Hoy, casi todo ha estado a la contra.
La llegada a la plaza ha sido un suplicio. Para los que llegaban en coche (incluidos los toreros) porque había aún más atasco del habitual en la M-30 y no había forma de moverse. Para otros, porque razones laborales nos urgían a quedarnos (nada que no pueda solucionar un buen trincherazo y un desplante).
La novillada ha sido una auténtica corrida de toros en presentació: más cuajo y presencia que la mayoría de los toros que salen en plazas de segunda. Y ha tenido un comportamiento complicadísimo, salvo el primero.
Los novilleros, porque estaban muy verdes, poco curtidos. Y llegar a Madrid en San Isidro y encontrarse con estos regalitos es un trago para lo que hay que tener muchas horas de plaza y tentadero. Decisión no les ha faltado. Pero por inexperiencia y falta de técnica han cobrado bien. Especialmente llamativo ha sido el desconocimiento de los rudimentos básicos de la suerte del volapié. Los tres, en alguno de sus toros, se ha quedado en la cara al entrar a matar, sin hacer la cruz. El asunto ha podido ser especialmente grave para Fancisco Pajares, aunque afortunadamente parece que ha sido sólo la paliza.
En el primero, que he visto por las pantallas interiores al llegar tarde, Pajares ha dado algún muletazo bueno, aunque no ha habido transmisión con el público. El cuarto era un toro peligroso y hacía un viento endemoniado. Hay quien le reprochaba no colocarse mejor y no bajar la mano y poder al toro. No sé si era posible tan pulcritud; lo que no tengo duda es que cuando no ha posibilidades no tiene mucho sentido seguirlo intentando a base de enganchones. El toro cayó sin puntilla y el se llevó un golpe infernal por quedarse en su cara y no salir de la suerte.
Juan Carlos Rey (¡tela el nombrecito!) ha dado pases con ambas manos a su primero, un toro menos claro que el primero pero que tal vez hubiera permitido hacerle un toreo de más profundidad. La estocada ha sido a matar o a morir: con todo el cuerpo por delante. El quinto fue un toro que no tuvo fijeza en ningún momento: más de diez minutos estuvo corriendo desde que salió sin rumbo fijo de capote en capote, de capote en caballo, de caballo en capote,... Empezó bien la faena con pases rodilla en tierra, pero intentando el toreo fundamental volvió a comprobarse la absoluta falta de obediencia del toro. Estocada que hace que el novillo ruede sin puntilla: menos mal que no hizo por él en el embroque, porque allí se quedó Juan Carlos.
Pablo Lechiga ha pasado y nos ha hecho pasar un buen susto en el tercero, que lo ha volteado de mala forma. Era un toro muy complicado, que se revolvía rápido y tras dos series con la derecha ha hecho por él y se lo ha ido pasando de pitón en pitón hasta empujarlo al suelo. Luego ha vuelto a la cara del toro y ha sacado algún pase estimable, pero no había quien nos quitara el mal rato del cuerpo. El sexto era un toro peligrosísimo que en vez humillar se quitaba la muleta a base de cornadas. Después de intentarlo unas pocas veces, ha decidido darle muerte sin mayores contemplaciones. La duda que nos queda es si hubiera sido posible hacerle a este novillo una faena de castigo. Como aquella que aún recordamos de Roberto Domínguez en esta plaza hará unos veinte años. ¿No les han puesto estos vídeos en la Escuela de Tauromaquia? ¿Se les han olvidado estos recursos?
Tarde a la contra para todos. También para los aficionados. ¡Vaya frío!
lunes, 25 de mayo de 2009
domingo, 24 de mayo de 2009
Madrid (24 de mayo de 2009) - Apuntes
Hace menos de veinte años las figuras se anunciaban en Madrid con los de Samuel y triunfaban: Ponce, Ortega Cano, César Rincón,... Hoy, los toreros que los lidian en San Isidro no son los líderes del escalafón. Y la posibilidad de triunfo es ciertamente remota.
Los toros han salido muy bien presentados. Grandes, ofensivos y con cuajo. Pero, en general, mansos y sin clase.
Frente a ellos, López Chaves no ha dado una buena impresión. Parecía que le faltaba técnica para no verse desbordado por su primero, un toro al que han picado poco y que en la muleta ha estado gazapón y ha cabeceado mucho. No era fácil estar delante de él (además de todo, el viento dificultaba la labor), pero aún sin lucimiento tal vez hubiera sido posible que le hubiera desarmado menos veces. En el cuarto, un toro también con dificultades y poca clase, pero que pasaba, se le ha notado también sin saber muy bien qué hacer con el toro.
Urdiales ha realizado en el segundo una auténtica demostración de técnica y valor. A base de aguantarle, de llevarle siempre por abajo, ha conseguido sacer primero algunos pases estimables aisalados y luego (muy poco antes de que sonara el aviso) ha instrumentado dos series al natural y otra con la derecha templadas, con gusto, bajando la mano, largas,... Algo absolutamente inimaginable para cualquiera que estuviera en la plaza al inicio de la faena. Una pena que pinchara primero y dejara después un pinchazo hondo, porque se hubiera merecido el reconocimiento del público (oreja o, al menos, vuelta al ruedo). Interesante torero éste.
Con el quinto no hubo suerte. Empezó la faena por bajo con pases de tanteo, antes de irse al centro del ruedo, de donde tuvo que retirarse por el viento. En el tercio, el toro protestaba y se fue quedando corto desde muy pronto. Imposible hacer nada.
Y Javier Valderde nos ha dado el susto de la tarde. En el tercero no tuvo posibilidad de hacer nada porque en cuanto le sacó un par de pases por bajo el toro se fue a tablas y se echó. Rajándose desde el principio de faena, no le quedó sino matarle de forma bastante eficaz con el toro pegado a tablas.
Como sexto salió el toro de más cuajo de la corrida y tenía pinta de poder embestir. Pero claudicó un par de veces y en vez de tener un poco de paciencia para ver si mejoraba, lo cambiaron. Momento en que saltó un espontáneo veterano, poco convencido (no salió prácticamente del burladero) y con un absoluto desprecio del ritual, al hacerlo con una muleta negra.
El sobrero era de Julio de la Puerta y demostró mansedumbre desde el comienzo, aunque a veces dio la impresión de seguir bien los vuelos del capote. Valverde brindó al público, pero el toro no dio con la muleta ninguna posibilidad (no sé muy bien si porque acabó sacando su mansedumbre sin paliativos, o si porque hubiera necesitado algo más de distancia y un poco más lejos del tercio para moverse algo). Al final,de tanto insistir, el toro le volteó de mala forma, aunque parece que el asunto se quedó en un susto. Nada lucido pudo hacer, pues, Valverde, que, dentro de lo malo que hubo para todos, fue el que peor suerte tuvo en el sorteo.
... Y mañana novillos. A ver cómo anda el futuro de la fiesta.
Los toros han salido muy bien presentados. Grandes, ofensivos y con cuajo. Pero, en general, mansos y sin clase.
Frente a ellos, López Chaves no ha dado una buena impresión. Parecía que le faltaba técnica para no verse desbordado por su primero, un toro al que han picado poco y que en la muleta ha estado gazapón y ha cabeceado mucho. No era fácil estar delante de él (además de todo, el viento dificultaba la labor), pero aún sin lucimiento tal vez hubiera sido posible que le hubiera desarmado menos veces. En el cuarto, un toro también con dificultades y poca clase, pero que pasaba, se le ha notado también sin saber muy bien qué hacer con el toro.
Urdiales ha realizado en el segundo una auténtica demostración de técnica y valor. A base de aguantarle, de llevarle siempre por abajo, ha conseguido sacer primero algunos pases estimables aisalados y luego (muy poco antes de que sonara el aviso) ha instrumentado dos series al natural y otra con la derecha templadas, con gusto, bajando la mano, largas,... Algo absolutamente inimaginable para cualquiera que estuviera en la plaza al inicio de la faena. Una pena que pinchara primero y dejara después un pinchazo hondo, porque se hubiera merecido el reconocimiento del público (oreja o, al menos, vuelta al ruedo). Interesante torero éste.
Con el quinto no hubo suerte. Empezó la faena por bajo con pases de tanteo, antes de irse al centro del ruedo, de donde tuvo que retirarse por el viento. En el tercio, el toro protestaba y se fue quedando corto desde muy pronto. Imposible hacer nada.
Y Javier Valderde nos ha dado el susto de la tarde. En el tercero no tuvo posibilidad de hacer nada porque en cuanto le sacó un par de pases por bajo el toro se fue a tablas y se echó. Rajándose desde el principio de faena, no le quedó sino matarle de forma bastante eficaz con el toro pegado a tablas.
Como sexto salió el toro de más cuajo de la corrida y tenía pinta de poder embestir. Pero claudicó un par de veces y en vez de tener un poco de paciencia para ver si mejoraba, lo cambiaron. Momento en que saltó un espontáneo veterano, poco convencido (no salió prácticamente del burladero) y con un absoluto desprecio del ritual, al hacerlo con una muleta negra.
El sobrero era de Julio de la Puerta y demostró mansedumbre desde el comienzo, aunque a veces dio la impresión de seguir bien los vuelos del capote. Valverde brindó al público, pero el toro no dio con la muleta ninguna posibilidad (no sé muy bien si porque acabó sacando su mansedumbre sin paliativos, o si porque hubiera necesitado algo más de distancia y un poco más lejos del tercio para moverse algo). Al final,de tanto insistir, el toro le volteó de mala forma, aunque parece que el asunto se quedó en un susto. Nada lucido pudo hacer, pues, Valverde, que, dentro de lo malo que hubo para todos, fue el que peor suerte tuvo en el sorteo.
... Y mañana novillos. A ver cómo anda el futuro de la fiesta.
Madrid (23 de mayo de 2009) - Duelo
Las tardes de rejones son para el deleite sin atisbo de moderación. Son para los niños, para quienes se acercan por primera vez a una plaza de toros, para meriendas abundantes,... Para una fiesta donde la tragedia es de tono menor. Sin saber muy bien por qué (tal vez porque inconscientemente se asocie al enfrentamiento entre dos animales, y no entre un hombre y un animal), la muerte del toro parece menos cruenta en estos festejos.
Pero eso es así sólo hasta que un caballo resulta duramente herido y sus tripas cuelgan y se arrastran por la arena cuando alguien lo rescata y lo lleva para que le hagan una cura de urgencia.
La afición del rejoneo está menos preparada para ver cómo un caballo sufre una cornada que la del toreo de a pie para ver cómo un toro hiere a un ser humano. Hasta ahí llega el embrutecimiento de nuestra sociedad.
No soy asiduo al rejoneo ni conozco mínimamente los resortes de su técnica que me permitan un enjuiciamiento de la labor de los caballeros más allá de algunas obviedades que sugiere el sentido común (que no es bueno que uno se quede sin toro antes de clavar, que es mejor clavar al estribo que a la grupa, que con el caballo también puede templarse y eso es mejor que llevar al toro a base de tirones...). Por eso, hoy había imaginado una crónica distinta: una metáfora de cómo Pablo Hermoso estaba dando una gran oportunidad a caballos tremendamente jóvenes (sólo tres años: Caviar y Patanegra) en una plaza de responsabilidad, y cómo muchos empresarios podían tomar nota de esta valentía de quien es número uno y ha reinventado el rejoneo para no quedarse estancado y apostar por el nervio y la pasión de sus caballos menos expertos.
Pero resulta que en el quinto, Patanegra no obedeció a las órdenes de Pablo y se montó literalmente encima del toro, que le hirió varias veces en los pechos, cebándose con él durante más tiempo del que una sensibilidad media puede aguntar el dolor ajeno. El efecto que esto produjo en los espectadores más jóvenes y en los que sin serlo tanto no aventuran que la tragedia es posible se lo pueden imaginar. Algunos, directamente, abandonaron la plaza.
Y la metáfora se quedó sin sentido, o lo adquirió de repente. Que probablemente es lo que pasó, y lo que más me dolió.
Esa cornada, ese dolor, difuminaron lo bueno que hasta entonces había sucedido: una gran labor, magistral, de Pablo en el segundo de la tarde; y una más heterodoxa, pero eficaz, de Álvaro Montes, con un inició antológico al recibir al toro con la garrocha en chiqueros y dar con él pegado a la grupa más de dos vueltas al ruedo muy templadas, pese a la rápida velocidad de salida del toro. Y difuminó también la espesa tarde de Fermín Bohórquez, fallando innumerablemente en sus dos toros, al quedarse sin animal cuando iba a clavar los rejones de castigo o las banderillas.
Y cambió sin duda el ánimo del personal para enjuiciar lo que sucediera en ese toro: ¿por qué Pablo no optó por matarlo directamente, como sugerían los aficionados más veteranos y como es costumbre también en los casos de cornadas graves en el toreo a pie?
Empezó además a llover mediada la lidia del quinto y la labor de Álvaro Montes al último quedó desdibujada por el mal cuerpo que se le había quedado al público entre el extraño sentimiento de tragedia animal y la incomodidad de la lluvia.
Dura, muy dura, la cornada al joven caballo por no obedecer las órdenes del jinete y dejarse llevar por su nervio y por su impulso. ¡Maldita metáfora de la vida! ¡Maldita suerte la del animal!
Pero eso es así sólo hasta que un caballo resulta duramente herido y sus tripas cuelgan y se arrastran por la arena cuando alguien lo rescata y lo lleva para que le hagan una cura de urgencia.
La afición del rejoneo está menos preparada para ver cómo un caballo sufre una cornada que la del toreo de a pie para ver cómo un toro hiere a un ser humano. Hasta ahí llega el embrutecimiento de nuestra sociedad.
No soy asiduo al rejoneo ni conozco mínimamente los resortes de su técnica que me permitan un enjuiciamiento de la labor de los caballeros más allá de algunas obviedades que sugiere el sentido común (que no es bueno que uno se quede sin toro antes de clavar, que es mejor clavar al estribo que a la grupa, que con el caballo también puede templarse y eso es mejor que llevar al toro a base de tirones...). Por eso, hoy había imaginado una crónica distinta: una metáfora de cómo Pablo Hermoso estaba dando una gran oportunidad a caballos tremendamente jóvenes (sólo tres años: Caviar y Patanegra) en una plaza de responsabilidad, y cómo muchos empresarios podían tomar nota de esta valentía de quien es número uno y ha reinventado el rejoneo para no quedarse estancado y apostar por el nervio y la pasión de sus caballos menos expertos.
Pero resulta que en el quinto, Patanegra no obedeció a las órdenes de Pablo y se montó literalmente encima del toro, que le hirió varias veces en los pechos, cebándose con él durante más tiempo del que una sensibilidad media puede aguntar el dolor ajeno. El efecto que esto produjo en los espectadores más jóvenes y en los que sin serlo tanto no aventuran que la tragedia es posible se lo pueden imaginar. Algunos, directamente, abandonaron la plaza.
Y la metáfora se quedó sin sentido, o lo adquirió de repente. Que probablemente es lo que pasó, y lo que más me dolió.
Esa cornada, ese dolor, difuminaron lo bueno que hasta entonces había sucedido: una gran labor, magistral, de Pablo en el segundo de la tarde; y una más heterodoxa, pero eficaz, de Álvaro Montes, con un inició antológico al recibir al toro con la garrocha en chiqueros y dar con él pegado a la grupa más de dos vueltas al ruedo muy templadas, pese a la rápida velocidad de salida del toro. Y difuminó también la espesa tarde de Fermín Bohórquez, fallando innumerablemente en sus dos toros, al quedarse sin animal cuando iba a clavar los rejones de castigo o las banderillas.
Y cambió sin duda el ánimo del personal para enjuiciar lo que sucediera en ese toro: ¿por qué Pablo no optó por matarlo directamente, como sugerían los aficionados más veteranos y como es costumbre también en los casos de cornadas graves en el toreo a pie?
Empezó además a llover mediada la lidia del quinto y la labor de Álvaro Montes al último quedó desdibujada por el mal cuerpo que se le había quedado al público entre el extraño sentimiento de tragedia animal y la incomodidad de la lluvia.
Dura, muy dura, la cornada al joven caballo por no obedecer las órdenes del jinete y dejarse llevar por su nervio y por su impulso. ¡Maldita metáfora de la vida! ¡Maldita suerte la del animal!
sábado, 23 de mayo de 2009
Madrid (22 de mayo de 2009) - Así no hay manera
La gente seguía hablando de Morante. Y así vamos a estar hasta el día 5, que vuelve. O hasta que los Victorinos den un aldabonazo tal que la emoción se sobreponga a la gracia. ¿Se imaginan ustedes que la empresa ofrece a Morante sustituir en la de Victorino a el Fundi -que afortunadamente está evolucionando bien, pero que será difícil que pueda torear esa tarde-?
De momento, ha vuelto la monotonía. Más por los toros que por los toreros.
Corrida sosa, descastada, mansa y sin sustancia de Valdefresno y Fraile Mazas.
La mataban tres toreros que saben torerar (lo han demostrado), aunque se encuentran en diferente estado de forma.
Juan Bautista está desorientado. Así lo demostró en su primero, un toro que no era una hermanita de la caridad, pero que pasaba con cierta boyantía y al que le hizo las cosas de forma muy fría, sin ajustes y sin recursos (salvo el comienzo de faena, rodilla en tierra, muy torero). En su segundo (que le dio un susto descosiéndole longitudinalmente toda la taleguilla, y menos mal que fue sólo en eso) toreó con muchas precauciones y tampoco pudo (o supo) sacar nada en claro.
Perera, sin embargo, estuvo serio y entregado toda la tarde. Y si no triunfó fue porque con los oponentes que tenía era imposible hacerlo. Su primero fue devuelto por flojo y salió un sobrero cinqueño de J.L. Marca en el que hubo un interesante pique en quites: Talavante quitó con una emocionantísimas gaoneras cambiadas (no sé si el lance tendrá alguna denominación específica, pero eso es la manera más clara que se ocurre para denominarlo) y Perera replicó con un quite tremendo de quietud, cambiándose la capa a la espalda y pasándose el toro muy ajustado. Con la muleta, empezó con pases por alto sin mover los pies del sitio y luego lo toreó sobre todo con la derecha (por la izquierda el toro no pasaba), con técnica y clase. Lo mató de una estocada hasta la bola algo trasera y cuatro descabellos y la ovación del público le obligó a salir al tercio a saludar.
Con el quinto era posible hacer nada. Protestado por su presentación y por flojo, Perera lo dejó muy crudo. Con la muleta, le dio sitio en una primera tanda con la derecha, que fue la única que admitió el animal. Luego, se quedó impasible y Perera trató de tirar de él de todos los modos posibles, pero aquello no tenía ninguna posibilidad de transmisión.
A Talavante se le vio con cierta decisión, pero tuvo dos toros con una sosería mayúscula. A cada uno de sus toros pudo sacarle alguna series, pero con nula intensidad. Y el toreo, sin hondura o emoción, pierde todo su sentido.
Aún hay otra posibilidad de ver a Perera y Talavante. A ver si por fin vemos toros que embistan y que tengan fuelle.
De momento, ha vuelto la monotonía. Más por los toros que por los toreros.
Corrida sosa, descastada, mansa y sin sustancia de Valdefresno y Fraile Mazas.
La mataban tres toreros que saben torerar (lo han demostrado), aunque se encuentran en diferente estado de forma.
Juan Bautista está desorientado. Así lo demostró en su primero, un toro que no era una hermanita de la caridad, pero que pasaba con cierta boyantía y al que le hizo las cosas de forma muy fría, sin ajustes y sin recursos (salvo el comienzo de faena, rodilla en tierra, muy torero). En su segundo (que le dio un susto descosiéndole longitudinalmente toda la taleguilla, y menos mal que fue sólo en eso) toreó con muchas precauciones y tampoco pudo (o supo) sacar nada en claro.
Perera, sin embargo, estuvo serio y entregado toda la tarde. Y si no triunfó fue porque con los oponentes que tenía era imposible hacerlo. Su primero fue devuelto por flojo y salió un sobrero cinqueño de J.L. Marca en el que hubo un interesante pique en quites: Talavante quitó con una emocionantísimas gaoneras cambiadas (no sé si el lance tendrá alguna denominación específica, pero eso es la manera más clara que se ocurre para denominarlo) y Perera replicó con un quite tremendo de quietud, cambiándose la capa a la espalda y pasándose el toro muy ajustado. Con la muleta, empezó con pases por alto sin mover los pies del sitio y luego lo toreó sobre todo con la derecha (por la izquierda el toro no pasaba), con técnica y clase. Lo mató de una estocada hasta la bola algo trasera y cuatro descabellos y la ovación del público le obligó a salir al tercio a saludar.
Con el quinto era posible hacer nada. Protestado por su presentación y por flojo, Perera lo dejó muy crudo. Con la muleta, le dio sitio en una primera tanda con la derecha, que fue la única que admitió el animal. Luego, se quedó impasible y Perera trató de tirar de él de todos los modos posibles, pero aquello no tenía ninguna posibilidad de transmisión.
A Talavante se le vio con cierta decisión, pero tuvo dos toros con una sosería mayúscula. A cada uno de sus toros pudo sacarle alguna series, pero con nula intensidad. Y el toreo, sin hondura o emoción, pierde todo su sentido.
Aún hay otra posibilidad de ver a Perera y Talavante. A ver si por fin vemos toros que embistan y que tengan fuelle.
jueves, 21 de mayo de 2009
Madrid (21 de mayo de 2009) - ... Y yo estaba allí. S.M. Morante I de la Puebla y del Orbe torero celestial
Sí, señores, yo estaba allí.
Y por azares del destino, en un lugar privilegiado para ver el toreo en Las Ventas: el tendido bajo del 8, muy cerca del burladero de capotes.
¡Ay! ¡De capotes!
D. José Antonio Morante, señor y torero de la Puebla del Río, Marqués del Temple, Condeduque de la Hondura, Infante del Valor y Príncipe de la Gracia, ha recitado en el cuarto de lidia ordinaria (sexto de los que salieron por la puerta de chiqueros) el mejor toreo de capa que se recuerda en un solo toro en la Monumental Plaza de Toros de Las Ventas del Espíritu Santo.
Al principio, en el centro del ruedo, solo el torero, lanceando a la verónica: hundido el mentón, perfecto el trazo hondo que acompaña la embestida...
Luego un galleo por chicuelinas para llevar al toro al caballo que compendia toda la tauromaquia del siglo XX y añade la gracia de una nueva escuela sevillana.
Y más verónicas. Y más chicuelina. Y medias. Y otra media. Y otra más. Aguantando a un toro que no iba, parado. Con mucha clase, pero con un cuajo...
Y la Plaza ya no entiende nada. Está en pie. Recibe anonadada una sobredosis de hermosura que provoca el Síndrome de Stendhal a todos los presentes. No hay modo ya de soportar más la belleza.
Y se lleva al toro con la muleta al centro del ruedo con ayudados por alto en los que todo el cuerpo torea. Y le da espacio. Y tiempo. Y nada es relativo. O todo lo es.
Una primera serie en redondo es sencillamente sublime. Y lo que viene después es un recital de toreo de facultades, de garbo, de sentido y de valor a un toro que se ha venido a menos. Que se rinde ante quien le ha podido desde el primer lance. Y aún así, saca pases, gestos, DESPLANTES,... con mucho más fundamento que todo lo que hemos visto en esta feria junto.
Pincha en el primer intento (el toro, acobardado, está encogido) y mata de estocada entera, casi al encuentro, cuando vuelve a intentarlo.
La oreja que le dan no es un premio, es una infamia. ¿Qué tiene que ver lo que ha hecho Morante con lo que hizo Emilio de Justo? ¿Es lo mismo este toreo que el de Capea? ¿Es razonable equiparar lo que hemos visto con lo de Castella, Tejela, Bolívar,...?
Si la afición de esta Plaza mantuviera un cierto atisbo de la clase que otrora atesoró, hubiera obligado a Morante a dar una o dos vueltas al ruedo después del tercio de varas sólo por el toreo de capote. Y hubiera pedido de forma unánime las dos orejas (¡a qué el pinchazo arriba va a emborronar una faena completa como ésta!). Y con orejas o sin ellas, se hubiera echado al ruedo a sacar a hombros al maestro y a llevarlo hasta su hotel o hasta su casa de Sevilla.
No hay Reglamento en el mundo que pueda prever lo que hoy hemos visto. Y como tal, sólo la pasión sirve para juzgar y actuar en consecuencia.
Yo estaba allí, señores, Y HE VISTO TOREAR.
Eso sí, después de tres toros muy flojos (dos devueltos) (¿no es inexplicable que los tres primeros salgan tan flojos y que los otros tres, de diferente condición, no acusen la misma flojedad?).
Y luego, Manzanares ha intentado el toreo por chicuelinas (por verónicas ha preferido no dar pie a comparaciones) y ha realizado un trasteo con la muleta con algunos pasajes interesantes sobre todo en su primera parte. Con estocada de libro.
O Pinar, que ha tenido en el sexto el toro de la tarde. ¡Ay si le hubiera tocado a Morante! Sólo se ha justificado. Pero tampoco séamos tran crueles de juzgarle en una comparación con el toreo de esta tarde que no puede resistir prácticamente ningún torero del escalafón.
El abono de este año ya esá justificado. Y no por empresa, sino porque hoy ha reventado en Madrid la tauromaquia. Y la tauromaquia se llama José Antonio Morante de la Puebla.
Y por azares del destino, en un lugar privilegiado para ver el toreo en Las Ventas: el tendido bajo del 8, muy cerca del burladero de capotes.
¡Ay! ¡De capotes!
D. José Antonio Morante, señor y torero de la Puebla del Río, Marqués del Temple, Condeduque de la Hondura, Infante del Valor y Príncipe de la Gracia, ha recitado en el cuarto de lidia ordinaria (sexto de los que salieron por la puerta de chiqueros) el mejor toreo de capa que se recuerda en un solo toro en la Monumental Plaza de Toros de Las Ventas del Espíritu Santo.
Al principio, en el centro del ruedo, solo el torero, lanceando a la verónica: hundido el mentón, perfecto el trazo hondo que acompaña la embestida...
Luego un galleo por chicuelinas para llevar al toro al caballo que compendia toda la tauromaquia del siglo XX y añade la gracia de una nueva escuela sevillana.
Y más verónicas. Y más chicuelina. Y medias. Y otra media. Y otra más. Aguantando a un toro que no iba, parado. Con mucha clase, pero con un cuajo...
Y la Plaza ya no entiende nada. Está en pie. Recibe anonadada una sobredosis de hermosura que provoca el Síndrome de Stendhal a todos los presentes. No hay modo ya de soportar más la belleza.
Y se lleva al toro con la muleta al centro del ruedo con ayudados por alto en los que todo el cuerpo torea. Y le da espacio. Y tiempo. Y nada es relativo. O todo lo es.
Una primera serie en redondo es sencillamente sublime. Y lo que viene después es un recital de toreo de facultades, de garbo, de sentido y de valor a un toro que se ha venido a menos. Que se rinde ante quien le ha podido desde el primer lance. Y aún así, saca pases, gestos, DESPLANTES,... con mucho más fundamento que todo lo que hemos visto en esta feria junto.
Pincha en el primer intento (el toro, acobardado, está encogido) y mata de estocada entera, casi al encuentro, cuando vuelve a intentarlo.
La oreja que le dan no es un premio, es una infamia. ¿Qué tiene que ver lo que ha hecho Morante con lo que hizo Emilio de Justo? ¿Es lo mismo este toreo que el de Capea? ¿Es razonable equiparar lo que hemos visto con lo de Castella, Tejela, Bolívar,...?
Si la afición de esta Plaza mantuviera un cierto atisbo de la clase que otrora atesoró, hubiera obligado a Morante a dar una o dos vueltas al ruedo después del tercio de varas sólo por el toreo de capote. Y hubiera pedido de forma unánime las dos orejas (¡a qué el pinchazo arriba va a emborronar una faena completa como ésta!). Y con orejas o sin ellas, se hubiera echado al ruedo a sacar a hombros al maestro y a llevarlo hasta su hotel o hasta su casa de Sevilla.
No hay Reglamento en el mundo que pueda prever lo que hoy hemos visto. Y como tal, sólo la pasión sirve para juzgar y actuar en consecuencia.
Yo estaba allí, señores, Y HE VISTO TOREAR.
Eso sí, después de tres toros muy flojos (dos devueltos) (¿no es inexplicable que los tres primeros salgan tan flojos y que los otros tres, de diferente condición, no acusen la misma flojedad?).
Y luego, Manzanares ha intentado el toreo por chicuelinas (por verónicas ha preferido no dar pie a comparaciones) y ha realizado un trasteo con la muleta con algunos pasajes interesantes sobre todo en su primera parte. Con estocada de libro.
O Pinar, que ha tenido en el sexto el toro de la tarde. ¡Ay si le hubiera tocado a Morante! Sólo se ha justificado. Pero tampoco séamos tran crueles de juzgarle en una comparación con el toreo de esta tarde que no puede resistir prácticamente ningún torero del escalafón.
El abono de este año ya esá justificado. Y no por empresa, sino porque hoy ha reventado en Madrid la tauromaquia. Y la tauromaquia se llama José Antonio Morante de la Puebla.
Celestial Capote
Mientras llega Lorenzo a su casa toreando, contaré lo que todos ya saben y que he podido ver gracias a las retransmisiones por Internet del Plus a 6€ la pieza y técnicamente perfecto:que hoy se ha cuajado en Las Ventas con el capote la más alta pieza artística de los últimos 25 años, la armonía, la cadencia, la emoción en 5 tandas de verónicas y un galleo por chicuelinas al caballo de una hondura, entrevista y vista muchas veces en este torero, pero hoy desbordadas, rebasadas, superadas.
Alguna vez soñó Curro Romero en hacer el último tercio con el capote, ¡ay reglamentos! Hoy ha habido eso y una faena en la muleta justa, 3 tandas, porque no había más plenas de gracia torera.
Este torero es estratosférico, a ese parnaso sólo llegan los genios, él y Tomás y nadie más.
¿Se acuerdan de aquel aficionado sevillano que decía "el que no quiere a Curro no quiere a su madre"?
Pues eso, y de la Puebla del Río.
Del Río.
Alguna vez soñó Curro Romero en hacer el último tercio con el capote, ¡ay reglamentos! Hoy ha habido eso y una faena en la muleta justa, 3 tandas, porque no había más plenas de gracia torera.
Este torero es estratosférico, a ese parnaso sólo llegan los genios, él y Tomás y nadie más.
¿Se acuerdan de aquel aficionado sevillano que decía "el que no quiere a Curro no quiere a su madre"?
Pues eso, y de la Puebla del Río.
Del Río.
Rectificación de urgencia
Rectifico. Y con alegría.
De esta sí nos han dicho que ha pasado. Según informa Mundotoro los toros de Peñajara tenían parasitación hepática. Así resulta de las pruebas de las vísceras que parece que encargó la empresa.
Mi enhorabuena por la agilidad en la respuesta.
Ahora, si alguien nos explica qué es esta enfermedad, cómo se contrae y se puede detectar antes, nos quedaremos muchos más tranquilos.
De esta sí nos han dicho que ha pasado. Según informa Mundotoro los toros de Peñajara tenían parasitación hepática. Así resulta de las pruebas de las vísceras que parece que encargó la empresa.
Mi enhorabuena por la agilidad en la respuesta.
Ahora, si alguien nos explica qué es esta enfermedad, cómo se contrae y se puede detectar antes, nos quedaremos muchos más tranquilos.
miércoles, 20 de mayo de 2009
Madrid (20 de mayo de 2009) - Hay algo que no nos cuentan
Yo les cuento. Si mis noticias no me fallan, esta mañana, en el patio de arrastre de Las Ventas, se ha descubierto un azulejo conmemorativo del premio concedido a la ganadería de Peñajara como la más brava y mejor presentada en la Feria de San Isidro de 2008.
A partir de las siete de la tarde, han salido por toriles seis toros de Peñajara, de la camada siguiente a la de los toros premiados. De los seis, tres han sido devueltos por manifiesta invalidez. Y de los otros tres se podían haber devuelto al menos otros dos aplicando los mismos criterios.
Y digo yo. Si los sementales y las vacas son los mismos, si la finca no ha variado, si el ganadero permanece,... ¿Qué hace que un año los toros salgan excepcionales y al año siguiente una auténtica basura?
Aquí hay algo que no nos cuentan. No sé si sobre la alimentación, si sobre la alimentación venosa en los corrales de la plaza, si sobre las condiciones de transporte,... Pero algo tiene que haber. La bravura no se evapora en un verano, la casta no desaparece en una cubrición, la fuerza y la codicia no mueren con el cambio de año.
El opaco mundo de los toros impide saber por qué hoy nos han engañado. Y quién lo ha hecho. Si el empresario ha querido pagar menos por los toros, si el mayoral ha elegido con peor tino, si el ganadero se ha empeñado en cambiar la alimentación,... Algo será. Ellos lo saben y no nos lo cuentan. Porque viven a costa de lo que pagamos en los abonos y las entradas. Y como las protestan son a voces, a destiempo y por seres inferiores, en vez de ser organizadas, serias, por gente responsable y cuando pueden hacer daño (por ejemplo, un plante frente a la Puerta Grande el día antes de presentarse los carteles, quedarse fuera de la plaza la primera corrida del ciclo, presentar cada uno de los abonados un escrito de protesta en el Centro de Asuntos Taurinos o cosas por el estilo), aquí no cambia nada.
Señores, reconozco que hoy me han podido. Ustedes han ganado. Me han tomado el pelo y con mi dinero. A pecho descubierto, sin taparse lo más mínimo, con exhibición de sus armas y bagajes para mayor humillación del que suscribe. Nos han robado la cartera, les hemos visto y nos hemos dejado hacer. Un aplauso por la gallardía. Y mi más absoluta repulsa por su despreciable catadura moral. Son unos sinvergüenzas. No porque las cosas salgan mal, sino porque nos ocultan maliciosamente todos los datos que nos permitirían saber quién es el responsable de lo que hoy ha ocurrido. Se tapan unos a otros. Se protegen como las más perniciosas bandas de maleantes. Pero con corbata y saludando a los políticos parecen gentes de bien. Como ellos.
Entretanto, mi reconocimiento a un torero como el Payo que ha conseguido en el último, después de casi tres horas de corrida, remontar la tarde, estar muy serio delante de un toro sin divisa y de ignota procedencia, enjaretarle alguna serie honda con la derecha y algunos pases de mucha calidad con la zurda. Ser capaz de dar una vuelta al ruedo después de lo que llevábamos no es pundonor, es un milagro. Como lo es tener la grandeza de competir en quites en el toro de tu confirmación y permitir que se le hagan hasta cuatro seguidos (¡olé por invitar a Abellán a que repitiera después de la réplica!).
Mi admiración por Abellán, que ha estado tremendamente dispuesto toda la tarde, pero que ha tenido que "torear" (con perdón) dos absolutos inválidos, frente a los cuales no ha podido siquiera justificarse.
Mi aplauso a Serafín Marín, al que no sé por qué algunos criticaban en el metro de vuelta a casa. A su primero ha conseguido sacar un par de series buenas hasta que el toro se ha apagado (y es cierto que ahí se ha embarullado algo, pero muy poco más había que hacer) y con el quinto, un toro flojísimo, era imposible hacer nada (bueno, malo o regular).
Y mis deseos de que esto haya sido sólo una pesadilla y que mañana los toros embistan, como si fueran bravos y Morante, Manzanares y Pinar nos den la tarde de toros que les hemos soñado.
A partir de las siete de la tarde, han salido por toriles seis toros de Peñajara, de la camada siguiente a la de los toros premiados. De los seis, tres han sido devueltos por manifiesta invalidez. Y de los otros tres se podían haber devuelto al menos otros dos aplicando los mismos criterios.
Y digo yo. Si los sementales y las vacas son los mismos, si la finca no ha variado, si el ganadero permanece,... ¿Qué hace que un año los toros salgan excepcionales y al año siguiente una auténtica basura?
Aquí hay algo que no nos cuentan. No sé si sobre la alimentación, si sobre la alimentación venosa en los corrales de la plaza, si sobre las condiciones de transporte,... Pero algo tiene que haber. La bravura no se evapora en un verano, la casta no desaparece en una cubrición, la fuerza y la codicia no mueren con el cambio de año.
El opaco mundo de los toros impide saber por qué hoy nos han engañado. Y quién lo ha hecho. Si el empresario ha querido pagar menos por los toros, si el mayoral ha elegido con peor tino, si el ganadero se ha empeñado en cambiar la alimentación,... Algo será. Ellos lo saben y no nos lo cuentan. Porque viven a costa de lo que pagamos en los abonos y las entradas. Y como las protestan son a voces, a destiempo y por seres inferiores, en vez de ser organizadas, serias, por gente responsable y cuando pueden hacer daño (por ejemplo, un plante frente a la Puerta Grande el día antes de presentarse los carteles, quedarse fuera de la plaza la primera corrida del ciclo, presentar cada uno de los abonados un escrito de protesta en el Centro de Asuntos Taurinos o cosas por el estilo), aquí no cambia nada.
Señores, reconozco que hoy me han podido. Ustedes han ganado. Me han tomado el pelo y con mi dinero. A pecho descubierto, sin taparse lo más mínimo, con exhibición de sus armas y bagajes para mayor humillación del que suscribe. Nos han robado la cartera, les hemos visto y nos hemos dejado hacer. Un aplauso por la gallardía. Y mi más absoluta repulsa por su despreciable catadura moral. Son unos sinvergüenzas. No porque las cosas salgan mal, sino porque nos ocultan maliciosamente todos los datos que nos permitirían saber quién es el responsable de lo que hoy ha ocurrido. Se tapan unos a otros. Se protegen como las más perniciosas bandas de maleantes. Pero con corbata y saludando a los políticos parecen gentes de bien. Como ellos.
Entretanto, mi reconocimiento a un torero como el Payo que ha conseguido en el último, después de casi tres horas de corrida, remontar la tarde, estar muy serio delante de un toro sin divisa y de ignota procedencia, enjaretarle alguna serie honda con la derecha y algunos pases de mucha calidad con la zurda. Ser capaz de dar una vuelta al ruedo después de lo que llevábamos no es pundonor, es un milagro. Como lo es tener la grandeza de competir en quites en el toro de tu confirmación y permitir que se le hagan hasta cuatro seguidos (¡olé por invitar a Abellán a que repitiera después de la réplica!).
Mi admiración por Abellán, que ha estado tremendamente dispuesto toda la tarde, pero que ha tenido que "torear" (con perdón) dos absolutos inválidos, frente a los cuales no ha podido siquiera justificarse.
Mi aplauso a Serafín Marín, al que no sé por qué algunos criticaban en el metro de vuelta a casa. A su primero ha conseguido sacar un par de series buenas hasta que el toro se ha apagado (y es cierto que ahí se ha embarullado algo, pero muy poco más había que hacer) y con el quinto, un toro flojísimo, era imposible hacer nada (bueno, malo o regular).
Y mis deseos de que esto haya sido sólo una pesadilla y que mañana los toros embistan, como si fueran bravos y Morante, Manzanares y Pinar nos den la tarde de toros que les hemos soñado.
martes, 19 de mayo de 2009
Madrid (19 de mayo de 2009) - El programa
Por razones que no hacen al caso, uno acudía a esta tarde a la plaza sin ganas de fiesta. Con expectación y deseo de vivir una gran tarde de toros, pero sin ánimo para el jolgorio.
Al final, los toros han colaborado para que la jornada no se convirtiera en un acontecimiento festivo y han impedido el triunfo de Juli, Cid y Perera, que lo han intentado, pero se han estrellado una y mil veces con la sosería de los toros y con la absoluta indecencia y falta de estilo de parte del público, que con su bronca continua impide a los toreros la mínima concentración y al resto de los espectadores el disfrute. Su actuación en el tendido es ya un problema de orden público que debe atajarse. De lo contrario, nos van a privar de disfrutar de los toros en Madrid. Son ellos, y no el "medio-toro", o la falta de trapío o de fuerza los que se están cargando la fiesta. Su problema es que carecen absolutamente de las mínimas cualidades intelectuales para saber apreciarlo. Y en casos como estos el Código Civil prevé la incapacitación, que es lo que debería aplicarse a individuos tan perniciosos socialmente como los que cada tarde rebuznan del modo en que esta tarde lo han hecho sin descanso. Se crecen en las tardes de importancia (más aún si está presente el Rey, como hoy), para disimular su impotencia y nimiedad en la vida cotidiana. Un mero test de inteligencia complementado con otro de alcoholemia serviría para barrer de los tendidos a tanta escoria.
A cambio, la tarde nos ha dado la alegría de ver publicado en el programa de hoy un relato de José María. Brillante y poético como todo lo suyo. Uno puede leer en la página web de las ventas los relatos publicados hasta la fecha y apreciará que la diferencia de calidad es mucho más que retórica. La empresa, en un gesto inteligente, ha reservado para la primera tarde importante, el más importante de los relatos que ha recibido. ¡Olé por ellos y por JM!
Por lo demás, el Juli ha estado voluntarioso y técnico. Los toros no le han permitido nada más.
Con Perera la plaza se ha portado de forma inusualmente dura e injusta. No ovacionarle de forma clamorosa en su primera comparecencia después de la encerrona de Otoño que acabó con dos cornadas graves es de una insensibilidad que denota hacia dónde está yendo la afición. Él ha respondido con una honradez, un sitio y una tenacidad dignas de mejor causa. Sacando pases de uno en uno, extrayendo más de lo que tenían sus toros,... Simplemente genial.
Y el Cid ha estado algo mejor que en Sevilla. Con el segundo lo ha intentado, aunque no ha dado muchas opciones porque era tremendamente flojo. El quinto ha sido el toro más interesante de la corrida y con él ha instrumentado las mejores series que hemos visto durante la tarde; pero mediada la faena, ha ido a menos y no ha acabado de rematar, ni con la muleta ni con la espada, una faena que debería haber tenido otra rotundidad. En todo caso, está en el buen camino. Que continúe...
Al final, nos queda el programa. La literatura como reencuentro incluso con aquello que no hemos vivido. Gracias, José María.
Al final, los toros han colaborado para que la jornada no se convirtiera en un acontecimiento festivo y han impedido el triunfo de Juli, Cid y Perera, que lo han intentado, pero se han estrellado una y mil veces con la sosería de los toros y con la absoluta indecencia y falta de estilo de parte del público, que con su bronca continua impide a los toreros la mínima concentración y al resto de los espectadores el disfrute. Su actuación en el tendido es ya un problema de orden público que debe atajarse. De lo contrario, nos van a privar de disfrutar de los toros en Madrid. Son ellos, y no el "medio-toro", o la falta de trapío o de fuerza los que se están cargando la fiesta. Su problema es que carecen absolutamente de las mínimas cualidades intelectuales para saber apreciarlo. Y en casos como estos el Código Civil prevé la incapacitación, que es lo que debería aplicarse a individuos tan perniciosos socialmente como los que cada tarde rebuznan del modo en que esta tarde lo han hecho sin descanso. Se crecen en las tardes de importancia (más aún si está presente el Rey, como hoy), para disimular su impotencia y nimiedad en la vida cotidiana. Un mero test de inteligencia complementado con otro de alcoholemia serviría para barrer de los tendidos a tanta escoria.
A cambio, la tarde nos ha dado la alegría de ver publicado en el programa de hoy un relato de José María. Brillante y poético como todo lo suyo. Uno puede leer en la página web de las ventas los relatos publicados hasta la fecha y apreciará que la diferencia de calidad es mucho más que retórica. La empresa, en un gesto inteligente, ha reservado para la primera tarde importante, el más importante de los relatos que ha recibido. ¡Olé por ellos y por JM!
Por lo demás, el Juli ha estado voluntarioso y técnico. Los toros no le han permitido nada más.
Con Perera la plaza se ha portado de forma inusualmente dura e injusta. No ovacionarle de forma clamorosa en su primera comparecencia después de la encerrona de Otoño que acabó con dos cornadas graves es de una insensibilidad que denota hacia dónde está yendo la afición. Él ha respondido con una honradez, un sitio y una tenacidad dignas de mejor causa. Sacando pases de uno en uno, extrayendo más de lo que tenían sus toros,... Simplemente genial.
Y el Cid ha estado algo mejor que en Sevilla. Con el segundo lo ha intentado, aunque no ha dado muchas opciones porque era tremendamente flojo. El quinto ha sido el toro más interesante de la corrida y con él ha instrumentado las mejores series que hemos visto durante la tarde; pero mediada la faena, ha ido a menos y no ha acabado de rematar, ni con la muleta ni con la espada, una faena que debería haber tenido otra rotundidad. En todo caso, está en el buen camino. Que continúe...
Al final, nos queda el programa. La literatura como reencuentro incluso con aquello que no hemos vivido. Gracias, José María.
lunes, 18 de mayo de 2009
Madrid (18 de mayo de 2009) - Extraño, raro, a contraestilo
Ayer me perdoné los rejones. No por desconsideración o falta de interés, sino porque cantaba Serrat en Madrid (en el Circo Price) y era el único día para el cual había conseguido entradas. Esto de los toros en mayo es lo que tiene, que como uno no se tome un respiro cada ocho o diez días puede acabarle perdiendo el pulso a lo que sucede en la ciudad, que casi siempre sucede a media tarde, o sea, cuando estamos en los toros.
Cuentan que Pablo Hermoso estuvo brillante, que más allá de la justicia de alguno de los trofeos demostró su magisterio. Es bueno para la Fiesta la rivalidad. Y que Pablo se reivindique en Madrid le da ánimos al navarro y un toque de atención a Ventura. Seguro que hay más ocasiones de verlos en diferentes plazas.
Hoy acudía con especial interés a la plaza a ver la novillada de La Quinta, que tan buenas tardes nos ha hecho pasar años anteriores. Pero no ha podido ser. Han devuelto dos por inválidos (el segundo, tal vez, sin la suficiente paciencia) y el resto no han destacado ni por su fuerza, ni por su bravura, ni por su codicia,... Los sobreros, de el Jaral de la Mira, han tenido desigual comportamiento: el cuarto bis no era malo y hubiera permitido a Daniel Martín hacer un toreo más ajustado que el que desplegó; y el último de la tarde, aunque pasaba, tenía poca fuerza y cabeceaba, haciendo muy molesta la labor de Delgado.
Los novilleros han estado dignos, en diferentes grados, pero sin acabar de demostrar la raza necesaria para mandar en esto.
Daniel Martín, alemán de nacimiento y salmantino de adopción, ha hecho en su primero una faena seria a un toro complicado, que se quedaba corto y le buscaba. Cerró su actuación con unos pases muy toreros y recetó una gran estocada después de un pinchazo. Pero en el sobrero que salió en sustitución del cuarto ha estado menos acertado. El novillo iba y él le ha dado pases, muchos pases, con ambas manos. Pero no ha acabado de romper porque le ha faltado sitio, temple y hondura. La gente se ha aburrido en una faena larga a la que le ha faltado intensidad.
Esperábamos mucho del mejicano Mario Aguilar. Y la verdad es que decisión ha tenido. Le ha volteado el primero de la tarde al entrar al quite del novillo de Martín y le ha cogido de forma muy fea el quinto, aunque ha seguido toreando y no ha ido a la enfermería al acabar su actuación. En el segundo ha empezado con buenos pases por bajo la faena de muleta y luego ha instrumentado alguna buena serie con la derecha, trazando bien los pases, pero sin transmitir intensidad a los tendidos. Con la izquierda el toro era mucho más complicado y la faena ha perdido más interés aún. El quinto era un toro peligroso, al que el novillero no acababa de coger el sitio y que, como decimos, le ha corneado (o, al menos, golpeado) de muy mala forma. Después de este revolcón se ha limitado a machetearlo por la cara y matarlo.
Y la sorpresa de la tarde ha venido de un novillero de Sevilla forjado en la Escuela Taurina de Écija: Miguel Ángel Delgado. En el quinto de la tarde, un novillo con clase, pero de muy poca fuerza ha realizado una faena preciosista, con pases inmensos con ambas manos. Un temple y una hondura extraordinarias. Torear así de bien es casi imposible incluso de salón. Hacerlo delante de un novillo al que templar, en Madrid y con 19 años recién cumplidos es un milagro. Lástima el desastroso uso de la espada, dando innumerables pinchazos al toro, que le hizo ganarse dos avisos y perder una oreja que hubiera cortado a ley. A pesar de todo, la mayoría de la plaza le ovacionó y tuvo que salir a saludar. Con el último, un novillo más complicado, demostró también esa clase, aunque de un modo más intermitente por la condición de su oponente. Y volvió a estar mal con la espada. Que alguien se lo explique, por favor, a Miguel Ángel: que lo de la espada es técnica, sólo técnica, y que lo más difícil él ya lo tiene, una clase excepcional. Habrá que seguirle a ver cómo evoluciona...
En fin, una tarde extraña, a contraestilo de lo que uno espera en una novillada, pero con el descubrimiento de un novillero que puede ser importante en esto.
... Y, además:
1.- Mañana vuelve Perera a Las Ventas con El Juli, El Cid y los toros de Núñez del Cuvillo. Material hay para que disfrutemos.
2.- La tarde del miércoles se ha revalorizado después de la gran faena que, al parecer, Serafín Marín ha hecho en la Plaza de Barcelona. También Abellán tendrá algo que decir y El Payo necesita el triunfo y tiene agallas para buscarlo.
3.- Después de unos días de incertidumbre parece que El Fundi evoluciona para bien. Nos alegramos de que sea así. Es un profesional de una honestidad impresionante y, como lo demuestra todo lo que ha hecho por Adrián Gómez, un gran tipo. La única pena es que probablemente no pueda estar a final de mes con los Victorinos, pero lo importante es que se recupere completamente. ¡Ánimo, maestro!
Cuentan que Pablo Hermoso estuvo brillante, que más allá de la justicia de alguno de los trofeos demostró su magisterio. Es bueno para la Fiesta la rivalidad. Y que Pablo se reivindique en Madrid le da ánimos al navarro y un toque de atención a Ventura. Seguro que hay más ocasiones de verlos en diferentes plazas.
Hoy acudía con especial interés a la plaza a ver la novillada de La Quinta, que tan buenas tardes nos ha hecho pasar años anteriores. Pero no ha podido ser. Han devuelto dos por inválidos (el segundo, tal vez, sin la suficiente paciencia) y el resto no han destacado ni por su fuerza, ni por su bravura, ni por su codicia,... Los sobreros, de el Jaral de la Mira, han tenido desigual comportamiento: el cuarto bis no era malo y hubiera permitido a Daniel Martín hacer un toreo más ajustado que el que desplegó; y el último de la tarde, aunque pasaba, tenía poca fuerza y cabeceaba, haciendo muy molesta la labor de Delgado.
Los novilleros han estado dignos, en diferentes grados, pero sin acabar de demostrar la raza necesaria para mandar en esto.
Daniel Martín, alemán de nacimiento y salmantino de adopción, ha hecho en su primero una faena seria a un toro complicado, que se quedaba corto y le buscaba. Cerró su actuación con unos pases muy toreros y recetó una gran estocada después de un pinchazo. Pero en el sobrero que salió en sustitución del cuarto ha estado menos acertado. El novillo iba y él le ha dado pases, muchos pases, con ambas manos. Pero no ha acabado de romper porque le ha faltado sitio, temple y hondura. La gente se ha aburrido en una faena larga a la que le ha faltado intensidad.
Esperábamos mucho del mejicano Mario Aguilar. Y la verdad es que decisión ha tenido. Le ha volteado el primero de la tarde al entrar al quite del novillo de Martín y le ha cogido de forma muy fea el quinto, aunque ha seguido toreando y no ha ido a la enfermería al acabar su actuación. En el segundo ha empezado con buenos pases por bajo la faena de muleta y luego ha instrumentado alguna buena serie con la derecha, trazando bien los pases, pero sin transmitir intensidad a los tendidos. Con la izquierda el toro era mucho más complicado y la faena ha perdido más interés aún. El quinto era un toro peligroso, al que el novillero no acababa de coger el sitio y que, como decimos, le ha corneado (o, al menos, golpeado) de muy mala forma. Después de este revolcón se ha limitado a machetearlo por la cara y matarlo.
Y la sorpresa de la tarde ha venido de un novillero de Sevilla forjado en la Escuela Taurina de Écija: Miguel Ángel Delgado. En el quinto de la tarde, un novillo con clase, pero de muy poca fuerza ha realizado una faena preciosista, con pases inmensos con ambas manos. Un temple y una hondura extraordinarias. Torear así de bien es casi imposible incluso de salón. Hacerlo delante de un novillo al que templar, en Madrid y con 19 años recién cumplidos es un milagro. Lástima el desastroso uso de la espada, dando innumerables pinchazos al toro, que le hizo ganarse dos avisos y perder una oreja que hubiera cortado a ley. A pesar de todo, la mayoría de la plaza le ovacionó y tuvo que salir a saludar. Con el último, un novillo más complicado, demostró también esa clase, aunque de un modo más intermitente por la condición de su oponente. Y volvió a estar mal con la espada. Que alguien se lo explique, por favor, a Miguel Ángel: que lo de la espada es técnica, sólo técnica, y que lo más difícil él ya lo tiene, una clase excepcional. Habrá que seguirle a ver cómo evoluciona...
En fin, una tarde extraña, a contraestilo de lo que uno espera en una novillada, pero con el descubrimiento de un novillero que puede ser importante en esto.
... Y, además:
1.- Mañana vuelve Perera a Las Ventas con El Juli, El Cid y los toros de Núñez del Cuvillo. Material hay para que disfrutemos.
2.- La tarde del miércoles se ha revalorizado después de la gran faena que, al parecer, Serafín Marín ha hecho en la Plaza de Barcelona. También Abellán tendrá algo que decir y El Payo necesita el triunfo y tiene agallas para buscarlo.
3.- Después de unos días de incertidumbre parece que El Fundi evoluciona para bien. Nos alegramos de que sea así. Es un profesional de una honestidad impresionante y, como lo demuestra todo lo que ha hecho por Adrián Gómez, un gran tipo. La única pena es que probablemente no pueda estar a final de mes con los Victorinos, pero lo importante es que se recupere completamente. ¡Ánimo, maestro!
sábado, 16 de mayo de 2009
Madrid (16 de mayo de 2009) - ...Y yo en Las Ventas
Las crónicas hablan de un triunfo rotundo de José Tomás en Jerez, con faenas sensacionales a un gran toro de Núñez del Cuvillo y a otro más peligroso, de una buena faena del Cid en la misma corrida, de Perera en Osuna, de Manzanares, Talavante y Castella en Talavera,... Y yo en Las Ventas. En Las Ventas viendo cómo salían dos buenos toros de José Escolar (sí, buenos toros, que humillaban y metían bien la cara) que le tocaron a Sánchez Vara, que no los aprovechó. Y cómo salió uno, el primero, que embestía con cierto interés y al que Rafaelillo le hizo una faena aceptable que estropeó con la espada. Y cómo Robleño no tuvo suerte con sus toros: el primero, por soso, y el segundo de su lote, por peligroso.
Al final va a resultar que las figuras lo son por algo. Y que eligen ciertas ganaderías no por atávicas supersticiones, sino por posibilidades estadísticas de hacer el buen toreo. Y que cuando en otras ganaderías (la de Escolar, por ejemplo) sale algún toro bueno, es raro que el torero que tiene enfrente sea capaz de cuajarlo. Y no por miedo o por falta de valor, sino sencillamente por impericia, por falta de oficio, de recursos y de clase. Porque los toreros de oficio, de recursos y de clase están en la cabeza del escalafón (casi siempre).
Lo de hoy en Madrid sólo sirve para sentir nostalgia de quienes han visto toros en Jerez. Y eso que la tarde, como decimos, no ha estado ayuna de argumentos. Además de los toros mencionados y de la semi-faena al primero, hemos visto un gran puyazo al segundo de la tarde, ejecutando la suerte como debe hacerse, moviendo bien al caballo, citando con la vara y clavando arriba antes de que el toro se golpee con el peto.
Hemos visto cosas, cositas, detalles,... Pero poco toreo rotundo, artístico, hondo. Ese que cuentan las crónicas que se ha visto por ahí. Con otras ganaderías y con otros toreros.
Debe ser que es importante qué ganaderías se lidien. Y que toreros actúen. Aunque la empresa de Madrid no lo vea así, y prefiera carteles como el de hoy, baratitos y con la plaza llena. Seguro que lo hace por el bien de la fiesta, por permitir disfrutar de la variedad de los encastes y por dar una oportunidad real a quienes torean poco. Seguro que es por altruismo. Y no por codicia, como piensan los perversos abonados que acuden diligentes cada tarde. En fin...
Al final va a resultar que las figuras lo son por algo. Y que eligen ciertas ganaderías no por atávicas supersticiones, sino por posibilidades estadísticas de hacer el buen toreo. Y que cuando en otras ganaderías (la de Escolar, por ejemplo) sale algún toro bueno, es raro que el torero que tiene enfrente sea capaz de cuajarlo. Y no por miedo o por falta de valor, sino sencillamente por impericia, por falta de oficio, de recursos y de clase. Porque los toreros de oficio, de recursos y de clase están en la cabeza del escalafón (casi siempre).
Lo de hoy en Madrid sólo sirve para sentir nostalgia de quienes han visto toros en Jerez. Y eso que la tarde, como decimos, no ha estado ayuna de argumentos. Además de los toros mencionados y de la semi-faena al primero, hemos visto un gran puyazo al segundo de la tarde, ejecutando la suerte como debe hacerse, moviendo bien al caballo, citando con la vara y clavando arriba antes de que el toro se golpee con el peto.
Hemos visto cosas, cositas, detalles,... Pero poco toreo rotundo, artístico, hondo. Ese que cuentan las crónicas que se ha visto por ahí. Con otras ganaderías y con otros toreros.
Debe ser que es importante qué ganaderías se lidien. Y que toreros actúen. Aunque la empresa de Madrid no lo vea así, y prefiera carteles como el de hoy, baratitos y con la plaza llena. Seguro que lo hace por el bien de la fiesta, por permitir disfrutar de la variedad de los encastes y por dar una oportunidad real a quienes torean poco. Seguro que es por altruismo. Y no por codicia, como piensan los perversos abonados que acuden diligentes cada tarde. En fin...
viernes, 15 de mayo de 2009
Madrid (15 de mayo de 2009) - Un respeto
Decíamos hace unos días que Ferrera lo iba a tener complicado para triunfar en Las Ventas siendo fiel al estilo de toreo que habitualmente despliega en otras plazas. Pero de ahí a que le piten y protesten su actuación cuando estaba toreando (bastante mejor que en su anterior actuación, además) después de que el toro le había herido en el muslo, va un abismo. El que media entre el respeto a la vida de un ser humano y la asumible discrepancia acerca de la estética en el toreo.
Quien no sea capaz de entender que el respeto al ser humano que se está jugando la vida es más importante, mucho más importante, que cómo torea, no merece acudir a la plaza. Está de más en esto. Sobra. Abulta. Desprestigia el honor de la Fiesta.
Quede constancia, pues, de que Ferrera banderilleó mucho más ajustado que en su anterior comparecencia (especialmente intenso el par por los adentros) y que demostró pundonor y buen hacer en el toro que le hirió.
Del resto de la corrida destacar la faena que hizo Tejela al cuarto bis, un sobrero de Peña al que hizo una faena magistral, especialmente en varias tandas al natural sensacionales. Mano baja, mucho temple, largura, pases por bajo y de pecho inmensos para rematar… Al final, bernardinas muy ajustadas y dos pases de pecho más antes de… Fallar primero con la espada y después recetar una estocada entera. El premio se quedó en una oreja (protestada por algunos) y la duda que queda es si de haber matado arriba a la primera hubiera conseguido las dos orejas. Aventuro que sí. Y probablemente hubiera sido justo porque la faena ha tenido momentos de mucha importancia y una estructura, un modo de plantearla, que la destacan sobre las que llevamos vistas es la feria hasta ahora.
Al segundo le había dado series con ambas manos, pero el toro no transmitía lo más mínimo. Era lo más soso que se despacha en carne de lidia. Casi como el último, un toro que tampoco dio la más mínima posibilidad de triunfo, a pesar de que Matías trato de ponerse y robarle pases que no tenía. Algunos lo entendieron (sobre todo al principio, luego la faena se hizo algo larga) y otros le protestaron desde que salió con la muleta. Con la espada en este toro rematadamente mal.
Y Luis Bolívar ha venido con ganas: ha empezado en el centro del ruedo sus dos faenas, la primera con un pase por la espalda y la otra citando al toro con la muleta montada en la mano derecha para iniciar una serie de redondos. Pero los toros no le han dado muchas opciones y no ha habido acoplamiento con el público (en ocasiones, nos pareció, tampoco con lo escaso que pudieran tener de aprovechables sus toros). Para mi sorpresa, hemos sido pocos los que después del paseillo hemos aplaudido al torero por el gesto que supone comparecer hoy en las Ventas después de la cornada que sufrió hace dos días. Esta plaza antes entendía que lo primero era el hombre. Y que el pundonor merecía un respeto más allá del resultado artístico. Ahora, hay a quien le importa más la colocación y el cite que una vida humana. Mal vamos.
(Durante la corrida nos hemos enterado por intenet que Fundi había sufrido una caida de un caballo en el campo y había perdido el conocimiento, por lo que tuvo que ser trasladado en helicóptero a un hospital. Esperemos que no sea nada.)
Quien no sea capaz de entender que el respeto al ser humano que se está jugando la vida es más importante, mucho más importante, que cómo torea, no merece acudir a la plaza. Está de más en esto. Sobra. Abulta. Desprestigia el honor de la Fiesta.
Quede constancia, pues, de que Ferrera banderilleó mucho más ajustado que en su anterior comparecencia (especialmente intenso el par por los adentros) y que demostró pundonor y buen hacer en el toro que le hirió.
Del resto de la corrida destacar la faena que hizo Tejela al cuarto bis, un sobrero de Peña al que hizo una faena magistral, especialmente en varias tandas al natural sensacionales. Mano baja, mucho temple, largura, pases por bajo y de pecho inmensos para rematar… Al final, bernardinas muy ajustadas y dos pases de pecho más antes de… Fallar primero con la espada y después recetar una estocada entera. El premio se quedó en una oreja (protestada por algunos) y la duda que queda es si de haber matado arriba a la primera hubiera conseguido las dos orejas. Aventuro que sí. Y probablemente hubiera sido justo porque la faena ha tenido momentos de mucha importancia y una estructura, un modo de plantearla, que la destacan sobre las que llevamos vistas es la feria hasta ahora.
Al segundo le había dado series con ambas manos, pero el toro no transmitía lo más mínimo. Era lo más soso que se despacha en carne de lidia. Casi como el último, un toro que tampoco dio la más mínima posibilidad de triunfo, a pesar de que Matías trato de ponerse y robarle pases que no tenía. Algunos lo entendieron (sobre todo al principio, luego la faena se hizo algo larga) y otros le protestaron desde que salió con la muleta. Con la espada en este toro rematadamente mal.
Y Luis Bolívar ha venido con ganas: ha empezado en el centro del ruedo sus dos faenas, la primera con un pase por la espalda y la otra citando al toro con la muleta montada en la mano derecha para iniciar una serie de redondos. Pero los toros no le han dado muchas opciones y no ha habido acoplamiento con el público (en ocasiones, nos pareció, tampoco con lo escaso que pudieran tener de aprovechables sus toros). Para mi sorpresa, hemos sido pocos los que después del paseillo hemos aplaudido al torero por el gesto que supone comparecer hoy en las Ventas después de la cornada que sufrió hace dos días. Esta plaza antes entendía que lo primero era el hombre. Y que el pundonor merecía un respeto más allá del resultado artístico. Ahora, hay a quien le importa más la colocación y el cite que una vida humana. Mal vamos.
(Durante la corrida nos hemos enterado por intenet que Fundi había sufrido una caida de un caballo en el campo y había perdido el conocimiento, por lo que tuvo que ser trasladado en helicóptero a un hospital. Esperemos que no sea nada.)
jueves, 14 de mayo de 2009
Madrid (14 de mayo de 2009) - ¡Esa Puerta!
Las dos noticias de esta tarde, por orden de importancia, son estas: 1) al banderillero Rafael Cuesta el cuarto de la tarde le ha metido 25 cm de pitón en el muslo cuando iba a colocarlo en el caballo; la herida es sólo en los músculos, aunque el destrozo no es pequeño y 2) Castella ha salido en hombros hacia la calle de Alcalá por la modalidad de obtener una oreja de cada uno de sus toros.
Dicho lo cual, vayamos a lo que transciende de la pura anécdota (dolorosa o triunfal).
La corrida de toros de Garcigrande ha sido mansa. Algunos se han dejado algo (poco) más que otros. Pero en general han sido toros absolutamente ajenos a los conceptos de casta y de bravura. Y esto es algo dolorosísimo en una ganadería de reses de lidia.
Morante ha tenido un lote infumable con el que ha intentado lo indecible (incluso en el que había herido a su banderillero). Pero no había qué sacar. Su mala suerte esta tarde con los toros ha sido tal que en el tercero (el primero de Talavante) al ir a hacer el quite, ha instrumentado un buen lance y el toro ha parecido perder las manos, derrumbarse,... Luego se ha venido abajo, tal vez porque lo único que le había sucedido es que al verse conducido de aquel modo se ha rendido. Morante ha pedido disculpas a Talavante, ha indicado a los banderilleros de éste que siguieran con la lidia y el toro ha dejado de mostrar los extraños signos de invalidez (o calambre) que evidenció después de aquel lance del de la Puebla.
Talavante ha estado en su versión espesa ("off" que diría José María). Y en ambos toros ha dado pases en un número más o menos abultado, pero sin romperse, sin colocarse en el sitio, sin poder al toro, sin conducir su embestida,... Sin lo que viene siendo torear, vaya. En el sexto, se ha ganado la bronca del respetable, que entendía que lo que estaba haciendo era bastante vulgar y que el toro, sin ser una joya, se prestaba a realizar algún tipo de faena.
Y Castella ha demostrado una gran decisión y ha contando con dos toros que, sin ser fáciles, al menos han pasado. En su primero ha hecho una faena muy seria, comenzando con pases por alto y luego fundamentándola en la mano derecha. La máxima preocupación era que el toro, con tendencia natural a rajarse, metiera bien la cara en algún pase. Y lo ha conseguido a base de pundonor, colocación y hondura. Mató de estocada entera algo caida y cortó una oreja.
En el quinto, el comienzo de la faena de muleta ha sido impresionante. Castella ha citado al toro de lejos por alto. El toro se ha arrancado desde lejos y se dirigía con gran velocidad hacia donde estaba el torero. Éste no se ha movido y, en el último minuto, el toro ha rectificado y se ha dirigido al engaño. A partir de ahí, el público se ha roto con Castella, que ha dado series muy buenas con la mano derecha. Pero resulta que ha matado de una estocada media muy baja. A pesar de lo cual le han dado la oreja y ha salido a hombros. Particularmente he disfrutado viendo torear a Castella, pero en lo que entiendo que debe ser la salida a hombros por la Puerta de Madrid lo de hoy de Castella se me queda justito. Y no porque no haya estado serio y haya toreado bien, sino porque no ha acabado de redondear ninguna de las faenas y la oreja en su segundo se le ha concedido después de una estocada notablemente defectuosa. Que a lo mejor es un exceso de purismo, pero que al fin y al cabo es lo único que puede permitirnos comparar faenas como las actuales con otras más antiguas en ls que también hubo recompensa.
El balance de la tarde ha sido favorable para Castella y Morante y ha supuesto un serio toque de atención para Talavante, cuyo ánimo tiene que ser otro en su próxima comparencia en la feria.
Dicho lo cual, vayamos a lo que transciende de la pura anécdota (dolorosa o triunfal).
La corrida de toros de Garcigrande ha sido mansa. Algunos se han dejado algo (poco) más que otros. Pero en general han sido toros absolutamente ajenos a los conceptos de casta y de bravura. Y esto es algo dolorosísimo en una ganadería de reses de lidia.
Morante ha tenido un lote infumable con el que ha intentado lo indecible (incluso en el que había herido a su banderillero). Pero no había qué sacar. Su mala suerte esta tarde con los toros ha sido tal que en el tercero (el primero de Talavante) al ir a hacer el quite, ha instrumentado un buen lance y el toro ha parecido perder las manos, derrumbarse,... Luego se ha venido abajo, tal vez porque lo único que le había sucedido es que al verse conducido de aquel modo se ha rendido. Morante ha pedido disculpas a Talavante, ha indicado a los banderilleros de éste que siguieran con la lidia y el toro ha dejado de mostrar los extraños signos de invalidez (o calambre) que evidenció después de aquel lance del de la Puebla.
Talavante ha estado en su versión espesa ("off" que diría José María). Y en ambos toros ha dado pases en un número más o menos abultado, pero sin romperse, sin colocarse en el sitio, sin poder al toro, sin conducir su embestida,... Sin lo que viene siendo torear, vaya. En el sexto, se ha ganado la bronca del respetable, que entendía que lo que estaba haciendo era bastante vulgar y que el toro, sin ser una joya, se prestaba a realizar algún tipo de faena.
Y Castella ha demostrado una gran decisión y ha contando con dos toros que, sin ser fáciles, al menos han pasado. En su primero ha hecho una faena muy seria, comenzando con pases por alto y luego fundamentándola en la mano derecha. La máxima preocupación era que el toro, con tendencia natural a rajarse, metiera bien la cara en algún pase. Y lo ha conseguido a base de pundonor, colocación y hondura. Mató de estocada entera algo caida y cortó una oreja.
En el quinto, el comienzo de la faena de muleta ha sido impresionante. Castella ha citado al toro de lejos por alto. El toro se ha arrancado desde lejos y se dirigía con gran velocidad hacia donde estaba el torero. Éste no se ha movido y, en el último minuto, el toro ha rectificado y se ha dirigido al engaño. A partir de ahí, el público se ha roto con Castella, que ha dado series muy buenas con la mano derecha. Pero resulta que ha matado de una estocada media muy baja. A pesar de lo cual le han dado la oreja y ha salido a hombros. Particularmente he disfrutado viendo torear a Castella, pero en lo que entiendo que debe ser la salida a hombros por la Puerta de Madrid lo de hoy de Castella se me queda justito. Y no porque no haya estado serio y haya toreado bien, sino porque no ha acabado de redondear ninguna de las faenas y la oreja en su segundo se le ha concedido después de una estocada notablemente defectuosa. Que a lo mejor es un exceso de purismo, pero que al fin y al cabo es lo único que puede permitirnos comparar faenas como las actuales con otras más antiguas en ls que también hubo recompensa.
El balance de la tarde ha sido favorable para Castella y Morante y ha supuesto un serio toque de atención para Talavante, cuyo ánimo tiene que ser otro en su próxima comparencia en la feria.
miércoles, 13 de mayo de 2009
Madrid (13 de mayo de 2009) - La distancia, coño, la distancia
Bolívar dio sitio al sexto de la tarde y triunfó. Es verdad que, además, se llevó una cornada en el muslo cuando fue a dar un cambio de mano y el toro hizo presa. Y también es verdad que el toro, para la mayoría del público, era de dos orejas; y que no las cortó porque aunque con una honestidad encomiable lució al toro, no acabó de cruzarse, de poderle y de ligar los pases con hondura. Fue una faena de torero enrazado, honesto, de verdad. De torero de una pieza. Pero para reventar aquello (y el toro era para haber reventado la plaza) había que habérsela jugado aún más.
Es jodido decir esto cuando un torero se ha llevado una cornada como la que le ha inferido el toro. Pero no nos equivoquemos. El toro le prendió al cambiarse la muleta de mano y quedar a merced del toro. No toreando por abajo y dejando la muleta en la cara. Si dejando la misma distancia se hubiera traido el toro más para dentro, más hondo, ligando series más largas, estaríamos hablando de un torero que ha roto la feria. Y de lo que hablamos es de un torero serio que ha hecho una buena faena y ha cortado una oreja de verdad, a ley. Que no es poco. Pero no es lo mismo.
En su primero estuvo algo más espeso, aunque es cierto que el toro tampoco daba grandes facilidades y el viento le molestó mucho.
Juan Bautista no ha tenido su tarde. El primero, uno de los tres remiendos de Marqués de Domecq, iba suavecito y tenía poca fuerza; se caía si se le obligaba. Pero el Bautista hizo una faena extraña en la que sólo indicaba al toro por dónde quería que pasara, pero sin conducir la embestida, sin templarlo (aunque fuera a media altura), sin tratar de que lo estaba haciendo tuviera un cierto sentido interno. En el cuarto quedó la sensación de que era posible haber hecho más. Dio también varias series inconexas, pero sin colocación adecuada, sin rematar los pases, sin ligar las series,... No sé ya si es una mala tarde, una mala racha o si es algo más hondo que el torero debería plantearse cómo reenfocar. ¡Con las grandes ilusiones que nos hizo albergar aquella tarde de otoño en esta mis plaza...!
Y El Fandi lo tiene muy difícil en esta plaza. Por razones parecidas a las que comentábamos ayer de Ferrera. Su forma vistosa de poner banderilla funcionó mejor que la del balear-extremeño, aunque hubo quienes no lo vieron así y protestaron de forma ostensible. Con la muleta, David nunca ha sido un virtuoso artista, pero hoy lo hemos visto con bastante más criterio. Baja la mano, liga los pases, traza despacio,... Es verdad que coge el estaquillador por un extremo, que torea despegado y hacia fuera, pero hoy ha dejado, al menos para mí, algún resquicio de que en algún momento puede llegar a sentir el toreo de un modo menos precipitado de como acostumbra.
Y así pasó una tarde más. Y no de las peores.
Mañana, jueves. Y los Jueves, Morante.
Bolívar, a recuperarse, que aún te quedan más tardes en la feria y hay que reventarla.
Es jodido decir esto cuando un torero se ha llevado una cornada como la que le ha inferido el toro. Pero no nos equivoquemos. El toro le prendió al cambiarse la muleta de mano y quedar a merced del toro. No toreando por abajo y dejando la muleta en la cara. Si dejando la misma distancia se hubiera traido el toro más para dentro, más hondo, ligando series más largas, estaríamos hablando de un torero que ha roto la feria. Y de lo que hablamos es de un torero serio que ha hecho una buena faena y ha cortado una oreja de verdad, a ley. Que no es poco. Pero no es lo mismo.
En su primero estuvo algo más espeso, aunque es cierto que el toro tampoco daba grandes facilidades y el viento le molestó mucho.
Juan Bautista no ha tenido su tarde. El primero, uno de los tres remiendos de Marqués de Domecq, iba suavecito y tenía poca fuerza; se caía si se le obligaba. Pero el Bautista hizo una faena extraña en la que sólo indicaba al toro por dónde quería que pasara, pero sin conducir la embestida, sin templarlo (aunque fuera a media altura), sin tratar de que lo estaba haciendo tuviera un cierto sentido interno. En el cuarto quedó la sensación de que era posible haber hecho más. Dio también varias series inconexas, pero sin colocación adecuada, sin rematar los pases, sin ligar las series,... No sé ya si es una mala tarde, una mala racha o si es algo más hondo que el torero debería plantearse cómo reenfocar. ¡Con las grandes ilusiones que nos hizo albergar aquella tarde de otoño en esta mis plaza...!
Y El Fandi lo tiene muy difícil en esta plaza. Por razones parecidas a las que comentábamos ayer de Ferrera. Su forma vistosa de poner banderilla funcionó mejor que la del balear-extremeño, aunque hubo quienes no lo vieron así y protestaron de forma ostensible. Con la muleta, David nunca ha sido un virtuoso artista, pero hoy lo hemos visto con bastante más criterio. Baja la mano, liga los pases, traza despacio,... Es verdad que coge el estaquillador por un extremo, que torea despegado y hacia fuera, pero hoy ha dejado, al menos para mí, algún resquicio de que en algún momento puede llegar a sentir el toreo de un modo menos precipitado de como acostumbra.
Y así pasó una tarde más. Y no de las peores.
Mañana, jueves. Y los Jueves, Morante.
Bolívar, a recuperarse, que aún te quedan más tardes en la feria y hay que reventarla.
martes, 12 de mayo de 2009
Madrid (12 de mayo de 2009) - Una suerte
Lo que está ocurriendo este año en Madrid por San Isidro es una suerte.
Es una suerte, por ejemplo, que hasta hoy ningún día se haya puesto el cartel de no hay billetes. Y que no haya huecos sólo en los altos del cinco y del seis, sino que haya mucho cemento suelto repartido en los tendidos de sombra. Es una suerte que hoy las casetas de la reventa oficial estuvieran vendiendo sus entradas al mismo precio que en taquilla.
Si el asunto continúa con esta progresión, y los políticos se muestran tan lúcidos para resolver la crisis como han demostrado en el debate de hoy, en dos o tres años no habrá ningún problema para conseguir los abonos que uno quiera. La feria se habrá reducido y los carteles serán mejores, mucho mejores.
Por eso es por lo único por lo que uno puede ver con optimismo una tarde como la de hoy. Tarde de dos toreros valientes y entregados (Iván Fandiño, que confirmaba alternativa y Morenito de Aranda) y un torero que si quiere ser fiel a su estilo va a ser imposible que Madrid le respete (Antonio Ferrera).
Considerar que los errores de estos empresarios y las insoportables tardes que estamos sufriendo son el germen de una regeneración de la forma de ver toros en Madrid es la única posibilidad de no mandar al garete la afición, los abonos y la necesidad de reconfigurar la vida diaria para poder venir tarde tras tarde durante un mes entero.
Los toros de hoy (Pereda y La Dehesilla) han sido mansos en toda la profundidad del término y en las diversas variantes (en malo) que este adjetivo conlleva para los bóvidos de lidia.
Los toreros, como queda dicho, se dividen en dos grupos. Aquellos a los que Madrid ha agradecido el esfuerzo (Fandiño y Morenito) y aquel a quien ha protestado todo lo que hacía (Ferrera).
Fandiño confirmó con el único toro que se dejó dar algunas series. Y las dio, con la derecha, ligando y bajando la mano. Con la izquierda no pudo tener el mismo lucimiento (el toro protestaba) y cogió rápido el estoque de verdad. Pinchó y mató de una estocada algo caida que impidió un reconocimiento algo mayor a las palmas y el saludo desde el tercio. Llama la atención la decisión y limpieza en una tarde en la que se jugaba tanto. El último de la tarde era manso en peligroso, se le picó poco y mal y llegó entero a la muleta, protestando y buscando todo lo que se movía. Le dio un golpe fuerte en la mano y lo volteó por tratar de sacar faena donde era evidente que no la había. A este le recetó una estocada magistral antes de ir por su propio pie a la enfermería.
Antonio Ferrera no conectó con el público de Madrid. En banderillas (que fueron aplaudidas por parte del público) porque esta plaza, si tiene que elegir entre ver poner los pares de forma vistosa o cuadrando en la cara del toro prefiere esto último. Que probablemente no sea el único modo de emocionarse en un tercio de banderillas, pero es la opción mayoritaria de este público. Como gusta, con la muleta, que el torero se cruce, que toree templado, lento, bajando la mano, citando alante y vaciando atrás la embestida. Y como Ferrera tiene otro estilo (digamos que algo más apresurado y al hilo del pitón), unos lo expresan de forma improcedente mediante gritos y expresiones poco cariñosas y otros con su indiferencia. En el segundo, además, pinchó de forma reiterada, lo cual encrespó más aún al personal. El cuarto fue un inválido y hubo quien lo pagó con el torero al considerar que no hizo lo suficiente para que lo devolvieran. En evitación de males mayores, con la muleta dio sólo un par de pases y mató con eficacia de estocada entera algo caida...
Morenito de Aranda ha tenido el peor lote, porque ninguno de sus dos toros han servido para dar ni una serie en condiciones. El tercero de la tarde era muy peligroso y el torero ha estado con una seriedad tremenda. Y el quinto, que manseó hasta lo indecible en los primeros tercios, parecía que podía dar alguna posibilidad en el toreo al natural pero fue sólo un espejismo.
Al final la gente salía contenta... por los cojones.
Es una suerte, por ejemplo, que hasta hoy ningún día se haya puesto el cartel de no hay billetes. Y que no haya huecos sólo en los altos del cinco y del seis, sino que haya mucho cemento suelto repartido en los tendidos de sombra. Es una suerte que hoy las casetas de la reventa oficial estuvieran vendiendo sus entradas al mismo precio que en taquilla.
Si el asunto continúa con esta progresión, y los políticos se muestran tan lúcidos para resolver la crisis como han demostrado en el debate de hoy, en dos o tres años no habrá ningún problema para conseguir los abonos que uno quiera. La feria se habrá reducido y los carteles serán mejores, mucho mejores.
Por eso es por lo único por lo que uno puede ver con optimismo una tarde como la de hoy. Tarde de dos toreros valientes y entregados (Iván Fandiño, que confirmaba alternativa y Morenito de Aranda) y un torero que si quiere ser fiel a su estilo va a ser imposible que Madrid le respete (Antonio Ferrera).
Considerar que los errores de estos empresarios y las insoportables tardes que estamos sufriendo son el germen de una regeneración de la forma de ver toros en Madrid es la única posibilidad de no mandar al garete la afición, los abonos y la necesidad de reconfigurar la vida diaria para poder venir tarde tras tarde durante un mes entero.
Los toros de hoy (Pereda y La Dehesilla) han sido mansos en toda la profundidad del término y en las diversas variantes (en malo) que este adjetivo conlleva para los bóvidos de lidia.
Los toreros, como queda dicho, se dividen en dos grupos. Aquellos a los que Madrid ha agradecido el esfuerzo (Fandiño y Morenito) y aquel a quien ha protestado todo lo que hacía (Ferrera).
Fandiño confirmó con el único toro que se dejó dar algunas series. Y las dio, con la derecha, ligando y bajando la mano. Con la izquierda no pudo tener el mismo lucimiento (el toro protestaba) y cogió rápido el estoque de verdad. Pinchó y mató de una estocada algo caida que impidió un reconocimiento algo mayor a las palmas y el saludo desde el tercio. Llama la atención la decisión y limpieza en una tarde en la que se jugaba tanto. El último de la tarde era manso en peligroso, se le picó poco y mal y llegó entero a la muleta, protestando y buscando todo lo que se movía. Le dio un golpe fuerte en la mano y lo volteó por tratar de sacar faena donde era evidente que no la había. A este le recetó una estocada magistral antes de ir por su propio pie a la enfermería.
Antonio Ferrera no conectó con el público de Madrid. En banderillas (que fueron aplaudidas por parte del público) porque esta plaza, si tiene que elegir entre ver poner los pares de forma vistosa o cuadrando en la cara del toro prefiere esto último. Que probablemente no sea el único modo de emocionarse en un tercio de banderillas, pero es la opción mayoritaria de este público. Como gusta, con la muleta, que el torero se cruce, que toree templado, lento, bajando la mano, citando alante y vaciando atrás la embestida. Y como Ferrera tiene otro estilo (digamos que algo más apresurado y al hilo del pitón), unos lo expresan de forma improcedente mediante gritos y expresiones poco cariñosas y otros con su indiferencia. En el segundo, además, pinchó de forma reiterada, lo cual encrespó más aún al personal. El cuarto fue un inválido y hubo quien lo pagó con el torero al considerar que no hizo lo suficiente para que lo devolvieran. En evitación de males mayores, con la muleta dio sólo un par de pases y mató con eficacia de estocada entera algo caida...
Morenito de Aranda ha tenido el peor lote, porque ninguno de sus dos toros han servido para dar ni una serie en condiciones. El tercero de la tarde era muy peligroso y el torero ha estado con una seriedad tremenda. Y el quinto, que manseó hasta lo indecible en los primeros tercios, parecía que podía dar alguna posibilidad en el toreo al natural pero fue sólo un espejismo.
Al final la gente salía contenta... por los cojones.
lunes, 11 de mayo de 2009
Madrid (11 de mayo de 2009) - La cornada y otras desgracias
El segundo de la tarde cogió de forma muy fea a Gimeno Mora, banderillero de Miguel Tendero. Fue en el primer par de banderillas. El novillo, que había manseado de forma ostensible hasta ese momento, pegó un arreón para los adentros y se lo llevó por delante al clavar los palos. Ya en el suelo, volvió a golpearle varias veces. El parte médico habla de cornada de dos trayectorias y rotura de la clavícula. En la plaza lo que de verdad dio miedo, mucho miedo, fueron los golpes que recibió en la cabeza. Si de esos golpes no hay que preocuparse, dentro de la gravedad y el dolor, nos alegramos. Eso sí, recuerden, por favor, todos los que están en el ruedo, la importancia de estar siempre bien colocados. Hoy no se hubiera podido evitar la cogida, pero si se hubieran echado los capotes antes, tal vez Mora hubiera podido ahorrarse alguno de los golpes posteriores.
La novillada de Montealto no ha sido para lanzar cohetes, pero ha tenido una presentación más que correcta (verdaderos toros para cualquier plaza de segunda, bien hechos y nada aparatosos) y hubiera lucido más, mucho más, en una tarde sin tantísimo viento. Alguien tendrá alguna vez que explicar para qué sirve el Centro de Asuntos Taurinos si no es capaz de impedir una feria tan mediocre como la que han perpetrado los empresarios este año y si tampoco ha presentado en su ya larga vida a costa de los contribuyentes ningún proyecto para intentar evitar que el viento condicione las tardes de toros como lo hace de forma tan frecuente en esta plaza.
Los novilleros han demostrado todos ellos una disposición impecable. Aunque deberían dedicar quince o veinte horas cada día durante los próximos diez años a entrenar la suerte del volapié. ¡Vaya mitin que han dado con la espada!
José Manuel Mas ha demostrado en su primero un serio concepto del toreo, con alguna serie de gran importancia, aunque ha sufrido enganchones y le ha faltado rotundidad con un animal que hubiera permitido un triunfo grande. En el cuarto ha quedado prácticamente inédito porque las rachas de viento eran insufribles y ha tenido que refugiarse en tablas, que no era precisamente el terreno que mejor convenía a aquel animal.
Miguel Tendero ha tenido una tarde importante. Sin cortar orejas ha reivindicado decisión, torería y seriedad. En el segundo, el que ha cogido malamente a su banderillero, ha tenido un comienzo de faena muy torero y ha continuado con series de calidad hasta que el toro se ha parado. Ha aguantado una barbaridad y por momentos ha conseguido sobreponerse incluso al viento. En el quinto, el Presidente ha querido tener su minuto de gloria y como el novillo iba bien al caballo ha decidido que fuera tres veces en vez de cambiar después del segundo puyazo como pedía el novillero. ¡Hace falta ser mal aficionado, insensible y prepotente para hacer esto a un novillero! Tras brindar al público ha tenido que torear al novillo en el tercio por la ventolera reinante. Y lo ha hecho en una faena de muchísimo interés, con momentos de mano baja, templado, serio,... Como la corrida está grabada algún responsable de salud pública podría detectar quiénes eran los que no paraban de protestar, hacerles un examen psicotécnico (o psicosocial) e imponerles una terapia de reciclaje vital durante el mes de mayo a partir de las siete de la tarde. ¡Eso que ganaría la sociedad en su conjunto y la Fiesta en particular!
Javier Cortés ha evidenciado estar más verde que sus compañeros, pero también ha tenido uno de los toros más peligrosos (el tercero) y un marmolillo (el sexto) que no le han dado prácticamente opciones.
PD. Además de la cogida de Gimeno Mora, la tarde ha dado para más comentarios sobre los subalternos. Baste con dos. Inaudita la actitud de Benjamín Iglesias, picador de JM Mas, que a pesar de que el caballo se había roto la pezuña ha insistido en recetar con él el segundo puyazo y no se ha bajado del caballo cuando ha entrado en el callejón, sino cuando llevaba más de medio camino recorrido para llegar al patio de cuadrillas. Y, en el otro extremo, grandioso tercer par de banderillas de Julio Campano al sexto de la tarde.
La novillada de Montealto no ha sido para lanzar cohetes, pero ha tenido una presentación más que correcta (verdaderos toros para cualquier plaza de segunda, bien hechos y nada aparatosos) y hubiera lucido más, mucho más, en una tarde sin tantísimo viento. Alguien tendrá alguna vez que explicar para qué sirve el Centro de Asuntos Taurinos si no es capaz de impedir una feria tan mediocre como la que han perpetrado los empresarios este año y si tampoco ha presentado en su ya larga vida a costa de los contribuyentes ningún proyecto para intentar evitar que el viento condicione las tardes de toros como lo hace de forma tan frecuente en esta plaza.
Los novilleros han demostrado todos ellos una disposición impecable. Aunque deberían dedicar quince o veinte horas cada día durante los próximos diez años a entrenar la suerte del volapié. ¡Vaya mitin que han dado con la espada!
José Manuel Mas ha demostrado en su primero un serio concepto del toreo, con alguna serie de gran importancia, aunque ha sufrido enganchones y le ha faltado rotundidad con un animal que hubiera permitido un triunfo grande. En el cuarto ha quedado prácticamente inédito porque las rachas de viento eran insufribles y ha tenido que refugiarse en tablas, que no era precisamente el terreno que mejor convenía a aquel animal.
Miguel Tendero ha tenido una tarde importante. Sin cortar orejas ha reivindicado decisión, torería y seriedad. En el segundo, el que ha cogido malamente a su banderillero, ha tenido un comienzo de faena muy torero y ha continuado con series de calidad hasta que el toro se ha parado. Ha aguantado una barbaridad y por momentos ha conseguido sobreponerse incluso al viento. En el quinto, el Presidente ha querido tener su minuto de gloria y como el novillo iba bien al caballo ha decidido que fuera tres veces en vez de cambiar después del segundo puyazo como pedía el novillero. ¡Hace falta ser mal aficionado, insensible y prepotente para hacer esto a un novillero! Tras brindar al público ha tenido que torear al novillo en el tercio por la ventolera reinante. Y lo ha hecho en una faena de muchísimo interés, con momentos de mano baja, templado, serio,... Como la corrida está grabada algún responsable de salud pública podría detectar quiénes eran los que no paraban de protestar, hacerles un examen psicotécnico (o psicosocial) e imponerles una terapia de reciclaje vital durante el mes de mayo a partir de las siete de la tarde. ¡Eso que ganaría la sociedad en su conjunto y la Fiesta en particular!
Javier Cortés ha evidenciado estar más verde que sus compañeros, pero también ha tenido uno de los toros más peligrosos (el tercero) y un marmolillo (el sexto) que no le han dado prácticamente opciones.
PD. Además de la cogida de Gimeno Mora, la tarde ha dado para más comentarios sobre los subalternos. Baste con dos. Inaudita la actitud de Benjamín Iglesias, picador de JM Mas, que a pesar de que el caballo se había roto la pezuña ha insistido en recetar con él el segundo puyazo y no se ha bajado del caballo cuando ha entrado en el callejón, sino cuando llevaba más de medio camino recorrido para llegar al patio de cuadrillas. Y, en el otro extremo, grandioso tercer par de banderillas de Julio Campano al sexto de la tarde.
domingo, 10 de mayo de 2009
Madrid (10 de mayo de 2009) - Una pena
Lo de esta tarde ha sido una pena. Sin excusas ni paliativos.
Hoy ha habido toros. De los Recitales, por más señas. Y se les ha podido hacer, en mayor o menor medida, toreo del bueno.
Y ha habido toreros. Porque los tres espadas, Curro Díaz, Iván Vicente y Ambel Posada ha habido alguna tarde que han demostrado que sabían torear. Pero hoy han debido nublarse como el comienzo del día, pero, a diferencia de éste, no han clareado cuando han sonado los timbales.
Sólo detalles pintureros de Díaz, que no ha logrado acoplarse con sus toros ni cuajar una faena, o al menos una serie, redondas. El sentido estético, ayuno de colocación, técnica y valor, no es suficiente.
Y voluntad de Iván Vicente, con algún pasaje bueno (sobre todo en el segundo), pero en general mal colocado en sus dos toros, dando muchísimos tirones y aburriendo al personal.
Como Ambel Posada, intentándolo pero con una estética vulgar. Nada que ver con lo que nos habían contado de este torero.
Y todos mal con la espada.
Al final, la sensación de que los toros tenían más, mucho más, que torear. Y que estos toreros, tal vez por la presión, por el miedo escénico, han perdido una oportunidad única de hacerse un hueco en el escalafón. Con lo difícil que está.
Hoy ha habido toros. De los Recitales, por más señas. Y se les ha podido hacer, en mayor o menor medida, toreo del bueno.
Y ha habido toreros. Porque los tres espadas, Curro Díaz, Iván Vicente y Ambel Posada ha habido alguna tarde que han demostrado que sabían torear. Pero hoy han debido nublarse como el comienzo del día, pero, a diferencia de éste, no han clareado cuando han sonado los timbales.
Sólo detalles pintureros de Díaz, que no ha logrado acoplarse con sus toros ni cuajar una faena, o al menos una serie, redondas. El sentido estético, ayuno de colocación, técnica y valor, no es suficiente.
Y voluntad de Iván Vicente, con algún pasaje bueno (sobre todo en el segundo), pero en general mal colocado en sus dos toros, dando muchísimos tirones y aburriendo al personal.
Como Ambel Posada, intentándolo pero con una estética vulgar. Nada que ver con lo que nos habían contado de este torero.
Y todos mal con la espada.
Al final, la sensación de que los toros tenían más, mucho más, que torear. Y que estos toreros, tal vez por la presión, por el miedo escénico, han perdido una oportunidad única de hacerse un hueco en el escalafón. Con lo difícil que está.
Miuras a la Padilla
Miura
Fundi
Padilla
Valverde
(3 de Mayo, Sevilla, -fin de feria-)
Un toro de Miura le dio un cornalón en el ojo a Faustino Posada en Sanlúcar de Barrameda, un primo de mi abuelo materno, toreaba con Juan Belmonte, hicieron venir a su padre de Sevilla y durante una noche agónica sufrió lo indecible hasta exhalar el espíritu.
A Faustino lo siguió Francisco, su hermano, que tenía algunos desajustes nerviosos, hay quien dice que iban a recogerlo al manicomio para torear.
Villalón escribió:
“A Faustino Posada que murió
lo siguió Francisco Majaró”
Tengo un corto de cine donde se lo ve toreando con Joselito en la inauguración de la Monumental de Barcelona. El padre de ambos había sido mayoral de Tablada, creo que Chaves Nogales cuenta como éste hacía la vista gorda para que pudieran hacer la luna, que es como llaman los cursis a torear de noche, con el Pasmo de Triana.
Esta dinastía –a la búsqueda de su gran figura- continuó con Antonio Posada, al que le pilló la Guerra y que fue, luego, asesor artístico durante muchos años de la Maestranza o Juan Posada al que las cornadas retiraron pronto (hoy reconocido crítico y escritor), pero que tuvo un capote templado que en algún vídeo hemos disfrutado.
Esta tarde torea en Madrid Ambel Posada el último vástago, no nos conocemos, ojalá sirva este recuerdo para darle suerte y no “jindama”.
Es de suponer que la afición, como la bravura de los toros, se propaga misteriosamente a través de los genes… o no. Taurinamente hablando yo soy de otro encaste hecho de Televisión Española y Canal +, vamos, como los Juampedro…, aunque todo cuenta.
Viene esta introducción para seguir con los Miura del achicharrante domingo pasado.
La Leyenda de Miura se forjó con la muerte del Espartero que, añado, había nació en la Alfalfa justo donde comienza la Calle Águilas donde nació mi madre….
Empieza usted de nuevo, ¿y Manolete?
Me contaba mi tío Antonio, a quien Dios tiene en su gloria, que de camino a La Granjuela que era el pueblo cordobés del padre de mi padre, por los polvorientos paisajes de Jaén y la Córdoba reseca de la posguerra, pasto del hambre y de la tremebunda mano negra, vio el cartel que anunciaba a Manolete en la Plaza de Toros de Linares…
¿Sigue?
Sigo. Quiero decir con esto que los Miuras se ha prestado ya a demasiadas mixtificaciones y que convendría poner a la ganadería en su sitio.
Es un tesoro disponer del encaste más antiguo, pero esto no significa que no haya degenerado hasta hacerse inmanejable, en lo que lo llevo visto. Hasta hoy, quizá.
Este encaste, además, era lidiado por Pepe Luis y por Manolete, luego era toreable.
Y puede volver a serlo. Si el público lo apreciara.
¿A qué este afán de consagrar a estos bellos bisontes de espectaculares capas a la innoble tarea de asustar al personal?
Si estamos en contra del toreo tremendista, también deberíamos estar en contra del toro tremendista, no del toro agresivo y pujante, sino del toro asesino, de esos de los que dice Esplá: “como te coja te parto en dos” y que dejan con su mirada –continúa el maestro de Alicante- más miedo que otros tabacazos previsibles.
Se repite demasiado este cartel en Sevilla, los toreros que vayan superando la prueba deberían torear otras ganaderías si las hubiera o hubiese, que parece que no. A Padilla, que ha desesperado de la idea de pegar un día un natural, ahora que los ha dado, ¿por qué no ponerlo en una corrida de dulce?
Y ahora al lío, pero rápido, que a las siete hay novillada en La Maestranza y me he colado en los terrenos de San Isidro para completar la gesta, nunca vista, de tener completada la reseña feriante de Sevilla.
El Fundi me gustó muchísimo con ambos antagonistas, especialmente con el segundo, la manera de andarle al toro, los pases acabados por alto alargados atrás, el macheteo por la cara, la seguridad ante los imponentes cornúpetas, (el primero parecía un Uro), oro viejo, como otras veces hemos dicho. Toreo arqueológico como los toros, precioso, pero para el aficionado. No cala en los tendidos de las ferias, pero sí en esta plaza, con la estocada bien recetada a la primera hubiera colgado alguna oreja en el esportón.
Este año, a diferencia del pasado, en el que uno de los hermanos ganaderos coincidió cerca de nuestro palco, sólo echaron un toro al corral de los de Miura, pero el del Serrano que salió no permitió a Valverde nada de nada ( a uno de esta ganadería había desorejado Manzanares) y, a la postre, fue el más Miura de los toros corridos. Apenas tengo recuerdos de lo que hizo Valverde en su primero, supongo que no hubo toro, nada.
En esto salió un maletilla del patio de cuadrillas (esto alguien tiene que hacérselo mirar), dicen que un aficionado práctico, que dio dos pases por alto bastante estimables y pudo hacer realidad su sueño, la lidia antigua en el albero viejo.
Hay que respetar los sueños.
Y Padilla puedo hacer realidad el suyo. Es un torero muy heterodoxo, pero hay que saber valorar lo que aporta también en la Plaza, cosas viejas y maneras de ciclón nuevo ¿no eran ciclones o vientos de levante lo que llegaban desde la tierra gaditana de Paquiro? Cádiz, la isla y los Puertos, no es sólo Paula o Galloso, pero, a la que se descuide, (perdonen la exageración) Padilla pudiera serlo. Me conmovió el vídeo de Canal Sur en el hotel con su familia y sus hijitos, rodeados en la alegría –hay que llevar la alegría a los toros-, pero también como quien se despide de los suyos para ir a la guerra. Como cuando el hijo de Héctor en la Ilíada lloraba al ver a su padre al calarse el aterrador yelmo de Ilión. El capote de paseo que Padilla no sabe o no quiere liarse.
Alguna vez ha dicho guasonamente que ya no torea de salón porque nunca va a poder dar un pase artístico, pero algo se le ha pegado de su amigo Morante.” ¡Los toros que torea el Morante, esos son lo que yo quiero!" le decía a su hijo.
Han afeado al segundo toro, Platero (¡qué nombre más bien puesto para una embestida tan dulce! ) su pastueña condición, pero Padilla nunca olvidó que se trataba de un Miura, si no, hubiera cuajado todavía una faena más profunda. El toro aprendía rápido.
Toreó con mucha delicadeza, seriedad y gusto, con pases suaves nobles, ligados y cadenciosos, aunque sea Padilla. Pedimos muy contentos la oreja. Porque con tantísimo calor como el que hacía, el día más ardoroso de la fiesta, apoyado en los hierros del balcón como en una fragua candente, necesitábamos eso: Miuras a la Padilla para celebrar el final de la feria más aburrida del mundo.
PS: Y, tras la feria, la bruma del septentrión invade las calles hanseáticas de la industrial Sevilla que rápidamente vuelve a su infatigable trasiego comercial y calvinista… ¡Y después de la Feria para el Rocío!
Fundi
Padilla
Valverde
(3 de Mayo, Sevilla, -fin de feria-)
Un toro de Miura le dio un cornalón en el ojo a Faustino Posada en Sanlúcar de Barrameda, un primo de mi abuelo materno, toreaba con Juan Belmonte, hicieron venir a su padre de Sevilla y durante una noche agónica sufrió lo indecible hasta exhalar el espíritu.
A Faustino lo siguió Francisco, su hermano, que tenía algunos desajustes nerviosos, hay quien dice que iban a recogerlo al manicomio para torear.
Villalón escribió:
“A Faustino Posada que murió
lo siguió Francisco Majaró”
Tengo un corto de cine donde se lo ve toreando con Joselito en la inauguración de la Monumental de Barcelona. El padre de ambos había sido mayoral de Tablada, creo que Chaves Nogales cuenta como éste hacía la vista gorda para que pudieran hacer la luna, que es como llaman los cursis a torear de noche, con el Pasmo de Triana.
Esta dinastía –a la búsqueda de su gran figura- continuó con Antonio Posada, al que le pilló la Guerra y que fue, luego, asesor artístico durante muchos años de la Maestranza o Juan Posada al que las cornadas retiraron pronto (hoy reconocido crítico y escritor), pero que tuvo un capote templado que en algún vídeo hemos disfrutado.
Esta tarde torea en Madrid Ambel Posada el último vástago, no nos conocemos, ojalá sirva este recuerdo para darle suerte y no “jindama”.
Es de suponer que la afición, como la bravura de los toros, se propaga misteriosamente a través de los genes… o no. Taurinamente hablando yo soy de otro encaste hecho de Televisión Española y Canal +, vamos, como los Juampedro…, aunque todo cuenta.
Viene esta introducción para seguir con los Miura del achicharrante domingo pasado.
La Leyenda de Miura se forjó con la muerte del Espartero que, añado, había nació en la Alfalfa justo donde comienza la Calle Águilas donde nació mi madre….
Empieza usted de nuevo, ¿y Manolete?
Me contaba mi tío Antonio, a quien Dios tiene en su gloria, que de camino a La Granjuela que era el pueblo cordobés del padre de mi padre, por los polvorientos paisajes de Jaén y la Córdoba reseca de la posguerra, pasto del hambre y de la tremebunda mano negra, vio el cartel que anunciaba a Manolete en la Plaza de Toros de Linares…
¿Sigue?
Sigo. Quiero decir con esto que los Miuras se ha prestado ya a demasiadas mixtificaciones y que convendría poner a la ganadería en su sitio.
Es un tesoro disponer del encaste más antiguo, pero esto no significa que no haya degenerado hasta hacerse inmanejable, en lo que lo llevo visto. Hasta hoy, quizá.
Este encaste, además, era lidiado por Pepe Luis y por Manolete, luego era toreable.
Y puede volver a serlo. Si el público lo apreciara.
¿A qué este afán de consagrar a estos bellos bisontes de espectaculares capas a la innoble tarea de asustar al personal?
Si estamos en contra del toreo tremendista, también deberíamos estar en contra del toro tremendista, no del toro agresivo y pujante, sino del toro asesino, de esos de los que dice Esplá: “como te coja te parto en dos” y que dejan con su mirada –continúa el maestro de Alicante- más miedo que otros tabacazos previsibles.
Se repite demasiado este cartel en Sevilla, los toreros que vayan superando la prueba deberían torear otras ganaderías si las hubiera o hubiese, que parece que no. A Padilla, que ha desesperado de la idea de pegar un día un natural, ahora que los ha dado, ¿por qué no ponerlo en una corrida de dulce?
Y ahora al lío, pero rápido, que a las siete hay novillada en La Maestranza y me he colado en los terrenos de San Isidro para completar la gesta, nunca vista, de tener completada la reseña feriante de Sevilla.
El Fundi me gustó muchísimo con ambos antagonistas, especialmente con el segundo, la manera de andarle al toro, los pases acabados por alto alargados atrás, el macheteo por la cara, la seguridad ante los imponentes cornúpetas, (el primero parecía un Uro), oro viejo, como otras veces hemos dicho. Toreo arqueológico como los toros, precioso, pero para el aficionado. No cala en los tendidos de las ferias, pero sí en esta plaza, con la estocada bien recetada a la primera hubiera colgado alguna oreja en el esportón.
Este año, a diferencia del pasado, en el que uno de los hermanos ganaderos coincidió cerca de nuestro palco, sólo echaron un toro al corral de los de Miura, pero el del Serrano que salió no permitió a Valverde nada de nada ( a uno de esta ganadería había desorejado Manzanares) y, a la postre, fue el más Miura de los toros corridos. Apenas tengo recuerdos de lo que hizo Valverde en su primero, supongo que no hubo toro, nada.
En esto salió un maletilla del patio de cuadrillas (esto alguien tiene que hacérselo mirar), dicen que un aficionado práctico, que dio dos pases por alto bastante estimables y pudo hacer realidad su sueño, la lidia antigua en el albero viejo.
Hay que respetar los sueños.
Y Padilla puedo hacer realidad el suyo. Es un torero muy heterodoxo, pero hay que saber valorar lo que aporta también en la Plaza, cosas viejas y maneras de ciclón nuevo ¿no eran ciclones o vientos de levante lo que llegaban desde la tierra gaditana de Paquiro? Cádiz, la isla y los Puertos, no es sólo Paula o Galloso, pero, a la que se descuide, (perdonen la exageración) Padilla pudiera serlo. Me conmovió el vídeo de Canal Sur en el hotel con su familia y sus hijitos, rodeados en la alegría –hay que llevar la alegría a los toros-, pero también como quien se despide de los suyos para ir a la guerra. Como cuando el hijo de Héctor en la Ilíada lloraba al ver a su padre al calarse el aterrador yelmo de Ilión. El capote de paseo que Padilla no sabe o no quiere liarse.
Alguna vez ha dicho guasonamente que ya no torea de salón porque nunca va a poder dar un pase artístico, pero algo se le ha pegado de su amigo Morante.” ¡Los toros que torea el Morante, esos son lo que yo quiero!" le decía a su hijo.
Han afeado al segundo toro, Platero (¡qué nombre más bien puesto para una embestida tan dulce! ) su pastueña condición, pero Padilla nunca olvidó que se trataba de un Miura, si no, hubiera cuajado todavía una faena más profunda. El toro aprendía rápido.
Toreó con mucha delicadeza, seriedad y gusto, con pases suaves nobles, ligados y cadenciosos, aunque sea Padilla. Pedimos muy contentos la oreja. Porque con tantísimo calor como el que hacía, el día más ardoroso de la fiesta, apoyado en los hierros del balcón como en una fragua candente, necesitábamos eso: Miuras a la Padilla para celebrar el final de la feria más aburrida del mundo.
PS: Y, tras la feria, la bruma del septentrión invade las calles hanseáticas de la industrial Sevilla que rápidamente vuelve a su infatigable trasiego comercial y calvinista… ¡Y después de la Feria para el Rocío!
Madrid (9 de mayo de 2009) - Reflexiones acerca del valor, la suerte, la técnica y la estética
Uno acude cada tarde a los toros con la mera intención de disfrutar. Sin mayores pretensiones. Sin tratar de construir extrañas teorías taurómacas o dilucidar el futuro de la fiesta. Las reflexiones son para el invierno como las bicicletas son para el verano.
Pero la tercera de San Isidro da para echar de comer un rato a las neuronas.
Confirmó David Mora, que se mostró toda la tarde con una valentía que daba pavor. Serio. Rotundo. Pero sin eco. Y a partir de aquí uno se pregunta si el toro con el debía confirmar, el primero que saltó a la arena y al que recibió con una larga cambiada frente a chiqueros casi en el centro del ruedo, debió ser devuelto. El toro claudicó varias veces, pero demostraba una condición extraordinaria. En estos casos, ¿debe ser el Presidente el único que decida qué hacer con el toro o un torero que confirma en Madrid debe tener el derecho a decidir si quiere darle una oportunidad al toro y concederse él mismo la oportunidad de sacarle faena? Ítem más. Cuando se corrió el turno y salió un toro más complicado, con un peligro que no se apreciaba tanto en el tendido como en el ruedo, ¿qué fue lo que realmente sucedió, que era imposible sacar nada a ese toro, que no acababa de darle salida en los muletazos o ambas cosas a la vez? Y con el capote, tremendamente predispuesto toda la tarde, acudiendo a todos los quites que le correspondían y ejecutando alguna chicuelina y alguna media excepcionales, pero sin que le viéramos una sola verónica, ¿era sólo que era difícil templar a los toros de salida o por algún extraño motivo encogía los brazos al ejecutar la verónica, dejándolos sueltos en las medias y ajustándolos hasta lo imposible en las chicuelinas? Y en el quinto, que la plaza quiso ver como bueno después del gran cuarto, pero que sin duda no lo era tanto, ¿era tan violento como parecería deducirse de las veces que le desarmó o es que a su insistencia le faltó algo de técnica? Lo que no se presta a ninguna duda o reflexión son sus estocadas: magníficamente ejecutadas y precisas en sus dos toros. A mí me quedan ganas de verle alguna tarde más. A ver si consigo despejar algunas incógnitas.
Abellán venía tremendamente predispuesto. Y lo pagó con una cornada. El toro era peligroso, se revolvía rapidísimo y Miguel insistía una y otra vez por ambos pitones. En una de esas, el toro acertó a meterle el pitón por la parte trasera de la rodilla y lo que parecía un puntazo resultó ser una cornada de quince centímetros que le obligó a ir a la enfermería después de matar el toro. Tuvieron que intervenirle y no pudo lidiar el cuarto, un toro al que Capea cortó una oreja pero que permitía un toreo grande que Abellán no pudo siquiera intentar. Con lo que uno se pregunta si cuando es evidente que a un toro no se le puede sacar nada y además es peligroso y te está buscando, el torero debe seguir demostrando su capacidad de trabajo o si debe aligerar la faena y esperar que el siguiente salga con otras intenciones. Si Abellán hubiera cortado antes su faena al segundo de la tarde, tal vez ahora estaríamos hablando de un triunfo grande por su parte. Con lo que hizo, se llevó una cornada y sólo reconocemos su valor.
… Y Capea. De los tres toros que mató hubo uno, el cuarto, que era para cortarle las dos orejas. Y los otros dos fueron menos fieros que los tres que han quedado reseñados. En estos últimos, se puso y los llevó como pudo, con algo de técnica pero sin que se supiera muy bien qué era lo que pretendía hacer. En el cuarto, parece que hizo su toreo. Si es así, a mí su toreo no me gusta. No templó en ningún momento, no se colocó bien en ninguna de las series, toreó de forma mecánica y apresurada y dio series cortas a un toro que permitía un toreo mucho más largo y ligado. Eso sí, un respeto a sus ganas, a la voltereta que se llevó y a la gran estocada que recetó a este toro. Las reflexiones aquí son aún de mayor enjundia: la oreja que se llevó fue pedida de forma mayoritaria por el público, ¿no será que Capea es un profeta de este tiempo, un ejemplo paradigmático de cómo la mayoría puede elegir a quien prefiere aún cuando no elija a los mejores? Así en el toreo como en la política…
Pero la tercera de San Isidro da para echar de comer un rato a las neuronas.
Confirmó David Mora, que se mostró toda la tarde con una valentía que daba pavor. Serio. Rotundo. Pero sin eco. Y a partir de aquí uno se pregunta si el toro con el debía confirmar, el primero que saltó a la arena y al que recibió con una larga cambiada frente a chiqueros casi en el centro del ruedo, debió ser devuelto. El toro claudicó varias veces, pero demostraba una condición extraordinaria. En estos casos, ¿debe ser el Presidente el único que decida qué hacer con el toro o un torero que confirma en Madrid debe tener el derecho a decidir si quiere darle una oportunidad al toro y concederse él mismo la oportunidad de sacarle faena? Ítem más. Cuando se corrió el turno y salió un toro más complicado, con un peligro que no se apreciaba tanto en el tendido como en el ruedo, ¿qué fue lo que realmente sucedió, que era imposible sacar nada a ese toro, que no acababa de darle salida en los muletazos o ambas cosas a la vez? Y con el capote, tremendamente predispuesto toda la tarde, acudiendo a todos los quites que le correspondían y ejecutando alguna chicuelina y alguna media excepcionales, pero sin que le viéramos una sola verónica, ¿era sólo que era difícil templar a los toros de salida o por algún extraño motivo encogía los brazos al ejecutar la verónica, dejándolos sueltos en las medias y ajustándolos hasta lo imposible en las chicuelinas? Y en el quinto, que la plaza quiso ver como bueno después del gran cuarto, pero que sin duda no lo era tanto, ¿era tan violento como parecería deducirse de las veces que le desarmó o es que a su insistencia le faltó algo de técnica? Lo que no se presta a ninguna duda o reflexión son sus estocadas: magníficamente ejecutadas y precisas en sus dos toros. A mí me quedan ganas de verle alguna tarde más. A ver si consigo despejar algunas incógnitas.
Abellán venía tremendamente predispuesto. Y lo pagó con una cornada. El toro era peligroso, se revolvía rapidísimo y Miguel insistía una y otra vez por ambos pitones. En una de esas, el toro acertó a meterle el pitón por la parte trasera de la rodilla y lo que parecía un puntazo resultó ser una cornada de quince centímetros que le obligó a ir a la enfermería después de matar el toro. Tuvieron que intervenirle y no pudo lidiar el cuarto, un toro al que Capea cortó una oreja pero que permitía un toreo grande que Abellán no pudo siquiera intentar. Con lo que uno se pregunta si cuando es evidente que a un toro no se le puede sacar nada y además es peligroso y te está buscando, el torero debe seguir demostrando su capacidad de trabajo o si debe aligerar la faena y esperar que el siguiente salga con otras intenciones. Si Abellán hubiera cortado antes su faena al segundo de la tarde, tal vez ahora estaríamos hablando de un triunfo grande por su parte. Con lo que hizo, se llevó una cornada y sólo reconocemos su valor.
… Y Capea. De los tres toros que mató hubo uno, el cuarto, que era para cortarle las dos orejas. Y los otros dos fueron menos fieros que los tres que han quedado reseñados. En estos últimos, se puso y los llevó como pudo, con algo de técnica pero sin que se supiera muy bien qué era lo que pretendía hacer. En el cuarto, parece que hizo su toreo. Si es así, a mí su toreo no me gusta. No templó en ningún momento, no se colocó bien en ninguna de las series, toreó de forma mecánica y apresurada y dio series cortas a un toro que permitía un toreo mucho más largo y ligado. Eso sí, un respeto a sus ganas, a la voltereta que se llevó y a la gran estocada que recetó a este toro. Las reflexiones aquí son aún de mayor enjundia: la oreja que se llevó fue pedida de forma mayoritaria por el público, ¿no será que Capea es un profeta de este tiempo, un ejemplo paradigmático de cómo la mayoría puede elegir a quien prefiere aún cuando no elija a los mejores? Así en el toreo como en la política…
sábado, 9 de mayo de 2009
Otro sinsabor
Por razones laborales tuve que prescindir de la primera de San Isidro. Me hubiera gustado ver a mi paisano Emilio de Justo. Conseguir la primera oreja de la feria siempre es importante (puede incluso, permitir alguna sustitución). Aunque lo realmente importante es cómo se toree y la sensación que se deja en los aficionados. A juicio de mis vecinos de abono la faena no fue de oreja aunque reconocen pases meritorios y una gran estocada. Parece que la tarde fue tan desastrosa en lo relativo a los toros, que cuando se atisbó algo de toreo en el sexto algunos entraron en trance. Vaya en todo caso mi enhorabuena para De Justo.
La segunda no dio ni un momento de alegría. A los toros de Gerardo Ortega les faltaba casta y fueron peligrosos (casi todos buscaban el pecho del torero). El de Sepúlveda que hizo quinto también sin clase y parado.
Barrera pasó absolutamente inédito con dos toros imposibles.
Leandro, en el segundo de la tarde, dio algún natural estimable, aunque quedó la duda de si con algo más de técnica se le hubiera podido sacar algo más (entiéndase “algo” de forma absolutamente estricta, esto es, una tanda o dos compactas, y nada más). En el quinto se llevó un susto cuando el de Sepúlveda se lo echó a los lomos; el toro, parado, cuando se arrancaba se quedaba muy corto, él trató de sacar algún pase estimable y lo único que consiguió es que le volteara. El arrimón que se pegó al final era perfectamente prescindible.
Sergio Aguilar mostró buena disposición toda la tarde. Pero sin colaboración del toro la disposición no sirve de mucho. Y quedó, además, la sensación, de que le falta algo de técnica con la capa y de una mejor colocación con la muleta. Con el capote sólo le vimos unas gaoneras en el quite al primero de Leandro; en sus toros, nada destacado. En la muleta, el tercero pasaba muy despacio, sin gran emoción pero permitiendo que se diera algún pase; Aguilar los dio, sobre todo con la izquierda, pero desde un sitio desde el que era difícil conectar con el público y ligar las series. El sexto también pasaba y la historia se repitió, añadiéndose algunos enganchones. Uno de los aficionados que andaba por allí comentaba que le faltaba vaciar los pases. Puede ser. En todo caso, ni con mucha más técnica hubiera podido ser aquella una gran tarde de toros.
La segunda no dio ni un momento de alegría. A los toros de Gerardo Ortega les faltaba casta y fueron peligrosos (casi todos buscaban el pecho del torero). El de Sepúlveda que hizo quinto también sin clase y parado.
Barrera pasó absolutamente inédito con dos toros imposibles.
Leandro, en el segundo de la tarde, dio algún natural estimable, aunque quedó la duda de si con algo más de técnica se le hubiera podido sacar algo más (entiéndase “algo” de forma absolutamente estricta, esto es, una tanda o dos compactas, y nada más). En el quinto se llevó un susto cuando el de Sepúlveda se lo echó a los lomos; el toro, parado, cuando se arrancaba se quedaba muy corto, él trató de sacar algún pase estimable y lo único que consiguió es que le volteara. El arrimón que se pegó al final era perfectamente prescindible.
Sergio Aguilar mostró buena disposición toda la tarde. Pero sin colaboración del toro la disposición no sirve de mucho. Y quedó, además, la sensación, de que le falta algo de técnica con la capa y de una mejor colocación con la muleta. Con el capote sólo le vimos unas gaoneras en el quite al primero de Leandro; en sus toros, nada destacado. En la muleta, el tercero pasaba muy despacio, sin gran emoción pero permitiendo que se diera algún pase; Aguilar los dio, sobre todo con la izquierda, pero desde un sitio desde el que era difícil conectar con el público y ligar las series. El sexto también pasaba y la historia se repitió, añadiéndose algunos enganchones. Uno de los aficionados que andaba por allí comentaba que le faltaba vaciar los pases. Puede ser. En todo caso, ni con mucha más técnica hubiera podido ser aquella una gran tarde de toros.
viernes, 8 de mayo de 2009
Madrid (3 de mayo de 2009) - Ceremonias de la nada
¡Ay de aquellos años en los que había una tarde, al menos una, de la Feria de la Comunidad, de toreros y ganadería de renombre! ¡En las que incluso podía llegar el triunfo!
Este año los carteles evidenciaban una desgana (o desfachatez) asombrosa. Pero el domingo era tarde de ceremonias. Tarde de ceremonias y de nada más.
La ganadería de Adelaida Rodríguez ganaba antigüedad (léase, que era la primera vez que lidiaba toros en la Plaza de Las Ventas). Los toros estaban bien presentados y alguno se dejó. Pero poco, muy poco. Y sin que ello significara en ningún momento bravura ni casta. Si así andan los que luchan por hacerse un hueco cómo no estarán los que se han ganado ya un puesto entre las ganadería de prestigio y han dejado de notar la presión de tener que convencer a las figuras que pidan sus toros… ¡Cómo estarán! ¿Cómo en Sevilla?
Confirmaba alternativa y abría cartel José Calvo, torero valenciano con más de trece años de alternativa que se dejaba caer por el coso de la calle de Alcalá. El año pasado toreó una sola corrida, en Valencia, debió hacerlo bien y aquello le ha servido para que le coloquen en Madrid. Pero como la suerte no acostumbra a repetirse, pasó lo que resultaba más probable, que se le notaran las carencias propias de la falta de oficio. Para mi gusto, le tocó el mejor toro (el primero) y no supo aprovechar todo lo que tenía, que no era un cortijo en cada pitón, pero sí dos o tres corridas más que asegurarse y con las que seguir insistiendo. Toreó bien en algunas series, pero sin intensidad, sin bajar la mano, poder al toro,… Esta vez no pudo ser. Entre otras cosas porque se eternizó en sus dos toros con el descabello. El cuarto era un toro imposible y la faena resultó completamente intrascendente.
López Chaves está más placeado. Y algo se le nota. Pero también menos de lo que sería de esperar. En su primero, un toro con sus complicaciones, estuvo algo despistado. Y en el quinto, un toro que iba, dio bastantes pases, pero casi siempre fuera del sitio en el que podía parar, templar y mandar. Toreo al hilo del pitón y tirando líneas.
Andrés Palacios nos hizo ilusionarnos con alguna de las verónicas que instrumentó en el recibo al tercero, pero a la faena de muleta le faltó hondura. Muchos pases, pero pocos templando la embestida y llevando toreado al animal. Algo mejor en los adornos por bajo y buena estocada. En el sexto empezó la faena de muleta con varios pases por alto sin moverse; buena disposición y muchos pases, pero en general acelerados y con enganchones. El publico le agradeció la disposición.
Tarde aburrida. ¿Tarde de presagios? ¿De más ceremonias de la nada? ¿De más nada sin ni siquiera ceremonias, ni liturgias, ni emoción,…?
Este año los carteles evidenciaban una desgana (o desfachatez) asombrosa. Pero el domingo era tarde de ceremonias. Tarde de ceremonias y de nada más.
La ganadería de Adelaida Rodríguez ganaba antigüedad (léase, que era la primera vez que lidiaba toros en la Plaza de Las Ventas). Los toros estaban bien presentados y alguno se dejó. Pero poco, muy poco. Y sin que ello significara en ningún momento bravura ni casta. Si así andan los que luchan por hacerse un hueco cómo no estarán los que se han ganado ya un puesto entre las ganadería de prestigio y han dejado de notar la presión de tener que convencer a las figuras que pidan sus toros… ¡Cómo estarán! ¿Cómo en Sevilla?
Confirmaba alternativa y abría cartel José Calvo, torero valenciano con más de trece años de alternativa que se dejaba caer por el coso de la calle de Alcalá. El año pasado toreó una sola corrida, en Valencia, debió hacerlo bien y aquello le ha servido para que le coloquen en Madrid. Pero como la suerte no acostumbra a repetirse, pasó lo que resultaba más probable, que se le notaran las carencias propias de la falta de oficio. Para mi gusto, le tocó el mejor toro (el primero) y no supo aprovechar todo lo que tenía, que no era un cortijo en cada pitón, pero sí dos o tres corridas más que asegurarse y con las que seguir insistiendo. Toreó bien en algunas series, pero sin intensidad, sin bajar la mano, poder al toro,… Esta vez no pudo ser. Entre otras cosas porque se eternizó en sus dos toros con el descabello. El cuarto era un toro imposible y la faena resultó completamente intrascendente.
López Chaves está más placeado. Y algo se le nota. Pero también menos de lo que sería de esperar. En su primero, un toro con sus complicaciones, estuvo algo despistado. Y en el quinto, un toro que iba, dio bastantes pases, pero casi siempre fuera del sitio en el que podía parar, templar y mandar. Toreo al hilo del pitón y tirando líneas.
Andrés Palacios nos hizo ilusionarnos con alguna de las verónicas que instrumentó en el recibo al tercero, pero a la faena de muleta le faltó hondura. Muchos pases, pero pocos templando la embestida y llevando toreado al animal. Algo mejor en los adornos por bajo y buena estocada. En el sexto empezó la faena de muleta con varios pases por alto sin moverse; buena disposición y muchos pases, pero en general acelerados y con enganchones. El publico le agradeció la disposición.
Tarde aburrida. ¿Tarde de presagios? ¿De más ceremonias de la nada? ¿De más nada sin ni siquiera ceremonias, ni liturgias, ni emoción,…?
jueves, 7 de mayo de 2009
La feria de Cáceres
Hace mucho que no voy.
http://www.europapress.es/extremadura/caceres-00381/noticia-torero-jairo-miguel-presentara-espana-feria-san-fernando-caceres-20090506151700.html
Se presenta Jairo Miguel.
- Jueves 28 de mayo. Novillos de Murteira Grave para Fernando Tendero, José Augusto Moura y Sergio Pulido.
- Viernes 29 de mayo. Reses de Manuel y Mario Vinhas para los rejoneadores Rui Fernandes, Sergio Galán y Leonardo Hernández.
- Sábado 30 de mayo. Toros de Jandilla para Antonio Ferrera, Miguel Ángel Perera y Jairo Miguel, que se presentará en España.
Domingo 31 de mayo. Toros de Garcigrande para El Fandi, Cayetano y Emilio de Justo
http://www.europapress.es/extremadura/caceres-00381/noticia-torero-jairo-miguel-presentara-espana-feria-san-fernando-caceres-20090506151700.html
Se presenta Jairo Miguel.
- Jueves 28 de mayo. Novillos de Murteira Grave para Fernando Tendero, José Augusto Moura y Sergio Pulido.
- Viernes 29 de mayo. Reses de Manuel y Mario Vinhas para los rejoneadores Rui Fernandes, Sergio Galán y Leonardo Hernández.
- Sábado 30 de mayo. Toros de Jandilla para Antonio Ferrera, Miguel Ángel Perera y Jairo Miguel, que se presentará en España.
Domingo 31 de mayo. Toros de Garcigrande para El Fandi, Cayetano y Emilio de Justo
martes, 5 de mayo de 2009
Una tarde de toros
Toros de El Pilar
Luis Francisco Esplá
Manuel Díaz, el Cordobés bis
Javier Conde
(2 de Mayo)
Sabías a lo que venías, así que disfruta de la tarde de toros de pueblo grande que te aguarda, en mejor compañía, además, que nunca.
Porque fuiste a ver al Cordobés –hijo- y a Esplá –ya, padre-, acompañado por tu propio padre y así ninguna tarde puede ser mala.
Te hubiera gustado que en el cartel hubiese toreros: exquisiteces de Manzanares, filigranas de Morante, temple y mando del El Juli, naturales Talavantes...
Te hubiera gustado que la Plaza estuviese a reventar, aunque a él se lo pareciera, y que hubiera crujido la cal, el albero y el mortero con los olés de la pureza.
Pero esa tarde la Maestranza, cual real de la feria, estaba guasona, fácil y encharcada, y por eso saltó la rana al grito de ¡torero, torero!
Aún así, ¡oh destino peregrino! Pudo ver, después de más de 100 toros arrastrados, los toros más bravos y buenos en la muleta de todo el serial.
Así era el de Conde primero, pastueño y dócil, con el que apuntó lo que al final no fue sino vuelo de almohadillas (esta no es la Maestranza habitual, pero es posible que vuelva como los Jandillas, si la empresa sigue siendo la de costumbre), porque al segundo ni lo quiso ver.
Y mejor todavía el quinto del Cordobés, quien por vergüenza ajena hasta mando callar a quienes le gritaban ¡torero, torero! en la costa del sol de la plaza... Había que gritar, ¡toro, toro! ¡Qué maravilla de embestida y cómo hundía el hocico! Claro que ya todo nos parece bueno visto lo visto. Peticiones hubo de oreja, estamos en democracia, pero nos salvo la aristocracia. Algo es algo.
Este toro ha sido el toro de la feria.
Y Esplá, traje nazareno y oro, berrendo en obispo y oro viejo, por eso de la tripa...
El capote y la muleta con el envés azul, la montera calada en la faena... se va un torero y una tauromaquia. Y se va en sombras, ni se animó a banderillear ni parecía que más pudiera esperarse. Pero qué más da ¡con Dios, maestro!
¡Ay aquella tarde en la que vimos por la Televisión –vivía yo en Aracena- salir a lo panaderos, a los menestrales, a los tipógrafos, a los ujieres de Madrid, llevando a hombros a toros y toreros sobre la tarde prendida en el corbatín anudado al toro victorínico!
¡Ay aquellas tardes de otoño dorado en que yo estudiaba en Madrid y cosían la tarde pares de banderillas blancas y mediterráneas, al quiebro, de frente y por derecho con torera gallardía y majestad antigua!
Adiós Esplá de Jazz y smoking, de capote azul y montera de huecograbado.
Adiós siglo XIX, nosotros ya no somos los mismos, ¿verdad papá?
El año que viene te vienes el Domingo de Resurrección a ver a José Tomás, a Perera y a Morante abrir la Puerta del Príncipe, la Puerta de la Vida.
Luis Francisco Esplá
Manuel Díaz, el Cordobés bis
Javier Conde
(2 de Mayo)
Sabías a lo que venías, así que disfruta de la tarde de toros de pueblo grande que te aguarda, en mejor compañía, además, que nunca.
Porque fuiste a ver al Cordobés –hijo- y a Esplá –ya, padre-, acompañado por tu propio padre y así ninguna tarde puede ser mala.
Te hubiera gustado que en el cartel hubiese toreros: exquisiteces de Manzanares, filigranas de Morante, temple y mando del El Juli, naturales Talavantes...
Te hubiera gustado que la Plaza estuviese a reventar, aunque a él se lo pareciera, y que hubiera crujido la cal, el albero y el mortero con los olés de la pureza.
Pero esa tarde la Maestranza, cual real de la feria, estaba guasona, fácil y encharcada, y por eso saltó la rana al grito de ¡torero, torero!
Aún así, ¡oh destino peregrino! Pudo ver, después de más de 100 toros arrastrados, los toros más bravos y buenos en la muleta de todo el serial.
Así era el de Conde primero, pastueño y dócil, con el que apuntó lo que al final no fue sino vuelo de almohadillas (esta no es la Maestranza habitual, pero es posible que vuelva como los Jandillas, si la empresa sigue siendo la de costumbre), porque al segundo ni lo quiso ver.
Y mejor todavía el quinto del Cordobés, quien por vergüenza ajena hasta mando callar a quienes le gritaban ¡torero, torero! en la costa del sol de la plaza... Había que gritar, ¡toro, toro! ¡Qué maravilla de embestida y cómo hundía el hocico! Claro que ya todo nos parece bueno visto lo visto. Peticiones hubo de oreja, estamos en democracia, pero nos salvo la aristocracia. Algo es algo.
Este toro ha sido el toro de la feria.
Y Esplá, traje nazareno y oro, berrendo en obispo y oro viejo, por eso de la tripa...
El capote y la muleta con el envés azul, la montera calada en la faena... se va un torero y una tauromaquia. Y se va en sombras, ni se animó a banderillear ni parecía que más pudiera esperarse. Pero qué más da ¡con Dios, maestro!
¡Ay aquella tarde en la que vimos por la Televisión –vivía yo en Aracena- salir a lo panaderos, a los menestrales, a los tipógrafos, a los ujieres de Madrid, llevando a hombros a toros y toreros sobre la tarde prendida en el corbatín anudado al toro victorínico!
¡Ay aquellas tardes de otoño dorado en que yo estudiaba en Madrid y cosían la tarde pares de banderillas blancas y mediterráneas, al quiebro, de frente y por derecho con torera gallardía y majestad antigua!
Adiós Esplá de Jazz y smoking, de capote azul y montera de huecograbado.
Adiós siglo XIX, nosotros ya no somos los mismos, ¿verdad papá?
El año que viene te vienes el Domingo de Resurrección a ver a José Tomás, a Perera y a Morante abrir la Puerta del Príncipe, la Puerta de la Vida.
lunes, 4 de mayo de 2009
Los jueves, Morante
Jueves 14 de mayo, Madrid
Jueves 21 de mayo, Madrid
Jueves 28 demayo, Córdoba
y si no tienen suficiente con tres jueves que reluzcan más que el sol de mayo, siempre pueden echar mano de un 5J (como el de Tomás en Madrid el año pasado o el previsible 5 de Julio en Barcelona)
Viernes 5 de junio (5J), Madrid.
Avisados quedan, amigos.
Visto el juego de los toros otra cosa no hay, salvo, ah, sí, disculpen, la "J" mayúscula del JULI.
Jueves 21 de mayo, Madrid
Jueves 28 demayo, Córdoba
y si no tienen suficiente con tres jueves que reluzcan más que el sol de mayo, siempre pueden echar mano de un 5J (como el de Tomás en Madrid el año pasado o el previsible 5 de Julio en Barcelona)
Viernes 5 de junio (5J), Madrid.
Avisados quedan, amigos.
Visto el juego de los toros otra cosa no hay, salvo, ah, sí, disculpen, la "J" mayúscula del JULI.
Un toro de verdad
Fuente-Ymbro para...
Salvador Vega
Antonio Ferrera
Matías Tejela
(1 de Mayo)
Lástima es que las figuras no se apunten a toros de casta más contrastada y menos supuesta, en esta corrida (ya era hora) salieron toros al menos con fiereza y que requerían lidiadores o toreadores de verdad.
Salvador Vega estuvo ausente como los sindicatos, pero es un gran artista, lo hemos visto.
Antonio Ferrera exageró el habitual número de las banderillas, con ese salto forzado que a veces parece sobreactuado, pero que, desde luego, traslada mucha más emoción que el Fandy(sic).
Especialmente meritorios son los dos pares que puso por los adentros tras un quiebro en el segundo de los toros.
Sólo por ver esto –este par, el segundo- merece la pena venir a la Plaza, ahora que Esplá se va en sombra es una pena pensar en toda esta torería echada a perder .
Con la muleta no brilla igual, aunque dio una curiosa serie, montera en mano, hasta que pudo brindar al llorado Montoliú, al cielo de los banderilleros.
Importaba el brindis más que la faena, eso lo supimos luego. ¡Bravo Antonio!
Antonio Ferrera nació en Ibiza, pero es extremeño, también me encargaron para él una letra, que se cayó del cartel, si es que no se cae la feria entera, no encuentro mejor ocasión para ponerla que ahora, para animarnos un poco tras tanto toro desecho.
(Léase al amparo de los limitados convencionalismos del género)
Heroico Ferrera
Nadie tiene más poder
ni gracia banderillera
que tiene Antonio Ferrera
frente a la cara del toro,
torero de plata y oro,
extremeño de cartel.
Como un guerrero minoico
llegado de Ibiza y Creta
enviado del Rey Minos
y con un valor estoico
al poder de su muleta
somete a los Victorinos.
Y es el trance tan heroico,
tan trágica la belleza
que todos gritan: ¡Olé,
nadie tiene más poder
ni gracia banderillera
que tiene Antonio Ferrera
extremeño de cartel!
De la Feria de Sevilla
a la Feria del Pilar,
por las plazas de Castilla
y los cosos de ultramar
así dice a su cuadrilla
el Capitán General
del Tercio de Banderillas:
“Todos para el callejón
solo el toro para mí
que hemos nacido los dos
para triunfar o morir.”
“Y vente, torito, vente,
deja que te prenda flores
en tres pares relucientes.
Seis rosas de tres colores,
cortadas en el Guadiana,
negras como mi montera
verdes como las encinas
y blancas como la mañana,
cuando ondea mi bandera
en tremendas banderillas
asomado a tu balcón
que soy Antonio Ferrera,
que soy Antonio Ferrera
extremeño y matador.”
“Y todos para el callejón
solo el toro para mí
que hemos nacido los dos
para triunfar o morir.”
¡Nadie tiene más poder
ni gracia banderillera
que tiene Antonio Ferrera
extremeño de cartel!
Matías Tejela se encontró con dos de los mejores toros de la feria, el primero tenía una preciosa embestida toreable, pero no se amoldó y el segundo ha sido de los toros que da alegría ver, exigiendo más, apretando, pidiendo guerra. ¡Qué difícil es estar delante de un toro bravo! Se le premió con una oreja al valor, tuvo mérito porque sólo ha toreado una corrida en un año y no se quitó de en medio que es lo que hubiese hecho el 90% del escalafón, aunque yo no aprobase la factura de su faena, demasiado enganchada y sin compás.
Creo que este toro, de todas formas, sólo hubiesen sido capaz de lidiarlo -¡ojo, de lidiarlo!, José Tomás, Perera y el Juli, además del Cid de otros años y el Morante de éste.
Pero es que además Morante es el que mejor banderillea, marismeño de cartel.
Salvador Vega
Antonio Ferrera
Matías Tejela
(1 de Mayo)
Lástima es que las figuras no se apunten a toros de casta más contrastada y menos supuesta, en esta corrida (ya era hora) salieron toros al menos con fiereza y que requerían lidiadores o toreadores de verdad.
Salvador Vega estuvo ausente como los sindicatos, pero es un gran artista, lo hemos visto.
Antonio Ferrera exageró el habitual número de las banderillas, con ese salto forzado que a veces parece sobreactuado, pero que, desde luego, traslada mucha más emoción que el Fandy(sic).
Especialmente meritorios son los dos pares que puso por los adentros tras un quiebro en el segundo de los toros.
Sólo por ver esto –este par, el segundo- merece la pena venir a la Plaza, ahora que Esplá se va en sombra es una pena pensar en toda esta torería echada a perder .
Con la muleta no brilla igual, aunque dio una curiosa serie, montera en mano, hasta que pudo brindar al llorado Montoliú, al cielo de los banderilleros.
Importaba el brindis más que la faena, eso lo supimos luego. ¡Bravo Antonio!
Antonio Ferrera nació en Ibiza, pero es extremeño, también me encargaron para él una letra, que se cayó del cartel, si es que no se cae la feria entera, no encuentro mejor ocasión para ponerla que ahora, para animarnos un poco tras tanto toro desecho.
(Léase al amparo de los limitados convencionalismos del género)
Heroico Ferrera
Nadie tiene más poder
ni gracia banderillera
que tiene Antonio Ferrera
frente a la cara del toro,
torero de plata y oro,
extremeño de cartel.
Como un guerrero minoico
llegado de Ibiza y Creta
enviado del Rey Minos
y con un valor estoico
al poder de su muleta
somete a los Victorinos.
Y es el trance tan heroico,
tan trágica la belleza
que todos gritan: ¡Olé,
nadie tiene más poder
ni gracia banderillera
que tiene Antonio Ferrera
extremeño de cartel!
De la Feria de Sevilla
a la Feria del Pilar,
por las plazas de Castilla
y los cosos de ultramar
así dice a su cuadrilla
el Capitán General
del Tercio de Banderillas:
“Todos para el callejón
solo el toro para mí
que hemos nacido los dos
para triunfar o morir.”
“Y vente, torito, vente,
deja que te prenda flores
en tres pares relucientes.
Seis rosas de tres colores,
cortadas en el Guadiana,
negras como mi montera
verdes como las encinas
y blancas como la mañana,
cuando ondea mi bandera
en tremendas banderillas
asomado a tu balcón
que soy Antonio Ferrera,
que soy Antonio Ferrera
extremeño y matador.”
“Y todos para el callejón
solo el toro para mí
que hemos nacido los dos
para triunfar o morir.”
¡Nadie tiene más poder
ni gracia banderillera
que tiene Antonio Ferrera
extremeño de cartel!
Matías Tejela se encontró con dos de los mejores toros de la feria, el primero tenía una preciosa embestida toreable, pero no se amoldó y el segundo ha sido de los toros que da alegría ver, exigiendo más, apretando, pidiendo guerra. ¡Qué difícil es estar delante de un toro bravo! Se le premió con una oreja al valor, tuvo mérito porque sólo ha toreado una corrida en un año y no se quitó de en medio que es lo que hubiese hecho el 90% del escalafón, aunque yo no aprobase la factura de su faena, demasiado enganchada y sin compás.
Creo que este toro, de todas formas, sólo hubiesen sido capaz de lidiarlo -¡ojo, de lidiarlo!, José Tomás, Perera y el Juli, además del Cid de otros años y el Morante de éste.
Pero es que además Morante es el que mejor banderillea, marismeño de cartel.
viernes, 1 de mayo de 2009
Una oreja al cambio
Torrealta en horas muy bajas
Fandy (sic)
Manzanares
Talavante
Seguimos hundiéndonos en la más profunda desesperación taurina, a mí alrededor ya son varios los que han desertado ante el desierto solar del albero y bastantes los que se han juramentado ante la Piedad del Baratillo para no renovar el abono, ese sacrilegio.
La verdad es que esto ha sido siempre así: “el toreo es un milagro y por eso es tan bello”, dicen que dijo Morante el día de los Victorinos.
Como experiencia personal apunto que tras larguísimas tardes de cemento y sol en Madrid, en los 90, sin ver nada más que el paseíllo deserté absolutamente.
Y me perdí los primeros años de JT, etc.
No creo que me suceda esta vez porque cada día siento una punzada de ilusión nueva cuando vengo a la Plaza y porque bajo los arcos de la Maestranza me encuentro infinitamente más feliz que en cualquier otro lugar, con la excepción hecha, quizá, de mi propia casa y de la Plaza de San Marcos, en Venecia, que ganaría mucho si en ella se volvieran a correr toros, de lo que hablaré otro día.
Pero esta deserción de aficionados, esta falta de bravura, es el verduguillo de la Fiesta: mientras haya toros para indultar en Barcelona la razón estará de nuestra parte, sin toros, no habrá nada que razonar.
Con estos toros es imposible que se forme una afición porque a poco que se repita otra feria, una generación se queda sin ver torear. Lo que le debemos a JT es incontable, precisamente por esto.
Frente a la patente extinción de la bravura lo del precámbrico se queda corto.
Algunos de mis compañeros proponen hacerse del tenis porque Nadal gana siempre y, después de todo, la tierra batida y el albero se dan un aire. Además en el tenis tampoco se sabe cuanto dura el festejo y los sets son de seis puntos -creo- como los seis toros seis.
Vamos a lo poco que vamos:
los toros de Torrealta en la línea del encaste Domecq, la nada.
Se corrieron 2 sobreros y el del Serrano dio algo de juego, permitiendo el triunfo de Manzanares que nos ha vuelto a redimir de la apatía.
Esta vez sí que, en un arrebato de inspiración, ejecutó el cambio de manos marca de la casa recibiendo a cambio una merecida oreja. Porque la faena, sobre un toro sin fuelle, tuvo el temple del derechazo largo y hondo, de mano baja, y se compuso en las tres o cuatro tandas que el toro permitía, resultando soberbia la estocada.
Sin embargo en su segundo Manzanares adoleció de una gran falta técnica, les pasa a muchos artistas, sin ir más lejos Alejandro Talavante hizo ayer una exhibición de toreo negativo.
Talavante, que debe aprender a coger el capote, en su primero tuvo poco que hacer, pero en el segundo estuvo completamente en sombra, en estado OFF total, empeñado en torearlo porque sabía, como sabíamos todos, que el toro, aunque flojito, era de triunfo.
Una pena.
Sucede que si no hay toro de carril no les sale la faena pensada. Y de carril nada de nada, eso ya no existe.
En cuanto al Fandy (permítanme escribirlo así porque es lo que le pega a una estrella pop) ¡qué decir! Mantazo tras mantazo. En cuanto a las banderillas todos los pares que ejecutó, sin excepción, fueron a toro pasado y sin emoción. El feriante que viene una vez al año y que ha oído hablar de él en los rumbosos programas de Canal Sur lo aplaudió mucho. Pero no.
Esperamos hoy a Ferrera, pero sobre todo a los toros de Fuente-Ymbro, para ver banderillas poco ortodoxas, pero explosivas.
De momento es Manzanares el triunfador del ciclo, pero poco importa.
Esperamos un cambio, queremos darle dos orejas al cambio, al cambio de manos de la nefasta empresa gestora de la Plaza de Sevilla y, ya de paso, una larga cambiada revolucionaria a los maestrantes, que por algo es hoy es 1 de Mayo y el único rojo que veremos será el de la muleta de los toreros, ¿dónde están los sindicatos?
Donde los toros bravos ¿dónde?
Al vuelo: cartel del Domingo de Resurrección, Morante, Talavante y el Mangante. ¡Ay esos toros de antes!
Fandy (sic)
Manzanares
Talavante
Seguimos hundiéndonos en la más profunda desesperación taurina, a mí alrededor ya son varios los que han desertado ante el desierto solar del albero y bastantes los que se han juramentado ante la Piedad del Baratillo para no renovar el abono, ese sacrilegio.
La verdad es que esto ha sido siempre así: “el toreo es un milagro y por eso es tan bello”, dicen que dijo Morante el día de los Victorinos.
Como experiencia personal apunto que tras larguísimas tardes de cemento y sol en Madrid, en los 90, sin ver nada más que el paseíllo deserté absolutamente.
Y me perdí los primeros años de JT, etc.
No creo que me suceda esta vez porque cada día siento una punzada de ilusión nueva cuando vengo a la Plaza y porque bajo los arcos de la Maestranza me encuentro infinitamente más feliz que en cualquier otro lugar, con la excepción hecha, quizá, de mi propia casa y de la Plaza de San Marcos, en Venecia, que ganaría mucho si en ella se volvieran a correr toros, de lo que hablaré otro día.
Pero esta deserción de aficionados, esta falta de bravura, es el verduguillo de la Fiesta: mientras haya toros para indultar en Barcelona la razón estará de nuestra parte, sin toros, no habrá nada que razonar.
Con estos toros es imposible que se forme una afición porque a poco que se repita otra feria, una generación se queda sin ver torear. Lo que le debemos a JT es incontable, precisamente por esto.
Frente a la patente extinción de la bravura lo del precámbrico se queda corto.
Algunos de mis compañeros proponen hacerse del tenis porque Nadal gana siempre y, después de todo, la tierra batida y el albero se dan un aire. Además en el tenis tampoco se sabe cuanto dura el festejo y los sets son de seis puntos -creo- como los seis toros seis.
Vamos a lo poco que vamos:
los toros de Torrealta en la línea del encaste Domecq, la nada.
Se corrieron 2 sobreros y el del Serrano dio algo de juego, permitiendo el triunfo de Manzanares que nos ha vuelto a redimir de la apatía.
Esta vez sí que, en un arrebato de inspiración, ejecutó el cambio de manos marca de la casa recibiendo a cambio una merecida oreja. Porque la faena, sobre un toro sin fuelle, tuvo el temple del derechazo largo y hondo, de mano baja, y se compuso en las tres o cuatro tandas que el toro permitía, resultando soberbia la estocada.
Sin embargo en su segundo Manzanares adoleció de una gran falta técnica, les pasa a muchos artistas, sin ir más lejos Alejandro Talavante hizo ayer una exhibición de toreo negativo.
Talavante, que debe aprender a coger el capote, en su primero tuvo poco que hacer, pero en el segundo estuvo completamente en sombra, en estado OFF total, empeñado en torearlo porque sabía, como sabíamos todos, que el toro, aunque flojito, era de triunfo.
Una pena.
Sucede que si no hay toro de carril no les sale la faena pensada. Y de carril nada de nada, eso ya no existe.
En cuanto al Fandy (permítanme escribirlo así porque es lo que le pega a una estrella pop) ¡qué decir! Mantazo tras mantazo. En cuanto a las banderillas todos los pares que ejecutó, sin excepción, fueron a toro pasado y sin emoción. El feriante que viene una vez al año y que ha oído hablar de él en los rumbosos programas de Canal Sur lo aplaudió mucho. Pero no.
Esperamos hoy a Ferrera, pero sobre todo a los toros de Fuente-Ymbro, para ver banderillas poco ortodoxas, pero explosivas.
De momento es Manzanares el triunfador del ciclo, pero poco importa.
Esperamos un cambio, queremos darle dos orejas al cambio, al cambio de manos de la nefasta empresa gestora de la Plaza de Sevilla y, ya de paso, una larga cambiada revolucionaria a los maestrantes, que por algo es hoy es 1 de Mayo y el único rojo que veremos será el de la muleta de los toreros, ¿dónde están los sindicatos?
Donde los toros bravos ¿dónde?
Al vuelo: cartel del Domingo de Resurrección, Morante, Talavante y el Mangante. ¡Ay esos toros de antes!
miércoles, 29 de abril de 2009
Réquiem
Escorias del Puerto de San Lorenzo
Cid
Castella
Luque
(29 de Abril)
Los “animales” anunciados eran del Puerto y Ventana de San Lorenzo y ciertamente nos han infundido una tristeza propia de la Soledad de San Ídem, mi querida Hermandad, que tan tristemente cierra la Semana Santa el Sábado Santo de todas las amarguras.
“Que sola la Soledad
camino de San Lorenzo
por la luna acompañá”
que dijo Rodríguez Buzón.
Igualmente solos y abatidos han quedado el Cid y Castella con los toros podridos, mansos, sin fuerza, sin nada de nada de nada que han frustrado todas las esperanzas de su cartucho final.
Castella se entregó en el primero de su lote, uno de estos toros del vacío con algún eco en el tendido, con un toreo muy técnico, robándole pases a la nada, al más puro estilo de ¿Ponce?
El Cid prosigue su travesía en el desierto... y parece que va a ser para largo.
Por su parte Daniel Luque arrancó una oreja al último de una tarde infinita de 3 horas de sol y aburrimiento (salvo las banderillas de la cuadrilla del Cid).
La clásica oreja fácil con lo que todavía quedaba de un público extenuado, en contra de la empresa, cabreado hasta el límite por el nulo juego de las sabandijas. Pero había que estar allí y aguantar las tarascadas del bicho. Lo hizo y muy bien. Se lo premiaron. Vale.
Después de hoy y con mas de 90 toros corridos hemos perdido toda esperanza de Resurrección.
La fiesta esta herida de muerte, como en los años 90.
Hay que llamar a los genetistas, que se toree la oveja Dolly, pero en toro indultado. Y que la variedad del juego esté en la variedad de la lidia (donde caiga la puya).
O que se hagan mezclas raras: Miuras con Domecq, Saltillo con Partido de Resina.
O que se compren toros más caros.
A estas alturas de la feria estamos sumidos en el más alto y desesperanzado aburrimiento que es una de las formas de la Soledad.
De San Lorenzo.
Al vuelo: cuando la empresa nos remitió por navidad el listado de las ganaderías ¿era un christmas o una anticipada esquela?
Se escuchaba un repetido estornudo en los tendidos, el autor llevaba un sombrero mejicano al cuello, nos miramos unos a otros estremecidos... lo que nos faltaba, la gripe bovina, la máscara de la muerte roja.
Requiem æternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis (Dales Señor, el eterno descanso, y que la luz perpetua los ilumine, Señor.)
Cid
Castella
Luque
(29 de Abril)
Los “animales” anunciados eran del Puerto y Ventana de San Lorenzo y ciertamente nos han infundido una tristeza propia de la Soledad de San Ídem, mi querida Hermandad, que tan tristemente cierra la Semana Santa el Sábado Santo de todas las amarguras.
“Que sola la Soledad
camino de San Lorenzo
por la luna acompañá”
que dijo Rodríguez Buzón.
Igualmente solos y abatidos han quedado el Cid y Castella con los toros podridos, mansos, sin fuerza, sin nada de nada de nada que han frustrado todas las esperanzas de su cartucho final.
Castella se entregó en el primero de su lote, uno de estos toros del vacío con algún eco en el tendido, con un toreo muy técnico, robándole pases a la nada, al más puro estilo de ¿Ponce?
El Cid prosigue su travesía en el desierto... y parece que va a ser para largo.
Por su parte Daniel Luque arrancó una oreja al último de una tarde infinita de 3 horas de sol y aburrimiento (salvo las banderillas de la cuadrilla del Cid).
La clásica oreja fácil con lo que todavía quedaba de un público extenuado, en contra de la empresa, cabreado hasta el límite por el nulo juego de las sabandijas. Pero había que estar allí y aguantar las tarascadas del bicho. Lo hizo y muy bien. Se lo premiaron. Vale.
Después de hoy y con mas de 90 toros corridos hemos perdido toda esperanza de Resurrección.
La fiesta esta herida de muerte, como en los años 90.
Hay que llamar a los genetistas, que se toree la oveja Dolly, pero en toro indultado. Y que la variedad del juego esté en la variedad de la lidia (donde caiga la puya).
O que se hagan mezclas raras: Miuras con Domecq, Saltillo con Partido de Resina.
O que se compren toros más caros.
A estas alturas de la feria estamos sumidos en el más alto y desesperanzado aburrimiento que es una de las formas de la Soledad.
De San Lorenzo.
Al vuelo: cuando la empresa nos remitió por navidad el listado de las ganaderías ¿era un christmas o una anticipada esquela?
Se escuchaba un repetido estornudo en los tendidos, el autor llevaba un sombrero mejicano al cuello, nos miramos unos a otros estremecidos... lo que nos faltaba, la gripe bovina, la máscara de la muerte roja.
Requiem æternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis (Dales Señor, el eterno descanso, y que la luz perpetua los ilumine, Señor.)
La canción de la más alta hora
Juan Pedro (gatos y burros)
Ponce
Morante y el misterio
Nazaré (alternativa)
(28 de Abril)
Que se sepa, cuando alguien gritó ¡música! en el tercero de la tarde, el aficionado que replicó “¡la música está abajo, en el ruedo!” era un servidor, tan poco dado a los exabruptos, pero rendido ante la más absoluta emoción: con toro, sin toro, con embestida, sin embestida, daba igual, al hilo de las tablas del sol se produjo la belleza, la belleza inextricablemente imbricada al sentimiento más hondo.
Si el toreo de Morante es expresivo, la expresividad alcanzó sus más altas cotas en la faena a este toro, se vació por completo, exprimiendo cada embestida al servicio del esplendor, llegando, en el colmo del lirismo, a la cita culturalista: cites de frente entre pitón y pitón como los de Pepe Luis y Manolo Vázquez. El toreo valiente y natural. Naturales limpios, naturales rotos, trincheras y trincherillas hondas y salvajes. Daba igual que el toro no valiera, como el cantaor sin recursos ni garganta nos conmueve con la pena negra y subterránea, así chilló de trágica la plaza, así gritaba su tragedia la faena.
No era el duende y la gracia, el giro enlazado y la cadera rota adecuada para la embestida alegre, era la soledad sonora, la música callada del toreo que no necesitó más melodía que la del aislado aviso, cornetín que preludiaba el fin de la gloria pura. Solo de viento y tristeza fugaz.
La pieza que compuso Morante era de filiación angustiante como la de la Beneficiencia en Madrid de 2007, una alta elegía sonora, una soleá en la que le iba poniendo alfileres de sangre roja y ritmos tersos a la gran degolladora.
Se lidiaron uno burros descastados y putrefactos de Juan Pedro Domecq.
Anduvieron por allí Enrique Ponce, que esta ausente, y Antonio Nazaré que tomó la alternativa: no es justo que al toricantano y al catedrático les echen esa porquería.
Pero de la porquería cristalizan brillantes, como los pases, uno tras otro, soledad tras soledad, uno a uno, pétalos de Morante.
Como la corola de orquídea fucsia en la que se durmió el tiempo y el toro al vuelo del capote antes de que en el río del albero se escribiera esta faena de agua triste y fugaz.
La canción de la más alta hora.
martes, 28 de abril de 2009
Mis contradicciones
Toros de Daniel Ruiz y Gavira
Rivera Ordoñez
Juli
Manzanares
(27 de Abril)
Alguien debería haber explicado al gallinero solar de esta tarde, a estas cluecas de hormonas revenidas que no se dice ¡olé! sino ¡HOLA!
Finalmente no objeté, por eso de que el Juli podría hacer una “Lopesina” al toro de RO y llegué en punto a la Plaza, pero eso sí, esta vez lo hice en tranvía hasta la catedral para no ser menos extravagante que el cartel en el que un medallista se anuncia con una artista de verdad y el príncipe de los toreros, como decíamos ayer.
El Juli en su primero volvió a dictar una lección maestra de dominio, valor y temple. El toro era agresivo y él lo dejó anonadado hasta cobrar, aunque los puristas dicen que trasera, la estocada de la feria. Es una pena que no le hubiera tocada en suerte el segundo de RO: hubiera salido por la Puerta del Príncipe, seguro.
Lo de RO, con lo del Hola queda dicho, aunque delimitemos nuestro respeto por el que está delante de la cara de un toro. Salió prendido al entrar a matar y tuvo suerte, estamos teniendo mucha suerte esta feria…, ya lo verán ustedes repetido en cientos de miles de programas que no hablarán de la faena al sexto de Manzanares. La verdad es que fue espeluznante.
Nuevamente la Noche del Alumbrado, el principio de la feria, ese lugar que un sevillano fino y frío no habría de pisar nunca, ese escaparate de don guidos, etc., digo que el principio de la feria nuevamente fue alumbrado con una contundente faena de Manzanares.
Aún así, es el principio de la fiesta (y el hecho de que la faena fuera de menos a más) lo que motivó la desaforada petición de la segunda oreja (que a la postre es lo de menos). En definitiva la gente tiene que contarse algo mientras come y qué mejor, ahora que la portada son los arcos de la Maestranza, que encender la Plaza de pañuelos y decir por ahí que se vio algo único.
La ejecución de la estocada sucedió lejos de mi balcón, por lo que no tengo un elemento de juicio suficiente, sólo podría desengañarme la siempre engañosa repetición de las televisiones. Si fue tan buena como parece a lo mejor tal vez quizá oreja y media.
O mejor: oreja con bronca y dos vueltas, porque era curioso ver cómo todo el mundo la pedía para luego decir: no era de dos orejas.
¿La pedí, no la pedí? La segunda la da la presidenta, así que da igual ¿o no? No la pedí.
De las tres grandes faenas de Manzanares en los últimos años ésta, aunque haya ido de menos a más, ha sido la menos completa, fue en el ya lejano 2007 cuando hizo la labor más compacta y de empaque, en el 2008 fue una lluvia literal y justificada de arte y en este 2009 creo que le ha faltado argumento, o como dice mi amigo Santos, -al referirse a otras faenas que de esta su opinión no la tengo- estructura.
Tuvo un principio perfecto: el toro merecía esos doblones por bajo, un torero artista debe empezar por dominar al toro y decirle, aquí estoy yo y un desenlace precioso, con una última tanda estremecedora, pero en mitad de la faena (¡hubo un tincherazo prodigioso que vale por diez orejas! y ¡dos o tres de pecho inmensos, aguantando un mundo!) le costó un algo acoplarse con el toro y encontrar el tempo justo. Quizá el toro era muy complicado y yo no he sabido verlo, desde luego yo mismo entro en contradicción en mi reseña porque los naturales y las series limpias fueron de mucha enjundia, pero creo que estos premios se deben dar a la faena perfecta y que a Manzanares le faltó un algo más de inspiración o experiencia (aunque fue el único que vio al toro) para anudar de principio a fin algo verdaderamente inolvidable (que lo ha sido).
Creo que esa falta de inspiración (¡aunque los trincherazos que inspirados fueron!) se puso de manifiesto al faltar el clásico cambio de manos Manzanare's Trade Mark y que hubiera hecho crujir la Plaza como el velo del templo.
El jueves se mide con Talavante. ¿Quién será el triunfador de la feria? Veo a Manzanares más puesto, pero más natural y a artista a Alejandro.
Y mientras tanto esta tarde toma la alternativa Nazaré (el mejor novillero sevillano con Oliva Soto y Miguel Ángel Delgado que hemos visto estos años) de mano de Ponce y con Morante de testigo.
¡Ahí es nada, esperemos que la empresa Pagés no haya quitado el toldo que salvó la tarde del domingo tras la ruina del paseo de los enganches, otro lugar al que ningún sevillano fino y frío debiera acudir!
¿Y quién soy yo para decir lo que debe hacerse o no? Un abonado de sol con conciencia de clase taurina y afición a contradecirse, nada más, pero nada menos.
No es la oreja de Van Gogh
¿Toros? de Jandilla
Finito
Morante
Castella
(26 de abril)
Que Morante cortase una oreja al quinto de la tarde, por la generosidad de la Plaza que aprueba feliz la disposición del torero al que espera este martes con toda la ilusión del primer día de farolillos, no deja de ser una coartada para que Jandilla regrese el año que viene.
Y no.
La corrida no es que fuera mansa, descastada, débil, es que no exisitió.
A Castella se le murió su primero de un colapso y en su segundo cuando apuntaba un buen toreo, a la segunda tanda el gas se fue. Es injusto que con la disposición que viene este torero a Sevilla se encuentre con estos bueyes.
En cuanto a Finito, pues lo mismo que lo de Jandilla, y eso que su segundo si permitía el lucimiento y algún derechazo templado y largo dio, pero fuera de cacho.
Lo que sucede con los Rafaelillos, Joselillos, Vilches y Barreras de cada año debería pasarle a los toros de Jandilla: que no vuelvan
¿No se pasan el invierno haciendo tientas, reseñando reses y probando vacas? Pues para algo debería valer. En fin, se dedicarán a las barbacoas o al pijerío, si no, no se entiende, que traigan lo primero que encuentren por ahí que tenga cuernos… y no me den ideas.
Quizá la resaca del buen toreo de la tarde anterior o la moruchada de Jandilla nos impidió disfrutar de la faena de Morante: no hubo duende, pero sí gracia, no hubo hondura., pero sí técnica. Y valor, mucho valor, pero él puede matar mejor a los toros todavía.
No es Curro, no debemos conformarnos con unas gotas, hace falta el arrebatamiento hasta que retiemblen los muros de la Giralda.
A ver si hoy, cuando escribo estas líneas.
lunes, 27 de abril de 2009
El Príncipe Natural
Toros del Ventorrillo
Juli
Cid
Talavante
(Sábado, 25 Abril)
No habíamos visto torear con tanta naturalidad al natural o aún torear, sin más matices, desde la ocasión en la que Alejandro Talavante salió, hace dos años, por La Puerta del Príncipe.
En el tercero de la tarde se ha repetido el prodigio que tanta falta le hacía a este torero del ON y del OFF o, más taurinamente, del SOL y de la SOMBRA.
Cuando Alejandro está ON todo discurre con dulzura, suavidad, elegancia y, sobre todo, naturalidad. El Sol brilla en la plaza y el toro parece un delfín, así de lisa es la embestida. Porque no se trata sólo de estar delante de la cara del toro sin trasladar miedo o lucha, es algo más. La muleta se mueve como un telar que fluye y el toro va dominado tras la lanzadera. ¡Cuánta belleza en los cambios de mano, en la lentitud plástica de los naturales! ¡Y cómo cae la muleta en los kikirikís y trincherillas!
Adquiere más valor esta faena en tanto en cuanto lo hemos podido comparar con JT a cuya sombra indirecta creció el fenómeno, para certificar que es otra cosa... puede que mejor, pero....
... cuando está en SOMBRA es un ser desmedrado, inútil, ausente. Lamentamos que no hiciera un esfuerzo en su sexto toro, porque, aunque no fuera adecuado para el toreo, con un arrimón hubiese descerrajado la puerta de la gloria.
Y JT rara vez esta OFF
Una famosa tonadillera de Cáceres nos encargó una letra para unos pasodobles dedicados a toreros extremeños (Ferrera, Talavante, Perera) que debieron haberse estrenado durante la feria de Olivenza y que, sirva de recado, no sabemos todavía si serán estrenados en la feria de Cáceres...
En el caso de Talavante ponderábamos precisamente el natural cósmico, el solo natural que abrió la Puerta del Príncipe y que hemos vuelto a ver. Un adelanto de la letra –entiéndase sometida a los esquema del género por los escasos puristas lectores poéticos- y esperemos a Mayo para darla completa.
Pon muy plana la muleta
que el toro viene de lejos,
y pon la tarde violeta
con la luz de tus reflejos
Echa la pata “p’alante,”
torero de Badajoz,
sobre el albero maestrante
un natural de diamante
te coronó emperador.
Alejandro Talavante
torero de Puerta Grande
y de pellizco y valor.
En aquella ocasión vestía un terno lila, parece que esta vez repetía el traje de su reciente fracaso ¿o no fue tal (los que saben dicen que no)? en la encerrona de Madrid, pero lo de la Puerta Grande para este Alejandro Magno esta vez no fue. Por desidia OFF.
El Cid, con el shock de los Victorinos y el apunte de la cogida no se encontró a sí mismo. El primero de sus toros no reunía condiciones, pero su comportamiento bronco, acompañado de cierto brío en la embestida sí que era apropiado para su toreo. Se enfadó el espada porque no le concedieran la oreja del excelente quinto, pero es que se lo dejó escapar. El toro venía de muy lejos e hizo muy bien en traerlo toreado, éste el toreo puro que emociona, el de Curro Vázquez y Antoñete, pero lo ahogó. ¿Qué hacía buscando la muleta debajo de la cornamenta? Una pena, porque la tarde pudo ser perfecta cuasi.
Juli nació siendo un principito y es ahora el Príncipe de los toreros, qué pundonor, qué majestad, qué gallardía, qué cabeza fría y todo lo que se diga es poco. Se reivindicó como primerísima figura del toreo. Al primero lo sometió y dominó, sacando series muy buenas y rematando con una perfecta estocada. Pero es que al segundo llegó a torearlo con la mirada, dejándolo quieto en su sitio, aguantándole tanto que el toro quedó anulado, tanto que no le pudo dar el estoconazo que lo hubiera sacado a este Príncipe por su Puerta.
Es el Príncipe de los Toreros, Juli el nuevo Joselito.
Estoy convencido de que va a ser este lunes.
¡Por fin una tarde de toros! ¡Ya no sabíamos qué era eso!
Y con casi dos príncipes y un encierro magnífico porque, digan los puristas del primer tercio lo que digan, si ha habido espectáculo es porque ha habido toros.
Juli
Cid
Talavante
(Sábado, 25 Abril)
No habíamos visto torear con tanta naturalidad al natural o aún torear, sin más matices, desde la ocasión en la que Alejandro Talavante salió, hace dos años, por La Puerta del Príncipe.
En el tercero de la tarde se ha repetido el prodigio que tanta falta le hacía a este torero del ON y del OFF o, más taurinamente, del SOL y de la SOMBRA.
Cuando Alejandro está ON todo discurre con dulzura, suavidad, elegancia y, sobre todo, naturalidad. El Sol brilla en la plaza y el toro parece un delfín, así de lisa es la embestida. Porque no se trata sólo de estar delante de la cara del toro sin trasladar miedo o lucha, es algo más. La muleta se mueve como un telar que fluye y el toro va dominado tras la lanzadera. ¡Cuánta belleza en los cambios de mano, en la lentitud plástica de los naturales! ¡Y cómo cae la muleta en los kikirikís y trincherillas!
Adquiere más valor esta faena en tanto en cuanto lo hemos podido comparar con JT a cuya sombra indirecta creció el fenómeno, para certificar que es otra cosa... puede que mejor, pero....
... cuando está en SOMBRA es un ser desmedrado, inútil, ausente. Lamentamos que no hiciera un esfuerzo en su sexto toro, porque, aunque no fuera adecuado para el toreo, con un arrimón hubiese descerrajado la puerta de la gloria.
Y JT rara vez esta OFF
Una famosa tonadillera de Cáceres nos encargó una letra para unos pasodobles dedicados a toreros extremeños (Ferrera, Talavante, Perera) que debieron haberse estrenado durante la feria de Olivenza y que, sirva de recado, no sabemos todavía si serán estrenados en la feria de Cáceres...
En el caso de Talavante ponderábamos precisamente el natural cósmico, el solo natural que abrió la Puerta del Príncipe y que hemos vuelto a ver. Un adelanto de la letra –entiéndase sometida a los esquema del género por los escasos puristas lectores poéticos- y esperemos a Mayo para darla completa.
Pon muy plana la muleta
que el toro viene de lejos,
y pon la tarde violeta
con la luz de tus reflejos
Echa la pata “p’alante,”
torero de Badajoz,
sobre el albero maestrante
un natural de diamante
te coronó emperador.
Alejandro Talavante
torero de Puerta Grande
y de pellizco y valor.
En aquella ocasión vestía un terno lila, parece que esta vez repetía el traje de su reciente fracaso ¿o no fue tal (los que saben dicen que no)? en la encerrona de Madrid, pero lo de la Puerta Grande para este Alejandro Magno esta vez no fue. Por desidia OFF.
El Cid, con el shock de los Victorinos y el apunte de la cogida no se encontró a sí mismo. El primero de sus toros no reunía condiciones, pero su comportamiento bronco, acompañado de cierto brío en la embestida sí que era apropiado para su toreo. Se enfadó el espada porque no le concedieran la oreja del excelente quinto, pero es que se lo dejó escapar. El toro venía de muy lejos e hizo muy bien en traerlo toreado, éste el toreo puro que emociona, el de Curro Vázquez y Antoñete, pero lo ahogó. ¿Qué hacía buscando la muleta debajo de la cornamenta? Una pena, porque la tarde pudo ser perfecta cuasi.
Juli nació siendo un principito y es ahora el Príncipe de los toreros, qué pundonor, qué majestad, qué gallardía, qué cabeza fría y todo lo que se diga es poco. Se reivindicó como primerísima figura del toreo. Al primero lo sometió y dominó, sacando series muy buenas y rematando con una perfecta estocada. Pero es que al segundo llegó a torearlo con la mirada, dejándolo quieto en su sitio, aguantándole tanto que el toro quedó anulado, tanto que no le pudo dar el estoconazo que lo hubiera sacado a este Príncipe por su Puerta.
Es el Príncipe de los Toreros, Juli el nuevo Joselito.
Estoy convencido de que va a ser este lunes.
¡Por fin una tarde de toros! ¡Ya no sabíamos qué era eso!
Y con casi dos príncipes y un encierro magnífico porque, digan los puristas del primer tercio lo que digan, si ha habido espectáculo es porque ha habido toros.
sábado, 25 de abril de 2009
Imposible
Toros del Torreón
Ponce
Manzanares
Daniel Luque
La fiesta de los toros sólo existe en la imaginación como sabe el buen aficionado. El noventa por ciento de las corridas de triunfo en plazas televisadas de segunda para abajo son como el descompuesto espectáculo de hoy.
La cámara, cuando se retransmiten estos festejos menores suele engañar a los espectadores tanto como los locutores. Retransmitida por Canal Sur hoy hubiéramos tenido la corrida del siglo en Villaluenga. Parecería que Ponce hubiera hecho algo en su primero, pero se hizo un lío, que fue mayor en el segundo. Muy frío, demasiado fácil. Su cruz.
Manzanares dio tres tandas bellísimas y un cambio de manos que justifican la visita a la plaza, pero no pudo o no supo componer una faena sólida.
Daniel Luque ni paró a los toros ni se quedó quieto, en tiempos de Pererismo y Tomismo hay que tragar más, aunque aguantó con mucho valor a su último. Por TV hubiera parecido épico
En el último toro lo más grande la tarde fue un tercio de banderillas glorioso.
Ha habido dos o tres puyazos espléndidos.
Y nos hemos aburrido otra tarde más, sin toros ni toreros.
Sin embargo júntense los ingredientes anteriores y pónganle las verónicas de Morante de ayer y la estocada de Joselillo o Rafaelillo con el toro que le salió a Bolívar y tendrán una fiesta soñada.
Una fiesta imposible.
Al vuelo: la espada de Manzanares parece que tuviera un taladro remoto... sin descabello istantáneo.
Ponce
Manzanares
Daniel Luque
La fiesta de los toros sólo existe en la imaginación como sabe el buen aficionado. El noventa por ciento de las corridas de triunfo en plazas televisadas de segunda para abajo son como el descompuesto espectáculo de hoy.
La cámara, cuando se retransmiten estos festejos menores suele engañar a los espectadores tanto como los locutores. Retransmitida por Canal Sur hoy hubiéramos tenido la corrida del siglo en Villaluenga. Parecería que Ponce hubiera hecho algo en su primero, pero se hizo un lío, que fue mayor en el segundo. Muy frío, demasiado fácil. Su cruz.
Manzanares dio tres tandas bellísimas y un cambio de manos que justifican la visita a la plaza, pero no pudo o no supo componer una faena sólida.
Daniel Luque ni paró a los toros ni se quedó quieto, en tiempos de Pererismo y Tomismo hay que tragar más, aunque aguantó con mucho valor a su último. Por TV hubiera parecido épico
En el último toro lo más grande la tarde fue un tercio de banderillas glorioso.
Ha habido dos o tres puyazos espléndidos.
Y nos hemos aburrido otra tarde más, sin toros ni toreros.
Sin embargo júntense los ingredientes anteriores y pónganle las verónicas de Morante de ayer y la estocada de Joselillo o Rafaelillo con el toro que le salió a Bolívar y tendrán una fiesta soñada.
Una fiesta imposible.
Al vuelo: la espada de Manzanares parece que tuviera un taladro remoto... sin descabello istantáneo.
viernes, 24 de abril de 2009
¿Victorio o Lucchino?
dicen que Victorinos
Morante
Cid
Desde que el modisto Vittorio se puso Victorio ya nada es igual en las dehesas de Cáceres ni en la Plaza de Sevilla, da lo mismo que salga el toro del corral que del armario, que no sabe uno por donde van a salir.
Con lo regulares que han sido los dos últimos años, que ya se hablaba de un Jueves más que brillaba más que el sol.
Estos toros, ¿eran de Victorio o eran de Lucchino?
Yo creo que eran de la camada del Zalduendo del jamón-jamón, o que estaban drogados como Lorenzo... como Lorenzo sospecha, no se confundan, que él solo se coloca con incienso.
En el mano a mano crítico le cedo a Lorenzo los trastos (léase blackberry nunca mejor dicho) que yo me voy a perfilar verónicas por Los Palacios, donde debuto con erales.
Quiero decir que mañana doy una conferencia en un Instituto casi en tierras marismeñas. Algo se dirá de este blog torero...
Con eso esta dicho todo juzgada la corrida desde la perspectiva de nuestra expectación.
Pero hemos visto al Cid pelearse con sus tres oponentes y trazar largos naturales, alguno de cartel.
Pero hemos visto a Morante para el tiempo en unos lances a la verónica soberbios.
Como lo fue todo el toreo de capa.
Los demás no nos han dado tanto, ni tan poco.
El capote bordado ¿de Victorio? ¿de Lucchino?
Al vuelo: estos madrileños que piden el cambio de los toros se creen que también aquí sale Florito, van a perder el Ave.
Morante
Cid
Desde que el modisto Vittorio se puso Victorio ya nada es igual en las dehesas de Cáceres ni en la Plaza de Sevilla, da lo mismo que salga el toro del corral que del armario, que no sabe uno por donde van a salir.
Con lo regulares que han sido los dos últimos años, que ya se hablaba de un Jueves más que brillaba más que el sol.
Estos toros, ¿eran de Victorio o eran de Lucchino?
Yo creo que eran de la camada del Zalduendo del jamón-jamón, o que estaban drogados como Lorenzo... como Lorenzo sospecha, no se confundan, que él solo se coloca con incienso.
En el mano a mano crítico le cedo a Lorenzo los trastos (léase blackberry nunca mejor dicho) que yo me voy a perfilar verónicas por Los Palacios, donde debuto con erales.
Quiero decir que mañana doy una conferencia en un Instituto casi en tierras marismeñas. Algo se dirá de este blog torero...
Con eso esta dicho todo juzgada la corrida desde la perspectiva de nuestra expectación.
Pero hemos visto al Cid pelearse con sus tres oponentes y trazar largos naturales, alguno de cartel.
Pero hemos visto a Morante para el tiempo en unos lances a la verónica soberbios.
Como lo fue todo el toreo de capa.
Los demás no nos han dado tanto, ni tan poco.
El capote bordado ¿de Victorio? ¿de Lucchino?
Al vuelo: estos madrileños que piden el cambio de los toros se creen que también aquí sale Florito, van a perder el Ave.
jueves, 23 de abril de 2009
Victorinos
¿Y esta cándida ilusión del aficionado, esta expectación, esta felicidad presentida?
Ay las vísperas, siempre las vísperas.
Ay las vísperas, siempre las vísperas.
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