sábado, 25 de abril de 2009

Imposible

Toros del Torreón
Ponce
Manzanares
Daniel Luque

La fiesta de los toros sólo existe en la imaginación como sabe el buen aficionado. El noventa por ciento de las corridas de triunfo en plazas televisadas de segunda para abajo son como el descompuesto espectáculo de hoy.

La cámara, cuando se retransmiten estos festejos menores suele engañar a los espectadores tanto como los locutores. Retransmitida por Canal Sur hoy hubiéramos tenido la corrida del siglo en Villaluenga. Parecería que Ponce hubiera hecho algo en su primero, pero se hizo un lío, que fue mayor en el segundo. Muy frío, demasiado fácil. Su cruz.

Manzanares dio tres tandas bellísimas y un cambio de manos que justifican la visita a la plaza, pero no pudo o no supo componer una faena sólida.

Daniel Luque ni paró a los toros ni se quedó quieto, en tiempos de Pererismo y Tomismo hay que tragar más, aunque aguantó con mucho valor a su último. Por TV hubiera parecido épico

En el último toro lo más grande la tarde fue un tercio de banderillas glorioso.

Ha habido dos o tres puyazos espléndidos.

Y nos hemos aburrido otra tarde más, sin toros ni toreros.

Sin embargo júntense los ingredientes anteriores y pónganle las verónicas de Morante de ayer y la estocada de Joselillo o Rafaelillo con el toro que le salió a Bolívar y tendrán una fiesta soñada.

Una fiesta imposible.

Al vuelo: la espada de Manzanares parece que tuviera un taladro remoto... sin descabello istantáneo.

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