Cuando uno repasa el calendario para el mes de agosto de algunos toreros dan ganas de ponerse malo. Sólo con los viajes, una persona normal acabaría agotada; si además hay que torear, dan ganas de quedarse en casa. Si no hay forma humana de seguirlos, ¿cómo pueden ellos estar en forma y tener la mente clara tarde tras tarde?
Visitar en un mes Pontevedra, La Coruña, Vitoria, El Puerto de Santa María, Gijón, Málaga, Bilbao, San Sebastián, Almería, Cuenca, Algeciras, Sanlúcar de Barrameda,… más algunas localidades del sur de Francia es una experiencia culturalmente muy enriquecedora si uno puede aprovechar para visitar sus monumentos, pasear por sus calles y hablar con sus gentes. Degustar sus platos típicos, recorrer sus restaurantes, rezar a sus patronos y catar sus vinos. Conocer sus costumbres, compartir sus fiestas, escuchar sus leyendas, indagar en sus miedos,…
Pero a ellos les queda poco más que llegar al Hotel a media mañana, echar una cabezada en el hotel que compense el mal sueño de la madrugada, esperar a que el apoderado o el primero de la cuadrilla les mienta sobre el lote de la tarde, malcomer un ensalada, dormitar media hora, recibir a los aficionados que se saltan la prudencia y las normas de la buena educación llegando hasta la habitación del hotel y, después de despedirlos del mejor modo posible, comenzar a calzarse el traje de luces. Furgoneta, patio de cuadrillas, paseíllo, espera, triunfo y puerta grande. O fracaso y bronca, si la tarde no está de triunfar. O silencio e indiferencia, que es la peor recompensa que un torero puede recibir.
Y vuelta al hotel, y a la ducha, y a la furgoneta, y al sueño intermitente después de haber comido algo rápido en cualquier restaurante de carretera.
Ni los turroneros y feriantes penan tanto como los toreros que faenan todas las tardes de agosto.
A cambio, eso sí, de una buena recompensa. Que al menos eso sacan en limpio las figuras que cargan sobre su taleguilla el peso de la temporada.
Para la mayoría de los aficionados, las fiestas de su ciudad son las únicas en las que ven toros en directo. El único modo de pulsar el estado y la evolución de la Fiesta. De comprobar cómo andan ganaderías y toreros. Y quien fracasa una tarde (por un mal lote, por falta de concentración, por cualquier indisposición, por un mal sueño,…) a los ojos de ocho o nueve mil espectadores es un mal torero al que no hay que repetir el año siguiente. Un juicio tan injusto como inevitable para quien el perímetro del toreo se circunscribe a su término municipal.
Por eso es tan grande el mérito de quienes tarde tras tarde colman los deseos de cada público, de esos aficionados que podrían dejar de serlo si en los dos o tres festejos de su feria no ven triunfar a las figuras.
¡Mis mejores deseos para esa media docena de toreros que, una temporada más, van a hacer que los públicos sientan justificada su asistencia a la plaza! Sin ellos, todo lo demás sería una vana ilusión.
miércoles, 6 de agosto de 2008
lunes, 4 de agosto de 2008
Tenemos entradas 2
Un año más
¿recuerdan?
http://lagrantemporada.blogspot.com/2007/08/vmonos-al-puerto.html
Para la gran final del mundial taurino que se disputa en EL PUERTO el próximo 10 de Agosto, con las dos figuras legendarias, José Tomás y Morante de la Puebla, no lo escribo por dar envidia sino para qué si no.
¿recuerdan?
http://lagrantemporada.blogspot.com/2007/08/vmonos-al-puerto.html
Para la gran final del mundial taurino que se disputa en EL PUERTO el próximo 10 de Agosto, con las dos figuras legendarias, José Tomás y Morante de la Puebla, no lo escribo por dar envidia sino para qué si no.
martes, 22 de julio de 2008
Ayuda a Adrián Gómez
La Junta Directiva Nacional de la Unión Nacional de Picadores y Banderilleros Españoles ha decidido abrir una cuenta para ayudar el banderillero Adrrián Gómez y a su familia.
0030 8128 64 0000156271
Quedó tetrapléjico tras una caída durante la lidia de un novillo en Torrejón de Ardoz el pasado 22 de Junio, actuaba como miembro de la cuadrilla de Manuel Luque.
Tiene cuarenta años y un niño de dos. Actuaba regularmente como banderillero de la cuadrilla de El Fundi.
0030 8128 64 0000156271
Quedó tetrapléjico tras una caída durante la lidia de un novillo en Torrejón de Ardoz el pasado 22 de Junio, actuaba como miembro de la cuadrilla de Manuel Luque.
Tiene cuarenta años y un niño de dos. Actuaba regularmente como banderillero de la cuadrilla de El Fundi.
sábado, 12 de julio de 2008
Algeciras (28 de junio de 2008) - Dos toreros... y otro
(Después de la magnífica entrada de José María -vaya forma de enlazar distintos artes y de recrear un poesía- da casi vergüenza seguir escribiendo. Pero como lo nuestro es la prosa y él es buena gente, seguro que nos lo perdona...)
José Tomás tiene un efecto que va más allá de sus gestas. Estando anunciado y a pesar de no poder actuar por estar convaleciente aún de la cornada de Madrid, consigue que vaya más gente a la plaza que en el día anterior, en el que el cartel era de mayor fuste (aunque en esto, como en todo, hay opiniones). Y consigue incluso que no resulte extraño ver en un cartel con Castella y Manzanares a Manuel Díaz el Cordobés, que ya es conseguir.
Manzanares (que sustituía a JT -¡bien por la empresa!-) y Castella se alojaban en el mismo hotel en el que estaba. Un hotel funcional, nada taurino, casi a las afueras… Los tiempos, también en esto, van cambiando. Un rito singular, en todo caso, ver cómo descargan los trastos y cómo cada cual tiene su cometido desde que llegan por la mañana, mucho antes de empezarse a vestir. Salvo por esto, nada hay en estos toreros jóvenes de la última generación antes de enfundarse el traje de luces que nos indique que en unas horas van a jugarse la vida y a revivir la tragedia. Manzanares, por ejemplo, hablando por un móvil con bluetooth mediante un sofisticado artilugio enganchado a su oído, parecía más un cantante de moda o un joven ejecutivo que un hombre de campo, como siempre han sido los toreros. Nada importa cuando se torea como lo hizo poco después.
La corrida tuvo tres partes: la de los toros del Cordobés, en la que vimos una especie de toreo que no nos gustó nada (dejémoslo ahí); la del tercero de la tarde, un toro soso al que pese a sus esfuerzos Manzanares no pudo sacar nada lucido, y los otros tres toros (los dos de Castella y el sexto, de Manzanares), en la que vimos buen toreo.
A El Cordobés hacía muchísimo tiempo que no lo veía en una plaza de toros. Él torea mucho y yo veo bastantes toros en distintas plazas, pero me temo que tenemos circuitos algo distintos. El azar nos hizo coincidir y me temo que salvo que se dé alguna otra extraña combinación de planetas, no va a ser fácil que nos crucemos. Pero por lo que se oía durante sus actuaciones es evidente que lo que él hace delante de los toros hay gente a la que le gusta. Y como estamos en un país democrático y cada cual puede ir a los espectáculos que más le agraden, a mí me parece bien que él siga con su estilo y que otros se entretengan de ese modo. Eso sí, de lo que a mí nadie me va a convencer es que el arte y el rito puede decidirse de forma democrática. Y lo que hizo Manuel Díaz no tiene la misma altura artística que lo vimos a los otros dos toreros. Gustar, puede gustar. Pero que no tiene la misma enjundia de lo que hicieron los otros, lo defiendo aquí y donde haga falta. Porque pases dio, pero parar, templar y mandar no lo hizo nunca. Y bajar la mano gustándose, o no sabe lo que es, o no nos lo quiso demostrar en Algeciras.
Para rematar su particular actuación, al acabar la faena al cuarto hubo quien pidió la oreja (bastante gente, es verdad). Y el Presidente no la concedió. Muy probablemente porque él también debió pensar que el Reglamento puede decir lo que quiera, pero que el arte no es democrático. Y muchos de los que habían pedido la oreja protestaron cuando El Cordobés había ya entrado en el callejón. A continuación, otro sector del público agradeció al Presidente que no hubiera dado la oreja y éste anunció la salida del quinto, momento en el cual Manuel Díaz decidió salir nuevamente al ruedo para provocar la nueva bronca al Presidente y empezar a dar la vuelta al ruedo jaleada por parte del público. Obviamente, esto ya no es un asunto taurino, sino de buena educación. Y El Cordobés demostró no tenerla o hacer como si no la tuviera, que para el caso tanto da.
Castella estuvo realmente bien en sus dos toros. Y al final sufrió una cornada. Es la tarde que mejor le hemos visto esta temporada y es un placer ver cómo un torero que contaba al final de pasada campaña, pero que había empezado tan gris, remonte cuando queda todo el verano por delante. A su primero lo recibió bien por delantales y le dio un quite excepcional con tres pases cambiados por la espalda en el centro del ruedo. También se fue al centro para empezar la faena de muleta, le dio dos pases cambiados y construyó entonces un trasteo entonado por ambas manos, con algún pase hondo con la derecha. Finalizó con un arrimón y circulares que calentaron al público y tras una estocada entera cortó dos orejas. Recompensa probablemente excesiva, pero faena interesante, con pasajes de interés y que, sobre todo, sirvió para darle confianza.
Al quinto, un toro que manseó de salida y buscaba siempre la huida, lo toreó por verónicas en el centro del ruedo. Empezó la faena de muleta junto a tablas, pero allí el toro no respondía. Se fue entonces al centro del ruedo y, de forma muy inteligente, le dejó siempre la muleta en la cara, consiguiendo que el toro repitiera. De ese modo, pudo sacar pases de valor y temple, mezclándose en la faena pasajes de toreo hondo con otros menos artísticos, pero de mucha emoción. Faena inteligente de las que estábamos acostumbrados a verle la temporada pasada. Trató de acabar con manoletinas y en una de ellas el toro se paró muy cerca, él no rectificó y el toro le volteó, cogiéndole también al caer al pisoplaza. Quedó a merced del toro, pero, afortunadamente, no le hirieron en el tronco. El toro le había cogido en la pierna y eso se notó cuando, sin mirarse, se colocó para matar y se notaba que le faltaban las fuerzas. Pinchazo y estocada, tras los cuales le concedieron otras dos orejas, estas de mucho más fuste por su pundonor. No pudo recogerlas ni salir a hombros porque, cojeando, se había tenido que marchar a la enfermería después de la estocada.
Y Manzanares demostró nuevamente su gran dimensión y su extraordinario momento de forma. En el tercero no pudo hacer nada por la falta de fuerza y de clase del toro, al que, a pesar de todo, mató de una grandísima estocada. Pero con el sexto dio un auténtico recital de toreo grande, sobre todo con la muleta. Recibió a este toro por verónicas con clase (una pena que le desarmara a mitad de la serie). Con la muleta, empezó con cambios de mano de cartel y naturales buenos. Aunque fue con la derecha con la que realmente se gustó en tres series excepcionales de hondura y temple. ¡Vaya categoría la de este torero! Insistió nuevamente al natural sacando algunos muy buenos. Y todavía quedaba una gran serie de derechazos en el centro del ruedo para evitar que el toro se rajara. Recetó otra magnífica estocada y cortó dos orejas de peso. Pese al asombro de algunos, no salió a hombros como es costumbre en los casos en los que otro compañero que debía hacerlo está en la enfermería.
Gran tarde de toros en la que los tres toreros nos dieron que pensar. Aunque dos por su toreo y otro, por sus cosas.
José Tomás tiene un efecto que va más allá de sus gestas. Estando anunciado y a pesar de no poder actuar por estar convaleciente aún de la cornada de Madrid, consigue que vaya más gente a la plaza que en el día anterior, en el que el cartel era de mayor fuste (aunque en esto, como en todo, hay opiniones). Y consigue incluso que no resulte extraño ver en un cartel con Castella y Manzanares a Manuel Díaz el Cordobés, que ya es conseguir.
Manzanares (que sustituía a JT -¡bien por la empresa!-) y Castella se alojaban en el mismo hotel en el que estaba. Un hotel funcional, nada taurino, casi a las afueras… Los tiempos, también en esto, van cambiando. Un rito singular, en todo caso, ver cómo descargan los trastos y cómo cada cual tiene su cometido desde que llegan por la mañana, mucho antes de empezarse a vestir. Salvo por esto, nada hay en estos toreros jóvenes de la última generación antes de enfundarse el traje de luces que nos indique que en unas horas van a jugarse la vida y a revivir la tragedia. Manzanares, por ejemplo, hablando por un móvil con bluetooth mediante un sofisticado artilugio enganchado a su oído, parecía más un cantante de moda o un joven ejecutivo que un hombre de campo, como siempre han sido los toreros. Nada importa cuando se torea como lo hizo poco después.
La corrida tuvo tres partes: la de los toros del Cordobés, en la que vimos una especie de toreo que no nos gustó nada (dejémoslo ahí); la del tercero de la tarde, un toro soso al que pese a sus esfuerzos Manzanares no pudo sacar nada lucido, y los otros tres toros (los dos de Castella y el sexto, de Manzanares), en la que vimos buen toreo.
A El Cordobés hacía muchísimo tiempo que no lo veía en una plaza de toros. Él torea mucho y yo veo bastantes toros en distintas plazas, pero me temo que tenemos circuitos algo distintos. El azar nos hizo coincidir y me temo que salvo que se dé alguna otra extraña combinación de planetas, no va a ser fácil que nos crucemos. Pero por lo que se oía durante sus actuaciones es evidente que lo que él hace delante de los toros hay gente a la que le gusta. Y como estamos en un país democrático y cada cual puede ir a los espectáculos que más le agraden, a mí me parece bien que él siga con su estilo y que otros se entretengan de ese modo. Eso sí, de lo que a mí nadie me va a convencer es que el arte y el rito puede decidirse de forma democrática. Y lo que hizo Manuel Díaz no tiene la misma altura artística que lo vimos a los otros dos toreros. Gustar, puede gustar. Pero que no tiene la misma enjundia de lo que hicieron los otros, lo defiendo aquí y donde haga falta. Porque pases dio, pero parar, templar y mandar no lo hizo nunca. Y bajar la mano gustándose, o no sabe lo que es, o no nos lo quiso demostrar en Algeciras.
Para rematar su particular actuación, al acabar la faena al cuarto hubo quien pidió la oreja (bastante gente, es verdad). Y el Presidente no la concedió. Muy probablemente porque él también debió pensar que el Reglamento puede decir lo que quiera, pero que el arte no es democrático. Y muchos de los que habían pedido la oreja protestaron cuando El Cordobés había ya entrado en el callejón. A continuación, otro sector del público agradeció al Presidente que no hubiera dado la oreja y éste anunció la salida del quinto, momento en el cual Manuel Díaz decidió salir nuevamente al ruedo para provocar la nueva bronca al Presidente y empezar a dar la vuelta al ruedo jaleada por parte del público. Obviamente, esto ya no es un asunto taurino, sino de buena educación. Y El Cordobés demostró no tenerla o hacer como si no la tuviera, que para el caso tanto da.
Castella estuvo realmente bien en sus dos toros. Y al final sufrió una cornada. Es la tarde que mejor le hemos visto esta temporada y es un placer ver cómo un torero que contaba al final de pasada campaña, pero que había empezado tan gris, remonte cuando queda todo el verano por delante. A su primero lo recibió bien por delantales y le dio un quite excepcional con tres pases cambiados por la espalda en el centro del ruedo. También se fue al centro para empezar la faena de muleta, le dio dos pases cambiados y construyó entonces un trasteo entonado por ambas manos, con algún pase hondo con la derecha. Finalizó con un arrimón y circulares que calentaron al público y tras una estocada entera cortó dos orejas. Recompensa probablemente excesiva, pero faena interesante, con pasajes de interés y que, sobre todo, sirvió para darle confianza.
Al quinto, un toro que manseó de salida y buscaba siempre la huida, lo toreó por verónicas en el centro del ruedo. Empezó la faena de muleta junto a tablas, pero allí el toro no respondía. Se fue entonces al centro del ruedo y, de forma muy inteligente, le dejó siempre la muleta en la cara, consiguiendo que el toro repitiera. De ese modo, pudo sacar pases de valor y temple, mezclándose en la faena pasajes de toreo hondo con otros menos artísticos, pero de mucha emoción. Faena inteligente de las que estábamos acostumbrados a verle la temporada pasada. Trató de acabar con manoletinas y en una de ellas el toro se paró muy cerca, él no rectificó y el toro le volteó, cogiéndole también al caer al pisoplaza. Quedó a merced del toro, pero, afortunadamente, no le hirieron en el tronco. El toro le había cogido en la pierna y eso se notó cuando, sin mirarse, se colocó para matar y se notaba que le faltaban las fuerzas. Pinchazo y estocada, tras los cuales le concedieron otras dos orejas, estas de mucho más fuste por su pundonor. No pudo recogerlas ni salir a hombros porque, cojeando, se había tenido que marchar a la enfermería después de la estocada.
Y Manzanares demostró nuevamente su gran dimensión y su extraordinario momento de forma. En el tercero no pudo hacer nada por la falta de fuerza y de clase del toro, al que, a pesar de todo, mató de una grandísima estocada. Pero con el sexto dio un auténtico recital de toreo grande, sobre todo con la muleta. Recibió a este toro por verónicas con clase (una pena que le desarmara a mitad de la serie). Con la muleta, empezó con cambios de mano de cartel y naturales buenos. Aunque fue con la derecha con la que realmente se gustó en tres series excepcionales de hondura y temple. ¡Vaya categoría la de este torero! Insistió nuevamente al natural sacando algunos muy buenos. Y todavía quedaba una gran serie de derechazos en el centro del ruedo para evitar que el toro se rajara. Recetó otra magnífica estocada y cortó dos orejas de peso. Pese al asombro de algunos, no salió a hombros como es costumbre en los casos en los que otro compañero que debía hacerlo está en la enfermería.
Gran tarde de toros en la que los tres toreros nos dieron que pensar. Aunque dos por su toreo y otro, por sus cosas.
miércoles, 2 de julio de 2008
La oración del torero
No, no es la magnífica composición de Turina, es una traducción libre de un poema de T. S. Eliot:
Para Adrián Gómez
Señora, cuyo altar se esconde en la capilla de la Plaza,
Reza por las gentes del toro, aquéllos
Cuyos negocios tienen que ver con el toro, y
Aquéllos involucrados en tratos legales
Y aquéllos que llevan la brega.
Repite una oración también por
Las mujeres que vieron a sus hijos u hombres
Partir y no volver.
Hija de tu Hijo, Reina de los Cielos.
Y reza también por aquéllos que torearon
Y acabaron su trasteo en los brazos del albero.
O en los negros chiqueros que no los devolverán
O en cualquier plaza donde no se escuche
El ángelus perpetuo de la campana
De la espadaña del cielo.
THE DRY SALVAGES
(No. 3 of 'Four Quartets')
IV
Lady, whose shrine stands on the promontory,
Pray for all those who are in ships, those
Whose business has to do with fish, and
Those concerned with every lawful traffic
And those who conduct them.
Repeat a prayer also on behalf of
Women who have seen their sons or husbands
Setting forth, and not returning:
Figlia del tuo figlio,Queen of Heaven.
Also pray for those who were in ships, and
Ended their voyage on the sand, in the sea's lips
Or in the dark throat which will not reject them
Or wherever cannot reach them the sound of the sea bell's
Perpetual angelus.
Para Adrián Gómez
Señora, cuyo altar se esconde en la capilla de la Plaza,
Reza por las gentes del toro, aquéllos
Cuyos negocios tienen que ver con el toro, y
Aquéllos involucrados en tratos legales
Y aquéllos que llevan la brega.
Repite una oración también por
Las mujeres que vieron a sus hijos u hombres
Partir y no volver.
Hija de tu Hijo, Reina de los Cielos.
Y reza también por aquéllos que torearon
Y acabaron su trasteo en los brazos del albero.
O en los negros chiqueros que no los devolverán
O en cualquier plaza donde no se escuche
El ángelus perpetuo de la campana
De la espadaña del cielo.
THE DRY SALVAGES
(No. 3 of 'Four Quartets')
IV
Lady, whose shrine stands on the promontory,
Pray for all those who are in ships, those
Whose business has to do with fish, and
Those concerned with every lawful traffic
And those who conduct them.
Repeat a prayer also on behalf of
Women who have seen their sons or husbands
Setting forth, and not returning:
Figlia del tuo figlio,Queen of Heaven.
Also pray for those who were in ships, and
Ended their voyage on the sand, in the sea's lips
Or in the dark throat which will not reject them
Or wherever cannot reach them the sound of the sea bell's
Perpetual angelus.
martes, 1 de julio de 2008
Algeciras ( 27 de junio de 2008) - Tres estilos
Hay que ir a los toros como se va en Algeciras. Con calor, de la caseta a la plaza y después de haber tomado un par de manzanillas bien fresquitas. Pertrechados de abundante merienda y con un espíritu festivo y agradecido con los diestros (que no conformistas). Es un reencuentro con los ritos que de niño nos fueron haciendo aficionados.
Esta tarde, Aurelio, mi buen anfitrión, hizo el paseíllo tras Ponce, Morante y el Cid. Pero no como Rafael Alberti, que cuentan que se vistió de luces, se lió el capote de paseo y después de acabar el paseo y saludar al Presidente, se acomodó en el callejón a seguir viendo la tarde, sino vestido de arenero y alisando con tesón el firme tras cada faena. Me comentó luego que había descubierto otra perspectiva del festejo. Los comentarios, las miradas, la sabiduría y los miedos de los profesionales, frente al disfrute o a la crítica de los tendidos. ¡Lo que nos falta por saber! ¡La de misterios que no nos estaremos perdiendo…!
Por lo demás, tres estilos distintos de estar en torero. Tres formas de entender el arte y la relación con el público. Pero tres maestros, al fin. Para agrandar las perspectivas de la afición.
Ponce tuvo, a la dificultad añadida de abrir plaza en cualquier festejo, la que supone en Algeciras tener que torear a su segundo después de la merienda. El primero fue muy soso y, aunque lo recibió bien con el capote, le enjaretó un buen quite por delantales y le llevó muy templado en la muleta, a la faena le faltó transmisión. Lo mejor, el brindis a Carlos Herrera y la reacción del torero cuando, al estar brindando, el toro destrozó por completo un burladero, quedando al descubierto el subalterno. Ponce, sin inmutarse ni soltar la montera ni la ayuda, lo sacó a los medios con pases muy toreros por bajo, lo dejó allí, y volvió a finalizar el brindis.
La faena al cuarto fue mucho más intensa y artística, a base de técnica y tesón. Si no hubo trofeos, fue sólo porque no anduvo fino con la espada. El toro, que empezó distraído y quedándose corto en el capote, esperó mucho en banderillas. Ponce brindó al público y comenzó con pases rodilla en tierra, ganando terreno hasta llegar al centro del ruedo. A partir de ahí, toreo grande con la derecha, con buena colocación y dejando la muleta siempre en la cara del toro. Y también con la izquierda, con el toro más ahormado. Faena larga que concluyó con pases de adorno y cambios de mano magistrales.
Morante estuvo, sobre todo, dispuesto. Ninguno de los toros permitió el lucimiento. Ni el de Morante, ni el de casi ningún mortal que hubiera pasado por allí esa tarde… Pese a todo, sacó pases magníficos al segundo de la tarde. Pases largos y templados, con suavidad y gusto. El toro se paró muy pronto y no hubo más remedio que abreviar después de habernos dejado con la miel en los labios.
El quinto fue más complicado aún. Manso, huyendo del caballo, saltando al recibir el castigo,… Morante empezó toreando por bajo con un toque de sabor añejo sólo apto para paladares exquisitos. El toro pega cabezazos, y JA aguanta lo indecible con técnica, valor y mando. Valentísimo y poderoso sacó algunos pases interesante. Nuevamente, sólo un sorbito de este elixir de los dioses.
Y el Cid salió a hombros después de cortar una oreja a cada uno de sus toros, tras recetar dos buenas estocadas. Toreo hondo en su primero con ambas manos. Derechazos más ligados y naturales de uno en uno, pero siempre atento a la colocación, llevándolo tapado y gustándose mucho. Gran final de faena, con una buena serie de derechazos y otra de naturales, con algunos excepcionales (grandioso el último ligado con el de pecho).
El sexto fue lidiado muy bien por el Boni, aunque dio la sensación de que el matador hubiera preferido la misma eficacia con algo más de discreción. Faena de más a menos, basada siempre en el toreo en redondo, con algunos pases desmayados, bajando mucho la mano. Series largas y ligadas. Una pena que al intentarlo por la izquierda el toro se colara siempre y que luego se defendiera al acortar las distancias.
Tarde entretenida, con tres grandes toreros que pudieron haber brillado más si la corrida hubiera dado algo más de juego.
Pero no se puede tener todo.
Esta tarde, Aurelio, mi buen anfitrión, hizo el paseíllo tras Ponce, Morante y el Cid. Pero no como Rafael Alberti, que cuentan que se vistió de luces, se lió el capote de paseo y después de acabar el paseo y saludar al Presidente, se acomodó en el callejón a seguir viendo la tarde, sino vestido de arenero y alisando con tesón el firme tras cada faena. Me comentó luego que había descubierto otra perspectiva del festejo. Los comentarios, las miradas, la sabiduría y los miedos de los profesionales, frente al disfrute o a la crítica de los tendidos. ¡Lo que nos falta por saber! ¡La de misterios que no nos estaremos perdiendo…!
Por lo demás, tres estilos distintos de estar en torero. Tres formas de entender el arte y la relación con el público. Pero tres maestros, al fin. Para agrandar las perspectivas de la afición.
Ponce tuvo, a la dificultad añadida de abrir plaza en cualquier festejo, la que supone en Algeciras tener que torear a su segundo después de la merienda. El primero fue muy soso y, aunque lo recibió bien con el capote, le enjaretó un buen quite por delantales y le llevó muy templado en la muleta, a la faena le faltó transmisión. Lo mejor, el brindis a Carlos Herrera y la reacción del torero cuando, al estar brindando, el toro destrozó por completo un burladero, quedando al descubierto el subalterno. Ponce, sin inmutarse ni soltar la montera ni la ayuda, lo sacó a los medios con pases muy toreros por bajo, lo dejó allí, y volvió a finalizar el brindis.
La faena al cuarto fue mucho más intensa y artística, a base de técnica y tesón. Si no hubo trofeos, fue sólo porque no anduvo fino con la espada. El toro, que empezó distraído y quedándose corto en el capote, esperó mucho en banderillas. Ponce brindó al público y comenzó con pases rodilla en tierra, ganando terreno hasta llegar al centro del ruedo. A partir de ahí, toreo grande con la derecha, con buena colocación y dejando la muleta siempre en la cara del toro. Y también con la izquierda, con el toro más ahormado. Faena larga que concluyó con pases de adorno y cambios de mano magistrales.
Morante estuvo, sobre todo, dispuesto. Ninguno de los toros permitió el lucimiento. Ni el de Morante, ni el de casi ningún mortal que hubiera pasado por allí esa tarde… Pese a todo, sacó pases magníficos al segundo de la tarde. Pases largos y templados, con suavidad y gusto. El toro se paró muy pronto y no hubo más remedio que abreviar después de habernos dejado con la miel en los labios.
El quinto fue más complicado aún. Manso, huyendo del caballo, saltando al recibir el castigo,… Morante empezó toreando por bajo con un toque de sabor añejo sólo apto para paladares exquisitos. El toro pega cabezazos, y JA aguanta lo indecible con técnica, valor y mando. Valentísimo y poderoso sacó algunos pases interesante. Nuevamente, sólo un sorbito de este elixir de los dioses.
Y el Cid salió a hombros después de cortar una oreja a cada uno de sus toros, tras recetar dos buenas estocadas. Toreo hondo en su primero con ambas manos. Derechazos más ligados y naturales de uno en uno, pero siempre atento a la colocación, llevándolo tapado y gustándose mucho. Gran final de faena, con una buena serie de derechazos y otra de naturales, con algunos excepcionales (grandioso el último ligado con el de pecho).
El sexto fue lidiado muy bien por el Boni, aunque dio la sensación de que el matador hubiera preferido la misma eficacia con algo más de discreción. Faena de más a menos, basada siempre en el toreo en redondo, con algunos pases desmayados, bajando mucho la mano. Series largas y ligadas. Una pena que al intentarlo por la izquierda el toro se colara siempre y que luego se defendiera al acortar las distancias.
Tarde entretenida, con tres grandes toreros que pudieron haber brillado más si la corrida hubiera dado algo más de juego.
Pero no se puede tener todo.
La Roja
martes, 24 de junio de 2008
Adrián Gómez
Cuando uno lee noticias como la de la cogida de Adrián Gómez se le encoge el ánimo y la afición flaquea.
Adrián acompañaba habitualmente a el Fundi como tercero, pero en el festejo celebrado ayer en Torrejón de Ardoz (Madrid) iba en la cuadrilla del novillero Miguel Luque. Uno de los novillos le prendió y al caer al suelo se golpeó la cabeza con tan mala fortuna que ha sufrido una lesión probablemente irreparable (triple fractura cervical y médula diseccionada). Aunque continúan los análisis y las operaciones es más que probable que quede tetrapléjico.
Acostumbramos a glosar el triunfo, a criticar el comportamiento de los toros o la predisposición y el conocimiento de los toreros… Nos atrevemos incluso a insistir en la necesidad de una mayor exposición. Y alabamos a quienes, como JT el pasado día 15 en Madrid, se juegan la vida de forma transparente.
Pero, ¿qué sucede cuando el riesgo se convierte en tragedia? ¿Puede tener sentido exponer la vida de este modo?
Este, y no otro, es el único debate ético de la tauromaquia. Porque la vida y la integridad de un hombre, de cada hombre, es única. Sagrada.
Mis mejores deseos para Adrián. A quien no conozco, ni recuerdo su nombre en los programas de mano,… Quien de otro modo tal vez nunca hubiera aparecido en este blog. Pero cuyo recuerdo me ha causado el dolor más grande de todos los que han comparecido desde el inicio de nuestra andadura.
Esperemos que la realidad mejore los pronósticos. Y que reciba toda la ayuda posible de sus compañeros. Si los aficionados podemos hacer algo, que me vayan apuntando en la lista.
Adrián acompañaba habitualmente a el Fundi como tercero, pero en el festejo celebrado ayer en Torrejón de Ardoz (Madrid) iba en la cuadrilla del novillero Miguel Luque. Uno de los novillos le prendió y al caer al suelo se golpeó la cabeza con tan mala fortuna que ha sufrido una lesión probablemente irreparable (triple fractura cervical y médula diseccionada). Aunque continúan los análisis y las operaciones es más que probable que quede tetrapléjico.
Acostumbramos a glosar el triunfo, a criticar el comportamiento de los toros o la predisposición y el conocimiento de los toreros… Nos atrevemos incluso a insistir en la necesidad de una mayor exposición. Y alabamos a quienes, como JT el pasado día 15 en Madrid, se juegan la vida de forma transparente.
Pero, ¿qué sucede cuando el riesgo se convierte en tragedia? ¿Puede tener sentido exponer la vida de este modo?
Este, y no otro, es el único debate ético de la tauromaquia. Porque la vida y la integridad de un hombre, de cada hombre, es única. Sagrada.
Mis mejores deseos para Adrián. A quien no conozco, ni recuerdo su nombre en los programas de mano,… Quien de otro modo tal vez nunca hubiera aparecido en este blog. Pero cuyo recuerdo me ha causado el dolor más grande de todos los que han comparecido desde el inicio de nuestra andadura.
Esperemos que la realidad mejore los pronósticos. Y que reciba toda la ayuda posible de sus compañeros. Si los aficionados podemos hacer algo, que me vayan apuntando en la lista.
miércoles, 18 de junio de 2008
Gracias 10.000
Resulta ciertamente asombroso comprobar que, en poco más de un año, este espacio de dos aficionados, sin más difusión que el boca a boca, haya recibido más de 10.000 visitas.
Como sabéis, empezó para que un par de amigos pudiéramos compartir lo que veíamos en Las Ventas y La Maestranza. Pero poco a poco ha servido también para que reflejáramos cómo vemos la tauromaquia y, a través de ella, la vida y el arte.
Gracias a todos los que nos acompañáis en esta aventura. Ver el contador aumentar poco a poco supone una motivación añadida.
Y gracias, también, por mi parte, a José María. Por aportar la base tecnológica del invento, por regalarnos sus creaciones, porque gran parte de éstas hayan confluido en el arte de los toros, porque de este modo hayamos aumentado nuestra afición y la hayamos compartido más tardes,...
(PD: Los comentarios son siempre bienvenidos. En esta entrada, si nos dejáis vuestras impresiones, serán especialmente agradecidas)
Como sabéis, empezó para que un par de amigos pudiéramos compartir lo que veíamos en Las Ventas y La Maestranza. Pero poco a poco ha servido también para que reflejáramos cómo vemos la tauromaquia y, a través de ella, la vida y el arte.
Gracias a todos los que nos acompañáis en esta aventura. Ver el contador aumentar poco a poco supone una motivación añadida.
Y gracias, también, por mi parte, a José María. Por aportar la base tecnológica del invento, por regalarnos sus creaciones, porque gran parte de éstas hayan confluido en el arte de los toros, porque de este modo hayamos aumentado nuestra afición y la hayamos compartido más tardes,...
(PD: Los comentarios son siempre bienvenidos. En esta entrada, si nos dejáis vuestras impresiones, serán especialmente agradecidas)
martes, 17 de junio de 2008
La Reseña de Santos Domínguez
Breve y certero, como algunas cornadas.
http://santosdominguez.blogspot.com/2008/06/con-tres-heridas.html
http://santosdominguez.blogspot.com/2008/06/con-tres-heridas.html
lunes, 16 de junio de 2008
Tolstoi y José Tomás
En su CONFESIÓN, (que el lector puede encontrar en una reciente traducción de la Editorial Acantilado), Tolstoi repasa los motivos que lo llevaron al ateísmo primero de su juventud y después a una crisis de angustia a los 50 años que lo puso al borde del suicidio; y cómo salio de ésta y regreso a la Ortodoxia para finalmente llegar a la pureza evangélica sin ataduras clericales en su vejez.
En este monumento del estudio de la condición personal, por el maestro que fue capaz de pintar todas las pasiones humanas (Guerra y Paz, Ana Karenina, Sonata Kreutzer...), muchos pueden encontrar un interesante autoanálisis que viene al caso por la gesta trágica protagonizada por JT.
Según Tolstoi, más pronto que tarde las personas de cierta formación alcanzan la conciencia de que la vida es un absurdo, que se mire por donde se mire carece de sentido vivir y que lo procedente es quitarse de en medio.
Ante esta actitud, y tras revisar las posiciones de Sócrates o Buda, llega a la conclusión de que la única forma de vivir es negar la vida y existen 4 posturas adoptables:
1. Vivir en la ignorancia. Como el niño o el joven. Pero, claro, cuando se ha sabido, no se puede ignorar que se sabe que “esto” –la vida- es un absurdo.
2. Entregarse, esta es la más habitual, al hedonismo y postergar el momento en que la muerte cumpla su voluntad, pero en definitiva da igual qué placeres se busquen porque, también más pronto que tarde, concluye el espectáculo.
3. Suicidarse, que en principio parece la actitud más honrada de quien descubre el absurdo y se va, sin más contemplaciones.
4. Vivir angustiado, con la permanente idea del suicido o rodando entre las posturas 1 a 3, sin conclusiones.
La postura 4 fue la de Tolstoi hasta que se percata del error de su razonamiento (tras revisar las ciencias experimentales y sociales) y comprender que ha contrapuesto lo finito a lo finito excluyendo lo irracional de su análisis.
Así se da cuenta de que la razón conduce a la negación de la vida, cuando es de la vida que procede la razón.
A partir de ahí camina hacia lo irracional, lo ininteligible, asumiendo que el "pueblo sencillo" -que son la mayor parte de los hombres- no realiza estas exégesis y vive hacia lo infinito.
¿Cómo? Sólo por la fe, esto es, sólo la fe da vida. Entendiéndose como tal no una adscripción a algo litúrgico (como era la mayoría entonces y ahora, aunque no lo parezca) sino la opción que excluye las otras cuatro, la que no se puede pensar.
JT ha dicho que vivir sin torear no es vivir plenamente.
¿En qué postulado, tras la trágica imagen de desangrado épico del domingo, se encuentra JT?
Curiosamente aunque la inmediata respuesta parezca la 3 o aún la 4 o la 2 (¿no estaba leyendo "Ahora vas entender de vinos"), posiblemente esté en el camino de Tolstoi.
JT aunque no pase por la capilla, tiene una fe extraña -que desde luego no es la mía-, pero que no sé qué es y que subyuga. En la plaza se produce la “religio”, y si el no tiene la fe de lo irracional, al menos la despierta.
Ante la extraña ética de atropellar la razón, discúlpenme estas digresiones.
Pero es que se me hace muy difícil entender y sufrir la imagen que copio del EL PAÍS…
En este monumento del estudio de la condición personal, por el maestro que fue capaz de pintar todas las pasiones humanas (Guerra y Paz, Ana Karenina, Sonata Kreutzer...), muchos pueden encontrar un interesante autoanálisis que viene al caso por la gesta trágica protagonizada por JT.
Según Tolstoi, más pronto que tarde las personas de cierta formación alcanzan la conciencia de que la vida es un absurdo, que se mire por donde se mire carece de sentido vivir y que lo procedente es quitarse de en medio.
Ante esta actitud, y tras revisar las posiciones de Sócrates o Buda, llega a la conclusión de que la única forma de vivir es negar la vida y existen 4 posturas adoptables:
1. Vivir en la ignorancia. Como el niño o el joven. Pero, claro, cuando se ha sabido, no se puede ignorar que se sabe que “esto” –la vida- es un absurdo.
2. Entregarse, esta es la más habitual, al hedonismo y postergar el momento en que la muerte cumpla su voluntad, pero en definitiva da igual qué placeres se busquen porque, también más pronto que tarde, concluye el espectáculo.
3. Suicidarse, que en principio parece la actitud más honrada de quien descubre el absurdo y se va, sin más contemplaciones.
4. Vivir angustiado, con la permanente idea del suicido o rodando entre las posturas 1 a 3, sin conclusiones.
La postura 4 fue la de Tolstoi hasta que se percata del error de su razonamiento (tras revisar las ciencias experimentales y sociales) y comprender que ha contrapuesto lo finito a lo finito excluyendo lo irracional de su análisis.
Así se da cuenta de que la razón conduce a la negación de la vida, cuando es de la vida que procede la razón.
A partir de ahí camina hacia lo irracional, lo ininteligible, asumiendo que el "pueblo sencillo" -que son la mayor parte de los hombres- no realiza estas exégesis y vive hacia lo infinito.
¿Cómo? Sólo por la fe, esto es, sólo la fe da vida. Entendiéndose como tal no una adscripción a algo litúrgico (como era la mayoría entonces y ahora, aunque no lo parezca) sino la opción que excluye las otras cuatro, la que no se puede pensar.
JT ha dicho que vivir sin torear no es vivir plenamente.
¿En qué postulado, tras la trágica imagen de desangrado épico del domingo, se encuentra JT?
Curiosamente aunque la inmediata respuesta parezca la 3 o aún la 4 o la 2 (¿no estaba leyendo "Ahora vas entender de vinos"), posiblemente esté en el camino de Tolstoi.
JT aunque no pase por la capilla, tiene una fe extraña -que desde luego no es la mía-, pero que no sé qué es y que subyuga. En la plaza se produce la “religio”, y si el no tiene la fe de lo irracional, al menos la despierta.
Ante la extraña ética de atropellar la razón, discúlpenme estas digresiones.
Pero es que se me hace muy difícil entender y sufrir la imagen que copio del EL PAÍS…
domingo, 15 de junio de 2008
Madrid (15 de junio de 2008) - La otra cara
Hoy ha tocado la otra cara de José Tomás. La del valor y el orgullo torero. La de quien no se deja ganar la pelea. La de quien asume que si ha generado expectación (y la de hoy era única) hay que responder en el ruedo a carta cabal.
Hoy no hemos visto series largas y templadas, quites vistosos y remates profundos. Hoy hemos visto a un tipo jugarse la vida sin aspavientos ante dos oponentes que no tenían casi nada que torear.
Muchos han pasado miedo, mushhhho miedo. Y probablemente era la primera vez en su vida que lo pasaban en una plaza de toros, lo cual resulta bastante inverosímil. José Tomás hoy ha demostrado que si hubiera diez o quince toreros que entendieran la tauromaquia de un modo parecido, los toreros no dejarían de acaparar las portadas de los diarios de aquí y del mundo entero. ¡Esto sí es de verdad! Y no porque lo que hacen otros no lo sea, sino porque de este modo, el ritual de la vida y la muerte está siempre presente. Y el riesgo aparece seal cual fuere el toro que sale por chiqueros.
De esta forma no se pueden torear ochenta o cien corridas. Pero probablemente si se redujera de forma bárbara el número de festejos para darle prestancia a cada uno de ellos, se podría captar mejor el sentido profundo del rito. Uno (espectador, torero o ganadero) no puede ir a la plaza sin que lo que suceda en el ruedo le remueva de forma profunda la conciencia. Y si lo hace, es que está ciego, se ha vuelto insensible o lo que está observando es pura pantomima.
Los toros de hoy han sido malos de solemnidad. Malos los de El Puerto (los tres primeros), los de Toros de Cortés (segunda marca de Victoriano del Río) que se han lidiado en cuatro y sexto lugar y el de El Torero (quinto bis, que salió en sustitución del devuelto de El Puerto). Insufrible baile de corrales que impide apreciar hechuras, comparar comportamientos, valorar en qué medida responden a su encaste,...
Con este material, el Fundi y Juan Bautista han hecho lo que se acostumbra en tardes así. Ponerse, intentarlo, justificarse y sacar poco en claro.
Lo mejor de el Fundi, el recibo de capa a sus dos toros, el soberbio quite por chicuelinas al primero de Bautista y el trasteo de muleta a su primero, al que ha aguantado bastante para conseguir sacarle un par de tandas buenas con la derecha. Faena pundonorosa y técnica, pero con transmisión justa a los tendidos, que ha rematado con estocada después de dos pinchazos. En su segundo, recorrió todos los terrenos de la plaza sin pocar sacar nada brillante en claro. Especialmente llamativo resultó el intento de quite al sexto, que le salió tremendamente embarullado, impropio de un torero con su experiencia.
Y Juan Bautista, salvo algún destello con la capa, no ha dejado casi ningún momento para el recuerdo, Tarde sosa, a juego con los toros que le han tocado en suerte.
Con parecidos toros (o peores), José Tomás ha cortado tres orejas. Y no ha salido por la Puerta Grande, sino por la de la enfermería. Y lo ha hecho a base de ponerse en un sitio imposible y de tener claro (y evidenciarlo a la concurrencia) que si el torero se empeña, el toro pasa.
Su primero fue un manso insufrible al que fue imposible torear de capa, pese a la insistencia del de Galapagar. Con la muleta, empezó rodilla en tierra marcando al toro un recorrido largo, pero el de el Puerto se fue a tablas junto a chiqueros y el torero fue allí a hacer su faena. Una faena pegado a tablas, sin sitio apenas para que pasara el toro, pero donde a base de insistir, era inevitable que el toro fuera y que pasara rozando a la vez con las tablas y con el torero. Consiguió templar algún pase, pero sobre todo consiguió emocionar y vencer al toro. Poderle. Dominarle con técnica y el arte que era posible... Después de pinchazo y estocada cortó una oreja que paseó por el anillo antes de ir a la enfermería completamente manchado por la sangre del toro a que le atendieran de múltiples contusiones (un par de volteretas que afortunadamente no le calaron incluidas).
En el quinto bis tampoco hubo suerte con la capa, pero sí pudimos ver dos magníficos puyazos y un extraordinario tercio de banderillas. Empezó con pases por bajo y sacó un par de series buenas con la derecha, con algún pase sensacional, lentísimo y arrastrado. Un trincherazo sublime. (Y la necesidad de aguantar a los listos de siempre diciendo dónde se tiene que colocar el torero. Tiene una guasa...). Al intentarlo con la izquierda, los pases salieron menos limpios y el toro se lo echó a los lomos, zarandeándole sin piedad. Se nota que sale dolorido. Aún así insiste con la derecha y saca algunas series más con una tranquilidad pasmosa. Las manoletinas del final fueron impresionantes de ejecución y ajuste. Y la estoca arriba, siendo nuevamente volteado. Recogió las dos orejas y atravesó el ruedo directo a la enfermería con varias cornadas. Sin mirarse. Como prueba de lo que acababa de pasar. Pero sin voceros ni pregones más allá de los veinticuatro mil espectadores que en pie le ovacionábamos y gritábamos "¡torero, torero, torero!"
Hoy no hemos visto series largas y templadas, quites vistosos y remates profundos. Hoy hemos visto a un tipo jugarse la vida sin aspavientos ante dos oponentes que no tenían casi nada que torear.
Muchos han pasado miedo, mushhhho miedo. Y probablemente era la primera vez en su vida que lo pasaban en una plaza de toros, lo cual resulta bastante inverosímil. José Tomás hoy ha demostrado que si hubiera diez o quince toreros que entendieran la tauromaquia de un modo parecido, los toreros no dejarían de acaparar las portadas de los diarios de aquí y del mundo entero. ¡Esto sí es de verdad! Y no porque lo que hacen otros no lo sea, sino porque de este modo, el ritual de la vida y la muerte está siempre presente. Y el riesgo aparece seal cual fuere el toro que sale por chiqueros.
De esta forma no se pueden torear ochenta o cien corridas. Pero probablemente si se redujera de forma bárbara el número de festejos para darle prestancia a cada uno de ellos, se podría captar mejor el sentido profundo del rito. Uno (espectador, torero o ganadero) no puede ir a la plaza sin que lo que suceda en el ruedo le remueva de forma profunda la conciencia. Y si lo hace, es que está ciego, se ha vuelto insensible o lo que está observando es pura pantomima.
Los toros de hoy han sido malos de solemnidad. Malos los de El Puerto (los tres primeros), los de Toros de Cortés (segunda marca de Victoriano del Río) que se han lidiado en cuatro y sexto lugar y el de El Torero (quinto bis, que salió en sustitución del devuelto de El Puerto). Insufrible baile de corrales que impide apreciar hechuras, comparar comportamientos, valorar en qué medida responden a su encaste,...
Con este material, el Fundi y Juan Bautista han hecho lo que se acostumbra en tardes así. Ponerse, intentarlo, justificarse y sacar poco en claro.
Lo mejor de el Fundi, el recibo de capa a sus dos toros, el soberbio quite por chicuelinas al primero de Bautista y el trasteo de muleta a su primero, al que ha aguantado bastante para conseguir sacarle un par de tandas buenas con la derecha. Faena pundonorosa y técnica, pero con transmisión justa a los tendidos, que ha rematado con estocada después de dos pinchazos. En su segundo, recorrió todos los terrenos de la plaza sin pocar sacar nada brillante en claro. Especialmente llamativo resultó el intento de quite al sexto, que le salió tremendamente embarullado, impropio de un torero con su experiencia.
Y Juan Bautista, salvo algún destello con la capa, no ha dejado casi ningún momento para el recuerdo, Tarde sosa, a juego con los toros que le han tocado en suerte.
Con parecidos toros (o peores), José Tomás ha cortado tres orejas. Y no ha salido por la Puerta Grande, sino por la de la enfermería. Y lo ha hecho a base de ponerse en un sitio imposible y de tener claro (y evidenciarlo a la concurrencia) que si el torero se empeña, el toro pasa.
Su primero fue un manso insufrible al que fue imposible torear de capa, pese a la insistencia del de Galapagar. Con la muleta, empezó rodilla en tierra marcando al toro un recorrido largo, pero el de el Puerto se fue a tablas junto a chiqueros y el torero fue allí a hacer su faena. Una faena pegado a tablas, sin sitio apenas para que pasara el toro, pero donde a base de insistir, era inevitable que el toro fuera y que pasara rozando a la vez con las tablas y con el torero. Consiguió templar algún pase, pero sobre todo consiguió emocionar y vencer al toro. Poderle. Dominarle con técnica y el arte que era posible... Después de pinchazo y estocada cortó una oreja que paseó por el anillo antes de ir a la enfermería completamente manchado por la sangre del toro a que le atendieran de múltiples contusiones (un par de volteretas que afortunadamente no le calaron incluidas).
En el quinto bis tampoco hubo suerte con la capa, pero sí pudimos ver dos magníficos puyazos y un extraordinario tercio de banderillas. Empezó con pases por bajo y sacó un par de series buenas con la derecha, con algún pase sensacional, lentísimo y arrastrado. Un trincherazo sublime. (Y la necesidad de aguantar a los listos de siempre diciendo dónde se tiene que colocar el torero. Tiene una guasa...). Al intentarlo con la izquierda, los pases salieron menos limpios y el toro se lo echó a los lomos, zarandeándole sin piedad. Se nota que sale dolorido. Aún así insiste con la derecha y saca algunas series más con una tranquilidad pasmosa. Las manoletinas del final fueron impresionantes de ejecución y ajuste. Y la estoca arriba, siendo nuevamente volteado. Recogió las dos orejas y atravesó el ruedo directo a la enfermería con varias cornadas. Sin mirarse. Como prueba de lo que acababa de pasar. Pero sin voceros ni pregones más allá de los veinticuatro mil espectadores que en pie le ovacionábamos y gritábamos "¡torero, torero, torero!"
viernes, 13 de junio de 2008
Madrid (8 de junio de 2008) - De capa caida
Después de cuatro tardes de toros extraordinarias (Morante, Cayetano, José Tomás, Perera y Diego Ventura) la que cerraba el ciclo dejó un sabor agridulce. Tarde inhóspita, ventosa, fría,... Impropia de un domingo de junio.
Y ni toros ni toreros dieron el juego apetecido, a excepción de la faena de Tejela al sexto bis.
Uceda Leal mató de dos estocadas magníficas a sus dos oponentes. Pero poco más. Su primero era flojo, pero él tampoco acertó con las distancias, el cite y el temple... Con el cuarto no había posibilidades y lo macheteó en cuanto vio que se iba también al suelo y que no tenía mucho que hacer con él.
Abellán no estuvo muy fino. Con el segundo bis se mostró dispuesto. Lo lanceó bien con el capote y con la muleta comenzó la faena citándole desde el centro del ruedo, pero luego, entre el viento y una cierta falta de técnica no hubo acople. El quinto bis manseó mucho de salida y con el caballo, y Abellán estuvo desconfiado, sin sitio.
Tejela, por su parte, tuvo poco que hacer en su primero, flojo y sin clase. En el último, un toro complicado, estuvo muy firme después de brindar al público. Antes, habíamos pasado miedo, mucho miedo, cuando había enganchado de muy mala forma al banderillo Carlos Ávila. Afortunadamente todo se quedó en un susto. El animal se defendía, pero Tejela, a base de temple, de aguantarle y de técnica, consiguió sacarle algunas tandas muy buenas y, sobre todo, de mucho mérito. Lo mató de una estocada entera desprendida y hubo abundante petición, pero no se le dio la oreja. No hubiera sido ningún exceso después de la tarde que llevábamos.
Y ni toros ni toreros dieron el juego apetecido, a excepción de la faena de Tejela al sexto bis.
Uceda Leal mató de dos estocadas magníficas a sus dos oponentes. Pero poco más. Su primero era flojo, pero él tampoco acertó con las distancias, el cite y el temple... Con el cuarto no había posibilidades y lo macheteó en cuanto vio que se iba también al suelo y que no tenía mucho que hacer con él.
Abellán no estuvo muy fino. Con el segundo bis se mostró dispuesto. Lo lanceó bien con el capote y con la muleta comenzó la faena citándole desde el centro del ruedo, pero luego, entre el viento y una cierta falta de técnica no hubo acople. El quinto bis manseó mucho de salida y con el caballo, y Abellán estuvo desconfiado, sin sitio.
Tejela, por su parte, tuvo poco que hacer en su primero, flojo y sin clase. En el último, un toro complicado, estuvo muy firme después de brindar al público. Antes, habíamos pasado miedo, mucho miedo, cuando había enganchado de muy mala forma al banderillo Carlos Ávila. Afortunadamente todo se quedó en un susto. El animal se defendía, pero Tejela, a base de temple, de aguantarle y de técnica, consiguió sacarle algunas tandas muy buenas y, sobre todo, de mucho mérito. Lo mató de una estocada entera desprendida y hubo abundante petición, pero no se le dio la oreja. No hubiera sido ningún exceso después de la tarde que llevábamos.
miércoles, 11 de junio de 2008
Cuando hay que echar agua a las muletas
...donde la Plaza de Madrid dice "botijo", la Plaza de Sevilla dice "búcaro".
(pero ¡ay de las plazas donde dicen "piporro"!)
(pero ¡ay de las plazas donde dicen "piporro"!)
Duelo de Titanes
Mi compadre Lorenzo y yo hemos decidido abandonar nuestros respectivos trabajos y hacer de corresponsales incesantes de José Tomás (Madrid) y Morante de la Puebla (Sevilla).
Para eso necesitamos su ayuda económica y moral.
Con el escalafón ardiendo y estos dos gigantes en la cumbre, nuesta misión es dar cuenta, Norte y Sur del toreo, de lo que sucede en cada feria con ambos artistas.
El duelo se trasladaría a las reseñas y si Lorenzo defiende a capa y a espada a JT, yo haría lo propio a muleta y estoque con el marismeño.
A la manera del verano sangriento, pero con dos variantes, en lugar de ser Hemingway el que cubriese la rivalidad de Ordoñez y Dominguín, aquí habría dos escritores para empezar mejores que Don Ernesto (si han visto las portadas de "Aplausos" o los anuncios de "Burladero" nos podemos permitir algún autombobo taurino) y lo segundo, en ferias diferentes cada uno y con doble reseña.
Cada torero con su partidario, al estilo antiguo.
El duelo en la cumbre se dilucidaría el 10 de Agosto en el Puerto de Santamaría, en el mano a mano entre Morante y JT, en ningún sitio pone que no puedan triunfar dos toreros, pero eso entre escritores es imposible, por lo que tras la tarde de gloria presumible yo retaría a duelo a Don Lorenzo.
A duelos y quebrantos del mejor marisco.
Nos va a salir por un pico, para donaciones escribir a jose.jurado@ono.com
Para eso necesitamos su ayuda económica y moral.
Con el escalafón ardiendo y estos dos gigantes en la cumbre, nuesta misión es dar cuenta, Norte y Sur del toreo, de lo que sucede en cada feria con ambos artistas.
El duelo se trasladaría a las reseñas y si Lorenzo defiende a capa y a espada a JT, yo haría lo propio a muleta y estoque con el marismeño.
A la manera del verano sangriento, pero con dos variantes, en lugar de ser Hemingway el que cubriese la rivalidad de Ordoñez y Dominguín, aquí habría dos escritores para empezar mejores que Don Ernesto (si han visto las portadas de "Aplausos" o los anuncios de "Burladero" nos podemos permitir algún autombobo taurino) y lo segundo, en ferias diferentes cada uno y con doble reseña.
Cada torero con su partidario, al estilo antiguo.
El duelo en la cumbre se dilucidaría el 10 de Agosto en el Puerto de Santamaría, en el mano a mano entre Morante y JT, en ningún sitio pone que no puedan triunfar dos toreros, pero eso entre escritores es imposible, por lo que tras la tarde de gloria presumible yo retaría a duelo a Don Lorenzo.
A duelos y quebrantos del mejor marisco.
Nos va a salir por un pico, para donaciones escribir a jose.jurado@ono.com
martes, 10 de junio de 2008
AUDACES FORTUNA IUVAT

Pensando el otro día en los motivos de por qué a los toreros en racha les valen todos los toros y les salen los mejores lotes (Perera), y pensando en por qué asume ciertos riesgos JT o por qué al Cid siempre lo encumbran los victorinos, y pensando en por qué a veces los novilleros no vienen "en novillero" y cuál es la raíz del fracaso y cómo la suerte esta de parte siempre de los triunfadores, se me vino a la cabeza este viejo adagio latino.
LA FORTUNA AYUDA A LOS AUDACES.
Y no es otra la razón de la gloria.
La fotografía es de Morante, a Portagayola en la Maestranza: a este toro le cortó las 2 orejas tras realizar una faena cumbre.
Como el año pasado en la Beneficiencia, el genio camina en el abismo de la osadía.
lunes, 9 de junio de 2008
Madrid (7 de junio de 2008) - Reiteración
Diego Ventura reitera salidas por la Puerta Grande de Las Ventas como quien saluda al quiosquero de la acera cada vez que sale del portal. Tiene un perfecto acople con el público y con sus caballos y es capaz de triunfar casi con cualquier toro. En su primero (el tercero de la tarde) estuvo sensacional, muy torero, dando muletazos con la grupa, saliendo con vueltas brillantes de los encuentros y clavando en su sitio. No fue sólo doma y monta, sino toreo a caballo. Incluyendo, en la parte más frívola, los mordiscos que lanza "Morante". Dos orejas ganadas de verdad después de una faena muy completa.
Al sexto, un toro manso que saltó varias veces al callejón, lo recibió en el centro del ruedo con intención de quebrar allí mismo, pero falló por dos veces por la imprevisibilidad de la acometida del animal. Consiguió luego encelarlo y templarlo, dando un par de vueltas al ruedo con el toro en la grupa. Los quiebros andando hacia atrás y el que dio aguantando a dos metros del toro, excepcionales. Mató algo peor y entre eso y el complejo comienzo de la faena, se quedó el premio en una oreja.
Tarde muy completa de quien ha puesto muy cara la temporada a Pablo Hermoso.
Andy Cartagena no brilló al mismo nivel que en su anterior comparecencia. En parte, tal vez, por el comportamiento de los toros, pero también porque hubo menor emoción en su toreo. Cortó una oreja en el cuarto, aunque la base de su lidia estuvo en la monta, en la actuación sin el toro.
Y Sergio Galán se llevó también una oreja del segundo, aunque se le notó un tanto inseguro y frío, con muchas pasadas en falso. En el quinto estuvo mejor, con algunos quiebros brillantes y buen toreo a dos pistas. Pero falló con el rejón de muerte. De haber matado, tal vez hubiera cortado otra oreja y hubiera conseguido la Puerta Grande por una tarde que no tuvo nada que ver con la del Ventura.
Pero así es como se escribe la historia. Mal que les pese a los intelectuales del igualitarismo...
Al sexto, un toro manso que saltó varias veces al callejón, lo recibió en el centro del ruedo con intención de quebrar allí mismo, pero falló por dos veces por la imprevisibilidad de la acometida del animal. Consiguió luego encelarlo y templarlo, dando un par de vueltas al ruedo con el toro en la grupa. Los quiebros andando hacia atrás y el que dio aguantando a dos metros del toro, excepcionales. Mató algo peor y entre eso y el complejo comienzo de la faena, se quedó el premio en una oreja.
Tarde muy completa de quien ha puesto muy cara la temporada a Pablo Hermoso.
Andy Cartagena no brilló al mismo nivel que en su anterior comparecencia. En parte, tal vez, por el comportamiento de los toros, pero también porque hubo menor emoción en su toreo. Cortó una oreja en el cuarto, aunque la base de su lidia estuvo en la monta, en la actuación sin el toro.
Y Sergio Galán se llevó también una oreja del segundo, aunque se le notó un tanto inseguro y frío, con muchas pasadas en falso. En el quinto estuvo mejor, con algunos quiebros brillantes y buen toreo a dos pistas. Pero falló con el rejón de muerte. De haber matado, tal vez hubiera cortado otra oreja y hubiera conseguido la Puerta Grande por una tarde que no tuvo nada que ver con la del Ventura.
Pero así es como se escribe la historia. Mal que les pese a los intelectuales del igualitarismo...
domingo, 8 de junio de 2008
Madrid (6 de junio de 2008) - Del post-tomasismo y otras lindezas
El día primero después de JT, la plaza deseaba seguir disfrutando del toreo y sentía que aquel cartel podía darle razones para ello.
El día primero después de JT todos los periódicos de tirada nacional abrían con una foto en su portada del maestro de Galapagar. Y algunos contaban su intrahistoria. En "El Mundo", por ejemplo, explicaban que se había alojado en El Palace (cuando uno tiene previsto dar una tarde así puede alojarse donde le dé la gana) y que, al volver a vestirse, iba leyendo "Por fin vas a saber de vinos", de Andrés Sánchez Magro.
Andrés, antes de ser buen amigo, fue profesor en la universidad. Y hemos seguido uniendo momentos vitales y pasiones taurinas, enológicas, gastronómicas y artísticas. Es magistrado, profesor, crítico literario, comentarista de placeres culinarios y vitales en TV y conferenciante y escritor de temas taurinos. Y hoy mismo escribía un par de páginas en "La Razón" glosando al mito y explicando cómo el triunfo al día siguiente de Perera y Talavante era una prolongación del triunfo de José Tomás.
En todo caso, el festejo del día seis, junto con el del cinco y el cuatro de junio demuestran una evidencia a la que algunos mequetrefes políticos, empresariales y peñistas (que no aficionados) quieren resistirse. Usted elige buenos toros (que viene a significar una buena ganadería y unas hechuras adecuadas a su encaste) y combina tres toreros en sazón, y tiene altas probabilidades de que los aficionados (y usted, si además de empresario también lo es) disfruten del toreo. Y, por el contrario, si usted elige ganaderías que no han echado un toro bueno en los últimos años, o toros fuera del tipo de los que embisten en una ganadería o pone a toreros que no han dicho nada interesante en ninguna plaza en los últimos n años, lo más probable es que los aficionados se aburran y usted, eso sí, se forre a su costa.
Por ir a lo concreto, el Cid no tuvo esta tarde el mejor lote ni estuvo especialmente inspirado. A su primero, un toro que levantaba la cara y le buscaba por momentos, le dio muchos pases sin historia y algún natural de mejor factura. Lo más llamativo es que mató bien y a la primera.
Al cuarto le dio muchos lances con la capa, aunque realmente brillantes sólo un par de ellos. Luego, con la muleta, le enjaretó series buenas con ambas manos, destacando el temple y, sobre todo, la ligazón. Pero una ligazón que con sólo dos o tres pases y el de pecho dejan poco margen a que la emoción se desborde. Tras un amago de arrimón y de circular, pincho en el primer intento y despachó a su oponente con una estocada entera haciendo guardia.
Perera, por su parte, triunfó. Y lo hizo demostrando cómo se está en torero y cómo se torea. Eso fue en el quinto. En el segundo, un toro más parado, comenzó la faena ligando estatuarios (me da que después de lo del 5J lo vamos a ver alguna tarde más) y yéndose al centro del ruedo a tratar de torearle en redondo con ambas manos. Quede constancia de que lo intentó y de que, como diría el clásico, no hubo más.
En el quinto, sin embargo, dio un recital de toreo. Primero, en el ceñidísimo quite por gaoneras y, con la muleta, desde los dos pases cambiados en el centro del ruedo hasta la estocada. En medio, series inmensas con la derecha de temple, mano baja y ligazón. Tremendamente seguro, técnico y artista frente a un toro que, como el del día 15 de El Cid, algunis protestaron (con profetas como esos nos quedamos sin ver una sola faena en Madrid en muchos años). Al natural, da sitio al toro, cita de lejos y lo trae toreado. Impresionante cómo en una serie por la derecha, se cambia la muleta por la espalda y lo liga con un natural inmenso y lentísimo. El toro trata de huir al sentirse vencido pero el torero demuestra una vez más pundonor y ganas con dos buenas series. El final, con bernardinas ajustadas, ajustadísimas, hiper-ajustadas, ligadas con un pase de pecho, acaba por rendir a la afición. Y después de una buena estocada se le conceden dos orejas a ley.
Talavante, por su parte, cortó una una oreja a su primero en una faena que también empezó por estatuarios (esta vez en el centro del ruedo) ligado con pases por bajo y de pecho. Al natural sacó series templadas y ligada de gran calidad. También con la derecha, mandando mucho en la embestida. El cambio de mano por la espalda para ligar con un natural, sencillamente excepcional. Después de varias manoletinas, estocada casi entera y descabello cortó una oreja.
Con ese premio y después de que Perera cortara dos orejas en quinto, todos pensábamos que Talavante saldría a por todas en el último de la tarde. Y parece que lo hizo cuando brindó al público su actuación. Pero luego, al citarle desde el centro del ruedo, empezó a ligarle series sin especial hondura, bajando aún más la intensidad al natural. El toro no transmite demasiado, pero tampoco él da el paso que requiere el valor para parar, templar y mandar. Para rematar la historia, tres pinchazos antes de una estocada hasta la bola.
En definitiva, Talavante parece que está tratando de recuperarse del mal inicio de la temporada (aunque no acaba de despuntar) y Perera ha reiterado su excelente momento de forma.
Y todo esto en Madrid. ¡Vaya delicia!
El día primero después de JT todos los periódicos de tirada nacional abrían con una foto en su portada del maestro de Galapagar. Y algunos contaban su intrahistoria. En "El Mundo", por ejemplo, explicaban que se había alojado en El Palace (cuando uno tiene previsto dar una tarde así puede alojarse donde le dé la gana) y que, al volver a vestirse, iba leyendo "Por fin vas a saber de vinos", de Andrés Sánchez Magro.
Andrés, antes de ser buen amigo, fue profesor en la universidad. Y hemos seguido uniendo momentos vitales y pasiones taurinas, enológicas, gastronómicas y artísticas. Es magistrado, profesor, crítico literario, comentarista de placeres culinarios y vitales en TV y conferenciante y escritor de temas taurinos. Y hoy mismo escribía un par de páginas en "La Razón" glosando al mito y explicando cómo el triunfo al día siguiente de Perera y Talavante era una prolongación del triunfo de José Tomás.
En todo caso, el festejo del día seis, junto con el del cinco y el cuatro de junio demuestran una evidencia a la que algunos mequetrefes políticos, empresariales y peñistas (que no aficionados) quieren resistirse. Usted elige buenos toros (que viene a significar una buena ganadería y unas hechuras adecuadas a su encaste) y combina tres toreros en sazón, y tiene altas probabilidades de que los aficionados (y usted, si además de empresario también lo es) disfruten del toreo. Y, por el contrario, si usted elige ganaderías que no han echado un toro bueno en los últimos años, o toros fuera del tipo de los que embisten en una ganadería o pone a toreros que no han dicho nada interesante en ninguna plaza en los últimos n años, lo más probable es que los aficionados se aburran y usted, eso sí, se forre a su costa.
Por ir a lo concreto, el Cid no tuvo esta tarde el mejor lote ni estuvo especialmente inspirado. A su primero, un toro que levantaba la cara y le buscaba por momentos, le dio muchos pases sin historia y algún natural de mejor factura. Lo más llamativo es que mató bien y a la primera.
Al cuarto le dio muchos lances con la capa, aunque realmente brillantes sólo un par de ellos. Luego, con la muleta, le enjaretó series buenas con ambas manos, destacando el temple y, sobre todo, la ligazón. Pero una ligazón que con sólo dos o tres pases y el de pecho dejan poco margen a que la emoción se desborde. Tras un amago de arrimón y de circular, pincho en el primer intento y despachó a su oponente con una estocada entera haciendo guardia.
Perera, por su parte, triunfó. Y lo hizo demostrando cómo se está en torero y cómo se torea. Eso fue en el quinto. En el segundo, un toro más parado, comenzó la faena ligando estatuarios (me da que después de lo del 5J lo vamos a ver alguna tarde más) y yéndose al centro del ruedo a tratar de torearle en redondo con ambas manos. Quede constancia de que lo intentó y de que, como diría el clásico, no hubo más.
En el quinto, sin embargo, dio un recital de toreo. Primero, en el ceñidísimo quite por gaoneras y, con la muleta, desde los dos pases cambiados en el centro del ruedo hasta la estocada. En medio, series inmensas con la derecha de temple, mano baja y ligazón. Tremendamente seguro, técnico y artista frente a un toro que, como el del día 15 de El Cid, algunis protestaron (con profetas como esos nos quedamos sin ver una sola faena en Madrid en muchos años). Al natural, da sitio al toro, cita de lejos y lo trae toreado. Impresionante cómo en una serie por la derecha, se cambia la muleta por la espalda y lo liga con un natural inmenso y lentísimo. El toro trata de huir al sentirse vencido pero el torero demuestra una vez más pundonor y ganas con dos buenas series. El final, con bernardinas ajustadas, ajustadísimas, hiper-ajustadas, ligadas con un pase de pecho, acaba por rendir a la afición. Y después de una buena estocada se le conceden dos orejas a ley.
Talavante, por su parte, cortó una una oreja a su primero en una faena que también empezó por estatuarios (esta vez en el centro del ruedo) ligado con pases por bajo y de pecho. Al natural sacó series templadas y ligada de gran calidad. También con la derecha, mandando mucho en la embestida. El cambio de mano por la espalda para ligar con un natural, sencillamente excepcional. Después de varias manoletinas, estocada casi entera y descabello cortó una oreja.
Con ese premio y después de que Perera cortara dos orejas en quinto, todos pensábamos que Talavante saldría a por todas en el último de la tarde. Y parece que lo hizo cuando brindó al público su actuación. Pero luego, al citarle desde el centro del ruedo, empezó a ligarle series sin especial hondura, bajando aún más la intensidad al natural. El toro no transmite demasiado, pero tampoco él da el paso que requiere el valor para parar, templar y mandar. Para rematar la historia, tres pinchazos antes de una estocada hasta la bola.
En definitiva, Talavante parece que está tratando de recuperarse del mal inicio de la temporada (aunque no acaba de despuntar) y Perera ha reiterado su excelente momento de forma.
Y todo esto en Madrid. ¡Vaya delicia!
sábado, 7 de junio de 2008
LA APOTEOSIS DE JOSÉ TOMÁS
Como ya avisé, la semana anterior a la apoteosis había quedado un algo decepcionado por la atropellada e insensata faena que JT pretendió hacer a su segundo antagonista en la feria de Córdoba, (aunque la primera tuvo ráfagas de precioso toreo, sin ligazón, porque el toro no lo permitía, pero saltando en flashes la belleza y por tanto con 2 orejas más que merecidas).
Hemos sabido luego, además, que esos atropellones insensatos del toro lo dejaron sin fuerza ni sensibilidad en los brazos, razón por la que hubo de llamar a su hermano fisioterapeuta y hacer una acelerada y muy meritoria recuperación.
¿Qué hubieran dicho si no llega?
Tras revivir en Tendido Cero y en todos los portales las faenas, con el recuerdo reciente de las dos grandes tardes de Madrid y el runrun taurino internacional, me apunto ¡cómo no hacerlo! de nuevo al carro en que me monté el 17 de Junio de 2007 y les doy este poema, con la esperanza de que les guste.
El original, con foto recuerdo de Barcelona, en http://www.jmjurado.org/
Estos triunfos, junto con los cercanos de Cayetano y Morante y Perera son lo mejor que nos ha podido pasar a los aficionados en mucho tiempo.
Vamos como si España hubiera ganado el mundial, pero en trascendente.
A ver si TVE toma nota y retransmite (es buena época: pan y circo) o sigue con las sempiternas y absurdas concesiones a un progresismo Alaskado, que además no es tal.
Y ahora el poema en prosa

Has abierto las puertas de la Muerte toreando en el vértice del miedo. Y detrás de las puertas había luz, la deslumbrante luz de la pureza. Entrabas y salías de la muerte como el buzo entra y sale del abismo, sumergido en campanas de silencio, en solares silencios espectrales donde el aire vacío se completa con el lance y el trance tan reunidos que suspenden la razón y la despeñan al borde mismo del espanto. Nos hemos vuelto locos: las ménades se arrancan los vestidos y se arañan los rostros suplicantes, los guerreros golpean los escudos y el toro es un enigma reventado, una fuerza bestial hipnotizada por la suave quietud de los telares. Gira y gira la plaza como un astro, vibrante catedral de una liturgia cósmica que a la danza del héroe se ha rendido, funesta y primitiva.
viernes, 6 de junio de 2008
Madrid (5 de junio de 2008) - Del toreo, la sugestión y la liturgia
JT ha callado con su reaparición en Las Ventas muchas bocas. A partir de ahora, quien quiera que siga criticando que sólo torea al toro terciado, que no tiene un toreo de mando, que sólo se pega arrimones, que siempre le enganchan,…
Pues no señores. Lo de ayer, en sus dos toros, fue una demostración completa de toreo grande, fundamental. ¿Que en su primero la segunda oreja fue excesiva? Tal vez. Sobre todo, si comparamos con lo que luego sucedió en el segundo. Porque a ver cuáles son entonces los trofeos. Pero lo cierto es que desde que se abrió de capa en el quite por gaoneras al segundo de la tarde (el primero de Javier Conde) hasta la estocada al quinto, todo lo que hizo demostró torería, personalidad, pureza y entrega. Una liturgia especial. Un modo único de andar en la plaza. ¿Sugestión colectiva? Sin duda. Pero refrendado por el saber hacer de un torero que, nos guste o no, es distinto a los demás. En todo.
No perdonó ni un quite, recibió directamente con el capote a sus dos toros sin que lo hubiera tocado antes ningún subalterno y sin dejarles siquiera que llegaran primero al burladero del nueve y de allí al del 7 y luego al del dos… como es costumbre. Toreó variado de capote: gaoneras en el quite al segundo, verónicas de recibo al tercero, chicuelinas en el quite a ese toro,… Lo mejor, las largas, templadas y lentísimas verónicas del quite al quinto.
Con la muleta, en el tercero, comenzó con un par de pases de tanteo en el tercio y se llevó inmediatamente al toro al centro del ruedo para empezar a torear de forma poderosa, ajustada, con verdad y sin fingimientos. Faena imperfecta, con algunos enganchones y altibajos, irremediables con un toro que tiene un punto violento y que no repite con facilidad. Pero el toro va entrando en la muleta a base de técnica, temple, toreo siempre por abajo, muleta en el hocico. Dos tandas de derechazos y otras dos de naturales soberbias, con un toreo de mano baja, lento, muletazos largísimos, rematando siempre atrás. Toreo ligado y adornos insuperables (trincherillas, cambio de mano, pase de la firma, de pecho,…).
La estocada fue casi una inmolación. El único momento de sinrazón de toda la tarde, porque se echó encima del toro y no salió de la suerte, sino que se topó con la testuz del toro. Una cosa, sin duda, en querer matar al toro arriba a toda costa y otra es atropellar la razón. En el volapié al toro hay que perderle la cara un segundo para dejarle irse (el toro) y salir de la suerte (el torero). No se puede (o no se debe, al menos) dar uno cabezazos contra el toro, que además de pitones tiene más fuerza.
Y lo del quinto con la muleta fue, sencillamente, sublime. Algunos profetas del pesimismo auguraron que después del “regalito” de la segunda oreja en el tercero, al quinto no iba a querer ni verlo. Y fue exactamente todo lo contrario. La faena a este toro ha sido probablemente la más completa que ha hecho en esta plaza y la mejor desde su reaparación. Nada que ver este toreo con el de su primera salida a hombros en aquella tarde magistral de hace nueve o diez años. Ahora, su toreo es mucho más pausado, austero, importante. No da ni un pase sin sentido. Trata de buscar la esencia en cada cosa que hace.
El comienzo de faena ha sido impresionante: cuatro estatuarios sin moverse del sitio, con un toro al que se había picado poco y se venía de largo con fuerza demostrando un poderío único. El cambio de mano con el que cerró, también de tono mayor.
Luego, las series de toreo en redondo a este quinto fueron inmensas. Por el número de pases de cada una (siete, ocho, nueve,…), algo único. Por cómo no perdía hondura en ninguno de ellos a pesar de los parones. Por el tremendo poder con el que llevaba al toro (llegó a templar una serie largísima de derechazos templados y por bajo a pesar de que hacía viento y no dejó de moverle la muleta en toda la tanda, algo así como si templara y mandara sólo con el estaquillador). Ligar siete u ocho naturales bajando la mano, con poder y arte, temple y gracia y sin que le toque ni una sola vez no es sólo buen toreo. Es una forma distinta de hablar con las musas y de convocarlas para que ericen los vellos del sentimiento de veinticuatro mil almas. Esta es la sugestión de JT. ¡Bendita sugestión!
La estocada, casi perfecta. Entera y ligerísimamente caida, pero perfectamente ejecutada al encuentro y de mucho mérito, porque tuvo sólo ese defecto a pesar de que el toro se le vino pronto.
De las tardes que hemos visto a José Tomás desde el pasado 17 de junio de 2007 (Barcelona, Algeciras, Ávila, El Puerto de Santa María, Barcelona y Madrid) la de hoy ha sido sin duda la más importante. Y por las referencias que tenemos de las que no hemos estado, también parece que esta ha superado a todas las anteriores. Hoy no ha habido arrimones ni manoletinas (que tampoco hubieran sobrado). Sólo toreo fundamental, que es todo el toreo hecho con verdad, poder, arte, hondura y sentimiento.
Daniel Luque confirmó alternativa en una faena en la que demostró más disposición que técnica. Lo intentó por ambos pitones, pero sólo sacó algún pase aislado de calidad. En el sexto, un toro muy parado, tiró de pundonor y se metió entre los pitones, sacando los pases de uno en uno. Un arrimón para justificarse. Pero es que es realmente difícil justificar casi nada después de la faena al quinto…
Y Javier Conde como era previsible. En su primero, nada o casi nada. Y en el cuarto, trató de hacer ver que estaba haciendo algo, pero sólo él sentía que aquello tenía algún sentido. El toro iba y tenía calidad, pero había que apostar, ponerse, aguantar un poquito… Vamos, lo que viene siendo torear.
Tarde, en fin, de un torero. De una forma de entender la tauromaquia fuera de todas las convenciones. Lo de hoy de JT no es una forma de ganarse de la vida, es un modo de darle sentido a la suya y a la de quienes vamos a verle. Esto es el arte y la liturgia. El toreo.
Y la sugestión. De toda una plaza. De toda una vida.
(PD prosaica. Ahora que nos explique el empresario por cuántos duros de más o de menos no quería traerlo. Hay que ser ruines…)
Pues no señores. Lo de ayer, en sus dos toros, fue una demostración completa de toreo grande, fundamental. ¿Que en su primero la segunda oreja fue excesiva? Tal vez. Sobre todo, si comparamos con lo que luego sucedió en el segundo. Porque a ver cuáles son entonces los trofeos. Pero lo cierto es que desde que se abrió de capa en el quite por gaoneras al segundo de la tarde (el primero de Javier Conde) hasta la estocada al quinto, todo lo que hizo demostró torería, personalidad, pureza y entrega. Una liturgia especial. Un modo único de andar en la plaza. ¿Sugestión colectiva? Sin duda. Pero refrendado por el saber hacer de un torero que, nos guste o no, es distinto a los demás. En todo.
No perdonó ni un quite, recibió directamente con el capote a sus dos toros sin que lo hubiera tocado antes ningún subalterno y sin dejarles siquiera que llegaran primero al burladero del nueve y de allí al del 7 y luego al del dos… como es costumbre. Toreó variado de capote: gaoneras en el quite al segundo, verónicas de recibo al tercero, chicuelinas en el quite a ese toro,… Lo mejor, las largas, templadas y lentísimas verónicas del quite al quinto.
Con la muleta, en el tercero, comenzó con un par de pases de tanteo en el tercio y se llevó inmediatamente al toro al centro del ruedo para empezar a torear de forma poderosa, ajustada, con verdad y sin fingimientos. Faena imperfecta, con algunos enganchones y altibajos, irremediables con un toro que tiene un punto violento y que no repite con facilidad. Pero el toro va entrando en la muleta a base de técnica, temple, toreo siempre por abajo, muleta en el hocico. Dos tandas de derechazos y otras dos de naturales soberbias, con un toreo de mano baja, lento, muletazos largísimos, rematando siempre atrás. Toreo ligado y adornos insuperables (trincherillas, cambio de mano, pase de la firma, de pecho,…).
La estocada fue casi una inmolación. El único momento de sinrazón de toda la tarde, porque se echó encima del toro y no salió de la suerte, sino que se topó con la testuz del toro. Una cosa, sin duda, en querer matar al toro arriba a toda costa y otra es atropellar la razón. En el volapié al toro hay que perderle la cara un segundo para dejarle irse (el toro) y salir de la suerte (el torero). No se puede (o no se debe, al menos) dar uno cabezazos contra el toro, que además de pitones tiene más fuerza.
Y lo del quinto con la muleta fue, sencillamente, sublime. Algunos profetas del pesimismo auguraron que después del “regalito” de la segunda oreja en el tercero, al quinto no iba a querer ni verlo. Y fue exactamente todo lo contrario. La faena a este toro ha sido probablemente la más completa que ha hecho en esta plaza y la mejor desde su reaparación. Nada que ver este toreo con el de su primera salida a hombros en aquella tarde magistral de hace nueve o diez años. Ahora, su toreo es mucho más pausado, austero, importante. No da ni un pase sin sentido. Trata de buscar la esencia en cada cosa que hace.
El comienzo de faena ha sido impresionante: cuatro estatuarios sin moverse del sitio, con un toro al que se había picado poco y se venía de largo con fuerza demostrando un poderío único. El cambio de mano con el que cerró, también de tono mayor.
Luego, las series de toreo en redondo a este quinto fueron inmensas. Por el número de pases de cada una (siete, ocho, nueve,…), algo único. Por cómo no perdía hondura en ninguno de ellos a pesar de los parones. Por el tremendo poder con el que llevaba al toro (llegó a templar una serie largísima de derechazos templados y por bajo a pesar de que hacía viento y no dejó de moverle la muleta en toda la tanda, algo así como si templara y mandara sólo con el estaquillador). Ligar siete u ocho naturales bajando la mano, con poder y arte, temple y gracia y sin que le toque ni una sola vez no es sólo buen toreo. Es una forma distinta de hablar con las musas y de convocarlas para que ericen los vellos del sentimiento de veinticuatro mil almas. Esta es la sugestión de JT. ¡Bendita sugestión!
La estocada, casi perfecta. Entera y ligerísimamente caida, pero perfectamente ejecutada al encuentro y de mucho mérito, porque tuvo sólo ese defecto a pesar de que el toro se le vino pronto.
De las tardes que hemos visto a José Tomás desde el pasado 17 de junio de 2007 (Barcelona, Algeciras, Ávila, El Puerto de Santa María, Barcelona y Madrid) la de hoy ha sido sin duda la más importante. Y por las referencias que tenemos de las que no hemos estado, también parece que esta ha superado a todas las anteriores. Hoy no ha habido arrimones ni manoletinas (que tampoco hubieran sobrado). Sólo toreo fundamental, que es todo el toreo hecho con verdad, poder, arte, hondura y sentimiento.
Daniel Luque confirmó alternativa en una faena en la que demostró más disposición que técnica. Lo intentó por ambos pitones, pero sólo sacó algún pase aislado de calidad. En el sexto, un toro muy parado, tiró de pundonor y se metió entre los pitones, sacando los pases de uno en uno. Un arrimón para justificarse. Pero es que es realmente difícil justificar casi nada después de la faena al quinto…
Y Javier Conde como era previsible. En su primero, nada o casi nada. Y en el cuarto, trató de hacer ver que estaba haciendo algo, pero sólo él sentía que aquello tenía algún sentido. El toro iba y tenía calidad, pero había que apostar, ponerse, aguantar un poquito… Vamos, lo que viene siendo torear.
Tarde, en fin, de un torero. De una forma de entender la tauromaquia fuera de todas las convenciones. Lo de hoy de JT no es una forma de ganarse de la vida, es un modo de darle sentido a la suya y a la de quienes vamos a verle. Esto es el arte y la liturgia. El toreo.
Y la sugestión. De toda una plaza. De toda una vida.
(PD prosaica. Ahora que nos explique el empresario por cuántos duros de más o de menos no quería traerlo. Hay que ser ruines…)
jueves, 5 de junio de 2008
Madrid (4 de junio de 2008) - De arte y sentimiento
Después de la genial faena al cuarto de la tarde, Morante seguía con ganas de torear. Y en su turno de quites al último de la tarde le enjaretó unas chicuelinas de mano baja sensacionales. El público, entonces, ya estaba con él y la plaza vibró como sólo lo sabe hacer Las Ventas con el toreo de arte y sentimiento. Como era su toro, como confirmaba alternativa y como tiene un pundonor torero a prueba de bombas (¡Este quiere ser torero!, gritaban en los tendidos), Cayetano citó al toro con el capote a una mano, ejecutó un lance único llevándose las telas a la espalda y ligando con una gaonera. El toro le desarmó. Pero el público estaba ya sobrepasado por lo que acababa de ver. Si aquel quite lo termina, la plaza hubiera rugido como sólo la he escuchado diez o doce veces en los veinte años que llevo viniendo. Obviamente, Cayetano volvió a la cara del toro, quitó bien por gaoneras y se llevó una gran ovación. Pero el sabor torero, la emoción y la genialidad fueron los de aquellos dos lances.
Cayetano ha estado esta tarde soberbio. En el de su confirmación se la notado seguro, tranquilo, reposado,… Ha dado sitio al toro y ha comenzado la faena muy bien, con pases de adorno con enjundia y un cambio de mano sublime. Ha mostrado cómo el toro venía y le ha enganchado bien en las primeras series, bajando luego la intensidad de la faena, sobre todo al natural (con uno, no obstante, de cartel de feria de primera). El toro tenía bondad pero era algo violento. Y ha quedado la duda de si con algo más de técnica se le podría haber exprimido más. No lo sé. Pero no recuerdo muchas confirmaciones de alternativas con toreros que demuestren tal seguridad.
En el sexto, un magnífico sobrero de Victoriano del Río (a ver si la corrida de mañana se parece a este), después del recital de quites ha toreado mucho y bien con la muleta. Nuevamente el comienzo de faena ha tenido mucha estética y un nuevo cambio de manos para enmarcar. Después de una serie de tono menor, ligó una de derechazos con gusto torero y mucho temple. Al cambiarse la muleta de mano para dar el pase de pecho, cayó al suelo el engaño y, sin inmutarse, se agachó, la recogió y ligó el de pecho sin más probaturas y sin dejar pensar al animal. Nuevas series en redondo y una magnífica estocada después de pinchar al entrar a matar dudando si hacerlo en la suerte de recibir o al volapié.
La plaza le ha acogido con cariño. El que correspondía por su entrega torera y su saber hacer.
Manzanares ha demostrado estar en un momento sensacional de forma. Y ha lidiado a sus dos toros de forma excepcional. Pero ha tenido mala suerte con el lote y le han correspondido los dos con menos fuerza y transmisión. Se le ha notado con sitio, técnica, arte y gracia. Pero no ha podido cuajar faena a pesar de esa disposición por la condición de sus enemigos.
Y Morante ha dado en el cuarto una auténtica lección de cómo se torea con el capote.
Al segundo de la tarde no quiso verlo y el público le abroncó. Pero cuando vio el recibo a la verónica al cuarto los mismos que le había acusado de tramposo y trincón le aclamaban como redentor del toreo de capa. Esos gritones son una representación demoscópica perfecta de esta sociedad mediocre en la que hay que pasar desapercibido, pero cumplir de forma automática y sin muchas preguntas miles de procedimientos. No se admiten los genios. Los que hacen las cosas de forma magistral cuando les sale y no se preocupan ni siquiera de hacerlas mal cuando no les apetece. Pero estos son los que dan sentido a la vida y al arte. Los que no son intercambiables… como lo son la mayoría.
El de la Puebla, con el cuarto, ha realizado una lidia completa. Con verónicas profundas (una y media, para no dejar de verlas nunca), un galleo por chicuelinas de mano baja que aunaba sabor antiguo y técnica moderna, nuevo quite… Sólo en este toro hemos visto más verónica que en todo San Isidro. La faena de muleta ha ido de más a menos, como no podía ser de otra manera con un toro al que se le había obligado tanto en los primeros tercios y al que toreó en el tercio (tal vez para tratar de evitar la incertidumbre del viento). Comienzo magistral con ayudados por alto y pases de adorno, seguido por un toreo hondo, apasionado y vibrante. Luego, las series algo más convencionales, pero siempre con detalles y prestancia toreros. Remata con nuevos ayudados por alto y pase de pecho y deja un estocada perfecta en todo lo alto.
En fin, que hemos visto torear, hemos vibrado, sentido la emoción y la espera. Hemos dudado a veces los derroteros que seguiría una tarde que nunca ha perdido su interés. Y hemos salido ilusionados, pletóricos, llenos de cosas de comentar. Gran tarde para los aficionados y para los taberneros, que han visto cómo la gente acudía de forma masiva y se quedaba más tiempo. Hoy no había que olvidar lo que había pasado. Había que revivirlo. Y para eso hace falta mucho más tiempo.
Cayetano ha estado esta tarde soberbio. En el de su confirmación se la notado seguro, tranquilo, reposado,… Ha dado sitio al toro y ha comenzado la faena muy bien, con pases de adorno con enjundia y un cambio de mano sublime. Ha mostrado cómo el toro venía y le ha enganchado bien en las primeras series, bajando luego la intensidad de la faena, sobre todo al natural (con uno, no obstante, de cartel de feria de primera). El toro tenía bondad pero era algo violento. Y ha quedado la duda de si con algo más de técnica se le podría haber exprimido más. No lo sé. Pero no recuerdo muchas confirmaciones de alternativas con toreros que demuestren tal seguridad.
En el sexto, un magnífico sobrero de Victoriano del Río (a ver si la corrida de mañana se parece a este), después del recital de quites ha toreado mucho y bien con la muleta. Nuevamente el comienzo de faena ha tenido mucha estética y un nuevo cambio de manos para enmarcar. Después de una serie de tono menor, ligó una de derechazos con gusto torero y mucho temple. Al cambiarse la muleta de mano para dar el pase de pecho, cayó al suelo el engaño y, sin inmutarse, se agachó, la recogió y ligó el de pecho sin más probaturas y sin dejar pensar al animal. Nuevas series en redondo y una magnífica estocada después de pinchar al entrar a matar dudando si hacerlo en la suerte de recibir o al volapié.
La plaza le ha acogido con cariño. El que correspondía por su entrega torera y su saber hacer.
Manzanares ha demostrado estar en un momento sensacional de forma. Y ha lidiado a sus dos toros de forma excepcional. Pero ha tenido mala suerte con el lote y le han correspondido los dos con menos fuerza y transmisión. Se le ha notado con sitio, técnica, arte y gracia. Pero no ha podido cuajar faena a pesar de esa disposición por la condición de sus enemigos.
Y Morante ha dado en el cuarto una auténtica lección de cómo se torea con el capote.
Al segundo de la tarde no quiso verlo y el público le abroncó. Pero cuando vio el recibo a la verónica al cuarto los mismos que le había acusado de tramposo y trincón le aclamaban como redentor del toreo de capa. Esos gritones son una representación demoscópica perfecta de esta sociedad mediocre en la que hay que pasar desapercibido, pero cumplir de forma automática y sin muchas preguntas miles de procedimientos. No se admiten los genios. Los que hacen las cosas de forma magistral cuando les sale y no se preocupan ni siquiera de hacerlas mal cuando no les apetece. Pero estos son los que dan sentido a la vida y al arte. Los que no son intercambiables… como lo son la mayoría.
El de la Puebla, con el cuarto, ha realizado una lidia completa. Con verónicas profundas (una y media, para no dejar de verlas nunca), un galleo por chicuelinas de mano baja que aunaba sabor antiguo y técnica moderna, nuevo quite… Sólo en este toro hemos visto más verónica que en todo San Isidro. La faena de muleta ha ido de más a menos, como no podía ser de otra manera con un toro al que se le había obligado tanto en los primeros tercios y al que toreó en el tercio (tal vez para tratar de evitar la incertidumbre del viento). Comienzo magistral con ayudados por alto y pases de adorno, seguido por un toreo hondo, apasionado y vibrante. Luego, las series algo más convencionales, pero siempre con detalles y prestancia toreros. Remata con nuevos ayudados por alto y pase de pecho y deja un estocada perfecta en todo lo alto.
En fin, que hemos visto torear, hemos vibrado, sentido la emoción y la espera. Hemos dudado a veces los derroteros que seguiría una tarde que nunca ha perdido su interés. Y hemos salido ilusionados, pletóricos, llenos de cosas de comentar. Gran tarde para los aficionados y para los taberneros, que han visto cómo la gente acudía de forma masiva y se quedaba más tiempo. Hoy no había que olvidar lo que había pasado. Había que revivirlo. Y para eso hace falta mucho más tiempo.
miércoles, 4 de junio de 2008
Madrid (3 de junio de 2008) - Breve
Lo más destacado de la tarde de hoy es que fue breve. A eso de las nueve menos diez ya había caido el sexto de la tarde y el personal estaba volviendo a sus casas (los menos) y abarrotando el resto las tabernas cercanas.
Es cierto que hubo también otras cosas: muchos mosquitos, más calor que los demás días, menos atención de camareros en los tendidos, mayor alegría en los nuevos bares instalados en las terrazas de dentro de la plaza, menos fotos de la exposición del ABC (o se han roto, o ha habido quien ha encontrado el modo fácil de decorar la habitación de los niños),...
Y algo de toreo también. Pero sin abusar. De forma discreta, para evitar las críticas de la ostentación.
El ambiente se había empezado a caldear desde por la mañana. Habían rechazado la mitad de la corrida anunciada de Garcigrande y se había remendado con tres toros de Peñajara. En los foros habituales, ya había quien había incitado a la rebelión contra los toros de la gandería titular por falta de trapío. Y como en los peores augurios, la realidad sobrepasó lo previsible. Los toros de Garcigrande (1º a 3º), no muy aparatosos, eran, además, muy flojos. En concreto, el segundo y el tercero, terriblemente inválidos.
Ante esto, surjen dos preguntas evidentes: ¿tiene sentido que se rechacen por trapío los toros en la plaza; no deberían verlos antes los veterinarios y la autoridad en el campo y decidir allí si tienen o no presencia para Madrid? Pero, además, cuando un torero ve un toro manifiestamente imposible como el segundo, ¿por qué empeñarse en hacerle una lidia que haga que se mantenga en pie en vez de evidenciar su manifiesta invalidez para tratar de forzar que se cambie?
Volvemos, pues, a las absurdar reflexiones de hace más de diez años y que creíamos olvidadas...
Los de Peñajara eran más escurridos de carnes, pero más aparatosos de pitones. Lo que habitualmente se conoce como el efecto por el cual una cuerna inmensa tapa escasas hechuras. Teníamos esperanza en su comportamiento, pero tampoco fueron un desachado de virtudes (el quinto, especialmente violento).
Pero, a pesar de todo, no fue una tarde para irnos de vacío.
Aparicio toreó muy bien a su primero al natural, en el centro del ruedo, en dos series magistrales con algunos pases de excepción. Pero a partir de ahí decidió que no había que seguir insistiendo y mató de pinchazo y estocada.
En el cuarto, lanceó a la verónica de forma sublime, con una verónica y una media de auténtico empaque. Pero en la faena de muleta no consiguió acoplarse y nos quedamos con la sensación de que algo más se le podría haber sacado. Eso sí, Aparicio nos hizo emocionarnos cuando, nada más empezar en el tercio esta faena al cuarto, se lanzó corriendo al centro del ruedo para citar desde allí. Exactamente igual a lo que sucedió en el 94. Pero ni el toro era igual, ni los espectadores estaban igual de predispuestos, ni Aparicio está en el mismo nivel de forma. La faena no siguió los mismos derroteros, pero para los que estuvimos entonces, esto ha sido un recuerdo ilusionante.
El Juli ha pechado con el peor lote, a pesar de los cual ha estado técnico y serio toda la tarde. Poco más. Por desgracia.
Y Castella ha vuelto, en el sexto, a emocionar al público y conseguir callar a todos para fijarse en lo que estaba haciendo (nada fácil, tal y como iba la tarde). El comienzo con los pases cambiados en el centro del ruedo nos ha recordado al Castella de sus mejores momentos la temporada pasada y algunas de las series que ha dado con ambas manos reafirman la valía de este torero. Aún así, la faena no ha sido compacta, ha tenido momentos irregulares que demuestran que este año las cosas no están tan rodadas y que hay que insistir en la concentración y en la técnica.
En resumen, una tarde que, sin ser llamativa, ha dejado muchos detalles para el aficionado.
Es cierto que hubo también otras cosas: muchos mosquitos, más calor que los demás días, menos atención de camareros en los tendidos, mayor alegría en los nuevos bares instalados en las terrazas de dentro de la plaza, menos fotos de la exposición del ABC (o se han roto, o ha habido quien ha encontrado el modo fácil de decorar la habitación de los niños),...
Y algo de toreo también. Pero sin abusar. De forma discreta, para evitar las críticas de la ostentación.
El ambiente se había empezado a caldear desde por la mañana. Habían rechazado la mitad de la corrida anunciada de Garcigrande y se había remendado con tres toros de Peñajara. En los foros habituales, ya había quien había incitado a la rebelión contra los toros de la gandería titular por falta de trapío. Y como en los peores augurios, la realidad sobrepasó lo previsible. Los toros de Garcigrande (1º a 3º), no muy aparatosos, eran, además, muy flojos. En concreto, el segundo y el tercero, terriblemente inválidos.
Ante esto, surjen dos preguntas evidentes: ¿tiene sentido que se rechacen por trapío los toros en la plaza; no deberían verlos antes los veterinarios y la autoridad en el campo y decidir allí si tienen o no presencia para Madrid? Pero, además, cuando un torero ve un toro manifiestamente imposible como el segundo, ¿por qué empeñarse en hacerle una lidia que haga que se mantenga en pie en vez de evidenciar su manifiesta invalidez para tratar de forzar que se cambie?
Volvemos, pues, a las absurdar reflexiones de hace más de diez años y que creíamos olvidadas...
Los de Peñajara eran más escurridos de carnes, pero más aparatosos de pitones. Lo que habitualmente se conoce como el efecto por el cual una cuerna inmensa tapa escasas hechuras. Teníamos esperanza en su comportamiento, pero tampoco fueron un desachado de virtudes (el quinto, especialmente violento).
Pero, a pesar de todo, no fue una tarde para irnos de vacío.
Aparicio toreó muy bien a su primero al natural, en el centro del ruedo, en dos series magistrales con algunos pases de excepción. Pero a partir de ahí decidió que no había que seguir insistiendo y mató de pinchazo y estocada.
En el cuarto, lanceó a la verónica de forma sublime, con una verónica y una media de auténtico empaque. Pero en la faena de muleta no consiguió acoplarse y nos quedamos con la sensación de que algo más se le podría haber sacado. Eso sí, Aparicio nos hizo emocionarnos cuando, nada más empezar en el tercio esta faena al cuarto, se lanzó corriendo al centro del ruedo para citar desde allí. Exactamente igual a lo que sucedió en el 94. Pero ni el toro era igual, ni los espectadores estaban igual de predispuestos, ni Aparicio está en el mismo nivel de forma. La faena no siguió los mismos derroteros, pero para los que estuvimos entonces, esto ha sido un recuerdo ilusionante.
El Juli ha pechado con el peor lote, a pesar de los cual ha estado técnico y serio toda la tarde. Poco más. Por desgracia.
Y Castella ha vuelto, en el sexto, a emocionar al público y conseguir callar a todos para fijarse en lo que estaba haciendo (nada fácil, tal y como iba la tarde). El comienzo con los pases cambiados en el centro del ruedo nos ha recordado al Castella de sus mejores momentos la temporada pasada y algunas de las series que ha dado con ambas manos reafirman la valía de este torero. Aún así, la faena no ha sido compacta, ha tenido momentos irregulares que demuestran que este año las cosas no están tan rodadas y que hay que insistir en la concentración y en la técnica.
En resumen, una tarde que, sin ser llamativa, ha dejado muchos detalles para el aficionado.
martes, 3 de junio de 2008
Primer Aviso
Les debo a ustedes, a saber,
-La crónica de las dos últimas novilladas en Sevilla, donde estuvieron muy bien Salvador Barberán -al que repiten este domingo- y mi paisano político, el ecijano Miguel Ángel Delgado.
-La crónica de lo que aconteció en Córdoba con JT.
-Y sobre todo la tarde de Morante y Madrid bajo la lluvia que me ha traído un tan mal catarrro que con un inesperado incremento de asuntos laborales han mermado mis fuerzas redactoras.
Mañana voy a la Beneficiencia, no iba desde el 98 ¡Y la cosa promete con Morante!
Pero lo del aviso viene a cuento de lo de JT en Córdoba:
los riesgos asumidos en su segundo toro fueron una sinrazón excesiva en la que la condición racional del torero se perdía y ganaba al final la pugna, -sin cornada, pero con tres revolcones-, el animal, la bestia pura. En el primero estuvo magnífico, pero esta sinrazón impuesta a una res con más sin razón sólo puede devenir en debacle.
No vimos así a JT en Barcelona (tampoco salió un toro imposible)
Córdoba es plaza de primera y salieron toráncanos en punta de 580 Kg y más, pero Madrid, primer aviso Madrid:
me preocupa la autoexigencia de JT, no es necesario el sacrificio, para quienes arguyen que el espectáculo de este torero se basa en la muerte, nada más sensato que recordar las palabras de Malraux:
La muerte solo tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida
Les dejo con la reseña que ha hecho el poeta y crítico Santos Domínguez sobre dos recientes entregas taurómacas, una es una sorpresa, y otra es sobre el último libro acerca del monstruo de Galapagar:
http://santosdominguez.blogspot.com/2008/06/de-feria-en-feria-con-jos-toms.html
http://santosdominguez.blogspot.com/2008/05/tratado-de-armona.html
Queda dicho "el que quiera verlo que aligere" Primer aviso.
-La crónica de las dos últimas novilladas en Sevilla, donde estuvieron muy bien Salvador Barberán -al que repiten este domingo- y mi paisano político, el ecijano Miguel Ángel Delgado.
-La crónica de lo que aconteció en Córdoba con JT.
-Y sobre todo la tarde de Morante y Madrid bajo la lluvia que me ha traído un tan mal catarrro que con un inesperado incremento de asuntos laborales han mermado mis fuerzas redactoras.
Mañana voy a la Beneficiencia, no iba desde el 98 ¡Y la cosa promete con Morante!
Pero lo del aviso viene a cuento de lo de JT en Córdoba:
los riesgos asumidos en su segundo toro fueron una sinrazón excesiva en la que la condición racional del torero se perdía y ganaba al final la pugna, -sin cornada, pero con tres revolcones-, el animal, la bestia pura. En el primero estuvo magnífico, pero esta sinrazón impuesta a una res con más sin razón sólo puede devenir en debacle.
No vimos así a JT en Barcelona (tampoco salió un toro imposible)
Córdoba es plaza de primera y salieron toráncanos en punta de 580 Kg y más, pero Madrid, primer aviso Madrid:
me preocupa la autoexigencia de JT, no es necesario el sacrificio, para quienes arguyen que el espectáculo de este torero se basa en la muerte, nada más sensato que recordar las palabras de Malraux:
La muerte solo tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida
Les dejo con la reseña que ha hecho el poeta y crítico Santos Domínguez sobre dos recientes entregas taurómacas, una es una sorpresa, y otra es sobre el último libro acerca del monstruo de Galapagar:
http://santosdominguez.blogspot.com/2008/06/de-feria-en-feria-con-jos-toms.html
http://santosdominguez.blogspot.com/2008/05/tratado-de-armona.html
Queda dicho "el que quiera verlo que aligere" Primer aviso.
lunes, 2 de junio de 2008
Resumiendo San Isidro
El San Isidro de este año ha tenido un éxito artístico muy limitado, acorde con los carteles tan poco atractivos que había programado la empresa.
Cuando se hizo el nuevo Pliego, la CAM, consciente de la longitud del ciclo y del aburrimiento que muchos de los festejos causaban en el aficionado, obligó a reducir su extensión para que los sufridos abonados "sólo" estuvieran obligados a ir a los toros durante tres semanas y media seguidas. Se comentó que de aquel modo habría más carteles interesantes y, además, podría mejorarse el resto de la temporada.
Pero se dejó abierto el camino de la Feria del Aniversario, de forma que la empresa podía mantener el mismo número de festejos, pero concentrando los interesantes fuera del abono, de forma que fuera voluntaria su adquisición y obligatoria la de los carteles de menos fuste.
El resultado queda a la vista. Ha habido, como casi siempre, algún torero modesto que ha dado una llamada de atención, sin llegar a ser tan contundente como para abrir la puerta grande (Morenito de Aranda, Diego Urdiales y Joselillo). Las figuras han estado muy solventes en general (Juli, Cid y Perera, sobre todo, con Ponce muy serio antes dos toros imposibles). Algunas de las jóvenes promesas del año pasado han defraudado o, al menos, no han acabado de romper como los aficionados hubiéramos esperado (Juan Bautista, por ejemplo). Se ha visto una faena de arte (Morante) y otras de buen toreo más convencional (o, al menos, todo lo convencional que puede ser el buen toreo): el Cid dos tardes, Talavante la última, Diego Urdiales y Joselillo. Hay quien se mantiene como esperanza, pero sin despegar (Uceda Leal, Curro Díaz,...), otros que van entrando tan poco a poco que les llega en plena madurez (Fundi) y otros que parecen imprescindible pese a refrendar reiteradamente que no están en sazón (Tejela, Abellán, Manolo Sánchez, Capea,...)
Entre las ganaderían han defraudado las que no deberían haberlo hecho. Muy probablemente por su enormidad y aparatosidad. Mientras se sigan seleccionando los toros para Madrid por el peso y el tamaño de las defensas es muy complicado que venga lo mejor de cada camada, que se selecciona por los apuntes del ganadero y por el tipo ajustado a la ganadería. En todo caso, ha habido toros a los que se les podría haber sacado más.
Y entre los novilleros, El Payo ha sido una muy interesante revelación y junto a Rubén Pinar y Tendero ha dado buenos momentos. Pepe Moral, que tanto nos gustó el año pasado, no ha refrendado las expectativas.
Pero, para mí, lo más llamativo de esta feria ha sido el público. Definitivamente, no hay prácticamente abonados que vengan todas las tardes, como sucedía hace no tantos años. La mayoría de los abonos de los aficionados los retiene el titular para poder disfrutar varios días y los demás los revende o los cede a amistades y compromisos varios. Los otros abonos (los innumerables de los reventas) son cada vez más difíciles de colocar en bloque y hay tardes de no hay billetes con abundantes claros en los tendidos, gradas y andanadas. El final del boom inmobiliario, además, ha reducido las empresas que se hacían con abonos para acompañar a clientes (hoy inexistentes) y bancos (con los que la relación ya no es tan fluida).
Seria advertencia a la empresa. El porcentaje de abonados de Madrid no puede sustentarse con tal rotación de asistentes y sólo porque ello da derecho a comprar las del Aniversario. Llegará el día en que habrá papel para casi todas las corridas (en las taquillas o en los "puntos de venta habituales") y los abonados que sólo quieren ir seis o siete tardes dejarán de convidar a la familia y a los amigos, que desertarán de la Plaza si no hay quien les recuerde que tienen un par de entradas para ellos. De momento resulta rentable porque los precios son asequibles y no es tan grave dejar de ir alguna tarde. Pero esto no se mantiene a largo plazo.
Habría que ser más imaginativo (la empresa) y menos codiciosa (la Comunidad) para que esto pudiera organizarse de una forma más sensata.
Probablemente sólo lo veamos cuando sea irremediable.
Cuando se hizo el nuevo Pliego, la CAM, consciente de la longitud del ciclo y del aburrimiento que muchos de los festejos causaban en el aficionado, obligó a reducir su extensión para que los sufridos abonados "sólo" estuvieran obligados a ir a los toros durante tres semanas y media seguidas. Se comentó que de aquel modo habría más carteles interesantes y, además, podría mejorarse el resto de la temporada.
Pero se dejó abierto el camino de la Feria del Aniversario, de forma que la empresa podía mantener el mismo número de festejos, pero concentrando los interesantes fuera del abono, de forma que fuera voluntaria su adquisición y obligatoria la de los carteles de menos fuste.
El resultado queda a la vista. Ha habido, como casi siempre, algún torero modesto que ha dado una llamada de atención, sin llegar a ser tan contundente como para abrir la puerta grande (Morenito de Aranda, Diego Urdiales y Joselillo). Las figuras han estado muy solventes en general (Juli, Cid y Perera, sobre todo, con Ponce muy serio antes dos toros imposibles). Algunas de las jóvenes promesas del año pasado han defraudado o, al menos, no han acabado de romper como los aficionados hubiéramos esperado (Juan Bautista, por ejemplo). Se ha visto una faena de arte (Morante) y otras de buen toreo más convencional (o, al menos, todo lo convencional que puede ser el buen toreo): el Cid dos tardes, Talavante la última, Diego Urdiales y Joselillo. Hay quien se mantiene como esperanza, pero sin despegar (Uceda Leal, Curro Díaz,...), otros que van entrando tan poco a poco que les llega en plena madurez (Fundi) y otros que parecen imprescindible pese a refrendar reiteradamente que no están en sazón (Tejela, Abellán, Manolo Sánchez, Capea,...)
Entre las ganaderían han defraudado las que no deberían haberlo hecho. Muy probablemente por su enormidad y aparatosidad. Mientras se sigan seleccionando los toros para Madrid por el peso y el tamaño de las defensas es muy complicado que venga lo mejor de cada camada, que se selecciona por los apuntes del ganadero y por el tipo ajustado a la ganadería. En todo caso, ha habido toros a los que se les podría haber sacado más.
Y entre los novilleros, El Payo ha sido una muy interesante revelación y junto a Rubén Pinar y Tendero ha dado buenos momentos. Pepe Moral, que tanto nos gustó el año pasado, no ha refrendado las expectativas.
Pero, para mí, lo más llamativo de esta feria ha sido el público. Definitivamente, no hay prácticamente abonados que vengan todas las tardes, como sucedía hace no tantos años. La mayoría de los abonos de los aficionados los retiene el titular para poder disfrutar varios días y los demás los revende o los cede a amistades y compromisos varios. Los otros abonos (los innumerables de los reventas) son cada vez más difíciles de colocar en bloque y hay tardes de no hay billetes con abundantes claros en los tendidos, gradas y andanadas. El final del boom inmobiliario, además, ha reducido las empresas que se hacían con abonos para acompañar a clientes (hoy inexistentes) y bancos (con los que la relación ya no es tan fluida).
Seria advertencia a la empresa. El porcentaje de abonados de Madrid no puede sustentarse con tal rotación de asistentes y sólo porque ello da derecho a comprar las del Aniversario. Llegará el día en que habrá papel para casi todas las corridas (en las taquillas o en los "puntos de venta habituales") y los abonados que sólo quieren ir seis o siete tardes dejarán de convidar a la familia y a los amigos, que desertarán de la Plaza si no hay quien les recuerde que tienen un par de entradas para ellos. De momento resulta rentable porque los precios son asequibles y no es tan grave dejar de ir alguna tarde. Pero esto no se mantiene a largo plazo.
Habría que ser más imaginativo (la empresa) y menos codiciosa (la Comunidad) para que esto pudiera organizarse de una forma más sensata.
Probablemente sólo lo veamos cuando sea irremediable.
jueves, 29 de mayo de 2008
Madrid (29 de mayo de 2008) - Fin de feria
Acababa hoy la feria para mí. No podré ver ni Adolfos ni Victorinos. Volveré la próxima semana para esa buena feria con una denominación tan desafortunada ("del aniversario"). Feria que demuestra que, estando como estamos en uno de los mejores momentos en cuanto a número de toreros, una feria de interés en Madrid no puede ser de más de dos semanas.
La corrida de Palha ha resultado interesante, con los seis toros interesantes, aunque dispusieron de bravura en diferentes intensidades. Todos aparatosos de pitones, destacando el primero. Al tercero se le dio la vuelta al ruedo. No sé muy bien si por méritos propios o por la extraordinaria y generosa lidia que le dio Luis Bolívar, que lució al toro en todos los tercios. En especial, en el de muleta, en el que lo dejó venir desde lejos y galopando en varias series.
Fuera de esto, la corrida transcurrió entre la sensación de que a estos animales se les podría haber sacado mucho más. Que no eran, para nada, alimañas. Pero que su lidia requiere una forma, inteligencia y rapidez que es muy difícil adquirir si no es toreando mucho más y en sitios serios.
En resumen, feria con muy poco reseñable en el aspecto artístico y algunos toros y ganadería que podrían haber tenido más suerte en la elección de sus lidiadores.
La corrida de Palha ha resultado interesante, con los seis toros interesantes, aunque dispusieron de bravura en diferentes intensidades. Todos aparatosos de pitones, destacando el primero. Al tercero se le dio la vuelta al ruedo. No sé muy bien si por méritos propios o por la extraordinaria y generosa lidia que le dio Luis Bolívar, que lució al toro en todos los tercios. En especial, en el de muleta, en el que lo dejó venir desde lejos y galopando en varias series.
Fuera de esto, la corrida transcurrió entre la sensación de que a estos animales se les podría haber sacado mucho más. Que no eran, para nada, alimañas. Pero que su lidia requiere una forma, inteligencia y rapidez que es muy difícil adquirir si no es toreando mucho más y en sitios serios.
En resumen, feria con muy poco reseñable en el aspecto artístico y algunos toros y ganadería que podrían haber tenido más suerte en la elección de sus lidiadores.
Madrid (28 de mayo de 2008) - Perspectivas
He de reconocer que era uno de los carteles que más me gustaban de la feria. Y, por eso, fue el que elegí para ir con el numeroso grupo con el que habitualmente acudo a la corrida de beneficencia, que como este año está en el abono del aniversario y se confunde con la confirmación de Cayetano ha puesto imposible conseguir las entradas.
Pero al final, la corrida resultó insulsa, sosa, boba,... Con sólo dos cosas positivas que reseñar: la primera, que acabó a las nueve menos cinco y la segunda, el extraordinario recibo con el capote de Curro Díaz al segundo de la tarde por verónicas, abrochadas por tres medias de la cual una fue sublime.
Los tres toreros saben torear bien y de forma nada monótona. Pero ayer no lo demostraron. Y es aquí donde surge la duda de la perspectiva.
Hay quienes opinan que si estos toreros no dan más de sí es por su colocación al hilo del pitón y sin cruzarse, por su falta de técnica o de tenacidad, porque tienen hecha una temporada ajustadita que no les obliga a entregarse de verdad, porque Madrid no les da nada y pude quitarles del medio por una cornada y porque, en definitiva, no tienen arrestros, ganas o ambición de ser unas verdaderas figuras del toreo.
Y otros que dicen que con esos toros no hay quien haga faena alguna. Que no es un problema de distancia, inclinación o cercanía, sino de casta, bravura y nobleza.
Tiendo a estar más cerca de esta última opinión, aunque no descarto que si alguno hubiera dado un pasito adelante, tal vez hubiéramos podido ver algo más. Pero me temo que poco, muy poco más.
Pero al final, la corrida resultó insulsa, sosa, boba,... Con sólo dos cosas positivas que reseñar: la primera, que acabó a las nueve menos cinco y la segunda, el extraordinario recibo con el capote de Curro Díaz al segundo de la tarde por verónicas, abrochadas por tres medias de la cual una fue sublime.
Los tres toreros saben torear bien y de forma nada monótona. Pero ayer no lo demostraron. Y es aquí donde surge la duda de la perspectiva.
Hay quienes opinan que si estos toreros no dan más de sí es por su colocación al hilo del pitón y sin cruzarse, por su falta de técnica o de tenacidad, porque tienen hecha una temporada ajustadita que no les obliga a entregarse de verdad, porque Madrid no les da nada y pude quitarles del medio por una cornada y porque, en definitiva, no tienen arrestros, ganas o ambición de ser unas verdaderas figuras del toreo.
Y otros que dicen que con esos toros no hay quien haga faena alguna. Que no es un problema de distancia, inclinación o cercanía, sino de casta, bravura y nobleza.
Tiendo a estar más cerca de esta última opinión, aunque no descarto que si alguno hubiera dado un pasito adelante, tal vez hubiéramos podido ver algo más. Pero me temo que poco, muy poco más.
Madrid (27 de mayo de 2008) - Retorno y deseo
Son muchos días seguidos sin ver toros en Madrid. El jueves, por una comida que se presume amable y acaba como el rosario de la aurora a eso de las siete de la tarde, el viernes, sábado y domingo por aquello de inaugurar una ganadería en Nimes (ya hablaremos de eso en detalle) y el lunes porque hay quien se empeña que hay que ir de viaje a mantener una reunión insustancial em horarios que no permiten la vuelta antes de la hora del festejo.
Volvía a la corrida de la prensa como quien acude a un rito personal, íntimo, que le han hurtado durante mucho tiempo. Pero la verdad es que el material tampoco da para mucho...
Los toros han resultado insulsos y mansos (algo inhabitual en esta ganadería). ¡Algo habrá que hacer!
Abellán estuvo dispuesto en sus dos toros aunque no redondeó ninguna de sus dos lidias. En parte porque los toros no tenían mucha gracia y en parte porque para sacar algo en claro habría de comprometerse con una habillidad muy particular. A cambio, destacar el magnífico par de banderillas de su cuadrilla al primero de la tarde, manso de solemnidad al que los rehileteros aguantaron de forma excepcional.
El Juli estuvo, como siempre, en maestro, pero los toros no le permitieron más. Detalles y tensa espera a la feria del aniversario.
Y Miguel Ángel Perera volvió a demostrar que está en un momento dulce de forma y que, sea quien sea quien acude a verle, tiene que encontrar una honestidad al menos del nivel de la suya.
Pero, al final, tarde sin mucha historia...
Volvía a la corrida de la prensa como quien acude a un rito personal, íntimo, que le han hurtado durante mucho tiempo. Pero la verdad es que el material tampoco da para mucho...
Los toros han resultado insulsos y mansos (algo inhabitual en esta ganadería). ¡Algo habrá que hacer!
Abellán estuvo dispuesto en sus dos toros aunque no redondeó ninguna de sus dos lidias. En parte porque los toros no tenían mucha gracia y en parte porque para sacar algo en claro habría de comprometerse con una habillidad muy particular. A cambio, destacar el magnífico par de banderillas de su cuadrilla al primero de la tarde, manso de solemnidad al que los rehileteros aguantaron de forma excepcional.
El Juli estuvo, como siempre, en maestro, pero los toros no le permitieron más. Detalles y tensa espera a la feria del aniversario.
Y Miguel Ángel Perera volvió a demostrar que está en un momento dulce de forma y que, sea quien sea quien acude a verle, tiene que encontrar una honestidad al menos del nivel de la suya.
Pero, al final, tarde sin mucha historia...
jueves, 22 de mayo de 2008
Ausencias
Hoy 22 de mayo inaplazables razones laborales me han impedido acudir a la Plaza. No parece por las crónicas que haya sido el peor día para faltar. Uno más de la misma especie que los anteriores.
Pero mañana seguro que esto se arregla.
Aunque no seré yo quien lo disfrute. En mi forzada ausencia de mañana, en el cartel estrella de la Feria, les dejo en buena compañía. Cubrirá mi hueco la otra mitad de este blog. Eso que salen ganando los lectores.
El sábado y domingo no habrá representación cibernética. Veremos que se cuenta por ahí...
Pero mañana seguro que esto se arregla.
Aunque no seré yo quien lo disfrute. En mi forzada ausencia de mañana, en el cartel estrella de la Feria, les dejo en buena compañía. Cubrirá mi hueco la otra mitad de este blog. Eso que salen ganando los lectores.
El sábado y domingo no habrá representación cibernética. Veremos que se cuenta por ahí...
miércoles, 21 de mayo de 2008
Madrid (19 de mayo de 2008) - Cambio climático o año bisiesto
Supongo que la culpa debe ser del cambio climático. Del que pregona Al Gore o del que, antes de que se cristianizaran los Estados Unidos, hacía que hubiera años secos, otros húmedos, unos más fríos, otros templados,… Me imagino que debe ser porque los pastos de este invierno en los campos son de menos calidad porque la lluvia ha caído con una inclinación diferente a la del año pasado.
O tal vez sea porque estamos en año bisiesto y esto da mal fario y desconcierta los biorritmos de los bóvidos.
Porque si no, que alguien me explique por qué la temporada pasada embestían casi todos los toros en Sevilla y en Madrid y este año, sus hermanos pequeños son mansos de solemnidad, sosos, descastados, parados, insulsos, torpes,… Caerse, afortunadamente, siguen sin caerse. Pero es que no embisten, topan; no buscan las zapatillas, las miran siempre desde lejos; no siembran el desconcierto en la lidia, se aposentan al lado de chiqueros y que vayan allí a buscarlos,…
Los criterios de selección no pueden haber mudado hace cuatro años en un invierno de forma tan drástica. Tienen que haber fumigado con algún somnífero potente todas las dehesas de España, o haber comprado todos los ganaderos al unísono una partida de piensos de Ucrania con los derivados del girasol que era aceite mineral y que luego nunca pareció haber existido…
Según dice la prensa, es probable que hoy hayamos asistido a la última tarde de Ponce en Las Ventas. Para muchos, será un alivio. Era el enemigo a batir. El que ha demostrado estar en la cima del toreo casi veinte años (más de lo que nunca ha estado ninguna otra figura) sin precisar de Las Ventas. Y el que, habiendo tenido grandes tardes en esta plaza, ha demostrado lo mejor de su toreo (el referente del último cuarto del siglo XX) en otras muchas plazas.
Pero para el auténtico aficionado, si es así, no es ninguna buena noticia. Y menos que lo haya tenido que hacer con una mansada como la de hoy. Ha sorteado el peor lote y ha dado una lidia precisa, exacta, a cada uno de sus toros, extrayéndoles lo que tenían. Lo poco que había. Haber conseguido en el cuarto ligar una serie es todo un prodigio de la técnica. Protestar lo que estaba haciendo no es ni siquiera falta de respeto. Es ignorancia y envidia a partes iguales. No cabe el desprecio a quienes lo hacen. Tal vez sólo la compasión.
En el primero, no hubo nada que hacer. Porque cuando un toro se queda parado y decide no pasar, uno puede empeñarse en citarlo desde cualquier distancia y en cualquier colocación, pero no hay quien supla la embestida. Y sin embestida no hay lidia que sirva. De ninguna especie. En ninguna época. Por ningún torero.
A Sebastián Castella le hemos visto hoy más dispuesto que en tardes anteriores de esta temporada. Pero su lote tampoco le ha permitido hacer nada lucido. Sólo un prometedor comienzo de faena en el segundo que pronto se esfumó por la imposible condición de su oponente. El francés tiene más tardes en la capital este año. Esperemos que la disposición continúe y que el ganado dé otras facilidades.
Y Morenito de Aranda ha sido todo un descubrimiento. Un feliz descubrimiento. Es cierto que ha tenido el lote menos malo (lo de “mejor” hubiera sido un exceso). Pero también que no se ha aturullado por la responsabilidad de los compañeros, el escenario o la sustitución.
Ha toreado muy bien de capa a sus dos toros, dejando las mejores verónicas que llevamos en doce días de feria y en muchos meses en esta plaza. Ha mecido el capote como sólo lo saben hacer los elegidos. Y lo ha hecho despatarrao y ganando terreno, como debe ser, hartos como estamos de tanto toreo de capote aliviado, de medios lances, a pies juntos, y andando hacia atrás. Con la muleta se ha sentido especialmente en el primero, dejando apuntes geniales de su arte, de la hondura de su toreo, de su buena cabeza (al menos hoy).
Queremos verle más veces, que tenga más oportunidades y que pueda irse haciendo con el tiempo. Tiene unas maneras que no son frecuentes en la habitual monotonía de muchos de los que empiezan.
Apuntes geniales, prometedor comienzo de faena, lidia precisa,… Anda que no tenemos ganas de ver una tarde de toros. Y anda que no nos lo están poniendo difícil este año. Por el cambio climático, por los piensos, por el año bisiesto o por lo que sea.
O tal vez sea porque estamos en año bisiesto y esto da mal fario y desconcierta los biorritmos de los bóvidos.
Porque si no, que alguien me explique por qué la temporada pasada embestían casi todos los toros en Sevilla y en Madrid y este año, sus hermanos pequeños son mansos de solemnidad, sosos, descastados, parados, insulsos, torpes,… Caerse, afortunadamente, siguen sin caerse. Pero es que no embisten, topan; no buscan las zapatillas, las miran siempre desde lejos; no siembran el desconcierto en la lidia, se aposentan al lado de chiqueros y que vayan allí a buscarlos,…
Los criterios de selección no pueden haber mudado hace cuatro años en un invierno de forma tan drástica. Tienen que haber fumigado con algún somnífero potente todas las dehesas de España, o haber comprado todos los ganaderos al unísono una partida de piensos de Ucrania con los derivados del girasol que era aceite mineral y que luego nunca pareció haber existido…
Según dice la prensa, es probable que hoy hayamos asistido a la última tarde de Ponce en Las Ventas. Para muchos, será un alivio. Era el enemigo a batir. El que ha demostrado estar en la cima del toreo casi veinte años (más de lo que nunca ha estado ninguna otra figura) sin precisar de Las Ventas. Y el que, habiendo tenido grandes tardes en esta plaza, ha demostrado lo mejor de su toreo (el referente del último cuarto del siglo XX) en otras muchas plazas.
Pero para el auténtico aficionado, si es así, no es ninguna buena noticia. Y menos que lo haya tenido que hacer con una mansada como la de hoy. Ha sorteado el peor lote y ha dado una lidia precisa, exacta, a cada uno de sus toros, extrayéndoles lo que tenían. Lo poco que había. Haber conseguido en el cuarto ligar una serie es todo un prodigio de la técnica. Protestar lo que estaba haciendo no es ni siquiera falta de respeto. Es ignorancia y envidia a partes iguales. No cabe el desprecio a quienes lo hacen. Tal vez sólo la compasión.
En el primero, no hubo nada que hacer. Porque cuando un toro se queda parado y decide no pasar, uno puede empeñarse en citarlo desde cualquier distancia y en cualquier colocación, pero no hay quien supla la embestida. Y sin embestida no hay lidia que sirva. De ninguna especie. En ninguna época. Por ningún torero.
A Sebastián Castella le hemos visto hoy más dispuesto que en tardes anteriores de esta temporada. Pero su lote tampoco le ha permitido hacer nada lucido. Sólo un prometedor comienzo de faena en el segundo que pronto se esfumó por la imposible condición de su oponente. El francés tiene más tardes en la capital este año. Esperemos que la disposición continúe y que el ganado dé otras facilidades.
Y Morenito de Aranda ha sido todo un descubrimiento. Un feliz descubrimiento. Es cierto que ha tenido el lote menos malo (lo de “mejor” hubiera sido un exceso). Pero también que no se ha aturullado por la responsabilidad de los compañeros, el escenario o la sustitución.
Ha toreado muy bien de capa a sus dos toros, dejando las mejores verónicas que llevamos en doce días de feria y en muchos meses en esta plaza. Ha mecido el capote como sólo lo saben hacer los elegidos. Y lo ha hecho despatarrao y ganando terreno, como debe ser, hartos como estamos de tanto toreo de capote aliviado, de medios lances, a pies juntos, y andando hacia atrás. Con la muleta se ha sentido especialmente en el primero, dejando apuntes geniales de su arte, de la hondura de su toreo, de su buena cabeza (al menos hoy).
Queremos verle más veces, que tenga más oportunidades y que pueda irse haciendo con el tiempo. Tiene unas maneras que no son frecuentes en la habitual monotonía de muchos de los que empiezan.
Apuntes geniales, prometedor comienzo de faena, lidia precisa,… Anda que no tenemos ganas de ver una tarde de toros. Y anda que no nos lo están poniendo difícil este año. Por el cambio climático, por los piensos, por el año bisiesto o por lo que sea.
martes, 20 de mayo de 2008
mire Su Majestad
...si no le convendría mejor no venir a presidir la Corrida del Corpus, más que nada porque la torea Salvador Vega, artista mágnífico, pero con el dudoso y reciente prestigio de haber dimitido a 2 presidentes de Plaza de Primera en lo que va de temporada, todo un hito en un país como el Suyo tan poco entregado a asumir responsabilidades: en un caso por que sobraba Policía y en el otro porque faltaba. Se lo digo porque no hay dos sin tres y no se me ocurre que en la Plaza, además de la Virgen de la Caridad, pueda haber nadie ese día que mande más que usted...
Madrid (20 de mayo de 2008) - Nostalgia
El año pasado a estas alturas de la feria habíamos asistido ya a varias salidas a hombros por la puerta grande y habíamos disfrutado de varias faenas más que aceptables.
Este año, salvo excepciones (sublime El Cid, apuntes de Urdiales, valor de Joselillo, promesa de El Payo,...) llevamos una feria aburrida, sosa y plomiza. Como el cielo que cada día cubre nuestros pensamientos,
Era previsible, con los carteles perpetrados a los que nos obligan para poder conseguir las entradas del aniversario y de JT. Sólo se salvan de la quema el de mañana (Ponce y Castella), 23 (Morante, Juli y Manzanares), 27 (Juli y Perera) y 31 (El Cid - Victorinos). De los cuales, 23 y 31 estoy fuera de Madrid. Así que, ustedes me dirán.
Hoy, un poco más de lo mismo. Corrida mansa y sin clase de Las Ramblas.
Juan Bautista ha dejado detalles de calidad al comienzo de la faena a su primero. Pero después el toro se ha complicado y han venido los enganchones, parones y demas parafernalia. Con el cuarto, no hubo mucho que hacer.
Serafín Marín ha venido muy dispuesto. Mejor de ánimo que en los últimos años. Ha dejado un escalofriante quite por gaoneras en el primero de Bautista. En los suyos, ha puesto disposición y ha sacado algunos pases de calidad sobre todo al comienzo de la faena del segundo y en el quinto, al que dio mucho sitio. En el segundo, un toro que se vencía escandalosamente por el pitón izquierdo, ha hecho casi toda la faena con la derecha. Ha tratado de probar con la izquierda pero el toro a punto ha estado de llevárselo por delante, con lo cual, con buen juicio, ha optado por continuar con la derecha. Algunos le han pitado. ¿Qué pretendían? ¿Que se suicidara...? Hay cada cual por ahí... A ver si conseguimos que el año que viene para la renovación del abona exijan, junto con la fe de vida, un examen psicotécnico que evite a los psicópatas. Veríamos mucho mejor los toros en Las ventas. Y si además hacen un test de alcoholemia a la entrada y cambian la banda de música lo mismo hay momentos de disfrute incluso en las tardes aburridas.
A Matías Tejela debe reconocérsele (como a Marín) el enorme esfuerzo por venir después de su reciente cornada. Sus toros no han ayudado y él, aunque lo ha intentado, tampoco ha podido poner lo que le faltaba a los animales.
Y así siguen las cosas.
Mañana vienen las figuras. A ver si podemos ver una tarde redonda, o lo que más se le parezca.
Este año, salvo excepciones (sublime El Cid, apuntes de Urdiales, valor de Joselillo, promesa de El Payo,...) llevamos una feria aburrida, sosa y plomiza. Como el cielo que cada día cubre nuestros pensamientos,
Era previsible, con los carteles perpetrados a los que nos obligan para poder conseguir las entradas del aniversario y de JT. Sólo se salvan de la quema el de mañana (Ponce y Castella), 23 (Morante, Juli y Manzanares), 27 (Juli y Perera) y 31 (El Cid - Victorinos). De los cuales, 23 y 31 estoy fuera de Madrid. Así que, ustedes me dirán.
Hoy, un poco más de lo mismo. Corrida mansa y sin clase de Las Ramblas.
Juan Bautista ha dejado detalles de calidad al comienzo de la faena a su primero. Pero después el toro se ha complicado y han venido los enganchones, parones y demas parafernalia. Con el cuarto, no hubo mucho que hacer.
Serafín Marín ha venido muy dispuesto. Mejor de ánimo que en los últimos años. Ha dejado un escalofriante quite por gaoneras en el primero de Bautista. En los suyos, ha puesto disposición y ha sacado algunos pases de calidad sobre todo al comienzo de la faena del segundo y en el quinto, al que dio mucho sitio. En el segundo, un toro que se vencía escandalosamente por el pitón izquierdo, ha hecho casi toda la faena con la derecha. Ha tratado de probar con la izquierda pero el toro a punto ha estado de llevárselo por delante, con lo cual, con buen juicio, ha optado por continuar con la derecha. Algunos le han pitado. ¿Qué pretendían? ¿Que se suicidara...? Hay cada cual por ahí... A ver si conseguimos que el año que viene para la renovación del abona exijan, junto con la fe de vida, un examen psicotécnico que evite a los psicópatas. Veríamos mucho mejor los toros en Las ventas. Y si además hacen un test de alcoholemia a la entrada y cambian la banda de música lo mismo hay momentos de disfrute incluso en las tardes aburridas.
A Matías Tejela debe reconocérsele (como a Marín) el enorme esfuerzo por venir después de su reciente cornada. Sus toros no han ayudado y él, aunque lo ha intentado, tampoco ha podido poner lo que le faltaba a los animales.
Y así siguen las cosas.
Mañana vienen las figuras. A ver si podemos ver una tarde redonda, o lo que más se le parezca.
Madrid (19 de mayo de 2008) - Sangre Otomí
El de ayer era un cartel de lo más internacional. Daniel Martín, a pesar de su nombre y de haberse criado en Salamanca, es natural de Nagold (Alemania). Octavio García “El Payo” es mejicano de Querétaro. Y Pepe Moral es sevillano, sin que la ficha especifique si es de la misma Sevilla capital o de la República independiente de Triana, cosa que dudamos porque de ser así seguro que lo consignaría con orgullo por la taurina tradición de aquella orilla del Guadalquivir.
Llegué tarde por avatares de la profesión (¡ah, si se fijaran los tiempos de comienzo y finalización de las reuniones como pregonan los gurús del eficaz empleo del tiempo propio y ajeno…!). Vamos, que me perdí el primero (que revisé por la noche en casa, en la grabación de la plataforma digital) y el segundo (que vi en las pantallas interiores de la plaza).
Daniel Martín estuvo correcto en su primero, dándole su distancia y haciendo las cosas bien. El novillo también permitió (sobre todo al principio) un cierto lucimiento. En el cuarto, un novillo soso y más complicado, no pudo sacar nada brillante. Como tampoco en el que mató por “El Payo” después de la cornada de éste, en el que se le notó algo más descentrado y tal vez inquieto. No debe ser fácil a esas edades y con tan poca experiencia estar tranquilo cuando uno debe lidiar a un animal que has visto cómo manda a la enfermería a un compañero. Más aún si, como parece, venía con una lesión fuerte en la mandíbula, a pesar de lo cual no quiso perderse su tarde en la feria.
El Payo hizo, sin duda, lo mejor de la tarde. El segundo fue un novillo excepcional y él lo toreó de forma completa y variada con el capote y la muleta. Muy templado, bajando la mano, ligando bien las series,… Tiene un buen concepto de la lidia y es bullicioso, como corresponde en un novillero. Tal vez le falte un poco de ajuste, pero creo que también es normal en esas edades. Si no cortó oreja, como dicen las crónicas, es porque falló con la espada. Hay que ver cómo evoluciona, pero puede hacernos disfrutar si sigue con ese ánimo en las plazas.
Al quinto lo esperó en el centro del ruedo, citándole desde allí al salir de chiqueros y dándole un pase cambiado con el capote, que ligó con verónicas intensas y emocionantes. Puso al novillo en suerte de forma garbosa y al hacerle el quite, ligando una verónica con una tafallera, le prendió el toro en la pierna y tuvieron que llevarle a la enfermería. Sangre Otomí en la arena de las Ventas, porque al parecer fue esta tribu la que fundó Querétaro. O al menos eso es lo que dice el Google, que yo antes tampoco lo sabía.
Este novillo recibió, por cierto, dos puyazos magistrales por parte de Tito Sandoval. Citándose bien con el caballo y la vara, y picando arriba antes de que el novillo llegara al peto.
Pepe Moral, por su parte, toreó bien al tercero, un novillo protestado de salida por sus hechuras al que recibió bien con el capote y toreó con la muleta casi de salón. El público no estaba con él y no apreció su labor por la falta de transmisión del novillo, pero probablemente él tampoco consiguió colocarse en el sitio y hacer las cosas de forma que esta transmisión fuera mayor. Con el sexto, un toro al que tuvo que guiar hasta los medios con el capote muy bajo, la faena de muleta perdió intensidad después de lo que fue un buen comienzo en el que le desarmó. A partir de ahí, sólo detalles.
Llegué tarde por avatares de la profesión (¡ah, si se fijaran los tiempos de comienzo y finalización de las reuniones como pregonan los gurús del eficaz empleo del tiempo propio y ajeno…!). Vamos, que me perdí el primero (que revisé por la noche en casa, en la grabación de la plataforma digital) y el segundo (que vi en las pantallas interiores de la plaza).
Daniel Martín estuvo correcto en su primero, dándole su distancia y haciendo las cosas bien. El novillo también permitió (sobre todo al principio) un cierto lucimiento. En el cuarto, un novillo soso y más complicado, no pudo sacar nada brillante. Como tampoco en el que mató por “El Payo” después de la cornada de éste, en el que se le notó algo más descentrado y tal vez inquieto. No debe ser fácil a esas edades y con tan poca experiencia estar tranquilo cuando uno debe lidiar a un animal que has visto cómo manda a la enfermería a un compañero. Más aún si, como parece, venía con una lesión fuerte en la mandíbula, a pesar de lo cual no quiso perderse su tarde en la feria.
El Payo hizo, sin duda, lo mejor de la tarde. El segundo fue un novillo excepcional y él lo toreó de forma completa y variada con el capote y la muleta. Muy templado, bajando la mano, ligando bien las series,… Tiene un buen concepto de la lidia y es bullicioso, como corresponde en un novillero. Tal vez le falte un poco de ajuste, pero creo que también es normal en esas edades. Si no cortó oreja, como dicen las crónicas, es porque falló con la espada. Hay que ver cómo evoluciona, pero puede hacernos disfrutar si sigue con ese ánimo en las plazas.
Al quinto lo esperó en el centro del ruedo, citándole desde allí al salir de chiqueros y dándole un pase cambiado con el capote, que ligó con verónicas intensas y emocionantes. Puso al novillo en suerte de forma garbosa y al hacerle el quite, ligando una verónica con una tafallera, le prendió el toro en la pierna y tuvieron que llevarle a la enfermería. Sangre Otomí en la arena de las Ventas, porque al parecer fue esta tribu la que fundó Querétaro. O al menos eso es lo que dice el Google, que yo antes tampoco lo sabía.
Este novillo recibió, por cierto, dos puyazos magistrales por parte de Tito Sandoval. Citándose bien con el caballo y la vara, y picando arriba antes de que el novillo llegara al peto.
Pepe Moral, por su parte, toreó bien al tercero, un novillo protestado de salida por sus hechuras al que recibió bien con el capote y toreó con la muleta casi de salón. El público no estaba con él y no apreció su labor por la falta de transmisión del novillo, pero probablemente él tampoco consiguió colocarse en el sitio y hacer las cosas de forma que esta transmisión fuera mayor. Con el sexto, un toro al que tuvo que guiar hasta los medios con el capote muy bajo, la faena de muleta perdió intensidad después de lo que fue un buen comienzo en el que le desarmó. A partir de ahí, sólo detalles.
domingo, 18 de mayo de 2008
Madrid (18 de mayo de 2008) - Más dificultades
Otra tarde sin argumentos, con frío siempre, a ratos con lluvia. Dos toros devueltos (los dos primeros) por manifiesta falta de fuerza desde antes de enfrentarse con el caballo. Dos sobreros complicados (aunque el primero se dejó algo). Un torero que se va con el cariño del público, Pepín Liria, que lo intentó de todas las formas posibles, pero que no pudo sacar nada potable a sus dos enemigos. Otro que lucha por abrirse camino, Serranito, que también demostró un gran interés y que incluso sacó algún muletazo aislado bueno a su primero, pero que no pudo redondear ninguna de sus dos faenas a pesar de su insistencia. Y otro, Esplá, que parece que lleva en esto desde siempre (al menos desde que a mí me alcanza la memoria), que tiene algunos detalles de fotos en sepia, pero al que resulta muy complicado verle toreo en redondo, templado, cruzado, bajando la mano, pudiendo al toro,…
Otra tarde en la que uno comprende la dificultad de todo esto. Porque salvo que tenga una visión conspiratoria del mundo de los taurinos (hay quien la tiene y hay quienes dan razones para intuirla), el esfuerzo es titánico y las posibilidades de triunfo muy pocas.
¿O es que Samuel no hubiera preferido que sus toros se comportaran de otro modo? ¿O es que no hace la selección tratando de buscar a los bravos? Y si luego salen mansos y flojos, ¿cómo se le va a echar la culpa?
¿O es que Esplá no desearía dejar faenas como las de antaño? ¿Y es que acaso no se da cuenta de que le fallan las fuerzas o el espíritu? ¿O es que cree que aún puede dejar cosas que es bueno que vean los que vienen detrás? ¿Y no es posible que tenga parte de razón?
¿O es que Pepín Liria no hubiera deseado salir a hombros por la Puerta Grande como ha dejado dicho a los medios de comunicación? Pero ¿qué hacer si te salen unos toros con los que ni arrimándose ni jugándoselo todo hay posibilidad de triunfo?
¿O es que Serranito no pretendía dar un golpe y colarse en las ferias, en las sustituciones de San Isidro,…? Pero, ¿cómo lograrlo con oportunidad como esta?
¿O es que el público no se hubiera quedado en casa, sin pasar este frío, sin tener que soportar la lluvia intermitente, si hubiera sabido que era esto lo que les iba a deparar una supuesta tarde de toros?
Pero nada de esto es previsible, controlable, cambiable,… Nada hay que podamos hacer salvo seguir cada cual con nuestros quehaceres: D. Samuel con su selección, Esplá con sus detalles, Liria con su honradez, Serranito con sus ganas y el público con su insistencia. Porque que después de once tardes sólo recordemos la faena de el Cid al quinto del día 15 y sigamos yendo a pesar del frío y la lluvia tiene mérito, mucho mérito.
Otra tarde en la que uno comprende la dificultad de todo esto. Porque salvo que tenga una visión conspiratoria del mundo de los taurinos (hay quien la tiene y hay quienes dan razones para intuirla), el esfuerzo es titánico y las posibilidades de triunfo muy pocas.
¿O es que Samuel no hubiera preferido que sus toros se comportaran de otro modo? ¿O es que no hace la selección tratando de buscar a los bravos? Y si luego salen mansos y flojos, ¿cómo se le va a echar la culpa?
¿O es que Esplá no desearía dejar faenas como las de antaño? ¿Y es que acaso no se da cuenta de que le fallan las fuerzas o el espíritu? ¿O es que cree que aún puede dejar cosas que es bueno que vean los que vienen detrás? ¿Y no es posible que tenga parte de razón?
¿O es que Pepín Liria no hubiera deseado salir a hombros por la Puerta Grande como ha dejado dicho a los medios de comunicación? Pero ¿qué hacer si te salen unos toros con los que ni arrimándose ni jugándoselo todo hay posibilidad de triunfo?
¿O es que Serranito no pretendía dar un golpe y colarse en las ferias, en las sustituciones de San Isidro,…? Pero, ¿cómo lograrlo con oportunidad como esta?
¿O es que el público no se hubiera quedado en casa, sin pasar este frío, sin tener que soportar la lluvia intermitente, si hubiera sabido que era esto lo que les iba a deparar una supuesta tarde de toros?
Pero nada de esto es previsible, controlable, cambiable,… Nada hay que podamos hacer salvo seguir cada cual con nuestros quehaceres: D. Samuel con su selección, Esplá con sus detalles, Liria con su honradez, Serranito con sus ganas y el público con su insistencia. Porque que después de once tardes sólo recordemos la faena de el Cid al quinto del día 15 y sigamos yendo a pesar del frío y la lluvia tiene mérito, mucho mérito.
sábado, 17 de mayo de 2008
Madrid (17 de mayo de 2008) - El signo de los tiempos
Debe ser el signo de los tiempos. De un arte señorial y noble primero, campero después y que volvió a las plazas para reivindicar un modo austero de conducir y alancear al toro, se ha pasado a un ejercicio vistoso, alegre, deportivo, circense y muy poco torero.
Nada hay que objetar al hecho de que Pablo Hermoso de Mendoza haya colocado al rejoneo en un lugar destacado de las ferias, que haya reivindicado su dignidad, que haya acabado prácticamente con las colleras,… Pero, a cambio, tenemos que resignarnos a que no se valore el buen toreo a caballo y que sean las cabriolas y las muestras de doma lejos del toro las que lleguen al público.
La corrida que ha enviado hoy el maestro Capea a las Ventas con este nuevo hierro específico para rejones (San Pelayo) ha resultado sosa, ha manseado, ha tenido una importante tendencia a refugiarse en las tablas y se ha parado pronto. Por eso, los rejoneadores no han podido lucirse como acostumbran y se han tenido que esforzar notablemente para conseguir algunos pasajes de interés.
El triunfador ha sido Andy Cartagena, que en el sexto ha cortado las dos orejas después de una monta espectacular y vistosa, que ha llegado con fuerza a los tendidos. Pero en cuanto al toreo, los peros son muchos: no ha llegado bien a los embroques, ha clavado pasado el estribo casi siempre, ha hecho muchísimas pasadas en falso (convertidas, eso sí, en ovaciones al volverse al respetable y apuntarle con la banderilla) y ha matado de un bajonazo infame. Pero que el público ha vibrado, no cabe duda. Y que ha pedido con fuerza las dos orejas, tampoco. Ha sido la decisión de la mayoría. Respetable y acatada, como sucede en la política. Pero fruto de la sugestión y el espectáculo, no del rigor y los cánones. Como si de una campaña electoral se tratara. Es el signo de los tiempos.
En su primero, el toro le tocó en varias ocasiones al caballo, aunque consiguió llevarle enganchado bien a la grupa en un par de ocasiones. Lo mejor, una banderilla larga al violín puesta a cámara lenta.
Pablo Hermoso ha cortado una oreja en el quinto después también de una faena con algunos momentos de conexión con el público, pero en la que tampoco destacó especialmente el toreo a caballo, salvo cuando enceló al toro de salida en el centro del ruedo y un par de momentos en que lo enganchó bien a dos pistas con Chenel.
En el segundo, demostró también su buen manejo de las monturas y de las suertes, pero el toro fue tan soso y parado como sus hermanos (a excepción de quinto y sexto, que duraron algo más). No hubo tampoco brillantez ni trofeos.
Y Joao Moura (padre), sin cortar trofeos, fue quizá el que hizo la monta y el toreo más ortodoxo. Después de treinta y cuatro años en esto, es evidente que sus influencias no son las que han tenido Pablo y Andy, sino la de los viejos caballeros portugueses y españoles de mediados del siglo XX. Eso se nota en su estilo y se agradece. Aunque se le ve congestionado a veces por el esfuerzo y en ocasiones algo falto de reflejos y cometiendo errores en los encuentros. Pero tiene una monta rigurosa y unos caballos magníficos (de una belleza sublime el bayo con el que cerró sus dos faenas).
Nada hay que objetar al hecho de que Pablo Hermoso de Mendoza haya colocado al rejoneo en un lugar destacado de las ferias, que haya reivindicado su dignidad, que haya acabado prácticamente con las colleras,… Pero, a cambio, tenemos que resignarnos a que no se valore el buen toreo a caballo y que sean las cabriolas y las muestras de doma lejos del toro las que lleguen al público.
La corrida que ha enviado hoy el maestro Capea a las Ventas con este nuevo hierro específico para rejones (San Pelayo) ha resultado sosa, ha manseado, ha tenido una importante tendencia a refugiarse en las tablas y se ha parado pronto. Por eso, los rejoneadores no han podido lucirse como acostumbran y se han tenido que esforzar notablemente para conseguir algunos pasajes de interés.
El triunfador ha sido Andy Cartagena, que en el sexto ha cortado las dos orejas después de una monta espectacular y vistosa, que ha llegado con fuerza a los tendidos. Pero en cuanto al toreo, los peros son muchos: no ha llegado bien a los embroques, ha clavado pasado el estribo casi siempre, ha hecho muchísimas pasadas en falso (convertidas, eso sí, en ovaciones al volverse al respetable y apuntarle con la banderilla) y ha matado de un bajonazo infame. Pero que el público ha vibrado, no cabe duda. Y que ha pedido con fuerza las dos orejas, tampoco. Ha sido la decisión de la mayoría. Respetable y acatada, como sucede en la política. Pero fruto de la sugestión y el espectáculo, no del rigor y los cánones. Como si de una campaña electoral se tratara. Es el signo de los tiempos.
En su primero, el toro le tocó en varias ocasiones al caballo, aunque consiguió llevarle enganchado bien a la grupa en un par de ocasiones. Lo mejor, una banderilla larga al violín puesta a cámara lenta.
Pablo Hermoso ha cortado una oreja en el quinto después también de una faena con algunos momentos de conexión con el público, pero en la que tampoco destacó especialmente el toreo a caballo, salvo cuando enceló al toro de salida en el centro del ruedo y un par de momentos en que lo enganchó bien a dos pistas con Chenel.
En el segundo, demostró también su buen manejo de las monturas y de las suertes, pero el toro fue tan soso y parado como sus hermanos (a excepción de quinto y sexto, que duraron algo más). No hubo tampoco brillantez ni trofeos.
Y Joao Moura (padre), sin cortar trofeos, fue quizá el que hizo la monta y el toreo más ortodoxo. Después de treinta y cuatro años en esto, es evidente que sus influencias no son las que han tenido Pablo y Andy, sino la de los viejos caballeros portugueses y españoles de mediados del siglo XX. Eso se nota en su estilo y se agradece. Aunque se le ve congestionado a veces por el esfuerzo y en ocasiones algo falto de reflejos y cometiendo errores en los encuentros. Pero tiene una monta rigurosa y unos caballos magníficos (de una belleza sublime el bayo con el que cerró sus dos faenas).
Madrid (16 de mayo de 2008) - Dificultades
En tardes como la de ayer, uno se da cuenta de lo difícil que es esto.
Lo difícil que es para un ganadero criar un toro que, respetando el tipo de su encaste, sirva para Madrid y además acuda bien al caballo y embista siempre por abajo permitiendo una faena lucida. Lo difícil que es para los toreros modestos cambiar su suerte cuando tienen que vérsela con corridas complicadas en las que, además de valor, hace falta mucha técnica para poder sacar algo vistoso. Lo difícil que es para las cuadrillas de estos matadores lidiar bien a unos toros en los que esa buena lidia es imprescindible para que luego saquen lo que tienen de bueno y aminoren los defectos. Lo difícil que es, además, hacer todo esto en una plaza llena porque la corrida está en el abono, sabiendo que si el mismo cartel se anuncia cualquier otro domingo en la plaza están sólo los habituales y los extranjeros que tienen incluida la visita a los toros (un par de ellos, no más) en el circuito turístico del día.
Y lo difícil que es que, a pesar del enorme beneficio que esta corrida supone para la empresa, se hagan las cosas bien. Que funcione, es un ejemplo, la megafonía. Porque no funcionó, por dos veces consecutivas, cuando trató de anunciar que al finalizar el paseíllo, como todos los 16 de mayo, se guardaría un minuto de silencio en recuerdo de la muerte de Joselito el Gallo en Talavera hace ya… Como se viene haciendo, por otro lado, todos los años. Pero el personal no se enteró por qué era el minuto de silencio y muchos se imaginaron que eran en recuerdo del último Guardia Civil asesinado por ETA. Con lo cual, al igual que el día anterior (cuando sí se guardó por este motivo) una voz del tendido gritó mediado el silencio: ¡Viva España! Pues ¡viva! Pero para mí que ni el que gritó, ni los que le respondieron, ni la mayoría de los que se callaron sabían por qué lo estaban haciendo. Con lo barato que debe ser un equipo de megafonía que funcione.
Para mí, la de hoy es también una crónica difícil. Les cuento. Esta es la primera vez que veo lidiar en la plaza una corrida de toros que he visto antes en el campo. Gracias a la amabilidad de los ganaderos, un domingo de abril pude visitar la finca y ver en el cercado los toros separados para esta corrida. Por eso, ayer asistía con un especial interés a ver lo que hacían en el ruedo. A ver triunfar a los toros. Es, quizá, la primera tarde en la que he sido “torista”. En la que he tratado de fijarme más, mucho más, en los toros que en el lucimiento de los toreros. Pero aún así es difícil, terriblemente difícil, valorar si el nulo resultado artístico de la tarde se debió sólo a los toros o a que no todo se le hizo como se debiera.
Y me explico. La corrida no fue una corrida fácil, brava y colaboradora. Los toros, en distinta intensidad, mansearon, cabecearon, tenían una embestida difícil, reponían (sobre todo a partir del segundo o tercer muletazo) y no humillaban con claridad. Pero tenían otras virtudes. Por ejemplo, que varios de ellos iban de lejos y que cuando se les obligaba acababan humillando y obedeciendo. Obviamente, conseguir mandarles era terriblemente complicado. Pero, ¿hubiera sido posible haber visto algo más si se les hubiera picado bien, se les hubiera lidiado en condiciones y los toreros les hubieran obligado desde el inicio de las faenas por bajo, en vez de tratar de pegarse con ellos –como hicieron algunos- o de empezar las faenas por arriba –como sucedió otras veces-? ¿Y hubiera servido el segundo que salió con buen tranco, pero al que devolvieron después de que se lastimara en un tremendo topetazo que se dio con el caballo de picar que guardaba la puerta cuando se fue hacia él desde muy lejos sin que nadie tratara de retenerle por no estar colocado cada uno donde debía? Sinceramente, no lo sé. No soy capaz de valorarlo. Me temo que los toros fueron algo peores de lo que traté de vislumbrar, pero que también unas manos más expertas y una lidia más cuidadosa nos hubieran hecho ver otra corrida.
Nada que objetar, en todo caso, a la actitud de los tres matadores. Que estuvieron dispuestos y tratando de sacar lo que su experiencia, conocimiento y sentido del toreo les dicta a cada uno.
Rafaelillo, por ejemplo, al que en primero lo lanzó un par de veces por los aires. La primera, por empeñarse de forma insistente en darle un pase de pecho desde un lugar en el que quedaba descubierto y la segunda porque el toro aprendió muy rápido y reponía mucho. Pero que estuvo ahí con valor e interés. En el cuarto, también lo intentó, pero se quedaba un tanto al hilo del pitón y le costó bajar la mano a un toro que cuando se le obligaba mucho, sí pasaba algo mejor.
Iván Vicente, por su parte, intentó hacer su toreo de buen corte. Pero no era la tarde para ello. El segundo bis iba de lejos, pero cabeceaba mucho cuando se le llevaba a media altura. Mediada la faena se le vio algún pase más templado. En el quinto, un sobrero del Jaral de la Mira, también intentó hacer las cosas bien, pero sin llegar a conseguirlo. En gran parte porque el toro no lo permitía y en otra porque tal vez le faltó algo de experiencia.
Y Javier Valverde nos dio el susto de la tarde en el sexto, que le cogió de muy mala forma en el pecho, aunque finalmente parece que no le caló. Su primero fue el toro más parado de la corrida y él tampoco pudo poner la emoción que faltaba. Además, falló con los aceros y después de varios pinchazos el toro se echó por dos veces sin que le clavara una estocada en condiciones. En el sexto, con mucha transmisión, que se arrancaba de lejos, pero con dificultades varias, se la jugó limpiamente y le acabó volteando. Valor, sin duda, no le faltó.
Por lo demás, la Infanta Elena asistió con invitados diversos al Palco Real, pero se quedó sin que le brindaran ni un solo toro. No sé si porque los toreros se han hecho todos republicanos a semejanza de JT o si es por no brindar toros a los que no venían muchas posibilidades. En todo caso, que teniendo la posibilidad de acudir todas las tardes, la Infanta haya venido a esta por primera vez en San Isidro, creo que sería para que toreros modestos como estos trataran de agradecérselo. Pero ellos sabrán.
Lo difícil que es para un ganadero criar un toro que, respetando el tipo de su encaste, sirva para Madrid y además acuda bien al caballo y embista siempre por abajo permitiendo una faena lucida. Lo difícil que es para los toreros modestos cambiar su suerte cuando tienen que vérsela con corridas complicadas en las que, además de valor, hace falta mucha técnica para poder sacar algo vistoso. Lo difícil que es para las cuadrillas de estos matadores lidiar bien a unos toros en los que esa buena lidia es imprescindible para que luego saquen lo que tienen de bueno y aminoren los defectos. Lo difícil que es, además, hacer todo esto en una plaza llena porque la corrida está en el abono, sabiendo que si el mismo cartel se anuncia cualquier otro domingo en la plaza están sólo los habituales y los extranjeros que tienen incluida la visita a los toros (un par de ellos, no más) en el circuito turístico del día.
Y lo difícil que es que, a pesar del enorme beneficio que esta corrida supone para la empresa, se hagan las cosas bien. Que funcione, es un ejemplo, la megafonía. Porque no funcionó, por dos veces consecutivas, cuando trató de anunciar que al finalizar el paseíllo, como todos los 16 de mayo, se guardaría un minuto de silencio en recuerdo de la muerte de Joselito el Gallo en Talavera hace ya… Como se viene haciendo, por otro lado, todos los años. Pero el personal no se enteró por qué era el minuto de silencio y muchos se imaginaron que eran en recuerdo del último Guardia Civil asesinado por ETA. Con lo cual, al igual que el día anterior (cuando sí se guardó por este motivo) una voz del tendido gritó mediado el silencio: ¡Viva España! Pues ¡viva! Pero para mí que ni el que gritó, ni los que le respondieron, ni la mayoría de los que se callaron sabían por qué lo estaban haciendo. Con lo barato que debe ser un equipo de megafonía que funcione.
Para mí, la de hoy es también una crónica difícil. Les cuento. Esta es la primera vez que veo lidiar en la plaza una corrida de toros que he visto antes en el campo. Gracias a la amabilidad de los ganaderos, un domingo de abril pude visitar la finca y ver en el cercado los toros separados para esta corrida. Por eso, ayer asistía con un especial interés a ver lo que hacían en el ruedo. A ver triunfar a los toros. Es, quizá, la primera tarde en la que he sido “torista”. En la que he tratado de fijarme más, mucho más, en los toros que en el lucimiento de los toreros. Pero aún así es difícil, terriblemente difícil, valorar si el nulo resultado artístico de la tarde se debió sólo a los toros o a que no todo se le hizo como se debiera.
Y me explico. La corrida no fue una corrida fácil, brava y colaboradora. Los toros, en distinta intensidad, mansearon, cabecearon, tenían una embestida difícil, reponían (sobre todo a partir del segundo o tercer muletazo) y no humillaban con claridad. Pero tenían otras virtudes. Por ejemplo, que varios de ellos iban de lejos y que cuando se les obligaba acababan humillando y obedeciendo. Obviamente, conseguir mandarles era terriblemente complicado. Pero, ¿hubiera sido posible haber visto algo más si se les hubiera picado bien, se les hubiera lidiado en condiciones y los toreros les hubieran obligado desde el inicio de las faenas por bajo, en vez de tratar de pegarse con ellos –como hicieron algunos- o de empezar las faenas por arriba –como sucedió otras veces-? ¿Y hubiera servido el segundo que salió con buen tranco, pero al que devolvieron después de que se lastimara en un tremendo topetazo que se dio con el caballo de picar que guardaba la puerta cuando se fue hacia él desde muy lejos sin que nadie tratara de retenerle por no estar colocado cada uno donde debía? Sinceramente, no lo sé. No soy capaz de valorarlo. Me temo que los toros fueron algo peores de lo que traté de vislumbrar, pero que también unas manos más expertas y una lidia más cuidadosa nos hubieran hecho ver otra corrida.
Nada que objetar, en todo caso, a la actitud de los tres matadores. Que estuvieron dispuestos y tratando de sacar lo que su experiencia, conocimiento y sentido del toreo les dicta a cada uno.
Rafaelillo, por ejemplo, al que en primero lo lanzó un par de veces por los aires. La primera, por empeñarse de forma insistente en darle un pase de pecho desde un lugar en el que quedaba descubierto y la segunda porque el toro aprendió muy rápido y reponía mucho. Pero que estuvo ahí con valor e interés. En el cuarto, también lo intentó, pero se quedaba un tanto al hilo del pitón y le costó bajar la mano a un toro que cuando se le obligaba mucho, sí pasaba algo mejor.
Iván Vicente, por su parte, intentó hacer su toreo de buen corte. Pero no era la tarde para ello. El segundo bis iba de lejos, pero cabeceaba mucho cuando se le llevaba a media altura. Mediada la faena se le vio algún pase más templado. En el quinto, un sobrero del Jaral de la Mira, también intentó hacer las cosas bien, pero sin llegar a conseguirlo. En gran parte porque el toro no lo permitía y en otra porque tal vez le faltó algo de experiencia.
Y Javier Valverde nos dio el susto de la tarde en el sexto, que le cogió de muy mala forma en el pecho, aunque finalmente parece que no le caló. Su primero fue el toro más parado de la corrida y él tampoco pudo poner la emoción que faltaba. Además, falló con los aceros y después de varios pinchazos el toro se echó por dos veces sin que le clavara una estocada en condiciones. En el sexto, con mucha transmisión, que se arrancaba de lejos, pero con dificultades varias, se la jugó limpiamente y le acabó volteando. Valor, sin duda, no le faltó.
Por lo demás, la Infanta Elena asistió con invitados diversos al Palco Real, pero se quedó sin que le brindaran ni un solo toro. No sé si porque los toreros se han hecho todos republicanos a semejanza de JT o si es por no brindar toros a los que no venían muchas posibilidades. En todo caso, que teniendo la posibilidad de acudir todas las tardes, la Infanta haya venido a esta por primera vez en San Isidro, creo que sería para que toreros modestos como estos trataran de agradecérselo. Pero ellos sabrán.
viernes, 16 de mayo de 2008
Madrid (15 de mayo de 2008) - Ahí quedó
El Cid cogió la muleta y la espada, hizo caso omiso de las protestas al toro, y se fue prácticamente al centro del ruedo. Allí, sin probaturas, citó al animal con la mano izquierda, se lo trajo toreado y ligó la primera serie de naturales largos y profundos. Luego, siguió toreando de la misma guisa al natural como si tal cosa, cada vez más hondo, con más sabor. Se colocaba en el sitio justo para que el toro pudiera venir desahogado, embarcarlo y ligar las series. Y fue gustándose por momentos, desmayando la mano izquierda a la vez que la llevaba hasta atrás en cada pase.
Cuando mudó de mano, dio también un par de series con mucho empaque. Hubo sobre todo un par de naturales y un derechazo para hacerles una estatua. Y muy bien rematadas todas las series con pases de pecho de cabeza a rabo.
Unos pases de adorno pintureros, sevillanos,… Y a matar. Bueno, a intentarlo. Porque hace falta tener mala suerte para pinchar una faena como esa después de haber matado como mató al primero. No es la primera faena de dos orejas que emborrona en Madrid. Y las veces anteriores necesitaba mucho más el triunfo. Pero también ahora resulta frustrante. Después del primer pinchazo (hubo más) se echó la muleta sobre el rostro en un gesto de impotencia, de rabia y de dolor.
Pero el toreo quedó ahí. Sublime. Para seguirlo degustando en la memoria, para que pongan el video en las escuelas de tauromaquia un par de veces por semana, para que los novilleros aprendan cómo se hacen las cosas, para que los que vienen a Madrid una tarde con ninguna otra plaza contratada no duden a dónde hay que irse, ni qué es lo que hay que hacer para poner a todo el público de acuerdo. Para el recuerdo. Y para el agradecimiento a un torero de verdad.
Nunca he sido muy partidario de este torero, que es sin duda quien mejor torea a los victorinos y que tiene una zurda prodigiosa. Pero siempre había un punto en sus faenas que me hacían dudar. Ayer me convenció rotundamente, sin fisuras.
También en el segundo, un toro más flojo al que dio mucha distancia y también se trajo toreado. Sobre todo con la mano diestra, porque al natural el toro va peor y la faena perdió algo de intensidad. A pesar de lo cual recetó una gran estocada y hubo petición de oreja no concedida por el Presidente.
Juan Bautista, por su parte, no dio continuidad a sus anteriores triunfos en esta misma plaza. En parte por una mayor complejidad de sus toros y en parte por una cierta falta de acople, dejó sólo ligeras pinceladas de su estilo. Sobre todo en algunas series con la derecha en el cuarto.
Y Talavante sigue sin encontrarse. Está espeso, sin ideas. Sus toros permitían un lucimiento que no hubo. A veces los llevaba a media altura, otras los conducía hacia fuera, le tocaban la muleta, variaba las distancias sin saber dónde quería hacer la faena,… Algunos detalles con la capa y la estocada en su primero, lo único destacable. Cierto que es joven y que lleva muy poco tiempo de matador. Que no es extraño que se note el cambio de escalafón. Pero cuando se ha estado en figura un año, resulta complicado justificar con la edad un cambio tan profundo en el toreo y, sobre todo, en la actitud.
Cuando mudó de mano, dio también un par de series con mucho empaque. Hubo sobre todo un par de naturales y un derechazo para hacerles una estatua. Y muy bien rematadas todas las series con pases de pecho de cabeza a rabo.
Unos pases de adorno pintureros, sevillanos,… Y a matar. Bueno, a intentarlo. Porque hace falta tener mala suerte para pinchar una faena como esa después de haber matado como mató al primero. No es la primera faena de dos orejas que emborrona en Madrid. Y las veces anteriores necesitaba mucho más el triunfo. Pero también ahora resulta frustrante. Después del primer pinchazo (hubo más) se echó la muleta sobre el rostro en un gesto de impotencia, de rabia y de dolor.
Pero el toreo quedó ahí. Sublime. Para seguirlo degustando en la memoria, para que pongan el video en las escuelas de tauromaquia un par de veces por semana, para que los novilleros aprendan cómo se hacen las cosas, para que los que vienen a Madrid una tarde con ninguna otra plaza contratada no duden a dónde hay que irse, ni qué es lo que hay que hacer para poner a todo el público de acuerdo. Para el recuerdo. Y para el agradecimiento a un torero de verdad.
Nunca he sido muy partidario de este torero, que es sin duda quien mejor torea a los victorinos y que tiene una zurda prodigiosa. Pero siempre había un punto en sus faenas que me hacían dudar. Ayer me convenció rotundamente, sin fisuras.
También en el segundo, un toro más flojo al que dio mucha distancia y también se trajo toreado. Sobre todo con la mano diestra, porque al natural el toro va peor y la faena perdió algo de intensidad. A pesar de lo cual recetó una gran estocada y hubo petición de oreja no concedida por el Presidente.
Juan Bautista, por su parte, no dio continuidad a sus anteriores triunfos en esta misma plaza. En parte por una mayor complejidad de sus toros y en parte por una cierta falta de acople, dejó sólo ligeras pinceladas de su estilo. Sobre todo en algunas series con la derecha en el cuarto.
Y Talavante sigue sin encontrarse. Está espeso, sin ideas. Sus toros permitían un lucimiento que no hubo. A veces los llevaba a media altura, otras los conducía hacia fuera, le tocaban la muleta, variaba las distancias sin saber dónde quería hacer la faena,… Algunos detalles con la capa y la estocada en su primero, lo único destacable. Cierto que es joven y que lleva muy poco tiempo de matador. Que no es extraño que se note el cambio de escalafón. Pero cuando se ha estado en figura un año, resulta complicado justificar con la edad un cambio tan profundo en el toreo y, sobre todo, en la actitud.
Madrid (14 de mayo de 2008) - Banderilleros
De las primeras corridas de toros a las que asistí, a finales de los setenta, guardo un recuerdo difuso. Algunos nombres sueltos, vivos colores de los trajes de torero, los banderilleros bajando por las escaleras del hotel,… Y las corridas de banderilleros. Los tercios compartidos en los que, sin peones, los tres matadores formaban un triángulo equilátero dentro del ruedo y, ellos solos, se ponían el toro en suerte, banderilleaban con espectacularidad y jugueteaban después con el toro. Eran Paquirri, Víctor Mendes, El Soro, Esplá,…
Con el paso del tiempo, uno descubre otras fases de la lidia, otros resortes para la emoción. Pero los tercios de banderillas siguen ahí, en un lugar recóndito de la memoria, que se agita cada vez que suena el clarín cambiando el tercio para darle paso. Y vuelve una estampa del pasado…
También Esplá, Encabo y Ferrera compartieron los palos en sus primeros toros. Los de Esplá adornados con los colores de la bandera de Alicante, los de Encabo con la de España (vestir una banderilla con los colores de la bandera de Madrid tiene que ser un auténtico prodigio) y Ferrera con la de Extremadura, que para eso le dieron el pasado septiembre la Medalla de Extremadura, aunque haya nacido en Baleares y Perera y Talavante sean de Badajoz. Pero como estos no banderillean, no llevan la bandera de su tierra por los ruedos del mundo. O a lo mejor es que a Fernández Vara le gusta más que los otros dos, que para gustos hay colores. No es que me desagrade que se la hayan dado a Ferrera. Me alegra que en esos reconocimiento figure sin complejos el toreo. Pero digo yo que teniendo la provincia vecina tres figuran en el escalafón (aunque Talavante no ande muy fino este año), podrían haberle dado la Medalla a los tres.
En esos tres primeros toros, los toreros banderillearon en general con suficiencia, aunque sin hacer nada especialmente destacado, sin quedarse solos casi nunca en el ruedo,… Y clavando unas veces con más acierto y otras con algo menos. En sus segundos oponentes, Esplá no banderilleó, Encabo puso razonablemente los dos primeros pares y en el tercero (por los adentros) no llegó a clavar y Ferrera montó un auténtico alboroto con tres pares tremendamente vistosos: el primero, en una mezcla de moviola al encuentro, el segundo quebrando de espaldas en el centro del ruedo y el tercero al quiebro, recortando después varias veces la embestida del animal. Uno, que es poco deportista (en los personal) y un clásico (en lo del toreo), admira el derroche físico de Ferrera y siente la emoción del momento, pero añora un estilo menos circense de la suerte, más torero. Volver a los pares de poder a poder, al encuentro, los quiebros,… Y añora sobre todo que se cuadre en la cara, que es evidente que en estas nuevas suertes es prácticamente imposible y se perdona. Pero, de vez en cuando, podían hacer una excepción y poner banderillas como se ponían antes. Como dice el Cossío. Como se ven en los videos de antaño.
Sirva este largo preámbulo como excusa para lo corto de la crónica de una corrida que tuvo su momento más señalado en el tercio de banderillas de Ferrera al sexto que ha quedado relatado. A ese toro precisamente Ferrera le cortó una oreja después de una faena vibrante que comenzó citando desde el centro del ruedo y recogiendo al toro con un temple razonable. Hizo una faena vistosa aunque poco ajustada en su primera parte y se metió luego entre los pitones, para rematar con una estocada entera, bien situada y correctamente ejecutada. Hubo petición y el presidente concedió la oreja aunque algunos aficionados cabales se decían entre ellos que ese no es el tipo de toreo que más gusta en Madrid. Otro, ni aficionados ni cabales, daban por saco, pitaban y protestaban como es su costumbre. Uno se esfuerza por no oirles, pero cuesta un trabajo…
Fuera de aquello, la corrida fue tan sosa como los toros. Esplá no hizo nada especialmente reseñable, aunque lidió con soltura a ambos toros (ninguna de las dos cosas nos sorprende a estas alturas). Y Encabo tampoco brilló, El segundo fue un toro violento al principio al que consiguió templar mediada la faena, sacando algún pase suelto de cierta calidad. Pero menos de los que el público consideró que era posible con aquel animal. Y en el quinto, flojo además de soso, el matador tampoco tuvo ningún resorte especial con el que sobreponerse a aquello. Ferrera, por su parte, en el tercero, consiguió hacer pasar al toro varias veces, pero el animal se quedaba parado (en general) y muy corto (cuando pasaba). Antonio se arrimó para poner con su voluntad la que el animal no tenía, pero ni por esas.
No era este el recuerdo que uno tenía de las corridas de banderilleros. Pero tal vez Madrid tampoco sea el mejor lugar para juzgarlas en la postmodernidad.
Con el paso del tiempo, uno descubre otras fases de la lidia, otros resortes para la emoción. Pero los tercios de banderillas siguen ahí, en un lugar recóndito de la memoria, que se agita cada vez que suena el clarín cambiando el tercio para darle paso. Y vuelve una estampa del pasado…
También Esplá, Encabo y Ferrera compartieron los palos en sus primeros toros. Los de Esplá adornados con los colores de la bandera de Alicante, los de Encabo con la de España (vestir una banderilla con los colores de la bandera de Madrid tiene que ser un auténtico prodigio) y Ferrera con la de Extremadura, que para eso le dieron el pasado septiembre la Medalla de Extremadura, aunque haya nacido en Baleares y Perera y Talavante sean de Badajoz. Pero como estos no banderillean, no llevan la bandera de su tierra por los ruedos del mundo. O a lo mejor es que a Fernández Vara le gusta más que los otros dos, que para gustos hay colores. No es que me desagrade que se la hayan dado a Ferrera. Me alegra que en esos reconocimiento figure sin complejos el toreo. Pero digo yo que teniendo la provincia vecina tres figuran en el escalafón (aunque Talavante no ande muy fino este año), podrían haberle dado la Medalla a los tres.
En esos tres primeros toros, los toreros banderillearon en general con suficiencia, aunque sin hacer nada especialmente destacado, sin quedarse solos casi nunca en el ruedo,… Y clavando unas veces con más acierto y otras con algo menos. En sus segundos oponentes, Esplá no banderilleó, Encabo puso razonablemente los dos primeros pares y en el tercero (por los adentros) no llegó a clavar y Ferrera montó un auténtico alboroto con tres pares tremendamente vistosos: el primero, en una mezcla de moviola al encuentro, el segundo quebrando de espaldas en el centro del ruedo y el tercero al quiebro, recortando después varias veces la embestida del animal. Uno, que es poco deportista (en los personal) y un clásico (en lo del toreo), admira el derroche físico de Ferrera y siente la emoción del momento, pero añora un estilo menos circense de la suerte, más torero. Volver a los pares de poder a poder, al encuentro, los quiebros,… Y añora sobre todo que se cuadre en la cara, que es evidente que en estas nuevas suertes es prácticamente imposible y se perdona. Pero, de vez en cuando, podían hacer una excepción y poner banderillas como se ponían antes. Como dice el Cossío. Como se ven en los videos de antaño.
Sirva este largo preámbulo como excusa para lo corto de la crónica de una corrida que tuvo su momento más señalado en el tercio de banderillas de Ferrera al sexto que ha quedado relatado. A ese toro precisamente Ferrera le cortó una oreja después de una faena vibrante que comenzó citando desde el centro del ruedo y recogiendo al toro con un temple razonable. Hizo una faena vistosa aunque poco ajustada en su primera parte y se metió luego entre los pitones, para rematar con una estocada entera, bien situada y correctamente ejecutada. Hubo petición y el presidente concedió la oreja aunque algunos aficionados cabales se decían entre ellos que ese no es el tipo de toreo que más gusta en Madrid. Otro, ni aficionados ni cabales, daban por saco, pitaban y protestaban como es su costumbre. Uno se esfuerza por no oirles, pero cuesta un trabajo…
Fuera de aquello, la corrida fue tan sosa como los toros. Esplá no hizo nada especialmente reseñable, aunque lidió con soltura a ambos toros (ninguna de las dos cosas nos sorprende a estas alturas). Y Encabo tampoco brilló, El segundo fue un toro violento al principio al que consiguió templar mediada la faena, sacando algún pase suelto de cierta calidad. Pero menos de los que el público consideró que era posible con aquel animal. Y en el quinto, flojo además de soso, el matador tampoco tuvo ningún resorte especial con el que sobreponerse a aquello. Ferrera, por su parte, en el tercero, consiguió hacer pasar al toro varias veces, pero el animal se quedaba parado (en general) y muy corto (cuando pasaba). Antonio se arrimó para poner con su voluntad la que el animal no tenía, pero ni por esas.
No era este el recuerdo que uno tenía de las corridas de banderilleros. Pero tal vez Madrid tampoco sea el mejor lugar para juzgarlas en la postmodernidad.
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