jueves, 30 de mayo de 2013
sábado, 25 de mayo de 2013
José Tomás en Nimes - La presentación
Ayer, las palabras fluyeron sin necesidad de papeles. Pero dejo aquí lo que tenía preparado por si los nervios hubieran tratado de ganarme la partida...
Buenos días.
Quisiera agradecer, en primer lugar, su presencia, su compañía en este acto. Y agradecer también, de forma muy especial, a la editorial “La Esfera de los Libros” su interés en la publicación de esta obra y la gran calidad y compromiso con el que han acometido todo el proceso. Gracias a Ymelda Navajo, que tan pronto acogió el proyecto, a Mónica Liberman que ha hecho un trabajo tremendamente eficaz y que entendió perfectamente lo que pretendíamos Andrés y yo. Gracias a Alberto Fernández que ha hecho una magnífica labor de producción y ha conseguido que el libro tenga una presencia y una calidad muy importante. Y a Mercedes que está desarrollando de un modo ejemplar las labores de difusión que tanta falta hacen en tiempos como estos.
Buenos días.
Quisiera agradecer, en primer lugar, su presencia, su compañía en este acto. Y agradecer también, de forma muy especial, a la editorial “La Esfera de los Libros” su interés en la publicación de esta obra y la gran calidad y compromiso con el que han acometido todo el proceso. Gracias a Ymelda Navajo, que tan pronto acogió el proyecto, a Mónica Liberman que ha hecho un trabajo tremendamente eficaz y que entendió perfectamente lo que pretendíamos Andrés y yo. Gracias a Alberto Fernández que ha hecho una magnífica labor de producción y ha conseguido que el libro tenga una presencia y una calidad muy importante. Y a Mercedes que está desarrollando de un modo ejemplar las labores de difusión que tanta falta hacen en tiempos como estos.
Por supuesto, gracias también a Carlos Abella,
primero por acogernos en esta sala Antonio Bienvenida y por su infatigable
esfuerzo en que la Plaza de Las Ventas sea un lugar de encuentro permanente de
la cultura taurina en sus más variadas vertientes. Carlos es, además, a mi
juicio, el mejor biógrafo de José Tomás (su libro “Un torero de Leyenda” es una
referencia imprescindible) y tenerle aquí es una gran alegría.
Y gracias, cómo no, a Simón Casas, que consiguió
confeccionar el año pasado en la Vendimia una feria extraordinaria, en la que
se produjo el milagro de esos seis toros de José Tomás que recordamos en el
libro, que ha hecho de Nimes una pieza clave en la temporada taurina y que
tantos carteles atractivos para los aficionados ha confeccionado en las plazas
que gestiona.
* * *
* *
“Has abierto las puertas de la Muerte toreando en el
vértice del miedo. Y detrás de las puertas había luz, la deslumbrante luz de la
pureza. Entrabas y salías de la muerte como el buzo entra y sale del abismo,
sumergido en campanas de silencio, en solares silencios espectrales donde el
aire vacío se completa con el lance y el trance tan reunidos que suspenden la
razón y la despeñan al borde mismo del espanto. (…)”
Para hablar del libro, de la hazaña de José Tomás en
Nimes, quería empezar con el comienzo de este poema de mi amigo y compañero de
blog José María Jurado, un poema incluido en el libro “Plaza de Toros”, con
textos de José María e ilustraciones de Pablo Pámpano (ganador hace unos años
del concurso de carteles de Las Ventas y que ayer mismo presentaba exposición
taurina y flamenca en la taurina localidad cacereña de Coria). Un poema que ha
sido incluido, junto con otro del mismo libro, en la antología que ha hecho
Carlos Marzal de poesía taurina desde los años 50 del siglo pasado hasta
nuestros días, junto con obras de autores como Claudio Rodríguez, Paco Umbral,
Ángel González, Luis Alberto de Cuenca o Jacobo Cortines.
Y quería hacerlo no sólo porque es un poema que me
encanta y porque siempre es una alegría recordar a los amigos, sino porque creo
que refleja a la perfección, casi de forma premonitoria, lo que supuso para
José Tomás Aguascalientes (“Has abierto
las puertas de la Muerte toreando en el vértice del miedo”) y lo que
significó Nimes como superación de aquello (“Y
detrás de las puertas había luz, la deslumbrante luz de la pureza”).
Aguascalientes y Nimes. Como dijo recientemente el propio
torero en la entrega del premio Paquiro: sin Aguascalientes no habría sido
posible Nimes.
Pero afortunadamente, Nimes fue posible. Y Andrés y
yo estábamos allí para contarlo. Bueno, a decir verdad estábamos allí para
disfrutarlo. Y lo de contarlo vino después.
* * *
* *
Andrés y yo
nos conocemos años, a través de un buen amigo común. Y el proyecto de hacer el
libro surgió de un modo un tanto peculiar.
Andrés no
era aficionado a los toros. Llega a los toros muy recientemente a través de la
fotografía. Aunque es abogado de profesión tiene algunas aficiones de las que
es un verdadero maestro. Una es la música (es un auténtico experto en música
clásica) y la otra la fotografía (cualquiera que haya echado una ojeada al
libro puede ver también su magisterio).
Andrés se
acerca, por tanto, a los toros, sin prejuicios. Con libertad. Y ve que lo que
sucede en el ruedo es algo impresionante. Algo que tiene una expresión única. Y
le atrapa. Y va cada vez a más festejos, en Madrid y en otras plazas. Sin
embargo, comienza a indagar en el mundillo taurino y le sorprende la escasa
difusión que tienen muchos de sus acontecimientos. Lo poco que se “vende” lo
que sucede en el ruedo. Eso es algo que a los aficionados más veteranos no nos
llama la atención. Pero a él, recién llegado, le sorprende. Y, sobre todo, no entiende
por qué no intentamos abrir la Fiesta a todo el mundo. Por eso, monta una
página web con sus fotografías a la que llama “Bullfigphoto”, una página en
inglés dirigida al público internacional.
En medio de
este acercamiento cada vez mayor al mundo taurino, coincidimos cada vez en más
festejos. Y empieza a surgir la posibilidad de hacer algo para explicar y
difundir la tauromaquia a los no iniciados. Pero en medio de ese proceso, surge
la corrida de Nimes. Y es algo que realmente nos bloquea. Poco después, Andrés
me llama y me dice: ¿y por qué no hacemos un libro de lo de Nimes? Obviamente,
a poco que uno vea sus fotos es fácil animarse. Y, sobre todo, es muy sensato
pensar que cualquier texto estará bien arropado y que, aunque uno no se luzca
mucho escribiendo, la belleza y el impacto de las imágenes taparán cualquier
error.
He de
reconocer, además, que hay una cosa que, desde el principio, me animó
especialmente. Andrés estaba empeñado en que el libro tenía que “contar una
historia”. Y eso, por parte de un artista plástico, es de una generosidad
apabullante. Normalmente, cualquier artística plástico (ya sea pintor,
ilustrador, escultor, fotógrafo,…) considera que la imagen lo dice todo. Que no
hacen falta palabras. Por eso, plantear que además de las imágenes tiene que
haber unos textos que guíen al espectador es algo que le agradezco infinito.
Sobre todo, porque sólo con sus fotos el libro hubiera sido igualmente una
maravillosa obra de arte. Poder participar con unos textos es algo que uno
considera un lujo.
Siendo así,
la cuestión que se planteaba es qué es lo que podía decirse que acompañara a
las fotos o que no se hubiera dicho ya. Y para eso, me guié por las palabras de
Andrés: “hay que contar una historia”.
* * *
* *
Por eso,
después del prólogo con una mezcla entre lo japonés y lo taurino que escribe
Andrés, intento plantear en un primer capítulo que se llama “El milagro de
Nimes” qué sensaciones me causó la corrida. Lo primero es la impresión, lo que
uno siente por la piel. Y eso, aquella mañana, fue mucho.
Un segundo
capítulo aborda de forma breve una “Semblanza de José Tomás” para aquellos que no
han seguido su trayectoria. En esta labor, el libro de Carlos (“Un torero de
leyenda”) ha sido de gran ayuda.
Luego, trato de contar brevemente cómo fue la
temporada de José Tomás en 2012 y por qué intuyo que eligió Nimes para realizar
ese gesto (por qué intuyo, saber, desde luego no lo sé –no he tratado
personalmente al maestro- y ni siquiera tengo claro si él podría explicarlo de
forma lógica, más allá de lo que siente. En todo caso, a mí se me ocurren
razones o sentimientos. Y creo que ayudan a contar la historia.
Un cuarto capítulo se titula “Antes del rito:
la expectación y el negocio” porque creo que es bueno abordar con naturalidad
que el torero, con ciertos planteamientos, es muy atractivo, genera una gran
expectación y mueve mucho dinero. No todas las artes (muchas de ellas
subsidiadas, a diferencia del toreo) pueden decir lo mismo. En eso, creo que
quien ha abierto un camino extraordinario es Juan Medina, profesor de Economía
de la Universidad de Extremadura, que está presentando ahora mismo en la Sala
Cossío junto con Nacho Lloret y otros jóvenes profesionales un interesantísimo
proyecto de Academia de la tauromaquia. Una pena no poder estar en ambos sitios
a la vez.
El grueso del libro lo ocupan las fotos del
festejo, toro a toro. El capítulo se titula “El desarrollo del festejo: las
claves” y aquí las palabras son mínimas. Todo lo ocupan las imágenes. Aquí no
hay casi nada que añadir. Sólo me extiendo algo más en lo que significó la
lidia y el indulto del cuarto toro. Porque tengo la sensación de que para un
gran festejo se convierta en algo único tiene que haber, además de mucho buen
toreo, algo absolutamente excepcional. Y lo que sucedió en ese toro lo fue. Me
detengo algo más en esa lidia, como digo, con un guiño a otro festejo que para
mí fue único: la goyesca del 2 de mayo de 1996 de Joselito en esta Plaza de Las
Ventas, donde también la lidia del cuarto toro, con el quite por crinolinas y
el toreo al natural con la mano derecha, creó una magia muy especial en una
plaza tan dura como esta.
Después de los seis toros hago un repaso con
cierto detalle del reflejo que tuvo la corrida en los medios. Los taurinos se
quejan del ninguneo de los medios generalistas al toreo. La repercusión que
tuvo la corrida en los medios (reportaje completo de Informe Semanal incluido)
creo que refleja que, cuando una corrida de toros es un acontecimiento,
ilusiona. Y ni siquiera los prejuicios impiden que tenga la relevancia pública
que se merece.
El libro finaliza con un epílogo que titulo
“La mañana del 16 de septiembre de 2012 como propuesta de futuro en la
tauromaquia” porque creo que el planteamiento del festejo por parte de José
Tomás y su desarrollo da algunas de las claves de por dónde puede evolucionar
probablemente la tauromaquia. O, al menos, de por donde debería evolucionar, a
mi juicio, la élite de la tauromaquia.
Esto es el esquema de la historia que trata de
contar el libro, de las palabras que acompañan a las imágenes.
No obstante, antes de acabar quisiera apuntar
algunas cosas que a mí me impresionaron especialmente de aquel festejo, y
algunas curiosidades del libro:
-
El libro comienza con algunas fotos de templos de Japón, fotografías también
de Andrés, que no sólo demuestran su genio con la cámara, sino que le dan un
toque original al libro, lo hacen algo distinto de libros clásicos de
fotografía taurina.
-
Les aconsejo que se fijen también en la verticalidad que tiene José Tomás
en las fotografías de la corrida, en la posición perfecta en cada lance y en
cada muletazo. Eso implica un nivel de autoexigencia brutal. Como me decía un
buen amigo, este libro tendría que estar en todas las escuelas de tauromaquia
para que los chavales que quieren ser toreros vean cómo hay que colocar el
cuerpo, qué es cargar la suerte, cómo se hacen las cosas.
-
Un elemento fundamental de la mañana de Nimes fue que, en cada toro, José
Tomás hizo faenas de muleta con pocas series, pero muy intensas y de muchos muletazos.
Eso es algo casi imposible de ver hoy en día, pero es esencial. Reconozco que
cada vez aguanto menos las faenas largas en las que, aunque hay algún muletazo
bueno, se pierden en medio de la nada. Faenas sin estructura, en las que el
torero tarda una enormidad en “atacar” al toro. Reconozco que cada toro tiene
su lidia, pero en la medida de lo posible creo que hay que empezar con gran
intensidad desde el principio. Y lo que dure el toro es lo que ha durad. Y hay
que tratar de que las tandas sean lo más largas posibles. No esos “dos y el de
pecho” hoy tan frecuentes.
-
Por último, me gustaría recordar que el toreo de José Tomás en Nimes fue de
emoción, pero una emoción basada en la belleza y en la serenidad. Salvo en el
sexto, las faenas fueron de “olé”, no de “ay”. Los que atacan a José Tomás por
su supuesto tremendismo se quedaron sin argumentos.
En definitiva, la mañana de JT en Nimes fue
especial. Y lo fue, no sólo porque es un torero grandioso y porque todo salió
bien. Lo fue porque la asumió desde un compromiso ético absoluto que, en el
toreo, exige no sólo
poner en riesgo la vida (algo que siempre sucede cuando un torero se enfrenta a
un animal), sino hacerlo para que la obra que se ejecuta en el ruedo trascienda
y emocione desde la belleza, la pureza y la verdad.
Eso fue lo que sucedió en Nimes el 16 de
septiembre de 2012 a partir de las once y media de la mañana y durante poco más
de dos horas. Por eso, desde su independencia y su misterio, José Tomás marcó
el camino. Para quien quiera entenderlo. Para quien pueda seguirlo.jueves, 23 de mayo de 2013
José Tomás en Nimes - Presentación en Las Ventas
Mañana día 24 de mayo a las 12'30h., presentación en la sala Antonio Bienvenida de la Plaza de Toros de Las Ventas.
domingo, 19 de mayo de 2013
Cuando el toreo era ayer
Pepe Luis Vázquez (In memoriam) ![]() |
| Ilustración: Pablo Pámpano |
Rubio cristal de Sevilla
del barrio de San Bernardo
y del libro de Gerardo
-dondiego con gitanillas-
la rima de maravilla
y luego monte de cardos:
que una muleta tan plana
se vuelve a la noche oscura
si brilla por la mañana
plena de gracia y dulzura.
Débil del aire caricia,
hipérbaton, contradanza
de seise por la Maestranza
y de majestad patricia,
mientras trota la milicia
del toro, ser o no ser,
-¿la cogida en Santander?-
contra las flores de lis:
cartucho de Pepe Luis,
cuando el toreo era ayer.
hipérbaton, contradanza
de seise por la Maestranza
y de majestad patricia,
mientras trota la milicia
del toro, ser o no ser,
-¿la cogida en Santander?-
contra las flores de lis:
cartucho de Pepe Luis,
cuando el toreo era ayer.
José María Jurado
Plaza de Toros, (Isla de Siltola, 2010)
![]() |
| Ilustración: Pablo Pámpano |
miércoles, 15 de mayo de 2013
Disensiones - Las Ventas, 14 de mayo de 2013
Íbamos ayer contando lo que nos parecía lo que sucedía en el ruedo hasta que, llegado el quinto, hubo que refugiarse debajo de un chubasquero que apenas quedaba libre los ojos e impedía cualquier otra comunicación con el mundo exterior. Falta de comunicación que, probablemente, si no fuera causada por el frío y la lluvia, no sería mal modo de ver los toros.
Y es que cuando luego uno ha leído las crónicas oficiales y los comentarios de los aficionados ve una notable diferencia en las apreciaciones de los toros y, sobre todo, de los toreros. Lo cual, que o bien unos están condicionados por sus particulares filias, fobias e intereses, o que de esto no sabe casi nadie. Pensaremos que es esto último...
A mí la corrida del Puerto no me gustó en general. Los toros tuvieron bastante guasa, muy poca claridad, iban al cuerpo con mucha frecuencia y mansearon lo suyo.
Sin embargo, eso quizá no justifique del todo que ninguno de los toreros triunfara. Con corridas de este tipo uno siempre tiene la duda de si con otra lidia, con otra actitud y con otro tipo de toreo se le hubiera podido sacar más.
Confirmaba López Simón al que su primero se llevó literalmente por delante en el primer cite con la muleta. Golpe y voltereta brutales de las que salió sin otras consecuencias de milagro. Mucho miedo pasamos por momentos. El torero estuvo decidido con ese toro y por momento tuvo algún detalle de calidad, igual que con la muleta, aunque estuvo muy mal con la espada. En el último, en medio de un chaparrón bíblico, hubo también algún momento de interés. El torero evidenció su interés en hacer las cosas bien, pero también acusó ciertas carencias técnicas. Manseaba mucho el toro, se iba de los muletazos, y nos hubiera gustado ver si dejándole el engaño en la cara hubiera podido haber una continuidad que no hubo nunca.
Lo del Cid se cuenta rápido. Su primero fue un toro soso que blandeó mucho; se pidió la devolución y el presidente no la concedió; con la muleta era imposible hacer nada. Con el cuarto lo intentó y dejo un par de naturales, quizás tres, recordando al Cid de otras temporadas (¡hace tanto ya!). Pero fue sólo eso. "En aquellos tiempos..." intuimos que Manuel Jesús le habría sacado más a este toro. Dejó su impronta, pero en una dosis diminuta. Muy importante la lidia de Boni a este toro.
La lidia del primero de Luque también me gustó, tuvo detalles el matador con el capote aunque sin llegar a romper y Algabeño estuvo bien con los palos (los puyazos se pusieron en su sitio, aunque la ejecución fue tal vez mejorable) . Luque empezó bien en una serie al natural, pero la faena se fue diluyendo: algún pasaje de más calidad con otros más vulgares. Muchos altibajos en un trasteo que remató mal con la espada (pinchazo y estocada trasera). El quinto fue el primero del diluvio, y esto condicionó la lidia y la actitud de la plaza. Hubo también algún momento bueno, sobre todo al natural, pero la faena fue irregular y no llegó a conectar de verdad. No estuvo mal, pero tampoco dijo mucho.
Al final, algunas reflexiones. La primera, obvia: en tardes así es mejor que Las Ventas esté techada. Digan lo que digan algunos (sobre todo si lo dicen desde su localidad de grada o andanada).
López Simón tuvo actitud y le falta oficio. A ver si tiene más oportunidades y por dónde rompe. Es difícil adivinarlo.
El Cid sigue sin encontrarse del todo. Recuerda en momentos cómo nos emocionó otras temporadas, pero eso no es suficiente.
Y Luque tiene que asentarse más y torear de otro modo, con faenas de más estructura y más encaje, sobre todo en plazas como Sevilla o Madrid. Es un torero que ha toreado muchísimo, pero que no deja las buenas sensaciones que debería alguien que tiene tan buena colocación en todas las plazas.
Y es que cuando luego uno ha leído las crónicas oficiales y los comentarios de los aficionados ve una notable diferencia en las apreciaciones de los toros y, sobre todo, de los toreros. Lo cual, que o bien unos están condicionados por sus particulares filias, fobias e intereses, o que de esto no sabe casi nadie. Pensaremos que es esto último...
A mí la corrida del Puerto no me gustó en general. Los toros tuvieron bastante guasa, muy poca claridad, iban al cuerpo con mucha frecuencia y mansearon lo suyo.
Sin embargo, eso quizá no justifique del todo que ninguno de los toreros triunfara. Con corridas de este tipo uno siempre tiene la duda de si con otra lidia, con otra actitud y con otro tipo de toreo se le hubiera podido sacar más.
Confirmaba López Simón al que su primero se llevó literalmente por delante en el primer cite con la muleta. Golpe y voltereta brutales de las que salió sin otras consecuencias de milagro. Mucho miedo pasamos por momentos. El torero estuvo decidido con ese toro y por momento tuvo algún detalle de calidad, igual que con la muleta, aunque estuvo muy mal con la espada. En el último, en medio de un chaparrón bíblico, hubo también algún momento de interés. El torero evidenció su interés en hacer las cosas bien, pero también acusó ciertas carencias técnicas. Manseaba mucho el toro, se iba de los muletazos, y nos hubiera gustado ver si dejándole el engaño en la cara hubiera podido haber una continuidad que no hubo nunca.
Lo del Cid se cuenta rápido. Su primero fue un toro soso que blandeó mucho; se pidió la devolución y el presidente no la concedió; con la muleta era imposible hacer nada. Con el cuarto lo intentó y dejo un par de naturales, quizás tres, recordando al Cid de otras temporadas (¡hace tanto ya!). Pero fue sólo eso. "En aquellos tiempos..." intuimos que Manuel Jesús le habría sacado más a este toro. Dejó su impronta, pero en una dosis diminuta. Muy importante la lidia de Boni a este toro.
La lidia del primero de Luque también me gustó, tuvo detalles el matador con el capote aunque sin llegar a romper y Algabeño estuvo bien con los palos (los puyazos se pusieron en su sitio, aunque la ejecución fue tal vez mejorable) . Luque empezó bien en una serie al natural, pero la faena se fue diluyendo: algún pasaje de más calidad con otros más vulgares. Muchos altibajos en un trasteo que remató mal con la espada (pinchazo y estocada trasera). El quinto fue el primero del diluvio, y esto condicionó la lidia y la actitud de la plaza. Hubo también algún momento bueno, sobre todo al natural, pero la faena fue irregular y no llegó a conectar de verdad. No estuvo mal, pero tampoco dijo mucho.
Al final, algunas reflexiones. La primera, obvia: en tardes así es mejor que Las Ventas esté techada. Digan lo que digan algunos (sobre todo si lo dicen desde su localidad de grada o andanada).
López Simón tuvo actitud y le falta oficio. A ver si tiene más oportunidades y por dónde rompe. Es difícil adivinarlo.
El Cid sigue sin encontrarse del todo. Recuerda en momentos cómo nos emocionó otras temporadas, pero eso no es suficiente.
Y Luque tiene que asentarse más y torear de otro modo, con faenas de más estructura y más encaje, sobre todo en plazas como Sevilla o Madrid. Es un torero que ha toreado muchísimo, pero que no deja las buenas sensaciones que debería alguien que tiene tan buena colocación en todas las plazas.
lunes, 13 de mayo de 2013
Dos paradigmas y una sola ausencia de triunfo verdadero - Las Ventas, 12 y 13 de mayo de 2013
Ayer eran los de Escolar y hoy los de La Palmosilla. Ayer, Rafaelillo, Robleño y Aguilar; hoy, Curro Díaz, Fandi y Galván. Dos estilos distintos, dos paradigmas diferentes a la hora de entender la fiesta en cuanto a toros y toreros. Pero, al fin, por unas cosas o por otras, apenas unos detallitos en cada una de las tardes.
Ayer, la corrida de Escolar no acabó de gustarme. No tuvo la grandeza y la emoción de los toros encastados en bravo. A cambio, permitieron estar enfrente con menos dificultades que otras veces. En estas circunstancias, hay que estar muy decidido y tener muchos recursos para llegar de verdad a los tendidos. Rafaelillo puso voluntad, y permitió una lidia interesante en los primeros tercios del cuarto de la tarde, con el que después hizo una faena de más a menos. Robleño instrumentó algunos lances con sabor al segundo, al que inició de forma muy torera la faena de muleta; fuera de esto, pareció que faltaba claridad delante del toro. Justo lo contrario que sucedió con Aguilar, que demostró cómo va ganando en madurez: faena de menos a más en el tercero, con esfuerzo por parte del torero y llegando al tendido y mucha voluntad y decisión frente al sexto.
Hoy, la de La Palmosilla ha sido descastada, muy sosa y parándose pronto. Confirmaba Galván, que ha tratado de hacerlo todo bien y despacio. A veces, en la cara del toro, con la muleta, demasiado despacio, con muchos tiempos muertos que, sobre todo en el sexto, se hicieron muy cuesta arriba. Se le notan muchas carencias, pero también ha dejado momentos de toreo hondo. Habrá que verle más veces. Curro Díaz ha empezado de forma sublime su faena de muleta al segundo de la tarde; una serie magistral y torerísima. Pero eso ha sido todo lo que le hemos visto en el día de hoy. Además de clase, hace falta más decisión y sitio (y toros que permitan faenas más redondas). El Fandi tiene mucho mérito aguantando impertérrito cómo los impresentables del 7 le boicotean cualquier cosa que haga. He de decir que a mí su toreo con la muleta no me gusta, pero eso es algo que está en el sentido estético que cada uno tenga de la fiesta. Y me parece inadmisible cómo le tratan. Me ha gustado lo atento que ha estado en la lidia de sus toros (sobre todo en el primero) y en el quinto de la tarde ha puesto cuatro pares de banderillas en un tercio emocionante. Mucho más de lo que hacen otros muchos toreros que tendrían muchas más razones (y necesidades) para tratar de agradar.
Detalles hemos visto las dos tardes. Pero sólo apuntes. Todavía estamos esperando una faena que nos haga ponernos en pie. Sólo falta que sea en los días nublados y con lluvia que parece que se avecinan...
Ayer, la corrida de Escolar no acabó de gustarme. No tuvo la grandeza y la emoción de los toros encastados en bravo. A cambio, permitieron estar enfrente con menos dificultades que otras veces. En estas circunstancias, hay que estar muy decidido y tener muchos recursos para llegar de verdad a los tendidos. Rafaelillo puso voluntad, y permitió una lidia interesante en los primeros tercios del cuarto de la tarde, con el que después hizo una faena de más a menos. Robleño instrumentó algunos lances con sabor al segundo, al que inició de forma muy torera la faena de muleta; fuera de esto, pareció que faltaba claridad delante del toro. Justo lo contrario que sucedió con Aguilar, que demostró cómo va ganando en madurez: faena de menos a más en el tercero, con esfuerzo por parte del torero y llegando al tendido y mucha voluntad y decisión frente al sexto.
Hoy, la de La Palmosilla ha sido descastada, muy sosa y parándose pronto. Confirmaba Galván, que ha tratado de hacerlo todo bien y despacio. A veces, en la cara del toro, con la muleta, demasiado despacio, con muchos tiempos muertos que, sobre todo en el sexto, se hicieron muy cuesta arriba. Se le notan muchas carencias, pero también ha dejado momentos de toreo hondo. Habrá que verle más veces. Curro Díaz ha empezado de forma sublime su faena de muleta al segundo de la tarde; una serie magistral y torerísima. Pero eso ha sido todo lo que le hemos visto en el día de hoy. Además de clase, hace falta más decisión y sitio (y toros que permitan faenas más redondas). El Fandi tiene mucho mérito aguantando impertérrito cómo los impresentables del 7 le boicotean cualquier cosa que haga. He de decir que a mí su toreo con la muleta no me gusta, pero eso es algo que está en el sentido estético que cada uno tenga de la fiesta. Y me parece inadmisible cómo le tratan. Me ha gustado lo atento que ha estado en la lidia de sus toros (sobre todo en el primero) y en el quinto de la tarde ha puesto cuatro pares de banderillas en un tercio emocionante. Mucho más de lo que hacen otros muchos toreros que tendrían muchas más razones (y necesidades) para tratar de agradar.
Detalles hemos visto las dos tardes. Pero sólo apuntes. Todavía estamos esperando una faena que nos haga ponernos en pie. Sólo falta que sea en los días nublados y con lluvia que parece que se avecinan...
viernes, 10 de mayo de 2013
La segunda también en la frente - Las Ventas 10 de mayo de 2013
Los duendes tecnológicos me han dejado sin cobertura casi toda la corrida, con lo que no ha habido modo de comunicarse por twitter con la afición, ni de saber lo que opinaban otros comentaristas habituales, ni de conocer (lo cual era más grave) qué estaba pasando en Jerez.
Al final, ni había nada reseñable que contar y en Jerez, todo lo más (parece) una faena bonita de Manzanares.
En Las Ventas, una corrida mala de Los Bayones, un torero tan falto de ilusión como de costumbre (Tejela), otro que no acaba de convencerse ni convencer (Mora) y otro al que se le nota que tiene ilusión, que ha dejado momentos interesantes, pero le ha faltado enemigo y, a veces, un puntito de rotundidad (Antonio Nazaré).
Mientras tanto, los del 7, ayer silenciosos, han dado hoy una tarde infernal. A saber por qué. Ver a ciudadanos iletrados como esos tratar de dar lecciones de cualquier cosa da risa o vergüenza ajena (dependiendo del estado de ánimo). Pero tenerles que escuchar sin parar es algo que no es de recibo. Una cosa es una voz de vez en cuando y otra pasarse una faena entera dando voces. El resto del público, la mayoría, que vamos a tratar de disfrutar y entretenernos, no tenemos por qué vernos invadidos por su constante interés en llamar la atención. Especialmente cuando alguien hace algo bien (léase Nazaré) y se pretende reconocer el esfuerzo y los logros (hasta donde lleguen).
Una pena que vengan corridas de tan mal juego como estas (en lo que toca a la presencia, si luego embisten, y dentro de unos límites, uno puede ser más flexible).
El domingo, la de Escolar. A ver qué pasa...
Al final, ni había nada reseñable que contar y en Jerez, todo lo más (parece) una faena bonita de Manzanares.
En Las Ventas, una corrida mala de Los Bayones, un torero tan falto de ilusión como de costumbre (Tejela), otro que no acaba de convencerse ni convencer (Mora) y otro al que se le nota que tiene ilusión, que ha dejado momentos interesantes, pero le ha faltado enemigo y, a veces, un puntito de rotundidad (Antonio Nazaré).
Mientras tanto, los del 7, ayer silenciosos, han dado hoy una tarde infernal. A saber por qué. Ver a ciudadanos iletrados como esos tratar de dar lecciones de cualquier cosa da risa o vergüenza ajena (dependiendo del estado de ánimo). Pero tenerles que escuchar sin parar es algo que no es de recibo. Una cosa es una voz de vez en cuando y otra pasarse una faena entera dando voces. El resto del público, la mayoría, que vamos a tratar de disfrutar y entretenernos, no tenemos por qué vernos invadidos por su constante interés en llamar la atención. Especialmente cuando alguien hace algo bien (léase Nazaré) y se pretende reconocer el esfuerzo y los logros (hasta donde lleguen).
Una pena que vengan corridas de tan mal juego como estas (en lo que toca a la presencia, si luego embisten, y dentro de unos límites, uno puede ser más flexible).
El domingo, la de Escolar. A ver qué pasa...
jueves, 9 de mayo de 2013
Mansos (los toros) y sin decisión (los toreros) - Madrid, 9 de mayo de 2013
Decíamos esta mañana en twitter (@grantemporadalc) que los tres toreros de hoy saben torear. Y bien. Pero que tienen que creérselo. Asumir que, como dijo ayer JT, en el ruedo sólo hay presente.
Pues no ha sido así. Los toros han sido mansos, sosos y descastados. Pero a salvo de algún detalle pinturero de Leandro y algún detalle de Morenito de Aranda, no ha habido una disposición absoluta, una entrega completa, que es lo único que tiene sentido cuando uno se anuncia en San Isidro.
Lo hemos contado así.
Mal la lidia del primero. Nada con el capote, mal el picador y las banderillas. Así no. Toro soso. Urdiales indeciso y algo espeso. El viento molesta. Estocada hábil y descabello.
En el segundo, bien banderillas Martín. Nada más en los primeros tercios. El toro hace extraños con los cuartos traseros. Algún natural con sabor de Leandro a un toro manso que se desentiende de los engaños. Falta lidia. Varios pinchazos.
Detalles de Morenito con el tercero, pero falta estructura, intensidad,... Creérselo. Pinchazo hondo y bajonazo.
Lidia, digamos que poco lucida en el cuarto. Toro manso y soso. Urdiales no está especialmente lúcido.
Poca historia en los primeros tercios del quinto. Brinda al público? Manso, soso y parándose el quinto. Leandro tampoco está muy brillante. Estocada baja y varios descabellos.
Bien el tercio de varas en el sexto y muy bien el segundo par de Luis Carlos Aranda. Morenito lo intenta, con escasa convicción y nulo éxito. Mal con la espada.
La corrida, en fin, no ha sido buena. Una vez que han sido criados y que salen al ruedo, lo de los toros no tiene arreglo. Pero lo de los toreros es otro cantar. Sin duda, pueden dormir tranquilos: no se les ha ido ningún toro de triunfo grande. Pero, a mi juicio, la decisión tiene que ser mucho mayor que la que hoy hemos visto. En cualquier plaza. Pero en algunas como Las Ventas, mucho más.
Pues no ha sido así. Los toros han sido mansos, sosos y descastados. Pero a salvo de algún detalle pinturero de Leandro y algún detalle de Morenito de Aranda, no ha habido una disposición absoluta, una entrega completa, que es lo único que tiene sentido cuando uno se anuncia en San Isidro.
Lo hemos contado así.
Mal la lidia del primero. Nada con el capote, mal el picador y las banderillas. Así no. Toro soso. Urdiales indeciso y algo espeso. El viento molesta. Estocada hábil y descabello.
En el segundo, bien banderillas Martín. Nada más en los primeros tercios. El toro hace extraños con los cuartos traseros. Algún natural con sabor de Leandro a un toro manso que se desentiende de los engaños. Falta lidia. Varios pinchazos.
Detalles de Morenito con el tercero, pero falta estructura, intensidad,... Creérselo. Pinchazo hondo y bajonazo.
Lidia, digamos que poco lucida en el cuarto. Toro manso y soso. Urdiales no está especialmente lúcido.
Poca historia en los primeros tercios del quinto. Brinda al público? Manso, soso y parándose el quinto. Leandro tampoco está muy brillante. Estocada baja y varios descabellos.
Bien el tercio de varas en el sexto y muy bien el segundo par de Luis Carlos Aranda. Morenito lo intenta, con escasa convicción y nulo éxito. Mal con la espada.
La corrida, en fin, no ha sido buena. Una vez que han sido criados y que salen al ruedo, lo de los toros no tiene arreglo. Pero lo de los toreros es otro cantar. Sin duda, pueden dormir tranquilos: no se les ha ido ningún toro de triunfo grande. Pero, a mi juicio, la decisión tiene que ser mucho mayor que la que hoy hemos visto. En cualquier plaza. Pero en algunas como Las Ventas, mucho más.
martes, 23 de abril de 2013
Comienzo de temporada
Finalizada la Feria de Abril y a unas semanas para
que empiece San Isidro han sucedido ya bastantes cosas para poder hacer unas
primeras reflexiones sobre cómo va la temporada.
Lo primero que hay que apuntar es que es previsible
que continúe el descenso en el número de festejos. Pero eso no tiene que ser
malo si se aumenta la calidad de cada corrida y hay mayor afluencia de público
cada tarde (Sevilla es un ejemplo). El futuro no está, a mi juicio, en tratar
de volver a las cifras de hace cinco o seis años, sino en que cada cartel tenga
alicientes para que la gente acuda al tendido y en que, al final del mismo,
salga toreando.
Para eso, lo primero que tienen que ayudar son los
toros. Y aquí, las primeras ferias han dejado también hechos incontestables: ha
habido muchos toros buenos a los que no se les ha sacado todo el partido que
tenían; y algunos hierros, por falta de casta, de fuerza y de emoción han
echado al traste tardes importantes (la del domingo por la tarde en Olivenza, por
ejemplo, por no mencionar otras en Valencia o Sevilla).
Estos dos meses han demostrado también que no es
cuestión de encastes, sino de bravura, nobleza y emoción. En Sevilla, por
ejemplo, la corrida de Miura salió muy buena. Pero también salieron excelentes
algunos toros de Juan Pedro-Parladé. Y a cambio, lo de Miura en Valencia no
sirvió, ni lo de Cuadri en Sevilla,… Victorino tampoco ha saldado con especial buena
nota su paso por Valdemorillo, Castellón y Sevilla. De Juan Pedro, Garcigrandes,
Núñez del Cuvillo, Victoriano del Río o el Pilar ha habido de todo, pero sigue
echándose de menos algo más de emoción. Es imprescindible que el toro, sin
perder la nobleza en las embestidas, tenga un mayor vigor y acometividad. En
caso contrario, es muy difícil que haya un triunfo rotundo, a menos que el
torero sea absolutamente excepcional.
Mención aparte merece Fuente Ymbro, que parece que
busca ese mayor picante y en tardes como la de Sevilla demuestra en algunos de
sus toros lo grande que puede ser la Fiesta. Una pena que le cueste tanto a las
figuras apuntarse a lidiar esta ganadería. Una muestra, por otro lado, de que hablar
de “monoencaste” es, según a qué efectos, bastante poco ilustrativo.
Sobre los toreros, también este comienzo de
temporada empieza a marcar distancias. Sin duda, el torero que, al menos hasta
su cornada, se encontraba en mejor momento era el Juli. Lo demostró en Olivenza
y lo ratificó con una rotundidad aplastante el Domingo de Resurrección en
Sevilla. Así se sale a una plaza de toros, en una de las corridas más
importantes de la temporada y después de haber encabezado una lucha desigual
con los que mandan en los despachos y en los micrófonos (más allá de que uno
pueda estar de acuerdo o no con algunos postulados o que crea que las cosas
podían haberse hecho mejor, algo en lo que creo que el propio Julián estará de
acuerdo). Esperemos que se recupere pronto y que vuelva con la misma rotundidad
con la había empezado a temporada hasta que tuvo que salir apresurado de la
Maestranza por la puerta de la enfermería. Su compromiso con la Fiesta fuera de
los ruedos, con actos como el tentadero para niños en Olivenza, es inapelable y
debe ser reconocido.
A cambio, Manzanares se encuentra lejos de su mejor
momento. No remató en Valencia, estuvo ausente el Domingo de Resurrección y en
la corrida de los seis toros se salvó por la campana, gracias al inmenso cariño
del público y a un toro extraordinario y muy acorde con su estilo. Pero esas
dos orejas no pueden ocultar una tarde mal planteada. Mucho tiene que ganar en
disposición y en claridad de ideas para volver a la frescura con la que ha
conseguido tantos triunfos.
Morante, como siempre, es un genio que transita al
margen de lo que otros hagan. La faena de Valencia fue excepcional y el toreo
de capote del día 15 en Sevilla quedará para los anales. Este torero tendrá sus
días. Pero seguirle permite encontrarse de vez en cuando con lo sublime y con
un concepto único y universal de la Fiesta. Dentro de su falta de regularidad,
parece que este año la disposición y la forma son mejores que el pasado. En San
Isidro tiene tres tardes y seguro que veremos cosas grandes. El anuncio que ha
hecho para Canal + Toros, absolutamente de 10.A partir de ahí, Talavante sigue con sus improvisaciones, pero le falta verdadera claridad delante de los toros. Castella sigue sin convencer(nos) a muchos. Fandiño y Mora, grandes esperanzas de la pasada campaña, han tenido detalles pero no tiene la rotundidad que se exige para saltar al grupo de los que mandan. A cambio, Nazaré sale reforzado de Sevilla (aunque tiene que tener más rotundidad y creérselo más). Y Manuel Escribano es un hombre que se ha ganado que le den sitio, mucho sitio; si se puede torear tan bien y tan hondo a un Miura, hay que verle con muchos más toros. Igual que a Castaño a quien siempre es un placer ver en la plaza, por su decisión y por la extraordinaria cuadrilla que tiene, a la que da sitio y oportunidades.
El Cid sigue apagado. Luque, como apuntó Ignacio Sánchez Mejías, es muy inteligente, pero ocupa unos lugares en los carteles que no se han refrendado con triunfos rotundos. Jiménez Fortes demuestra que quiere ser alguien en esto, pero tiene que demostrarlo con mejores armas y convicción. Ferrera y Fernando Cruz han estado bien, pero tal y como están las cosas hay que romper de forma rotunda en cada faena.
En el escalafón de los novilleros, la mañana de Olivenza fue un vendaval de alegría. Garrido, Lama de Góngora y Miguel Ángel Silva estuvieron a gran altura. Pero la sorpresa y la mayor emoción vinieron de la mano de Posada de Maravilla. Tienen que aprender, que irse haciendo. Pero hay mimbres, buen toreo y personalidad en muchos de ellos. La estructura no es fácil para irse haciendo, pero el futuro exige plantearse con seriedad si queremos dar oportunidad de verdad (como Olivenza) o estrellar a chavales (como ha sucedido en general en el ciclo de abril en Madrid).
En las Plazas algo ha empezado a cambiar, como parece demostrar el nuevo enfoque de Málaga (habrá que leer la letra pequeña). Veremos qué pasa en Zaragoza, en Alicante, en Burgos,… Insisto una vez más: tenemos una Fiesta que, aunque no mediante subvenciones, como acusan torpemente los antitaurinos, depende en lo esencial de la Administración porque los cosos son de su propiedad. Por tanto, sus decisiones sobre el modo de explotarlos condiciona cuántas corridas y cuántas novilladas se dan, a qué precios, en qué fechas,… O si directamente no se dan, como ha pasado en San Sebastián sin necesidad de prohibir nada. El sector debería plantearse muy seriamente este asunto.
Y, en fin, la dimensión cultural de la Fiesta sigue
dando grandes alegría. De entre las novedades editoriales recientes, dos
publicaciones imprescindibles: “Joselito, el toreo mismo” de la Fundación Real
Maestranza de Caballería de Sevilla y “La geometría y el ensueño”, antología editada
por la Fundación José Manuel Lara en la que Carlos Marzal selecciona poemas de
temática taurina de los últimos sesenta años con joyas de Umbral, Claudio
Rodríguez, Jacobo Cortines, Fernando Quiñones,… y José María Jurado.
lunes, 15 de abril de 2013
¡Belleza que yo he visto, no te borres ya nunca!
Así exclamaba Juan Ramón Jiménez ante la fugacidad de la tarde en que quiso ser eterno, así digo yo hoy cuando mis ojos han visto el milagro, sí el milagro, no de mecer al tiempo sobre el rosa y el amarillo del atardecer, no de parar al tiempo y congelar los relojes en el eje exacto de la áurea espiral, no. El milagro de ver girar al tiempo en el sentido contrario, de sentir cómo se invierten los polos de la tierra, de ver estallar las fuerzas nucleares en una explosión armónica de luz, onda y corpúsculo. Morante ha dinamitado la flecha de Laplace, el rayo de Einstein, es el torero cuántico, capaz de transportarnos por los ignotos túneles de la física a un lugar anterior a nosotros mismos. Como un acelerador de partículas es su capote un toroide donde se desgrana, ante el toro, con el toro, la partícula de la danza, el bosón de Higgs de la belleza. Sucedió en el cuarto. Antes, en su primero, hubo fogonazos, relámpagos, apariciones, profecías, la verdad del natural más verdadero jamás visto, pero sin la continuidad de la coreografía, avisos de lo porvenir. Y vino. En el cuarto, tras una serie de ensueño y una verónica fallida, trazada en el corazón a mil por hora de la plaza, repitió, -¿cómo?- el lance: ¿giró la capa en sentido contrario, hizo latir al torbellino como una columna salomónica revolviéndose en su inercia? ¿Giró la tierra? Josué pidió a Dios que el sol se detuvierar para poder acabar con sus enemigos. Los relojes atómicos habrán de computar al menos un segundo ¿de más o de menos? a este día en que Morante de la Puebla trajo de fuera del tiempo la eternidad que un derrote nos había sustraído, como si citando, pero con el capote, a Shelley dijera:
"Aquí yace uno cuyo nombre fue escrito en agua,
Pero antes que el soplo del viento lo borrase,
la Muerte, arrepentida por esa cruel matanza,
la Muerte, frío invierno inmortalizador,
fluyó contra corriente y el tiempo caudaloso,
que nunca deja huellas, se hizo orlas cristalinas,
engalanando el nombre de Adonais"
(Trad. Juan Abeleira, Alejandro Valero)
Así, del vacío del tiempo, del pasado, fue rescatada, resucitada en plenitud, la armonía, eternamente presente: Hoy somos inmortales. ¡Belleza que yo he visto, no te borres ya nunca!
Verlo todo, pero atención al ¿minuto? 2:22
RESUMEN DE LA SEXTA DE FERIA por burladero_es
sábado, 13 de abril de 2013
La geometría y el ensueño
Ha empezado la feria, la de verdad, la de los toros. No podré ir este año tantas tardes como la Maestranza y el espíritu reclaman, pero lo compensaré con la lectura de esta antología de Carlos Marzal: "La Geometría y el Ensueño", donde se han recogido dos poemas de "Plaza de Toros" (los dedicados a José Tomás y Rafael de Paula), que publicó la Isla de Siltolá, justamente ahora hace dos años.
De la compilación, antecedida por unas interesantísimas reflexiones: Cuatro consideraciones discutibles acerca de la poesía taurina nos dice el autor: “A la poesía taurina le conviene ser menos taurina y más poética”.
Esa es precisamente la novedad de esta publicación al abordar con criterios estrictamente literarios la presencia de lo taurino en la poesía escrita en español desde la segunda mitad del siglo XX: José Hierro, Pablo García Baena, Aquilino Duque, María Victoria Atencia, Fernando Quiñones, Francisco Umbral, Luis Alberto de Cuenca, Felipe Benítez Reyes, el propio Carlos Marzal o Santos Domínguez son algunas de las piedras angulares de un libro necesario.
Verse entre estos nombres da, aproximadamente, el mismo vértigo y responsabilidad que estar anunciado en la Feria de Abril o en San Isidro.
Según Marzal el toreo está destinado/condenado a ser un espectáculo minoritario, es probable, es quizá justo y necesario. En este sentido la apuesta de José Tomás en Nimes el año pasado ha marcado un hito ineludible sobre el que prontamente tendremos buenas nuevas editoriales.
Empieza la feria de los toros, que Dios reparta suerte a todos, también en la otra feria, en la de las vanidades, donde las cornadas no se ven venir.
Les dejo con la reseña que de la antología ha hecho el maestro Santos Domínguez.
De la compilación, antecedida por unas interesantísimas reflexiones: Cuatro consideraciones discutibles acerca de la poesía taurina nos dice el autor: “A la poesía taurina le conviene ser menos taurina y más poética”.
Esa es precisamente la novedad de esta publicación al abordar con criterios estrictamente literarios la presencia de lo taurino en la poesía escrita en español desde la segunda mitad del siglo XX: José Hierro, Pablo García Baena, Aquilino Duque, María Victoria Atencia, Fernando Quiñones, Francisco Umbral, Luis Alberto de Cuenca, Felipe Benítez Reyes, el propio Carlos Marzal o Santos Domínguez son algunas de las piedras angulares de un libro necesario.
Verse entre estos nombres da, aproximadamente, el mismo vértigo y responsabilidad que estar anunciado en la Feria de Abril o en San Isidro.
Según Marzal el toreo está destinado/condenado a ser un espectáculo minoritario, es probable, es quizá justo y necesario. En este sentido la apuesta de José Tomás en Nimes el año pasado ha marcado un hito ineludible sobre el que prontamente tendremos buenas nuevas editoriales.
Empieza la feria de los toros, que Dios reparta suerte a todos, también en la otra feria, en la de las vanidades, donde las cornadas no se ven venir.
Les dejo con la reseña que de la antología ha hecho el maestro Santos Domínguez.
![]() |
| Plaza de Toros, Isla de Siltolá, 2010 |
jueves, 28 de febrero de 2013
Jugando con fuego
Parece que se ha confirmado la convocatoria de huelga por parte de Sindicatos de Subalternos y mozos de espada para los festejos más relevantes de Fallas (ciclo de las figuras del 16 al 19 de marzo), Sevilla (Domingo de Resurrección y farolillos) y Madrid (2 de mayo y San Isidro).
El motivo es que los empresarios de los cosos quieren poner fin a una situación absolutamente insólita en el régimen laboral de nuestro país como es que la seguridad social de un colectivo (cuadrilla) deba abonarla una persona (empresa organizadora del festejo) distinta de quien emplea al colectivo en cuestión (matador-jefe de filas). Esta situación se ha mantenido en la práctica por razones de diverso tipo, pero resulta llamativa y, aunque refuerza garantías de ese colectivo, genera en los empresarios de las plazas obligaciones que no deberían corresponderle. Si el empresario de una plaza contrata al matador y éste a su cuadrilla, el empresario de la plaza debe cumplir con sus obligaciones con el matador, y el matador con las de la cuadrilla. Es bastante elemental. Y si los subalternos no son capaces de asegurarse que sus empleadores (matadores) cumplan con sus obligaciones tendrán que buscar mecanismos para conseguirlo distintos de hacer recaer ese problema en hombros ajenos a la relación que vincula matador y cuadrilla.
Pero con independencia de lo anterior, lo que resulta absolutamente descorazonador es que, con la que está cayendo, se ponga en riesgo la celebración de festejos. Más aún, que con el mero anuncio se genere una situación de incertidumbre con efectos en taquilla, que no se solventará ni siquiera si finalmente se celebran los festejos (por ejemplo, será difícil que alguien compre una entrada para Valencia, mediando este riesgo; y si se soluciona unos días antes, es probable que los planes sean otro, el desplazamiento no sea tan sencillo...).
El entramado taurino demuestra una vez más una desorganización cósmica. Ha pasado un invierno que debía haber sido decisivo para reenfocar muchas cosas y no se ha hecho nada. Por no hacer, ni se han sentado a tratar de negociar el Convenio con antelación para que si había problemas hubiera tiempo de solucionarlo.
Los sindicatos en cuestión acaban su comunicado pidiendo disculpas a los aficionados. Suena a cachondeo. Con perdón.
El motivo es que los empresarios de los cosos quieren poner fin a una situación absolutamente insólita en el régimen laboral de nuestro país como es que la seguridad social de un colectivo (cuadrilla) deba abonarla una persona (empresa organizadora del festejo) distinta de quien emplea al colectivo en cuestión (matador-jefe de filas). Esta situación se ha mantenido en la práctica por razones de diverso tipo, pero resulta llamativa y, aunque refuerza garantías de ese colectivo, genera en los empresarios de las plazas obligaciones que no deberían corresponderle. Si el empresario de una plaza contrata al matador y éste a su cuadrilla, el empresario de la plaza debe cumplir con sus obligaciones con el matador, y el matador con las de la cuadrilla. Es bastante elemental. Y si los subalternos no son capaces de asegurarse que sus empleadores (matadores) cumplan con sus obligaciones tendrán que buscar mecanismos para conseguirlo distintos de hacer recaer ese problema en hombros ajenos a la relación que vincula matador y cuadrilla.
Pero con independencia de lo anterior, lo que resulta absolutamente descorazonador es que, con la que está cayendo, se ponga en riesgo la celebración de festejos. Más aún, que con el mero anuncio se genere una situación de incertidumbre con efectos en taquilla, que no se solventará ni siquiera si finalmente se celebran los festejos (por ejemplo, será difícil que alguien compre una entrada para Valencia, mediando este riesgo; y si se soluciona unos días antes, es probable que los planes sean otro, el desplazamiento no sea tan sencillo...).
El entramado taurino demuestra una vez más una desorganización cósmica. Ha pasado un invierno que debía haber sido decisivo para reenfocar muchas cosas y no se ha hecho nada. Por no hacer, ni se han sentado a tratar de negociar el Convenio con antelación para que si había problemas hubiera tiempo de solucionarlo.
Los sindicatos en cuestión acaban su comunicado pidiendo disculpas a los aficionados. Suena a cachondeo. Con perdón.
viernes, 4 de enero de 2013
Música y toros
En "Juego de Espejos", de Radio Clásica, con el Maestro Luis Francisco Esplá.
De la polifonía sacra a la ópera de Puccini, con escalas en Vivaldi, Chopin o Sibelius.
Con el toreo, rito, verdad, milagro y armonía, siempre al fondo.
Un documento imprescindible.
http://www.rtve.es/alacarta/audios/juego-de-espejos/juego-espejos-luis-francisco-espla-31-12-12/1626737/
De la polifonía sacra a la ópera de Puccini, con escalas en Vivaldi, Chopin o Sibelius.
Con el toreo, rito, verdad, milagro y armonía, siempre al fondo.
Un documento imprescindible.
http://www.rtve.es/alacarta/audios/juego-de-espejos/juego-espejos-luis-francisco-espla-31-12-12/1626737/
sábado, 29 de diciembre de 2012
Proposiciones taurinas (VIII)
La lidia (y perdón a mis amigos franceses) no es un
combate. La lidia es un conjunto de técnicas y una liturgia para convertir la
embestida de un toro bravo en emoción y belleza. Si debido a la especial
agresividad de un toro hay que enfrentarse a él y doblegarle con una lidia
sobre las piernas, con pases de castigo, con recursos antiguos, el aficionado
debe reconocerlo y valorarlo. Pero eso debe ser una contingencia posible, como
la necesidad de lidiar a un toro manso, o reparado de la vista,… Nunca la
finalidad o el objetivo primero en una corrida de toros.
viernes, 28 de diciembre de 2012
Proposiciones taurinas (VII)
Un toro que no embiste no es un toro bravo. Un toro
que no coge los vuelos por abajo o que no sigue los engaños hasta el final no
es un buen toro. Bienvenida sea la variedad de encastes si de ella resultan más
toros bravos y mejores toros. Si no embisten, no cogen los vuelos por abajo y no
siguen los engaños hasta el final no aportan lo que la Fiesta necesita.
jueves, 27 de diciembre de 2012
Proposiciones taurinas (VI)
Los aficionados estaríamos encantados de contar con
medios de comunicación taurinos en los que se informara de cómo se configuran
los carteles, de cuáles son las exigencias de cada parte, cuáles los vetos y
las imposiciones. De cuáles son los manejos de empresarios, ganaderos y
toreros. De cómo se seleccionan las corridas en el campo. De cómo se aprueban y
rechazan vacas en los tentaderos. De cómo se confeccionan los Pliegos por las
Administraciones Públicas y de si hay empresarios, ganaderos o toreros que
tienen algo que ver. De cómo entrenan los toreros. De qué les piden los
matadores a sus cuadrillas que hagan durante la lidia. De qué tienen que hacer
los toreros modestos para ganarse la vida al margen del toreo. De qué motiva a
los toreros importantes a seguir toreando. De qué viven los ganaderos que no
pueden vivir sólo de su ganadería. De qué sugerencias hacen los apoderados a
los periodistas para que hablen de según qué toreros o novilleros. Los
aficionados estaríamos encantados de contar con medios de comunicación
independientes y en los que los periodistas se pasaran el día entero
investigando y no tuvieran miedo de contar lo que saben y lo que intuyen.
jueves, 6 de diciembre de 2012
Proposiciones taurinas (V)
La independencia es un requisito esencial del
periodismo. Los periodistas cuya manutención depende de la publicidad de los
toreros, empresarios o ganaderos no son (no pueden ser) periodistas
independientes. Tampoco los dogmáticos. En el escenario actual es prácticamente imposible encontrar
periodistas taurinos realmente independientes (al menos, que escriban en España).
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Proposiciones taurinas (IV)
El toreo sólo tiene futuro si es capaz de llegar a
un público más amplio. Eso exige que lo que sucede en el ruedo tenga emoción y
belleza. Que la existencia de triunfos sea algo probable (no remotamente
posible). Y, por supuesto, no hacer caso a aquellos que, alejados de cualquier otra realidad en cielos y tierra, sólo son aficionados a los toros y
dedican todo su tiempo a los blogs y a los tweets taurinos: la senda que
proponen la mayoría sólo conduce a un desastre inminente. Con perdón.
lunes, 26 de noviembre de 2012
El toro que queremos
Enlazo un artículo de Aplausos que hace una explicación realista, concisa y mesurada sobre el toro actual, alejada de tanta proclama estridente que abunda en la red.
Totalmente de acuerdo con lo que señala el autor (Rafael Comino).
http://www.aplausos.es/noticia/15404/Opinion/El-toro-actual.html
Totalmente de acuerdo con lo que señala el autor (Rafael Comino).
http://www.aplausos.es/noticia/15404/Opinion/El-toro-actual.html
sábado, 24 de noviembre de 2012
Proposiciones taurinas (III)
El pasado es un suceso inevitable para lo que está
por venir, no un lugar al que se deba regresar. Un pasado más puro y
emocionante que nunca existió sólo es un antídoto contra la felicidad.
martes, 20 de noviembre de 2012
Proposiciones taurinas (II)
Es bueno que los empresarios (todos los empresarios) ganen
dinero. También los taurinos. Pero es sobre todo saludable que los empresarios que más
dinero ganen sean aquellos que han derrochado más esfuerzo, más imaginación y
que han asumido más riesgos. Aquellos que han creado estructuras, empresas y
formas de actuación que les trasciendan, que puedan pervivir en el futuro y se
vayan engrandeciendo con el tiempo.
sábado, 17 de noviembre de 2012
Proposiciones taurinas (I)
El mejor torero no es el que torea más veces, ni en
plazas de mayor categoría, ni a toros más astifinos o de diferentes encastes.
El mejor torero es… el que torea mejor: más reunido, más hondo, más puro, más
variado, más bello y más profundo.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Manzanares, otra vez en Sevilla
Ayer, cuando habían transcurrido apenas veinte minutos desde el comienzo del festejo, estábamos ya exhaustos de la intensidad de lo vivido sólo en el primer toro: Manzanares yendo a recibir a su primero a porta gayola, meciéndolo por verónicas, rematando en dos medias impresionantes; cogida espeluznante a su banderillero Blázquez a quien el toro tuvo en el suelo golpeándolo contra el estribo de la barrera más de un minuto y faena sensacional de muleta a un toro noble y encastado rematada con una sensacional estocada recibiendo.
No hubiera sido posible mantener aquel nivel apabullante de emociones durante dos horas más. Y aun así, aun disfrutamos de otra faena grandiosa al quinto de la tarde en la que hubo algunos muletazos y series enteras de una despaciosidad y hondura realmente sublimes. En el tercero, por desgracia, el toro se vino abajo al comenzar la faena de muleta y era imposible hacer nada.
Talavante tuvo también momentos lucidos, aunque menos. Es cierto que tuvo también menos fortuna en el sorteo, pero aun así se le vio con tremenda disposición aunque sin tanta claridad como la que mostró Manzanares.
Y es que Manzanares torea en Sevilla mejor que en cualquier otra plaza. En Madrid se le nota rígido, con una presión que a menudo le puede. Y en otras plazas, manteniendo un alto nivel no alcanza la profundidad que en La Maestranza. Él entiende a la perfección la plaza y sus gentes, llena completamente el espacio, maneja los tiempos, equilibra estética y poderío. Y los aficionados le esperan, le jalean y le agradecen lo mucho y bien que aquí ha toreado.
Teníamos la sensación de que esta no era una corrida más para él. Que, por diversas razones, Manzanares quería demostrar que él es quien manda en esta plaza. Que hoy por hoy es el "consentido" de los sevillanos. Y su nivel de concentración y motivación se noto desde el comienzo de la tarde hasta su nueva salida por la Puerta del Príncipe.
Otra gran tarde de toros. Nuevas razones para seguir esperando el milagro de la belleza en cada festejo.
Creo que la tarde permite, además, algunas lecturas que no deberían descuidarse. En el lado ganadero, por ejemplo, los tres toros de Núñez del Cuvillo tuvieron bastante interés, con bastante más casta de la habitual. Y por eso, lo que se les hizo llegó con más importancia a los tendidos. Ese es el paso más que deben dar las ganaderías: toros que embistan por abajo pero que además dejen la sensación de que hay que poderles, pararles y templarles, no sólo acompañar una embestida lenta de por sí.
Y en el de los toreros, la sensación de que cuando las figuras salen a la plaza completamente mentalizadas de su deseo de triunfo las posibilidades de vivir una tarde irrepetible aumentan exponencialmente. Esto es lo que le pasó a Manzanares. Esto es lo que es posible hacer cuando un torero tiene una temporadas de diez o quince tardes, donde cada una es un acontecimiento, pero no puede exigirse si se torean cuarenta o cincuenta.
Cada vez queda menos de esta temporada del 2012. Cada día que pasa los toreros, ganaderos y empresarios tienen más razones para reflexionar sobre cómo debe enfocarse la próxima. Se juegan y nos jugamos mucho. Ojalá acierten.
No hubiera sido posible mantener aquel nivel apabullante de emociones durante dos horas más. Y aun así, aun disfrutamos de otra faena grandiosa al quinto de la tarde en la que hubo algunos muletazos y series enteras de una despaciosidad y hondura realmente sublimes. En el tercero, por desgracia, el toro se vino abajo al comenzar la faena de muleta y era imposible hacer nada.
Talavante tuvo también momentos lucidos, aunque menos. Es cierto que tuvo también menos fortuna en el sorteo, pero aun así se le vio con tremenda disposición aunque sin tanta claridad como la que mostró Manzanares.
Y es que Manzanares torea en Sevilla mejor que en cualquier otra plaza. En Madrid se le nota rígido, con una presión que a menudo le puede. Y en otras plazas, manteniendo un alto nivel no alcanza la profundidad que en La Maestranza. Él entiende a la perfección la plaza y sus gentes, llena completamente el espacio, maneja los tiempos, equilibra estética y poderío. Y los aficionados le esperan, le jalean y le agradecen lo mucho y bien que aquí ha toreado.
Teníamos la sensación de que esta no era una corrida más para él. Que, por diversas razones, Manzanares quería demostrar que él es quien manda en esta plaza. Que hoy por hoy es el "consentido" de los sevillanos. Y su nivel de concentración y motivación se noto desde el comienzo de la tarde hasta su nueva salida por la Puerta del Príncipe.
Otra gran tarde de toros. Nuevas razones para seguir esperando el milagro de la belleza en cada festejo.
Creo que la tarde permite, además, algunas lecturas que no deberían descuidarse. En el lado ganadero, por ejemplo, los tres toros de Núñez del Cuvillo tuvieron bastante interés, con bastante más casta de la habitual. Y por eso, lo que se les hizo llegó con más importancia a los tendidos. Ese es el paso más que deben dar las ganaderías: toros que embistan por abajo pero que además dejen la sensación de que hay que poderles, pararles y templarles, no sólo acompañar una embestida lenta de por sí.
Y en el de los toreros, la sensación de que cuando las figuras salen a la plaza completamente mentalizadas de su deseo de triunfo las posibilidades de vivir una tarde irrepetible aumentan exponencialmente. Esto es lo que le pasó a Manzanares. Esto es lo que es posible hacer cuando un torero tiene una temporadas de diez o quince tardes, donde cada una es un acontecimiento, pero no puede exigirse si se torean cuarenta o cincuenta.
Cada vez queda menos de esta temporada del 2012. Cada día que pasa los toreros, ganaderos y empresarios tienen más razones para reflexionar sobre cómo debe enfocarse la próxima. Se juegan y nos jugamos mucho. Ojalá acierten.
martes, 18 de septiembre de 2012
José Tomás en Nimes - liturgia y serenidad
José Tomás ha dejado escrita la fecha del 16 de
septiembre de 2012 como un hito en la historia de la tauromaquia. Un
acontecimiento singular, primero, por el marco, porque torear en un Coliseo de
Nimes abarrotado debe ser una sensación única, que enlaza al héroe moderno con
las raíces de nuestra historia mejor, la que desde Roma nos lega el derecho, la
arquitectura, la lengua y la filosofía. Un festejo sorprendente, además, porque
no fue un resumen de la tauromaquia de José Tomás, sino, más bien, en momentos
contados, una sublimación de lo que le habíamos visto hasta ahora; pero, en la
mayor parte de la corrida, una propuesta de nuevas maneras de enfrentarse al
toro, abriendo caminos para quien quiera (y pueda) explorarlos.
José Tomás ofició con una liturgia medida y
desde una serenidad que pocas veces le habíamos visto. Tranquilo y poderoso por
igual. Estuvo variado con capote y muleta y despachó a cada toro (de los cinco
que mató) de un espadazo certero en lo alto. Las cuadrillas, sin grandes
alardes, cumplieron más que aceptablemente su cometido. Los toros, más que
correctamente presentados, de buen juego en general, aunque con muchos matices
que el torero convirtió en argumentos para la improvisación y la técnica. Y el
público, festivo y a favor, no tuvo en ningún momento razones para poner
reparos.
No tiene sentido glosar una por una las faenas.
Baste decir que toreó con una pureza exquisita, una hondura excepcional y una
originalidad inimaginable.
Ciertamente un acontecimiento así debería hacer
pensar a todos los que forman parte del mundillo taurino. Obviamente, José
Tomás no agota la tauromaquia, ni sus propuestas son las únicas posibles. Pero
si no es desde la mezquindad, no puede dejar de reconocerse que el planteamiento
que hace, dentro y fuera del ruedo José Tomás, es el que más y mejor llega al
conjunto de la sociedad y dota a la tauromaquia de una combinación perfecta
entre la tradición y lo más moderno.
Por eso, las preguntas surgen sin respuestas
claras, con el pánico a lo desconocido, pero con la sensación de que detrás de
la zozobra existe un camino mucho más ilusionante.
Si un torero puede torear “sólo” tres corridas
una temporada y demostrar un estado perfecto de forma en cada una de ellas, ¿es
preferible torear cuarenta o cincuenta con los inevitables altibajos o torear
muchas menos tardes pero con una convicción plena de que cada tarde tiene que
ser excepcional?
¿La rivalidad consiste en torear con todos,
muchas veces y en cualquier sitio para hacer faenas que se olvidan antes de
llegar al coche para volver a casa o proponer cada tarde que uno haga el paseíllo
senderos nuevos de pureza en la Fiesta?
¿Puede ser vulgar o aburrida una tarde de
toros, como lo son la mayoría de los festejos que vemos a lo largo de un año?
¿Por qué éstas cosas a menudo suceden en Francia?
¿Por qué allí se vive con una ambiente tan excepcional la tauromaquia? ¿Por qué
no dejar que, con libertad, al margen de Pliegos y zarandajas, Simón Casas
pueda gestionar una plaza y proponer ferias como las que hace en Nimes?
El debate está servido. Creo que, de los que
estuvimos allí, muy pocos pudieron salir decepcionados. De los que no acudieron
ha habido de todo, desde los que reconocen su “envidia” (a veces sana, otras no
tanto), hasta los que lo ponen todo en duda (trapío, lidia, rivalidad, verdad,
exigencia,…). De estos últimos, nada puede esperarse, son uno de los elementos más
perjudiciales para la Fiesta.
Ahora queda que se acabe Logroño, San Miguel,
Otoño, El Pilar y pocas cosas relevantes más. Luego, un invierno en el que
habrá que pensar en muchas cosas. La temporada ha tenido momentos muy duros en lo
que respecta a público y a intensidad taurina. Pero también momentos sublimes.
José Tomás, en la corrida de Nimes, ha demostrado que el toreo sigue siendo
algo que, bien planteado, mueve a las masas, se convierte en portadas de periódico
y en tema de conversación en oficinas y cafés. Son muchos los que deberían
coger el testigo y hacer, varias veces al año, cosas memorables. El resto de
las tardes sirven para disfrute de los convencidos, pero esa excepcionalidad es
básica para atraer a nuevos aficionados y colocar de forma permanente la
tauromaquia en el lugar social que se merece.
Para acabar (de momento) un sueño. ¿Por qué no
editar el vídeo de la corrida –seguro que está grabada en su integridad- con
comentarios de toreros, ganaderos, artistas, que uno pudiera ir seleccionando o
no mientras ve la corrida… y distribuirlo allá por diciembre? Seguro que se
convertiría en el regalo de las navidades de este año. Habrá quien buscará
defectos y pondrá pegas. Pero estoy seguro que se convertiría en el mejor
elemento de difusión del toreo en muchos años.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Yo sí estuve en Dax
Desde el pasado domingo por la noche, portales
y blogs taurinos se hacen eco de unos comentarios de El Juli después de su
corrida en Dax y a la respuesta que ha dado días después André Viard.
Yo estuve en Dax el fin de semana. Coincidiendo
con la feria “Toros y Salsa” se han celebrado los cuartos encuentros de Derecho
Taurino organizados esta vez por el Colegio de Abogados de Dax, con asistencia
de cerca de cien juristas, la inmensa mayoría franceses. Han sido unos días de encuentro
y reflexión sobre diversos aspectos jurídicos de la Fiesta, que permiten también
compartir vivencias con aficionados de otros lugares. Por supuesto, fuimos a
los festejos del sábado y del domingo, tras el cual surgió este enfrentamiento.
No quiero entrar a explicar en detalle lo que
dijo El Juli y la respuesta de Viard y los orígenes de esta polémica, pues ya
ha habido quien lo ha hecho de forma brillante, se esté o no de acuerdo con sus comentarios (desde diferentes posiciones,
puede consultarse, por ejemplo, Taurología o Recortes y Galleos). Pero sí me
gustaría hacer algunas reflexiones sobre la afición francesa y sobre el debate
acerca de las figuras, el trapío y la responsabilidad de cada uno en el futuro
de la Fiesta, del cual la discusión entre Juli y Viard no es sino una derivada
muy menor.
He de reconocer que cuando volvía a casa desde
Dax en coche el domingo por la noche, al escuchar en los programa taurinos lo
que había escrito El Juli lo primero que me llamó la atención es la referencia
al comportamiento de la afición francesa. Y me llamó la atención porque lo que
había comentado con algunos aficionados en los encuentros era el gran comportamiento
que habíamos apreciado en aquella afición. Un comportamiento que se traduce en
una actitud tremendamente seria y respetuosa con todos los profesionales
durante la corrida, combinada con cuatro elementos que raramente se encuentran
tan bien conjugados: interés por el conjunto de la lidia, aceptación por los
distintos modos de interpretar el toreo de cada matador, deseo de disfrute y diversión
con lo que suceda en el ruedo y manifestación contundente pero exquisita en las
formas cuando algo de lo que sucede en el ruedo contraviene las elementales
normas de la tauromaquia (incorrecta forma de dejar al toro en suerte, puyazos
mal ejecutados, colocación deficiente del torero, toreo manifiestamente
despegado –más allá de las diferentes colocaciones que distintos toreros pueden
tener para interpretar su peculiar tauromaquia-, etc.). Un comportamiento en
fin, alejado tanto de la vulgaridad de las plazas menores como de la
unidireccionalidad de criterio y la violencia en las formas de aficiones como
la de Madrid. Una delicia, en fin.
Quiero creer, por eso, que El Juli no se
quejaba tanto de la actitud del público durante el festejo, sino más bien de circunstancias
que probablemente hubieran existido antes de la corrida y en la que se comparaba
la presencia de los toros a lidiar ese día con la de los Fuente Ymbro del día
anterior. Como después se compararía la pujanza de unos y otros. Creo que este
es el verdadero debate que subyace entre Juli y Viard, en el que ambos han
dicho (a mi juicio) cosas sensata e insensateces. Y en esta cuestión me temo
que estoy alejado por igual de ambos. De Viard porque creo que sigue
insistiendo en el tamaño y en la presencia cuando tengo para mí que habría que
ver muchos más vídeos antiguos y darse cuenta que los toros de plazas de
primera tenían en torno a un 20% menos de peso que el toro actual. Y sus
pitones eran a menudo de menor longitud, menos astifinos (lo de las fundas, en
esto, ha sido demoledor) y en no pocas ocasiones la conformación no era tan
aparatosa ni tan igualada como en la actualidad. A cambio (y por eso tampoco
estoy de acuerdo con El Juli) eran toros con más viveza, más movilidad y más
emoción; un toro que no quieren ver ni en pintura las figuras actuales y que
conduce inexorablemente a toros con menos casta y bravura. O sea, que para mí
hay que ir a toros más pequeños y menos cornalones, pero más bravos y
encastados. La emoción tiene que ponerla el comportamiento del toro, no una
mastodóntica presencia.
A partir de ahí, una discusión como esta es
realmente nefasta para el toreo planteada en los términos en los que los dos lo
han hecho. Y que dos personajes excepcionales en su contribución a la Fiesta
estén enfrentados en
un momento como éste es algo que nos perjudica a todos. Ciertamente, no es la
única ni la más grave. Mucho más extravagante resulta leer en el último número
de la Revista Taurodelta que J. A. Gómez Angulo, presidente de la Comisión nombrada
para la Tauromaquia por el Ministro de Cultura afirme aquello de 'Que no nos vengan a decir que los franceses
nos pueden dar lecciones'. ¡Vivir para ver! Primero, descalifica a toda una
parte de la industria y de la afición, que está dando muestra de vitalidad y
que configura la Fiesta como algo transnacional (elemento esencial para su
pervivencia). Luego, muestra una prepotencia que olvida lo que ha hecho, por
ejemplo, gente indiscutible en su aportación como Francis Wolff y otros sobre
los cuales cada uno tendrá su opinión pero que cuya aportación es también muy
importante (desde el propio Viard a Castella pasando por Simón Casas, el Museo
de Pablo Romero en Nimes, miles de aficionados que visitan cada año las plazas
y ganaderías españolas…). Esperemos que sea un despiste o una afirmación sacada
de contexto (en la entrevista parece referirse, sobre todo, a la composición de
la Comisión, sin que sea una afirmación general). Pero desde luego, no es un
enfrentamiento con Francia, con su afición y con su modo de engarzar la Fiesta
con la cultura la primera actuación pública que se esperaba de la Comisión.
Un fin de semana en Dax, en fin, que ha dado mucho que hablar. Y en el que, al menos yo, he seguido aprendiendo mucho de los franceses, que me siguen impresionando y dando envidia de cómo se preocupan de la Fiesta, cómo la aman y la defienden y cómo disfrutan de todo lo que tiene que ver con ella.
domingo, 26 de agosto de 2012
Reflexiones de agosto (IV)
Sin duda, dos de las noticias más relevantes de este agosto taurino han sido las declaraciones del alcalde de San Sebastián manifestando que no volverá a convocar un concurso público para la celebración de espectáculos taurinos y la constatación de que el próximo día 5 de septiembre volverá a haber toros en TVE. Ambas cuestiones merecen un cierto análisis.
Lo de San Sebastián ha dado lugar a declaraciones, comportamientos y comparaciones con la prohibición catalana que reconozco no entender. Probablemente por mi condición de jurista creo que hay una distancia sideral entre que una ley prohíba el libre ejercicio de una manifestación empresarial y cultural (que es lo que ha sucedido en Cataluña) y que un Ayuntamiento decida que no quiere promover una cierta actividad económica y cultural (que es lo que ha sucedido en San Sebastián). Es cierto que las motivaciones pueden ser las mismas en ambos casos, o más indecentes aun en el caso de Bildu, pero eso no debe alterar la objetividad del análisis. En un escenario donde un porcentaje enorme de la población muestra simpatías y vota a quienes son o están cercanos a terroristas, lo de que se den toros o no es un problema de ínfima envergadura ante tamaña inmoralidad social.
Lo que, a mi juicio, demuestra lo de San Sebastián es, como ya hemos apuntado en otras ocasiones, la asombrosa fragilidad de la estructura organizativa de la Fiesta. El hecho de que la mayoría de los cosos sean de titularidad pública hace que el hecho de que se celebren festejos taurinos o no, cuántos y de qué tipo dependa de una voluntad política, reflejada en los Pliegos de Condiciones de los concursos para la explotación de las plazas de toros. Por tanto, si los Ayuntamientos, las Diputaciones o las Comunidades Autónomas decidieran no sacar a concurso los cosos (que es lo que parece que quiere hacer el alcalde de San Sebastián), España prácticamente se quedaría sin festejos taurinos. Y no sacar a concurso los cosos puede deberse a factores ruines como los del alcalde de San Sebastián o de un contenido mucho más pragmático y respetable (considerar que un Ayuntamiento no está para organizar, promover o amparar ninguna manifestación cultural o festiva). En un escenario de crisis como el actual, una de las actuaciones más coherentes que podrían tener todas las Administraciones sería centrarse exclusivamente en lo que es absolutamente esencial para la convivencia en paz de los ciudadanos (seguridad interior y exterior, justicia, educación, sanidad e infraestructuras), eliminando cualquier intervención en otros ámbitos sociales. En este escenario, la Fiesta sufriría un golpe casi mortal.
Resulta imprescindible, en consecuencia, que los diversos estamento de la Fiesta se planteen si es razonable dejar su subsistencia a lo que quiera promover la Administración, o si, por el contrario, debe crearse una estructura menos frágil en la que la organización de espectáculos taurinos no dependa en modo alguno de la intervención pública. Eso conduce a construir cosos diferentes de los actuales, con diversidad de usos posibles, ingresos recurrentes, etc. Algo que es casi imposible acometer en un escenario económico como el actual, pero que debería empezar a planificarse por si alguna vez saliéramos de esta crisis.
En cuanto a la retransmisión de festejos por TVE es algo en lo que lo asombroso no es la noticia de que van a darse, sino el hecho de que hayamos vivido tantos años sin ellos. En todo caso, a mí, lo que más me ha llamado la atención es lo que he leído no recuerdo muy bien dónde, en donde se afirmaba que la retransmisión se ha hecho posible, entre otros factores, porque los toreros han decidido no cobrar sus derechos de imagen y convertirlos en minutos de información taurina en espacios de información general.
Nada que objetar a la actuación de los diestros, pero he de reconocer que me causa sonrojo que para que haya información taurina en los telediarios, los matadores tengan que renunciar a parte de su remuneración. TVE podrá decidir por razones económicas que no televisa corridas de toros si los matadores piden derechos de imagen, o si el coste de estos es muy alto. Pero aun en este caso, si informara con rigor y objetividad, debería dar cabida en sus informativos a la divulgación e información del segundo espectáculo de masas en España y nuestra manifestación cultural más peculiar y honda. No hacerlo, o hacerlo sólo si los matadores renuncian a sus derechos de imagen, demuestra una visión de lo que es noticia más que cuestionable. ¿Se imagina alguien que se hiciera lo mismo con el fútbol o el cine?
No hay noticia taurina que no demuestre la absoluta falta de organización del sector y su falta de visión a largo plazo. Afortunadamente, cuando vamos a la plaza y una faena nos pone los pelos de punta nos olvidamos de todo lo demás. ¡Que sea por mucho tiempo…!
Lo de San Sebastián ha dado lugar a declaraciones, comportamientos y comparaciones con la prohibición catalana que reconozco no entender. Probablemente por mi condición de jurista creo que hay una distancia sideral entre que una ley prohíba el libre ejercicio de una manifestación empresarial y cultural (que es lo que ha sucedido en Cataluña) y que un Ayuntamiento decida que no quiere promover una cierta actividad económica y cultural (que es lo que ha sucedido en San Sebastián). Es cierto que las motivaciones pueden ser las mismas en ambos casos, o más indecentes aun en el caso de Bildu, pero eso no debe alterar la objetividad del análisis. En un escenario donde un porcentaje enorme de la población muestra simpatías y vota a quienes son o están cercanos a terroristas, lo de que se den toros o no es un problema de ínfima envergadura ante tamaña inmoralidad social.
Lo que, a mi juicio, demuestra lo de San Sebastián es, como ya hemos apuntado en otras ocasiones, la asombrosa fragilidad de la estructura organizativa de la Fiesta. El hecho de que la mayoría de los cosos sean de titularidad pública hace que el hecho de que se celebren festejos taurinos o no, cuántos y de qué tipo dependa de una voluntad política, reflejada en los Pliegos de Condiciones de los concursos para la explotación de las plazas de toros. Por tanto, si los Ayuntamientos, las Diputaciones o las Comunidades Autónomas decidieran no sacar a concurso los cosos (que es lo que parece que quiere hacer el alcalde de San Sebastián), España prácticamente se quedaría sin festejos taurinos. Y no sacar a concurso los cosos puede deberse a factores ruines como los del alcalde de San Sebastián o de un contenido mucho más pragmático y respetable (considerar que un Ayuntamiento no está para organizar, promover o amparar ninguna manifestación cultural o festiva). En un escenario de crisis como el actual, una de las actuaciones más coherentes que podrían tener todas las Administraciones sería centrarse exclusivamente en lo que es absolutamente esencial para la convivencia en paz de los ciudadanos (seguridad interior y exterior, justicia, educación, sanidad e infraestructuras), eliminando cualquier intervención en otros ámbitos sociales. En este escenario, la Fiesta sufriría un golpe casi mortal.
Resulta imprescindible, en consecuencia, que los diversos estamento de la Fiesta se planteen si es razonable dejar su subsistencia a lo que quiera promover la Administración, o si, por el contrario, debe crearse una estructura menos frágil en la que la organización de espectáculos taurinos no dependa en modo alguno de la intervención pública. Eso conduce a construir cosos diferentes de los actuales, con diversidad de usos posibles, ingresos recurrentes, etc. Algo que es casi imposible acometer en un escenario económico como el actual, pero que debería empezar a planificarse por si alguna vez saliéramos de esta crisis.
En cuanto a la retransmisión de festejos por TVE es algo en lo que lo asombroso no es la noticia de que van a darse, sino el hecho de que hayamos vivido tantos años sin ellos. En todo caso, a mí, lo que más me ha llamado la atención es lo que he leído no recuerdo muy bien dónde, en donde se afirmaba que la retransmisión se ha hecho posible, entre otros factores, porque los toreros han decidido no cobrar sus derechos de imagen y convertirlos en minutos de información taurina en espacios de información general.
Nada que objetar a la actuación de los diestros, pero he de reconocer que me causa sonrojo que para que haya información taurina en los telediarios, los matadores tengan que renunciar a parte de su remuneración. TVE podrá decidir por razones económicas que no televisa corridas de toros si los matadores piden derechos de imagen, o si el coste de estos es muy alto. Pero aun en este caso, si informara con rigor y objetividad, debería dar cabida en sus informativos a la divulgación e información del segundo espectáculo de masas en España y nuestra manifestación cultural más peculiar y honda. No hacerlo, o hacerlo sólo si los matadores renuncian a sus derechos de imagen, demuestra una visión de lo que es noticia más que cuestionable. ¿Se imagina alguien que se hiciera lo mismo con el fútbol o el cine?
No hay noticia taurina que no demuestre la absoluta falta de organización del sector y su falta de visión a largo plazo. Afortunadamente, cuando vamos a la plaza y una faena nos pone los pelos de punta nos olvidamos de todo lo demás. ¡Que sea por mucho tiempo…!
viernes, 24 de agosto de 2012
Reflexiones de agosto (III)
Dejaba anotado al final de mi anterior entrada la referencia a Vargas Llosa. Creo que muchos de los aficionados que leyeron el diario El País el domingo 12 de agosto debieron llevarse las manos a la cabeza. Mario Vargas Llosa publicaba en las páginas de opinión un artículo, “La ‘barbarie’ taurina” en el que replicaba a Rafael Sánchez Ferlosio que, unos días antes, había publicado en las mismas páginas “Patrimonio de la humanidad”, un ataque a la consideración de la tauromaquia como cultura, descalificando de forma poco elegante a muchos de intelectuales que, a lo largo de la historia, han defendido la Fiesta (desde Ortega y Benlliure hasta Savater y Gómez Pin).
Ataques como estos probablemente haya que dejarlos pasar por la falta de clase de quien escribe de forma tan intencionadamente agresiva, careciendo, además, de una mínima base intelectual para hacerlo. Hay que recordar que a Sánchez Ferlosio no se le recuerda obra alguna de interés después de Alfanhuí, de 1951, o El Jarama, de 1955, lo cual da prueba de su fertilidad intelectual en los últimos sesenta años. Y si bien a los ancianos hay que respetarlos, es evidente que ello no exige reverenciar una inteligencia que tan escasamente se ha prodigado en tiempos recientes.
Pero Don Mario sí entró al trapo y replicó. Haciéndolo probablemente de un modo que consiguió (hete ahí la paradoja) disgustar tanto a los antitaurinos, para quienes se ha convertido en poco más que un apestado, como a muchos aficionados, que probablemente veían en él al intelectual comprometido con la Fiesta de más prestigio internacional. Vargas Llosa tiene no pocas páginas dedicadas a la tauromaquia. Y, afortunadamente, no todas a su defensa, sino que muchas de ellas son las incluidas en sus libros insertando el fenómeno taurino, la asistencia a los toros, como un elemento de normalidad en la vida de sus personajes (recientemente he leído “La tía Julia y el escribidor” y son varios los pasajes en los que esto sucede).
Vargas Llosa ha defendido la Fiesta sin complejos y acude a los toros de vez en cuando, como también lo hacía su primero amigo y luego, al parecer, bstante menos, García Márquez, a quien Joselito brindó en Las Ventas un toro en aquella gloriosa temporada para el de la Guindalera del año 96. Desde luego no es un aficionado de esos que ven cincuenta o sesenta corridas al año, pero es que probablemente eso no sea lo razonable en alguien equilibrado en sus gustos y aficiones culturales. Y lo dice uno que sí ve ese número de festejos al año. Tengo para mí que Vargas Llosa va a los toros porque le apetece, cuando le cuadra, y a divertirse.
Y eso es lo que debió pasarle la tarde de Marbella con Paquirri, el Cordobés y el Fandi. Una tarde que seguro que no hará historia en las revistas taurinas, ni en las crónicas de los periódicos que aun mantienen la sección de toros, ni en los programas taurinos de las televisiones,… No fue en una plaza de renombre, ni con toros de encastes minoritarios, ni con toreros que son una eterna promesa que no acaba nunca de consolidarse, ni perseguidos por el infortunio,… No. Eran los toreros mediáticos. Los proscritos por los aficionados. Los mayores enemigos de las sesudas peñas y tertulias de aquí y de acullá.
Pero vaya usted a saber por qué, Don Mario, que recientemente ha escrito en su agudo ensayo “La civilización del espectáculo” una crítica acerada a la frivolidad y la banalización de la cultura actual, pone como ejemplo de una gran tarde de toros un festejo en Marbella con toros de Salvador Domecq para Paquirri, el Cordobés y el Fandi. ¿No es eso precisamente lo que él critica en su ensayo, en cuya solapa puede leerse que “Este pequeño ensayo no aspira a abultar el elevado número de interpretaciones sobre la cultura contemporánea, sólo a dejar constancia de la metamorfosis que ha experimentado lo que se entendía aún por cultura cuando mi generación entró a la escuela o a la universidad y la abigarrada materia que la ha sustituido, una impostura que parece haberse realizado con facilidad, en la aquiescencia general.”? ¿No es eso mismo lo que un festejo como ese supone respecto a la verdadera tauromaquia?
Pues probablemente no. Al menos, no para este Nobel de Literatura que es capaz de apreciar la belleza, la hondura y el rito en tardes de toros como ésta. Que le sirven incluso de inspiración para la defensa intelectual de la Fiesta frente a un viejo novelista. Se ha repetido mucho que el mejor aficionado es aquel a quienes más toreros le caben en la cabeza. Parece que sólo los más inteligentes son capaces de practicarlo de verdad. Los otros, los de las revistas, los programas y los blogs taurinos, excluyen a algunos de la verdadera tauromaquia.
Un motivo más de reflexión.
Ataques como estos probablemente haya que dejarlos pasar por la falta de clase de quien escribe de forma tan intencionadamente agresiva, careciendo, además, de una mínima base intelectual para hacerlo. Hay que recordar que a Sánchez Ferlosio no se le recuerda obra alguna de interés después de Alfanhuí, de 1951, o El Jarama, de 1955, lo cual da prueba de su fertilidad intelectual en los últimos sesenta años. Y si bien a los ancianos hay que respetarlos, es evidente que ello no exige reverenciar una inteligencia que tan escasamente se ha prodigado en tiempos recientes.
Pero Don Mario sí entró al trapo y replicó. Haciéndolo probablemente de un modo que consiguió (hete ahí la paradoja) disgustar tanto a los antitaurinos, para quienes se ha convertido en poco más que un apestado, como a muchos aficionados, que probablemente veían en él al intelectual comprometido con la Fiesta de más prestigio internacional. Vargas Llosa tiene no pocas páginas dedicadas a la tauromaquia. Y, afortunadamente, no todas a su defensa, sino que muchas de ellas son las incluidas en sus libros insertando el fenómeno taurino, la asistencia a los toros, como un elemento de normalidad en la vida de sus personajes (recientemente he leído “La tía Julia y el escribidor” y son varios los pasajes en los que esto sucede).
Vargas Llosa ha defendido la Fiesta sin complejos y acude a los toros de vez en cuando, como también lo hacía su primero amigo y luego, al parecer, bstante menos, García Márquez, a quien Joselito brindó en Las Ventas un toro en aquella gloriosa temporada para el de la Guindalera del año 96. Desde luego no es un aficionado de esos que ven cincuenta o sesenta corridas al año, pero es que probablemente eso no sea lo razonable en alguien equilibrado en sus gustos y aficiones culturales. Y lo dice uno que sí ve ese número de festejos al año. Tengo para mí que Vargas Llosa va a los toros porque le apetece, cuando le cuadra, y a divertirse.
Y eso es lo que debió pasarle la tarde de Marbella con Paquirri, el Cordobés y el Fandi. Una tarde que seguro que no hará historia en las revistas taurinas, ni en las crónicas de los periódicos que aun mantienen la sección de toros, ni en los programas taurinos de las televisiones,… No fue en una plaza de renombre, ni con toros de encastes minoritarios, ni con toreros que son una eterna promesa que no acaba nunca de consolidarse, ni perseguidos por el infortunio,… No. Eran los toreros mediáticos. Los proscritos por los aficionados. Los mayores enemigos de las sesudas peñas y tertulias de aquí y de acullá.
Pero vaya usted a saber por qué, Don Mario, que recientemente ha escrito en su agudo ensayo “La civilización del espectáculo” una crítica acerada a la frivolidad y la banalización de la cultura actual, pone como ejemplo de una gran tarde de toros un festejo en Marbella con toros de Salvador Domecq para Paquirri, el Cordobés y el Fandi. ¿No es eso precisamente lo que él critica en su ensayo, en cuya solapa puede leerse que “Este pequeño ensayo no aspira a abultar el elevado número de interpretaciones sobre la cultura contemporánea, sólo a dejar constancia de la metamorfosis que ha experimentado lo que se entendía aún por cultura cuando mi generación entró a la escuela o a la universidad y la abigarrada materia que la ha sustituido, una impostura que parece haberse realizado con facilidad, en la aquiescencia general.”? ¿No es eso mismo lo que un festejo como ese supone respecto a la verdadera tauromaquia?
Pues probablemente no. Al menos, no para este Nobel de Literatura que es capaz de apreciar la belleza, la hondura y el rito en tardes de toros como ésta. Que le sirven incluso de inspiración para la defensa intelectual de la Fiesta frente a un viejo novelista. Se ha repetido mucho que el mejor aficionado es aquel a quienes más toreros le caben en la cabeza. Parece que sólo los más inteligentes son capaces de practicarlo de verdad. Los otros, los de las revistas, los programas y los blogs taurinos, excluyen a algunos de la verdadera tauromaquia.
Un motivo más de reflexión.
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