domingo, 10 de junio de 2007

Madrid (10 de junio de 2007) - Se acabó

Se acabó el maratón anual de Las Ventas. Un mes seguido de toros, con sus luces y sus sombras, que iremos desgranando con detalle en los próximos días, cuando nos recuperemos de este esfuerzo autoimpuesto de narrar cada día qué habíamos visto y cómo lo habíamos sentido.

Daremos cuenta también de la reaparición de José Tomás en Barcelona (con la visión de José María y la mía) y, tal vez, de un par de tardes de la Feria de Algeciras.

Además, reflexiones varias sobre el toreo de un modo más espaciado. Pero esperemos que el blog siga teniendo algo nuevo que ver al menos una vez por semana.

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Volvía hoy a Las Ventas después de varias décadas una corrida entera de Juan Pedro y sus toros lucían divisa negra de luto por el hijo recientemente fallecido.

Pues bien, la corrida ha sido, para mi gusto, bastante buena. De las más completas que hemos visto en estos días (quizá sólo superada por la de Victoriano del Río). Salvo el último, que ha sido un toro muy soso, los demás han tenido muy buena clase y se les ha podido hacer el toreo que gusta aquí, aunque también es cierto que varios de ellos no han podido desarrollar todo su buen fondo por tener las fuerzas justas.

Había quien había venido a reventarle la tarde al ganadero y han tenido que volverse a casa con la bilis entreverada, porque no ha habido razón para el escándalo de devoluciones y caidas que les hubiera gustado.

Miguel Abellán no ha acabado de acoplarse con sus toros. En el primero, "El Chano" protagonizó dos magníficos pares de banderillas aguantando la arrancada del toro desde lejos, y tuvo que desmonterarse. Abellán empezó bien la faena con pases por bajo y trincherillas. Pero luego dio series con ambas manos, correctas pero sin conseguir la conexión con el público, sin romper. El toro se cayó alguna vez (no andaba muy sobrado de fuerza), pero daba la impresión que era sobre todo cuando no se le templaba y se le daba algún pase excesivamente brusco. En el cuarto, algunos estaban claramente contra el torero (que alguien me explique a qué venían los pitos en el quite que hizo por chicuelinas con la mano baja, o al brindar al público), y él parecía dispuesto a darle la vuelta a esta sinrazón. Empezó con las dos rodillas en tierra en el centro del ruedo que calentó bastante el ambiente, y siguió con una serie emocionante con la mano derecha. Pero luego cerró al toro por el viento y volvió a dar muchos pases con ambas manos, pero sin profundidad ni hondura. El toro, mediada la faena, pasaba con la cabeza a media altura, pero él no le había obligado antes, ni había conseguido romperse con él. Sin duda, Abellán tiene técnica y soltura, pero tal y como está el escalafón necesita darle una vuelta de tuerca a su toreo si no quiere perder el tren.

El Cid ha recibido muy bien a la verónica a sus dos toros (¡qué poco toreo de capa hemos visto en estos treinta días!). Su primero fue dos veces desde lejos y bien al caballo, se dio una voltereta a la salida del primer puyazo y aún así mantuvo algo de fuerza para la faena de muleta. En todo caso, el esfuerzo del toro se notó y el Cid tuvo que llevarlo muy suave. Dio algunos pases buenos, sobre todo con la derecha, pero con la izquierda no acabó de cogerle el sitio. Pinchó un par de veces antes de dejar una estocada baja, trasera y atravesada.

El quinto fue el mejor toro de la corrida y el Cid no se tapó. Lo citó de lejos y lo trajo toreado a media distancia en las dos primeras series con la derecha, muy buenas ambas (aunque tuvo que rectificar su colocación en medio de la tanda). Con la izquierda dio una serie también a media distancia, con alguno largo, bajo y templado marca de la casa y luego fue sacando los pases de uno en uno. Quizá al toro le faltó aguantar un par de tandas más al mismo ritmo, o quizá fue el Cid el que no le cogió del todo el sitio mediada la faena. No lo sé. En todo caso, un buen toro y una faena lucida por momentos, con pases muy buenos, aunque no llegó a tener la intensidad de otras faenas del de Salteras. Mató de un pinchazo, una estocada y dos descabellos, lo que difuminó la posibilidad de la oreja, aunque recibió una fuerte ovación que recogió desde el tercio.

De Perera esperábamos más esta tarde, sobre todo después de la decisión que se le vio la tarde de su cogida en el toro de Castella. Hoy ni ha entrado al quite en los toros de sus compañeros, ni ha toreado de capote en los suyos. Con la muleta, en el tercero ha empezado bien, y ha dado series con ambas manos correctas, pero sin romper en ningún momento. El toro, aunque no sobrado de fuerza, pasaba con nobleza y humillaba. Y nos hemos quedado con la sensación de que se le podían haber hecho las cosas con algo más de hondura. Lo ha matado de un metisaca horroroso que ha provodado un vómito descomunal y bastante desagradable.

El sexto, un jabonero precioso igual que el primero, ha sido el más soso de la corrida y aunque lo ha intentado, sólo ha podido sacarle algún pase de exposición cuando se ha metido entre los pitones y se ha cruzado más allá del pitón contrario. Pero aún así, el lucimiento era imposible.

Una par de preguntas para acabar hoy (ya haremos más cuando encontremos huecos para comentar en detalle la feria): ¿volveremos a ver a los juanpedros el año que viene? ¿se le quitarán los prejuicios a los enemigos de esta ganadería que hay en esta plaza?

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