miércoles, 13 de junio de 2007

Tenemos entradas

Tenemos entradas: podríamos exprimirle una rentabilidad del 1.000 por cien, pero ya hemos obtenido, por lo que en la temporada ha supuesto la reaparición de José Tomás, una rentabilidad infinita de sueños y esencias.

En Barcelona se llena el Domingo una Plaza de Toros.

¡Esto es la Fiesta!¡Esto es la Fiesta!¡Esto es la Fiesta!

Se gritaba en Las Ventas el año 82 cuando aparecía el toro redentor de Vitorino y, en esas mismas temporadas, volaba el mechón blanco de Antoñete, ¡Eso es el toreo! ¡Eso es el Toreo!

Pero los excesos de romana la volvieron a hundir y el toreo clónico y escaso apagó la luz.

Hubo un hombre a quien Dios envió como testigo, para que diera testimonio de la luz y para que todos creyeran por lo que él decía.

Y llegó José Tomás, como un ángel redentor y otra vez, ya con toro, fue la Fiesta hasta que él quiso.

Esta luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no han podido apagarla.

Y el Profeta anunció su retorno a la tierra después de Pentecostés y los apóstoles del toreo de verdad desplegaron los capotes para seguirle el vuelo.

Y, además, en Cataluña:

Vino a su propio mundo, pero los suyos no lo recibieron.


Pero en Barcelona se llena la plaza y podrían llenarse no una ni dos ni tres, sino infinitas plazas de toros porque:

En Barcelona recobró la cordura Don Quijote, como un picador desgastado, en el albero, en LAS ARENAS (otra Plaza de Toros) del Mediterráneo.

En Barcelona anunció Cristóbal Colón el Descubrimiento del Nuevo Mundo a los Reyes Católicos, el Nuevo Mundo: Iberia de plazas de Toros de México al Mar del Plata.

En Barcelona Gaudí levantó esa locura, ese prodigio de sol y banderillas, de trencadís salvaje y color que es la Sagrada Familia, en cuya portada muge el Buey de la Navidad, que es el cabestro de la plaza de toros.

Porque en Barcelona llega el aire húmedo de La Camarga, los ecos del Vagido del toro del Languedoc, de los "bous al carrer", de la Plaza de Nimes: la Habanera de Carmen en el Liceo.

Porque en Barcelona, además del español, se habla una de las lenguas más hermosas de Sefarad en la que también se dice ¡Olé!

Gracias, José Tomás, por llenar la Plaza de Toros de la ciudad más hermosa de España (hoy no cuento a Sevilla).

En Barcelona se llena este Domingo una plaza de toros (y tenemos entradas).

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