domingo, 6 de junio de 2010

Madrid (5 de junio de 2010) - Puerta Grande

En el penúltimo toro de lidia a pie del ciclo continuado de toros en Las Ventas que nos ha convocado desde el pasado 8 de junio se ha cortado por Juan Bautista una oreja que, junto con la que había cortado al segundo de la tarde, le ha valido la única salida a hombro de todo este mes de toros (excluidas, como digo, las de los caballeros rejoneadores). Ya me dirán ustedes si esto no es para preocuparse. La semana que viene, con más tiempo, haremos una valoración más pausada. Vayamos ahora a lo que dio de sí esta tarde de toros.

Los toros de El Cortijillo (5) y Lozano Hermanos (1) que se lidiaron (mismos dueños, por tanto) dieron buen juego al cincuenta por ciento. Quiere decirse que tres permitieron hacer el toreo. Y toreo se hizo a los tres, a ratos bueno y otras algo más vulgar. Pero, en general, creo que se hizo menos del que los toros permitían. Los otros tres no dieron muchas opciones.

Abellán, con el primero, por ejemplo, tuvo pocas opciones. El toro manseó mucho, daba arreones, protestaba en el engaño y lo único que puede achacarse al madrileño es que alargó innecesariamente la lidia de un animal que no daba de sí. Debe criticarse, además, el empeño del Presidente en que el Reglamento se cumpliera de forma minuciosa en banderillas, obligando a varias decenas de pasadas en falso para tratar de que el animalito tuviera en el lomo cuatro garapullos. "¡Cuando no puede ser, no puede ser y además es imposible!", decía el clásico. Pues eso, que si el toro no se mueve y los banderilleros no son capaces de ponerle los palos, una vez que lo han intentado varias veces, no tiene sentido prolongar aquello ad infinitum. Abellán, por su parte, y los demás compañeros del escalafón, deben plantearse la conveniencia de incluir en sus cuadrillas como tercero al Niño de Santa Rita. En el cuarto, Abellán dio dos series de naturales extraordinarios. Es cierto que sin ligar, de uno en uno, pero citando de verdad y delante y trayéndose al toro templado y pudiéndole siempre por abajo. Con gusto, hondo. Antes, le había dado mucho sitio a un toro que parecía no fijarse en lo que tenía más cerca y sí en lo que había detrás de quien le citaba y el toro respondió. Ahí Abellán no estuvo tan templado, no bajó la mano y, aunque hubo emoción, fue más por el galope del animal y la velocidad de su embestida que por el toreo mandón que luego pudimos verle. En todo caso, el trofeo lo perdió por el mal uso del acero y en la retina de todos quedaron aquellos naturales. Con el capote quedó inédito.

Bautista, como queda dicho, cortó una oreja a cada uno de sus oponentes. Dos toros buenos a los que toreó con gusto, aunque probablemente le faltó un punto para haber redondeado del todo su tarde. Tal vez por eso se protestó la oreja del quinto. No tanto porque la mereciera o no, sino porque eso implicaba la salida por la Puerta Grande (el famoso 1+1) y había quienes entendían que habiendo estado bien con ambos toros, el asunto no era para tan alto honor. Obviamente eso no es un problema del francés. Eso es un problema de que ahora esas cosas están reguladas (algo, cuando menos, discutible) y la regulación es en esto, como en tantas otras cosas, poco certera.

El segundo (un toro que tuvo un comportamiento extraordinario) fue protestado de salida por los imbéciles de siempre por "falta de presencia". Si a estos tíos se les hubiera hecho caso en sus juicios no hubiéramos visto NADA, absolutamente NADA, de lo que de artístico hemos visto en estas cuatro semanas de toros. Todos los toros, TODOS, con los que ha habido faena los han protestado. ¡Vaya ojo que tienen!

Al segundo, decía, Bautista lo recibió bien con el capote y lo colocó en suerte de forma garbosa con delantales y revolera. Artura Macías quitó por gaoneras ceñidísimas. Vimos un buen tercio de banderillas y el francés brindó al público. Empezó con un par de series en redondo con la mano derecha de calidad, bajando la mano y templando mucho. La siguiente fue excepcional, con un Bautista muy recto y los pases desmayados. La faena bajó mucho de intensidad cuando J.B. se echó la muleta a la izquierda, aunque volvió a coger vuelo con la última serie con la diestra y los adornos finales. Mató de una buena estocada y cortó una oreja. Le faltó haberse acoplado por el lado izquierdo (o haber resuelto de otro modo si veía que el toro no tenía posibilidades por ese pitón) para haber conseguido que la faena no se hubiera diluido y haber podido cortar dos orejas.

En el quinto no hubo toreo de capa reseñable por parte Bautista, pero sí un quite ceñido de Macías por chicuelinas. Luego un extraordinario tercio de banderillas de Curro Robles. El toro embestía con clase en la muleta aunque se iba después de cada muletazo. Juan Bautista, muy inteligente, bajó muchísimo la mano en los pases en redondo y no se la quitó nunca del hocico, evitando que el toro se distrajera. Así se sucedieron un par de series. Pero nuevamente bajó con la izquierda y al volver con la diestra el torero, aunque animoso, no consiguió alcanzar la misma intensidad. Estuvo inteligente y lucido en los remates y los pases de adorno y mató de una estoca entera. La petición fue mayoritaria y el Presidente concedió una oreja protestada con vehemencia por... ya saben ustedes.

Macía, por su parte, estuvo muy dispuesto toda la tarde, pero no tuvo un lote lucido. Empezó la faena de muleta al tercero con pases por alto dejándose llegar mucho al toro y otros más templados, pero luego el toro sólo acudía con cierta clase en el primer cite, quedándose luego muy parado. Macías sólo podía estar efectivo en los adornos. El toro se derrumbó en medio de la faena. No había modo de crear emoción, ni siquiera cuando el mejicano se metió entre los pitones del animal. Dio buenas manoletinas y mató de una estocada entera y un descabello. El sexto fue un toro que en los primeros tercios fue a arreones, que hizo muy difícil el tercio de banderillas dando un susto serio a Martín Antequera y que en la muleta no pasaba, se defendía, se quedaba corto,... Arturo lo intentó, pero la mano del sorteo no estuvo con él. Al menos, no dio la sensación de peligro que en su anterior comparecencia en Las Ventas, ni acabó en la enfermería como en Valencia o en Sevilla.

... Y así ha acabado el mes seguido de toros. Me perdonaré la de rejones en la tarde del domingo y el próximo sábado veremos qué tal Manolo Sánchez, Juli y Talavante. Seguro que echamos un buen rato.

2 comentarios:

José María JURADO dijo...

Felicidades, te has dado una pallza, qué feria, parece una era geológica y las Ventas una explotación a cielo abierto, e incluso te ha dado tiempo de ir a Bilbao o Cáceres. Monstruo. Ni los antiguos cronistas.

Merece la pena porque por aquí leo, sino la verdad, la verdad que me interesa, y ya luego en los portales o portalitos, los vídeos que generalmente confirman.

Con cronistas así, merece la pena leer de toros.

Lorenzo Clemente dijo...

Muchas gracias, José María. Así nació esto, con la idea de contarnos lo que veíamos de toros. Si sirve para ello, el esfuerzo no habrá sido en balde. ¡No sabes cómo se agradecen esas palabras de ánimo y tus comentarios!
En tus crónicas uno aprende de toros y disfruta de la poesía. A ver si puedes sacar un rato para acercarte a ver al mito alguna tarde por el sur y nos cuentas sus andanzas.

El jueves nos vemos. Ya queda menos...