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domingo, 8 de junio de 2008

Madrid (6 de junio de 2008) - Del post-tomasismo y otras lindezas

El día primero después de JT, la plaza deseaba seguir disfrutando del toreo y sentía que aquel cartel podía darle razones para ello.

El día primero después de JT todos los periódicos de tirada nacional abrían con una foto en su portada del maestro de Galapagar. Y algunos contaban su intrahistoria. En "El Mundo", por ejemplo, explicaban que se había alojado en El Palace (cuando uno tiene previsto dar una tarde así puede alojarse donde le dé la gana) y que, al volver a vestirse, iba leyendo "Por fin vas a saber de vinos", de Andrés Sánchez Magro.

Andrés, antes de ser buen amigo, fue profesor en la universidad. Y hemos seguido uniendo momentos vitales y pasiones taurinas, enológicas, gastronómicas y artísticas. Es magistrado, profesor, crítico literario, comentarista de placeres culinarios y vitales en TV y conferenciante y escritor de temas taurinos. Y hoy mismo escribía un par de páginas en "La Razón" glosando al mito y explicando cómo el triunfo al día siguiente de Perera y Talavante era una prolongación del triunfo de José Tomás.

En todo caso, el festejo del día seis, junto con el del cinco y el cuatro de junio demuestran una evidencia a la que algunos mequetrefes políticos, empresariales y peñistas (que no aficionados) quieren resistirse. Usted elige buenos toros (que viene a significar una buena ganadería y unas hechuras adecuadas a su encaste) y combina tres toreros en sazón, y tiene altas probabilidades de que los aficionados (y usted, si además de empresario también lo es) disfruten del toreo. Y, por el contrario, si usted elige ganaderías que no han echado un toro bueno en los últimos años, o toros fuera del tipo de los que embisten en una ganadería o pone a toreros que no han dicho nada interesante en ninguna plaza en los últimos n años, lo más probable es que los aficionados se aburran y usted, eso sí, se forre a su costa.

Por ir a lo concreto, el Cid no tuvo esta tarde el mejor lote ni estuvo especialmente inspirado. A su primero, un toro que levantaba la cara y le buscaba por momentos, le dio muchos pases sin historia y algún natural de mejor factura. Lo más llamativo es que mató bien y a la primera.

Al cuarto le dio muchos lances con la capa, aunque realmente brillantes sólo un par de ellos. Luego, con la muleta, le enjaretó series buenas con ambas manos, destacando el temple y, sobre todo, la ligazón. Pero una ligazón que con sólo dos o tres pases y el de pecho dejan poco margen a que la emoción se desborde. Tras un amago de arrimón y de circular, pincho en el primer intento y despachó a su oponente con una estocada entera haciendo guardia.

Perera, por su parte, triunfó. Y lo hizo demostrando cómo se está en torero y cómo se torea. Eso fue en el quinto. En el segundo, un toro más parado, comenzó la faena ligando estatuarios (me da que después de lo del 5J lo vamos a ver alguna tarde más) y yéndose al centro del ruedo a tratar de torearle en redondo con ambas manos. Quede constancia de que lo intentó y de que, como diría el clásico, no hubo más.

En el quinto, sin embargo, dio un recital de toreo. Primero, en el ceñidísimo quite por gaoneras y, con la muleta, desde los dos pases cambiados en el centro del ruedo hasta la estocada. En medio, series inmensas con la derecha de temple, mano baja y ligazón. Tremendamente seguro, técnico y artista frente a un toro que, como el del día 15 de El Cid, algunis protestaron (con profetas como esos nos quedamos sin ver una sola faena en Madrid en muchos años). Al natural, da sitio al toro, cita de lejos y lo trae toreado. Impresionante cómo en una serie por la derecha, se cambia la muleta por la espalda y lo liga con un natural inmenso y lentísimo. El toro trata de huir al sentirse vencido pero el torero demuestra una vez más pundonor y ganas con dos buenas series. El final, con bernardinas ajustadas, ajustadísimas, hiper-ajustadas, ligadas con un pase de pecho, acaba por rendir a la afición. Y después de una buena estocada se le conceden dos orejas a ley.

Talavante, por su parte, cortó una una oreja a su primero en una faena que también empezó por estatuarios (esta vez en el centro del ruedo) ligado con pases por bajo y de pecho. Al natural sacó series templadas y ligada de gran calidad. También con la derecha, mandando mucho en la embestida. El cambio de mano por la espalda para ligar con un natural, sencillamente excepcional. Después de varias manoletinas, estocada casi entera y descabello cortó una oreja.

Con ese premio y después de que Perera cortara dos orejas en quinto, todos pensábamos que Talavante saldría a por todas en el último de la tarde. Y parece que lo hizo cuando brindó al público su actuación. Pero luego, al citarle desde el centro del ruedo, empezó a ligarle series sin especial hondura, bajando aún más la intensidad al natural. El toro no transmite demasiado, pero tampoco él da el paso que requiere el valor para parar, templar y mandar. Para rematar la historia, tres pinchazos antes de una estocada hasta la bola.

En definitiva, Talavante parece que está tratando de recuperarse del mal inicio de la temporada (aunque no acaba de despuntar) y Perera ha reiterado su excelente momento de forma.

Y todo esto en Madrid. ¡Vaya delicia!

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