sábado, 7 de junio de 2008

LA APOTEOSIS DE JOSÉ TOMÁS

Como ya avisé, la semana anterior a la apoteosis había quedado un algo decepcionado por la atropellada e insensata faena que JT pretendió hacer a su segundo antagonista en la feria de Córdoba, (aunque la primera tuvo ráfagas de precioso toreo, sin ligazón, porque el toro no lo permitía, pero saltando en flashes la belleza y por tanto con 2 orejas más que merecidas).



Hemos sabido luego, además, que esos atropellones insensatos del toro lo dejaron sin fuerza ni sensibilidad en los brazos, razón por la que hubo de llamar a su hermano fisioterapeuta y hacer una acelerada y muy meritoria recuperación.

¿Qué hubieran dicho si no llega?

Tras revivir en Tendido Cero y en todos los portales las faenas, con el recuerdo reciente de las dos grandes tardes de Madrid y el runrun taurino internacional, me apunto ¡cómo no hacerlo! de nuevo al carro en que me monté el 17 de Junio de 2007 y les doy este poema, con la esperanza de que les guste.


El original, con foto recuerdo de Barcelona, en http://www.jmjurado.org/

Estos triunfos, junto con los cercanos de Cayetano y Morante y Perera son lo mejor que nos ha podido pasar a los aficionados en mucho tiempo.


Vamos como si España hubiera ganado el mundial, pero en trascendente.


A ver si TVE toma nota y retransmite (es buena época: pan y circo) o sigue con las sempiternas y absurdas concesiones a un progresismo Alaskado, que además no es tal.


Y ahora el poema en prosa








Has abierto las puertas de la Muerte toreando en el vértice del miedo. Y detrás de las puertas había luz, la deslumbrante luz de la pureza. Entrabas y salías de la muerte como el buzo entra y sale del abismo, sumergido en campanas de silencio, en solares silencios espectrales donde el aire vacío se completa con el lance y el trance tan reunidos que suspenden la razón y la despeñan al borde mismo del espanto. Nos hemos vuelto locos: las ménades se arrancan los vestidos y se arañan los rostros suplicantes, los guerreros golpean los escudos y el toro es un enigma reventado, una fuerza bestial hipnotizada por la suave quietud de los telares. Gira y gira la plaza como un astro, vibrante catedral de una liturgia cósmica que a la danza del héroe se ha rendido, funesta y primitiva.


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