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sábado, 8 de agosto de 2009

Puerto de Santa María (7 de agosto de 2009) - Toneladas de arte, tributo de sangre y una imbécil

Como los tres días en El Puerto van camino de convertirse en una prueba de resistencia, abreviaremos las crónicas para tratar de que no se nos amontonen. Hoy, dos cosas malas, muy malas: la cogida de Morante y la actitud impresentable de la Presidenta. Grandioso el toreo de Morante en ese quinto sobrero que le prendió y muy bien Manzanares. Buena corrida de Núñez del Cuvillo. Y Aparicio, que fue como para darse un paseo.

Excelentes los previos en Casa Flores: gran compañía, excelentes productos de la mar y agradable charla (saludos y comentarios con Trifón y Álvaro Palacios incluidos). Luego, en el Hotel donde acostumbran a vestirse algunos de los toreros, en un extremo de la calle Los Moros, presentaciones varias de los diversos personajes del mundo del toreo (¡casi siempre los mismos en todas las plazas...!).

En la Plaza, otra buena corrida de Núñez del Cuvillo, con matices diversos en cuanto a fuerza y fondo cada toro, diversos de presentación y de calendario, pero con buen comportamiento en general.

Aparicio estuvo desentonado toda la tarde. No quiso o pudo hacer nada con dos toros a los que se les podía haber sacado mucho más. Sobre todo el primero, de una bravura y una nobleza extraordinarias. Sólo intentó algo de toreo con el capote, pero retrasando la pierna en el embroque no hay modo de que aquello tenga vistosidad.

Morante, en su primero, dibujó un par de verónicas y una media en el saludo con el capote absolutamente sublimes, templadas, garbosas,... Nueva verónica y media de cartel en el quite. La faena de muleta la comenzó con ayudados por alto torerísimos. Dos series primorosas y personalísimas con la derecha (sobre todo la primera) y luego, el toro se fue complicando y no hubo más que hacer.

En el quinto, un sobrero de Mari Carmen Camacho, hizo una breve pero excelsa faena con la muleta. Arrastrando la mano, hundiendo los riñones, acompañando con todo el cuerpo los pases. Derechazos largísimos, ligazón única y pases de pecho grandiosos. Desafortunadamente, al final de una serie se tropezó en la cara del toro y éste le prendió por el muslo y le dio un golpe en el pecho. Cornada fuerte. Se pierde seguro las ferias del norte, pero esperemos que esté de vuelta para el día 23 y que la cornada lo le haga perder el sitio y la confianza (¿excesiva?) que tenía. Aparicio mató de forma eficaz y rápida al toro (¿por qué le pitaron cuando cogió la espada?, ¿qué pretendía que hiciera?, ¿o es que querían que se jugaran a los chinos quién debía matar el toro?).

Petición unánime de dos orejas: la genialidad de la faena lo justificaba de sobra, pero con la cornada era, además, un reconomiento al tributo de sangre del torero, y la Presidenta que se negó a dar el segundo trofeo. Esta individua, de quien desconozco hasta el nombre, es, sencillamente, imbécil. Tiene la sensibilidad de una lombriz y está menos capacitada para presidir una corrida de toros que el alcalde los esquimales de Alaska. Si le queda un resquicio de humanidad, que se vaya a la mierda. Si no, que la echen de malos modos. Y si es funcionaria, que se considere su actuación una falta grave y le echen del cuerpo al que pertenezca. No hay derecho a que con nuestros impuestos y con el de los toreros que se juegan la vida se esté pagando a personajes abyectos y vomitivos como este sucedáneo de persona.

Manzanares en su primero toreo como los ángeles. Grandísimo recibo a la verónica, templadísimo. Luego, toreo basado siempre en la mano derecha, muletazos largísimos, mano baja, temple y gusto exquisito. De lo mejor de este torero esta temporada. Los cambios de mano marca de la casa, sublimes. Y el final de la faena, torerísmo. Estocada arriba, hasta la bola, ejecutada de forma perfecta y el toro cae sin necesidad de darle un solo capotazo.

El sexto fue el toro más complicado de la corrida. Manzanares lo recibió por delantales de trazo perfecto. El quite por chicuelinas de mano baja fue muy bueno. En la muleta, el toro se colaba por ambos pitones, pero sobre todo por el izquierdo. Mirón, probón, andarín,... Un regalito. Manzanares le aguantó lo indecible y le hizo embestir, fue sacando pases uno a uno y demostrando al toro quién era el que podía ahí. Y al final, consiguió dos series templadísimas y hondas que nadie podía imaginar que se le pudieran dar a ese toro. Nueva estocada fulminante y tremendo golpe de atención de un torero del que, no sabemos por qué, este año teníamos mucha menos noticias.

ESPEREMOS que Morante se recupere pronto y sin costurones en el alma.

BRINDEMOS porque hayan destituido para siempre a la Presidenta (y, si no, que nos digan dónde hay que manifestarse para exigirlo).

REFLEXIONEMOS sobre las manos en las que está esto del toreo cuando en la corrida de hoy han sustituido a Cayetano por Padilla, que no digo yo que no tenga derecho a matar Juan Pedros, pero que queda un tanto extraño en un cartel con Juli y Talavente, sobre todo por la vía de la sustitución.

jueves, 6 de agosto de 2009

Huelva (3 de agosto de 2009) - Grandiosa

Las tardes de toros deben ser como la del lunes en Huelva: precedidas de una buena comida, de una amena tertulia y de unas copas que pongan en sazón el cuerpo y el espíritu. En compañía de buenos amigos y sin preocupaciones que impidan el disfrute pleno en la plaza. Con toros que embistan y con toreros que sepan y que quieran agradar (aunque en esto hubo matices: luego iremos a ello).

Nos costó llegar al Restaurante El Paraíso, pero era sin duda el sitio donde había que ir a comer antes de la corrida. Así lo atestiguan los personajes que andaban por allí y, sobre todo, los exquisitos platos de los que dimos cuenta (magníficas las gambas y las chirlas y sabrosísimo el arroz con bogavante). J. Rivero, a quien prácticamente iniciábamos en el rito tomasista, había elegido el sitio y nos lo devolvió con creces con su invitación y su presencia. Alberto, en dos tardes en Huelva, disfrutó de mejor toreo del que ha visto durante muchos años en los dos o tres festejos de cada San Isidro en Las Ventas. Y Beatriz se lo perdió… (habrá que empezar a pensar dónde remediarlo).

Los bajos de la Plaza de Toros de Huelva acogen diversos bares y establecimientos varios (desde un despacho de abogados hasta la carnicería donde venden cada día la carne de las reses lidiadas el día anterior). En un par de ellos, de claro ambiente flamenco, uno puede disfrutar de muy buen ambiente antes de entrar en el tendido. Así lo hicimos, redondeando un previo que hacía presagiar lo mejor.

Y fue lo mejor.

Sin duda, una de las tardes de toros más completas que hemos vivido en los últimos años.
Los toros de Núñez del Cuvillo, bien presentados para una plaza de segunda, dieron un juego excelente, a excepción del quinto, un toro complicado, pero que nos permitió disfrutar con una enorme faena de poder de José Tomás.

El mejor lote, para mi gusto, fue el de Emilio Silvera. Y también fue el menos aprovechado, algo previsible teniendo en cuenta el tiempo que hacía que este hombre no toreaba. Lo de que José Tomás imponga siempre un torero por delante es lo que tiene: que de vez en cuando aparecen personajes que de otro modo sería imposible que torearan en los mejores carteles y con las figuras. Pero lo cierto es que el onubense estuvo digno y que sus paisanos lo acogieron con benevolencia y pidieron los trofeos con suma generosidad. A su primero lo recibió bien con el capote, dibujando un par de lances muy estéticos. Con la muleta, dibujó series con ambas manos, a media altura, acompañando la embestida del animal, al que no dominó en ningún momento. Pero tampoco se le vio desbordado (a veces nos conformamos con tan poco…). Después de un pinchazo y una estocada haciendo guardia (o “el municipal”, como se empeñaba en acotar el veterano aficionado que teníamos junto a nosotros en el tendido) le dieron una oreja a todas luces excesiva. El cuarto fue otro toro bravo, encastado, con el que también mostró disposición y al que también acompañó con la muleta, sin hondura y con algún desarme, pero sin rendirse, que ya es algo. Lo mejor, las manoletinas con las que acabó la faena, demasidado rápidas, pero ajustadas. Volvió a matar mal (pinchazo, media perpendicular y tres descabellos) y de nuevo el paisanaje reclamó y consiguió una oreja que le abría la puerta grande.

José Tomás nos brindó en sólo dos toros un compendio perfecto de su tauromaquia. La de la profundidad, hondura y belleza en el segundo, un gran toro, bravo y noble, de lo mejor que ha echado esta ganadería en las tardes que la hemos visto este año. Y la del poder y el estoicismo en el quinto, un toro complicado al que con total naturalidad, sin tremendismo, le hizo embestir, seguir los engaños, vaciar todas las embestidas que nadie más en la plaza hubiera imaginado.

La faena al segundo fue sencillamente genial. Grandísimas verónicas de recibo, absolutamente de cartel, lentísimas algunas, para que las cámaras pudiera retratar cada instante, cada vuelo de un recorrido perfecto. Se picó muy poco al toro y el de Galapagar le instrumentó un quite por chicuelinas de las que sobresalió la primera: ajustadísima, perfecta, un ejemplo sublime de cómo es el lance y por qué lo que tradicionalmente se entiende como un simple lance de recurso, puede convertirse en toreo fundamental. Con la muleta comenzó en el centro del ruedo, solo, por estatuarios. Inmóvil, girando sobre los talones y citando al toro desde gran distancia sin inmutarse lo más mínimo. Luego, toreo al natural largo, templado, sereno, hondo, tranquilo,… Variedad de remates y de recursos para rematar las series. Como con la derecha, bajando la mano, dibujando estéticamente el poder de la muleta que obliga al toro a ir más allá. Final torerísimo con ayudados por alto, por bajo, trincherillas,… Gran faena, y dos orejas que se hicieron tremendamente escasas en la comparación.

El cuarto fue el toro complicado de la corrida. Muy complicado: andarín, cabeceando, con menor fijeza,… Con él José Tomás no pudo hacer nada con el capote, pero con la muleta dio su dimensión poderosa. Aguantó la incertidumbre del toro y le obligó a ir humillando cada vez más, a no enganchar la muleta, a seguirla cada vez con más temple. Fue haciendo la faena a pase de paciencia y de atragantones. Y al final sacó naturales más que estimables y dio una serie con cambio de mano por delante en la que aguantó una barbaridad. Las manoletinas con las que acabó su labor fueron impresionantes. Después de una estocada casi entera recibió otras dos orejas. Pero más allá de los trofeos lo realmente importantes es que vimos al mejor JT de este año, en sus dos versiones. Tarde completa la del de Galapagar.

También el Cid mostró su mejor cara. Después de un incierto comienzo de temporada, con un paso más que discreto por Sevilla y Madrid, el de Salteras está volviendo a encontrar su sitio. Al tercero, lo recibió bien con la capa e instrumentó un buen quite por delantales. Con la muleta, tras brevísimos pases de tanteo comenzó a torear muy bien al natural en series largas, templadas,… Toreo marca de la casi. Tal vez algo menos profundo y hondo que otras veces, pero quizá esto sea sólo una apreciación personal, porque lo cierto es que hubo abundante buen toreo. Tanto al natural como con la derecha. Después de una estocada entera, cortó dos orejas.

El sexto lo brindó a sus dos compañeros en un gesto muy torero. Lo había toreado bien a la verónica en los lances de recibo y, tras el brindis, lo sacó a los medios con pases muy toreros. Comenzó luego con la mano derecha, intercalando series con ambas manos. Nuevamente buen toreo, pero faltando algo de transmisión. El Cid está mejorando, pero debe aún ganar en rotundidad para alcanzar el nivel de otros años.

En todo caso, vimos tres toreros distintos: uno (Silvera) con mucha voluntad, algunos momentos de estética y falta de oficio. Otro (el Cid) en franca mejoría, con mucho oficio, gran dominio, tremenda capacidad para instrumentar series largas con ambas manos y una honestidad con el público apabullante. Y otro (JT) un auténtico genio, distinto a todos, que dio en Las Colombinas prueba de su mejor tauromaquia en sus dos estilos: el del toreo profundo y hondo a los toros buenos y el del toreo poderoso a los toros complicados.

Y antes y después, gastronomía y tertulia en buena compañía.

O sea, una tarde de toros. Grandiosa. Como deberían serlo todas.

lunes, 3 de agosto de 2009

Huelva (1 de agosto de 2009) - A por todas

Perera sigue este año, al menos desde hace unas semanas, el mismo ritmo de rotundidad de la temporada pasada. Las cosas en las primeras ferias importante no marcharon todo lo bien que el pacense hubiera deseado, pero desde mediados de junio ha vuelto a la constancia en el éxito permanente.

La corrida del sábado en Huelva, en una tarde tremendamente calurosa, era uno de esos carteles rematados que, por fortuna, se han puesto de moda con la crisis: Ponce, Morante y Perera. Los empresarios se han dado cuenta que sólo así es posible llenar las plazas, en las ferias y fuera de ellas (JT al margen).

Sucede, sin embargo, que el todo tiene la posibilidad de descomponerlo casi todo. Supongo que el empresario del coso y ganadero del hierro de la corrida, tendría interés en llevar lo mejor a esa celebración del 25 aniversario de la Plaza. Si es así, o no conoce muy bien lo que tiene, o lo que tiene es manifiestamente mejorable.

Ponce lo intentó en sus dos toros. Y en su segundo, a base de aplomo y técnica, consiguió algunos pases de cierto interés. Pero sin obligar nunca a sus toros, flojísimos y descastados. Ver a un diestro como este, después de tantos años, seguir poniendo el mismo interés delante de todos sus oponente, lidiarlos con una austeridad de lances inverosímil, es una satisfacción. Pero sin el toro bravo, noble, encastado, poderoso,... el asunto pierde gran parte de su importancia.

Morante no pudo hacer absolutamente nada con sus toros, a excepción de una verónica y una larga en el recibo de capote a su primero y los ayudados por alto con los que comenzó la faena de muleta a este mismo toro. Luego, el toro perdió todo atisbo de fijeza y unió a su falta de fuerza y clase una absoluta distracción que hacía de la lidia un ejercicio inútil. El quinto fue un toro peligrosísimo, que se cruzaba y se colaba siempre. Morante abrevió y la gente se cebó con él en una bronca manifiestamente injusta.

Perera, queda dicho, firmó lo mejor (con mucho) de la tarde. Tuvo mejor suerte con los toros, pero, además, su técnica, oficio y pundonor pusieron lo que los toros no tenían. Al tercero lo recibió muy bien con el capote, se le amagó la suerte de varas y le instrumentó un quite bellísimo, solo en el centro del ruedo, en el que enlazó una chicuelina, una tafallera y varias gaoneras. Con la muleta toreó excepcionalmente con la derecha (la segunda tanda, magistral): poder, ligazón, hondura y temple. Con la izquierda el toro era menos claro y la serie al natural tuvo menos intensidad. Después de un circular inmenso y unas bernardinas ceñidísimas recetó una estocada hasta la bola.

El sexto fue algo menos claro, pero también lo lanceó con brillantez de recibo y en un gran quite. El comienzo de la faena, con pases cambiados, circular, de pecho,... levantó nuevamente a la gente de sus asientos. La faena fue menos redonda que la del toro anterior, pero le sacó al animal más de lo que tenía, con una técnica y un temple grandiosos. Nueva estocada perfecta y la confirmación de que Perera ha vuelto por sus fueros.

¡Qué buen verano va a darnos!

jueves, 16 de julio de 2009

Encuentros Internacionales de Derecho Taurino

Es una suerte que hayan contado con uno en unas jornadas de tanta enjundia. Y una alegría poder asistir de este modo a los toros en Nimes en la Feria de la Vendimia.

En el programa se hace referencia a una obra de la que esperamos poder dar pronto referencias... Como los toreros y los actores, hasta que no están cerradas, es mejor no hablar de ellas.

Encuentros Internacionales de Derecho Taurino

El programa

sábado, 11 de julio de 2009

San Fermín

Me molesta el seguimiento hipócrita que hace TVE (las otras no las pago yo) de la tragedia y, luego, de la Fiesta de los Sanfermines en todos sus telediarios cuando sistemáticamente y en contra de sus estatutos vulnera el derecho a la información de los españoles sobre el toreo.

Todo, además, por falta de noticias, no se vayan a creer, etc.

miércoles, 8 de julio de 2009

La soledad del héroe (Barcelona, 5 de Julio de 2009)

Aunque diecinueve mil almas lo aclamaran como no fue nunca aclamado Jesucristo a la entrada de Jerusalén o Aquiles cuando mató a Héctor, domador de caballos, José Tomás, el mesías, avanzaba en una profunda y austera soledad al abrirse el portón de cuadrillas en Barcelona.

Éste fue el momento más intenso de la corrida del pasado jueves, el paseíllo que dejaba una estela de gloria en el albero, la rúbrica de lo que, sin embargo, empezaba, el principio de un barco que, poco a poco, se está yendo.

En un inmenso gesto de humildad y respeto José Tomás se desmonteró, como quien es nuevo en la Plaza.

Porque el tiempo fluía al revés.

Leamos la corrida hacia atrás, desde el decepcionante comportamiento del sexto toro, desde la la estocada cumbre y la sublime cadencia de los naturales con la mano derecha al quinto, desde la búsqueda sin respuesta en cada pase de recurso al cuarto en ansia de un arte que no terminaba de estallar, pero que había brillado en su principio, desde la sublime revisión de los sitios del toro y el valor estelar en el tercero cuando el torero insitió en un lugar improbable, desde la concentración del samurái que provocó el silencio cuando debíamos rugir al arrancar esta faena, desde la lágrima que en este punto de concentración litúrgica intensa se me escapó –pues nos arrancó el olé del silencio-, desde la lidia sólo al alcance de los elegidos del bronco segundo, tras una lección de técnica y un valor pavoroso a, nuevamente, el juego flojo del primero y otra vez la montera y la puerta grande y el rugido del paseíllo que se deshace como en una moviola. Y el torero que se borra en el tiempo, otra vez, como hace seis años.

Era la historia de José Tomás y, aprovechando la comparación de un buen amigo, como una sinfonía, como un continuo fluir de masas sonoras en las que el leitmotiv no fuera el toreo sucedido en la Plaza, sino en nuestra inteligencia, en la memoria y en la historia.

Una sinfonía triunfal escuchada hacia atrás en la que lo que "podía ser" superaba a lo que en realidad "era", pero como el toreo es algo mental, esa posibilidad, sin embargo, valía más que las realidades.

José Tomás no puede resucitar a los muertos ¿por qué habríamos de exigirle el triunfo absoluto? El día en que ese triunfo se cumpla dejaríamos de existir ¿podríamos soportar tanta belleza?

Si atendemos a la cuenta de resultados el presidente de Barcelona estuvo comedido o muy comedido, las 5 orejas en Sevilla o en Madrid, en faenas aisladas se hubieran duplicado. Los toros estuvieron excelentemente presentados, no se alivió lo más mínimo ni en peso, conformación o cornamenta y la plaza de Barcelona, con o sin emigraciones, es una plaza de primerísima categoría y sólida afición. Un año y otro hemos disfrutado la corrida con aficionados nativos y al respecto no nos caben dudas.

El problema procede de la comparación de esta tarde con las dos prodigiosas tardes de Madrid, 7 orejas sobre 4 toros, pero ¿contra quién luchaba en Barcelona José Tomás?

Contra nadie.

Y por eso probablemente en su día se fue y pronto se irá yendo.

¿Contra qué durante sus actuaciones en Madrid del año pasado?

Contra la historia, el establishment del taurinismo y contra el ninguneo interesado de los medios y empresas.

Y contra o –mejor- con la dignidad.

Creo que JT es un torero agónico y eso lo hemos visto muy bien en esta tarde: no le vale cualquier toro, ni siquiera un toro con clase o noble, no.

Hace falta el toro que le diga: he venido a quitarte de en medio, un toro bronco al que no le falte nunca ni la fiereza, ni el son. En esa pelea equilibrada JT asusta al miedo, pues su valor, verdaderamente sobrehumano, se sobrepone al animal y crea un arte excelso.

Ese toro bronco es también el taurinismo y JT les ha quitado la taquilla para repartirla luego entre los pobres.

Eso es lo que les molesta.

¿Por qué cuestionar si no a quien ha dignificado, no diré la profesión, sino la afición al rito sagrado de enfrentarse con las fuerzas de la naturaleza?

Si giramos la moviola y regresamos al principio de la tarde, ahí tenemos al gran José Tomás, el que ha hecho rugir los cosos del mundo y de los medios, porque ha reivindicado no sólo la liturgia, sino la figura del héroe para una sociedad sin valores.

Si el seguimiento de la corrida ha sido, luego, triunfalista, es porque no podía ser de otra forma.

¿Contra quién debe luchar José Tomás?

Él y yo sabemos que le queda por derribar, en su nueva etapa, la Puerta del Príncipe.

Ese día caerán muchas cosas que hace tiempo que tuvieron que hundirse.

Y por eso no les interesa traerlo a Sevilla.

Ese día, si llega, lo juro, me corto la coleta.

A ver si puede ser un mano a mano con Morante...

lunes, 6 de julio de 2009

Barcelona (5 de julio de 2009) - Sin parangón

La crónica de la encerrona de José Tomás en Barcelona es, sin duda, la más compleja a la que me he enfrentado desde que, hace más de tres años, comenzamos esta curiosa aventura en la red.

Y es que no cabe una sola crónica para la tarde del cinco de julio. Una gesta como la que ha hecho JT requiere de una crónica política y una crónica social, de una crónica mítica y otra ritual. Exige de una crónica ganadera y otra de la lidia, una de la seguridad y otra de la técnica, una de la hondura y otra del temple, una de la variedad y otra de lo auténtico,… Son varias crónicas que no pueden ser una porque no en todas el diestro, el público y lo que hubo alrededor de ambos merecen igual valoración.

Por lo pronto, conseguir llenar la Monumental de Barcelona y congregar a público de todo el mundo (mucho de ellos catalanes) es un gran logro. Hacerlo para crear una Fundación con fines sociales (no taurinos, como se había comentado en algún medio) es una demostración más de la hondura y heterodoxia del torero. Conseguir mantener en la cima de forma continuada las vibraciones del público desde el paseíllo inicial hasta la apoteósica salida a hombro está sólo al alcance de unos pocos elegidos.

Como está al alcance de pocos (o de casi nadie) conseguir meter en la canasta y torear a un animal como el segundo de la tarde. Un toro alto al que se dejó muy crudo en el caballo y con el que se dobló hasta darle con la muleta el puyazo que le faltaba. Y al que, a pesar de su brusquedad, citó con la izquierda en dos series de terrible mérito aguantando lo indecible para demostrar al toro quién mandaba allí. Luego de lo cual empezó a torear con temple y hondura primero con la derecha y luego al natural de forma portentosa. Faena de un dominio y una sabiduría torera que sólo atesoran los escogidos.

O esa demostración de recogimiento y profundidad que supuso el comienzo de faena al tercero. Esos ayudados por alto en el medio de la plaza mirando al suelo, con un sentido de lo trascendente del toreo que encogía el alma. Como se nos encogió cuando lo arrolló al perderle la cara tratando de ligar un originalísimo tres en uno, en el que se incluía un pase cambiado por la espalda e invertido en el cite con la muleta montada que consiguió a la tercera en uno de los momentos de mayor comunión con el público

Y el quite por gaonera y una serie única de naturales con la derecha en el quinto,… Y los delantales al sexto…

Toreo hubo mucho. Y del bueno. Haciendo todo de verdad, con una entrega imposible de igualar. Probablemente vimos más toreo en una sola tarde en Barcelona que en toda la Feria de San Isidro + el Aniversario (excepción hecha de Morante y Esplá).

Sólo por eso, y por el aldabonazo que supuso para la Fiesta en Barcelona (la representación de los antis era tan ridícula que casi daban lástima) merece la pena cualquier viaje y cualquier madrugón. Y si además sirve para que los medios le den la importancia que los toros tienen en nuestra cultura y nuestras tradiciones, además del viaje y los madrugones estará bien invertido cualquier dinero que haya costado la entrada (y si se ha comprado al precio oficial, ni les cuento).

Dicho lo cual habrá quien tenga la sensación de que aquello no acabó de romper. A mi juicio no. Y siendo consciente de que soy parte de una auténtica minoría de entre los que estábamos en la plaza, trataré de explicarme.

José Tomás me encantó. Igual que me gusta cada pieza que veo de Velázquez. Porque reconozco en él la paleta del genio y la entrega total. Pero cuando veo cualquier cuadro de Velázquez distinto de Las Meninas o del Cristo, siento que aún se le puede pedir más, que la excelencia puede llegar a ser mayor. Algo parecido me sucedió con JT. Que siendo Miguel Ángel, en Barcelona, en su plaza, en su tarde, no pintó la Capilla Sixtina. Y no por eso lo que hizo no tiene importancia, que la tiene, y mucha. Pero esperábamos de él que nos retirara del peregrinaje por las plazas de España, que pudiéramos decir que ya lo habíamos visto todo, que no cabía torear nunca mejor, ni con más intensidad, ni más continuado, ni en todos los toros,… Y no fue así.

Obviamente, el problema no es del torero, es de quienes pedimos cosas imposibles. Pero como con él las hemos visto, queríamos experimentarlas sin tregua durante dos horas. Y fue sólo a ratos. Aunque ¡qué ratos! ¡qué cosas!

Al menos, nos quedamos con ganas de seguirle viendo. Desde el reconocimiento a una tarde única, sin parangón. De las que uno contará mucho tiempo. Aunque no le haya quitado del toreo. O tal vez porque, afortunadamente, no nos ha quitado de seguir viendo tanto y tan variado toreo en la época de la historia que mejores toreros se han concentrado en el escalafón.

Y entre ellos, José Tomás está prestando un servicio a la difusión de la Fiesta, a la reivindicación de su hondura y su verdad, que difícilmente podremos agradecerle sus contemporáneos.

miércoles, 1 de julio de 2009

Un prólogo y dos apuntes de actualidad

Desde hace ya unos días muchos aficionados sólo andan preocupados (ilusionados) por lo que sucederá el domingo en Barcelona.

Como cada festejo que se da en la Monumental catalana, el del domingo es una victoria de la libertad frente a los totalitarios que tratan de prohibir una manifestación cultural y ética bajo excusas falsas de la defensa de los animales que en realidad encubren su fanatismo identitario.

Como cada corrida en la que interviene José Tomás es también un foco de tauro-turismo internacional y de encuentro con la fiesta de aficionados que de otro modo difícilmente hubieran llegado a ella.

Pero siendo, además, la primera vez que el de Galapagar se encierra con seis toros son una reivindicación y una peregrinación muy especiales. Las entradas están por las nubes en la reventa y la reflexión ahora es cómo podrá el torero mantener la intensidad de su entrega a lo largo de más de dos horas.

Los toros parece que se han seleccionado con mimo y estamos convencidos de que, más allá del calor que seguro sufriremos, el viaje habrá merecido la pena. Por el toreo y por la reivindicación.

Además, parece que con los "honorarios" de esa tarde José Tomás creará una Fundación para promocionar la Fiesta. Gran idea que estamos seguro dará abundantes frutos.

* * * * *

A la vez que nos ilusiona el viaje a Barcelona, los aficionados de Las Ventas recibimos una de las peores noticias que podíamos imaginar: Taurodelta va a pedir la prórroga y la Comunidad de Madrid quiere concedérsela.

Que después de una Feria de San Isidro y Aniversario como la que hemos tenido, los empresarios tengan la jeta de pedir la prórroga y la Administración el cuajo de concedérsela es algo que se sumerge en la indecencia más absoluta. No es que no defiendan la Fiesta es que se han propuesto destrozarla con su codicia y su mediocridad.

En tiempos como los que estamos (de crisis económica, de cambios en la Fiesta,...) es imprescindible redactar un Pliego que premie la creatividad y la inserción de Las Ventas en la modernidad y cultura madrileña. Que haga de cada festejo un espectáculo único. Que asegure (hasta donde se pueda) la diversión en cada tarde de toros. Que distinga los momentos en que Madrid tiene que ofrecer oportunidades (pero reales) a los modestos, de aquellos en los que tiene que ser el escenario único donde los mejores se vean las caras con garantías de poder triunfar. Donde todos quieran venir porque el triunfo sea posible (incluso probable) y tenga réditos el resto de la temporada.

No, señores, no podemos seguir con estos gestores tan aburridos y predecibles.

No sé si para eso habrá que inundar de emails el Centro de Asuntos Taurinos de la CAM o hacer una manifestación una de estas tardes de julio. Pero los que vivimos en este pueblo manchego no hemos hecho nada tan nefasto para condenarnos a lo mismo un año más.

* * * * *

En algunas ferias se está tomando nota de las ganaderías que están fracasando en festejos anteriores en otras plazas para desplazarlas de carteles en los que "sonaban". Gran planteamiento que supone el reconocimiento al trabajo de los que lo hacen bien y la condena (en el mercado) a los que no.

El trabajo ganadero es muy duro. Los resultados sólo pueden verse de verdad cinco años después de seleccionar los cruces. Y si la selección no ha sido acertada hay al menos cuatro camadas intermedias a las que hay que dar salida.

Pero además de la selección, la alimentación y el manejo de los toros en el campo influye en su comportamiento.

Una pena que no haya más información para que los aficionados pudiéramos seguir en detalle los criterios de los cruces, del ejercicio, de la alimentación, de las tientas,... de los ganaderos. Sería un magnífico mecanismo de presión para su trabajo y una gran posibilidad para poder agradecerles tanto esfuerzo y poder hacernos una idea de cada ganadería desde su verdadera esencia, y no sólo por lo que vemos de ella en unas pocas plazas.

jueves, 25 de junio de 2009

Badajoz (21 de junio de 2009) - De triunfo

Lo que hacía el domingo en Badajoz no era calor, era el infierno. Soy amante del estío y gusto de los días cálidos, pero cuando se superan los cuarenta grados a la sombra durante muchas horas del día y no refresca nada por la noche (corta, por el solsticio) adquirir una localidad de sol para ir a los toros es una temeridad.

Pero allí estuvimos. En la Plaza de Toros de Badajoz. Plaza amplia y cómoda por dentro, pero horrorosa por fuera. A diferencia de la de Cáceres, bonita y escueta, pero una de las más incómodas del mundo.

La primera noticia es que la plaza se llenó, cosa que al parece no había sucedido desde hacía muchos decenios. Y la siguiente es que había público variado. Puesto que era domingo-y-José Tomás habían acudido aficionados de toda España y, por la ubicación geógrafica del coso, muchísimos portugueses. Aficionados los del otro lado de la raya a los que se hurta la suerte suprema y con ella gran parte de la dignidad de la fiesta. Por eso, como tuve oportunidad de comentar con algunos de ellos en un agradable café antes de la corrida, no van casi a ver toros en Portugal y vienen siempre que pueden a España (Sevilla, Olivenza -un poco menos España para ellos, pero la historia tiene estos requiebros-, Madrid, Barcelona,...).

En la plaza, Pedrito de Portugal (¡mala suerte la cogida de El Fundi y peor aún la sustitución!) demostró que no torea. O que torea muy poco. Hubo ganas, algunos buenos pases en el primero y poco más.

JT y Perera, sin embargo, dieron una excelente tarde de toros. Cada uno en su estilo y de diferente modo en función de sus oponentes. Pero demostrando una torería que les sitúa en un nivel que muy pocos pueden alcanzar.

Una torería, es verdad, frente a enemigos en general nobles y muy flojos. Más allá de la presentación (los primeros más chicos, a partir del tercero un poco más hechos) lo realmente importante es que los toros permitían toreo del bueno, pero les faltaba gas. Para ir más allá en las embestidas, pero sobre todo para ir más veces por abajo, para soportar un verdadero tercio de varas (no el simulacro que hubo), para galopar desde lejos,...

Que nadie se equivoque. No es un problema de JT, de Perera, ni de ninguna de las figura. No es algo de Badajoz. Es una selección que está dando un tipo de producto que crea emoción y belleza. Pero que, con un poco más, permitiría el goce de la genialidad.

JT demostró una vez más la pureza de su toreo con la capa y la muleta. El sitio. El rigor. La liturgia. Toreo hondo, por abajo. Sin probaturas. Sin pases de más. Largísimos los naturales. perfecta la colocación y el trazo. Muy bien las estocadas.

La gente está con él. Pero porque percibe un tipo de toreo y de espectáculo distinto. Iba a los toros con mi amigo Antonio. Una de las personas con las que uno conecta desde niño y que, más allá de los vericuetos vitales de cada uno, siguen estando presentes en lo hondo de tu geografía vital. Él no es aficionado. Ha ido alguna vez a los toros, pero muy poco. Tenía ganas de ir a ver a JT y Badajoz era la mejor oportunidad para hacerlo juntos. Al final de la corrida me reconocía que había visto un toreo claramente distinto. Una manera de conectar con el público muy seria. Y, sobre todo (apreciación sabia y en la que no había caido hasta ahora), una comunicación profunda con el toro. Una conexión que hace que la faena tenga intensidad incluso cuando no se torea porque en lo que se está haciendo toro y torero están unidos por un extraño hilo invisible de comunión.

Tal vez por eso me resultaron tan injustos los comentarios que escuché por la noche, volviendo a Madrid, en la cadena SER, en la que se criticaba a JT (muchas veces incluso sin nombrarlo) por no ir a Madrid, a Sevilla, a Pamplona y a Bilbao. Por no acartelarse con no-sé-quién. Por no enfrentarse a toros que tengan los pitones no-sé-cómo. Si el programa taurino que probablemente más audiencia tiene. Si los críticos taurinos que más (y mejor) retransmiten festejos taurinos en Digital + tienen esta opinión hay algo que se me escapa. Porque para mí tengo que el hecho de que JT no vaya a esas plazas debería convertirse en un reconocimiento a su honestidad, por no pasar por lo que le quieren imponer esos seres tan mediocres que son la mayoría de los empresarios taurinos. Y porque reivindica que sea él (y los demás toreros) los que se lleven los beneficios (todos los beneficios) que genera esta actividad. Y que los empresarios (con perdón a los que realmente lo son y merecen este nombre) con un vulgar sueldo de bedel de Ministerio irían más que pagados.

Dignidad, hombría y torería que también demostró Perera. Sin duda, el mejor torero que ha surgido en muchos años. Viendo una misma tarde a Perera y a JT uno comprende mejor ese invisible hilo que une también la historia del toreo. Perera no existiría y no se entendería sin JT. porque su tauromaquia incorpora e interioriza lo que hace JT y, desde esa base técnica, le añade dosis de hondura, largura en los muletazos, emoción en los pases cambiados por la espalda,... Además de una frescura, una ambición propia de la edad y una claridad de mente delante del toro imposible de igualar.

No se trata de debatir quién torea mejor. Se trata de reivindicar que con toreros como estos merece la pena hacerse 1.000 km para ir una tarde sofocante a los toros en un tendido de sol. Porque la emoción y el sentimiento superan las incomodidades.

Como hubiera tenido sentido ir a Barcelona a ver a Morante, que por lo que dicen estuvo cumbre... Una suerte que vayamos a verle tres o cuatro tardes este mes de agosto. Y a ver si alguna más antes.

martes, 16 de junio de 2009

Toledo (14 de junio de 2009) - De la liturgia y el pueblo

Hay quien afirma que cuando en las celebraciones eucarísticas se pasó del latín a la lengua vulgar la religión comenzó a perder sus adeptos. No hay nada como entender lo que se está diciendo para eliminar el misterio. Y sin misterio no hay religión ni fe posible.

Toledo, cuatro días después de la procesión del Corpus, era aún una ciudad engalanada y mágica, donde las flores y los matojos que señalaban el paso de la comitiva impregnaban de un olor medieval aquellos muros antiguos.

En la plaza, todos esperaban también el milagro de la transubstanciación de JT. Más aún después de las noticias y los vídeos de Granada.

Pero la corrida de Zalduendo no permitió el milagro. O tal vez lo permitió en grado sumo. Pero a eso iremos después.

Lo primero, dejar constancia de que El Fundi hizo un tremendo esfuerzo por estar. Y que sólo por eso se merece todos los respetos. El toro, soso y con un recorrido corto, le prendió en un pase en la pierna izquierda y aquello empezó a manar sangre de un modo más que peligroso. (¡Hay que tener mala suerte para que quien acostumbra a matar Miuras, Victorinos, Escolar y regalitos similares lleve más de dos meses sin torear por la caida de un caballo y la cornada de un Zalduendo!). A ese toro lo mató JT entre comentarios de quienes hubieran preferido que se hubiera muerto de viejo y que, tras el desafortunado percance, al menos hubieran podido ver al de Galapagar lidiar tres toros.

Lidió sólo dos. Y de los peores del sorteo. Sosos, sin transmisión, peligrosos a ratos. Pero todo lo que hizo desprendió una tremeda sensación de liturgia. Grandioso el recibo de capa al tercero de la tarde. Y el brindis a Adrián Gómez. Con la muleta, a un toro que no pasaba, cada pase era una demostración de intenciones. No un gesto, ni un paso, ni un pase de más.

En el quinto, toreo a media altura, arrimón, ayudados por alto de verdadera genialidad, trincherillas,... Inteligencia, ritual y técnica todo en uno.

Pensaba al salir de la plaza que muchos tal vez salieron decepcionados por no verle cuajar un toro. Pero la duda me la despejó un joven que, hablando por el móvil, explicaba a su interlocutor que era la primera vez que iba a los toros, que un tal Eugenio de Mora había cortado muchas orejas, pero que lo de JT era otra cosa. Que se ponía en un sitio y estaba de un modo que él, que no entendía nada de toros, le había puesto los pelos de punta. Pues eso. Quien iba a relatar que estuvo en un triunfo grande salió decepcionado. Quien acudió con la mente abierta disfrutó de quien hace las cosas de un modo diferente. De quien triunfa aunque no corte las orejas, aunque los toros no acompañen. Porque incluso así, transmite una sensación de pureza única.

Todo eso sin desmerecer a Eugenio de Mora, que tuvo los dos mejores toros del encierro (cuarto y sexto) y que se fajó con ambos. En el cuarto con un toreo más ortodoxo, derechazos bajando la mano y templando mucho, naturales largos y templados, circulares, ayudados por bajo,... Ese torero que intuímos hace mucho y que se ha ido apagando. Y en el secto con un toreo más bullicioso, rodillas en tierra, desplantes,... Un toreo que sirve para según qué plazas y paisanos pero no que le va a colocar donde se merece si torea como sabe.

Una tarde en fin, de liturgias varias. Y de reconocimiento de que los hombres somos tan poca cosa que sólo desde la liturgia podemos tratar de intuir la verdad. Algún instante de verdad. De gracia. De luz.

sábado, 13 de junio de 2009

Resumen y conclusiones de San Isidro 2009

La confección de la Feria de San Isidro (incluyo San Isidro y el Aniversario porque, al fin, es todo lo mismo: el abono de primavera en Madrid) era mediocre. Y el resultado artístico, de toros y toreros ha sido en consonancia con la mediocridad de los carteles.

Destaca, por encima de todo lo demás, el tremendo tributo de sangre que se ha pagado en esta Feria. Muchísimos toreros y banderilleros heridos. Y una muy escasa sensibilidad del público para los toreros heridos que continúan la lidia, para quienes vuelven sólo dos días después de un percance, para quien torea en Madrid por primera vez después de una encerrona en la que le cogieron de forma grave dos veces,...

La feria sosa y aburrida, y la crisis, que de todo hay, han cambiado el perfil de los asistentes a la Plaza. Cada vez son menos los aficionados que siguen toda la feria y más los asistentes ocasionales. Como el asunto siga así (y es muy probable que sea una tendencia imparable) año tras año serán más los abonos que no se renueven, y cada vez será más fácil encontrar entradas en la reventa a precios razonables (este año ya lo ha sido, salvo para un par de tardes). Y, sobre todo, cada vez se irá difuminando más la posibilidad de medir a todos los toreros por el mismo rasero. Madrid se está convirtiendo en una plaza imprevisible en sus reacciones. Y esa no es una buena señal.

En el apartado ganadero la mejor corrida para los toreros (y, en consecuencia, para los aficionados) ha sido probablemente la de Alcurrucén, aunque sólo la aprovechó, y no todo lo que hubiera sido posible, Rubén Pinar. Algún toro de Victoriano del Río, de Juan Pedro y de Parladé también se dejaron. Pero han salido muy pocos toros buenos. Muchos menos que otros años. Una cierta garantía en la acometividad y nobleza de los toros es esencial para la pervivencia de la Fiesta. No puede ser que en treinta tardes hayan embestido por abajo y hasta el final tan pocos toros.

De las ganadería toristas, Victorino volvió a fracasar. Y sólo hubiera merecido una mención por su casta la ganadería de Palha, si no llega a ser por la brutal cornada a Israel Lancho y por la reacción absolutamente improcedente de su ganadero animando al mayoral a saludar y en ciertas declaraciones que hizo después del percance.

En cuanto a lo visto en el ruedo, que es al fin lo relevante, aquello a lo que deberían dirigir su atención la empresa, el público y los ganaderos, hay dos momentos que pasarán a la historia: la faena de Morante el día 21 al cuarto de la tarde y la de Esplá la tarde de su despedida.

Lo de Morante fue único, sublime, irrepetible. Ya lo dijimos: nunca se ha toreado tan bien a un solo toro con el capote como lo hizo Morante a ese toro de Juan Pedro. Y la primera serie con la muleta tuvo un gusto, una hondura, una distinción,... Una pena que el toro durara tan poco, porque con la clase que tenía el toro y el momento de Morante aquello hubiera sido para cerrar la Plaza por diez días hasta que el personal se recuperara del shock.

Lo de Esplá fue distinto. Emotivo, medido, torero, antiguo,... Fue una de esas faenas que se paladean no sólo con el sentimiento, también con la cabeza. Como compendio de muchas cosas, de muchas tardes, de toda una vida de afición. Toreó mucho y bien. Y no escatimó nada. La estocada recibiendo fue un gesto de generosidad enorme.

Fuera de eso, Castella ha estado decidido y ha tenido momentos de buen toreo, Pinar ha demostrado que quiere y puede ser alguien en esto, como Daniel Luque, que nos hizo vivir momentos muy emotivos y dejó apuntes de un toreo muy personal (los cambios de mano sucesivos van a convertirse en marca de la casa, si no, al tiempo).

Perera, aunque sin suerte con los toros, ha demostrado una seguridad y un sitio apabullante. Una pena que esta plaza no lo reconozca como uno de los suyos, a pesar de las buenas tardes de toros que nos ha brindado.

De los jóvenes, David Mora y Sergio Aguilar también dejaron apuntes de interés. Bonito gesto el de la empresa que los anuncia mañana mano a mano (iríamos a verles si no fuera porque estaremos en Toledo viendo por primera vez esta temporada a JT, que con Morante y Perera son sin duda los tres toreros a los que seguir este año).

Talavante ha estado desdibujado, Manzanares sin suerte, Tejela dejando buenos momentos de toreo, Ferrera haciendo cada tarde las cosas un poco mejor, El Cid sin sitio, Bolívar apuntando cosas interesantes pero sin dejar de romper,... Y poco más, muy poco más.

Entre los novilleros (cuando escribo esto ya es matador de toros), Miguel Ángel Delgado, que toreó inmensamente despacio y con muchísimo gusto. A ver si tiene oportunidades y consigue hacer con el cuatreño ese toreo relajado y lento. Y a ver si aprende a matar.

En fin, dos momentos de glorida, algunos apuntes y mucha mediocridad.

Alguien debería reflexionar si esto es suficiente para la primera Plaza de Toros del Mundo.

lunes, 8 de junio de 2009

Madrid (7 de junio de 2009) - Se acabó

Se acabó la Feria del Aniversario y con ella el mes de toros ininterrumpido en Las Ventas.

Y acabó con la corrida que, en conjunto, probablemente dio más oportunidades a los toreros. Una corrida seria y de buen comportamiento en general de Alcurrucén.

Ferrera tuvo en su primero un toro que no se cansaba de embestir siempre por abajo y obedeciendo los engaños. Faltó ajuste y hondura en el toreo y algo más de receptividad por parte del público. El cuarto fue un toro más encastado con el que estuvo firme pero que le tocó siempre los engaños: faltó poderle y, probablemente, darle algo más de distancia. En banderillas estuvo especialmente brillante en este cuarto con un par al quiebro realmente bueno.

Tejela tuvo también dos toros de diferente comportamiento (el segundo se quedaba algo más corto en los engaños) pero nobles y con tranco suficiente como para poder hacer una faena de más dimensión. En ambos lo intentó y sacó pases buenos, pero dio la sensación de que Matías no tenía su mejor día, que estaba algo descentrado. Eso sí, dio dos estocadas de efecto fulminante de mucha importancia.

Al contrario que Tejela, Pinar estjuvo mucho más centrado que en su anterior comparecencia (aunque también hay que decir que aquel día tuvo la alargada sombra del capote de Morante de la que era muy difícil sustraerse) . Cortó una oreja a cada uno de sus toros y salió por la Puerta Grande. Rubén dio una dimensión mucho más seria de torero, demostró una actitud más decidida, un mejor manejo de los engaños y una colocación más ortodoxa. Aún así se le notó el espíritu bullicioso habitual de quienes están empezando en el escalafón superior, pero con mejor acomodo de lo que esas ansias de triunfo deben suponer en una plaza como la de Madrid.

Final de Feria, pues, con una interesante corrida de toros, más por el comportamiento de los animales que por el lucimiento que consiguieron alguno de los diestros.

Y ahora, a reflexionar sobre lo que hemos vivido. Ya iremos, poco a poco, dejando rastro de nuestra valoración...

sábado, 6 de junio de 2009

Madrid (5 de junio de 2009) - Se despide un maestro

La tarde había empezado como corresponde a una buena tarde de toros: con comida y sobremesa. Cumplimos, además, con ese ritual de todo buen aficionado que es visitar, al menos una vez al año, la Librería Rodríguez, un auténtico templo en el que uno puede encontrar casi cualquier cosa sobre toros que se haya publicado o impreso (grandiosos los carteles antiguos). Y les aseguro que hay mucho más de lo que uno puede imaginarse.

Luego, ya cerca de la plaza, una copa para templar el cuerpo. Y al tendido junto a buenos amigos.

El cartel tenía interés por los tres toreros: por Esplá, que se despedía de Madrid; por Morante, que tanto nos había deslumbrado este año y por Sebastián Castella que era el único de los toreros de a pie que había salido a hombros por la Puerta Grande esta Feria de San Isidro. Pero no voy a mentirles: íbamos a ver a Morante. Desde el convencimiento de que era imposible que repitiera el recital de capote de su anterior celebración, pero con la esperanza de que un toro le metiera la cara y nos hiciera rebosar nuevamente de alegría y de arte.

En el tendido constatamos que el viento que habíamos notado en la calle era un auténtico vendaval en el ruedo. Así no se podía torear. Tiene razón Antoñete cuando comenta que las corridas no deberían suspenderse por lluvia, pero sí por el viento. Y esta tarde era una de las que su devenir hubiera cambiado radicalmente sin tan molesta compañía. Razón de más para que alguien se plantee una remodelación de la plaza que respete todo lo que quiera respetar arquitectónicamente, pero que cobije del viento (lo primero) y, a ser posible, también de la lluvia y del sol.

Sin embargo, entre tanta adversidad, tanto toro complicado, una tarde que se estaba perdiendo como las demás surgió el milagro. Y el milagro se llama Esplá, que en su último toro en Madrid, dio una lección de maestro. Lidió bien al toro, al que se le hizo un buen tercio de varas. Puso dos grandes pares de banderillas (por desgracia, el tercero no llegó a clavarse o se cayó inmediatamente). Luego, el viento dio apenas diez minutos de cierto respiro. Justo el tiempo que el maestro tardó en hacer su mejor faena de muleta en Las Ventas. Series hondas, por bajo, siempre bien colocado, llevando al toro embarcado, alargando cada pase, gustándose,… Una faena con series por ambas manos, con un derechazo y un natural de auténtico ensueño. Pero, sobre todo, una faena con tremendo sentido: desde el sitio en que lidió para que el viento (escaso, pero molesto) interfiriera lo menos posible, hasta la propia estructura de la faena, con un comienzo por alto con una de las manos apoyada en tablas y llevándolo luego poco a poco al tercio con pases muy toreros. Allí, series de derechazos y naturales cada vez más hondos. Y al final, pases de adorno. Una faena donde nada sobró y donde todo se hizo con continuidad y con guión, algo que es prácticamente imposible encontrar en la mayoría de los toreros del escalafón. Para matar, cuando otros podrían haber tratado de asegurar la estocada, él quiso que aquello culminara a lo grande. Y lo mató recibiendo, a gran distancia, de una enorme estocada arriba. La apuesta podría haberle salido mal. Pero un torero no puede ser nunca un especulador. Tiene que dejarse llevar sólo por lo que le da sentido al rito. Y aquel rito precisaba un colofón como el que Esplá le dio. Apostó y ganó.

A Esplá se le dieron las dos orejas: por petición popular y porque hizo una faena grandiosa. No se le regaló nada. La gente estuvo con él, pero porque él ha dado todo a la Fiesta y a esta plaza. Y aunque en las últimas tardes que le habíamos visto no había cuajado un toro, el último de su periplo por Madrid lo redondeó.

Al toro se le dio una merecida vuelta al ruedo. Difícil encontrar un toro en Madrid que con 620 kilos embista tan bien y tanto como embistió el de Victoriano del Río, que no parecía ser de la misma ganadería que el resto de los animales que salieron por la puerta de chiqueros.

Además de lo anterior, Esplá dejó toda una sucesión de detalles para la retina. De imágenes que guardar en una memoria sepia que abarca todo el tiempo que llevamos viendo toros… Desde el magnífico vestido hasta el detalle de colocarse en el burladero del 2 para recibir el primer toro (por el viento) pasando por el modo de poner las banderillas, sentarse en el estribo, dejar que el toro se fuera a morir junto a la tablas sin que los peones le molieran a capotazos, la imagen de esos mismos peones sentados en el estribo mientras Esplá daba la segunda vuelta al ruedo, cómo fue su hijo quien le sacó a hombros por la Puerta Grande,…

La tarde fue de Esplá y de su compendio de la tauromaquia, de los detalles y del sabor de un ritual que no puede perderse. De una Fiesta que tiene sentido por todo ese conjunto de gestos, junto con un toreo grande, hondo, caro,…

Castella estuvo voluntarioso y valiente, con un comienzo de faena al sexto auténticamente impactante. Demostró decisión y sacó un par de tandas de toreo bueno. Más era imposible, por los toros y por el viento.

Al igual que Morante, al que hubo quien abroncó por abreviar en su primero y no conseguir sacar nada del quinto. Pero ni Morante ni el conjunto del toreo que hubiera lidiado aquellos dos bureles esa tarde hubieran sacado más que dolor de cabeza por el desastroso comportamiento de los animales y el continuo vendaval.

Gracias, maestro Esplá, por las tardes que nos has regalado: desde aquella corrida del siglo que vimos varias veces repetida siendo niños hasta esta de tu despedida en Madrid que nos ha reconciliado con el rito. Por toreros como tú vamos cada día a la plaza. Aunque sea sólo de tarde en tarde, tan de tarde en tarde, cuando podamos reafirmar por lo vivido la grandeza de nuestra afición.

(Hoy no hemos podido ir a los caballos. Y mañana acaba el mes seguido de toros. ¿Qué excusa encontraremos para salir el lunes de la oficina a media tarde…?)

viernes, 5 de junio de 2009

Madrid (4 de junio de 2009) - Más de lo mismo

Después de la corrida de ayer hubo festejo en casa de unos amigos cerca de la plaza. Es ya un ritual de hace bastante años juntarnos una de las tardes del extenso mes de toros y dedicar luego un rato a la conversación y la fiesta. Fue lo más destacado de una tarde que, en lo taurino, dio poco de sí.

Dio la sensación de que los toros (algunos) podrían haber dado mejor juego si la actitud, aptitud e inspiración de los toreros hubiera sido otra.

Uceda Leal no consiguió acoplarse del todo con sus enemigos, que aunque embistieron con clase no tuvieron la transmisión y fuerza exigida para que las faenas acabaran de romper. Dio algún pase de interés, con hondura, pero no dejó huella. Eso sí, volvió por do solía con la espada y recetó dos estocadas absolutamente memorables.

Talavante no estuvo. Algo tendrá que hacer porque después de llevar lidiados doce toros en Las Ventas en lo que va de abril a principios de junio sin decir nada y con una actitud tan apática no cabe echar la culpa sólo a la mala suerte. Alejandro, que tan bien toreó un toro en Sevilla en abril, debe plantearse qué quiere ser en esto, cómo quiere afrontar la profesión. Y con esta reflexión cerrada debe analizar si está preparado (física y anímicamente) para hacerlo. Para actuar luego en consecuencia.

Luque estuvo tremendamente decidido. Pero no hubo ocasión para el lucimiento. En el primero, porque tenía una demoledora falta de fuerzas, lo cual demuestra la necesidad de que todos los toros se lidien de verdad, con el capote abajo en los primeros tercios, y que si no tienen fuerzas se cambien, porque si realmente no pueden con su chasis será imposible tener el más mínimo lucimiento (otra cosa es que el toro tenga mucha clase y le fallen sólo un poco las fuerzas, en cuyo caso, pero sólo en ese, puede tener sentido "cuidarlo"). En el sexto se llevó un tremendo revolcón y un puntazo al entrar a matar en el centro del ruedo después de haber intentado exprimer a un toro con peligro y sin muchas opciones.

... Hoy volvemos después de haber visto la salida por la Puerta Grande de Esplá en su despedida. Gran faena y gran toro. Mañana lo contamos.

jueves, 4 de junio de 2009

Programa, programa, programa

Lo cuento aquí.

Madrid (3 de junio de 2009) - ¿Beneficencia?

Como si fuéramos consultores:

1.- Hubo una vez en que esta tarde estaba considerada la mejor corrida de la temporada. ¿Quién es el responsable de que lo de hoy haya salido así?

2.- Ni baile de corrales ni cojones: ¿hay muchos toros que embistan como el que indultó Conde el fin de semana en Nimes? Si es así, a la mierda el trapío y los pitones: El toreo en el siglo XXI se justifica sólo por la estética y el ritual.

3.- ¿Qué le pasa a el Juli?

4.- ¿Manzanares ha llegado al máximo o puede sacar más de animales como los que ha tenido?

5.- ¿Hasta dónde contamos con Perera para defender la fiesta? Con cuatro o cinco parecidos en disposición, técnica y seriedad la Fiesta sería hoy otra (mucho mejor). Sus dos faenas de hoy son para enmarcar.

martes, 2 de junio de 2009

Madrid (2 de junio de 2009) - Otro despropósito

La Feria Bastarda del Aniversario ha comenzado como acabó la de San Isidro: con toros que no han permitido el más mínimo lucimiento. En esta ocasión me duele de forma especial: una ganadería que incluye en el nombre la mención a San Lorenzo no debe, por dignidad, criar toros sin casta y que se caigan. San Lorenzo demostró en la parrila casta, dignidad y fortaleza (además de un agudo sentido del humor). Si uno no es capaz de crear toros con estas características, que se dedique a otra cosa o que le cambie el nombre a la vacada.

He estado de viaje por razones laborales en Valencia y he llegado comenzada la faena al tercero de la tarde. En todo caso, por los comentarios del tendido lo que ha sucedido en esos primeros toros ha sido similar a lo que hemos visto después. Los toros flojos y descastados y los toreros variados en tipo y comportamiento.

Tendero tomaba la alternativa después de que la prevista en Nimes se frustrara por la lluvia. Una apuesta importante que hubiera merecido otra suerte. Ha estado decidido, valiente y dejando algunos apuntes de interés, pero o se le mide con otros animales o no hay modo de saber hasta dónde es capaz de dar de sí.

El Cid ha continuado con la línea que se le aprecia desde Sevilla: técnicamente bien, pero sin conseguir conectar con el tendido (¿falta de sitio, de ajuste, de hondura,... o mayor exigencia y pérdida del efecto novedad?).

Castella ha estado también con muchas ganas toda la tarde y ha dejado algunos apuntes de buen toreo con la capa en su primero, y en ambos buenos comienzos de faena con la muleta, que no han podido tener continuidad por la sosería y la quietud de sus enemigos.

Mañana Beneficiencia. A ver qué pasa con los toros, porque parece que ha habido enredo de corrales y ruido de teletipos...

domingo, 31 de mayo de 2009

Madrid (30 de mayo de 2009) - Victorinos postmodernos

Los toros de Victorino del fin de la feria no han sido fieras alimañas en busca de toreros ansiosos de triunfos, han sido, simplemente, toros que no permitían el toreo grande y profundo. Todos han recortado las embestidas en la muleta, después de no entregarse en el capote ni pelear con franqueza en el caballo. Podríamos entrar en algunas disquisiciones: que si el primero tenía algo de recorrido por la derecha y se le podía haber sacado alguna tanda con más hondura, que si el segundo sí se dejó con el capote y el Cid lo aprovechó, que si el cuarto fue de lejos al principio de la faena de la muleta y no se sabe muy bien por qué Urdiales las acortó tan rápidamente, que si el tercero y el sexto perdonaron la vida a Fandiño cuando quedó a su merced en el suelo y no le calaron,... Pero nada de eso serviría para matizar una corrida sosa, sin atisbo de la casta y la raza que le han dado el nombre y la fama. Una corrida postmoderna, en fin, con farfolla y sin sustancia. Con aparato mediático, pero sin posibilidades para los toreros, lo cual (al fin) supone que tampoco tiene interés para los (buenos) aficionados.

Aún así, no todos los de luces salen parados de igual modo del enfrentamiento. Urdiales, que ha dado alguna tarde buena con animales de esta ganadería, no estuvo especialmente acertado. Se le vio intranquilo en exceso, sin saber muy bien qué hacer con cada uno de sus toros, dónde colocarse, cómo citarlos,... Le falta técnica y horas de carretón (las estocadas, siempre caidas).

El Cid, sin embargo, estuvo tan solvente como acostumbra. Y con una cuadrilla que probablemente es la más completa del escalafón. Boni con el capote y Alcalareño con los palos son un auténtico espectáculo: es imposible lidiar mejor a un toro con menos capotazos (Boni) y parear con más verdad desde la más absoluta ortodoxia (Alcalareño). Cuando en el quinto invirtieron los papeles, la genialidad no fue tanta, pero aún así la distancia con las demás cuadrillas era abismal. Manuel Jesús, por su parte, no está en su mejor momento: le falta frescura y acierto. Se pone, lo intenta y torea con esa técnica, esa verdad, esa honestidad,... que nadie a estas alturas puede discutirle. Pero le falta ese punto de suerte en los sorteos y de decisión en la faena que le hacían salir casi siempre triunfador otras temporadas. En estas, sigue estando ahí y merece la pena verlo sobre muchos otros matadores, pero la irregularidad es mayor de lo que estamos acostumbrados con él.

E Iván Fandiño. Venía sustituyendo al Fundi. Un gesto que pudo costarle muy caro. En ambos toros tropezó y quedó a su merced: uno le elevó con el pitón sin llegar a herirle y otro ni siquiera acertó a darle. Un milagro pensando lo que pudo haber pasado. Iván no está para torear victorinos. Tiene una gran decisión y quiere ser alguien esto, por lo que estoy seguro que tratará de buscar cualquier oportunidad. Pero los toros de este encaste requieren una preparación y unos reflejos sin los cuales es mejor ni siquiera tentar a la suerte.

Un cierre de feria, en definitiva, en perfecta coherencia con lo que ha sido este San Isidro, donde salvo la genialidad de Morante, la decisión y acierto de Castella, la improvisación y frescura de Luque y la primera tarde de Pablo Hermoso, el arte ha estado casi siempre ausente (apuntes de Tejela, de Bolívar, de Emilio de Justo,...). A ver si esta semana, la de la feria bastarda del aniversario, alguien consigue dar una verdadera tarde de toros.

sábado, 30 de mayo de 2009

Madrid (29 de mayo de 2009) - Que sepa el mundo entero

Que sepa el mundo entero que con toros así no se hace afición. Que la semana torista es un fiasco. Que lo gusta a los aficionados de verdad es que un toro embista por abajo y permita el toreo caro, hondo, estético. Y que lo de Adolfo Martín no ha permitido ni eso ni nada parecido. Por no dar, no ha dado ni miedo (¡ni falta que hace, que vaya semanita de cornadas que llevamos!). Ni casta, ni bravura, ni nobleza,... Ni siquiera presentación, si es que por presentación se entiende algo más que la longitud de los pitones (ahora va a resultar que el tamaño no importa, salvo en toros y en Madrid).

Y así, ni Frascuelo, ni Rafaelillo, ni Valverde. Eso sí, ovación de salida a Frascuelo, que no digo yo que no lo merezca, pero ¿de verdad es a quien el público más guarda en su memoria y a quien más cree que debe agradecimiento de todos los que han hecho el paseillo hasta ahora? Y Frascuelo, que puso intención, no tiene facultades ya en general para esto, y menos aún con estos especímenes de toros. Rafaelillo y Valcerde, voluntad y ganas sin nada que guardar en la memoria.

En fin, que la empresa ha sustituido para hoy a Fundi por Fandiño. Veremos lo que hacen los Victorinos...

jueves, 28 de mayo de 2009

Madrid (28 de mayo de 2009) - ¡Vaya racha!

En un cambio mano, el tercero de la tarde prendió a Salvador Cortés por encima de la rodilla y lo volteó. La conciencia de que le había calado fue inmediata y hubieron de llevarle a la enfermería porque, aunque pretendía matar al toro, era incapaz de mantenerse en pie. En todo caso, por el lugar de la cornada, la gente tuvo claro que la cornada sería dura e incómoda, pero que no parecía que pudiera poner en riesgo la vida, como sí había sucedido el día anterior con Israel Lancho. Después de que Encabo matara al toro, algunos _____ aplaudieron al toro (que, para mayor extravagancia, no había sido bueno a pesar de regalar algunas embestidas francas al principio de la faena de muleta).

Lo demás fue un continuo despropósito, con toros bastante sosos los de Cebada Gago (los tres primeros) y absolutamente infumables, por parados y mansos, los tres de Guardiola con los que se remendó la corrida.

Encabo y Fernando Cruz pusieron voluntad siempre y acierto en diferentes dosis. Pero como no podamos verlos con otros animales no hay quien sepa cómo andan en la cara del toro. Lo de hoy no es un ejemplo ni para eso.

¡Que tiren la Plaza o expulsen a esos imbéciles!

Ahora que parece que lo de Israel Lancho se queda "sólo" en un percance muy grave, pero que, milagrosamente, no ha perdido la vida en la Plaza, un par de apuntes sobre la corrida de ayer. Sucintos, que el asunto tampoco inspira la poesía.

Primero: uno puede pensar que la corrida salió mejor o peor, que los toros estaban mejor o peor presentados, que los toreros estuvieron o no por debajo de los toros,... Todo eso y muchas cosas más puede uno tener analizadas durante las dos horas que dura la corrida. Pero si al final un toro coge por el pecho a un matador y no sabe si lo ha matado o no, hay que ser mamarracho, imbécil e insensible para aplaudir al ganadero y hacer que salga a saludar el mayoral. Hay que tener nulos escrúpulos morales para considerar que es digna de elogio una corrida que puede dejar un cadáver en el albero. Y no porque el toro (y menos aún el ganadero o el mayoral) tengan la culpa sino porque uno no puede tener cuerpo para la felicidad cuando acaba de ver en directo la tragedia. Y lo que se predica de los integristas del toro se dice, y con mayor rotundidad del ganadero y el mayoral. ¡Que aplaudan, si quieren, esos imbéciles, pero uno, por dignidad, ni saluda ni se felicita del comportamiento de sus animales con un torero en la enfermería!

Segundo: algo de inquietud tendría el Presidente cuando no se cansaba de repetir que el toro estaba picado y que él cambió el tercio porque el torero se lo pidió. Es verdad, pero a ver si va a resultar que sólo hacemos caso a lo que piden los matadores cuando el cuerpo quiere emociones fuertes. Que otras muchas veces, el Presidente no accede y pide que se le pique más. Que expulsen al siguiente Presidente que no cambie el tercio cuando lo pida un matador y nos creeremos que lo hizo sólo por eso.

Si sumamos esos comportamiento otros acaecidos en la feria: no sacar a saludar a Perera en su vuelta después de la encerrona de otoño o a Bolívar cuando había sido cogido dos días antes, no obligar a Morante a dar una vuelta al ruedo después del tercio de capotes que brindó,... uno se da cuenta que toda la verdad y la liturgia profunda de este arte se ha perdido de la Plaza de Las Ventas. Y sin eso, la Fiesta deja de tener sentido.

Genial la crónica de hoy ("Agua y vanidad") de Carlos Ruiz Villasuso en Mundotoro.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Madrid (27 de mayo de 2009) - Ustedes me disculpan

Al entrar al matar Israel Lancho al sexto toro, que había quedado muy crudo en varas, le prendió por el pecho de forma muy fea. Cuando escribo estas líneas (las diez de la noche) lo único que se sabe es que sufre una cornada fuerte en el hemitórax izquierdo y parece que no se teme por su vida, aunque la cornada podría haber afectado al pulmón (según declaraciones de su apoderado, Rafael Corbelle, que recogen los portales taurinos de internet).

Les confieso que he pasado un mal rato. Y que se ha agriado del cuerpo de todos los que estábamos en la plaza.

Ustedes me disculpan si hoy no escribo más. No creo que cuando están operando a un torero de una cornada tan grave, cuando no sabemos el alcance de la cogida, su transcendencia, haya nada del festejo que tenga la más mínima importancia.

Si mañana por la mañana, como esperamos, hay buenas noticias, trataré de contarles algunas cosas. De mucha menos importancia. Pero de las que puede quedar constancia si ya no hay que preocuparse de lo esencial porque el torero ha evolucionado bien. Que así sea.

martes, 26 de mayo de 2009

Madrid (26 de mayo de 2009) - Pidiendo sitio

Daniel Luque viene pidiendo sitio, haciéndose hueco en las ferias importantes a base de valor y buen toreo. De tesón y de una inmensa seriedad.

Su confirmación de alternativa como matador en Las Ventas estuvo eclipsada por la enorme tarde de toros que dio José Tomás en su vuelta a Madrid. Pero hoy ha demostrado que quiere ser alguien en esto y que tiene cualidades y arrestos para serlo.

A su primero, un toro que se arrancó de lejos engañosamente a la muleta pero que luego se quedó muy parado, le hizo una originalísima faena, improvisando sucesivos cambios de mano y alternando los pases por ambos pitones, siempre sin ayuda (la había arrojado a la arena como aquel diestro de La Guindalera hizo en la Goyesca), templando y sin moverse del sitio. No sé si impresionó más su quietud, su temple, o la frialdad para inventarse un toro donde no lo había. ¿Se imaginan ustedes a muchos chavales de 19 años, solos, triunfando en lo suyo frente a los críticos más exigentes? Pues hoy un torero joven ha demostrado que con 19 años se pueden hacer las cosas con seriedad y con ambición. Y si muchos chavales pensaran así en el toreo y en la sociedad la crisis se acababa en diez minutos.

El segundo ha sido un toro colaborador al que le ha hecho una faena llena de detalles: inmensos pases de pecho, grandes trincherillas, cambios de mano,... Ha habido buenas series con la mano derecha, aunque se ha echado de menos algo más de toreo "fundamental" (con perdón) que hubiera dotado de mayor contundencia a la faena. En todo caso, ha vuelto a demostrar una gran madurez, consistencia, gracia, hondura,... Toreo del bueno, frescura y capacidad de improvisación. Armas suficientes para enfrentarse con cualquiera y en cualquier plaza.

Sólo dos "peros" a Daniel: no le hemos visto prácticamente toreo de capote (a excepción de unas chicuelinas ceñidísimas al primer toro de Fandi, algunas enganchadas) y ha matado mal a sus dos toros (además de pinchazos, cuando ha enterrado la espada lo ha hecho con estocadas traseras y tendidas).

Y una ovación especial por saberse sobreponer al inmenso viento que, una tarde más, ha hecho en Las Ventas.

Uceda Leal ha estado algo ausente. En su primero, era difícil hacer nada lucido combinando el escaso recorrido del toro con el viento. En el cuarto de la tarde, sin embargo, el toro pasaba con nobleza, y aunque le ha sacado varias series con ambas manos, ha faltado contundencia, dar ese paso, tener ese gesto, que facilitara la transmisión a los tendidos. Además, y extrañamente, ha estado bastante mal con la espada (a este cuarto, le recetó una buena estocada, pero después de un pinchazo, y con el primero los pinchazos fueron variados).

Y Fandi ha estado serio en su estilo con capote, banderillas y muleta. Un estilo con el que es muy difícil triunfar aquí, salgo que el toro transmita por él y por el torero. Como no fue el caso, hubo palmas en momentos puntuales de su actuación, pero el asunto no acabó de calar. En su primero, un toro muy parado, no había manera de ponerse en ningún sitio por el tremendo vendabal que soplaba. Y en el quinto sí consiguió dar series más continuadas, pero por colocación y trazo su actuación no conectaba con el público.

No todo está perdido en el futuro de la Fiesta. Sólo un par de novilleros de los que han pasado este año por Las Ventas nos quedan en el recuerdo. Pero hay un torero, más joven que la mayoría de esos novilleros, que hoy ha demostrado que está aquí para quedarse. Y los aficionados intuimos que puede darnos grandes tardes de toros. La de hoy, ha sido bastante más que un aperitivo de lujo.

lunes, 25 de mayo de 2009

Madrid (25 de mayo de 2009) - A la contra

Hoy, casi todo ha estado a la contra.

La llegada a la plaza ha sido un suplicio. Para los que llegaban en coche (incluidos los toreros) porque había aún más atasco del habitual en la M-30 y no había forma de moverse. Para otros, porque razones laborales nos urgían a quedarnos (nada que no pueda solucionar un buen trincherazo y un desplante).

La novillada ha sido una auténtica corrida de toros en presentació: más cuajo y presencia que la mayoría de los toros que salen en plazas de segunda. Y ha tenido un comportamiento complicadísimo, salvo el primero.

Los novilleros, porque estaban muy verdes, poco curtidos. Y llegar a Madrid en San Isidro y encontrarse con estos regalitos es un trago para lo que hay que tener muchas horas de plaza y tentadero. Decisión no les ha faltado. Pero por inexperiencia y falta de técnica han cobrado bien. Especialmente llamativo ha sido el desconocimiento de los rudimentos básicos de la suerte del volapié. Los tres, en alguno de sus toros, se ha quedado en la cara al entrar a matar, sin hacer la cruz. El asunto ha podido ser especialmente grave para Fancisco Pajares, aunque afortunadamente parece que ha sido sólo la paliza.

En el primero, que he visto por las pantallas interiores al llegar tarde, Pajares ha dado algún muletazo bueno, aunque no ha habido transmisión con el público. El cuarto era un toro peligroso y hacía un viento endemoniado. Hay quien le reprochaba no colocarse mejor y no bajar la mano y poder al toro. No sé si era posible tan pulcritud; lo que no tengo duda es que cuando no ha posibilidades no tiene mucho sentido seguirlo intentando a base de enganchones. El toro cayó sin puntilla y el se llevó un golpe infernal por quedarse en su cara y no salir de la suerte.

Juan Carlos Rey (¡tela el nombrecito!) ha dado pases con ambas manos a su primero, un toro menos claro que el primero pero que tal vez hubiera permitido hacerle un toreo de más profundidad. La estocada ha sido a matar o a morir: con todo el cuerpo por delante. El quinto fue un toro que no tuvo fijeza en ningún momento: más de diez minutos estuvo corriendo desde que salió sin rumbo fijo de capote en capote, de capote en caballo, de caballo en capote,... Empezó bien la faena con pases rodilla en tierra, pero intentando el toreo fundamental volvió a comprobarse la absoluta falta de obediencia del toro. Estocada que hace que el novillo ruede sin puntilla: menos mal que no hizo por él en el embroque, porque allí se quedó Juan Carlos.

Pablo Lechiga ha pasado y nos ha hecho pasar un buen susto en el tercero, que lo ha volteado de mala forma. Era un toro muy complicado, que se revolvía rápido y tras dos series con la derecha ha hecho por él y se lo ha ido pasando de pitón en pitón hasta empujarlo al suelo. Luego ha vuelto a la cara del toro y ha sacado algún pase estimable, pero no había quien nos quitara el mal rato del cuerpo. El sexto era un toro peligrosísimo que en vez humillar se quitaba la muleta a base de cornadas. Después de intentarlo unas pocas veces, ha decidido darle muerte sin mayores contemplaciones. La duda que nos queda es si hubiera sido posible hacerle a este novillo una faena de castigo. Como aquella que aún recordamos de Roberto Domínguez en esta plaza hará unos veinte años. ¿No les han puesto estos vídeos en la Escuela de Tauromaquia? ¿Se les han olvidado estos recursos?

Tarde a la contra para todos. También para los aficionados. ¡Vaya frío!

domingo, 24 de mayo de 2009

Madrid (24 de mayo de 2009) - Apuntes

Hace menos de veinte años las figuras se anunciaban en Madrid con los de Samuel y triunfaban: Ponce, Ortega Cano, César Rincón,... Hoy, los toreros que los lidian en San Isidro no son los líderes del escalafón. Y la posibilidad de triunfo es ciertamente remota.

Los toros han salido muy bien presentados. Grandes, ofensivos y con cuajo. Pero, en general, mansos y sin clase.

Frente a ellos, López Chaves no ha dado una buena impresión. Parecía que le faltaba técnica para no verse desbordado por su primero, un toro al que han picado poco y que en la muleta ha estado gazapón y ha cabeceado mucho. No era fácil estar delante de él (además de todo, el viento dificultaba la labor), pero aún sin lucimiento tal vez hubiera sido posible que le hubiera desarmado menos veces. En el cuarto, un toro también con dificultades y poca clase, pero que pasaba, se le ha notado también sin saber muy bien qué hacer con el toro.

Urdiales ha realizado en el segundo una auténtica demostración de técnica y valor. A base de aguantarle, de llevarle siempre por abajo, ha conseguido sacer primero algunos pases estimables aisalados y luego (muy poco antes de que sonara el aviso) ha instrumentado dos series al natural y otra con la derecha templadas, con gusto, bajando la mano, largas,... Algo absolutamente inimaginable para cualquiera que estuviera en la plaza al inicio de la faena. Una pena que pinchara primero y dejara después un pinchazo hondo, porque se hubiera merecido el reconocimiento del público (oreja o, al menos, vuelta al ruedo). Interesante torero éste.

Con el quinto no hubo suerte. Empezó la faena por bajo con pases de tanteo, antes de irse al centro del ruedo, de donde tuvo que retirarse por el viento. En el tercio, el toro protestaba y se fue quedando corto desde muy pronto. Imposible hacer nada.

Y Javier Valderde nos ha dado el susto de la tarde. En el tercero no tuvo posibilidad de hacer nada porque en cuanto le sacó un par de pases por bajo el toro se fue a tablas y se echó. Rajándose desde el principio de faena, no le quedó sino matarle de forma bastante eficaz con el toro pegado a tablas.

Como sexto salió el toro de más cuajo de la corrida y tenía pinta de poder embestir. Pero claudicó un par de veces y en vez de tener un poco de paciencia para ver si mejoraba, lo cambiaron. Momento en que saltó un espontáneo veterano, poco convencido (no salió prácticamente del burladero) y con un absoluto desprecio del ritual, al hacerlo con una muleta negra.

El sobrero era de Julio de la Puerta y demostró mansedumbre desde el comienzo, aunque a veces dio la impresión de seguir bien los vuelos del capote. Valverde brindó al público, pero el toro no dio con la muleta ninguna posibilidad (no sé muy bien si porque acabó sacando su mansedumbre sin paliativos, o si porque hubiera necesitado algo más de distancia y un poco más lejos del tercio para moverse algo). Al final,de tanto insistir, el toro le volteó de mala forma, aunque parece que el asunto se quedó en un susto. Nada lucido pudo hacer, pues, Valverde, que, dentro de lo malo que hubo para todos, fue el que peor suerte tuvo en el sorteo.

... Y mañana novillos. A ver cómo anda el futuro de la fiesta.

Madrid (23 de mayo de 2009) - Duelo

Las tardes de rejones son para el deleite sin atisbo de moderación. Son para los niños, para quienes se acercan por primera vez a una plaza de toros, para meriendas abundantes,... Para una fiesta donde la tragedia es de tono menor. Sin saber muy bien por qué (tal vez porque inconscientemente se asocie al enfrentamiento entre dos animales, y no entre un hombre y un animal), la muerte del toro parece menos cruenta en estos festejos.

Pero eso es así sólo hasta que un caballo resulta duramente herido y sus tripas cuelgan y se arrastran por la arena cuando alguien lo rescata y lo lleva para que le hagan una cura de urgencia.

La afición del rejoneo está menos preparada para ver cómo un caballo sufre una cornada que la del toreo de a pie para ver cómo un toro hiere a un ser humano. Hasta ahí llega el embrutecimiento de nuestra sociedad.

No soy asiduo al rejoneo ni conozco mínimamente los resortes de su técnica que me permitan un enjuiciamiento de la labor de los caballeros más allá de algunas obviedades que sugiere el sentido común (que no es bueno que uno se quede sin toro antes de clavar, que es mejor clavar al estribo que a la grupa, que con el caballo también puede templarse y eso es mejor que llevar al toro a base de tirones...). Por eso, hoy había imaginado una crónica distinta: una metáfora de cómo Pablo Hermoso estaba dando una gran oportunidad a caballos tremendamente jóvenes (sólo tres años: Caviar y Patanegra) en una plaza de responsabilidad, y cómo muchos empresarios podían tomar nota de esta valentía de quien es número uno y ha reinventado el rejoneo para no quedarse estancado y apostar por el nervio y la pasión de sus caballos menos expertos.

Pero resulta que en el quinto, Patanegra no obedeció a las órdenes de Pablo y se montó literalmente encima del toro, que le hirió varias veces en los pechos, cebándose con él durante más tiempo del que una sensibilidad media puede aguntar el dolor ajeno. El efecto que esto produjo en los espectadores más jóvenes y en los que sin serlo tanto no aventuran que la tragedia es posible se lo pueden imaginar. Algunos, directamente, abandonaron la plaza.

Y la metáfora se quedó sin sentido, o lo adquirió de repente. Que probablemente es lo que pasó, y lo que más me dolió.

Esa cornada, ese dolor, difuminaron lo bueno que hasta entonces había sucedido: una gran labor, magistral, de Pablo en el segundo de la tarde; y una más heterodoxa, pero eficaz, de Álvaro Montes, con un inició antológico al recibir al toro con la garrocha en chiqueros y dar con él pegado a la grupa más de dos vueltas al ruedo muy templadas, pese a la rápida velocidad de salida del toro. Y difuminó también la espesa tarde de Fermín Bohórquez, fallando innumerablemente en sus dos toros, al quedarse sin animal cuando iba a clavar los rejones de castigo o las banderillas.

Y cambió sin duda el ánimo del personal para enjuiciar lo que sucediera en ese toro: ¿por qué Pablo no optó por matarlo directamente, como sugerían los aficionados más veteranos y como es costumbre también en los casos de cornadas graves en el toreo a pie?

Empezó además a llover mediada la lidia del quinto y la labor de Álvaro Montes al último quedó desdibujada por el mal cuerpo que se le había quedado al público entre el extraño sentimiento de tragedia animal y la incomodidad de la lluvia.

Dura, muy dura, la cornada al joven caballo por no obedecer las órdenes del jinete y dejarse llevar por su nervio y por su impulso. ¡Maldita metáfora de la vida! ¡Maldita suerte la del animal!

sábado, 23 de mayo de 2009

Madrid (22 de mayo de 2009) - Así no hay manera

La gente seguía hablando de Morante. Y así vamos a estar hasta el día 5, que vuelve. O hasta que los Victorinos den un aldabonazo tal que la emoción se sobreponga a la gracia. ¿Se imaginan ustedes que la empresa ofrece a Morante sustituir en la de Victorino a el Fundi -que afortunadamente está evolucionando bien, pero que será difícil que pueda torear esa tarde-?

De momento, ha vuelto la monotonía. Más por los toros que por los toreros.

Corrida sosa, descastada, mansa y sin sustancia de Valdefresno y Fraile Mazas.

La mataban tres toreros que saben torerar (lo han demostrado), aunque se encuentran en diferente estado de forma.

Juan Bautista está desorientado. Así lo demostró en su primero, un toro que no era una hermanita de la caridad, pero que pasaba con cierta boyantía y al que le hizo las cosas de forma muy fría, sin ajustes y sin recursos (salvo el comienzo de faena, rodilla en tierra, muy torero). En su segundo (que le dio un susto descosiéndole longitudinalmente toda la taleguilla, y menos mal que fue sólo en eso) toreó con muchas precauciones y tampoco pudo (o supo) sacar nada en claro.

Perera, sin embargo, estuvo serio y entregado toda la tarde. Y si no triunfó fue porque con los oponentes que tenía era imposible hacerlo. Su primero fue devuelto por flojo y salió un sobrero cinqueño de J.L. Marca en el que hubo un interesante pique en quites: Talavante quitó con una emocionantísimas gaoneras cambiadas (no sé si el lance tendrá alguna denominación específica, pero eso es la manera más clara que se ocurre para denominarlo) y Perera replicó con un quite tremendo de quietud, cambiándose la capa a la espalda y pasándose el toro muy ajustado. Con la muleta, empezó con pases por alto sin mover los pies del sitio y luego lo toreó sobre todo con la derecha (por la izquierda el toro no pasaba), con técnica y clase. Lo mató de una estocada hasta la bola algo trasera y cuatro descabellos y la ovación del público le obligó a salir al tercio a saludar.

Con el quinto era posible hacer nada. Protestado por su presentación y por flojo, Perera lo dejó muy crudo. Con la muleta, le dio sitio en una primera tanda con la derecha, que fue la única que admitió el animal. Luego, se quedó impasible y Perera trató de tirar de él de todos los modos posibles, pero aquello no tenía ninguna posibilidad de transmisión.

A Talavante se le vio con cierta decisión, pero tuvo dos toros con una sosería mayúscula. A cada uno de sus toros pudo sacarle alguna series, pero con nula intensidad. Y el toreo, sin hondura o emoción, pierde todo su sentido.

Aún hay otra posibilidad de ver a Perera y Talavante. A ver si por fin vemos toros que embistan y que tengan fuelle.

El "pograma"

A plaza partida y como homenaje a la Plaza de Las Ventas.

jueves, 21 de mayo de 2009

Madrid (21 de mayo de 2009) - ... Y yo estaba allí. S.M. Morante I de la Puebla y del Orbe torero celestial

Sí, señores, yo estaba allí.

Y por azares del destino, en un lugar privilegiado para ver el toreo en Las Ventas: el tendido bajo del 8, muy cerca del burladero de capotes.

¡Ay! ¡De capotes!

D. José Antonio Morante, señor y torero de la Puebla del Río, Marqués del Temple, Condeduque de la Hondura, Infante del Valor y Príncipe de la Gracia, ha recitado en el cuarto de lidia ordinaria (sexto de los que salieron por la puerta de chiqueros) el mejor toreo de capa que se recuerda en un solo toro en la Monumental Plaza de Toros de Las Ventas del Espíritu Santo.

Al principio, en el centro del ruedo, solo el torero, lanceando a la verónica: hundido el mentón, perfecto el trazo hondo que acompaña la embestida...

Luego un galleo por chicuelinas para llevar al toro al caballo que compendia toda la tauromaquia del siglo XX y añade la gracia de una nueva escuela sevillana.

Y más verónicas. Y más chicuelina. Y medias. Y otra media. Y otra más. Aguantando a un toro que no iba, parado. Con mucha clase, pero con un cuajo...

Y la Plaza ya no entiende nada. Está en pie. Recibe anonadada una sobredosis de hermosura que provoca el Síndrome de Stendhal a todos los presentes. No hay modo ya de soportar más la belleza.

Y se lleva al toro con la muleta al centro del ruedo con ayudados por alto en los que todo el cuerpo torea. Y le da espacio. Y tiempo. Y nada es relativo. O todo lo es.

Una primera serie en redondo es sencillamente sublime. Y lo que viene después es un recital de toreo de facultades, de garbo, de sentido y de valor a un toro que se ha venido a menos. Que se rinde ante quien le ha podido desde el primer lance. Y aún así, saca pases, gestos, DESPLANTES,... con mucho más fundamento que todo lo que hemos visto en esta feria junto.

Pincha en el primer intento (el toro, acobardado, está encogido) y mata de estocada entera, casi al encuentro, cuando vuelve a intentarlo.

La oreja que le dan no es un premio, es una infamia. ¿Qué tiene que ver lo que ha hecho Morante con lo que hizo Emilio de Justo? ¿Es lo mismo este toreo que el de Capea? ¿Es razonable equiparar lo que hemos visto con lo de Castella, Tejela, Bolívar,...?

Si la afición de esta Plaza mantuviera un cierto atisbo de la clase que otrora atesoró, hubiera obligado a Morante a dar una o dos vueltas al ruedo después del tercio de varas sólo por el toreo de capote. Y hubiera pedido de forma unánime las dos orejas (¡a qué el pinchazo arriba va a emborronar una faena completa como ésta!). Y con orejas o sin ellas, se hubiera echado al ruedo a sacar a hombros al maestro y a llevarlo hasta su hotel o hasta su casa de Sevilla.

No hay Reglamento en el mundo que pueda prever lo que hoy hemos visto. Y como tal, sólo la pasión sirve para juzgar y actuar en consecuencia.

Yo estaba allí, señores, Y HE VISTO TOREAR.

Eso sí, después de tres toros muy flojos (dos devueltos) (¿no es inexplicable que los tres primeros salgan tan flojos y que los otros tres, de diferente condición, no acusen la misma flojedad?).

Y luego, Manzanares ha intentado el toreo por chicuelinas (por verónicas ha preferido no dar pie a comparaciones) y ha realizado un trasteo con la muleta con algunos pasajes interesantes sobre todo en su primera parte. Con estocada de libro.

O Pinar, que ha tenido en el sexto el toro de la tarde. ¡Ay si le hubiera tocado a Morante! Sólo se ha justificado. Pero tampoco séamos tran crueles de juzgarle en una comparación con el toreo de esta tarde que no puede resistir prácticamente ningún torero del escalafón.

El abono de este año ya esá justificado. Y no por empresa, sino porque hoy ha reventado en Madrid la tauromaquia. Y la tauromaquia se llama José Antonio Morante de la Puebla.

Celestial Capote

Mientras llega Lorenzo a su casa toreando, contaré lo que todos ya saben y que he podido ver gracias a las retransmisiones por Internet del Plus a 6€ la pieza y técnicamente perfecto:que hoy se ha cuajado en Las Ventas con el capote la más alta pieza artística de los últimos 25 años, la armonía, la cadencia, la emoción en 5 tandas de verónicas y un galleo por chicuelinas al caballo de una hondura, entrevista y vista muchas veces en este torero, pero hoy desbordadas, rebasadas, superadas.

Alguna vez soñó Curro Romero en hacer el último tercio con el capote, ¡ay reglamentos! Hoy ha habido eso y una faena en la muleta justa, 3 tandas, porque no había más plenas de gracia torera.

Este torero es estratosférico, a ese parnaso sólo llegan los genios, él y Tomás y nadie más.

¿Se acuerdan de aquel aficionado sevillano que decía "el que no quiere a Curro no quiere a su madre"?

Pues eso, y de la Puebla del Río.

Del Río.

Rectificación de urgencia

Rectifico. Y con alegría.

De esta sí nos han dicho que ha pasado. Según informa Mundotoro los toros de Peñajara tenían parasitación hepática. Así resulta de las pruebas de las vísceras que parece que encargó la empresa.

Mi enhorabuena por la agilidad en la respuesta.

Ahora, si alguien nos explica qué es esta enfermedad, cómo se contrae y se puede detectar antes, nos quedaremos muchos más tranquilos.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Madrid (20 de mayo de 2009) - Hay algo que no nos cuentan

Yo les cuento. Si mis noticias no me fallan, esta mañana, en el patio de arrastre de Las Ventas, se ha descubierto un azulejo conmemorativo del premio concedido a la ganadería de Peñajara como la más brava y mejor presentada en la Feria de San Isidro de 2008.

A partir de las siete de la tarde, han salido por toriles seis toros de Peñajara, de la camada siguiente a la de los toros premiados. De los seis, tres han sido devueltos por manifiesta invalidez. Y de los otros tres se podían haber devuelto al menos otros dos aplicando los mismos criterios.

Y digo yo. Si los sementales y las vacas son los mismos, si la finca no ha variado, si el ganadero permanece,... ¿Qué hace que un año los toros salgan excepcionales y al año siguiente una auténtica basura?

Aquí hay algo que no nos cuentan. No sé si sobre la alimentación, si sobre la alimentación venosa en los corrales de la plaza, si sobre las condiciones de transporte,... Pero algo tiene que haber. La bravura no se evapora en un verano, la casta no desaparece en una cubrición, la fuerza y la codicia no mueren con el cambio de año.

El opaco mundo de los toros impide saber por qué hoy nos han engañado. Y quién lo ha hecho. Si el empresario ha querido pagar menos por los toros, si el mayoral ha elegido con peor tino, si el ganadero se ha empeñado en cambiar la alimentación,... Algo será. Ellos lo saben y no nos lo cuentan. Porque viven a costa de lo que pagamos en los abonos y las entradas. Y como las protestan son a voces, a destiempo y por seres inferiores, en vez de ser organizadas, serias, por gente responsable y cuando pueden hacer daño (por ejemplo, un plante frente a la Puerta Grande el día antes de presentarse los carteles, quedarse fuera de la plaza la primera corrida del ciclo, presentar cada uno de los abonados un escrito de protesta en el Centro de Asuntos Taurinos o cosas por el estilo), aquí no cambia nada.

Señores, reconozco que hoy me han podido. Ustedes han ganado. Me han tomado el pelo y con mi dinero. A pecho descubierto, sin taparse lo más mínimo, con exhibición de sus armas y bagajes para mayor humillación del que suscribe. Nos han robado la cartera, les hemos visto y nos hemos dejado hacer. Un aplauso por la gallardía. Y mi más absoluta repulsa por su despreciable catadura moral. Son unos sinvergüenzas. No porque las cosas salgan mal, sino porque nos ocultan maliciosamente todos los datos que nos permitirían saber quién es el responsable de lo que hoy ha ocurrido. Se tapan unos a otros. Se protegen como las más perniciosas bandas de maleantes. Pero con corbata y saludando a los políticos parecen gentes de bien. Como ellos.

Entretanto, mi reconocimiento a un torero como el Payo que ha conseguido en el último, después de casi tres horas de corrida, remontar la tarde, estar muy serio delante de un toro sin divisa y de ignota procedencia, enjaretarle alguna serie honda con la derecha y algunos pases de mucha calidad con la zurda. Ser capaz de dar una vuelta al ruedo después de lo que llevábamos no es pundonor, es un milagro. Como lo es tener la grandeza de competir en quites en el toro de tu confirmación y permitir que se le hagan hasta cuatro seguidos (¡olé por invitar a Abellán a que repitiera después de la réplica!).

Mi admiración por Abellán, que ha estado tremendamente dispuesto toda la tarde, pero que ha tenido que "torear" (con perdón) dos absolutos inválidos, frente a los cuales no ha podido siquiera justificarse.

Mi aplauso a Serafín Marín, al que no sé por qué algunos criticaban en el metro de vuelta a casa. A su primero ha conseguido sacar un par de series buenas hasta que el toro se ha apagado (y es cierto que ahí se ha embarullado algo, pero muy poco más había que hacer) y con el quinto, un toro flojísimo, era imposible hacer nada (bueno, malo o regular).

Y mis deseos de que esto haya sido sólo una pesadilla y que mañana los toros embistan, como si fueran bravos y Morante, Manzanares y Pinar nos den la tarde de toros que les hemos soñado.

martes, 19 de mayo de 2009

Madrid (19 de mayo de 2009) - El programa

Por razones que no hacen al caso, uno acudía a esta tarde a la plaza sin ganas de fiesta. Con expectación y deseo de vivir una gran tarde de toros, pero sin ánimo para el jolgorio.

Al final, los toros han colaborado para que la jornada no se convirtiera en un acontecimiento festivo y han impedido el triunfo de Juli, Cid y Perera, que lo han intentado, pero se han estrellado una y mil veces con la sosería de los toros y con la absoluta indecencia y falta de estilo de parte del público, que con su bronca continua impide a los toreros la mínima concentración y al resto de los espectadores el disfrute. Su actuación en el tendido es ya un problema de orden público que debe atajarse. De lo contrario, nos van a privar de disfrutar de los toros en Madrid. Son ellos, y no el "medio-toro", o la falta de trapío o de fuerza los que se están cargando la fiesta. Su problema es que carecen absolutamente de las mínimas cualidades intelectuales para saber apreciarlo. Y en casos como estos el Código Civil prevé la incapacitación, que es lo que debería aplicarse a individuos tan perniciosos socialmente como los que cada tarde rebuznan del modo en que esta tarde lo han hecho sin descanso. Se crecen en las tardes de importancia (más aún si está presente el Rey, como hoy), para disimular su impotencia y nimiedad en la vida cotidiana. Un mero test de inteligencia complementado con otro de alcoholemia serviría para barrer de los tendidos a tanta escoria.

A cambio, la tarde nos ha dado la alegría de ver publicado en el programa de hoy un relato de José María. Brillante y poético como todo lo suyo. Uno puede leer en la página web de las ventas los relatos publicados hasta la fecha y apreciará que la diferencia de calidad es mucho más que retórica. La empresa, en un gesto inteligente, ha reservado para la primera tarde importante, el más importante de los relatos que ha recibido. ¡Olé por ellos y por JM!

Por lo demás, el Juli ha estado voluntarioso y técnico. Los toros no le han permitido nada más.

Con Perera la plaza se ha portado de forma inusualmente dura e injusta. No ovacionarle de forma clamorosa en su primera comparecencia después de la encerrona de Otoño que acabó con dos cornadas graves es de una insensibilidad que denota hacia dónde está yendo la afición. Él ha respondido con una honradez, un sitio y una tenacidad dignas de mejor causa. Sacando pases de uno en uno, extrayendo más de lo que tenían sus toros,... Simplemente genial.

Y el Cid ha estado algo mejor que en Sevilla. Con el segundo lo ha intentado, aunque no ha dado muchas opciones porque era tremendamente flojo. El quinto ha sido el toro más interesante de la corrida y con él ha instrumentado las mejores series que hemos visto durante la tarde; pero mediada la faena, ha ido a menos y no ha acabado de rematar, ni con la muleta ni con la espada, una faena que debería haber tenido otra rotundidad. En todo caso, está en el buen camino. Que continúe...

Al final, nos queda el programa. La literatura como reencuentro incluso con aquello que no hemos vivido. Gracias, José María.

lunes, 18 de mayo de 2009

Madrid (18 de mayo de 2009) - Extraño, raro, a contraestilo

Ayer me perdoné los rejones. No por desconsideración o falta de interés, sino porque cantaba Serrat en Madrid (en el Circo Price) y era el único día para el cual había conseguido entradas. Esto de los toros en mayo es lo que tiene, que como uno no se tome un respiro cada ocho o diez días puede acabarle perdiendo el pulso a lo que sucede en la ciudad, que casi siempre sucede a media tarde, o sea, cuando estamos en los toros.

Cuentan que Pablo Hermoso estuvo brillante, que más allá de la justicia de alguno de los trofeos demostró su magisterio. Es bueno para la Fiesta la rivalidad. Y que Pablo se reivindique en Madrid le da ánimos al navarro y un toque de atención a Ventura. Seguro que hay más ocasiones de verlos en diferentes plazas.

Hoy acudía con especial interés a la plaza a ver la novillada de La Quinta, que tan buenas tardes nos ha hecho pasar años anteriores. Pero no ha podido ser. Han devuelto dos por inválidos (el segundo, tal vez, sin la suficiente paciencia) y el resto no han destacado ni por su fuerza, ni por su bravura, ni por su codicia,... Los sobreros, de el Jaral de la Mira, han tenido desigual comportamiento: el cuarto bis no era malo y hubiera permitido a Daniel Martín hacer un toreo más ajustado que el que desplegó; y el último de la tarde, aunque pasaba, tenía poca fuerza y cabeceaba, haciendo muy molesta la labor de Delgado.

Los novilleros han estado dignos, en diferentes grados, pero sin acabar de demostrar la raza necesaria para mandar en esto.

Daniel Martín, alemán de nacimiento y salmantino de adopción, ha hecho en su primero una faena seria a un toro complicado, que se quedaba corto y le buscaba. Cerró su actuación con unos pases muy toreros y recetó una gran estocada después de un pinchazo. Pero en el sobrero que salió en sustitución del cuarto ha estado menos acertado. El novillo iba y él le ha dado pases, muchos pases, con ambas manos. Pero no ha acabado de romper porque le ha faltado sitio, temple y hondura. La gente se ha aburrido en una faena larga a la que le ha faltado intensidad.

Esperábamos mucho del mejicano Mario Aguilar. Y la verdad es que decisión ha tenido. Le ha volteado el primero de la tarde al entrar al quite del novillo de Martín y le ha cogido de forma muy fea el quinto, aunque ha seguido toreando y no ha ido a la enfermería al acabar su actuación. En el segundo ha empezado con buenos pases por bajo la faena de muleta y luego ha instrumentado alguna buena serie con la derecha, trazando bien los pases, pero sin transmitir intensidad a los tendidos. Con la izquierda el toro era mucho más complicado y la faena ha perdido más interés aún. El quinto era un toro peligroso, al que el novillero no acababa de coger el sitio y que, como decimos, le ha corneado (o, al menos, golpeado) de muy mala forma. Después de este revolcón se ha limitado a machetearlo por la cara y matarlo.

Y la sorpresa de la tarde ha venido de un novillero de Sevilla forjado en la Escuela Taurina de Écija: Miguel Ángel Delgado. En el quinto de la tarde, un novillo con clase, pero de muy poca fuerza ha realizado una faena preciosista, con pases inmensos con ambas manos. Un temple y una hondura extraordinarias. Torear así de bien es casi imposible incluso de salón. Hacerlo delante de un novillo al que templar, en Madrid y con 19 años recién cumplidos es un milagro. Lástima el desastroso uso de la espada, dando innumerables pinchazos al toro, que le hizo ganarse dos avisos y perder una oreja que hubiera cortado a ley. A pesar de todo, la mayoría de la plaza le ovacionó y tuvo que salir a saludar. Con el último, un novillo más complicado, demostró también esa clase, aunque de un modo más intermitente por la condición de su oponente. Y volvió a estar mal con la espada. Que alguien se lo explique, por favor, a Miguel Ángel: que lo de la espada es técnica, sólo técnica, y que lo más difícil él ya lo tiene, una clase excepcional. Habrá que seguirle a ver cómo evoluciona...

En fin, una tarde extraña, a contraestilo de lo que uno espera en una novillada, pero con el descubrimiento de un novillero que puede ser importante en esto.

... Y, además:

1.- Mañana vuelve Perera a Las Ventas con El Juli, El Cid y los toros de Núñez del Cuvillo. Material hay para que disfrutemos.
2.- La tarde del miércoles se ha revalorizado después de la gran faena que, al parecer, Serafín Marín ha hecho en la Plaza de Barcelona. También Abellán tendrá algo que decir y El Payo necesita el triunfo y tiene agallas para buscarlo.
3.- Después de unos días de incertidumbre parece que El Fundi evoluciona para bien. Nos alegramos de que sea así. Es un profesional de una honestidad impresionante y, como lo demuestra todo lo que ha hecho por Adrián Gómez, un gran tipo. La única pena es que probablemente no pueda estar a final de mes con los Victorinos, pero lo importante es que se recupere completamente. ¡Ánimo, maestro!

sábado, 16 de mayo de 2009

Madrid (16 de mayo de 2009) - ...Y yo en Las Ventas

Las crónicas hablan de un triunfo rotundo de José Tomás en Jerez, con faenas sensacionales a un gran toro de Núñez del Cuvillo y a otro más peligroso, de una buena faena del Cid en la misma corrida, de Perera en Osuna, de Manzanares, Talavante y Castella en Talavera,... Y yo en Las Ventas. En Las Ventas viendo cómo salían dos buenos toros de José Escolar (sí, buenos toros, que humillaban y metían bien la cara) que le tocaron a Sánchez Vara, que no los aprovechó. Y cómo salió uno, el primero, que embestía con cierto interés y al que Rafaelillo le hizo una faena aceptable que estropeó con la espada. Y cómo Robleño no tuvo suerte con sus toros: el primero, por soso, y el segundo de su lote, por peligroso.

Al final va a resultar que las figuras lo son por algo. Y que eligen ciertas ganaderías no por atávicas supersticiones, sino por posibilidades estadísticas de hacer el buen toreo. Y que cuando en otras ganaderías (la de Escolar, por ejemplo) sale algún toro bueno, es raro que el torero que tiene enfrente sea capaz de cuajarlo. Y no por miedo o por falta de valor, sino sencillamente por impericia, por falta de oficio, de recursos y de clase. Porque los toreros de oficio, de recursos y de clase están en la cabeza del escalafón (casi siempre).

Lo de hoy en Madrid sólo sirve para sentir nostalgia de quienes han visto toros en Jerez. Y eso que la tarde, como decimos, no ha estado ayuna de argumentos. Además de los toros mencionados y de la semi-faena al primero, hemos visto un gran puyazo al segundo de la tarde, ejecutando la suerte como debe hacerse, moviendo bien al caballo, citando con la vara y clavando arriba antes de que el toro se golpee con el peto.

Hemos visto cosas, cositas, detalles,... Pero poco toreo rotundo, artístico, hondo. Ese que cuentan las crónicas que se ha visto por ahí. Con otras ganaderías y con otros toreros.

Debe ser que es importante qué ganaderías se lidien. Y que toreros actúen. Aunque la empresa de Madrid no lo vea así, y prefiera carteles como el de hoy, baratitos y con la plaza llena. Seguro que lo hace por el bien de la fiesta, por permitir disfrutar de la variedad de los encastes y por dar una oportunidad real a quienes torean poco. Seguro que es por altruismo. Y no por codicia, como piensan los perversos abonados que acuden diligentes cada tarde. En fin...