, 21 de marzo de 2010
Valencia (19 y 20 de marzo de 2010) - Apuntes de urgencia
Lo más terrible después de dos días "grandes" en Las Fallas es que, de lo taurino, hay poco que contar. Y en general, por los toros. Alguien debería pensar si no hay modo de hacer una selección que traslade más posibilidad de lucimiento (y tengan en cuenta que no hablo ni de bravura ni de trapío ni de cosas por el estilo). Sólo que "se dejen" y que "transmitan".
El día 19 Ponce cortó una oreja benévola, justita. Con una petición medida y un presidente generoso. Había hecho, al primero de la tarde, una faena agradable y con técnica, mucho más que sentimiento, a su primero. Con el cuarto, pese a su interés, no hubo opción.
Castella en su primero, con una faena interesante, debió cortar una oreja. Petición hubo suficiente. Y con el quinto pudo haber cortado dos orejas por poner la emoción y las ganas que le faltaban al toro. Pero pinchó varias veces y todo quedó en una ovación (importante, pero sólo una ovación).
Manzanares lo intentó, pero poco hubo que hacer...
El 20, Rivera siguió por su fueros, El Fandi demostró que este año viene aún con más ganas y con gran preparación y Rubén Pinar que puede torear más despacio y con más gusto de lo que le habíamos visto, pero que aún le falta mucho por madurar y mucha técnica que adquirir...
La semana próxima trataremos de hacer apuntes más detallados (incluyendo la corrida de mañana, 21), pero de momento creo que es suficiente.
El día 19 Ponce cortó una oreja benévola, justita. Con una petición medida y un presidente generoso. Había hecho, al primero de la tarde, una faena agradable y con técnica, mucho más que sentimiento, a su primero. Con el cuarto, pese a su interés, no hubo opción.
Castella en su primero, con una faena interesante, debió cortar una oreja. Petición hubo suficiente. Y con el quinto pudo haber cortado dos orejas por poner la emoción y las ganas que le faltaban al toro. Pero pinchó varias veces y todo quedó en una ovación (importante, pero sólo una ovación).
Manzanares lo intentó, pero poco hubo que hacer...
El 20, Rivera siguió por su fueros, El Fandi demostró que este año viene aún con más ganas y con gran preparación y Rubén Pinar que puede torear más despacio y con más gusto de lo que le habíamos visto, pero que aún le falta mucho por madurar y mucha técnica que adquirir...
La semana próxima trataremos de hacer apuntes más detallados (incluyendo la corrida de mañana, 21), pero de momento creo que es suficiente.
lunes, 15 de marzo de 2010
Arena (el documental)
Me acerqué hace un par de semanas a ver "Arena", el largometraje sobre la Fiesta del director austriaco Günter Schwaiger. Y no me gustó.
He de reconocer el mérito que tiene el que alguien con orígenes y tradiciones tan lejanas a las nuestras admire la tauromaquia e indague en sus claves. He escuchado, además, a Günter defender los toros y es grandioso. Pero el resultado de su película no me convenció.
Probablemente yo buscaba una película más didáctica, o más centrada en el rito. Y, sin embargo, la película mezcla elementos que, para mí, son del todo heterogéneos. Gran parte de su duración, por ejemplo, la centra en los festejos populares. Y refleja la labor de algún novillero que dirige capeas (probablemente, más propiamente, "maletilla") como un camino de afición y esfuerzo.
No es esa, en absoluto, la Fiesta que yo admiro. Es más, creo que ese tipo de festejos no reflejan para nada los valores artísticos y rituales que, en mi opinión, son inherentes (y justifican) la tauromaquia.
Como no es de recibo la insistencia por mostrar a unos padres alentando a un chaval de menos de diez años a ponerse delante de una vaquilla. He defendido que, para mí, las limitaciones de edad para torear no tienen mucho sentido. Pero no las tienen para personajes como El Juli, que tienen que irse a Méjico para desarrollar una profesión que sienten y les gusta. Sí la tienen si de lo que se trata es de limitar la inconsciencia de unos padres que se divierten y proyectan en el niño deseos de lo que nunca llegarán a ser...
La película tiene momentos importantes y algunos hallazgos (como pasajes de la enseñanza en la Escuela de Tauromaquia de Madrid, a la que, en mi opinión, podría haberse sacado mucho más partido; o como la imagen de Morante en la habitación del Hotel poco antes de partir hacia la plaza). Pero no es la película que esperaba, la que quería admirar.
Aún así, mi felicitación a Günter por su valentía y por reflejar, en un libre ejercicio de creación, su visión de la Fiesta. Que puede no coincidir con el mío. Pero que es tremendamente valioso. Más aún partiendo de alguien que ha adquirido la afición como una decisión adulta y libre. Que tiene muchísimo más mérito.
He de reconocer el mérito que tiene el que alguien con orígenes y tradiciones tan lejanas a las nuestras admire la tauromaquia e indague en sus claves. He escuchado, además, a Günter defender los toros y es grandioso. Pero el resultado de su película no me convenció.
Probablemente yo buscaba una película más didáctica, o más centrada en el rito. Y, sin embargo, la película mezcla elementos que, para mí, son del todo heterogéneos. Gran parte de su duración, por ejemplo, la centra en los festejos populares. Y refleja la labor de algún novillero que dirige capeas (probablemente, más propiamente, "maletilla") como un camino de afición y esfuerzo.
No es esa, en absoluto, la Fiesta que yo admiro. Es más, creo que ese tipo de festejos no reflejan para nada los valores artísticos y rituales que, en mi opinión, son inherentes (y justifican) la tauromaquia.
Como no es de recibo la insistencia por mostrar a unos padres alentando a un chaval de menos de diez años a ponerse delante de una vaquilla. He defendido que, para mí, las limitaciones de edad para torear no tienen mucho sentido. Pero no las tienen para personajes como El Juli, que tienen que irse a Méjico para desarrollar una profesión que sienten y les gusta. Sí la tienen si de lo que se trata es de limitar la inconsciencia de unos padres que se divierten y proyectan en el niño deseos de lo que nunca llegarán a ser...
La película tiene momentos importantes y algunos hallazgos (como pasajes de la enseñanza en la Escuela de Tauromaquia de Madrid, a la que, en mi opinión, podría haberse sacado mucho más partido; o como la imagen de Morante en la habitación del Hotel poco antes de partir hacia la plaza). Pero no es la película que esperaba, la que quería admirar.
Aún así, mi felicitación a Günter por su valentía y por reflejar, en un libre ejercicio de creación, su visión de la Fiesta. Que puede no coincidir con el mío. Pero que es tremendamente valioso. Más aún partiendo de alguien que ha adquirido la afición como una decisión adulta y libre. Que tiene muchísimo más mérito.
miércoles, 10 de marzo de 2010
Encuentros Internacionales de Derecho Taurino (Segundo Tercio)
El Colegio de Abogados de Madrid, en colaboración con el de Nimes, organiza para los próximos días 14, 15 y 16 de mayo el Segundo Tercio de los Encuentros Internacionales de Derecho Taurino.
En estos enlaces pueden encontrarse la información general el programa y las condiciones para la inscripción.
Creo que el programa es de interés para cualquier aficionado. Más aún para los que además de dediquen al mundo del derecho.
El componente lúdico que lo acompaña (comidas, cena, visita a la Finca de El Juli, a la plaza de Las Ventas, festejos del 14 y el 15 de mayo,...) será, además, una buena oportunidad para confraternizar. Quienes no hayan tenido oportunidad de charlar con aficionados franceses (hay bastantes que ya han confirmado su asistencia) descubrirán un modo de enfocar la afición realmente interesante.
Estoy seguro que el rigor con el que se ha planteado el Encuentro será un elemento más de apoyo a la Fiesta y de reflexión sobre la misma en un momento en que se ha convertido en un fenómeno mediático de mayor importancia de la que nunca hubieran supuesto los taurinos.
En estos enlaces pueden encontrarse la información general el programa y las condiciones para la inscripción.
Creo que el programa es de interés para cualquier aficionado. Más aún para los que además de dediquen al mundo del derecho.
El componente lúdico que lo acompaña (comidas, cena, visita a la Finca de El Juli, a la plaza de Las Ventas, festejos del 14 y el 15 de mayo,...) será, además, una buena oportunidad para confraternizar. Quienes no hayan tenido oportunidad de charlar con aficionados franceses (hay bastantes que ya han confirmado su asistencia) descubrirán un modo de enfocar la afición realmente interesante.
Estoy seguro que el rigor con el que se ha planteado el Encuentro será un elemento más de apoyo a la Fiesta y de reflexión sobre la misma en un momento en que se ha convertido en un fenómeno mediático de mayor importancia de la que nunca hubieran supuesto los taurinos.
martes, 9 de marzo de 2010
Olivenza (7 de marzo de 2010) - Primeras impresiones (y II)
El domingo hubo jornada de mañana y tarde. Y el tiempo respetó bastante. Sólo llovió en el primero de la mañana y en el primero y el sexto de la tarde.
Por la mañana, los toros de Zalduendo se dejaron, aunque faltaba chispa, un puntito más de casta y de fuerza.
Aún así (o, tal vez, quizá por eso) vimos mucho toreo y del bueno.
Vimos, por ejemplo, a un Ponce superlativo en el cuarto. Una faena de libro, de las que resumen su torero. Toreo elegante, sereno, técnico y de una importante belleza. Algunos aficionados de Madrid comentaban luego que Ponce tiene el "pico" incorporado ya en su repertorio. No lo veo así. Sin el toreo de Ponce, sin su técnica, no entenderíamos el toreo actual. Y aunque a algunos les pueda gustar más o menos su estética, creo que su dimensión de época es indudable. A mí me gustó. Y mucho. Disfruté mucho con su forma de estar delante del toro, de medir y estructurar la faena, de ligar los pases,... Y disfruté con las "poncinas", ese circular rodilla en tierra con cambio de mano incorporado. Tener la afición de Enrique tras veinte años de alternativa no es que esté bien, es que es un milagro.
Talavante dio también una dimensión enorme con ambos toros. Pero lo de la faena al quinto (salvo los cinco últimos minutos) fue de una profundidad suprema. Lo vi mejor, mucho mejor aún, que en Vistalegre. Un toreo grande, hondo, largo,... Un modo de estar delante del toro, de plantear la faena, que une lo mejor de JT, de Juli, de Manzanares,... Y de Talavante. El toreo con la izquierda fue sensacional, y los pases de sucedían largos (muy largos) y ligados, sin necesidad de toques tan bruscos como los que había apuntado una semana antes. Lo que es inadmisible es lo de la espada. No se puede matar tan mal. Algo tendrá que hacer. La afición en Olivenza es más que benevolente y le hizo incluso saludar después de escuchar los tres avisos. Pero no es de recibo que eso suceda.
Y Cayetano me gustó. Me desquité de lo de Vistalegre. Toreó muy serio, muy clásico, en su sitio. Tuvo un buen lote y le hizo cosas muy interesantes a los dos. Tanto con el capote (el parsimonioso y hondo quite por tafalleras reconozco que me deslumbró) como con la muleta. Tanto en el toreo fundamental como en los adornos. Aún así, tengo la sensación de que le falta dar un paso más. No sé si de afición o de riesgo. Pero con esa clase, un paso más es romper de verdad. Veremos en Sevilla y en Madrid...
Por la tarde las cosas no fueron tan bien. Sobre todo porque el experimento de que hubiera toros de distintas ganaderías no funcionó.
El Juli, con el primero de Daniel Ruiz, cortó una oreja después de una faena técnica, de maestro, cada vez más honda y templada, haciendo al toro. Y una estocada perfecta. (El toro tuvo nobleza, pero como los del Domingo de Resurrección en Sevilla no tengan más fuelle puede organizarse la mundial en La Maestranza). El cuarto fue un toro malo, muy malo, de Victoriano del Río y no hubo nada que hacer, a pesar de lo cual demostró nuevamente su sitio y cómo incluso a estos toros hay que hacerles todo bien, perfecto.
Manzanares demostró varias cosas. Lo primero, nuevamente, que tiene probablemente la mejor cuadrilla de esta temporada. Lo segundo, que si toreo tiene un empaque único, y que su sentido estético es grandioso. Pero, a la vez, constató que a veces se pasa de faena. Y mucho. En el segundo, por ejemplo, dio tres tandas sensacionales, poniendo al público en pie. A partir de ahí el toro se paró y no dejó de hacer cosas feas, a pesar de lo cual se empeñó en seguirle "toreando", aburriendo al personal. La estocada, muy buena, pero la faena quedó sin premio. El quinto fue un toro bastante soso, al que le hizo una faena muy técnica e interesante, pero el personal llevaba ya once toros a sus espaldas ese día y, viendo que no podía haber nada grandioso, no le echó cuentas.
Perera dio la dimensión encimista de su toreo en el tercero (que, además, era bastante soso). Y en el sexto, un Victorino que embistió de forma razonable, buscando a veces los tobillos, pero poco más, estuvo bien, pero un punto desconfiado. El recibo con el capote fue magistral y la faena con la muleta hubiera tenido más eco si no hubiera sido al final de una jornada con dos corridas de toros.
Una feria en fin, amable, pero de mucho interés para saber cómo está cada uno. Y lo que este año ha demostrado es que nadie quiere dejarse ganar la pelea. Tal vez porque tienen claro que el año va a ser muy complicado. En el propio Olivenza, sin ir más lejos, en los dos festejos del domingo no se acabó el papel en la taquilla, y hubo quien se quedó con localidades sin vender. Si con esos carteles y la expectación generada una plaza tan menuda no se llena, a ver qué pasa cuando haya cuatro o cinco ferias a la vez y haya que repartir los toreros, los aficionados y el dinero...
Por la mañana, los toros de Zalduendo se dejaron, aunque faltaba chispa, un puntito más de casta y de fuerza.
Aún así (o, tal vez, quizá por eso) vimos mucho toreo y del bueno.
Vimos, por ejemplo, a un Ponce superlativo en el cuarto. Una faena de libro, de las que resumen su torero. Toreo elegante, sereno, técnico y de una importante belleza. Algunos aficionados de Madrid comentaban luego que Ponce tiene el "pico" incorporado ya en su repertorio. No lo veo así. Sin el toreo de Ponce, sin su técnica, no entenderíamos el toreo actual. Y aunque a algunos les pueda gustar más o menos su estética, creo que su dimensión de época es indudable. A mí me gustó. Y mucho. Disfruté mucho con su forma de estar delante del toro, de medir y estructurar la faena, de ligar los pases,... Y disfruté con las "poncinas", ese circular rodilla en tierra con cambio de mano incorporado. Tener la afición de Enrique tras veinte años de alternativa no es que esté bien, es que es un milagro.
Talavante dio también una dimensión enorme con ambos toros. Pero lo de la faena al quinto (salvo los cinco últimos minutos) fue de una profundidad suprema. Lo vi mejor, mucho mejor aún, que en Vistalegre. Un toreo grande, hondo, largo,... Un modo de estar delante del toro, de plantear la faena, que une lo mejor de JT, de Juli, de Manzanares,... Y de Talavante. El toreo con la izquierda fue sensacional, y los pases de sucedían largos (muy largos) y ligados, sin necesidad de toques tan bruscos como los que había apuntado una semana antes. Lo que es inadmisible es lo de la espada. No se puede matar tan mal. Algo tendrá que hacer. La afición en Olivenza es más que benevolente y le hizo incluso saludar después de escuchar los tres avisos. Pero no es de recibo que eso suceda.
Y Cayetano me gustó. Me desquité de lo de Vistalegre. Toreó muy serio, muy clásico, en su sitio. Tuvo un buen lote y le hizo cosas muy interesantes a los dos. Tanto con el capote (el parsimonioso y hondo quite por tafalleras reconozco que me deslumbró) como con la muleta. Tanto en el toreo fundamental como en los adornos. Aún así, tengo la sensación de que le falta dar un paso más. No sé si de afición o de riesgo. Pero con esa clase, un paso más es romper de verdad. Veremos en Sevilla y en Madrid...
Por la tarde las cosas no fueron tan bien. Sobre todo porque el experimento de que hubiera toros de distintas ganaderías no funcionó.
El Juli, con el primero de Daniel Ruiz, cortó una oreja después de una faena técnica, de maestro, cada vez más honda y templada, haciendo al toro. Y una estocada perfecta. (El toro tuvo nobleza, pero como los del Domingo de Resurrección en Sevilla no tengan más fuelle puede organizarse la mundial en La Maestranza). El cuarto fue un toro malo, muy malo, de Victoriano del Río y no hubo nada que hacer, a pesar de lo cual demostró nuevamente su sitio y cómo incluso a estos toros hay que hacerles todo bien, perfecto.
Manzanares demostró varias cosas. Lo primero, nuevamente, que tiene probablemente la mejor cuadrilla de esta temporada. Lo segundo, que si toreo tiene un empaque único, y que su sentido estético es grandioso. Pero, a la vez, constató que a veces se pasa de faena. Y mucho. En el segundo, por ejemplo, dio tres tandas sensacionales, poniendo al público en pie. A partir de ahí el toro se paró y no dejó de hacer cosas feas, a pesar de lo cual se empeñó en seguirle "toreando", aburriendo al personal. La estocada, muy buena, pero la faena quedó sin premio. El quinto fue un toro bastante soso, al que le hizo una faena muy técnica e interesante, pero el personal llevaba ya once toros a sus espaldas ese día y, viendo que no podía haber nada grandioso, no le echó cuentas.
Perera dio la dimensión encimista de su toreo en el tercero (que, además, era bastante soso). Y en el sexto, un Victorino que embistió de forma razonable, buscando a veces los tobillos, pero poco más, estuvo bien, pero un punto desconfiado. El recibo con el capote fue magistral y la faena con la muleta hubiera tenido más eco si no hubiera sido al final de una jornada con dos corridas de toros.
Una feria en fin, amable, pero de mucho interés para saber cómo está cada uno. Y lo que este año ha demostrado es que nadie quiere dejarse ganar la pelea. Tal vez porque tienen claro que el año va a ser muy complicado. En el propio Olivenza, sin ir más lejos, en los dos festejos del domingo no se acabó el papel en la taquilla, y hubo quien se quedó con localidades sin vender. Si con esos carteles y la expectación generada una plaza tan menuda no se llena, a ver qué pasa cuando haya cuatro o cinco ferias a la vez y haya que repartir los toreros, los aficionados y el dinero...
lunes, 8 de marzo de 2010
Olivenza (6 de marzo de 2010) - Primeras impresiones (I)
Estaban casi todos. Faltaba Morante. Y faltaban también Castella, Luque y El Cid. Pero pocos más de los que este año (más difícil de lo que algunos quieren creer) van a luchar por los puestos y por los dineros.
La Feria de Olivenza, como el fin de semana antes la de Invierno en Vistalegre, ha constatado que la rivalidad entre las figuras no es sólo un recurso estético. Que las ferias van a estar ajustadas y que hay que convencer a los empresarios y al público desde la primera arrancada.
La tarde del sábado fue milagrosa. Después del agua que vimos el viernes por la tarde de Madrid a Cáceres, de cómo llovía en Cáceres toda la noche, de cómo siguió lloviendo por la mañana,… era imposible suponer que se diera la corrida. Sin embargo, en Olivenza el ruedo estaba practicable, los asientos secos y la temperatura era aceptable (al menos, por comparación).
El Fundi demostró técnica y carencias. Se le siguen notando las cornadas y las palizas del año anterior. A cambio, tiene un oficio bien aprendido con toros muy complicados. Y sabe colocarse, citar, templar y llevar a los toros. Aunque a veces lo hace a cierta distancia (tal vez porque, como comentaba algún aficionado, esté acostumbrado a una separación entre los pitones mucho mayor que la que tenían los de Núñez del Cuvillo). Toreo asentando pero sin transmisión.
José Tomás tuvo el peor lote y ninguna de sus faenas acabó de romper pero, para mí, dio una dimensión mucho más seria (y ya es difícil) que la vista en las temporadas anteriores. Tremendamente asentado, seguro, con el toro más cerca,… Ya no está impávido, lo torea a la distancia más corta que permite la ligazón, pero desde la naturalidad. Faenas intensas y variadas. Con la misma seriedad litúrgica, pero sin el agobio de llevar sobre sus hombros al personaje. Veremos si puede seguir en esa línea. Y la estocada al segundo de la tarde, casi al encuentro por su arrancada inoportuna, sensacional.
Perera, en esa tarde, nos dio sus dos caras. En el tercero hizo una faena memorable. Una faena del 2008, para entendernos. Buen recibo con el capote. Quite ajustado por chicuelinas, ligado con gaoneras y una larga, todo lento y templado. Con la muleta, faena completísima. Desde los pases cambiados en el centro del ruedo. Luego, dando sitio al toro, ligando los pases y trayéndolo siempre toreado. Series de muletazos largos, hondos, de mano baja. Y una estocada a cámara lenta. El mejor toreo. El mejor Perera. Por si sirve de algo, le dieron el rabo. Pero eso es lo de menos. Lo importante es que aún seguimos degustando la faena…
En el sexto el comienzo de faena tuvo la misma intensidad, tanto los ocho o nueve muletazos por alto sin enmendarse como la serie de redondos con la que empezó su trasteo. Pero luego se fue acercando al toro, cambiando de manos, perdiendo intensidad,… Remató con buenas bernardinas, recetó otra estocada sensacional y cortó dos orejas. Pero así como la primera faena da su dimensión como torero en cualquier plaza, en todas las plazas, una faena como la del sexto no transmite igual en todos los cosos.
Del combate, JT y Perera salen reforzados y marcando un nivel que no es fácil de superar. Por liturgia y por hondura. Por cercanía y por temple. Por todo aquello que te compensa acudir a una incómoda plaza de toros una tarde que sólo presagiaba lluvia y suspensión.
La Feria de Olivenza, como el fin de semana antes la de Invierno en Vistalegre, ha constatado que la rivalidad entre las figuras no es sólo un recurso estético. Que las ferias van a estar ajustadas y que hay que convencer a los empresarios y al público desde la primera arrancada.
La tarde del sábado fue milagrosa. Después del agua que vimos el viernes por la tarde de Madrid a Cáceres, de cómo llovía en Cáceres toda la noche, de cómo siguió lloviendo por la mañana,… era imposible suponer que se diera la corrida. Sin embargo, en Olivenza el ruedo estaba practicable, los asientos secos y la temperatura era aceptable (al menos, por comparación).
El Fundi demostró técnica y carencias. Se le siguen notando las cornadas y las palizas del año anterior. A cambio, tiene un oficio bien aprendido con toros muy complicados. Y sabe colocarse, citar, templar y llevar a los toros. Aunque a veces lo hace a cierta distancia (tal vez porque, como comentaba algún aficionado, esté acostumbrado a una separación entre los pitones mucho mayor que la que tenían los de Núñez del Cuvillo). Toreo asentando pero sin transmisión.
José Tomás tuvo el peor lote y ninguna de sus faenas acabó de romper pero, para mí, dio una dimensión mucho más seria (y ya es difícil) que la vista en las temporadas anteriores. Tremendamente asentado, seguro, con el toro más cerca,… Ya no está impávido, lo torea a la distancia más corta que permite la ligazón, pero desde la naturalidad. Faenas intensas y variadas. Con la misma seriedad litúrgica, pero sin el agobio de llevar sobre sus hombros al personaje. Veremos si puede seguir en esa línea. Y la estocada al segundo de la tarde, casi al encuentro por su arrancada inoportuna, sensacional.
Perera, en esa tarde, nos dio sus dos caras. En el tercero hizo una faena memorable. Una faena del 2008, para entendernos. Buen recibo con el capote. Quite ajustado por chicuelinas, ligado con gaoneras y una larga, todo lento y templado. Con la muleta, faena completísima. Desde los pases cambiados en el centro del ruedo. Luego, dando sitio al toro, ligando los pases y trayéndolo siempre toreado. Series de muletazos largos, hondos, de mano baja. Y una estocada a cámara lenta. El mejor toreo. El mejor Perera. Por si sirve de algo, le dieron el rabo. Pero eso es lo de menos. Lo importante es que aún seguimos degustando la faena…
En el sexto el comienzo de faena tuvo la misma intensidad, tanto los ocho o nueve muletazos por alto sin enmendarse como la serie de redondos con la que empezó su trasteo. Pero luego se fue acercando al toro, cambiando de manos, perdiendo intensidad,… Remató con buenas bernardinas, recetó otra estocada sensacional y cortó dos orejas. Pero así como la primera faena da su dimensión como torero en cualquier plaza, en todas las plazas, una faena como la del sexto no transmite igual en todos los cosos.
Del combate, JT y Perera salen reforzados y marcando un nivel que no es fácil de superar. Por liturgia y por hondura. Por cercanía y por temple. Por todo aquello que te compensa acudir a una incómoda plaza de toros una tarde que sólo presagiaba lluvia y suspensión.
sábado, 6 de marzo de 2010
El debate de Cataluña y la reacción de la CAM: intereses y un poco de perspectiva
El comienzo de las comparecencias en el Parlamento catalán de personajes favorables y contrarios a la prohibición de las corridas de toros ha puesto de manifiesto lo falaz de un debate que no es tal. La reacción política en otras Comunidades Autónomas defendiendo la Fiesta, probablemente bienintencionada, no ha hecho sino perjudicar los intereses de lo taurino. Y el perenne mutismo de los profesionales ha continuado demostrando que lo mejor que tiene la tauromaquia son sus aficionados.
En el parlamento catalán, lo que debía ser un debate político, se ha convertido en un debate sobre la Fiesta. Sobre sus valores y sus contradicciones. Sobre el dolor (o el sufrimiento) del animal. Sobre la tradición.
Pero nada de eso es lo importante cuando el debate se produce en sede parlamentaria. La discusión entre partidarios y detractores de la Fiesta ha existido siempre. El Cossío, sin ir más lejos, deja clara constancia de los argumentos que a lo largo de la historia han aportado unos y otros. Y muy recientemente, Francis Wolff, en sus “50 razones para defender la corrida de toros”, hace un repaso minucioso de los principales argumentos en contra de la tauromaquia, rebatiéndolos de forma didáctica y contundente a la vez.
Sin embargo, es absurdo que este debate se traslade a un parlamento autonómico, a un ente político cuya misión no es (no debería ser) hacer valoraciones morales de los gustos o aficiones de la ciudadanía, sino “simplemente” legislar. Y para legislar, lo relevante es plantear dos cuestiones. La primera, si el organismo autonómico es competente o no para esta prohibición en la distribución competencial que realiza la Constitución y el Estatuto de Autonomía de Cataluña. Y la segunda, si siendo competencialmente competente, es razonable políticamente que se traduzca legislativamente una determinada visión de lo moral.
El debate competencial es algo que, de forma inteligente, los partidarios de la Fiesta han obviado. En una autonomía como la catalana, con el debate identitario permanentemente en el debate público y la discusión jurídica sobre el Estatuto aún sin cerrar por el Tribunal Constitucional, dudar de la competencia de Cataluña para prohibir las corridas de toros (y hay razones profundas para hacerlo) es plantear la votación en términos de autonomía. Y esa votación, con la actual composición del Parlamento catalán, está perdida. El propio David Pérez, representante del PSC, defensor fiel de lo taurino y uno de los principales colaboradores de los taurinos en todo este proceso, se sintió profundamente ofendido ante una mera insinuación de esta falta de competencia en un reciente debate en la red.
Pero, como digo, el problema no es sólo el competencial. El verdadero debate es si un Parlamento debe trasladar a la legislación su visión sobre lo moralmente adecuado. O, dicho de otro modo, si el hecho de que una mayoría pueda considerar que los toros son “una aberración” puede conducir a prohibirlos. Y sobre esto no he encontrado rastro de debate en las abundantes informaciones públicas que han aparecido sobre el debate. Y esto creo que es lo que los taurinos deberían haber planteado. Lo otro, como bien afirma Wolff en la introducción del libro antes citado, es un debate entre sensibilidades. Y eso no es, no puede ser, el objeto de un debate parlamentario. Un debate donde unos, además, se dedican a insultar (a veces de forma tan obscena que sobrepasan todos los límites de lo admisible en democracia, como quien compara a los taurinos con torturadores o maltratadores) y otros, bastante hacen con defenderse. Por eso, no tengo siquiera claro que sea bueno estar en el debate. Pero, de estarlo, creo que hay que estar de otra forma. Primero, mostrando de forma contundente la repulsa a tener que participar en un debate en el que previamente te han insultado y vilipendiado. Segundo, manifestando que en una democracia cualquier moral es buena si no se atacan derechos (en especial fundamentales) de otros seres humanos (“humanos”, no animales, que vienen siendo desde el origen de las especies una cosa distinta). Luego aludiendo a las razones morales, artísticas, culturales y tradicionales de la tauromaquia. Y, por último, insistiendo en que se compartan o no estas razones y se tenga o no una sensibilidad que haga estremecerse frente al sufrimiento del animal eso no es, no puede ser, razón para prohibirlas.
Frente a esto, la Comunidad de Madrid ha iniciado el procedimiento para declarar las corridas de toros Bien de Interés Cultural en una iniciativa que ha sido secundada por las Comunidades de Valencia y de Murcia. No sé si se trata de algo oportunista (como dicen algunos) o es oportuno (como afirmó Carlos Herrera). Lo que creo es que es un error para defender la tauromaquia. Por dos razones. La primera, porque lo que los aficionados debemos defender es que es el Estado Central, y no las autonomías, quien tiene la competencia en este ámbito. Y, por tanto, iniciar una carrera entre autonomías para ver quién la defiende mejor es el mecanismo más sencillo para legitimar la competencia catalana para prohibir en su territorio las corridas de toros. Craso error. Pero, además, porque tal y como se ha planteado, lo que se pretende es presentar al PP como defensor de la Fiesta y al PSOE como pusilánime al respecto. Y reconducir la tauromaquia a un enfrentamiento entre derechas e izquierdas, entre conservadores y progresistas, es lo peor que le puede pasar a la Fiesta. Como sucedió durante la Transición. En la Fiesta cabemos todos y lo que hay que hacer es unir fuerzas, no disgregarlas.
Y esto es, al fin, lo más desalentador. Por incapacidad o cálculo estratégico, los taurinos están prácticamente ausentes de este debate. Son incapaces de generar una toma de posición a nivel nacional de los partidos, de conseguir que el Gobierno se pronuncie. No crean ilusión. Son los aficionados (y buena muestra es comprobar quiénes han sido los comparecientes en el parlamento catalán) quienes mejores argumentos tenían, quienes defendían con más vehemencia aquellos que les mueve, pero que no les genera ingresos sino gastos. Por el contrario, ¿dónde estaban los empresarios, los ganaderos, los periodistas,…? Tal vez mejor que no estuvieran, pero tiene su guasa que tengan que ser un alcalde francés, un filósofo de París y otro de Barcelona, quienes mejor defiendan la tauromaquia.
Sólo un ejemplo para entenderlo. En Francia, la organización que agrupa a quien promueven y defienden la Fiesta se denomina “Observatorio de las Culturas Taurinas”. En España, “Mesa del Toro”. Tengo para mí que esta diferente denominación evidencia de forma aplastante el distinto enfoque entre aficionados y políticos franceses y ganaderos, toreros, subalternos y empresarios españoles. Un distinto enfoque en el que sí está en juego de verdad la pervivencia de las corridas de toros. Y mucho me temo que habrá que seguírselo recordando a nuestros compatrioras muchas veces, muchos años.
(Esta tarde estaremos en Olivenza. Aunque no creo que veamos a Fundi, Tomás y Perera tal y como está lloviendo y con lo que lleva caído desde hace dos días. Otra vez será…).
En el parlamento catalán, lo que debía ser un debate político, se ha convertido en un debate sobre la Fiesta. Sobre sus valores y sus contradicciones. Sobre el dolor (o el sufrimiento) del animal. Sobre la tradición.
Pero nada de eso es lo importante cuando el debate se produce en sede parlamentaria. La discusión entre partidarios y detractores de la Fiesta ha existido siempre. El Cossío, sin ir más lejos, deja clara constancia de los argumentos que a lo largo de la historia han aportado unos y otros. Y muy recientemente, Francis Wolff, en sus “50 razones para defender la corrida de toros”, hace un repaso minucioso de los principales argumentos en contra de la tauromaquia, rebatiéndolos de forma didáctica y contundente a la vez.
Sin embargo, es absurdo que este debate se traslade a un parlamento autonómico, a un ente político cuya misión no es (no debería ser) hacer valoraciones morales de los gustos o aficiones de la ciudadanía, sino “simplemente” legislar. Y para legislar, lo relevante es plantear dos cuestiones. La primera, si el organismo autonómico es competente o no para esta prohibición en la distribución competencial que realiza la Constitución y el Estatuto de Autonomía de Cataluña. Y la segunda, si siendo competencialmente competente, es razonable políticamente que se traduzca legislativamente una determinada visión de lo moral.
El debate competencial es algo que, de forma inteligente, los partidarios de la Fiesta han obviado. En una autonomía como la catalana, con el debate identitario permanentemente en el debate público y la discusión jurídica sobre el Estatuto aún sin cerrar por el Tribunal Constitucional, dudar de la competencia de Cataluña para prohibir las corridas de toros (y hay razones profundas para hacerlo) es plantear la votación en términos de autonomía. Y esa votación, con la actual composición del Parlamento catalán, está perdida. El propio David Pérez, representante del PSC, defensor fiel de lo taurino y uno de los principales colaboradores de los taurinos en todo este proceso, se sintió profundamente ofendido ante una mera insinuación de esta falta de competencia en un reciente debate en la red.
Pero, como digo, el problema no es sólo el competencial. El verdadero debate es si un Parlamento debe trasladar a la legislación su visión sobre lo moralmente adecuado. O, dicho de otro modo, si el hecho de que una mayoría pueda considerar que los toros son “una aberración” puede conducir a prohibirlos. Y sobre esto no he encontrado rastro de debate en las abundantes informaciones públicas que han aparecido sobre el debate. Y esto creo que es lo que los taurinos deberían haber planteado. Lo otro, como bien afirma Wolff en la introducción del libro antes citado, es un debate entre sensibilidades. Y eso no es, no puede ser, el objeto de un debate parlamentario. Un debate donde unos, además, se dedican a insultar (a veces de forma tan obscena que sobrepasan todos los límites de lo admisible en democracia, como quien compara a los taurinos con torturadores o maltratadores) y otros, bastante hacen con defenderse. Por eso, no tengo siquiera claro que sea bueno estar en el debate. Pero, de estarlo, creo que hay que estar de otra forma. Primero, mostrando de forma contundente la repulsa a tener que participar en un debate en el que previamente te han insultado y vilipendiado. Segundo, manifestando que en una democracia cualquier moral es buena si no se atacan derechos (en especial fundamentales) de otros seres humanos (“humanos”, no animales, que vienen siendo desde el origen de las especies una cosa distinta). Luego aludiendo a las razones morales, artísticas, culturales y tradicionales de la tauromaquia. Y, por último, insistiendo en que se compartan o no estas razones y se tenga o no una sensibilidad que haga estremecerse frente al sufrimiento del animal eso no es, no puede ser, razón para prohibirlas.
Frente a esto, la Comunidad de Madrid ha iniciado el procedimiento para declarar las corridas de toros Bien de Interés Cultural en una iniciativa que ha sido secundada por las Comunidades de Valencia y de Murcia. No sé si se trata de algo oportunista (como dicen algunos) o es oportuno (como afirmó Carlos Herrera). Lo que creo es que es un error para defender la tauromaquia. Por dos razones. La primera, porque lo que los aficionados debemos defender es que es el Estado Central, y no las autonomías, quien tiene la competencia en este ámbito. Y, por tanto, iniciar una carrera entre autonomías para ver quién la defiende mejor es el mecanismo más sencillo para legitimar la competencia catalana para prohibir en su territorio las corridas de toros. Craso error. Pero, además, porque tal y como se ha planteado, lo que se pretende es presentar al PP como defensor de la Fiesta y al PSOE como pusilánime al respecto. Y reconducir la tauromaquia a un enfrentamiento entre derechas e izquierdas, entre conservadores y progresistas, es lo peor que le puede pasar a la Fiesta. Como sucedió durante la Transición. En la Fiesta cabemos todos y lo que hay que hacer es unir fuerzas, no disgregarlas.
Y esto es, al fin, lo más desalentador. Por incapacidad o cálculo estratégico, los taurinos están prácticamente ausentes de este debate. Son incapaces de generar una toma de posición a nivel nacional de los partidos, de conseguir que el Gobierno se pronuncie. No crean ilusión. Son los aficionados (y buena muestra es comprobar quiénes han sido los comparecientes en el parlamento catalán) quienes mejores argumentos tenían, quienes defendían con más vehemencia aquellos que les mueve, pero que no les genera ingresos sino gastos. Por el contrario, ¿dónde estaban los empresarios, los ganaderos, los periodistas,…? Tal vez mejor que no estuvieran, pero tiene su guasa que tengan que ser un alcalde francés, un filósofo de París y otro de Barcelona, quienes mejor defiendan la tauromaquia.
Sólo un ejemplo para entenderlo. En Francia, la organización que agrupa a quien promueven y defienden la Fiesta se denomina “Observatorio de las Culturas Taurinas”. En España, “Mesa del Toro”. Tengo para mí que esta diferente denominación evidencia de forma aplastante el distinto enfoque entre aficionados y políticos franceses y ganaderos, toreros, subalternos y empresarios españoles. Un distinto enfoque en el que sí está en juego de verdad la pervivencia de las corridas de toros. Y mucho me temo que habrá que seguírselo recordando a nuestros compatrioras muchas veces, muchos años.
(Esta tarde estaremos en Olivenza. Aunque no creo que veamos a Fundi, Tomás y Perera tal y como está lloviendo y con lo que lleva caído desde hace dos días. Otra vez será…).
domingo, 28 de febrero de 2010
Vistalegre (28 de febrero de 2010) - De gracia y de temple
Otra buena tarde de toros. Menos redonda que la de ayer, pero más por el fallo a espadas que por la falta de toreo. Si Talavante hubiera acertado con la espada en sus toros y Morante no hubiera decidido "taparse" al finalizar la corrida, estaríamos hablando también de una doble Puerta Grande. Pero Talavante, después de torear bien, muy bien, a sus dos toros, ha dado un sainete con la espada. Y Morante, como la tarde ha acabado de aquella manera y como sus dos orejas no fueron aceptadas de forma unánime (la primera sí, pero la segunda dio la impresión de concederla el usía casi por impulso o equivocación), ha preferido salir a pie con sus compañeros y recoger a pie el reconocimiento de una afición que le espera y le admira.
Y a Morante se le espera no por extrañas ilusiones sin sentido, sino por una convicción auténtica, racional y pasional a un tiempo, de estar viviendo un modo de toreo único. Entre los toreros actuales y entre los que una vida de extensión media puede llegar a conocer.
Morante ha dejado hoy su sello con el capote en detalles breves y profundos: la media con la que remató el recibo a su primero y el quite medido y arrebatado a ese mismo toro.
Con la muleta, en el primero de la tarde inició torerísimo una faena en la que, al poco, abrevió. No hubo acople con el toro, que se arrancaba de lejos, pero se revolvía y no seguía el engaño con claridad. Morante no se dio coba y acabó con él de una media algo caida.
Lo del cuarto, sin embargo, fue algo distinto, único. Fue una faena de gracia. De magia. Una faena poco ortodoxa a un toro nada claro. Pero hubo, después de un inicio también genial, con pases personales que llevaban el toro desde las tablas hasta los medios, tandas de toreo largo y hondo con ambas manos. Y cuando el toro ya no consentía series largas, lo atacó con decisión y lo toreó con poder, con pases enganchados algunos cuando el toro topaba y se defendía, pero con otros (en especial los de remate) que eran pura imaginación y garbo. Lo mató de una estocada casi entera y algo trasera y caida y el público pidió la oreja. O tal vez dos. Y el Presidente actuó con rapidez y dio dos, sin que la mayoría de los espectadores lo apreciaran (algunos sí y, entre estos, algunos manifestaron con sonoridad su desacuerdo). El torero, inteligente, recogió las dos con una sola mano, las dio a su banderillero y dio la vuelta sin apéndices. Al final, trofeo más o trofeo menos, los pases y la gracia quedan, una vez más, en el albero de Vistalegre. Y queda ahí apuntado que vuelve el mejor Morante, el de la primera parte de la temporada pasada. ¡Ojalá podamos verle en sazón muchas tardes y que los toros, alguno al menos, colabore!
Talavante también ha demostrado estar en un gran momento. Despierto, ágil, fresco. Su toreo brotaba de una seguridad que hacía mucho que no tenía. Pero es imposible triunfar si se ejecuta tan mal la suerte suprema. No sé si es miedo o falta de técnica, pero la sensación era de que el desacierto no era algo ocasional.
En el segundo hemos visto un toreo muy clásico, con dos series importantísimas al natural, de trazo largo, hondo y poderoso. Y al quedarse quieto, en las cercanías, continuaba llevando al toro templado, toreado, con cambios de mano y pases de pecho de mucha importancia. Fue genial, también, el final, con bernardinas ajustadas y ¡ligadas!, rematadas con dos pases peculiares, que convirtieron los pases finales en una serie más, canónica, fundamental.
Con el quinto, después de un tremendo susto cuando el toro lo arrolló al comienzo de la faena al citarlo de lejos y quedar a su merced unos segundos, ha toreado templadísimo y ligado con ambas manos. Series de muchos pases, de un trazo algo distante pero que le permitía dibujar muletazos más largos. Tandas compactas con un gran toreo con ambas manos. Cite a veces brusco y un punto fuera del pitón contrario, pero con el único objeto de citarlo lo más lejos posible (por delante) para llevarlo lo más lejos que el brazo y la muñeca permita (por detrás). Y hacerlo, además, templado, ligado y hondo. Gran versión del mejor Talavante,... Antes de ponerse a intentarlo cintos de veces con la espada.
A Cayetano se le vio sin sitio. Es una pena, porque hasta ahora todas las tardes que le había visto (Valdepeñas, nocturna de El Puerto de Santa María, Barcelona en la reaparación de JT, su confirmación del alternativa,...) habían sido tardes triunfales, de garra, ambición y buen toreo. Hoy, sin embargo, no se le ha visto convencido con ninguno de los toros y aunque lo ha intentado daba la sensación de que era más con una voluntad racional que con un deseo pasional del corazón. Los toros no han sido grandes joyas, pero tampoco alimañas. Y la sensación que ha quedado es que tiene que querer más, mucho más. Porque saber torear sabe, y bien. Eso nos consta.
Seis toreros, en fin, los que hemos visto en dos días, que muestran el gran momento que vivimos en el toreo. Sumen ustedes, además, a Ponce, a José Tomás, a Castella, a Cid,... y dan para tirarse viajando todos los fines de semana desde Olivenza (la próxima semana) hasta Jaén a finales de octubre.
Dura vida la del aficionado constante y cumplidor...
No sé si tendremos las fuerzas suficientes.
Y a Morante se le espera no por extrañas ilusiones sin sentido, sino por una convicción auténtica, racional y pasional a un tiempo, de estar viviendo un modo de toreo único. Entre los toreros actuales y entre los que una vida de extensión media puede llegar a conocer.
Morante ha dejado hoy su sello con el capote en detalles breves y profundos: la media con la que remató el recibo a su primero y el quite medido y arrebatado a ese mismo toro.
Con la muleta, en el primero de la tarde inició torerísimo una faena en la que, al poco, abrevió. No hubo acople con el toro, que se arrancaba de lejos, pero se revolvía y no seguía el engaño con claridad. Morante no se dio coba y acabó con él de una media algo caida.
Lo del cuarto, sin embargo, fue algo distinto, único. Fue una faena de gracia. De magia. Una faena poco ortodoxa a un toro nada claro. Pero hubo, después de un inicio también genial, con pases personales que llevaban el toro desde las tablas hasta los medios, tandas de toreo largo y hondo con ambas manos. Y cuando el toro ya no consentía series largas, lo atacó con decisión y lo toreó con poder, con pases enganchados algunos cuando el toro topaba y se defendía, pero con otros (en especial los de remate) que eran pura imaginación y garbo. Lo mató de una estocada casi entera y algo trasera y caida y el público pidió la oreja. O tal vez dos. Y el Presidente actuó con rapidez y dio dos, sin que la mayoría de los espectadores lo apreciaran (algunos sí y, entre estos, algunos manifestaron con sonoridad su desacuerdo). El torero, inteligente, recogió las dos con una sola mano, las dio a su banderillero y dio la vuelta sin apéndices. Al final, trofeo más o trofeo menos, los pases y la gracia quedan, una vez más, en el albero de Vistalegre. Y queda ahí apuntado que vuelve el mejor Morante, el de la primera parte de la temporada pasada. ¡Ojalá podamos verle en sazón muchas tardes y que los toros, alguno al menos, colabore!
Talavante también ha demostrado estar en un gran momento. Despierto, ágil, fresco. Su toreo brotaba de una seguridad que hacía mucho que no tenía. Pero es imposible triunfar si se ejecuta tan mal la suerte suprema. No sé si es miedo o falta de técnica, pero la sensación era de que el desacierto no era algo ocasional.
En el segundo hemos visto un toreo muy clásico, con dos series importantísimas al natural, de trazo largo, hondo y poderoso. Y al quedarse quieto, en las cercanías, continuaba llevando al toro templado, toreado, con cambios de mano y pases de pecho de mucha importancia. Fue genial, también, el final, con bernardinas ajustadas y ¡ligadas!, rematadas con dos pases peculiares, que convirtieron los pases finales en una serie más, canónica, fundamental.
Con el quinto, después de un tremendo susto cuando el toro lo arrolló al comienzo de la faena al citarlo de lejos y quedar a su merced unos segundos, ha toreado templadísimo y ligado con ambas manos. Series de muchos pases, de un trazo algo distante pero que le permitía dibujar muletazos más largos. Tandas compactas con un gran toreo con ambas manos. Cite a veces brusco y un punto fuera del pitón contrario, pero con el único objeto de citarlo lo más lejos posible (por delante) para llevarlo lo más lejos que el brazo y la muñeca permita (por detrás). Y hacerlo, además, templado, ligado y hondo. Gran versión del mejor Talavante,... Antes de ponerse a intentarlo cintos de veces con la espada.
A Cayetano se le vio sin sitio. Es una pena, porque hasta ahora todas las tardes que le había visto (Valdepeñas, nocturna de El Puerto de Santa María, Barcelona en la reaparación de JT, su confirmación del alternativa,...) habían sido tardes triunfales, de garra, ambición y buen toreo. Hoy, sin embargo, no se le ha visto convencido con ninguno de los toros y aunque lo ha intentado daba la sensación de que era más con una voluntad racional que con un deseo pasional del corazón. Los toros no han sido grandes joyas, pero tampoco alimañas. Y la sensación que ha quedado es que tiene que querer más, mucho más. Porque saber torear sabe, y bien. Eso nos consta.
Seis toreros, en fin, los que hemos visto en dos días, que muestran el gran momento que vivimos en el toreo. Sumen ustedes, además, a Ponce, a José Tomás, a Castella, a Cid,... y dan para tirarse viajando todos los fines de semana desde Olivenza (la próxima semana) hasta Jaén a finales de octubre.
Dura vida la del aficionado constante y cumplidor...
No sé si tendremos las fuerzas suficientes.
sábado, 27 de febrero de 2010
Vistalegre (27 de febrero de 2010) - Figuras
La verdad esencial del toreo es la del hombre que se juega la vida para crear belleza. Pero no es la única. Hay otras que, sin ser tan fundamentales, evidencian la radical sinceridad de la Fiesta. Entre ellas, y pese a las críticas de mediocres y mentecatos, que las figuras lo son por méritos propios, y no porque tengan ciertos apoderados, toreen según qué encastes o les coloquen en vaya usted a saber qué feria.
El Juli, por ejemplo, es un torero de una pieza. Lo era ya de niño, sin caballos. Siguió con su toreo bullicioso de novillero y en su primera etapa de matador, hasta que en la despedida de Curro Vázquez, en Vistalegre, se puso a torear al natural y acabó con el cuadro.
Hoy ha vuelto a este albero a dictar una lección de torería, de poder y de técnica en sus dos toros. Al primero lo recibió bien con el capote, quitando luego por chicuelinas ajustadas (la primera, realmente impresionante). Con la muleta, faena plena de clasicismo, del mejor toreo ligado, con pases de pecho inmensos después de torear con hondura por ambas manos. La estocada, eso sí, cayó baja, a pesar de lo cual se llevó una oreja ampliamente pedida por el público.
Lo del cuarto, sencillamente memorable. Una faena de auténtico maestro, de técnica sublime. El toro, de buen fondo, tenía poca fuerza. De hecho, al comienzo de la faena, claudicó varias veces. Juli empezó con tandas cortas y aliviando los pases, rematando por alto. Luego, cuando el toro cogió prestancia, cuando ambos se hubieron tomado la medida, le recetó series sublimes, hondas, con gusto, pases largos, por bajo,… Los cambios de mano por la espalda (ese ligazón de un derechazo con un natural largo y poderoso) sencillamente geniales. La estocada fue inmensa y las dos orejas indiscutibles.
Manzanares no pudo hacer mucho con su segundo, un toro manso mansísimo, que no quería pelea, así le obligases, así se lo pidieses por favor. El de Alicante quiso pegarse con el burel en el centro, pero el bóvido decidió que aquellas estancias no le convenían. Junto a tablas le incomodó algo más sin mejores resultados. La estocada, como acostumbra, implacable, eficaz y un punto heterodoxa.
Lo del quinto fue un recital de toreo templado, ligado y compuesto. Todo ello después de una lidia perfecta, con un puyazo magistral y dos pares de banderillas de Trujillo para el recuerdo. ¡Vaya cuadrilla bien acoplada! La faena de muleta comenzó sin probaturas, en el centro del ruedo por derechazos largos, hondos y ligados. Y así continuó, por ambas manos, en un trasteo largo, con algún pasaje breve de menos emoción pero que, en conjunto, fue realmente grande. Este torero, cuando el toro le ayuda lo más mínimo, torea con una pureza, una estética y un composición verdaderamente inigualables.
Y Perera ha tenido mala suerte con los toros y se le ha notado, quizá, un punto descentrado. Aun así, las gaoneras en el quite al sexto de la tarde y el comienzo de faena a este toro son también para el recuerdo. El pase cambiado sin inmutarse, ligado con otro, el de pecho,… Y las dos series de redondos que vinieron después nos recordaron al mejor Perera. El toro por el izquierdo se quedó corto y luego, en las cercanías, no volvió a ser lo mismo. El pinchazo que precedió a la grandísima estocada enfrió también los ánimos. Con el tercero no había habido opción alguna. Era un toro que decidió tomarse su tiempo después de cada pase para mirar al tendido y observar cuanto acontecía por allí. No seguía la muleta. Y así no hay quien temple, mande, ligue, ni conjugue ninguno de los verbos que a la tauromaquia engrandecen.
A pesar de lo cual (del segundo y del tercero), lo que vimos el resto de la tarde pone las cosas a un nivel alto, muy alto, para esta temporada. Así es el toreo. Estas son las tardes que hacen afición. Y que no hablen de otros toros, de otros encastes, de promesas,… Esta gente copa los puestos altos del escalafón por sabiduría y ambición.
Dos reflexiones para acabar. La primera, ¿no resulta extraño que los reventas estuvieran en taquilla adquiriendo entradas por debajo de su precio cuando aún quedaban muchas sin vender? ¿Seguro que la empresa no tiene nada que ver para sacar estas entradas de la circulación y que la gente pase por taquilla a precio “oficial”? ¿O que interés pueden tener si no los “altruistas” reventas?
Y una segunda, ¿habrán caído ya en la cuenta los empresarios de que los precios que han puesto son muy altos? Resultaba sorprendente ver que la zona de “sombra” estaba casi vacía (salvo en la parte alta, con aficionados que luego fueron bajando a las zonas nobles del tendido) y la de las entradas más baratas con un lleno casi total. La gente en Madrid está acostumbrada a los precios de Las Ventas (probablemente los más baratos de toda España) y es difícil que se gaste los importes que esta empresa ha decidido establecer para una plaza de menor categoría.
El Juli, por ejemplo, es un torero de una pieza. Lo era ya de niño, sin caballos. Siguió con su toreo bullicioso de novillero y en su primera etapa de matador, hasta que en la despedida de Curro Vázquez, en Vistalegre, se puso a torear al natural y acabó con el cuadro.
Hoy ha vuelto a este albero a dictar una lección de torería, de poder y de técnica en sus dos toros. Al primero lo recibió bien con el capote, quitando luego por chicuelinas ajustadas (la primera, realmente impresionante). Con la muleta, faena plena de clasicismo, del mejor toreo ligado, con pases de pecho inmensos después de torear con hondura por ambas manos. La estocada, eso sí, cayó baja, a pesar de lo cual se llevó una oreja ampliamente pedida por el público.
Lo del cuarto, sencillamente memorable. Una faena de auténtico maestro, de técnica sublime. El toro, de buen fondo, tenía poca fuerza. De hecho, al comienzo de la faena, claudicó varias veces. Juli empezó con tandas cortas y aliviando los pases, rematando por alto. Luego, cuando el toro cogió prestancia, cuando ambos se hubieron tomado la medida, le recetó series sublimes, hondas, con gusto, pases largos, por bajo,… Los cambios de mano por la espalda (ese ligazón de un derechazo con un natural largo y poderoso) sencillamente geniales. La estocada fue inmensa y las dos orejas indiscutibles.
Manzanares no pudo hacer mucho con su segundo, un toro manso mansísimo, que no quería pelea, así le obligases, así se lo pidieses por favor. El de Alicante quiso pegarse con el burel en el centro, pero el bóvido decidió que aquellas estancias no le convenían. Junto a tablas le incomodó algo más sin mejores resultados. La estocada, como acostumbra, implacable, eficaz y un punto heterodoxa.
Lo del quinto fue un recital de toreo templado, ligado y compuesto. Todo ello después de una lidia perfecta, con un puyazo magistral y dos pares de banderillas de Trujillo para el recuerdo. ¡Vaya cuadrilla bien acoplada! La faena de muleta comenzó sin probaturas, en el centro del ruedo por derechazos largos, hondos y ligados. Y así continuó, por ambas manos, en un trasteo largo, con algún pasaje breve de menos emoción pero que, en conjunto, fue realmente grande. Este torero, cuando el toro le ayuda lo más mínimo, torea con una pureza, una estética y un composición verdaderamente inigualables.
Y Perera ha tenido mala suerte con los toros y se le ha notado, quizá, un punto descentrado. Aun así, las gaoneras en el quite al sexto de la tarde y el comienzo de faena a este toro son también para el recuerdo. El pase cambiado sin inmutarse, ligado con otro, el de pecho,… Y las dos series de redondos que vinieron después nos recordaron al mejor Perera. El toro por el izquierdo se quedó corto y luego, en las cercanías, no volvió a ser lo mismo. El pinchazo que precedió a la grandísima estocada enfrió también los ánimos. Con el tercero no había habido opción alguna. Era un toro que decidió tomarse su tiempo después de cada pase para mirar al tendido y observar cuanto acontecía por allí. No seguía la muleta. Y así no hay quien temple, mande, ligue, ni conjugue ninguno de los verbos que a la tauromaquia engrandecen.
A pesar de lo cual (del segundo y del tercero), lo que vimos el resto de la tarde pone las cosas a un nivel alto, muy alto, para esta temporada. Así es el toreo. Estas son las tardes que hacen afición. Y que no hablen de otros toros, de otros encastes, de promesas,… Esta gente copa los puestos altos del escalafón por sabiduría y ambición.
Dos reflexiones para acabar. La primera, ¿no resulta extraño que los reventas estuvieran en taquilla adquiriendo entradas por debajo de su precio cuando aún quedaban muchas sin vender? ¿Seguro que la empresa no tiene nada que ver para sacar estas entradas de la circulación y que la gente pase por taquilla a precio “oficial”? ¿O que interés pueden tener si no los “altruistas” reventas?
Y una segunda, ¿habrán caído ya en la cuenta los empresarios de que los precios que han puesto son muy altos? Resultaba sorprendente ver que la zona de “sombra” estaba casi vacía (salvo en la parte alta, con aficionados que luego fueron bajando a las zonas nobles del tendido) y la de las entradas más baratas con un lleno casi total. La gente en Madrid está acostumbrada a los precios de Las Ventas (probablemente los más baratos de toda España) y es difícil que se gaste los importes que esta empresa ha decidido establecer para una plaza de menor categoría.
Un repaso apresurado
Antes de volver esta tarde a Vistalegre a ver una terna de lujo (Juli, Perera y Manzanares) es bueno dejar constancia de algunos aconteceres de este peculiar mundo taurino.
Esta semana se regala, encartado con el 6Toros6, el último libro de Francis Wolff ("50 Razones para defender la corrida de toros"), una obra excelente que recoge algunas de las ideas de su imprescindible "La Filosofía de las corridas de toros" (Ed. Bellaterra) en un formato más sencillo. Creo que a partir de ahora será inútil afrontar el debate de la defensa de la tauromaquia sin atender a la obra de Wolff, que ha sistematizado como nadie los argumentos a favor de la Fiesta, ha añadido razones de peso a este debate y les ha dotado de un soporte teórico imprescindible. El que además sea francés le da un toque universal al asunto que seguro enerva a no pocos detractores del rito. Su bonhomía le hacen, además, un tipo de encantador y fluida conversación. Hoy a las doce se presente en Madrid y allí estaremos si la tormenta perfecta no lo impide.
Esta semana se han producido dos encuentros relevantes en defensa de la Fiesta: uno organizado por el diario El Mundo, en el que se han dado cita importantes toreros de todas las épocas, ganaderos, empresarios y asiduos varios a estos eventos. A los aficionados debe llenarnos de satisfacción que el segundo diario más leído de España haga una apuesta fuerte por la información taurina. Esperemos que sea por mucho tiempo.
El mismo día, en Sevilla, se ha juntado un variopinto enjambre (de Savater -D. Fernando, no Leticia-, a la Duquesa de Alba), que han anunciado la fecha de celebración de la Feria del Toro del próximo año, han leido un manifiesto y han reivindicado la necesidad de protección de la tauromaquia por las administraciones públicas. También esta bien que se recupere esta Feria, aunque habrá que ver cómo consiguen darle una dimensión divulgativa y a la vez económica que la haga atractiva para la sociedad en general y rentable para quien la organiza y quien monta sus stands.
Es curioso cómo la ILP catalana está revolviendo las conciencias de taurinos y aficionados, aunque tal vez un poco de "organización, coño, organización" no vendría mal.
A Esplá le han dado la Medalla a Las Bellas Artes en la edición de este año. Después de lo de Rivera, lo de Esplá es otra cosa, aunque hay quien ya ha mostrado su desacuerdo alegando la falta de arte en el toreo de Esplá (en concreto, Carlos Crivel en su interesante blog sevillatoro). Particularmente creo que el hecho de que se siga dando cada la año la Medalla a un torero en algo positivo, que incardina legalmente el torero con el conjunto del ámbito cultural que es objeto de reconocimiento con la concesión de esas medallas (como bien recordó la ex ministra Carmen Calvo en el acto de El Mundo que antes citábamos) . Sobre el torero de Esplá ya me he pronunciado otras veces: creo que ha reivindicado algunos valores importantes en la Fiesta, aunque no sea quien en general ha interpretado el toreo más hondo que uno haya visto. De ahí a afirmar que el toreo de Esplá no tiene nada de arte creo que hay un trecho. Porque aunque los aficionados distingamos entre toreros artistas y poderosos (y Esplá no esté entre los primeros), lo cierto es que la lidia del toro mediante los recursos de la tauromaquia es siempre un arte. Que podrá tener una estética más honda o más aliviada. Pero que, como tal actividad, es siempre "artística". Como no tengo la lista de toreros que ostentan la medalla y toreros vivos que aún carecen de ella no sé si hay algunos o muchos que la merecerían más que Esplá. Pero que es un reconocimiento merecido a un torero que ha aportado valores a la Fiesta, no me cabe ninguna duda.
Y para acabar, la empresa de Madrid. Hace unos días, El Juli anuncia que viene seguro dos días a Madrid y que probablemente venga una tercera tarde con toros de La Quinta (encaste Santa Coloma). Los aficionados ya nos frotábamos las manos al ver la importante apuesta de una auténtica figura, en un gran momento, con toros nada comerciales y de un encaste poco habitual y con un comportamiento nada fácil. Ayer tarde saltaba la noticia (ver Mundotoro y Burladero): el ganadero de La Quinta dice que la empresa no le ha comprado la corrida después de verla varias veces, el empresario replica que puede ir a ver muchas veces una camisa y no comprarla y que no se han puesto de acuerdo con el Juli. Y no dice más. No se han puesto de acuerdo ¿por qué? ¿Por dinero, por compañeros de cartel o por fechas? Realmente no sé qué puede frustrar un acuerdo así, pero salvo que con lo que pidiera el Juli estos señores fueran a devenir en la miseria más absoluta no comprendo cómo no hacen todo lo que esté en su mano para que una comparecencia así pueda cerrarse. Y, como se costumbre, nadie lo explica de verdad. ¿Así quieren difundir y potenciar la Fiesta? Por mucho manifiestos que firmen y encuentros que realicen o cambian los modos de quien organiza esto o no hay manera de darle la importancia social que tiene. ¡Vaya tropa...!
Esta semana se regala, encartado con el 6Toros6, el último libro de Francis Wolff ("50 Razones para defender la corrida de toros"), una obra excelente que recoge algunas de las ideas de su imprescindible "La Filosofía de las corridas de toros" (Ed. Bellaterra) en un formato más sencillo. Creo que a partir de ahora será inútil afrontar el debate de la defensa de la tauromaquia sin atender a la obra de Wolff, que ha sistematizado como nadie los argumentos a favor de la Fiesta, ha añadido razones de peso a este debate y les ha dotado de un soporte teórico imprescindible. El que además sea francés le da un toque universal al asunto que seguro enerva a no pocos detractores del rito. Su bonhomía le hacen, además, un tipo de encantador y fluida conversación. Hoy a las doce se presente en Madrid y allí estaremos si la tormenta perfecta no lo impide.
Esta semana se han producido dos encuentros relevantes en defensa de la Fiesta: uno organizado por el diario El Mundo, en el que se han dado cita importantes toreros de todas las épocas, ganaderos, empresarios y asiduos varios a estos eventos. A los aficionados debe llenarnos de satisfacción que el segundo diario más leído de España haga una apuesta fuerte por la información taurina. Esperemos que sea por mucho tiempo.
El mismo día, en Sevilla, se ha juntado un variopinto enjambre (de Savater -D. Fernando, no Leticia-, a la Duquesa de Alba), que han anunciado la fecha de celebración de la Feria del Toro del próximo año, han leido un manifiesto y han reivindicado la necesidad de protección de la tauromaquia por las administraciones públicas. También esta bien que se recupere esta Feria, aunque habrá que ver cómo consiguen darle una dimensión divulgativa y a la vez económica que la haga atractiva para la sociedad en general y rentable para quien la organiza y quien monta sus stands.
Es curioso cómo la ILP catalana está revolviendo las conciencias de taurinos y aficionados, aunque tal vez un poco de "organización, coño, organización" no vendría mal.
A Esplá le han dado la Medalla a Las Bellas Artes en la edición de este año. Después de lo de Rivera, lo de Esplá es otra cosa, aunque hay quien ya ha mostrado su desacuerdo alegando la falta de arte en el toreo de Esplá (en concreto, Carlos Crivel en su interesante blog sevillatoro). Particularmente creo que el hecho de que se siga dando cada la año la Medalla a un torero en algo positivo, que incardina legalmente el torero con el conjunto del ámbito cultural que es objeto de reconocimiento con la concesión de esas medallas (como bien recordó la ex ministra Carmen Calvo en el acto de El Mundo que antes citábamos) . Sobre el torero de Esplá ya me he pronunciado otras veces: creo que ha reivindicado algunos valores importantes en la Fiesta, aunque no sea quien en general ha interpretado el toreo más hondo que uno haya visto. De ahí a afirmar que el toreo de Esplá no tiene nada de arte creo que hay un trecho. Porque aunque los aficionados distingamos entre toreros artistas y poderosos (y Esplá no esté entre los primeros), lo cierto es que la lidia del toro mediante los recursos de la tauromaquia es siempre un arte. Que podrá tener una estética más honda o más aliviada. Pero que, como tal actividad, es siempre "artística". Como no tengo la lista de toreros que ostentan la medalla y toreros vivos que aún carecen de ella no sé si hay algunos o muchos que la merecerían más que Esplá. Pero que es un reconocimiento merecido a un torero que ha aportado valores a la Fiesta, no me cabe ninguna duda.
Y para acabar, la empresa de Madrid. Hace unos días, El Juli anuncia que viene seguro dos días a Madrid y que probablemente venga una tercera tarde con toros de La Quinta (encaste Santa Coloma). Los aficionados ya nos frotábamos las manos al ver la importante apuesta de una auténtica figura, en un gran momento, con toros nada comerciales y de un encaste poco habitual y con un comportamiento nada fácil. Ayer tarde saltaba la noticia (ver Mundotoro y Burladero): el ganadero de La Quinta dice que la empresa no le ha comprado la corrida después de verla varias veces, el empresario replica que puede ir a ver muchas veces una camisa y no comprarla y que no se han puesto de acuerdo con el Juli. Y no dice más. No se han puesto de acuerdo ¿por qué? ¿Por dinero, por compañeros de cartel o por fechas? Realmente no sé qué puede frustrar un acuerdo así, pero salvo que con lo que pidiera el Juli estos señores fueran a devenir en la miseria más absoluta no comprendo cómo no hacen todo lo que esté en su mano para que una comparecencia así pueda cerrarse. Y, como se costumbre, nadie lo explica de verdad. ¿Así quieren difundir y potenciar la Fiesta? Por mucho manifiestos que firmen y encuentros que realicen o cambian los modos de quien organiza esto o no hay manera de darle la importancia social que tiene. ¡Vaya tropa...!
lunes, 22 de febrero de 2010
El lama
Yo lo comprendo, en la infinita rueda de las transmigraciones no es improbable reencarnarse en toro bravo o en mosca cojonera.
(Y eso que se viste liado a una muleta).

Claro que lo podrían indultar. Sin ir más lejos, los chinos -otros con una muleta por bandera- lo llevan haciendo 50 años...
(Y eso que se viste liado a una muleta).
Claro que lo podrían indultar. Sin ir más lejos, los chinos -otros con una muleta por bandera- lo llevan haciendo 50 años...
domingo, 21 de febrero de 2010
Vistalegre (21 de febrero de 2010) - Así no
La plaza de toros (o Palacio) de Vistalegre presentaba poco antes de comenzar el festejo un ambiente desangelado, con la mayoría de la gente que había acudido al coso apelotonada en las localidades más económicas. Al poco de comenzar el paseillo, sin embargo, comenzó una invasión pacífica de los espacios inferiores y al menos la mitad de la plaza pasó a tener una apariencia de entrada aceptable. Los acomodadores no hicieron el menor amago de impedir el mejor acomodo del personal y la cara de quienes habían pagado tres o cuatro veces más por su entrada que sus nuevos vecinos de localidad era todo un poema.
Por lo demás, la tarde ha transcurrido sin momentos que uno vaya a recordar toda una temporada. Ha habido, eso sí, apuntes de toreo caro de Javier Cortés, que tomaba la alternativam y apuntes de buenas maneras y oficio de Rubén Pinar y de Tendero. Pero ni los toros han sido poderosos, nobles y repetidores (algunos, eso sí, han sido bastante mejores que otros), ni los toreros han arriesgado todo lo que debían. Y por si eso fuera poco, con la espada no han estado bien ni Pinar ni Tendero (salvo la gran estocada que éste ha propinado al quinto); y Cortés ha estado rematadamente mal, lo que le ha impedido, probablemente, haber salido en hombros.
Al toro de la alternativa Cortés lo ha recibido bien de capa y ha realizado un ajustado quite por chicuelinas. Con la muleta ha dado dos series buenas con la derecha, componiendo bien la figura, y otro par de ellas al natural con el porte más forzado. Luego la faena ha transcurrido con pases en las cercanías antes de rematar con una serie muy artística en la que ha destacado el cambio de mano de frente justo antes del embroque del toro, al comenzar esa última serie. Miles de pinchazos y reiterados golpes de verduguillo han dejado su faena sin premio alguno.
En el sexto se fue a porta gayola y lanceó luego con más voluntad que acierto. Buen toreo nuevamente con la derecha y al comenzar a torear al natural el toro se ha rajado y se ha ido hacia las tablas a pesar de lo cual el torero lo ha sacado al centro y le ha sacado algunos pases realmente interesantes. El arrimón, los pases cambiados, circulares y demás han calentado el ambiente aunque han tenido mucho menos fuste que lo que llevaba hecho antes. Hubiéramos querido más toreo hondo y menos concesiones a la galería, pero cada uno es libre de marcarse el camino que quiere en su profesión (el populismo o la hondura para minorías selectas). Colocó media estocada trasera y tendida y dio más descabellos de los que un aficionado medio puede contar sin desesperarse.
Rubén Pinar ha tenido en su primero un toro flojo y soso y le ha contagiado la falta de ganas. ha tirado de oficio y ha dado series buenas, pero sin más; sin hondura y sin transmisión. El toor no tenía mucho que dar y él tampoco ha puesto lo que le faltaba al animal.
En el cuarto la mayoría del público le ha jaleado algunas series al hilo del pitón y toreando hacia fuera. Uno, que no tiene prejuicios sobre la colocación del torero ni sobre el diseño de los pases, sí reconoce que hay formas de interpretar el toreo que acostumbran a dotar a este arte de mayor enjundia. Y el modo en que Pinar lo ha hecho esta tarde, sin ser incorrecto ni pretender quitarle mérito alguno, no me ha parecido especialmente artístico. También se ha pegado un breve arrimón de circulares y pases similares en las cercanías del animal y ha rematado su trasteo con unas manoletinas algo apresuradas. Ha matado de un pinchazo y un bajonazo infame. Con el capote ha quedado inédito.
Tendero ha recibido de capa al tercero poniendo interés pero sin gracia. Con la muleta ha comenzado muy toreramente llevando al animal a los medios con pases hondos que hacían presagiar una faena grande. Sin embargo, llegado que fue al centro del redondel tiró de oficio y de técnica, pero sin romper. Media estocada y dos descabellos despidieron al Zalduendo.
Al quinto le toreó sobre todo al natural, pero el toro o se quedaba corto o huía del engaño y así es muy difícil hacer una faena redonda. Dio pases de interés, pero sin que hubiera la continuidad requerida. La grandísima estocada que recetó a este animal fue seguida de una petición que no demuestra sino la benevolencia y ganas de fiesta del personal.
Si con esta predisposición de los asaltantes de las localidades bajas no se ha cortado ni una oreja ustedes pueden entender fácilmente cómo hemos salido de allí los aficionados.
Por lo demás, la tarde ha transcurrido sin momentos que uno vaya a recordar toda una temporada. Ha habido, eso sí, apuntes de toreo caro de Javier Cortés, que tomaba la alternativam y apuntes de buenas maneras y oficio de Rubén Pinar y de Tendero. Pero ni los toros han sido poderosos, nobles y repetidores (algunos, eso sí, han sido bastante mejores que otros), ni los toreros han arriesgado todo lo que debían. Y por si eso fuera poco, con la espada no han estado bien ni Pinar ni Tendero (salvo la gran estocada que éste ha propinado al quinto); y Cortés ha estado rematadamente mal, lo que le ha impedido, probablemente, haber salido en hombros.
Al toro de la alternativa Cortés lo ha recibido bien de capa y ha realizado un ajustado quite por chicuelinas. Con la muleta ha dado dos series buenas con la derecha, componiendo bien la figura, y otro par de ellas al natural con el porte más forzado. Luego la faena ha transcurrido con pases en las cercanías antes de rematar con una serie muy artística en la que ha destacado el cambio de mano de frente justo antes del embroque del toro, al comenzar esa última serie. Miles de pinchazos y reiterados golpes de verduguillo han dejado su faena sin premio alguno.
En el sexto se fue a porta gayola y lanceó luego con más voluntad que acierto. Buen toreo nuevamente con la derecha y al comenzar a torear al natural el toro se ha rajado y se ha ido hacia las tablas a pesar de lo cual el torero lo ha sacado al centro y le ha sacado algunos pases realmente interesantes. El arrimón, los pases cambiados, circulares y demás han calentado el ambiente aunque han tenido mucho menos fuste que lo que llevaba hecho antes. Hubiéramos querido más toreo hondo y menos concesiones a la galería, pero cada uno es libre de marcarse el camino que quiere en su profesión (el populismo o la hondura para minorías selectas). Colocó media estocada trasera y tendida y dio más descabellos de los que un aficionado medio puede contar sin desesperarse.
Rubén Pinar ha tenido en su primero un toro flojo y soso y le ha contagiado la falta de ganas. ha tirado de oficio y ha dado series buenas, pero sin más; sin hondura y sin transmisión. El toor no tenía mucho que dar y él tampoco ha puesto lo que le faltaba al animal.
En el cuarto la mayoría del público le ha jaleado algunas series al hilo del pitón y toreando hacia fuera. Uno, que no tiene prejuicios sobre la colocación del torero ni sobre el diseño de los pases, sí reconoce que hay formas de interpretar el toreo que acostumbran a dotar a este arte de mayor enjundia. Y el modo en que Pinar lo ha hecho esta tarde, sin ser incorrecto ni pretender quitarle mérito alguno, no me ha parecido especialmente artístico. También se ha pegado un breve arrimón de circulares y pases similares en las cercanías del animal y ha rematado su trasteo con unas manoletinas algo apresuradas. Ha matado de un pinchazo y un bajonazo infame. Con el capote ha quedado inédito.
Tendero ha recibido de capa al tercero poniendo interés pero sin gracia. Con la muleta ha comenzado muy toreramente llevando al animal a los medios con pases hondos que hacían presagiar una faena grande. Sin embargo, llegado que fue al centro del redondel tiró de oficio y de técnica, pero sin romper. Media estocada y dos descabellos despidieron al Zalduendo.
Al quinto le toreó sobre todo al natural, pero el toro o se quedaba corto o huía del engaño y así es muy difícil hacer una faena redonda. Dio pases de interés, pero sin que hubiera la continuidad requerida. La grandísima estocada que recetó a este animal fue seguida de una petición que no demuestra sino la benevolencia y ganas de fiesta del personal.
Si con esta predisposición de los asaltantes de las localidades bajas no se ha cortado ni una oreja ustedes pueden entender fácilmente cómo hemos salido de allí los aficionados.
sábado, 20 de febrero de 2010
Apuntes de urgencia
La temporada ha comenzado a dar sus primeros pasos (en la confección de las ferias y en la celebración de los primeros festejos de interés) y se ha puesto de manifiesto, con una contundencia inapelable, que la afición reclama cada vez más calidad en los carteles. Sin más aditamentos ni elementos de supuesto interés o morbo. Probablemente donde se ha visto con un realismo absolutamente inesperado, como ya comentamos hace unos días, haya sido en Vistalegre, donde el cartel de los mediáticos ha convocado a menos gente de la que acudirá mañana a un cartel de toreros jóvenes, casi desconocidos para los que no son aficionados, pero que representan una importante esperanza para el futuro. Este signo supone, para mí, una gran alegría en cuanto marca una senda para una temporada que debe estar marcada por la seriedad de todos los que tienen algo que ver con esto (empresarios, toreros, ganaderos,…). Es mucho lo que nos jugamos. Espero que sepan estar a la altura.
Como deberían estar a la altura para denunciar con voz clara la permanente agresión a la que TVE somete al mundo de los toros. Lo penúltimo ha sido la historia de los dibujos animados antitaurinos que tratan de ponerse del lado del toro y en contra del torero, mostrando a los niños más pequeños (público al que van destinados los dibujos en cuestión) una visión distorsionada y falsa de la Fiesta. Pero no sólo eso. Mostrando una imagen distorsionada de los animales. Alguien debería recordar que hacer creer a los niños que los animales tienen sentimientos, reflexiones y pareceres humanos es engañarles. Y eso es peor, mucho peor, que estar a favor o en contra de la tauromaquia. El blog “Los toros en el siglo XXI” ha iniciado una protesta a la que nos adherimos, para hacer llegar a TVE nuestro absoluto malestar por este hecho.
A la vez, los medios de comunicación no dejan de destacar que un torero ha sido detenido por un delito de explotación sexual, o algo por el estilo. Del torero en cuestión no tengo noticias (y no será porque no sigo la temporada). Debió tener su hueco hace unos años, pero insistir ahora en su condición de matador de toros para realzar el impacto de la noticia es un puro sinsentido.
Volviendo a Vistalegre, resulta extremadamente curiosa la sustitución de Jesulín por Leandro. Jesulín no ha acudido, según el parte facultativo, por una lesión en la mano, y según los malévolos por la escasísima entrada que iba a presenciarse y que podía dar lugar a todo tipo de comentarios y obligarle a reducir sus pretensiones en sus próximas comparecencias. El que entre Leandro, un torero de muchísima clase, muy del gusto de la afición de Madrid (a diferencia de los mediáticos) y muy poco placeado, ha dado lugar a todo tipo de especulaciones. Desde que trataba de atraerse al público de la capital que de otro modo no iba a acudir, hasta quien opina que había que poner a alguien que no hiciera mucho ruido,... Como hemos dicho muchas veces, la trasparencia en imprescindible. Y, como siempre, ha brillado por su ausencia.
Por último, mi agradecimiento al Club Taurino Cacereño por el buen rato que pasamos en la charla del pasado jueves. Creo que la mayoría de los asistentes quedaron sorprendidos por las anécdotas taurinas que habían llegado a los Tribunales y por cómo éstos se habían pronunciado sobre cuestiones diversas de la tauromaquia. Muchos acudían temerosos ante lo que podía ser una aburrida sesión de derecho (que casi siempre se muestra incomprensible), pero comprobaron cómo, dependiendo de aquella parte en la que se incida, puede tener vertientes entretenidas y para la reflexión. Fue una maravilla la acogida y sus comentarios y, como les comenté, me resultó especialmente satisfactorio ser el siguiente invitado del Club después del maestro Joselito, sin el cual no se entenderian la mayoría de las cosas buenas que hay hoy en la Fiesta.
… Y mañana volvemos a los toros.
Como deberían estar a la altura para denunciar con voz clara la permanente agresión a la que TVE somete al mundo de los toros. Lo penúltimo ha sido la historia de los dibujos animados antitaurinos que tratan de ponerse del lado del toro y en contra del torero, mostrando a los niños más pequeños (público al que van destinados los dibujos en cuestión) una visión distorsionada y falsa de la Fiesta. Pero no sólo eso. Mostrando una imagen distorsionada de los animales. Alguien debería recordar que hacer creer a los niños que los animales tienen sentimientos, reflexiones y pareceres humanos es engañarles. Y eso es peor, mucho peor, que estar a favor o en contra de la tauromaquia. El blog “Los toros en el siglo XXI” ha iniciado una protesta a la que nos adherimos, para hacer llegar a TVE nuestro absoluto malestar por este hecho.
A la vez, los medios de comunicación no dejan de destacar que un torero ha sido detenido por un delito de explotación sexual, o algo por el estilo. Del torero en cuestión no tengo noticias (y no será porque no sigo la temporada). Debió tener su hueco hace unos años, pero insistir ahora en su condición de matador de toros para realzar el impacto de la noticia es un puro sinsentido.
Volviendo a Vistalegre, resulta extremadamente curiosa la sustitución de Jesulín por Leandro. Jesulín no ha acudido, según el parte facultativo, por una lesión en la mano, y según los malévolos por la escasísima entrada que iba a presenciarse y que podía dar lugar a todo tipo de comentarios y obligarle a reducir sus pretensiones en sus próximas comparecencias. El que entre Leandro, un torero de muchísima clase, muy del gusto de la afición de Madrid (a diferencia de los mediáticos) y muy poco placeado, ha dado lugar a todo tipo de especulaciones. Desde que trataba de atraerse al público de la capital que de otro modo no iba a acudir, hasta quien opina que había que poner a alguien que no hiciera mucho ruido,... Como hemos dicho muchas veces, la trasparencia en imprescindible. Y, como siempre, ha brillado por su ausencia.
Por último, mi agradecimiento al Club Taurino Cacereño por el buen rato que pasamos en la charla del pasado jueves. Creo que la mayoría de los asistentes quedaron sorprendidos por las anécdotas taurinas que habían llegado a los Tribunales y por cómo éstos se habían pronunciado sobre cuestiones diversas de la tauromaquia. Muchos acudían temerosos ante lo que podía ser una aburrida sesión de derecho (que casi siempre se muestra incomprensible), pero comprobaron cómo, dependiendo de aquella parte en la que se incida, puede tener vertientes entretenidas y para la reflexión. Fue una maravilla la acogida y sus comentarios y, como les comenté, me resultó especialmente satisfactorio ser el siguiente invitado del Club después del maestro Joselito, sin el cual no se entenderian la mayoría de las cosas buenas que hay hoy en la Fiesta.
… Y mañana volvemos a los toros.
jueves, 11 de febrero de 2010
Conferencia en el Club Taurino Cacereño
Como anuncia en su página web el Club Cultural Taurino Cacereño, el próximo día 18 (jueves) a las 20'30h. en el Hotel Extremadura tendré ocasión de charlar con los aficionados de mi tierra sobre "Curiosidades del Derecho y los Toros".
Seguro que pasamos un buen rato.
Desde aquí mi agradecimiento el Club Taurino por su invitación y espero poder veros allí a alguno de los seguidores cacereños de esta bitácora.
Seguro que pasamos un buen rato.
Desde aquí mi agradecimiento el Club Taurino por su invitación y espero poder veros allí a alguno de los seguidores cacereños de esta bitácora.
martes, 9 de febrero de 2010
Tres noticias del fin de semana
El fin de semana pasado, además de suponer el comienzo de nuestra particular temporada, ha dejado interesantes noticias taurinas para la reflexión de los aficionados, de entre las cuales yo destacaría tres que creo reflejan muy bien la situación de la Fiesta y los retos de sus protagonistas.
La primera hace referencia a la Feria de Valdemorillo, una Feria en la que ningún torero ha triunfado de verdad, pero ha habido dos que han dejado constancia, una vez más, de su gran concepto del toreo: Curro Díaz y Leandro. El problema está en que ha sido "una vez más" y en que ambos no acaban de romper. Les falta dar un paso. No sé si de ambición o de valor, de técnica o de seguridad, de suerte o de entrenamiento con la espada,... Pero lo cierto es los aficionados estamos esperando que se lo crean de una vez. Ellos, antes que nadie. Siempre habrá posibilidad de echarle la culpa a los lotes, a la espada, a un tropezón, a los empresarios, o a vaya usted a saber qué concatenación de errores,... Pero ellos siguen sin triunfar y los aficionados sin verles una faena rotunda. Y no, el escalafón no está para andar pidiendo hueco. Hay que abrírselo a mordiscos. Como Luque. O como Perera en su momento.
La segunda nos lleva a Carabanchel, a la Plaza de Vistalegre y la Feria de Invierno que ha organizado Taurodelta. El primer festejo, el del rejoneo, ha resultado un rotundo fracaso de público. Y yo que me alegro. Con perdón y me explico. Lo que se ha tratado de hacer en Vistalegre ha sido una Feria de plaza de segunda al estilo tradicional: dos corridas fuertes (días 27 y 28), una de "mediáticos" (20), una de buenos toreros jóvenes, de interés para los aficionados (día 21) y una de rejoneo (día 7). Falta sólo la de novillos, pero hasta ahí no ha habido valor. Este esquema en cinco días seguidos en la feria de una capital de provincia puede generar buenas entradas y un resultado económico razonable. Pero en Madrid, con más de cuatro millones de habitantes y muchos aficionados, la gente ha dicho que nones. Que el 27 y el 28 se va a llenar (o casi), que el 20 veremos a ver lo que pasa, que el 7 los aficionados de Madrid que decidieron ir a los toros optaron en general por Valdemorillo y que el 21 habrá más aficionados y escasísimo público. Conclusión: que los carteles buenos llenan las plazas y los otros, por muy baratos que sean, no son rentables. Salvo que la gente vaya a los toros como parte de un elemento festivo más general. Y aún así hay que irse tentando la ropa, que la cosa está muy apretada y las entradas son bastante caras. Razón por la cual, para solaz de los aficionados, vamos a tener probablemente los mejores carteles de Fallas, Feria de Abril y San Isidro que han visto nuestros ojos en mucho tiempo. Lo cual no quiere decir que quienes no sean figuras no tengan derecho a torear, sino que tienen que hacerlo a cara de perro, buscándose un hueco como sea y sabiendo que la cosa está muy-muy difícil. Lo cual hará que esas corridas de los de segunda fila tengan un nuevo interés para los aficionados, y que se el esfuerzo de acercarse por las plazas merezca la pena.
La tercera noticia es la historia de cómo la información taurina en televisión es una ruina. La chica tan mona y formal que da las noticias de Antena 3 el domingo a las tres de la tarde dijo en los titulares de la entradilla y al dar paso a la noticia que Jairo se había encerrado con "6 miuras" en la plaza de Cáceres y que se había generado un intenso debate sobre la conveniencia de que un chico tan joven toreara. Obviamente la encerrona del cacereño fue una gesta, pero no fue, ni de lejos, con los de Zahariche, sino con una corrida de Guadalmena más bien justita, que no le quita mérito, pero dimensiona las cosas. En todo caso, lo llamativo es que a la periodista no le temblara el pulso cuando erró por dos veces y que a nadie le resultara extraño y le rectificara antes de que metiera la pata la segunda vez. Algo que tal vez debería preocupar a los profesionales y hacerles preguntarse si no hay algo que en la comunicación, como actividad cultural y económica, no están haciendo rematadamente mal. Incluso hablando de atletismo los presentadores se saben a la perfección los nombres de atletas de todos los paises, y en una corrida como esta, no saben la ganadería, pero como ven que es algo llamativo se les ocurre que sea de Miura... Respecto a lo del "niño", sólo apuntar que la polémica no existió más que en la imaginación de quien se preocupó de preguntar a animalistas, defensores del menor y otros personajes por el estilo sobre algo que nunca les hubiera ocupado un minuto de su tiempo.
Vamos, que no estamos en plena temporada, pero se le va pareciendo...
La primera hace referencia a la Feria de Valdemorillo, una Feria en la que ningún torero ha triunfado de verdad, pero ha habido dos que han dejado constancia, una vez más, de su gran concepto del toreo: Curro Díaz y Leandro. El problema está en que ha sido "una vez más" y en que ambos no acaban de romper. Les falta dar un paso. No sé si de ambición o de valor, de técnica o de seguridad, de suerte o de entrenamiento con la espada,... Pero lo cierto es los aficionados estamos esperando que se lo crean de una vez. Ellos, antes que nadie. Siempre habrá posibilidad de echarle la culpa a los lotes, a la espada, a un tropezón, a los empresarios, o a vaya usted a saber qué concatenación de errores,... Pero ellos siguen sin triunfar y los aficionados sin verles una faena rotunda. Y no, el escalafón no está para andar pidiendo hueco. Hay que abrírselo a mordiscos. Como Luque. O como Perera en su momento.
La segunda nos lleva a Carabanchel, a la Plaza de Vistalegre y la Feria de Invierno que ha organizado Taurodelta. El primer festejo, el del rejoneo, ha resultado un rotundo fracaso de público. Y yo que me alegro. Con perdón y me explico. Lo que se ha tratado de hacer en Vistalegre ha sido una Feria de plaza de segunda al estilo tradicional: dos corridas fuertes (días 27 y 28), una de "mediáticos" (20), una de buenos toreros jóvenes, de interés para los aficionados (día 21) y una de rejoneo (día 7). Falta sólo la de novillos, pero hasta ahí no ha habido valor. Este esquema en cinco días seguidos en la feria de una capital de provincia puede generar buenas entradas y un resultado económico razonable. Pero en Madrid, con más de cuatro millones de habitantes y muchos aficionados, la gente ha dicho que nones. Que el 27 y el 28 se va a llenar (o casi), que el 20 veremos a ver lo que pasa, que el 7 los aficionados de Madrid que decidieron ir a los toros optaron en general por Valdemorillo y que el 21 habrá más aficionados y escasísimo público. Conclusión: que los carteles buenos llenan las plazas y los otros, por muy baratos que sean, no son rentables. Salvo que la gente vaya a los toros como parte de un elemento festivo más general. Y aún así hay que irse tentando la ropa, que la cosa está muy apretada y las entradas son bastante caras. Razón por la cual, para solaz de los aficionados, vamos a tener probablemente los mejores carteles de Fallas, Feria de Abril y San Isidro que han visto nuestros ojos en mucho tiempo. Lo cual no quiere decir que quienes no sean figuras no tengan derecho a torear, sino que tienen que hacerlo a cara de perro, buscándose un hueco como sea y sabiendo que la cosa está muy-muy difícil. Lo cual hará que esas corridas de los de segunda fila tengan un nuevo interés para los aficionados, y que se el esfuerzo de acercarse por las plazas merezca la pena.
La tercera noticia es la historia de cómo la información taurina en televisión es una ruina. La chica tan mona y formal que da las noticias de Antena 3 el domingo a las tres de la tarde dijo en los titulares de la entradilla y al dar paso a la noticia que Jairo se había encerrado con "6 miuras" en la plaza de Cáceres y que se había generado un intenso debate sobre la conveniencia de que un chico tan joven toreara. Obviamente la encerrona del cacereño fue una gesta, pero no fue, ni de lejos, con los de Zahariche, sino con una corrida de Guadalmena más bien justita, que no le quita mérito, pero dimensiona las cosas. En todo caso, lo llamativo es que a la periodista no le temblara el pulso cuando erró por dos veces y que a nadie le resultara extraño y le rectificara antes de que metiera la pata la segunda vez. Algo que tal vez debería preocupar a los profesionales y hacerles preguntarse si no hay algo que en la comunicación, como actividad cultural y económica, no están haciendo rematadamente mal. Incluso hablando de atletismo los presentadores se saben a la perfección los nombres de atletas de todos los paises, y en una corrida como esta, no saben la ganadería, pero como ven que es algo llamativo se les ocurre que sea de Miura... Respecto a lo del "niño", sólo apuntar que la polémica no existió más que en la imaginación de quien se preocupó de preguntar a animalistas, defensores del menor y otros personajes por el estilo sobre algo que nunca les hubiera ocupado un minuto de su tiempo.
Vamos, que no estamos en plena temporada, pero se le va pareciendo...
domingo, 7 de febrero de 2010
Valdemorillo (7 de febrero de 2010) - Oficio contra la nada
La tarde de hoy no creo que deje en su haber nuevos aficionados que sumar a la causa. Si alguien, por pura casualidad, hubiera querido iniciarse en su conocimiento de la tauromaquia acudiendo a Valdemorillo es más que probable que no volviera nunca a una plaza de toros. Y no porque la de hoy haya sido peor que otras tantas tardes (de hecho, ha dado algún argumento más que muchas otras), sino porque la general mansedumbre y flojera de toros como los de hoy vacían de uno de los elementos básicos a la Fiesta: la emoción. Porque peligro sí que hay, que se lo digan si no a Curro Díaz que resultó volteado malamente por su primero en el comienzo del trasteo con la muleta, quedando a merced del toro que, milagrosamente, no hizo por él. O en el cuarto, cuando después de recetar una media a su enemigo decidió sentarse junto a él en el estribo y el burel se arrancó, pudiendo, no obstante, el de Linares, evitar la cogida.
Pero el peligro de un ímpetu en bruto, descastado, no es lo mismo que la emoción que generan toros que se vienen arriba en el castigo, que pelean, siguen los engaños con codicia y, sobre todo, no se caen. O sea, toros que tienen un comportamiento manifiestamente opuesto a lo que hoy echó Antonio San Román.
Curro Díaz tiene buenas maneras y lo demostró con capote, primorosas las verónicas a su primero, y muleta, especialmente en su segundo, donde instrumentó algunos pases realmente templados y hondos. Ha conseguido lucirse a pesar de que los toros no han puesto lo que tienen que tener, y su crédito de torero de gusto y que quiere encontrar un hueco ha quedado intacto. Pero, a mi juicio, hay dos cuestiones que siguen faltando para poder colocarse en el sitio que por su estética le corresponde: la primera, evidente, es la espada (el sainete de su primero, inenarrable) y la segunda es mucho más subjetiva, creo que le falta un punto de ambición, algo que le haga ponerse un pasito más allá, que redondee y estructure sus faenas (ya digo que ha estado bien a pesar de los toros, pero hay algo que me hace sentir que este torero nos puede dar más si se empeña en hacerlo).
Bolívar se nota que viene de hacer temporada americana. Está en el sitio, como si estuviéramos en mitad de la campaña y no en el frío febrero. A pesar de ello, en el segundo no acabó de romper y transmitir intensidad a los tendidos, aunque técnicamente estuvo correcto. Y en el quinto, un toro que salía suelto de la muleta después de cada pase, abrevió.
Tendero tiene ganas de triunfo, y lo demostró en el sexto. El tercero lo devolvieron por flojo y el sobrero no era mucho más boyante; después de una lidia muy mejorable, llegó agotado y cabeceando a la muleta y no dio ninguna opción. Al sexto lo saludó bien con el capote, aunque con un movimiento algo rígido de los brazos y con la muleta dio series muy templadas con ambas manos a pesar de las embestidas descompuestas del animal. No era toro de triunfo, pero mostró sus ganas. Con la espada pinchó tres veces antes de dejar una estocada entera.
Volvimos, pues, a los toros dos días consecutivos y la temporada comenzó sin mostrarnos nada que no intuyéramos: la estética de Leandro y Curro Díaz, el oficio de Bolívar y Abellán, las ganas de Tendero y un torero al que le falta mucho que mejorar si quiere ser alguien en esto: Alberto Álvarez. Pero después de doce faenas, en gran medida por el juego de los toros, no hubo ninguna que nos hubieran captado para siempre a la afición. Esto es lo preocupante si alguien quiere que seámos más los que gustemos de la Fiesta.
Pero el peligro de un ímpetu en bruto, descastado, no es lo mismo que la emoción que generan toros que se vienen arriba en el castigo, que pelean, siguen los engaños con codicia y, sobre todo, no se caen. O sea, toros que tienen un comportamiento manifiestamente opuesto a lo que hoy echó Antonio San Román.
Curro Díaz tiene buenas maneras y lo demostró con capote, primorosas las verónicas a su primero, y muleta, especialmente en su segundo, donde instrumentó algunos pases realmente templados y hondos. Ha conseguido lucirse a pesar de que los toros no han puesto lo que tienen que tener, y su crédito de torero de gusto y que quiere encontrar un hueco ha quedado intacto. Pero, a mi juicio, hay dos cuestiones que siguen faltando para poder colocarse en el sitio que por su estética le corresponde: la primera, evidente, es la espada (el sainete de su primero, inenarrable) y la segunda es mucho más subjetiva, creo que le falta un punto de ambición, algo que le haga ponerse un pasito más allá, que redondee y estructure sus faenas (ya digo que ha estado bien a pesar de los toros, pero hay algo que me hace sentir que este torero nos puede dar más si se empeña en hacerlo).
Bolívar se nota que viene de hacer temporada americana. Está en el sitio, como si estuviéramos en mitad de la campaña y no en el frío febrero. A pesar de ello, en el segundo no acabó de romper y transmitir intensidad a los tendidos, aunque técnicamente estuvo correcto. Y en el quinto, un toro que salía suelto de la muleta después de cada pase, abrevió.
Tendero tiene ganas de triunfo, y lo demostró en el sexto. El tercero lo devolvieron por flojo y el sobrero no era mucho más boyante; después de una lidia muy mejorable, llegó agotado y cabeceando a la muleta y no dio ninguna opción. Al sexto lo saludó bien con el capote, aunque con un movimiento algo rígido de los brazos y con la muleta dio series muy templadas con ambas manos a pesar de las embestidas descompuestas del animal. No era toro de triunfo, pero mostró sus ganas. Con la espada pinchó tres veces antes de dejar una estocada entera.
Volvimos, pues, a los toros dos días consecutivos y la temporada comenzó sin mostrarnos nada que no intuyéramos: la estética de Leandro y Curro Díaz, el oficio de Bolívar y Abellán, las ganas de Tendero y un torero al que le falta mucho que mejorar si quiere ser alguien en esto: Alberto Álvarez. Pero después de doce faenas, en gran medida por el juego de los toros, no hubo ninguna que nos hubieran captado para siempre a la afición. Esto es lo preocupante si alguien quiere que seámos más los que gustemos de la Fiesta.
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