La corrida del pasado domingo en Madrid no da para una crónica taurina (lo que salió por chiqueros impidió cualquier atisbo de actuación artística), pero sí permite una curiosa reseña costumbrista.
Una reseña para contar, es un ejemplo, que uno llega a la plaza con media hora de antelación para poder comprar tranquilamente su entrada y dar antes del festejo una vuelta por las exposiciones de rigor, agenciarse un programa, degustar unos tragos,... Uno llega media hora antes y debe pasar más de veinte minutos en la cola para comprar su entrada, al tórrido sol de finales de junio. Las taquillas son las que son y para qué vamos a abrirlas todas pudiendo haber sólo tres o cuatro abiertas. Para qué vamos, además, a preparar información básica para los turistas (mayoría que ocupan la cola) que explique en su idioma lo que van a ver, les informe sobre los precios y les ayude a agilizar la compra en la taquilla. Para qué vamos a poner unos carteles que indique a estos neófitos que quienes han comprado entrada por internet no tienen que hacer cola sino que deben pasarse por la máquina expendedora adecuadamente camuflada que hay en el recoveco más recóndito de la plaza...
Uno no debe, sin embargo, quejarse de esas cosas. Da tiempo a entablar conversación con alegres estudiantes americanas que no guardarán en su retina lo que pasó en la plaza, pero sí lo modernos que son los españoles organizando sus cosas.
Estas esperas, además, generan ocupaciones variopintas, oportunidades profesionales, algo que en épocas como esta es algo de agradecer. Por ejemplo, ese tipo de edad indefinida, desaliño apabullante, olor nauseabundo y ausencia de conocimiento alguno de idiomas (maneja sólo el español, y con dificultad), que pretende ahorrar minutos de cola a los desprevenidos, indicándoles que no van a poder comprar las entradas que quieran en taquilla y que él las tiene (eso sí, a cinco veces su precio). Lo de los reventas en días como estos, con menos de un cuarto de plaza cubierto, es sencillamente delirante.
Uno va acercándose a taquilla pensando en estas cosas y comprueba que han cambiado los toros de la ganadería anunciada. No está mal, con decenas de miles de toros en el campo que al parecer "sobran" esta temporada, se reseña una corrida para Madrid y seis o siete días después, se percatan de que no sirve. Pero no passssaaaaa nada, se cambian los toros y a correr. (A lo que se ve, no es preciso ni que vengan las figuras ni que estemos en San Isidro para que haya lío en los corrales. ¡Vaya tropa!).
Como ha habido cambio de toros y el Reglamento permite la devolución de las entradas, debiéndose anunciar esta circunstancia al público, la empresa pone un pequeño folio explicativo (no sé yo quién habría comprado la entrada con antelación y va a cambiarla ahora, pero esto es otra guerra...). Eso sí, lo del folio es parte de la gymkana a la que quieren someter a los turistas. "Los toros de la ganadería anunciada... han sido sustituidos... lo que se anuncia a los efectos oportunos". Antes, cuando pasaban estas cosas, el cartel decía con claridad que se podían devolver las entradas. Esta empresa, sin embargo, prefiere la literatura policíaca a los carteles de ultramarinos, y con ese "a los efectos oportunos" despierta la imaginación y el ansia de saber de aquellos curiosos que lo lean. Todo un alarde de ingenio para cumplir la ley (nosotros lo hemos anunciado), burlando su finalidad (que la gente sepa que puede cambiar sus billetes).
Después de todo esto, uno entra a falta de dos minutos para que salgan los alguacilillos, no hay programas (para qué vamos a hacer de sobra, pensará la empresa), no hay tiempo para ver las exposiciones, la copa hay que pedirla de forma apresurada y llega uno más justo a su sitio que en las tardes de San Isidro. Realmente, la forma de montar el espectáculo en la primera plaza del mundo es para ponerle un monumento a seis o siete.
Lo que después salió por chiqueros fue un absoluto despropósito, con toros flojos y descastados, dos devueltos, lo que sumado a un "remiendo" en la corrida ya remendada hizo que viéramos toros de cuatro ganaderías (María Gascón, Javier Pérez Tabernero, Domínguez Camacho y El Sierro). Y alguno más pudo ser si se hubiera devuelto al quinto bis, flojísimo toro que el Presidente se empeñó en no devolver, supongo que para no hacer aquello más interminable.
Los toreros, Joselillo, Joselito Adame y Pepe Moral, pusieron voluntad y evidenciaron que quieren ser algo en esto, que tiene maneras y cierto oficio, que mejorarían si les dieran más oportunidades y con toros que permitieran algo más el lucimiento. Adame, además, sufrió una pequeña cornada a la que se sobrepuso para no perder su oportunidad. Como curiosidad, Adame instrumentó unas lopecinas en el segundo, toro al que se picó bastante bien.
La corrida, al cabo, un despropósito infinito. Una nueva experiencia de lo peor del casticismo y de la urgente necesidad de que la "plaza de temporada" no se convierta en una plaza de saldo que recoja a turistas despistados a los que, además, se pretende engañar cuando hacen tranquilamente al sol la cola para comprar su entrada.
domingo, 3 de julio de 2011
domingo, 26 de junio de 2011
Cuatro libros de Toros
Estos últimos meses han sido pródigos en novedades literarias taurinas. Quiero dejar aquí constancia de cuatro que, por diversas razones, me parecen de interés para los aficionados.
La primera es “Por qué Morante”, de Paco Aguado, publicada en la Editorial “1 más uno” del polifacético, imprevisible y genial Andrés Sánchez Magro. Paco Aguado es uno de los críticos taurinos más lúcidos de estos tiempos, uno de los que habla con más ecuanimidad de lo que sucede en el mundo del toro y uno de los que mejor conoce ese hilo del toreo al que se refería Alameda y que tan necesario es para entender las múltiples veredas que confluyen en cada torero. Con todo eso, con una prosa brillante y un conocimiento nada desdeñable de Sevilla, de Triana y del flamenco, Paco Aguado reflexiona con agudeza sobre el torero de La Puebla, desentraña claves de su toreo, lo situa en las tradiciones de ambas riveras del Guadalquivir,… El libro, con una edición cuidadísima, incluye además fotos impagables del torero, en la plaza, en el campo y en la vida. Un libro para disfrutar y para aprender de toros. Sólo falta, por pedir algo, que Morante se lo crea y nos brinde esta temporada alguna de las tardes que justifican su misterio y libros como éste. En El Puerto de Santa María puede ser.
Siguiendo con libros de toreros, “Recuerdos de un torero”, de Andrés Luque Gago en la Editorial La Isla de Siltolá, es otro libro imprescindible (del que ya dio noticia José María hace unas semanas). Un libro de otra época, para un torero de otros tiempos. Y aquí, la referencia al pasado es una referencia nostálgica a la pureza y a los valores. Luque Gago fue primero novillero y luego torero de plata con los mejores: Curro Girón, Dominguín, Antonio Ordóñez, Paquirri, Paula, Manolo Vázquez,… La nómina de figuras abruma tanto como su sencillez a la hora de explicar cómo era el toreo en aquellos años, cómo se forjaba una figura, cómo estaban en el ruedo y fuera de él. El libro es un testimonio genial de alguien que también lo es: porque un torero de aquellos (de oro o de plata) lo eran y lo son hasta sus últimos días. Y lo son fuera y dentro de la plaza. Una lección de hombría, de torería y de saber estar. Por lo que cuenta y por lo que calla. Un libro que debería servir de enseñanza para volver a las raices, desde las cuales preocupaciones mundanas como muchas de las que hoy tiene el toreo no tendrían cabida.
En otra línea muy diferente se sitúa “Toros sí. Una defensa razonada”, el libro publicado en Temas de Hoy con el que Salvador Boix ganó el premio de ensayo “De hoy 2011”. Salvador Boix, antes que apoderado de José Tomás fue, entre otras cosas, crítico y ensayista. De aquellos años le recordamos libros como “Por los adentros. Viaje al mundo de los toros”, publicado por Espasa y escrito junto a su hermano Jaume, o su colaboración en el libro colectivo, también de Espasa, “Reflexiones sobre José Tomás”. El libro “Toros sí” es un libro-testimonio que explica de manera detallada la confluencia de factores que ha llevado a la prohibición catalana y que realiza, como reza su subtítulo, una defensa razonada de la Fiesta. El libro tiene varias partes, desde esa primera en la que explica la prohibición catalana (“El derecho a existir”), hasta unas abigarradas “Cavilaciones tauromáquicas”, en las que con un lenguaje propio de otras calendas, un personaje de ficción, Mariano Villegas, ofrece su visión sobre los valores que encierra lo taurino. Se incluyen también diversos Anexos como la comparecencia del autor ante el Parlamento catalán con ocasión de la tramitación de la ILP que acabó prohibiendo los toros en Cataluña, una carta abierta al alcalde Barcelona Joan Clos publicada en 2004 cuando el consistorio barcelonés declaró antitaurina a la ciudad condal, un Manifiesto por la libertad hecho público en diciembre de 2010, una cronología de los hechos que acabaron con la prohibición de la tauromaquia y que nos retrotrae a 1988, “Yo señalo”, texto en el que pone nombres a quien han ido poniendo las piedras que han acabado con la Fiesta en Cataluña (Balañá´s incluidos) y la papeleta de voto nulo que el autor ejerció su derecho al voto en las elecciones al Parlamento catalán en 2010, en la que con una foto de José Tomás instrumentando un pavoroso estatuario, se puede leer, en catalán y en castellano, “Doy mi voto a la candidatura ¡Toros SÍ!”. El libro, como puede intuirse por la diversidad de propuestas, estilos y Anexos, no es homogéneo, pero resulta interesante, ilustrativo y enriquecedor, proponiendo no pocos elementos de reflexión y análisis.
En todo caso, para mí, lo más interesante de todo es un breve apartado de seis páginas en las que se contienen “Siete ideas para el futuro” que comparto casi al cien por cien y que, desde mi punto de vista, son absolutamente esenciales para encarar el futuro. Son reflexiones sobre “El repliegue artístico. Vuelta a las esencias a través del compromiso artístico”, en el que propone que los toreros vuelvan a pensar en lo sagrado de su profesión, se recupere la trascendencia, nos alejemos de la frivolidad y se cambie la cantidad por la calidad (“Cada corrida, cada feria debe ser un acontecimiento de toreo grande, de arte generador de emociones”). O sobre la “Gestión empresarial”, en la que critica los pliegos de condiciones de las plazas, la insistencia en los cánones y el uso de la gestión taurina para fines extrataurinos; aboga por una reducción drástica del número de festejos para llegar a un número sostenible económicamente, buscando la vía para producir festejos menores en pequeñas localidades. O sobre el “Reglamento”, insistiendo en la necesidad de un reglamento unificado. “Comunicación e imagen”, proponiendo un “lavado integral y en profundidad” de la información taurina en los medios audiovisuales y una reducción drástica de las transmisiones taurinas “hasta llegar a las tres o cuatro por año como máximo, concretadas en eventos de la máxima expectación y, a ser posible, en transmisión abierta realizada en función de lo que es la tauromaquia, huyendo del deporte, que es lo que se estila hoy”; es decir, poner en manos del cine (y no del deporte) la imagen de los toros. “El gremio”, proponiendo la creación de un lobby taurino que englobe los intereses del sector. Y, por último, “Cultura y educación” proponiendo exigir a las administraciones el apoyo a la tauromaquia como una actividad cultural de primer orden. Como digo, se puede estar de acuerdo en todo o no (particularmente tengo mis dudas al respecto de las retransmisiones taurinas, aunque entiendo perfectamente las razones y el propósito de Boix), pero, desde luego, no puede negarse un ápice la oportunidad y calidad de la reflexión. Este es el camino, y no las pataletas habituales.
Last, but not least, “Desde la Maestranza”, de Juan Manuel Albendea publicado en Guadalturia, es otro libro imprescindible. Albendea es diputado del PP por Sevilla y desde su escaño ha encabezado numerosas iniciativas a favor de la Fiesta, siempre ahogadas por las infantiles riñas partidistas. Pero Albendea ha sido también crítico taurino y es aficionado práctico. En “Desde la Maestranza” recopila diferentes escritos taurinos. Desde una brillante conferencia sobre lo que el Ministerio de Cultura puede hacer con las competencias taurinas, hasta crónicas de festejos en la Maestranza, otras reflexiones generales sobre el estado de la tauromaquia, semblanzas de toreros, necrológicas de gente del toro, “Impedimentos añejos” (La Iglesia católica y los toros; Mujeres toreras), la Monarquía y los toros o un entrañable relato taurino (“Un día de toros”). Albendea es un magnífico aficionado, un crítico riguroso y un lúcido analista de la tauromaquia. Como he advertido en el caso de Boix, hay cuestiones sobre las que no comparto absolutamente su criterio, pero me parece que su reflexión en perfectamente lúcida, argumentada y pertinente. Son estos los caminos del debate. Y gente de este nivel la que debe encabezarlos.
La primera es “Por qué Morante”, de Paco Aguado, publicada en la Editorial “1 más uno” del polifacético, imprevisible y genial Andrés Sánchez Magro. Paco Aguado es uno de los críticos taurinos más lúcidos de estos tiempos, uno de los que habla con más ecuanimidad de lo que sucede en el mundo del toro y uno de los que mejor conoce ese hilo del toreo al que se refería Alameda y que tan necesario es para entender las múltiples veredas que confluyen en cada torero. Con todo eso, con una prosa brillante y un conocimiento nada desdeñable de Sevilla, de Triana y del flamenco, Paco Aguado reflexiona con agudeza sobre el torero de La Puebla, desentraña claves de su toreo, lo situa en las tradiciones de ambas riveras del Guadalquivir,… El libro, con una edición cuidadísima, incluye además fotos impagables del torero, en la plaza, en el campo y en la vida. Un libro para disfrutar y para aprender de toros. Sólo falta, por pedir algo, que Morante se lo crea y nos brinde esta temporada alguna de las tardes que justifican su misterio y libros como éste. En El Puerto de Santa María puede ser.
Siguiendo con libros de toreros, “Recuerdos de un torero”, de Andrés Luque Gago en la Editorial La Isla de Siltolá, es otro libro imprescindible (del que ya dio noticia José María hace unas semanas). Un libro de otra época, para un torero de otros tiempos. Y aquí, la referencia al pasado es una referencia nostálgica a la pureza y a los valores. Luque Gago fue primero novillero y luego torero de plata con los mejores: Curro Girón, Dominguín, Antonio Ordóñez, Paquirri, Paula, Manolo Vázquez,… La nómina de figuras abruma tanto como su sencillez a la hora de explicar cómo era el toreo en aquellos años, cómo se forjaba una figura, cómo estaban en el ruedo y fuera de él. El libro es un testimonio genial de alguien que también lo es: porque un torero de aquellos (de oro o de plata) lo eran y lo son hasta sus últimos días. Y lo son fuera y dentro de la plaza. Una lección de hombría, de torería y de saber estar. Por lo que cuenta y por lo que calla. Un libro que debería servir de enseñanza para volver a las raices, desde las cuales preocupaciones mundanas como muchas de las que hoy tiene el toreo no tendrían cabida.
En otra línea muy diferente se sitúa “Toros sí. Una defensa razonada”, el libro publicado en Temas de Hoy con el que Salvador Boix ganó el premio de ensayo “De hoy 2011”. Salvador Boix, antes que apoderado de José Tomás fue, entre otras cosas, crítico y ensayista. De aquellos años le recordamos libros como “Por los adentros. Viaje al mundo de los toros”, publicado por Espasa y escrito junto a su hermano Jaume, o su colaboración en el libro colectivo, también de Espasa, “Reflexiones sobre José Tomás”. El libro “Toros sí” es un libro-testimonio que explica de manera detallada la confluencia de factores que ha llevado a la prohibición catalana y que realiza, como reza su subtítulo, una defensa razonada de la Fiesta. El libro tiene varias partes, desde esa primera en la que explica la prohibición catalana (“El derecho a existir”), hasta unas abigarradas “Cavilaciones tauromáquicas”, en las que con un lenguaje propio de otras calendas, un personaje de ficción, Mariano Villegas, ofrece su visión sobre los valores que encierra lo taurino. Se incluyen también diversos Anexos como la comparecencia del autor ante el Parlamento catalán con ocasión de la tramitación de la ILP que acabó prohibiendo los toros en Cataluña, una carta abierta al alcalde Barcelona Joan Clos publicada en 2004 cuando el consistorio barcelonés declaró antitaurina a la ciudad condal, un Manifiesto por la libertad hecho público en diciembre de 2010, una cronología de los hechos que acabaron con la prohibición de la tauromaquia y que nos retrotrae a 1988, “Yo señalo”, texto en el que pone nombres a quien han ido poniendo las piedras que han acabado con la Fiesta en Cataluña (Balañá´s incluidos) y la papeleta de voto nulo que el autor ejerció su derecho al voto en las elecciones al Parlamento catalán en 2010, en la que con una foto de José Tomás instrumentando un pavoroso estatuario, se puede leer, en catalán y en castellano, “Doy mi voto a la candidatura ¡Toros SÍ!”. El libro, como puede intuirse por la diversidad de propuestas, estilos y Anexos, no es homogéneo, pero resulta interesante, ilustrativo y enriquecedor, proponiendo no pocos elementos de reflexión y análisis.
En todo caso, para mí, lo más interesante de todo es un breve apartado de seis páginas en las que se contienen “Siete ideas para el futuro” que comparto casi al cien por cien y que, desde mi punto de vista, son absolutamente esenciales para encarar el futuro. Son reflexiones sobre “El repliegue artístico. Vuelta a las esencias a través del compromiso artístico”, en el que propone que los toreros vuelvan a pensar en lo sagrado de su profesión, se recupere la trascendencia, nos alejemos de la frivolidad y se cambie la cantidad por la calidad (“Cada corrida, cada feria debe ser un acontecimiento de toreo grande, de arte generador de emociones”). O sobre la “Gestión empresarial”, en la que critica los pliegos de condiciones de las plazas, la insistencia en los cánones y el uso de la gestión taurina para fines extrataurinos; aboga por una reducción drástica del número de festejos para llegar a un número sostenible económicamente, buscando la vía para producir festejos menores en pequeñas localidades. O sobre el “Reglamento”, insistiendo en la necesidad de un reglamento unificado. “Comunicación e imagen”, proponiendo un “lavado integral y en profundidad” de la información taurina en los medios audiovisuales y una reducción drástica de las transmisiones taurinas “hasta llegar a las tres o cuatro por año como máximo, concretadas en eventos de la máxima expectación y, a ser posible, en transmisión abierta realizada en función de lo que es la tauromaquia, huyendo del deporte, que es lo que se estila hoy”; es decir, poner en manos del cine (y no del deporte) la imagen de los toros. “El gremio”, proponiendo la creación de un lobby taurino que englobe los intereses del sector. Y, por último, “Cultura y educación” proponiendo exigir a las administraciones el apoyo a la tauromaquia como una actividad cultural de primer orden. Como digo, se puede estar de acuerdo en todo o no (particularmente tengo mis dudas al respecto de las retransmisiones taurinas, aunque entiendo perfectamente las razones y el propósito de Boix), pero, desde luego, no puede negarse un ápice la oportunidad y calidad de la reflexión. Este es el camino, y no las pataletas habituales.
Last, but not least, “Desde la Maestranza”, de Juan Manuel Albendea publicado en Guadalturia, es otro libro imprescindible. Albendea es diputado del PP por Sevilla y desde su escaño ha encabezado numerosas iniciativas a favor de la Fiesta, siempre ahogadas por las infantiles riñas partidistas. Pero Albendea ha sido también crítico taurino y es aficionado práctico. En “Desde la Maestranza” recopila diferentes escritos taurinos. Desde una brillante conferencia sobre lo que el Ministerio de Cultura puede hacer con las competencias taurinas, hasta crónicas de festejos en la Maestranza, otras reflexiones generales sobre el estado de la tauromaquia, semblanzas de toreros, necrológicas de gente del toro, “Impedimentos añejos” (La Iglesia católica y los toros; Mujeres toreras), la Monarquía y los toros o un entrañable relato taurino (“Un día de toros”). Albendea es un magnífico aficionado, un crítico riguroso y un lúcido analista de la tauromaquia. Como he advertido en el caso de Boix, hay cuestiones sobre las que no comparto absolutamente su criterio, pero me parece que su reflexión en perfectamente lúcida, argumentada y pertinente. Son estos los caminos del debate. Y gente de este nivel la que debe encabezarlos.
sábado, 25 de junio de 2011
Apuntes casi olvidados
Aunque la Feria de San Isidro y su apéndice del aniversario (Beneficencia incluida) andan ya casi olvidados, no quiero dejar de apuntar una breve impresión de los festejos a los que puede acudir a partir del día 25 (los anteriores han quedado ya reseñados, con mayor o menor fortuna).
El día 25, la corrida de Alcurrucén salió mala en general, pero, a cambio, echó un segundo toro excepcional: “Arrestado”, un toro realmente bueno para la muleta, bravo, codicioso y repetidor. Castella le hizo una buena faena, pero sin estar a la altura de la embestida del animal. Era toro de triunfo grande y la faena quedó en una merecida oreja. Con el otro, Castella estuvo dispuesto, pero su oponente no le dio opciones. Joselito Adame confirmó alternativa con una gran disposición en sus dos oponentes y algún apunte de buen toreo, pero sin llegar a rematar por el poco juego de los animales. Tampoco tuvo suerte Perera en el sorteo, pero, además, se le vio con más empeño que claridad, y con una preocupante falta de puntería con los aceros.
El 26, otra corrida de Núñez, versión El Cortijillo. Y tampoco ayudó nada. Todos esperábamos que después de los fríos comienzos de estos toros, acabaran rompiendo. Pero no fue así. Quizá sólo el segundo, que le tocó a Morenito de Aranda, que tuvo con él momentos de buen toreo al comienzo de una faena a menos y rematada malamente con la espada. Fuera de eso, ni Urdiales (con mucha voluntad), ni Tendero (con evidente falta de oficio) pudieron hacer nada.
Los toros de Samuel Flores el domingo 29 fueron grandes, muy grandes, y con unos pitones infinitos; pero también mansos, muy mansos. Frente a ellos, Padilla tiró de oficio, sin posibilidad de lucimiento alguno. Ferrera demostró una voluntad sin límites y pudo lucirse en un emocionantísimo tercio de banderillas en el quinto (sobrero de Los Chospes). César Jiménez estuvo muy serio y dispuesto toda la tarde, dejando algunos apuntes de buen toreo, especialmente en alguna serie al tercero y en un muy buen quite al quinto, con chicuelinas, improvisado farol y revolera.
El día 1, la corrida de Palha salió mala, malísima. Fea, mal presentada y de un comportamiento infecto. Nada que ver con lo que debe ser un toro bravo. Frente a tales regalitos, Bolívar estuvo serio y pidió a los picadores que trataran de lucir a los toros y ejecutar con especial dedicación la suerte de varas; pero los toros no tenían la bravura precisa para que aquello cuajara del todo. Hubo ciertos apuntes de interés, pero sin rematarse. Con la muleta, imposible cualquier atisbo de belleza. Salvador Cortés tampoco pudo hacer nada ni con el sobrero de Carmen Segovia ni con el mulo de 650 kilos que le correspondió en quinto lugar. Y David Mora apuntó su disposición y esfuerzo frente a otro lote imposible. Corrida larga, mala y aburrida.
La corrida de Cuadri del día 2 fue mansa sin paliativos, a excepción de un muy buen quinto toro. Debo reconocer que no entiendo a quienes han aplaudido esta corrida, insistiendo en que todos los toros tienen su lidia y señalando que los de esta tarde fueron toros “con interés”. A mi juicio, la corrida fue mansa y careció completamente de clase, a excepción del indicado quinto. Es cierto que fueron duros de patas y que la gente no se aburrió, pero el peligro siempre presente provenía de una clara mansedumbre y falta e clase, no de la bravura y la nobleza, que son, a mi juicio, las virtudes de las que debe provenir la emoción. Frente a estos animales, Fundi hizo lo que pudo, aunque con menor convicción y oficio que otras veces. Alberto Aguilar puso muchas más ganas que técnica y sufrió un par de feas volteretas. Fandiño, por su parte, tuvo una tarde muy seria. La plaza de Las Ventas está con él, pero él también pone todo de su parte. A mi juicio, no estuvo del todo a la altura del quinto, pero es cierto que hubo momentos de buen toreo. Habrá que verle más, para ver si de ese interés y triunfo de una oreja se pasa a la rotundidad clamorosa de las dos orejas.
Lo de la corrida de Beneficencia el día 8 fue la constatación de cómo los prejuicios de una parte del público de Las Ventas puede arruinar para todos una tarde. El Juli en el tercero hizo una faena de auténtico maestro, enseñando a embestir a un toro a base de temple, de lograr que no le tocara ni una vez la muleta, llevándole, pudiéndole, para acabar sacando dos o tres series impresionantes que nadie hubiera podido imaginar que aquel toro tuviera. Mató mal, muy mal. Pero eso no empaña una faena que demuestra una afición, un saber hacer y una responsabilidad muy poco comunes. Juan Mora dejó apuntes de su añeja torería, sin acabar de rematar ninguno de los dos toros. Y Morante dejó también algún momento de inspiración, aunque mucho nos tememos que este año le cuesta mucho más confiarse y demostrar la rotundidad a la que estábamos acostumbrados en las dos últimas temporadas.
El día 11, Abellán sufrió una fea cornada en la boca después de una faena con voluntad a un animal soso. Luque no tuvo opción de ningún tipo con dos toros flojos y protestados. Y Fandi puso todo de su parte para agradar, pero hay quienes no aceptan una personalidad como la suya, o que sea el líder del escalafón sin el beneplácito de no sé qué tendido. Demostró un oficio enorme, momentos importantes con el capote, algunos pares de banderillas plenos de facultades y emoción y series aseadas con la muleta. En alguno de sus toros hubo una lidia completa, desde la salida del toro hasta su muerte. Podrá gustar más o menos su estética, pero no es irrelevante que el torero se preocupe de que el público disfrute con todos los tercios (mucho más que lo que lo hacen algunos de los consentidos de la supuesta afición).
Y así acabó un mes de toros donde los triunfos estuvieron, en gran medida, en aquellas tardes en las era previsible. Manzanares, Talavante y Juli han demostrado ser los que mandan. Y César Jiménez, Fandiño y David Mora (este por su faena hace una semana), reivindican un mayor sitio en las ferias.
De los toros, los veterinarios nos han hurtado la posibilidad de ver algunas ganadería y toros que hubieran sido de interés. Las tardes toristas han demostrado que esas ganaderías no están en buen momento (excepción hecha de un toro de Cuadri). De Alcurrucén y El Cortijillo se ha salvado un toro. Y la corrida más completa ha sido la de Juan Pedro Domecq. Toda una lección.
El día 25, la corrida de Alcurrucén salió mala en general, pero, a cambio, echó un segundo toro excepcional: “Arrestado”, un toro realmente bueno para la muleta, bravo, codicioso y repetidor. Castella le hizo una buena faena, pero sin estar a la altura de la embestida del animal. Era toro de triunfo grande y la faena quedó en una merecida oreja. Con el otro, Castella estuvo dispuesto, pero su oponente no le dio opciones. Joselito Adame confirmó alternativa con una gran disposición en sus dos oponentes y algún apunte de buen toreo, pero sin llegar a rematar por el poco juego de los animales. Tampoco tuvo suerte Perera en el sorteo, pero, además, se le vio con más empeño que claridad, y con una preocupante falta de puntería con los aceros.
El 26, otra corrida de Núñez, versión El Cortijillo. Y tampoco ayudó nada. Todos esperábamos que después de los fríos comienzos de estos toros, acabaran rompiendo. Pero no fue así. Quizá sólo el segundo, que le tocó a Morenito de Aranda, que tuvo con él momentos de buen toreo al comienzo de una faena a menos y rematada malamente con la espada. Fuera de eso, ni Urdiales (con mucha voluntad), ni Tendero (con evidente falta de oficio) pudieron hacer nada.
Los toros de Samuel Flores el domingo 29 fueron grandes, muy grandes, y con unos pitones infinitos; pero también mansos, muy mansos. Frente a ellos, Padilla tiró de oficio, sin posibilidad de lucimiento alguno. Ferrera demostró una voluntad sin límites y pudo lucirse en un emocionantísimo tercio de banderillas en el quinto (sobrero de Los Chospes). César Jiménez estuvo muy serio y dispuesto toda la tarde, dejando algunos apuntes de buen toreo, especialmente en alguna serie al tercero y en un muy buen quite al quinto, con chicuelinas, improvisado farol y revolera.
El día 1, la corrida de Palha salió mala, malísima. Fea, mal presentada y de un comportamiento infecto. Nada que ver con lo que debe ser un toro bravo. Frente a tales regalitos, Bolívar estuvo serio y pidió a los picadores que trataran de lucir a los toros y ejecutar con especial dedicación la suerte de varas; pero los toros no tenían la bravura precisa para que aquello cuajara del todo. Hubo ciertos apuntes de interés, pero sin rematarse. Con la muleta, imposible cualquier atisbo de belleza. Salvador Cortés tampoco pudo hacer nada ni con el sobrero de Carmen Segovia ni con el mulo de 650 kilos que le correspondió en quinto lugar. Y David Mora apuntó su disposición y esfuerzo frente a otro lote imposible. Corrida larga, mala y aburrida.
La corrida de Cuadri del día 2 fue mansa sin paliativos, a excepción de un muy buen quinto toro. Debo reconocer que no entiendo a quienes han aplaudido esta corrida, insistiendo en que todos los toros tienen su lidia y señalando que los de esta tarde fueron toros “con interés”. A mi juicio, la corrida fue mansa y careció completamente de clase, a excepción del indicado quinto. Es cierto que fueron duros de patas y que la gente no se aburrió, pero el peligro siempre presente provenía de una clara mansedumbre y falta e clase, no de la bravura y la nobleza, que son, a mi juicio, las virtudes de las que debe provenir la emoción. Frente a estos animales, Fundi hizo lo que pudo, aunque con menor convicción y oficio que otras veces. Alberto Aguilar puso muchas más ganas que técnica y sufrió un par de feas volteretas. Fandiño, por su parte, tuvo una tarde muy seria. La plaza de Las Ventas está con él, pero él también pone todo de su parte. A mi juicio, no estuvo del todo a la altura del quinto, pero es cierto que hubo momentos de buen toreo. Habrá que verle más, para ver si de ese interés y triunfo de una oreja se pasa a la rotundidad clamorosa de las dos orejas.
Lo de la corrida de Beneficencia el día 8 fue la constatación de cómo los prejuicios de una parte del público de Las Ventas puede arruinar para todos una tarde. El Juli en el tercero hizo una faena de auténtico maestro, enseñando a embestir a un toro a base de temple, de lograr que no le tocara ni una vez la muleta, llevándole, pudiéndole, para acabar sacando dos o tres series impresionantes que nadie hubiera podido imaginar que aquel toro tuviera. Mató mal, muy mal. Pero eso no empaña una faena que demuestra una afición, un saber hacer y una responsabilidad muy poco comunes. Juan Mora dejó apuntes de su añeja torería, sin acabar de rematar ninguno de los dos toros. Y Morante dejó también algún momento de inspiración, aunque mucho nos tememos que este año le cuesta mucho más confiarse y demostrar la rotundidad a la que estábamos acostumbrados en las dos últimas temporadas.
El día 11, Abellán sufrió una fea cornada en la boca después de una faena con voluntad a un animal soso. Luque no tuvo opción de ningún tipo con dos toros flojos y protestados. Y Fandi puso todo de su parte para agradar, pero hay quienes no aceptan una personalidad como la suya, o que sea el líder del escalafón sin el beneplácito de no sé qué tendido. Demostró un oficio enorme, momentos importantes con el capote, algunos pares de banderillas plenos de facultades y emoción y series aseadas con la muleta. En alguno de sus toros hubo una lidia completa, desde la salida del toro hasta su muerte. Podrá gustar más o menos su estética, pero no es irrelevante que el torero se preocupe de que el público disfrute con todos los tercios (mucho más que lo que lo hacen algunos de los consentidos de la supuesta afición).
Y así acabó un mes de toros donde los triunfos estuvieron, en gran medida, en aquellas tardes en las era previsible. Manzanares, Talavante y Juli han demostrado ser los que mandan. Y César Jiménez, Fandiño y David Mora (este por su faena hace una semana), reivindican un mayor sitio en las ferias.
De los toros, los veterinarios nos han hurtado la posibilidad de ver algunas ganadería y toros que hubieran sido de interés. Las tardes toristas han demostrado que esas ganaderías no están en buen momento (excepción hecha de un toro de Cuadri). De Alcurrucén y El Cortijillo se ha salvado un toro. Y la corrida más completa ha sido la de Juan Pedro Domecq. Toda una lección.
martes, 24 de mayo de 2011
Madrid (24 de mayo de 2011) - ¿Para esto nos "defienden"?
De mi parte, que le vayan dando las gracias a los veterinarios por ser tan serios y concienzudos en su trabajo. Y a los "puristas", con un nivel de discernimiento exquisito para las hechuras de los toros que jamás aplicarían si se miraran al espejo. Y a los equipos gubernativos, que defienden nuestros derechos como aficionados. Y a la empresa, diligente para traer otra corrida de toros más grande.
Gracias a todos los que han conseguido, defendiendo nuestros derechos, jodernos una tarde de toros.
Porque no tengo ni idea cómo serían los toros de Román Sorando, ni su trapío, ni su "guapura" (cada cual se pone cachondo con lo que le apetece). Pero creo que es difícil, muy difícil, que hubieran dado menos juego que lo que ha salido hoy por toriles.
Si en vez de preocuparse tanto por el volumen de los toros y el tamaño de sus cuernos (el de los toros, quiere decirse, no el de los propios), todos estos defensores que nos obligan a tener se ocuparan de saber qué ganaderías están embistiendo y permitieran que vinieran con lo que el ganadero crea que es lo mejor de su camada (no lo más grande) otro gallo nos cantaría.
Eso sí, de este modo han podido joderle la tarde también a Manzanares, que en dos de las tres tardes que ha toreado no ha podido hacerlo a los toros de la ganadería con la que se había anunciado. Porque ha vuelto a demostrar su momento excepcional, y el de su cuadrilla (tarde excepcional de Curro Javier, que se llevó un susto impresionante en el sexto, y bien también Trujillo aunque marró al colocar uno de los pares). Y cómo ejecuta la suerte del volapié de un modo impresionante. Algunos lances, unos pocos muletazos, y poco más. Eso sí, algunos sádicos estaban contentísimos porque no había podido triunfar y porque como no había forma de sacar faena podían aprovechar para recriminarle la colocación y decir todo tipo de sandeces.
Juan Mora también ha dejado detalles aislados de su torería, pero poco más. Y Cayetano ni siquiera detalles. Ni los toros le han acompañado (el sexto era una "prenda" al que además no le ha hecho las cosas bien y ha ido empeorando), ni él está en su mejor momento.
Gracias, señores. Muchas gracias por defenderme. Pero para eso, casi prefiero que me engañen con un toro más pequeño y cites algo menos cruzados. Creo que voy a disfrutar mucho más. Aunque algunos pierdan su empleo y otros crean que la civilización se derrumba por falta de esencias.
¡Que se lo han mirar, por favor! Pero déjennos en paz. No nos defiendan tanto y permítannos que disfrutemos con la Fiesta.
Gracias a todos los que han conseguido, defendiendo nuestros derechos, jodernos una tarde de toros.
Porque no tengo ni idea cómo serían los toros de Román Sorando, ni su trapío, ni su "guapura" (cada cual se pone cachondo con lo que le apetece). Pero creo que es difícil, muy difícil, que hubieran dado menos juego que lo que ha salido hoy por toriles.
Si en vez de preocuparse tanto por el volumen de los toros y el tamaño de sus cuernos (el de los toros, quiere decirse, no el de los propios), todos estos defensores que nos obligan a tener se ocuparan de saber qué ganaderías están embistiendo y permitieran que vinieran con lo que el ganadero crea que es lo mejor de su camada (no lo más grande) otro gallo nos cantaría.
Eso sí, de este modo han podido joderle la tarde también a Manzanares, que en dos de las tres tardes que ha toreado no ha podido hacerlo a los toros de la ganadería con la que se había anunciado. Porque ha vuelto a demostrar su momento excepcional, y el de su cuadrilla (tarde excepcional de Curro Javier, que se llevó un susto impresionante en el sexto, y bien también Trujillo aunque marró al colocar uno de los pares). Y cómo ejecuta la suerte del volapié de un modo impresionante. Algunos lances, unos pocos muletazos, y poco más. Eso sí, algunos sádicos estaban contentísimos porque no había podido triunfar y porque como no había forma de sacar faena podían aprovechar para recriminarle la colocación y decir todo tipo de sandeces.
Juan Mora también ha dejado detalles aislados de su torería, pero poco más. Y Cayetano ni siquiera detalles. Ni los toros le han acompañado (el sexto era una "prenda" al que además no le ha hecho las cosas bien y ha ido empeorando), ni él está en su mejor momento.
Gracias, señores. Muchas gracias por defenderme. Pero para eso, casi prefiero que me engañen con un toro más pequeño y cites algo menos cruzados. Creo que voy a disfrutar mucho más. Aunque algunos pierdan su empleo y otros crean que la civilización se derrumba por falta de esencias.
¡Que se lo han mirar, por favor! Pero déjennos en paz. No nos defiendan tanto y permítannos que disfrutemos con la Fiesta.
lunes, 23 de mayo de 2011
Madrid (22 de mayo de 2011) - ¡Viva el monoencaste!
Si la reivindicación de encastes y ganadería diferentes supone defender corridas como la de Partido de Resina, o como la de Escolar del otro día (salvado sea el primero), o como la de Dolores Aguirre de Sevilla,... conmigo que no cuenten. Así, prefiero el monoencaste. Prefiero ver un día a Juan Pedro, otro a Cuvillo, otro al Pilar, otro a Fuente Ymbro, otro a Victoriano del Río, otro al Ventorrilllo,... Las posibilidades de que un toro de estos hierros meta la cara es, a lo que se ve, mucho más probable. Y, en consecuencia, es más probable ver torear que, al cabo, es lo que uno persigue cuando va a la Plaza. Rarezas de uno, ya saben.
Que sea bueno mantener una ganadería como Pablo Romero (hoy Partido de Resina) es algo que no puedo discutir. Que esos toros tengan que lidiarse sólo tiene sentido si hay alguna posibilidad de que tengan al menos una gota de casta y que, por lo menos uno, embista por derecho.
En esta corrida sólo embistió de verdad el primero, uno de Nazario Ibáñez que remendó la corrida y con el que Garibay demostró oficio y detalles de gusto, que no tuvieron más recompensa por el mal uso de la espada. El cuarto fue un animal de ¡672 kilos! de Partida de Resina manso y difícil que le corneó durante la faena de muleta. Una barbaridad que salgan toros así y una pena que el mejicano acabara en la enfermería.
Serafín Marín estuvo muy bien de capa con el segundo bis, un sobrero de Los Chospes al que recibió por verónicas ganándole terreno en cada lance. Con la muleta, lo mejor fue su decisión, las dos primeras series en redondo y las ceñidísimas manoletinas del final. Se quedó enganchado en los pitones al entrar a matar al toro, afortunadamente sin consecuencias. El quinto era un toro imposible con el que estuvo muy firme, pero al que era imposible sacarle nada. Nuevamente, no muy acertado con los aceros. Grata impresión la que dejó Serafín, aunque sin nada relevante que no sean su decisión y esos pocos destellos en el primero de su lote.
Sergio Aguilar tuvo un lote imposible de Partido de Resina, con dos toros sin casta alguna, pero tampoco se le vio excesivamente centrado. A ver si en la próxima comparecencia los toros ayudan algo más.
PD. Hoy me he quedado sin ver a los novilleros. Una pena. Me cuentan que el mejicano Sergio Flores ha estado bien.
PD2. No hay derecho a que hayan echado para atrás la corrida de Sorando para mañana, como hicieron el otro día con Garcigrande. No puede ser que se carguen de esta forma los carteles de las figuras. Por favor, que se vean antes los toros en el campo y se decidan si las corridas están o no para Madrid cuando salgan los carteles. Y menos preocupación por el "tipo" y más por el comportamiento: lo mismo así podemos empujar la Fiesta, y no tirarla al suelo como parece que pretenden algunos "aficionados".
Que sea bueno mantener una ganadería como Pablo Romero (hoy Partido de Resina) es algo que no puedo discutir. Que esos toros tengan que lidiarse sólo tiene sentido si hay alguna posibilidad de que tengan al menos una gota de casta y que, por lo menos uno, embista por derecho.
En esta corrida sólo embistió de verdad el primero, uno de Nazario Ibáñez que remendó la corrida y con el que Garibay demostró oficio y detalles de gusto, que no tuvieron más recompensa por el mal uso de la espada. El cuarto fue un animal de ¡672 kilos! de Partida de Resina manso y difícil que le corneó durante la faena de muleta. Una barbaridad que salgan toros así y una pena que el mejicano acabara en la enfermería.
Serafín Marín estuvo muy bien de capa con el segundo bis, un sobrero de Los Chospes al que recibió por verónicas ganándole terreno en cada lance. Con la muleta, lo mejor fue su decisión, las dos primeras series en redondo y las ceñidísimas manoletinas del final. Se quedó enganchado en los pitones al entrar a matar al toro, afortunadamente sin consecuencias. El quinto era un toro imposible con el que estuvo muy firme, pero al que era imposible sacarle nada. Nuevamente, no muy acertado con los aceros. Grata impresión la que dejó Serafín, aunque sin nada relevante que no sean su decisión y esos pocos destellos en el primero de su lote.
Sergio Aguilar tuvo un lote imposible de Partido de Resina, con dos toros sin casta alguna, pero tampoco se le vio excesivamente centrado. A ver si en la próxima comparecencia los toros ayudan algo más.
PD. Hoy me he quedado sin ver a los novilleros. Una pena. Me cuentan que el mejicano Sergio Flores ha estado bien.
PD2. No hay derecho a que hayan echado para atrás la corrida de Sorando para mañana, como hicieron el otro día con Garcigrande. No puede ser que se carguen de esta forma los carteles de las figuras. Por favor, que se vean antes los toros en el campo y se decidan si las corridas están o no para Madrid cuando salgan los carteles. Y menos preocupación por el "tipo" y más por el comportamiento: lo mismo así podemos empujar la Fiesta, y no tirarla al suelo como parece que pretenden algunos "aficionados".
domingo, 22 de mayo de 2011
Resumen semanal (16 al 21 de mayo de 2011)
Como ya comenté la tarde del cabreo, razones laborales me impiden sacar un rato para contar cada noche lo que está pasando en la plaza. Pero no por ello quería dejar de compartir, siquiera a modo de resumen, algunas consideraciones sobre lo que ha sucedido en la que era, a priori, la semana grande de la Feria.
Lo primero que hay que destacar es que ha sido una semana de triunfos, donde todas las tardes hemos visto cosas muy interesantes, hemos visto toreo del bueno.
Triunfos, además, que han traspasado el ámbito de lo taurino y han tenido una cierta relevancia en los medios generalistas, algo que siempre es importante, pero que en una época como esta es esencial. Hacía mucho tiempo que la gente no preguntaba fuera de los toros por lo que había pasado en Las Ventas y esta semana gente que no es aficionada, que no va por la plaza, me ha preguntado varias veces por Talavante y por Manzanares.
Los toros, por el contrario, han defraudado. Después del fiasco del domingo 15, a Cuvillo se le miraba con lupa y sólo pasaron el reconocimiento cuatro toros, remendándose la corrida con dos de Ortigao Costa, grandones y bastos que desbarataron lo que debía haber sido una tarde aún más importante. Igual que la tarde del viernes 20, en las que los toreros salieron a por todas (Talavante y Manzanares querían medirse después de que ambos hubieran salido en su anterior comparecencia por la Puerta Grande y Castella venía arreando), pero el baile de corrales tiró por la borda todas las ilusiones, o cuando menos el 50%, ya que los tres últimos toros algo dejaron hacer. Insisto en que me parece lamentable que en una plaza como ésta un ganadero (Garcigrande) traiga catorce toros y no se le apruebe ninguno. O nadie había ido al campo, o habían ido sólo a comer y a beber. Una cosa es que los toros no se reconozcan en el campo y otra que no se pueda saber si la corrida es o no para Madrid y si tiene o no arreglo con otros toros que haya en la finca. El remiendo de Juan Pedro demostró que lo de Parladé está escasito de presencia y de fondo, pero que lo de Juan Pedro (salieron dos de este hierro) ha tenido una evolución muy interesante.
Centrándonos en las corridas de toros, la del martes tuvo un nombre: Talavante, que en su tercero dio un auténtico recital de toreo al natural templado, hondo y personalísimo. Toreó también bien de capa y recetó una estocada magnífica. En el sexto de la tarde la faena fue más irregular, aunque con destellos de interés. Esa tarde el Cid estuvo mal, muy mal, sin paliativos, con un toro (el primero) de gran calidad y otro (el cuarto) al que le picaron por dos y aún así demostró clase. Perera tiene ganas, pero se le ve algo falto de sitio y empeñado en que los toros embistan como él quiere para hacer su faena, y no la de cada astado. Aun así, tuvo el peor lote de la tarde. De los toros del Ventorillo, los hubo de distinta nota, pero fue un encierro con algunos de interés, destacando el primero y el tercero (al que, por cierto, se le picó muy poco y aquí residió posiblemente, una de las razones del éxito de Talavante).
El día 18, sufrimos el remiendo de la corrida de Cuvillo con dos de Ortigao. El primero de estos le correspondió a Juli, un toro sin fuerza con el que poco pudo hacer. Con el cuarto de Cuvillo, Juli estuvo técnico y profundo en una faena con momentos de muchísimo interés. Hubo derechazos arrastrando toda la muleta. Es difícil torear más bajo y más templado. Castella no tuvo especial suerte en el sorteo, pero tampoco mostró estar en el mejor de sus momentos, algo que cuando se torea con el Juli y Manzanares, que sí lo están, se nota mucho. Su primero fue un toro muy protestado y el viento le molestó, hay alguna serie de más interés, pero no construye una faena con interés. Tampoco se acopló con el quinto bis, de Carmen Segovia, en un trasteo que pasó sin pena ni gloria. Pero la tarde fue de Manzanares, que en su primero se vio muy molestado por el viento, pero dejó algún muletazo con un gusto extraordinario y una estocada magnífica. Además de permitirnos disfrutar nuevamente de una lidia perfecta de su cuadrilla. El lío vino en el sexto, un toro al que cuajó tandas sensacionales con la derecha de toreo largo y muy hondo y una serie al natural de muy buena nota. Toreo estético, de series con muchos muletazos y una personalidad única. Es cierto que no siempre estaba cruzado y que había cierta distancia entre el toro y él, pero es que esto es imprescindible si uno quiere dar series largas y no “dos y el de pecho” como es costumbre últimamente. Para rematar, se llevó el toro a los medios y le recetó una estocada recibiendo que queda para los anales de la plaza.
El jueves 19 vivimos una paradoja que viene siendo habitual en los últimos años. Por la mañana se colocó en el patio de arrastre el azulejo que conmemoraba la mejor corrida de la feria del año anterior (Puerto de San Lorenzo) y por la tarde esa misma ganadería dio un petardo. Ya ocurrió otros años con Peñajara y otros. El ganadero al que nombren triunfador este año (si no queda desierto el asunto…) que se lo piense. Avisado está. Las pocas posibilidades de la corrida sólo sirvieron para comprobar que el Cid sigue ahí, que Perera está con unas ganas impresionantes (y con momentos muy buenos) y que Luque torea cada vez mejor con el capote, pero entre sus cosas y los sorteos no acaba de rematar una faena con la muleta. La faena del Cid al primero pasó sin más; no así la del cuarto en la que dio unas series al natural realmente excepcionales. Toreo al natural que ya le hemos visto, aunque hacía tanto que casi lo habíamos olvidado. Se tiró a matar con mucha fe y enterró la espada… Esperemos que esto sea sólo el principio de cómo vuelve por sus fueros el de Salteras. Perera hizo una faena de menos a más al segundo, pese al cachondeo de los mismos de siempre a los que ya nos hemos referido y que le costó esa fea voltereta. En el quinto también dejó momentos de interés, pero sin acabar de rematar (en parte importante por el toro, tal vez en parte porque le falte algo de sitio). Lo de Luque queda dicho: gran toreo de capa y menos rotundidad con la muleta.
La corrida del viernes 20 la desbarató el baile de corrales. Los tres primeros de Parladé no sirvieron. Con el cuarto, primero de los de Juan Pedro, Castella toreó muy bien con el capote y cortó una oreja por una faena irregular con la muleta: hubo series de interés, pero no el acople y la rotundidad que, a nuestro juicio, el toro permitía. El otro de Juan Pedro le correspondió a Manzanares, que lo toreó a placer. Primero, exquisito con el capote, en verónicas y delantales de ensueño. Lidia perfecta, como siempre, y faena rotunda con ambas manos, tanto en redondo como al natural, cuajando series poderosas y grandes de verdad. Volapié inapelable. Y la sensación para alguno de que, a pesar de que los trofeos indiquen lo contrario, posiblemente esta faena fuera más redonda que la del miércoles. A Talavante le tocó como sexto un manso de Parladé al que, después de diversas probaturas, se llevó a chiqueros, donde a base de tesón y de técnica consiguió sacarle tandas al natural que nadie hubiera imaginado que tuviera aquel animal. Naturales largos, lentos y grandiosos. Faena de gran nivel que se quedó sin trofeo por el mal uso de la espada.
La corrida de rejones del sábado deja a Ventura como triunfador numérico con dos faenas importantes y espectaculares. Pablo Hermoso también estuvo muy bien: es el maestro y el que ha creado las reglas del rejoneo actual. Y aunque no esté tan en forma como hace cuatro o cinco años y a veces falle con el rejón de muerte, sigue teniendo una monta y una pureza excepcionales. Además, sus toros tuvieron un punto de dificultad que sólo su maestría es capaz de convertir en faenas como las que hizo. Bohórquez estuvo clásico y sin estridencia en su primero y francamente desacertado en el cuarto.
Y dejo para el final la novillada. Una novillada interesantísima y encastada, que dejó una cornada a Jiménez Fortes, que antes había toreado realmente bien con el capote. El sexto fue mejor y más noble. A Manuel Larios se le nota su falta de oficio y de festejos, aunque tiene disposición. Y Víctor Barrios dejó pasajes de interés en sus dos faenas y se le nota más placeado.
(Si alguien ha llegado hasta aquí, se lo agradezco. Perdón por la extensión, pero mejor así a que estos apuntes quedara en el olvido…)
Lo primero que hay que destacar es que ha sido una semana de triunfos, donde todas las tardes hemos visto cosas muy interesantes, hemos visto toreo del bueno.
Triunfos, además, que han traspasado el ámbito de lo taurino y han tenido una cierta relevancia en los medios generalistas, algo que siempre es importante, pero que en una época como esta es esencial. Hacía mucho tiempo que la gente no preguntaba fuera de los toros por lo que había pasado en Las Ventas y esta semana gente que no es aficionada, que no va por la plaza, me ha preguntado varias veces por Talavante y por Manzanares.
Los toros, por el contrario, han defraudado. Después del fiasco del domingo 15, a Cuvillo se le miraba con lupa y sólo pasaron el reconocimiento cuatro toros, remendándose la corrida con dos de Ortigao Costa, grandones y bastos que desbarataron lo que debía haber sido una tarde aún más importante. Igual que la tarde del viernes 20, en las que los toreros salieron a por todas (Talavante y Manzanares querían medirse después de que ambos hubieran salido en su anterior comparecencia por la Puerta Grande y Castella venía arreando), pero el baile de corrales tiró por la borda todas las ilusiones, o cuando menos el 50%, ya que los tres últimos toros algo dejaron hacer. Insisto en que me parece lamentable que en una plaza como ésta un ganadero (Garcigrande) traiga catorce toros y no se le apruebe ninguno. O nadie había ido al campo, o habían ido sólo a comer y a beber. Una cosa es que los toros no se reconozcan en el campo y otra que no se pueda saber si la corrida es o no para Madrid y si tiene o no arreglo con otros toros que haya en la finca. El remiendo de Juan Pedro demostró que lo de Parladé está escasito de presencia y de fondo, pero que lo de Juan Pedro (salieron dos de este hierro) ha tenido una evolución muy interesante.
Centrándonos en las corridas de toros, la del martes tuvo un nombre: Talavante, que en su tercero dio un auténtico recital de toreo al natural templado, hondo y personalísimo. Toreó también bien de capa y recetó una estocada magnífica. En el sexto de la tarde la faena fue más irregular, aunque con destellos de interés. Esa tarde el Cid estuvo mal, muy mal, sin paliativos, con un toro (el primero) de gran calidad y otro (el cuarto) al que le picaron por dos y aún así demostró clase. Perera tiene ganas, pero se le ve algo falto de sitio y empeñado en que los toros embistan como él quiere para hacer su faena, y no la de cada astado. Aun así, tuvo el peor lote de la tarde. De los toros del Ventorillo, los hubo de distinta nota, pero fue un encierro con algunos de interés, destacando el primero y el tercero (al que, por cierto, se le picó muy poco y aquí residió posiblemente, una de las razones del éxito de Talavante).
El día 18, sufrimos el remiendo de la corrida de Cuvillo con dos de Ortigao. El primero de estos le correspondió a Juli, un toro sin fuerza con el que poco pudo hacer. Con el cuarto de Cuvillo, Juli estuvo técnico y profundo en una faena con momentos de muchísimo interés. Hubo derechazos arrastrando toda la muleta. Es difícil torear más bajo y más templado. Castella no tuvo especial suerte en el sorteo, pero tampoco mostró estar en el mejor de sus momentos, algo que cuando se torea con el Juli y Manzanares, que sí lo están, se nota mucho. Su primero fue un toro muy protestado y el viento le molestó, hay alguna serie de más interés, pero no construye una faena con interés. Tampoco se acopló con el quinto bis, de Carmen Segovia, en un trasteo que pasó sin pena ni gloria. Pero la tarde fue de Manzanares, que en su primero se vio muy molestado por el viento, pero dejó algún muletazo con un gusto extraordinario y una estocada magnífica. Además de permitirnos disfrutar nuevamente de una lidia perfecta de su cuadrilla. El lío vino en el sexto, un toro al que cuajó tandas sensacionales con la derecha de toreo largo y muy hondo y una serie al natural de muy buena nota. Toreo estético, de series con muchos muletazos y una personalidad única. Es cierto que no siempre estaba cruzado y que había cierta distancia entre el toro y él, pero es que esto es imprescindible si uno quiere dar series largas y no “dos y el de pecho” como es costumbre últimamente. Para rematar, se llevó el toro a los medios y le recetó una estocada recibiendo que queda para los anales de la plaza.
El jueves 19 vivimos una paradoja que viene siendo habitual en los últimos años. Por la mañana se colocó en el patio de arrastre el azulejo que conmemoraba la mejor corrida de la feria del año anterior (Puerto de San Lorenzo) y por la tarde esa misma ganadería dio un petardo. Ya ocurrió otros años con Peñajara y otros. El ganadero al que nombren triunfador este año (si no queda desierto el asunto…) que se lo piense. Avisado está. Las pocas posibilidades de la corrida sólo sirvieron para comprobar que el Cid sigue ahí, que Perera está con unas ganas impresionantes (y con momentos muy buenos) y que Luque torea cada vez mejor con el capote, pero entre sus cosas y los sorteos no acaba de rematar una faena con la muleta. La faena del Cid al primero pasó sin más; no así la del cuarto en la que dio unas series al natural realmente excepcionales. Toreo al natural que ya le hemos visto, aunque hacía tanto que casi lo habíamos olvidado. Se tiró a matar con mucha fe y enterró la espada… Esperemos que esto sea sólo el principio de cómo vuelve por sus fueros el de Salteras. Perera hizo una faena de menos a más al segundo, pese al cachondeo de los mismos de siempre a los que ya nos hemos referido y que le costó esa fea voltereta. En el quinto también dejó momentos de interés, pero sin acabar de rematar (en parte importante por el toro, tal vez en parte porque le falte algo de sitio). Lo de Luque queda dicho: gran toreo de capa y menos rotundidad con la muleta.
La corrida del viernes 20 la desbarató el baile de corrales. Los tres primeros de Parladé no sirvieron. Con el cuarto, primero de los de Juan Pedro, Castella toreó muy bien con el capote y cortó una oreja por una faena irregular con la muleta: hubo series de interés, pero no el acople y la rotundidad que, a nuestro juicio, el toro permitía. El otro de Juan Pedro le correspondió a Manzanares, que lo toreó a placer. Primero, exquisito con el capote, en verónicas y delantales de ensueño. Lidia perfecta, como siempre, y faena rotunda con ambas manos, tanto en redondo como al natural, cuajando series poderosas y grandes de verdad. Volapié inapelable. Y la sensación para alguno de que, a pesar de que los trofeos indiquen lo contrario, posiblemente esta faena fuera más redonda que la del miércoles. A Talavante le tocó como sexto un manso de Parladé al que, después de diversas probaturas, se llevó a chiqueros, donde a base de tesón y de técnica consiguió sacarle tandas al natural que nadie hubiera imaginado que tuviera aquel animal. Naturales largos, lentos y grandiosos. Faena de gran nivel que se quedó sin trofeo por el mal uso de la espada.
La corrida de rejones del sábado deja a Ventura como triunfador numérico con dos faenas importantes y espectaculares. Pablo Hermoso también estuvo muy bien: es el maestro y el que ha creado las reglas del rejoneo actual. Y aunque no esté tan en forma como hace cuatro o cinco años y a veces falle con el rejón de muerte, sigue teniendo una monta y una pureza excepcionales. Además, sus toros tuvieron un punto de dificultad que sólo su maestría es capaz de convertir en faenas como las que hizo. Bohórquez estuvo clásico y sin estridencia en su primero y francamente desacertado en el cuarto.
Y dejo para el final la novillada. Una novillada interesantísima y encastada, que dejó una cornada a Jiménez Fortes, que antes había toreado realmente bien con el capote. El sexto fue mejor y más noble. A Manuel Larios se le nota su falta de oficio y de festejos, aunque tiene disposición. Y Víctor Barrios dejó pasajes de interés en sus dos faenas y se le nota más placeado.
(Si alguien ha llegado hasta aquí, se lo agradezco. Perdón por la extensión, pero mejor así a que estos apuntes quedara en el olvido…)
jueves, 19 de mayo de 2011
Desalmados
Razones laborales me impiden hacer el seguimiento de la Feria. Pero hoy, desde la propia plaza, quiero GRITAR para que echen de la plaza a esos desalmados que estaban de chanza y burla de Perera, como si no se estuviera jugando la vida, justo cuando el toro le ha volteado varias veces de forma aparatosa y dramática.
Son seres sin el más mínimo atisbo de humanidad, de conciencia de la verdad que supone estar delante de cualquier toro. Son abyectos, ruines, infames, despreciables.
Uno puede protestar por el juego o la fuerza de lis toros, puede criticar lo que hace el torero. Pero NUNCA puede burlarse de lo que está haciendo ni minusvalorar su peligro.
Se imagina alguien lo que hubiera sucedido si ocurre una tragedia mientras se oye y se ve còmo algunos se burlaban de lo que estaba haciendo el diestro?
Lo dicho: son de lo peor. Perfectos indecentes. Fanaticos de sus mentiras. Sucios mediocres que disimulan su bajeza moral apelando a la pureza de una Fiesta que ni conocen ni aprecian.
Algo habrá que hacer para que no vuelvan a la plaza.
Sobran aquí.
Son seres sin el más mínimo atisbo de humanidad, de conciencia de la verdad que supone estar delante de cualquier toro. Son abyectos, ruines, infames, despreciables.
Uno puede protestar por el juego o la fuerza de lis toros, puede criticar lo que hace el torero. Pero NUNCA puede burlarse de lo que está haciendo ni minusvalorar su peligro.
Se imagina alguien lo que hubiera sucedido si ocurre una tragedia mientras se oye y se ve còmo algunos se burlaban de lo que estaba haciendo el diestro?
Lo dicho: son de lo peor. Perfectos indecentes. Fanaticos de sus mentiras. Sucios mediocres que disimulan su bajeza moral apelando a la pureza de una Fiesta que ni conocen ni aprecian.
Algo habrá que hacer para que no vuelvan a la plaza.
Sobran aquí.
domingo, 15 de mayo de 2011
Madrid (14 de mayo de 2011) - Sorpresas
La tarde se puso como para no haber ido. Fea en lo climatológico y absurda en el cartel. Sin embargo, como casi siempre, la pasión nos pudo y allí que nos plantamos.
Lo bueno de que se pudieran devolver entradas es que uno podía devolver la de tendido y sacarse una de grada para no tener que mojarse más que por dentro. Una vez más, se evidencia la importancia de que se instale algún mecanismo para cubrir la plaza (si es desmontable, mejor). No tiene sentido que la gente tenga que aguantar la que pasó ayer en los primeros toros. Ni que los toreros se mojen de esa forma. Eso sí, se demostró una vez más que el drenaje de la plaza es magnífico; no sé a quién hay que felicitar, pero desde aquí mis parabienes por esa obra de ingeniería que consigue que aquello embeba de forma continuada el agua y prácticamente se seque desde que deja de caer agua. Un diez.
Había dos toreros que tenían que ser sustituidos: Curro Díaz y Leandro. Entraron Iván Fandiño y Uceda Leal, los dos con méritos más que sobrados por la actuación el dos de mayo (el primero) y por la oreja conseguida el día anterior (Uceda). Pero lo cierto es que, después de estas sustituciones, el cartel quedaba manifiestamente extraño. Porque dos toreros de pellizco había sido sustituido por otros dos de estilos muy diferentes. Y cada cartel, cada tarde, tiene que propio discurso interno, un hilo que debe tratar de no romperse ni enredarse. Aún cuando los partes médicos obligan a ello. No discuto para nada la justicia de dar entrada a Fandiño y a Uceda. Lo que pido es que se reflexione sobre si lo único que deben contar son los triunfos en tardes anteriores.
Los astados eran de una ganadería (El Montecillo) que lidiaba su primera corrida de toros. Aunque esto es algo equívoco, ya que los toros son de Paco Medina, ganadero que después de colocar la ganadería de El Ventorrillo como una de las más interesantes de los últimos años, la vendió, quedándose, al parecer, con parte de los animales o de su material genético. Por lo que realmente lo que se lidió fue El Ventorrillo 2. Que dio un resultado desigual, pero de buena nota media.
En cuanto a los toreros, las reflexiones son similares a las de la corrida del viernes, con un cierto atisbo de esperanza en lo que se refiere a Iván Fandiño.
Uceda estuvo como el día anterior. Con detalles de gusto, sobre todo en su primero. Alguna serie de mucho gusto y temple. Pero sin romperse del todo. Series cortas. Sin dar el paso de rotundidad que imaginamos y siempre nos falta. A punto estuvo de cortar una oreja en ese primero, del que también hay que destacar el mérito que tuvo en medio del agua que estaba cayendo.
Iván Fandiño toreó en el segundo mucho mejor de lo que estábamos acostumbrados a verle. Hubo pasajes de toreo caro y un final por bernardinas realmente impactante por su valor, la cercanía y la verdad. Oreja ganada a ley. Salió a por todas en el quinto, pero el animal no permitía el lucimiento y no pudo sino dejar constancia de sus ganas y de que, él sí, quiere pisar a fondo el acelerador. Así se tiene que estar si se quiere uno hacer un hueco. A estos es a los que hay que hacérselo, en tanto sigan así.
Todo lo contrario de Tendero, al que vimos sin sitio, tanto en el parado tercero como en el sexto, un toro de mejor condición que pareció tener más juego del que extrajo el de Albacete. Una pena (al fin, sobre todo para él).
La gente salió hablando de Fandiño, de lo que había cambiado el tiempo y de cómo vendría hoy Morante...
Lo bueno de que se pudieran devolver entradas es que uno podía devolver la de tendido y sacarse una de grada para no tener que mojarse más que por dentro. Una vez más, se evidencia la importancia de que se instale algún mecanismo para cubrir la plaza (si es desmontable, mejor). No tiene sentido que la gente tenga que aguantar la que pasó ayer en los primeros toros. Ni que los toreros se mojen de esa forma. Eso sí, se demostró una vez más que el drenaje de la plaza es magnífico; no sé a quién hay que felicitar, pero desde aquí mis parabienes por esa obra de ingeniería que consigue que aquello embeba de forma continuada el agua y prácticamente se seque desde que deja de caer agua. Un diez.
Había dos toreros que tenían que ser sustituidos: Curro Díaz y Leandro. Entraron Iván Fandiño y Uceda Leal, los dos con méritos más que sobrados por la actuación el dos de mayo (el primero) y por la oreja conseguida el día anterior (Uceda). Pero lo cierto es que, después de estas sustituciones, el cartel quedaba manifiestamente extraño. Porque dos toreros de pellizco había sido sustituido por otros dos de estilos muy diferentes. Y cada cartel, cada tarde, tiene que propio discurso interno, un hilo que debe tratar de no romperse ni enredarse. Aún cuando los partes médicos obligan a ello. No discuto para nada la justicia de dar entrada a Fandiño y a Uceda. Lo que pido es que se reflexione sobre si lo único que deben contar son los triunfos en tardes anteriores.
Los astados eran de una ganadería (El Montecillo) que lidiaba su primera corrida de toros. Aunque esto es algo equívoco, ya que los toros son de Paco Medina, ganadero que después de colocar la ganadería de El Ventorrillo como una de las más interesantes de los últimos años, la vendió, quedándose, al parecer, con parte de los animales o de su material genético. Por lo que realmente lo que se lidió fue El Ventorrillo 2. Que dio un resultado desigual, pero de buena nota media.
En cuanto a los toreros, las reflexiones son similares a las de la corrida del viernes, con un cierto atisbo de esperanza en lo que se refiere a Iván Fandiño.
Uceda estuvo como el día anterior. Con detalles de gusto, sobre todo en su primero. Alguna serie de mucho gusto y temple. Pero sin romperse del todo. Series cortas. Sin dar el paso de rotundidad que imaginamos y siempre nos falta. A punto estuvo de cortar una oreja en ese primero, del que también hay que destacar el mérito que tuvo en medio del agua que estaba cayendo.
Iván Fandiño toreó en el segundo mucho mejor de lo que estábamos acostumbrados a verle. Hubo pasajes de toreo caro y un final por bernardinas realmente impactante por su valor, la cercanía y la verdad. Oreja ganada a ley. Salió a por todas en el quinto, pero el animal no permitía el lucimiento y no pudo sino dejar constancia de sus ganas y de que, él sí, quiere pisar a fondo el acelerador. Así se tiene que estar si se quiere uno hacer un hueco. A estos es a los que hay que hacérselo, en tanto sigan así.
Todo lo contrario de Tendero, al que vimos sin sitio, tanto en el parado tercero como en el sexto, un toro de mejor condición que pareció tener más juego del que extrajo el de Albacete. Una pena (al fin, sobre todo para él).
La gente salió hablando de Fandiño, de lo que había cambiado el tiempo y de cómo vendría hoy Morante...
Madrid (13 de mayo de 2011) - Homenaje
Con ocasión de la muerte de Don Juan Pedro Domecq se comentó que el ganadero era consciente de que, en su constante búsqueda de la clase del toro en la embestida, tal vez sus toros habían perdido algo de casta y de fuerza. Y que llevaba años tratando de recuperar esas virtudes. Pero en el campo las cosas aún no se han impregnado de esa absurda inmediatez de los tiempos actuales, siguen llevando su tiempo natural. Un tiempo que en la cría del toro supone al menos cinco años desde que uno decide qué quiere hacer hasta que el animal se lidia en un plaza.
Por eso, y por la fatalidad de la parca que nos une misteriosamente a todos, Don Juan Pedro no pudo ver la corrida del viernes en Madrid. Una corrida que fue de menos a más y en la que hubo tres toros: cuarto, quinto y sexto, de altísima nota. Toros que tuvieron clase, casta y fuerza, permitiendo que se le hubieran hecho muchas más cosas de las que vimos en la plaza. Toros que lucieron divisa negra como señal de luto.
No mataban la corrida las figuras, como sucedía con estos toros hasta anteayer. Eran tres toreros de ese grupo medio del escalafón que necesitan triunfar con rotundidad para entrar en las ferias. Pero que o no quieren, o no pueden, o no saben, dar ese paso más que les abriría las puertas del futuro. Un futuro que, si no, se presenta bastante negro con la que está cayendo en el país y en las plazas.
Uceda es uno de esos toreros. Un torero con clase, con temple, con gusto y con un uso extraordinario de la espada. No suele defraudar, pero uno no sale nunca contento del todo con él. Con su primero, por ejemplo, no se confió. El toro le había buscado alguna vez, pero tampoco era una alimaña a la que no pudiera hacérsele nada, como pareció querer demostrar. Al cuarto le cortó una oreja después de haber dejado algún lance estimable, un par de series templadísimas y con mucho gusto con la muleta, otras más de buena nota pero sin llegar a ese nivel y una gran estocada. Uceda estuvo bien. Por momentos nos hizo degustar toreo del bueno, pero sentimos, una vez más, que le faltó un punto de ambición para el triunfo rotundo.
Lo de Juan Bautista es más preocupante. Lo comentamos con ocasión de su anterior comparecencia. No se encuentra delante del toro y se le nota bastante. Al segundo lo llevó bien al caballo con un galleo por chicuelinas, pero en la muleta se mezclaron sus dudas y un toro que fue perdiendo clase y aquello no dio casi nada de sí. El quinto, sin embargo, fue un gran toro, que iba de largo y metía muy bien la cara. Juan Bautista no se acopló. No es fácil que te salga un toro así. Y que te salga en Madrid es casi imposible. Cuando uno está luchando por hacerse un hueco (si es que Juan Bautista está en ello, que parece que sí), no puede desperdiciarlo. Porque hacerlo puede pasar factura.
Morenito de Aranda, por su parte, demostró su clase en momentos aislados en su primero, un toro flojo y sin transmisión. Pero con el sexto, un toro exigente pero al que se le podían sacar cosas de interés, no se acopló. Cierto es que no es fácil imaginar una lidia más desordenada y un tercio de varas más desastroso. Pero aún así, el de Aranda debería haber logrado que el toro no le enganchara siempre en la faena de muleta. Porque el toro tenía interés y hubiera permitido un mayor lucimiento.
Una corrida para la esperanza del nuevo ganadero, que tiene una responsabilidad importante para mantener y acrecentar el legado de varias generaciones de criadores de bravo.
Una tarde para la reflexión de tres toreros que deben decidir qué quieren hacer en esto. Porque los tiempos no están, ni en el toreo ni en la vida, para hacer cosas a medias.
Por eso, y por la fatalidad de la parca que nos une misteriosamente a todos, Don Juan Pedro no pudo ver la corrida del viernes en Madrid. Una corrida que fue de menos a más y en la que hubo tres toros: cuarto, quinto y sexto, de altísima nota. Toros que tuvieron clase, casta y fuerza, permitiendo que se le hubieran hecho muchas más cosas de las que vimos en la plaza. Toros que lucieron divisa negra como señal de luto.
No mataban la corrida las figuras, como sucedía con estos toros hasta anteayer. Eran tres toreros de ese grupo medio del escalafón que necesitan triunfar con rotundidad para entrar en las ferias. Pero que o no quieren, o no pueden, o no saben, dar ese paso más que les abriría las puertas del futuro. Un futuro que, si no, se presenta bastante negro con la que está cayendo en el país y en las plazas.
Uceda es uno de esos toreros. Un torero con clase, con temple, con gusto y con un uso extraordinario de la espada. No suele defraudar, pero uno no sale nunca contento del todo con él. Con su primero, por ejemplo, no se confió. El toro le había buscado alguna vez, pero tampoco era una alimaña a la que no pudiera hacérsele nada, como pareció querer demostrar. Al cuarto le cortó una oreja después de haber dejado algún lance estimable, un par de series templadísimas y con mucho gusto con la muleta, otras más de buena nota pero sin llegar a ese nivel y una gran estocada. Uceda estuvo bien. Por momentos nos hizo degustar toreo del bueno, pero sentimos, una vez más, que le faltó un punto de ambición para el triunfo rotundo.
Lo de Juan Bautista es más preocupante. Lo comentamos con ocasión de su anterior comparecencia. No se encuentra delante del toro y se le nota bastante. Al segundo lo llevó bien al caballo con un galleo por chicuelinas, pero en la muleta se mezclaron sus dudas y un toro que fue perdiendo clase y aquello no dio casi nada de sí. El quinto, sin embargo, fue un gran toro, que iba de largo y metía muy bien la cara. Juan Bautista no se acopló. No es fácil que te salga un toro así. Y que te salga en Madrid es casi imposible. Cuando uno está luchando por hacerse un hueco (si es que Juan Bautista está en ello, que parece que sí), no puede desperdiciarlo. Porque hacerlo puede pasar factura.
Morenito de Aranda, por su parte, demostró su clase en momentos aislados en su primero, un toro flojo y sin transmisión. Pero con el sexto, un toro exigente pero al que se le podían sacar cosas de interés, no se acopló. Cierto es que no es fácil imaginar una lidia más desordenada y un tercio de varas más desastroso. Pero aún así, el de Aranda debería haber logrado que el toro no le enganchara siempre en la faena de muleta. Porque el toro tenía interés y hubiera permitido un mayor lucimiento.
Una corrida para la esperanza del nuevo ganadero, que tiene una responsabilidad importante para mantener y acrecentar el legado de varias generaciones de criadores de bravo.
Una tarde para la reflexión de tres toreros que deben decidir qué quieren hacer en esto. Porque los tiempos no están, ni en el toreo ni en la vida, para hacer cosas a medias.
jueves, 12 de mayo de 2011
Madrid (12 de mayo de 2011) - Incomprensible
Lo de la "afición" hoy me ha resultado un punto incomprensible (siendo generosos: estamos a comienzos de la Feria y mejor ser templados). No entiendo por qué esas broncas a Rafaelillo (que ha estado mal con los aceros, pero tampoco para que la tomen con él como lo han hecho). Por qué esas ovaciones a unos toros que eran pura fachada, que no han embestido hacia adelante ninguno, sin bravura, sin codicia, que sólo se han defendido,...
Sin duda, la de hoy es una forma de entender la tauromaquia. La del "ay". Yo prefiero la del "olé". Pero aún así, entiendo que puede haber corridas duras, toros que aprendan, que haya que hacerles las cosas muy bien, que exijan del torero colocación y temple, aguantarle los parones,... Toros que se arranquen al caballo desde lejos y que empujen abajo. Pero es que lo de hoy no ha sido nada de eso. Los toros sólo se defendían, no tenían codicia, rebañaban desde el principio, cabeceaban buscando la presa. Y no, eso no es un toro bravo. O, al menos, no es lo que yo entiendo por un toro bravo.
Frente a oponentes así, los toreros tiene mucho mérito. Y para mí, Rafaelillo, Robleño y Alberto Aguilar lo han tenido. Con aciertos y fallos (sobre todo con la espada), pero con dignidad siempre. Lo mejor, el recibo de capa de Robleño al segundo: excepcional y con muchísimo gusto. Lo peor, una lidia manifiestamente mejorable por parte de los de a pie y una excesiva dureza en general de los del castoreño (aunque más de un bronca que se han llevado tampoco ha tenido, a mi juicio, justificación).
Corridas así es mejor que se acaben pronto. Y a las nueve menos cuarto estábamos saliendo. Eso que llevábamos ganado.
Sin duda, la de hoy es una forma de entender la tauromaquia. La del "ay". Yo prefiero la del "olé". Pero aún así, entiendo que puede haber corridas duras, toros que aprendan, que haya que hacerles las cosas muy bien, que exijan del torero colocación y temple, aguantarle los parones,... Toros que se arranquen al caballo desde lejos y que empujen abajo. Pero es que lo de hoy no ha sido nada de eso. Los toros sólo se defendían, no tenían codicia, rebañaban desde el principio, cabeceaban buscando la presa. Y no, eso no es un toro bravo. O, al menos, no es lo que yo entiendo por un toro bravo.
Frente a oponentes así, los toreros tiene mucho mérito. Y para mí, Rafaelillo, Robleño y Alberto Aguilar lo han tenido. Con aciertos y fallos (sobre todo con la espada), pero con dignidad siempre. Lo mejor, el recibo de capa de Robleño al segundo: excepcional y con muchísimo gusto. Lo peor, una lidia manifiestamente mejorable por parte de los de a pie y una excesiva dureza en general de los del castoreño (aunque más de un bronca que se han llevado tampoco ha tenido, a mi juicio, justificación).
Corridas así es mejor que se acaben pronto. Y a las nueve menos cuarto estábamos saliendo. Eso que llevábamos ganado.
miércoles, 11 de mayo de 2011
Madrid (10 de mayo de 2011) - Para abrir boca
Lo mejor estuvo por la mañana, en la presentación de "Plaza de Toros". Todas las intervenciones (Carlos Abella, Luis Alberto de Cuenca, Pablo Pámpano y José María) tuvieron un altísimo nivel y dejaron buen sabor de boca en la audiencia.
Por la tarde, los toros de Valdefresno tuvieron falta de fuerza y bastante mansedumbre pero, en distinta medida, dejaron estar.
Juan Bautista no estuvo especialmente decidido y animoso, tal vez por la reciente muerte de su abuelo. Pero pareció que sus toros podrían haber dado algo más de sí.
Igual que los de Tejela, que sólo al final de la faena al quinto dio la impresión de tener ese coraje que hace falta para salir de ese sí pero no (o no, pero parece que puede ser) en el que nos deja casi siempre. Eso sí, la estocada al quinto fue impresionante.
Luque es el que vino con más brío de los tres. También, probablemente, el que más haya toreado esta temporada. Dejó muestras de su buen concepto con el capote (aunque le falta aún algo de temple y torear algo más bajo) y de su pundonor. Tuvo el lote menos lucido y tampoco dio mucho más de sí.
Por lo demás, bastante calor y cosas a ratos de cierto interés. Hemos vivido comienzos de Feria mucho peores. También es cierto que era la primera. Después de muchas de estas seguidas no sé si los ánimos de la gente seguirán tan festivos.
Por la tarde, los toros de Valdefresno tuvieron falta de fuerza y bastante mansedumbre pero, en distinta medida, dejaron estar.
Juan Bautista no estuvo especialmente decidido y animoso, tal vez por la reciente muerte de su abuelo. Pero pareció que sus toros podrían haber dado algo más de sí.
Igual que los de Tejela, que sólo al final de la faena al quinto dio la impresión de tener ese coraje que hace falta para salir de ese sí pero no (o no, pero parece que puede ser) en el que nos deja casi siempre. Eso sí, la estocada al quinto fue impresionante.
Luque es el que vino con más brío de los tres. También, probablemente, el que más haya toreado esta temporada. Dejó muestras de su buen concepto con el capote (aunque le falta aún algo de temple y torear algo más bajo) y de su pundonor. Tuvo el lote menos lucido y tampoco dio mucho más de sí.
Por lo demás, bastante calor y cosas a ratos de cierto interés. Hemos vivido comienzos de Feria mucho peores. También es cierto que era la primera. Después de muchas de estas seguidas no sé si los ánimos de la gente seguirán tan festivos.
lunes, 9 de mayo de 2011
Mañana empieza San Isidro...

Y con él, un mes seguido de toros en Madrid y múltiples actos en torno a la Fiesta (más dispersos de lo que deberían, pero ese es otro cantar).
E igual que Bautista, Tejela y Luque rompen plaza por la tarde, el amigo José María Jurado (poeta y cobloguero), Pablo Pámpano (ganador del concurso de carteles de este año en Las Ventas) y yo mismo abrimos por la mañana a las 12:30h. la sucesión de actividades culturales coincidentes con la Feria con la presentación del Libro "Plaza de Toros".
Bueno, nosotros vamos también, pero va sobre todo Luis Alberto de Cuenca, uno de los mejores poetas españoles actuales, que ha sido Secretario de Estado de Cultura y Director de la Biblioteca Nacional (ahí es ná). Y Carlos Abella, gerente del Centro de Asunto Taurinos de la Comunidad de Madrid, que demuestra un notable interés por la vertiente cultural de la tauromaquia, como demuestra el reciente reportaje de la revista Taurodelta.
Allí nos vemos.
Madrid (7 de mayo de 2011) - Esto no
El cartel del sábado de esta insólita pre-feria era extraño porque sí (toros del Conde de la Corte para Encabo, Rafael de Julia y Pepe Moral, que confirmaba alternativa).
Durante la mañana llovió de forma desaforada, pero poco antes de la hora de la corrida escampó y el festejo pudo celebrarse. Para nada, o para casi nada.
Los toros dieron un juego nulo y frente a ellos, sólo Pepe Moral mostró una disposición absolutamente bárbara, que justifica, por sí sola, un cartel en el que los toros den alguna posibilidad.
Encabo y de Julia, nada. Los toros lo hicieron imposible y ellos tampocos hicieron la machada de Pepe Moral (algo que, por otro lado, tampoco resulta criticable).
Con toros así es ridículo defender la Fiesta, la tauromaquia, ni nada que se le parezca. Es imprescindible casta, de la buena, movilidad, nobleza y bravura. Lo otro, la "presencia" y la longitud de los pitones es mentira, no sirve para nada. Y si no, que se lo digan a los "buenos aficionados" que aplaudieron de salida al tercero y luego tuvieron que comerse la vergüenza de esas palmas. Era un trampantojo de toro, pura fachada, todo falso.
Yo me quedo con Núñez del Cuvillo, con Garcigrande o con Daniel Ruiz que, al cabo, es lo que ha permitido ver torear en Sevilla. Eso es torismo (del de verdad). Lo otro, cuentos chinos.
Durante la mañana llovió de forma desaforada, pero poco antes de la hora de la corrida escampó y el festejo pudo celebrarse. Para nada, o para casi nada.
Los toros dieron un juego nulo y frente a ellos, sólo Pepe Moral mostró una disposición absolutamente bárbara, que justifica, por sí sola, un cartel en el que los toros den alguna posibilidad.
Encabo y de Julia, nada. Los toros lo hicieron imposible y ellos tampocos hicieron la machada de Pepe Moral (algo que, por otro lado, tampoco resulta criticable).
Con toros así es ridículo defender la Fiesta, la tauromaquia, ni nada que se le parezca. Es imprescindible casta, de la buena, movilidad, nobleza y bravura. Lo otro, la "presencia" y la longitud de los pitones es mentira, no sirve para nada. Y si no, que se lo digan a los "buenos aficionados" que aplaudieron de salida al tercero y luego tuvieron que comerse la vergüenza de esas palmas. Era un trampantojo de toro, pura fachada, todo falso.
Yo me quedo con Núñez del Cuvillo, con Garcigrande o con Daniel Ruiz que, al cabo, es lo que ha permitido ver torear en Sevilla. Eso es torismo (del de verdad). Lo otro, cuentos chinos.
sábado, 7 de mayo de 2011
Recuerdos de un Torero
La Isla de Siltolá acaba de publicar en su colección "Levante" Recuerdos de un Torero, las memorias de ese gran banderillero que fue Andrés Luque Gago, el primer hombre de plata que se cortó la coleta, como un torero, en la Maestranza de Sevilla. En la ceremonia intervino Rafael de Paula en cuya cuadrilla iba y del que fue incluso apoderado por un tiempo. En el último par de banderillas que puso había sonado la banda del Maestro Tejera.
Se escribe poco de los hombres de plata o de azabache y, cuando se hace, se acude al tópico, el torero "subalterno", jornalero de la muerte, envejeciendo en el ruedo mientras los matadores pasan como meteoros. Sin embargo, constituyen la entraña de esta profesión, saben más que nadie, han visto todos los toros, todos los toreros.
Las memorias de Andrés Luque Gago abarcan la edad de platino del toreo: cuentan la historia de un muchacho que escuchaba arrobado hablar de toros al Gallo y a Belmonte, Joselito siempre al fondo, en los cafés de la Sevilla de posguerra; los tentaderos de los años cuarenta, con la presencia inmanente de Manolete; sus inicios como novillero de la mano de su tío Andrés Gago un importante apoderado que lo fue, nada menos, que de Carlos Arruza; y su larga vida como banderillero junto a Luis Miguel Dominguín, Antonio Ordoñez, Antonio Bienvenida, Rafael de Paula, Antoñete o el malogrado Paquirri.
Abruma la nómina de matadores, Andrés Luque Gago es pura historia de la tauromaquia, no es frecuente el caso de que un torero de plata consigne su vida, una vida que en los ruedos ha visto a las máximas leyendas del toreo moderno.
Y lo que más abruma es la humildad de este torero, no quiso tomar la alternativa porque comprendió que no tenía cualidades para ser matador, porque quizá su tío se lo había puesto muy fácil y tenía (entonces, que no ahora) -afirma- poca afición. Hay que ser muy grande para decir eso. Además debemos destacar su excelencia, su trabajo siempre orientado hacia el triunfo de su matador, para que el torero de oro brille, estando al quite, siempre en el perfecto segundo plano. Y la gran camaradería y respeto por sus compañeros, para quienes tiene, sin excepción, siempre palabras nobles y leales.
Se completa el libro con un excelente aparato gráfico en el que descubrimos, para nuestro asombro que este gran torero de plata es el hombre que va detrás de las figuras en las gloriosas fotografías de la tauromaquia que todos conocemos: sin él tampoco hubieran sido posible esas tardes de gloria, la retirada de Bienvenida, las vueltas al ruedo de Dominguín (incluida la corida en el Belgrado de la Yugoslavia de Tito), los triunfos de Ordoñez, la gracia de Rafael.
Lo leí el viernes por la mañana, de un tirón, y luego por la tarde fui a la Maestranza, donde triunfó nuevamente Manzanares, pero también la cuadrilla de Manzanares y disfruté como nunca del toreo de plata, de la lidia, de la brega, gracias al libro de Andrés Luque Gago que me ha hecho reflexionar (mucho) sobre el toreo de plata, sobre el toreo de azabache, materiales tan nobles o más que el oro.
domingo, 1 de mayo de 2011
La visita del dios
Hoy ha bajado el dios Apolo a la Plaza de Sevilla.
La ciudad es atlántica: excesiva, barroca, caribeña, de aquí partían los galeones a las Indias y por eso quiere perderse siempre en el bucle de las grandes olas oceánicas, en la verónica morada de Julio Aparicio, en la verónica y media de Morante que llega por el río de la Puebla hasta la Habana vieja, de tabaco y oro.
Porque la Maestranza es un viejo galeón henchido de tesoros, varado en el río de la Plata o en el viejo San Juan de Puerto Rico siempre bajo el borrascoso huracán de la primavera que hace florecer las tropicales palmas de El Dorado.
Pero hay en la ciudad de Sevilla una raíz más antigua, de Roma y, más aún, de Grecia, un sustrato más hondo que aparece cada primavera en el Partenón de plata de los pasos de palio y que da la medida justa, la razón áurea de sus plazas y calles, de sus patios. Un orden clásico que busca serenamente el equilibrio, la mesura, la elegancia.
La Maestranza es también un templo asomado al azul del Egeo, un Palacio de Cnossos, un laberinto de Creta circundado por el dórico óvalo de las columnas toscanas que consulta en chiqueros al viejo oráculo de Delfos, el que tañe la cítara en las astas del toro.
Hoy ha bajado Apolo a la Plaza de Sevilla investido de azul y oro, que son los colores del Mare Nostrum que aplaca las hogueras de Alicante. Cuando amainó el temporal vino por el cielo ateniense de la tarde, por la Puerta Principesca de los prodigios sobre un carro de fuego.
El Mar Mediterráneo embiste muy despacio, muy suave y no se para nunca, repite una y otra vez sobre la arena dorada de una playa de albero. El dios está jugando con el mar, Apolo con Neptuno, y cada pase tiene la lentitud de los siglos, el dactílico ólee del hexámetro de Homero.
Hemos visto la eternidad, la verdad y la belleza, los prodigios no se miden por su fuerza, la lentitud y la entrega de un toro mitológico no merecen la muerte, hay que alejar el carcaj y el tridente, debemos ver el eterno retorno del mundo antiguo, el regreso del Hades. Sabernos inmortales, merecedores de indulto por razón de belleza.
El creador lo es porque regala la vida, no busquéis más razones, pues que las habéis visto en el redondo compás donde el tiempo de Einstein no halla una ecuación que explique el milagro de ver la luz parada y las olas que embisten llamadas por el dios. El temple no es sino la forma eterna del tiempo, cuando muere el cronómetro y se aviva la gracia.
Hoy ha bajado el dios Apolo a la Plaza de Sevilla, el guardián de las musas que bailaban en corro alrededor de la Maestranza, las nueve hijas de Mnemósine, diosa de la Memoria que dará eternidad a esta tarde griega de Sevilla.
Apolo, al que otros llaman José María Manzanares.
domingo, 24 de abril de 2011
Exposición "PLAZA DE TOROS" de Pablo Pámpano
Domingo de Resurrección, han empezado los toros en Sevilla.
Y para abrir boca, este próximo martes 26 de abril a las 13: 30 se inaugura la exposición de Pablo Pámpano “Plaza de toros”, obra gráfica del libro, en la Casa del Libro de Sevilla. C/ Velázquez, 8.
Pablo Pámpano, como saben, ha sido el cartelista de los festejos de Madrid del Domingo de Ramos y el Domingo de Resurrección.
Allí diremos unas palabras o torearemos de salón, según se tercie, nunca mejor dicho. Permanecerá abierta hasta el 24 de mayo, coincidiendo con la temporada taurina de la feria de abril de Sevilla. Se mostrará una selección de 20 obras, 10 pases y 10 retratos acompañados de los textos del libro.Todo buen aficionado que venga a los toros a Sevilla no debería perdérsela.
Pablo Pámpano, como saben, ha sido el cartelista de los festejos de Madrid del Domingo de Ramos y el Domingo de Resurrección.
Allí diremos unas palabras o torearemos de salón, según se tercie, nunca mejor dicho. Permanecerá abierta hasta el 24 de mayo, coincidiendo con la temporada taurina de la feria de abril de Sevilla. Se mostrará una selección de 20 obras, 10 pases y 10 retratos acompañados de los textos del libro.Todo buen aficionado que venga a los toros a Sevilla no debería perdérsela.
¡Os esperamos!
Además este año estamos anunciados también en San Isidro donde, con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide, el Maestro Luis Alberto de Cuenca nos dará la alternativa en la Sala Antonio Bienvenida de Las Ventas, será el 10 de mayo, el mismo día que empieza la feria a las 12:30 de la mañana.
Porque estas cosas se ponen al mediodía para que nos vayamos luegos, todos juntos, ¡a los toros!
sábado, 23 de abril de 2011
Juan Pedro / Francia
La Semana Santa ha venido cargada de noticias taurinas. No es muy habitual que esta semana dé tanto juego, pero lo tardío de su celebración (y su consiguiente cercanía con algunas ferias) y lo azaroso del destino han congregado aconteceres de todo tipo.
De todos ellos, el más doloroso es la muerte de D. Juan Pedro Domecq, ganadero sin el cual no se puede entender el toro actual, ni el modo en que hoy es posible torear. Habrá quien critique que algunos toros de su ganadería y de otras que se han creado con vacas y sementales de su procedencia han llevado su falta de fuerza y de casta más allá de lo deseable. Habrá quien critique la preponderancia de su encaste (algo de lo que él, obviamente, no era el culpable). Habrá a quien le puedan parecer más o menos acertadas muchas de sus declaraciones... Pero lo que creo que nadie podrá criticar es su pasión por el toro bravo y la visión para haber creado un toro con una nobleza y una forma de embestir que han permitido que el toreo dé un paso más allá en su profundidad y pueda canalizar la emoción a través de la estética de un modo que otros toros, otros encastes, no podrían hacerlo.
No le conocí personalmente, aunque coincidí con él hace un par de años en Nimes en el primer tercio de los Encuentros de Derecho Taurino y debo reconocer que, más allá de que uno estuviera o no de acuerdo en sus postulados, era una persona con unas ideas propias sobre el toro y el toreo, ajenas a cualquier conservadurismo y a las convenciones más o menos extendidas.
El libro "Del toreo a la bravura", publicado hace unos años es un compendio sensacional de lo que significa, cómo se cría, se selecciona y qué debe ser el toro de lidia. Que luego algunos de sus toros no se ajustaran plenamente a este modelo no es sino la evidencia de lo difícil que es conseguir en la finca el animal que uno tiene en su cabeza. Aunque lo lleve años intentando.
La noticia feliz para la Fiesta viene nuevamente de Francia, que ha inscrito la tauromaquia entre los Bienes Intangibles de Interés Cultural. Se ha conseguido por la iniciativa del Observatorio de las Culturas Taurinas, organización taurina que agrupa a los aficionados y grupos de interés en torno a la Fiesta. ¡Qué lejos de esos aficionados de por aquí a quienes repugna la palabra "cultura" (o la ignoran, porque no pueden entenderla)! ¡Qué lejos de agrupaciones sindicales de toreros, picadores, ganaderos o empresarios!
El futuro de la Fiesta, y su defensa, está en su consideración cultural. Más aún que en su dimensión económica o en la "simple" tradición. Francia, como en tantas cosas, nos ha marcado el camino, mientras aquí, políticos, aficionados y profesionales seguimos discutiendo si son galgos o podencos.
De todos ellos, el más doloroso es la muerte de D. Juan Pedro Domecq, ganadero sin el cual no se puede entender el toro actual, ni el modo en que hoy es posible torear. Habrá quien critique que algunos toros de su ganadería y de otras que se han creado con vacas y sementales de su procedencia han llevado su falta de fuerza y de casta más allá de lo deseable. Habrá quien critique la preponderancia de su encaste (algo de lo que él, obviamente, no era el culpable). Habrá a quien le puedan parecer más o menos acertadas muchas de sus declaraciones... Pero lo que creo que nadie podrá criticar es su pasión por el toro bravo y la visión para haber creado un toro con una nobleza y una forma de embestir que han permitido que el toreo dé un paso más allá en su profundidad y pueda canalizar la emoción a través de la estética de un modo que otros toros, otros encastes, no podrían hacerlo.
No le conocí personalmente, aunque coincidí con él hace un par de años en Nimes en el primer tercio de los Encuentros de Derecho Taurino y debo reconocer que, más allá de que uno estuviera o no de acuerdo en sus postulados, era una persona con unas ideas propias sobre el toro y el toreo, ajenas a cualquier conservadurismo y a las convenciones más o menos extendidas.
El libro "Del toreo a la bravura", publicado hace unos años es un compendio sensacional de lo que significa, cómo se cría, se selecciona y qué debe ser el toro de lidia. Que luego algunos de sus toros no se ajustaran plenamente a este modelo no es sino la evidencia de lo difícil que es conseguir en la finca el animal que uno tiene en su cabeza. Aunque lo lleve años intentando.
La noticia feliz para la Fiesta viene nuevamente de Francia, que ha inscrito la tauromaquia entre los Bienes Intangibles de Interés Cultural. Se ha conseguido por la iniciativa del Observatorio de las Culturas Taurinas, organización taurina que agrupa a los aficionados y grupos de interés en torno a la Fiesta. ¡Qué lejos de esos aficionados de por aquí a quienes repugna la palabra "cultura" (o la ignoran, porque no pueden entenderla)! ¡Qué lejos de agrupaciones sindicales de toreros, picadores, ganaderos o empresarios!
El futuro de la Fiesta, y su defensa, está en su consideración cultural. Más aún que en su dimensión económica o en la "simple" tradición. Francia, como en tantas cosas, nos ha marcado el camino, mientras aquí, políticos, aficionados y profesionales seguimos discutiendo si son galgos o podencos.
martes, 19 de abril de 2011
Brihuega (10 de abril de 2011) - A pasarlo bien
La gente va a Brihuega a pasarlo bien. Y a poco que los toros ayuden, que embistan, se consigue. Aún cuando falte algo de fuerza y de emoción.
Eso pasó el Domingo de Pasión. Cuando en Sevilla se pregona la Semana Santa y se recorre la ciudad en besamanos.
Brihuega volvió a llenarse de gente que, en un día de climatología excelente, pasó un auténtico día de fiesta. Muchos de ellos habían reservado para comer en Brihuega o en pueblos de alrededor y, luego de disfrutar de la gastronomía, degustaron la gracia de Morante y el mágico momento de Manzanares.
Con el primero de Morante, un toro muy complicado, no pasó nada. Pero con el cuarto dio todo un recital de toreo garboso, hondo, variado y pleno. Recibió con verónicas lentísimas y llevó al toro al caballo con un galleo tremendamente original rematando por alto cada lance. El toreo de muleta, variado con ambas manos, siempre apoyado en los riñones y con muchísimo gusto, dejó momentos auténticamente memorables. Estocada, dos orejas y excesiva vuelta al ruedo a un toro noble, pero flojo.
Manzanares estuvo sensacional con su primero, al que instrumentó unas chicuelinas de mano baja que recordaron mucho a las de su padre. Luego, con la muleta, toreó con mucho gusto, pero obligando poco al toro, muy justo de fuerzas y de casta. Finalizó la faena con circulares inversos y otroas alardes para la galería. Mató de media, después de un pinchazo y le premiaron con una oreja. Con el quinto demostró interés, técnica y disposición, pero el toro era bastante bruto y el viento molestó mucho. La estocada hizo guardia y se quedó sin el premio que le hubiera permitido salir por la Puerta Grande.
La gente estaba con Cayetano, pero éste no tuvo su tarde. Se le notó algo falto de sitio, sin garra, sin conectar para nada con los tendidos. Los toros no ayudaron, pero tampoco fue su mejor tarde. Tiene que dar un paso más para ponerse a punto en una temporada que va a ser muy dura.
Para un aficionado que analice la corrida con ojos críticos, que valore en detalle el juego de los toros, su presentación, la disposición de los toreros, la pureza de los cites, el ajuste en los muletazos,... podrá poner todas las pegas que quiera. Pero el comentario generalizado de la gente al final de la tarde es que habían tenido un día extraordinario.
Probablemente hay que tratar de volver a ir a los toros con ojos limpios, como si fuera la primera vez. Y descubrir la sorpresa de cuanto sucede. Como todos los que salían encantados del coso.
Aunque tampoco estaría de más que los toros salieran con un punto más de casta y de fuerza. Para que la gracia de Morante, la rotundidad de Manzanares, convirtieran el día genial en uno inolvidable.
Eso pasó el Domingo de Pasión. Cuando en Sevilla se pregona la Semana Santa y se recorre la ciudad en besamanos.
Brihuega volvió a llenarse de gente que, en un día de climatología excelente, pasó un auténtico día de fiesta. Muchos de ellos habían reservado para comer en Brihuega o en pueblos de alrededor y, luego de disfrutar de la gastronomía, degustaron la gracia de Morante y el mágico momento de Manzanares.
Con el primero de Morante, un toro muy complicado, no pasó nada. Pero con el cuarto dio todo un recital de toreo garboso, hondo, variado y pleno. Recibió con verónicas lentísimas y llevó al toro al caballo con un galleo tremendamente original rematando por alto cada lance. El toreo de muleta, variado con ambas manos, siempre apoyado en los riñones y con muchísimo gusto, dejó momentos auténticamente memorables. Estocada, dos orejas y excesiva vuelta al ruedo a un toro noble, pero flojo.
Manzanares estuvo sensacional con su primero, al que instrumentó unas chicuelinas de mano baja que recordaron mucho a las de su padre. Luego, con la muleta, toreó con mucho gusto, pero obligando poco al toro, muy justo de fuerzas y de casta. Finalizó la faena con circulares inversos y otroas alardes para la galería. Mató de media, después de un pinchazo y le premiaron con una oreja. Con el quinto demostró interés, técnica y disposición, pero el toro era bastante bruto y el viento molestó mucho. La estocada hizo guardia y se quedó sin el premio que le hubiera permitido salir por la Puerta Grande.
La gente estaba con Cayetano, pero éste no tuvo su tarde. Se le notó algo falto de sitio, sin garra, sin conectar para nada con los tendidos. Los toros no ayudaron, pero tampoco fue su mejor tarde. Tiene que dar un paso más para ponerse a punto en una temporada que va a ser muy dura.
Para un aficionado que analice la corrida con ojos críticos, que valore en detalle el juego de los toros, su presentación, la disposición de los toreros, la pureza de los cites, el ajuste en los muletazos,... podrá poner todas las pegas que quiera. Pero el comentario generalizado de la gente al final de la tarde es que habían tenido un día extraordinario.
Probablemente hay que tratar de volver a ir a los toros con ojos limpios, como si fuera la primera vez. Y descubrir la sorpresa de cuanto sucede. Como todos los que salían encantados del coso.
Aunque tampoco estaría de más que los toros salieran con un punto más de casta y de fuerza. Para que la gracia de Morante, la rotundidad de Manzanares, convirtieran el día genial en uno inolvidable.
sábado, 9 de abril de 2011
El festejo más importante de toda la temporada
Hoy se celebra en Toledo el festejo más importante de toda la temporada. Desafortunadamente, razones personales me impedirán estar allí. Después de la Mesa Redonda organizada por el CEU sobre el "Futuro de la Fiesta" en la que participo esta mañana en Talavera tengo que marchar a la Sierra de Gata a otros menesteres ineludibles, en vez de ir a Toledo al Festival organizado a beneficio de la Fundación Oncohematológica Infantil del Hospital Universitario “Niño Jesús” de Madrid, como hubiera querido.
Esta Fundación está presidida por D. Luis Madero, eminente médido especialista en cáncer infantil, grandísimo aficionado (aficionado práctico, además), con quien tuve el placer de compartir Mesa Redonda hace unos días en Colmenar Viejo. Desarrolla su labor en el Hospital Niño Jesús, hospital que lleva a cabo una labor única en la investigación y la curación del cáncer infantil.
Los novillos son de los Hermanos Sánchez de León (origen Fuente Ymbro) y actuarán los matadores Finito de Córdoba, Javier Conde, Eugenio de Mora, Curro Díaz, Matías Tejela y el novillero Gómez del Pilar.
La historia de este Festival ha sido contada en algunas revistas taurinas y el pasado domingo Manolo Molés entrevistó a uno de los ganaderos (uno de los Hermanos Sánchez de León), que lo explicó en primera persona. El ganadero tuvo hace unos años un hijo, Rodrigo, a quien detectaron un cáncer (una leucemia) y le dieron escasas esperanzas de vida, apenas unos meses. Los padres se pusieron en contacto con el Doctor Madero, que ratificó el diagnóstico y les indicó que estaban investigando una nueva terapia y que, si no había otras alternativas, podían someterse a ella. Hoy, Rodrigo ha superado aquella enfermedad y tiene seis años, muchos más que aquellos meses de vida que daban los pronósticos.
Rodrigo se vestirá hoy de corto, como los matadores. Gracias a un extraordinario médico, a un grandísimo aficionado. Y todo lo que se recaude será para destinarlo a esa Fundación, para que pueda seguir investigando en la lucha contra el cáncer infantil. Para que otros niños, como Rodrigo, puedan remontar diagnósticos fatales como aquel.
Por eso, este es el festejo más importante del año. El más necesario. El más emotivo. En el que los toros mejor embistan, los lances tengan mejor sabor y las series de muletazo más hondura.
Siento como no pueden imaginarse, no estar hoy allí. Por favor, todo el que pueda que se acerque a Toledo. Seguro que no se arrepentirá.
Esta Fundación está presidida por D. Luis Madero, eminente médido especialista en cáncer infantil, grandísimo aficionado (aficionado práctico, además), con quien tuve el placer de compartir Mesa Redonda hace unos días en Colmenar Viejo. Desarrolla su labor en el Hospital Niño Jesús, hospital que lleva a cabo una labor única en la investigación y la curación del cáncer infantil.
Los novillos son de los Hermanos Sánchez de León (origen Fuente Ymbro) y actuarán los matadores Finito de Córdoba, Javier Conde, Eugenio de Mora, Curro Díaz, Matías Tejela y el novillero Gómez del Pilar.
La historia de este Festival ha sido contada en algunas revistas taurinas y el pasado domingo Manolo Molés entrevistó a uno de los ganaderos (uno de los Hermanos Sánchez de León), que lo explicó en primera persona. El ganadero tuvo hace unos años un hijo, Rodrigo, a quien detectaron un cáncer (una leucemia) y le dieron escasas esperanzas de vida, apenas unos meses. Los padres se pusieron en contacto con el Doctor Madero, que ratificó el diagnóstico y les indicó que estaban investigando una nueva terapia y que, si no había otras alternativas, podían someterse a ella. Hoy, Rodrigo ha superado aquella enfermedad y tiene seis años, muchos más que aquellos meses de vida que daban los pronósticos.
Rodrigo se vestirá hoy de corto, como los matadores. Gracias a un extraordinario médico, a un grandísimo aficionado. Y todo lo que se recaude será para destinarlo a esa Fundación, para que pueda seguir investigando en la lucha contra el cáncer infantil. Para que otros niños, como Rodrigo, puedan remontar diagnósticos fatales como aquel.
Por eso, este es el festejo más importante del año. El más necesario. El más emotivo. En el que los toros mejor embistan, los lances tengan mejor sabor y las series de muletazo más hondura.
Siento como no pueden imaginarse, no estar hoy allí. Por favor, todo el que pueda que se acerque a Toledo. Seguro que no se arrepentirá.
martes, 5 de abril de 2011
San Isidro 2011 - Unos magníficos carteles
Al igual que hemos criticado la confección de las ferias de otros años hoy hemos de felicitar a Taurodelta por los extraordinarios carteles de la Feria de San Isidro del año 2011.
Hace muchísimo tiempo que no recuerdo una feria tan rematada, una cantidad tan abultada de festejos de altísimo interés para los aficionados (para los aficionados a quienes les gusta ver el toreo). La Feria (incluyendo la corrida de la Prensa) la componen 24 festejos, de los cuales 19 son corridas de toros, 3 de novillos y 2 de rejones. Las novilladas y los festejos de rejones incluidos en el serial tienen buena nota, destacando el encuentro entre Pablo Hermoso y Diego Ventura la tarde del 21 y la doble presencia de Víctor Barrios entre los novilleros (Juan del Álamo no viene, a pesar de que, según comenta la empresa, se le hicieron varios ofrecimientos).
En las corridas de toros, hay siete de altísimo nivel (15, 17, 18, 19, 20, 24 y 25), seis muy interesantes (10, 11, 13, 14, 26 y 27) y en las otras siete hay también elementos (toros o toreros) que merecen mucho la pena.
El hecho de que un torero en tan buen momento como Manzanares venga tres tardes es un lujo. Como lo son las dos comparecencias de Morante y Juli (siempre podrían haber sido más, pero Julián, después de lo poco que apreciaron sus gestos el año pasado, bastante hace viniendo dos tardes). También las comparecencias repetidas de Talavante, Cid, Castella o Perera.
En cuanto a ganaderías, está básicamente casi todo lo que hay con cierto interés, destacando la doble presencia de Núñez del Cuvillo. Victoriano del Río está en la Beneficiencia y echo de menos El Pilar. Igual que me gustaría que vinieran Victorino y Adolfo. El primero parece que no viene por decisión propia y el segundo, después de lo del año pasado, es razonable que no quiera repetir experiencia.
Se trata, en fin, de un serial que, adecuadamente combinado con medidas culturales y de promoción de la Fiesta, puede suponer un revulsivo importante.
Habrá que ver que los toros embistan, que tengan hechuras propias para embestir y no sólo para pasar el reconocimiento (para las siete más que para las doce). De ser así, estoy seguro que vamos a disfrutar mucho más que otros años. Desde luego, que veamos menos que el pasado es casi imposible.
Con estos carteles lo que queda en evidencia es una feria del Aniversario tremendamente devaluada (a excepción, obviamente, de un magnífico cartel de Beneficencia). Queda patente que se pueden hacer dos semanas de toros extraordinarias, que si se llega a tres es añadiendo corridas "de interés" y que la cuarta semana el nivel baja.
Dicho lo cual podría analizarse por qué este año se ha hecho así la Feria, qué pretende la empresa (demostrar que hay que bajar el canon porque la gente no va a ir al Aniversario, reivindicarse con una buena Feria para el propio Pliego...). No lo sé y no creo que este sea el momento de entrar en estos debates.
Como tampoco deben criticarse los carteles, desde mi punto de vista, demonizando a las figuras y a las ganaderías que estos eligen. Pretendiendo que se anuncien con ganaderías de otra época con las que es imposible emocionar a través de la estética (aunque sí de la épica, pero es razonable que las figuras prefieran lo primero).
Cada aficionado tiene dentro un potencial "empresario" (sin apostar su dinero, por supuesto), como cada aficionado al fútbol tiene su seleccionador. Siempre habría un cartel que hubiera preferido, alguna ganadería que quitar y otras que añadir, toreros que cambiar de cartel, combinaciones distintas que hacer,... Pero esta Feria es, dentro de lo posible, de lo mejor que uno puede imaginar. Las corridas de toros entre los días 15 y 26 no son comparables con nada que yo recuerde en esta plaza. Y si acaso uno echa de menos algo es algún mano a mano o algún gesto un punto excepcional de algún torero, si bien reconozco que viniendo en general las figuras tantas tardes es difícil pedirles, además, que añadan gestas.
Magníficos carteles, AL FIN, para un San Isidro.
Que el Santo y los toros ayuden al triunfo. Los espadas, estoy seguro, lo intentarán con todas sus fuerzas.
Hace muchísimo tiempo que no recuerdo una feria tan rematada, una cantidad tan abultada de festejos de altísimo interés para los aficionados (para los aficionados a quienes les gusta ver el toreo). La Feria (incluyendo la corrida de la Prensa) la componen 24 festejos, de los cuales 19 son corridas de toros, 3 de novillos y 2 de rejones. Las novilladas y los festejos de rejones incluidos en el serial tienen buena nota, destacando el encuentro entre Pablo Hermoso y Diego Ventura la tarde del 21 y la doble presencia de Víctor Barrios entre los novilleros (Juan del Álamo no viene, a pesar de que, según comenta la empresa, se le hicieron varios ofrecimientos).
En las corridas de toros, hay siete de altísimo nivel (15, 17, 18, 19, 20, 24 y 25), seis muy interesantes (10, 11, 13, 14, 26 y 27) y en las otras siete hay también elementos (toros o toreros) que merecen mucho la pena.
El hecho de que un torero en tan buen momento como Manzanares venga tres tardes es un lujo. Como lo son las dos comparecencias de Morante y Juli (siempre podrían haber sido más, pero Julián, después de lo poco que apreciaron sus gestos el año pasado, bastante hace viniendo dos tardes). También las comparecencias repetidas de Talavante, Cid, Castella o Perera.
En cuanto a ganaderías, está básicamente casi todo lo que hay con cierto interés, destacando la doble presencia de Núñez del Cuvillo. Victoriano del Río está en la Beneficiencia y echo de menos El Pilar. Igual que me gustaría que vinieran Victorino y Adolfo. El primero parece que no viene por decisión propia y el segundo, después de lo del año pasado, es razonable que no quiera repetir experiencia.
Se trata, en fin, de un serial que, adecuadamente combinado con medidas culturales y de promoción de la Fiesta, puede suponer un revulsivo importante.
Habrá que ver que los toros embistan, que tengan hechuras propias para embestir y no sólo para pasar el reconocimiento (para las siete más que para las doce). De ser así, estoy seguro que vamos a disfrutar mucho más que otros años. Desde luego, que veamos menos que el pasado es casi imposible.
Con estos carteles lo que queda en evidencia es una feria del Aniversario tremendamente devaluada (a excepción, obviamente, de un magnífico cartel de Beneficencia). Queda patente que se pueden hacer dos semanas de toros extraordinarias, que si se llega a tres es añadiendo corridas "de interés" y que la cuarta semana el nivel baja.
Dicho lo cual podría analizarse por qué este año se ha hecho así la Feria, qué pretende la empresa (demostrar que hay que bajar el canon porque la gente no va a ir al Aniversario, reivindicarse con una buena Feria para el propio Pliego...). No lo sé y no creo que este sea el momento de entrar en estos debates.
Como tampoco deben criticarse los carteles, desde mi punto de vista, demonizando a las figuras y a las ganaderías que estos eligen. Pretendiendo que se anuncien con ganaderías de otra época con las que es imposible emocionar a través de la estética (aunque sí de la épica, pero es razonable que las figuras prefieran lo primero).
Cada aficionado tiene dentro un potencial "empresario" (sin apostar su dinero, por supuesto), como cada aficionado al fútbol tiene su seleccionador. Siempre habría un cartel que hubiera preferido, alguna ganadería que quitar y otras que añadir, toreros que cambiar de cartel, combinaciones distintas que hacer,... Pero esta Feria es, dentro de lo posible, de lo mejor que uno puede imaginar. Las corridas de toros entre los días 15 y 26 no son comparables con nada que yo recuerde en esta plaza. Y si acaso uno echa de menos algo es algún mano a mano o algún gesto un punto excepcional de algún torero, si bien reconozco que viniendo en general las figuras tantas tardes es difícil pedirles, además, que añadan gestas.
Magníficos carteles, AL FIN, para un San Isidro.
Que el Santo y los toros ayuden al triunfo. Los espadas, estoy seguro, lo intentarán con todas sus fuerzas.
sábado, 2 de abril de 2011
Madrid (27 de marzo de 2011) - ... Y más lluvia
La corrida del domingo en Las Ventas debió suspenderse. No tiene mucho sentido continuar cuando todo el ruedo está embarrado, aunque el drenaje de la Plaza sea excepcional y permita que la sensación de peligro no sea mayúscula. Y cuando todos los espectadores han desertado del tendido y se han refugiado en gradas y andanadas, a pesar de la inicial reticencia de los acomodadores.
La novillada de Los Chospes fue, además, imposible, sin una sola posibilidad de triunfo.
Essaú Fernández tuvo que lidiar a sus dos oponentes bajo tremendos aguaceros y no pudo dejar nada reseñable. Lo mejor, que la cogida y voltereta no tuvieron consecuencias.
El mejicano Sergio Flores dejó retazos de torería, muchas ganas y aplomo, pero fue más lo que se intuyó que lo que pudo verse.
Emilio Huertas dejó algún detalle con el capote, pero no aprovechó del todo al sobrero de Navalrosal, con el intuimos que había cierta posibilidad de faena.
Tarde fría y desapacible, al fin. De las que no invitan a la fiesta. Esperemos que vuelva pronto el buen tiempo y los buenos festejos.
La novillada de Los Chospes fue, además, imposible, sin una sola posibilidad de triunfo.
Essaú Fernández tuvo que lidiar a sus dos oponentes bajo tremendos aguaceros y no pudo dejar nada reseñable. Lo mejor, que la cogida y voltereta no tuvieron consecuencias.
El mejicano Sergio Flores dejó retazos de torería, muchas ganas y aplomo, pero fue más lo que se intuyó que lo que pudo verse.
Emilio Huertas dejó algún detalle con el capote, pero no aprovechó del todo al sobrero de Navalrosal, con el intuimos que había cierta posibilidad de faena.
Tarde fría y desapacible, al fin. De las que no invitan a la fiesta. Esperemos que vuelva pronto el buen tiempo y los buenos festejos.
viernes, 25 de marzo de 2011
Mesa Redonda en Colmenar Viejo
Esta tarde a las 19:30h. en el Ayuntamiento de Colmenar Viejo, organizado por la Asociación Taurina Cultural "Tierra de Toros" y presentados por Vicente Madero, notario de aquella localidad, compartiremos mesa redonda con la periodista Laura Tenorio y el médico Luis Madero para debatir sobre los medios de comunicación en el momento actual de la Fiesta. Creo que es un tema de la mayor relevancia y estoy seguro de que pasaremos un buen rato hablando de toros que, como comenta Ignacio Sánchez Mejías en su blog, es lo que más nos gusta a los aficionados, después de una buena tarde de toros. Allí nos vemos.
lunes, 21 de marzo de 2011
Madrid (20 de marzo de 2011) - Apuntes
La tarde era magnífica para ver toros. Una temperatura extraordinaria para estas fechas y un cielo azul como hacía ya muchos meses que no recordábamos. En las taquillas, muchos extranjeros intentando infructuosamente que alguien les hablara en inglés (entenderles, parece que les entendían, pero no parece que fueran capaces de responderles en su mismo idioma). Como en la puerta de acceso, en la que uno de los porteros no había modo de que le dijera a un japonés que no bastaba para entrar con el resguardo de haber comprado la entrada por internet, sino que debía pasarse por las máquinas que hay en la zona porticada para sacar el billete. Por seguir con lo del idioma, fue bonito el gesto de que al final del paseíllo se guardara un minuto de silencio por las víctimas de la tragedia de Japón, pero tal vez si además de explicarse en castellano se hubiera dicho en inglés, los extranjeros lo hubieran entendido (y agradecido) mucho más.
No es que uno sea un acérrimo defensor de la lengua de la pérfida Albión, pero creo que sería razonable que en fechas como estas en las que son muchos los extranjeros que se acercan a Las Ventas se hiciera un esfuerzo por hacérselo más fácil.
También a los de aquí, porque los programas, como viene siendo costumbre, se acabaron al menos diez minutos antes de que empezara el paseillo.
La novillada, por lo demás, no aburrió, aunque tampoco fue como para salir entusiasmados.
Los novillos dieron juego variado y hubieran permitido mayor lucimiento a novilleros con más sitio y poder. O a toreros con varios años de alternativa a sus espaldas. Porque varios de los animales que salieron pasarían perfectamente por toros bien presentados en cualquier plaza de primera. El quinto y el sexto eran dos auténticos toros, a los que faltaban unos días para ser cuatreños y que tenían hechuras sobradas para haberse lidiado como tales. Una barbaridad que se trate que estos chavales lidien animales así. Creo que si se trata de exigir a los novilleros que estén en novilleros, que sean bulliciosos, que hagan cosas variadas, es muy difícil pedírselo con animales más propios de toreros cuajados y con experiencia.
En estas, Patrick Oliver se vio sorprendido por el toro en el recibo de capa y en el frustrado quite por chicuelinas. La faena de muleta intercaló algún natural con gusto con toreo acelerado, mucho cambio de mano y faltó una cierta estructura, que hubiera series con su comienzo y su final, con sus cites y sus remates. En el cuarto también se vio desbordado por el toro con el capote y la faena de muleta fue muy larga, con algún pasaje de interés que se perdió en medio de fases más vulgares. Creo que debería ser más selectivo y tratar de hacer faenas más coherentes, de menos pases pero más rotundos.
Cristian Escribano fue el que mejor sabor de boca nos dejó y el que cobró una cornada. Pero o se pasa horas, miles de horas, en el carretón, o va a ser difícil que llegue a figura. Sin matar los toros no hay mucho que hacer en esto. Recibió de rodillas al segundo de la tarde, al que le enjaretó una media muy buena. Con la muleta traza largo y templa bien. A veces se atropella (lo cual es disculpable en un novillero), pero tiene detalles de gusto que se agradecen. Al entrar a matar el toro le prendió y tuvo que pasar a la enfermería después de acabar con el toro tras varios pinchazos y una estocada.
Salió para matar al sexto, habiéndose corrido turno, y lenceó nuevamente con gusto con el capote (muy saleroso el quite por chicuelinas). Toreó muy serio con la derecha a un auténtico toraco. A veces le falla la colocación y se echa de menos un punto de emoción, pero hubo momentos de toreo muy serio. Nuevamente falló a espadas.
Damián Castaño quedó inédito con el capote en el tercero y la faena con la muleta fue floja. Al toro le falta codicia y a veces embiste con brusquedad, pero al novillero se le ve falto de recursos. En el quinto se hizo un autoquite providencial al caer en la cara del toro (toro-toro). Hizo una faena razonablemente asentada, consiguiendo que el toro no le tocara la muleta, pero no consigue llegar a los tendidos.
En definitiva, una alegría volver a Las Ventas después de más de cinco meses, tarde espléndida de temperatura, apuntes interesantes sobre todo de Cristian Escribano y la necesidad de replantearnos nuevamente cómo es posible conseguir que las novilladas tengan más interés y sean más lucidas en una plaza como esta. A lo mejor hay que empezar por rebajar la presentación de los "novillos". Aunque algunos protesten.
No es que uno sea un acérrimo defensor de la lengua de la pérfida Albión, pero creo que sería razonable que en fechas como estas en las que son muchos los extranjeros que se acercan a Las Ventas se hiciera un esfuerzo por hacérselo más fácil.
También a los de aquí, porque los programas, como viene siendo costumbre, se acabaron al menos diez minutos antes de que empezara el paseillo.
La novillada, por lo demás, no aburrió, aunque tampoco fue como para salir entusiasmados.
Los novillos dieron juego variado y hubieran permitido mayor lucimiento a novilleros con más sitio y poder. O a toreros con varios años de alternativa a sus espaldas. Porque varios de los animales que salieron pasarían perfectamente por toros bien presentados en cualquier plaza de primera. El quinto y el sexto eran dos auténticos toros, a los que faltaban unos días para ser cuatreños y que tenían hechuras sobradas para haberse lidiado como tales. Una barbaridad que se trate que estos chavales lidien animales así. Creo que si se trata de exigir a los novilleros que estén en novilleros, que sean bulliciosos, que hagan cosas variadas, es muy difícil pedírselo con animales más propios de toreros cuajados y con experiencia.
En estas, Patrick Oliver se vio sorprendido por el toro en el recibo de capa y en el frustrado quite por chicuelinas. La faena de muleta intercaló algún natural con gusto con toreo acelerado, mucho cambio de mano y faltó una cierta estructura, que hubiera series con su comienzo y su final, con sus cites y sus remates. En el cuarto también se vio desbordado por el toro con el capote y la faena de muleta fue muy larga, con algún pasaje de interés que se perdió en medio de fases más vulgares. Creo que debería ser más selectivo y tratar de hacer faenas más coherentes, de menos pases pero más rotundos.
Cristian Escribano fue el que mejor sabor de boca nos dejó y el que cobró una cornada. Pero o se pasa horas, miles de horas, en el carretón, o va a ser difícil que llegue a figura. Sin matar los toros no hay mucho que hacer en esto. Recibió de rodillas al segundo de la tarde, al que le enjaretó una media muy buena. Con la muleta traza largo y templa bien. A veces se atropella (lo cual es disculpable en un novillero), pero tiene detalles de gusto que se agradecen. Al entrar a matar el toro le prendió y tuvo que pasar a la enfermería después de acabar con el toro tras varios pinchazos y una estocada.
Salió para matar al sexto, habiéndose corrido turno, y lenceó nuevamente con gusto con el capote (muy saleroso el quite por chicuelinas). Toreó muy serio con la derecha a un auténtico toraco. A veces le falla la colocación y se echa de menos un punto de emoción, pero hubo momentos de toreo muy serio. Nuevamente falló a espadas.
Damián Castaño quedó inédito con el capote en el tercero y la faena con la muleta fue floja. Al toro le falta codicia y a veces embiste con brusquedad, pero al novillero se le ve falto de recursos. En el quinto se hizo un autoquite providencial al caer en la cara del toro (toro-toro). Hizo una faena razonablemente asentada, consiguiendo que el toro no le tocara la muleta, pero no consigue llegar a los tendidos.
En definitiva, una alegría volver a Las Ventas después de más de cinco meses, tarde espléndida de temperatura, apuntes interesantes sobre todo de Cristian Escribano y la necesidad de replantearnos nuevamente cómo es posible conseguir que las novilladas tengan más interés y sean más lucidas en una plaza como esta. A lo mejor hay que empezar por rebajar la presentación de los "novillos". Aunque algunos protesten.
sábado, 19 de marzo de 2011
Valencia (17 de marzo de 2011) - Majestuosidad
La faena de Manzanares al quinto de la tarde fue sencillamente excepcional. Y se la hizo a un toro que no fue especialmente bueno, pero al que todo se le hizo bien. En la lidia, con una cuadrilla que, igual que el año pasado, funciona como un reloj. Y con la muleta, consiguiendo milagrosamente Manzanares que no le tocara nunca las telas, llevarle templado a pesar de que embestía con cierta brusquedad. Faena siempre a más que acabó de forma rotunda, majestuosa. El torero, que maneja como pocos la espada, intentó matar recibiendo y pinchó reiteradamente. Perdió los máximos trofeos, pero demostró una rotundidad y una ambición excepcionales.
Al segundo de la tarde, lo había toreado también de forma magnífica, tanto con la muleta como con el capote. Toreo largo y profundo, largo, estéticamente impecable y rematando con una gran estocada.
Antes, en el primero de la tarde, Morante había toreado de forma sensacional en las verónicas de recibo y, en un emocionante e insólito gesto, hizo un quite por chicuelinas después de que le hubieran puesto las banderillas. El inicio de faena sentado en el estribo nos trajo a la memoria y a la piel sensaciones de muchos años de toreo. Luego, comenzó con varias series por la derecha con su gracia excepcional. Pero el toro se acabó muy pronto. Apuntes geniales, pero solo eso, en un comienzo tremendamente dispuesto del de la Puebla que volvió a demostrar que está en un momento de gracia.
El cuarto fue un toro de malo, con todos los defectos posibles y con el que, a pesar de intentarlo, no pudo hacer nada. ¡Mala suerte que tiene este torero con los sorteos!
Daniel Luque me impresionó para bien. Está con muchas ganas y con más seriedad y sitio que el año pasado. Hizo un quite magnífico al primero de Manzanares. Al tercero de la tarde lo toreó también muy bien con el capote, saliéndose más allá del centro del ruedo con verónicas templadas, unas mejores que otras, pero algunas de mucho sabor. Quitó también por verónicas. En la muleta, el torero lo intentó, pero el toro se queda corto y le falta casta y transmisión.
El sexto fue un toro a menos y la faena de Luque tuvo momentos de interés, pero sin llegar a cuajar. Acabó en un arrimón que evidencia las ganas que llevaba y que no pudo concretar.
Los toros, en fin, no sacaron lo que se esperaba y nos quedamos a medias. Con momentos importantes (de Manzanares, sobre todo, pero también de Morante y Luque), pero sin llegar a la rotundidad que hubiera podido alcanzarse por el momento y las ganas de los toreros.
Una maravilla poder estar en Valencia en hora y media con un AVE que llega al lado de la Plaza de Toros. Una maravilla las fallas en la calle. Una maravilla la comodidad de ls nuevos asientos y la facilidad para comprar las entradas por teléfono. Pero al final es el toro el que debe dar razones para que las cosas salgan aún mejor.
Y algunas preguntas, ¿por qué hay tantísima gente en los pasillos de la Plaza? ¿Qué barbaridad de pases de favor dan? ¿Y cómo es que la gente lo ve como algo natural? Y otra más: ¿por qué en esta plaza hay tantísimo alboroto siempre?
Al segundo de la tarde, lo había toreado también de forma magnífica, tanto con la muleta como con el capote. Toreo largo y profundo, largo, estéticamente impecable y rematando con una gran estocada.
Antes, en el primero de la tarde, Morante había toreado de forma sensacional en las verónicas de recibo y, en un emocionante e insólito gesto, hizo un quite por chicuelinas después de que le hubieran puesto las banderillas. El inicio de faena sentado en el estribo nos trajo a la memoria y a la piel sensaciones de muchos años de toreo. Luego, comenzó con varias series por la derecha con su gracia excepcional. Pero el toro se acabó muy pronto. Apuntes geniales, pero solo eso, en un comienzo tremendamente dispuesto del de la Puebla que volvió a demostrar que está en un momento de gracia.
El cuarto fue un toro de malo, con todos los defectos posibles y con el que, a pesar de intentarlo, no pudo hacer nada. ¡Mala suerte que tiene este torero con los sorteos!
Daniel Luque me impresionó para bien. Está con muchas ganas y con más seriedad y sitio que el año pasado. Hizo un quite magnífico al primero de Manzanares. Al tercero de la tarde lo toreó también muy bien con el capote, saliéndose más allá del centro del ruedo con verónicas templadas, unas mejores que otras, pero algunas de mucho sabor. Quitó también por verónicas. En la muleta, el torero lo intentó, pero el toro se queda corto y le falta casta y transmisión.
El sexto fue un toro a menos y la faena de Luque tuvo momentos de interés, pero sin llegar a cuajar. Acabó en un arrimón que evidencia las ganas que llevaba y que no pudo concretar.
Los toros, en fin, no sacaron lo que se esperaba y nos quedamos a medias. Con momentos importantes (de Manzanares, sobre todo, pero también de Morante y Luque), pero sin llegar a la rotundidad que hubiera podido alcanzarse por el momento y las ganas de los toreros.
Una maravilla poder estar en Valencia en hora y media con un AVE que llega al lado de la Plaza de Toros. Una maravilla las fallas en la calle. Una maravilla la comodidad de ls nuevos asientos y la facilidad para comprar las entradas por teléfono. Pero al final es el toro el que debe dar razones para que las cosas salgan aún mejor.
Y algunas preguntas, ¿por qué hay tantísima gente en los pasillos de la Plaza? ¿Qué barbaridad de pases de favor dan? ¿Y cómo es que la gente lo ve como algo natural? Y otra más: ¿por qué en esta plaza hay tantísimo alboroto siempre?
domingo, 13 de marzo de 2011
Olivenza (12 y 13 de marzo de 2011) - Bonita primavera
Se aventura una extraordinaria primavera en Extremadura. Con el agua que está cayendo da para llenar todos los pantanos y para que florezcan todos los campos, aún los más indómitos.
Dicho lo cual, que ayer en el primero de la tarde llovió lo indecible, con ansia, a mala leche. Mientras tanto, Morante desgranó su toreo, retazos de belleza. Pero entre que el toro no tenía mucha fuerza, que la brevedad de los asientos hacía imposible que habiéndose vendido todas las localidades cada cual se ubicara y que los que ya estábamos sentados tratábamos de no cogernos una pulmonía cósmica, la faena llegó sólo a medias a los tendidos. Lo del cuarto, recuperados ya de la lluvia, fue sensacional. Probablemente no tan completo como lo de Vistalegre pero igualmente embriagador, con la sensación de que Morante está en un momento único y que hay que verle todas las tardes porque cada día va a ser diferente y sensacional.
Talavante estuvo bien en su tercero, con un toreo templado y gustándose, pero cuando se echó la muleta a la izquierda el toro iba peor, el torero se embarulló, buscó la cercanías y la faena perdió la intensidad de esa gran primera parte. Estuvo mejor, más completo, en el sexto, un toro que pareció brusco en los comienzos y al que a base de hacerle las cosas muy bien, de llevarle siempre a la distancia justa, fue mejorando en cada tanda. Gran toreo con ambas manos con una serie larguísima al natural y dos derechazos arrastrando la muleta antológicos. Tarde muy importante del pacense, que si no se embarulla (tiende a ello) puede darnos muy buenos momentos este año.
Perera lo intentó en sus dos toros, pero tuvo muy mala suerte en el sorteo, con dos toros que no acabaron de romper. Quizá el quinto hubiera valido, porque remató muy bien en los burladeros y pareció con fuerza y bravura, pero se rompió el pitón por la cepa en uno de los derrotes y lo devolvieron. Lo intentó, se pusó y toreó técnicamente bien a ambos, pero faltaba transmisión. Creo que en parte por los toros y en parte porque hay algo en su toreo que hace que no tenga el ángel que en otros momentos. Quizá está buscando una mayor rotundidad y tiene que encontrar ese punto de hondura, de temple, de gracia, que haga que su afición, su técnica y su valor rompan como en otras ocasiones.
Esta mañana lloviznaba y han suspendido la corrida. Parece claro que si se daba la de esta mañana el ruedo iba a estar impracticable esta tarde. No sé si esa ha sido la razón (o la única razón), pero creo que si hubiera sido la única corrida del día sí se hubiera dado.
Una pena que haya tenido que volver a mediodía y no haya podido quedarme a ver a Ferrera, Juli y Manzanares. Otra vez será.
La plaza (eso sí) cada vez parece más incómoda. Será que vamos cumpliendo años...
Dicho lo cual, que ayer en el primero de la tarde llovió lo indecible, con ansia, a mala leche. Mientras tanto, Morante desgranó su toreo, retazos de belleza. Pero entre que el toro no tenía mucha fuerza, que la brevedad de los asientos hacía imposible que habiéndose vendido todas las localidades cada cual se ubicara y que los que ya estábamos sentados tratábamos de no cogernos una pulmonía cósmica, la faena llegó sólo a medias a los tendidos. Lo del cuarto, recuperados ya de la lluvia, fue sensacional. Probablemente no tan completo como lo de Vistalegre pero igualmente embriagador, con la sensación de que Morante está en un momento único y que hay que verle todas las tardes porque cada día va a ser diferente y sensacional.
Talavante estuvo bien en su tercero, con un toreo templado y gustándose, pero cuando se echó la muleta a la izquierda el toro iba peor, el torero se embarulló, buscó la cercanías y la faena perdió la intensidad de esa gran primera parte. Estuvo mejor, más completo, en el sexto, un toro que pareció brusco en los comienzos y al que a base de hacerle las cosas muy bien, de llevarle siempre a la distancia justa, fue mejorando en cada tanda. Gran toreo con ambas manos con una serie larguísima al natural y dos derechazos arrastrando la muleta antológicos. Tarde muy importante del pacense, que si no se embarulla (tiende a ello) puede darnos muy buenos momentos este año.
Perera lo intentó en sus dos toros, pero tuvo muy mala suerte en el sorteo, con dos toros que no acabaron de romper. Quizá el quinto hubiera valido, porque remató muy bien en los burladeros y pareció con fuerza y bravura, pero se rompió el pitón por la cepa en uno de los derrotes y lo devolvieron. Lo intentó, se pusó y toreó técnicamente bien a ambos, pero faltaba transmisión. Creo que en parte por los toros y en parte porque hay algo en su toreo que hace que no tenga el ángel que en otros momentos. Quizá está buscando una mayor rotundidad y tiene que encontrar ese punto de hondura, de temple, de gracia, que haga que su afición, su técnica y su valor rompan como en otras ocasiones.
Esta mañana lloviznaba y han suspendido la corrida. Parece claro que si se daba la de esta mañana el ruedo iba a estar impracticable esta tarde. No sé si esa ha sido la razón (o la única razón), pero creo que si hubiera sido la única corrida del día sí se hubiera dado.
Una pena que haya tenido que volver a mediodía y no haya podido quedarme a ver a Ferrera, Juli y Manzanares. Otra vez será.
La plaza (eso sí) cada vez parece más incómoda. Será que vamos cumpliendo años...
martes, 1 de marzo de 2011
¡Qué desastre!
Iba a escribir una entrada pesimista sobre Vistalegre. O mejor, sobre lo que se ha escrito después de Vistalegre.
Iba a criticar a quienes sólo se han fijado en el toro, en su supuesta falta de presencia, para minusvalorar la faena de Morante: “no entre aquí quien no sepa geometría”, dicen que se leía en el frontispicio de la Academia de Platón, pues lo mismo para estos agoreros con la faena del de La Puebla… O a quienes han vapuleado a El Cid, que habrá estado mejor o peor con el sexto de Núñez del Cuvillo, pero que dio pases grandiosos y que sólo por el duro camino recorrido merece siempre crédito y admiración. O a quienes no reconocen nada de lo que hace El Juli y, si acaso lo reconocen, es para decirle que como es tan poderoso tiene que hacer una machada cada tarde… O a los pesados que comparan los de Cuvillo o los de Garcigrande con ovejitas o peluches (no he conseguido llegar a entender qué toro quieren que salga, quién tiene una ganadería que asegure espectáculo y diversión con una regularidad mayor que estos, que Victoriano del Río o que El Pilar).
Iba a quejarme nuevamente de la falta de público, de la falta de compromiso con la Fiesta que supone en momentos como estos, de la falta de imaginación de la empresa para hacer publicidad o atraer a más espectadores, de lo alto que son los precios,…
Iba a indagar en por qué la mayoría de los más activos en la red son siempre tan pesimistas, tan críticos, tan cansinamente cenizos,… Por qué se empeñan en decir que uno no puede ir a los toros a divertirse.
Iba a quemarme la sangre pasando un mal rato escribiendo una entrada de quejas y críticas variadas. Pero no me da la gana. Los únicos quejíos que sirven son los de las gargantas rotas de los flamencos. A los aficionados lo que nos toca es dar buenas noticias y a los profesionales del toro, hacer lo posible para que éstas vayan surgiendo cada vez con más frecuencia.
Y la Feria de Vistalegre ha sido una buena noticia. Hemos sido muchos los que hemos ido. A pesar de lo que hemos pagado, hemos podido comer al día siguiente y, en ocasiones, tomarnos una copa al salir. Hemos visto mucho toreo del bueno. Y muchos animales que han embestido, algunos con casta y con transmisión. Hacía meses que no veíamos a las figuras en una plaza y siguen teniendo un sitio envidiable, lo cual augura una temporada excepcional. Hemos gozado de un modo que no hay forma de explicarlo ni de cuantificarlo. ¿Y encima vamos a quejarnos?
Ya sé que hay cosas que mejorar. Y que habrá también que contarlas. Pero en voz más baja y en menos líneas. Porque la temporada ha empezado y lo ha hecho muy bien. Y porque estoy seguro que en festejos como estos hay gente ajena a la Fiesta que puede hacerse aficionada. Y los que ya somos aficionados podemos ilusionarnos aún más de lo que cada torero, con cada toro y en cada plaza puede depararnos. Y volver a las carreteras y a las Plazas. Ya estamos soñando con Olivenza y con Sevilla y con El Puerto...
Señores, la temporada será otra GRAN TEMPORADA. Y si todos cantamos en alto sus grandezas y decimos más bajo y con menos saña las miserias seremos más felices, y haremos que sean más los que disfruten con ésta que es nuestra pasión.
Iba a criticar a quienes sólo se han fijado en el toro, en su supuesta falta de presencia, para minusvalorar la faena de Morante: “no entre aquí quien no sepa geometría”, dicen que se leía en el frontispicio de la Academia de Platón, pues lo mismo para estos agoreros con la faena del de La Puebla… O a quienes han vapuleado a El Cid, que habrá estado mejor o peor con el sexto de Núñez del Cuvillo, pero que dio pases grandiosos y que sólo por el duro camino recorrido merece siempre crédito y admiración. O a quienes no reconocen nada de lo que hace El Juli y, si acaso lo reconocen, es para decirle que como es tan poderoso tiene que hacer una machada cada tarde… O a los pesados que comparan los de Cuvillo o los de Garcigrande con ovejitas o peluches (no he conseguido llegar a entender qué toro quieren que salga, quién tiene una ganadería que asegure espectáculo y diversión con una regularidad mayor que estos, que Victoriano del Río o que El Pilar).
Iba a quejarme nuevamente de la falta de público, de la falta de compromiso con la Fiesta que supone en momentos como estos, de la falta de imaginación de la empresa para hacer publicidad o atraer a más espectadores, de lo alto que son los precios,…
Iba a indagar en por qué la mayoría de los más activos en la red son siempre tan pesimistas, tan críticos, tan cansinamente cenizos,… Por qué se empeñan en decir que uno no puede ir a los toros a divertirse.
Iba a quemarme la sangre pasando un mal rato escribiendo una entrada de quejas y críticas variadas. Pero no me da la gana. Los únicos quejíos que sirven son los de las gargantas rotas de los flamencos. A los aficionados lo que nos toca es dar buenas noticias y a los profesionales del toro, hacer lo posible para que éstas vayan surgiendo cada vez con más frecuencia.
Y la Feria de Vistalegre ha sido una buena noticia. Hemos sido muchos los que hemos ido. A pesar de lo que hemos pagado, hemos podido comer al día siguiente y, en ocasiones, tomarnos una copa al salir. Hemos visto mucho toreo del bueno. Y muchos animales que han embestido, algunos con casta y con transmisión. Hacía meses que no veíamos a las figuras en una plaza y siguen teniendo un sitio envidiable, lo cual augura una temporada excepcional. Hemos gozado de un modo que no hay forma de explicarlo ni de cuantificarlo. ¿Y encima vamos a quejarnos?
Ya sé que hay cosas que mejorar. Y que habrá también que contarlas. Pero en voz más baja y en menos líneas. Porque la temporada ha empezado y lo ha hecho muy bien. Y porque estoy seguro que en festejos como estos hay gente ajena a la Fiesta que puede hacerse aficionada. Y los que ya somos aficionados podemos ilusionarnos aún más de lo que cada torero, con cada toro y en cada plaza puede depararnos. Y volver a las carreteras y a las Plazas. Ya estamos soñando con Olivenza y con Sevilla y con El Puerto...
Señores, la temporada será otra GRAN TEMPORADA. Y si todos cantamos en alto sus grandezas y decimos más bajo y con menos saña las miserias seremos más felices, y haremos que sean más los que disfruten con ésta que es nuestra pasión.
domingo, 27 de febrero de 2011
Vistalegre (27 de febrero de 2011) - Credenciales
Lo de Morante al quinto de la tarde ha sido sencillamente colosal. No se puede torear tanto y tan bien con la muleta. No es posible, no cabe siquiera imaginar, cómo puede haber tanto arte en el toreo a dos manos, en los remates, en el cite, en el embroque,... Y en el toreo fundamental. Casi al final de la faena, antes de una serie memorable de trincherillas, hubo dos naturales lentísimos, hondos y de largura infinita, ligados entre sí y con el de pecho que quedarán para siempre en los anales del toreo. Pero esta es sólo una pincelada de algo que supo a hondura en toda la extensión de una faena estructurada, con sentido, medida y desgarrada a la vez. De nada serviría una pura descripción: hacen falta poetas para cantarla y José María hoy estaba en Sevilla.
En el segundo de la tarde, el toreo a la verónica tanto en el recibo como en el quite nos volvieron a traer a las retinas, al alma y a las palmas por bulerías la imagen de un percal que vuela como ninguno. El comienzo de faena con la muleta a ese toro nos levantó de los asientos por temple, originalidad, torería y sentimiento. ¡Vaya forma de llevarse el toro a los medios! Una pena que el toro no respondiera y nos tuviéramos que quedar sólo con pinceladas maestras. Fue sólo un apertivo para el Menú Degustación del quinto.
Juan Mora ha estado dispuesto y en diversas fases de la tarde ha mostrado la naturalidad y los tintes añejos como cualidades básicas de su toreo. Ver a un torero así en siempre un privilegio. Algunos pases desmayados eran esculturas auténticas. Faltaba ligazón, es verdad, pero es que no ha tenido el de Plasencia suerte con los toros. Quizá lo más destacado lo haya hecho en el sobrero que regaló en un anuncio hecho después de que Morante cortara sus dos orejas, pero antes de que el de Salteras comenzara la faena del sexto. Y no porque los mejores muletazos los haya dado a ese toro (ha sido en el primero donde ha habido capotazos importantes y dos series muy buenas con la derecha) sino porque ha demostrado un valor, un orgullo y un pundonor sin límites. Ha hecho una faena de arrimón y de poder. La oreja ha premiado un modo de estar en torero que hace falta. Como recuerdo, como apuntes y con la esperanza de que de vez en cuando se obre el milagro y haya una faena completa.
El Cid ha pechado con el lote más dispar. El peor y el mejor de la corrida. El tercero ha sido protestado desde que salió y como el presidente ha decidido dejarlo en la plaza y la gente no echaba cuentas a lo que hacía Manuel Jesús, después de dos o tres minutos con él ha abreviado y asunto terminado. El sexto, sin embargo, ha sido un toro excepcional. Un toro que se venía de lejos metiendo la cara excepcionalmente. No podemos siquiera imaginar cómo habría sido de no haberse dado una volreta al comienzo de la faena cuando el Cid lo toreaba con el capote. El de Salteras ha estado bien con el capote y con la muleta ha hecho una faena de más a menos. Importante y valiente el comienzo, dando mucho sitio al toro, embarcándole bien y llevándole encelado en pases ligados. Algunos de los remates de pecho han sido largos y muy buenos. Pero nos hemos quedado con la sensación de que el toro se merecía un puntito más. Algo más de acople por el lado izquierdo, por ejemplo. O más series y de más muletazos por el lado derecho. Algo más de faena y algo más de intensidad. En todo caso, bien el Cid y grandísimo el toro de Núñez del Cuvillo.
Con esto cada cual ha puesto sus credenciales encima de la mesa. Y hay muchos que han demostrado que no están dispuestos a dejarse ganar la pelea.
Juli sigue teniendo un sitio impresionante. A Manzanares le falta algo de tiempo para estar a punto del todo, pero posee una majestuosidad única. Talavante tendrá que decidir si quiere dar la cara de toreo alegre y hondo o la de personaje perdido y sin ideas. Juan Mora tiene clasicismo y enjundia para ilusionar, pero tal vez deba meditar sobre el modo de dotar de estructura a las faenas. Morante es Morante y torea que no-se-pué-aguntar: hay que seguirle allá por donde vaya, sea Sevilla o Cantalejo. Y El Cid tiene que reposarse quizá un tanto y aprovechar el toreo largo, dando sitio al toro, creerse que de verdad puede y que eso es lo que más valoramos de su toreo.
Hemos visto mucho toreo, muchas cosas, en estos dos días. A pesar de que había alguno de los habituales de Las Ventas con ganas de reventar casi todo. ¡Qué cruz nos ha tocado, Señor!
En el segundo de la tarde, el toreo a la verónica tanto en el recibo como en el quite nos volvieron a traer a las retinas, al alma y a las palmas por bulerías la imagen de un percal que vuela como ninguno. El comienzo de faena con la muleta a ese toro nos levantó de los asientos por temple, originalidad, torería y sentimiento. ¡Vaya forma de llevarse el toro a los medios! Una pena que el toro no respondiera y nos tuviéramos que quedar sólo con pinceladas maestras. Fue sólo un apertivo para el Menú Degustación del quinto.
Juan Mora ha estado dispuesto y en diversas fases de la tarde ha mostrado la naturalidad y los tintes añejos como cualidades básicas de su toreo. Ver a un torero así en siempre un privilegio. Algunos pases desmayados eran esculturas auténticas. Faltaba ligazón, es verdad, pero es que no ha tenido el de Plasencia suerte con los toros. Quizá lo más destacado lo haya hecho en el sobrero que regaló en un anuncio hecho después de que Morante cortara sus dos orejas, pero antes de que el de Salteras comenzara la faena del sexto. Y no porque los mejores muletazos los haya dado a ese toro (ha sido en el primero donde ha habido capotazos importantes y dos series muy buenas con la derecha) sino porque ha demostrado un valor, un orgullo y un pundonor sin límites. Ha hecho una faena de arrimón y de poder. La oreja ha premiado un modo de estar en torero que hace falta. Como recuerdo, como apuntes y con la esperanza de que de vez en cuando se obre el milagro y haya una faena completa.
El Cid ha pechado con el lote más dispar. El peor y el mejor de la corrida. El tercero ha sido protestado desde que salió y como el presidente ha decidido dejarlo en la plaza y la gente no echaba cuentas a lo que hacía Manuel Jesús, después de dos o tres minutos con él ha abreviado y asunto terminado. El sexto, sin embargo, ha sido un toro excepcional. Un toro que se venía de lejos metiendo la cara excepcionalmente. No podemos siquiera imaginar cómo habría sido de no haberse dado una volreta al comienzo de la faena cuando el Cid lo toreaba con el capote. El de Salteras ha estado bien con el capote y con la muleta ha hecho una faena de más a menos. Importante y valiente el comienzo, dando mucho sitio al toro, embarcándole bien y llevándole encelado en pases ligados. Algunos de los remates de pecho han sido largos y muy buenos. Pero nos hemos quedado con la sensación de que el toro se merecía un puntito más. Algo más de acople por el lado izquierdo, por ejemplo. O más series y de más muletazos por el lado derecho. Algo más de faena y algo más de intensidad. En todo caso, bien el Cid y grandísimo el toro de Núñez del Cuvillo.
Con esto cada cual ha puesto sus credenciales encima de la mesa. Y hay muchos que han demostrado que no están dispuestos a dejarse ganar la pelea.
Juli sigue teniendo un sitio impresionante. A Manzanares le falta algo de tiempo para estar a punto del todo, pero posee una majestuosidad única. Talavante tendrá que decidir si quiere dar la cara de toreo alegre y hondo o la de personaje perdido y sin ideas. Juan Mora tiene clasicismo y enjundia para ilusionar, pero tal vez deba meditar sobre el modo de dotar de estructura a las faenas. Morante es Morante y torea que no-se-pué-aguntar: hay que seguirle allá por donde vaya, sea Sevilla o Cantalejo. Y El Cid tiene que reposarse quizá un tanto y aprovechar el toreo largo, dando sitio al toro, creerse que de verdad puede y que eso es lo que más valoramos de su toreo.
Hemos visto mucho toreo, muchas cosas, en estos dos días. A pesar de que había alguno de los habituales de Las Ventas con ganas de reventar casi todo. ¡Qué cruz nos ha tocado, Señor!
Vistalegre (26 de febrero de 2011) - Calentando motores
El primero de los festejos de la Feria de Invierno ha servido para irse haciendo el cuerpo a lo que viene a partir de dentro de un par de semanas. Ha servido, por ejemplo, para ver a un encierro de Garcigrande noblón en general, aunque desigualmente presentado y falto de casta. Si no se consigue darles a los toros algo más de picante y de emoción (que no de genio) es difícil que llegue a calar hondo en los tendidos.
Los tendidos no estaban llenos. Faltaban muchos. Muchos incluso de los que alardean de defender la Fiesta aquí y acullá. Si en una ciudad como Madrid no se consigue llegar una plaza como la Vistalegre con un cartel como éste hay algo que debe hacernos pensar. A todos. A empresarios y aficionados. A ganaderos y toreros. A críticos, veedores, Administración,…A todos. También a Juli, Manzanares y Talavante.
Juli, Manzanares y Talavante están comenzando la temporada, pero están en diferentes momentos de sazón. Juli sigue imparable, poderoso y técnico. Como toda la temporada pasada. Ha toreado muy bien de capa a su primero ya ha mostrado temple y fondo con la muleta. En el segundo ha tirado de casta y se ha metido entre los pitones en una faena de valor ante un toro que no tenía interés. En otras manos, los toros hubieran parecido aún menos.
Manzanares reaparecía. Creo que se le debería haber recibido con una ovación. Es un torerazo y esta Feria era una oportunidad para reconocer que la gente le espera y que su toreo hace falta. Obviamente se le nota desajustado, con algunas carencias. No ha toreado casi con la izquierda (la única vez que lo ha hecho, en su primero, el toro casi se lo lleva por delante). A la cuadrilla también le falta un punto, pero sólo eso, para volver a ser majestuosa. En esta primera ocasión ha estado sólo excepcional de colocación, lidia, sin capotazos de más,… Le falta sólo algo de frescura y ritmo. Una alegría que Manzanares esté otra vez en los carteles.
Y Talavante ha mostrado alegría y desparpajo en su primero y cierta abulia en el último. En el tercero de la tarde ha habido toreo grande, templado, y pases garboso con toque mejicano (se le notan las semanas que ha pasado allí). Si coge esta senda puede darnos muchas tardes de interés esta temporada. En el último, que no era bueno, pero tampoco peor que otros que han salido, ha estado menos puesto, sin saber muy bien qué debía hacer, para qué estaba allí.
Tengo la sensación de que todos estamos poniéndonos a tono. Desde la empresa a los aficionados, pasando por toreros, ganaderos, prensa,… En dos semanas comienzan Fallas y en Olivenza. No hay mucho más que desentumecer. El año es vital y todos tenemos que dar lo que nos corresponde. Que no es poco.
Los tendidos no estaban llenos. Faltaban muchos. Muchos incluso de los que alardean de defender la Fiesta aquí y acullá. Si en una ciudad como Madrid no se consigue llegar una plaza como la Vistalegre con un cartel como éste hay algo que debe hacernos pensar. A todos. A empresarios y aficionados. A ganaderos y toreros. A críticos, veedores, Administración,…A todos. También a Juli, Manzanares y Talavante.
Juli, Manzanares y Talavante están comenzando la temporada, pero están en diferentes momentos de sazón. Juli sigue imparable, poderoso y técnico. Como toda la temporada pasada. Ha toreado muy bien de capa a su primero ya ha mostrado temple y fondo con la muleta. En el segundo ha tirado de casta y se ha metido entre los pitones en una faena de valor ante un toro que no tenía interés. En otras manos, los toros hubieran parecido aún menos.
Manzanares reaparecía. Creo que se le debería haber recibido con una ovación. Es un torerazo y esta Feria era una oportunidad para reconocer que la gente le espera y que su toreo hace falta. Obviamente se le nota desajustado, con algunas carencias. No ha toreado casi con la izquierda (la única vez que lo ha hecho, en su primero, el toro casi se lo lleva por delante). A la cuadrilla también le falta un punto, pero sólo eso, para volver a ser majestuosa. En esta primera ocasión ha estado sólo excepcional de colocación, lidia, sin capotazos de más,… Le falta sólo algo de frescura y ritmo. Una alegría que Manzanares esté otra vez en los carteles.
Y Talavante ha mostrado alegría y desparpajo en su primero y cierta abulia en el último. En el tercero de la tarde ha habido toreo grande, templado, y pases garboso con toque mejicano (se le notan las semanas que ha pasado allí). Si coge esta senda puede darnos muchas tardes de interés esta temporada. En el último, que no era bueno, pero tampoco peor que otros que han salido, ha estado menos puesto, sin saber muy bien qué debía hacer, para qué estaba allí.
Tengo la sensación de que todos estamos poniéndonos a tono. Desde la empresa a los aficionados, pasando por toreros, ganaderos, prensa,… En dos semanas comienzan Fallas y en Olivenza. No hay mucho más que desentumecer. El año es vital y todos tenemos que dar lo que nos corresponde. Que no es poco.
jueves, 24 de febrero de 2011
Pablo Pámpano ganador del concurso de Carteles de las Ventas
A primera hora sonaba el móvil, con tres avisos presagiábamos la noticia feliz que traía Lorenzo Clemente con sus clarines inalámbricos.
Pablo Pámpano ha ganado el concurso de Carteles de Toros de Las Ventas: la primera Plaza del Universo y segunda del Cosmos, después de La Maestranza.
El cartel es éste, con tilde admirativa:
Y aunque dice la noticia que no tiene título yo se de buena tinta, nunca mejor dicho, que se llama de "Ladrillo y flores".
Copio a continuación, como homenaje a un amigo y a un artista, mis palabras en Espartinas, cuando se inauguró allí la exposición de su obra gráfica, como verán, alguien tomo nota: ¡¡¡Enhorabuena!!!
"Cuando se presentó en la querida Plaza de Espartinas el libro que dio origen a estas ilustraciones, PLAZA DE TOROS, comenté que gracias a la inspiración y trabajo de Pablo disfrutábamos de una obra de PAPEL Y ORO. Bien, liberado ahora de su atadura lírica, he ahí EL ORO. Oro puro. Como los alquimistas Pablo ha transmutado sus arabescos digitales, su imaginación y su sentido de la composición en papel de oro.
Creo que invertir en Pablo no es invertir, es ganar. La plasticidad y belleza de sus ilustraciones nace, me parece, de un potente sentido del ritmo. Del ritmo compositivo y del ritmo del color, a través de las texturas que se propagan y enlazan: flores, cerámicas, tierras. Sus cuadros, incluso los que representan firmes efigies, se mueven, están vivos.
No es lo suyo una recreación o una traslación del modelo, sino una verdadera creación que otorga hálito de vida a sus criaturas. Esto es especialmente notable en las imágenes que recogen determinado lance en el libro: al pasar la página se revive el instante eterno de un pase, su fijación perdurable en la memoria.
Ubicados en un escenario de vacío mitológico (la pared donde queda la huella de los héroes) se multiplica la potencia visual del trance. Así, José Tomás extiende el muletazo más allá de la sangre, hay una manoletina entre las nubes de Ronda y Espartaco, como un césar romano, impera sobre la lámina.
Tengo especial adoración por dos cuadros: “Las Bulerías del Nautilus” y “Morante de tabaco y oro” –y no sólo por mi morantismo militante- ya en el libro aparecía el de la Puebla, natural, profundo -SIN MIEDO-, pero en estas láminas, liberado ya de la carga de la imaginería y trompetería barroca a la que le inducían mis poemas, aparece el Pablo del ritmo, de la música, el pintor de los “cantaores” de jazz.
La sección áurea del nautilus y las chicuelinas sucesivas de Morante se aúnan, clasicismo y belleza apuntan al mismo cénit, el de la perfección del movimiento y la detenida danza absoluta. Pablo ha llegado en esta lámina a la esencia del toreo. Y en “Morante de tabaco y oro”, a la esencia de Morante, ese torero salomónico como columna de humo, sereno como una guajira, lento como un galeón henchido de tesoros, en el delicado frente del asta y la tela.
Y digo que Pablo ha llegado a la esencia, sin embargo ya estaba en ella, porque aunque no sea lo que en términos técnicos se entiende como un “aficionado”, ni falta que le hace, su padre lo llevaba a la Plaza de pequeño. Como el hijo de Héctor de Troya se admiraba al ver a su padre vestido de guerrero en la Ilíada, Pablo veía a los toreros. Y ver a los toreros a cierta edad es algo que impresiona mucho, no es raro que los niños lloren, como nos cuenta Homero que hizo el hijo de Héctor, ante el yelmo y penacho de su padre, domador de caballos.
A esta esencia Pablo la ha dotado de modernidad y de contemporaneidad. Ha actualizado el lenguaje del toreo y lo ha hecho accesible a través de una estética que combina la estridencia del cómic y el clasicismo de las estatuas.
Gracias, Pablo, tus criaturas quedan hoy libres. Disfruté mucho de ver construir un mundo alrededor de mi poesía, una Plaza de Toros habitada, ahora ellas deben seguir su camino, toreando en papel William Turner de 310 gramos con tintas basadas en pigmentos, lo que garantiza su permanencia inalterada durante más de 200 años, que es como poco, lo que durará nuestra fiesta.
Inviertan en Pablo, inviertan en oro. La Maestranza y Las Ventas deberían tomar nota.
Una vez más Espartinas se adelanta."
Espartinas, 1-2-2011
Pablo Pámpano ha ganado el concurso de Carteles de Toros de Las Ventas: la primera Plaza del Universo y segunda del Cosmos, después de La Maestranza.
El cartel es éste, con tilde admirativa:
Y aunque dice la noticia que no tiene título yo se de buena tinta, nunca mejor dicho, que se llama de "Ladrillo y flores".
Copio a continuación, como homenaje a un amigo y a un artista, mis palabras en Espartinas, cuando se inauguró allí la exposición de su obra gráfica, como verán, alguien tomo nota: ¡¡¡Enhorabuena!!!
"Cuando se presentó en la querida Plaza de Espartinas el libro que dio origen a estas ilustraciones, PLAZA DE TOROS, comenté que gracias a la inspiración y trabajo de Pablo disfrutábamos de una obra de PAPEL Y ORO. Bien, liberado ahora de su atadura lírica, he ahí EL ORO. Oro puro. Como los alquimistas Pablo ha transmutado sus arabescos digitales, su imaginación y su sentido de la composición en papel de oro.
Creo que invertir en Pablo no es invertir, es ganar. La plasticidad y belleza de sus ilustraciones nace, me parece, de un potente sentido del ritmo. Del ritmo compositivo y del ritmo del color, a través de las texturas que se propagan y enlazan: flores, cerámicas, tierras. Sus cuadros, incluso los que representan firmes efigies, se mueven, están vivos.
No es lo suyo una recreación o una traslación del modelo, sino una verdadera creación que otorga hálito de vida a sus criaturas. Esto es especialmente notable en las imágenes que recogen determinado lance en el libro: al pasar la página se revive el instante eterno de un pase, su fijación perdurable en la memoria.
Ubicados en un escenario de vacío mitológico (la pared donde queda la huella de los héroes) se multiplica la potencia visual del trance. Así, José Tomás extiende el muletazo más allá de la sangre, hay una manoletina entre las nubes de Ronda y Espartaco, como un césar romano, impera sobre la lámina.
Tengo especial adoración por dos cuadros: “Las Bulerías del Nautilus” y “Morante de tabaco y oro” –y no sólo por mi morantismo militante- ya en el libro aparecía el de la Puebla, natural, profundo -SIN MIEDO-, pero en estas láminas, liberado ya de la carga de la imaginería y trompetería barroca a la que le inducían mis poemas, aparece el Pablo del ritmo, de la música, el pintor de los “cantaores” de jazz.
La sección áurea del nautilus y las chicuelinas sucesivas de Morante se aúnan, clasicismo y belleza apuntan al mismo cénit, el de la perfección del movimiento y la detenida danza absoluta. Pablo ha llegado en esta lámina a la esencia del toreo. Y en “Morante de tabaco y oro”, a la esencia de Morante, ese torero salomónico como columna de humo, sereno como una guajira, lento como un galeón henchido de tesoros, en el delicado frente del asta y la tela.
Y digo que Pablo ha llegado a la esencia, sin embargo ya estaba en ella, porque aunque no sea lo que en términos técnicos se entiende como un “aficionado”, ni falta que le hace, su padre lo llevaba a la Plaza de pequeño. Como el hijo de Héctor de Troya se admiraba al ver a su padre vestido de guerrero en la Ilíada, Pablo veía a los toreros. Y ver a los toreros a cierta edad es algo que impresiona mucho, no es raro que los niños lloren, como nos cuenta Homero que hizo el hijo de Héctor, ante el yelmo y penacho de su padre, domador de caballos.
A esta esencia Pablo la ha dotado de modernidad y de contemporaneidad. Ha actualizado el lenguaje del toreo y lo ha hecho accesible a través de una estética que combina la estridencia del cómic y el clasicismo de las estatuas.
Gracias, Pablo, tus criaturas quedan hoy libres. Disfruté mucho de ver construir un mundo alrededor de mi poesía, una Plaza de Toros habitada, ahora ellas deben seguir su camino, toreando en papel William Turner de 310 gramos con tintas basadas en pigmentos, lo que garantiza su permanencia inalterada durante más de 200 años, que es como poco, lo que durará nuestra fiesta.
Inviertan en Pablo, inviertan en oro. La Maestranza y Las Ventas deberían tomar nota.
Una vez más Espartinas se adelanta."
Espartinas, 1-2-2011
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