viernes, 4 de junio de 2010

Madrid (3 de junio de 2010) - Distancias

La empresa supongo que estará contenta con la corrida del Corpus. A pesar de la ausencia de José Tomás la plaza casi se llenó, la diferencia entre lo que debía pagar a José Tomás y a Perera supongo que sería sustancial y, además, hubo televisión (Telemadrid) que con lo que pagara abultaría aún más sus ingresos. Una jugada redonda (para ellos) y poco fértil para el aficionado.

Porque, para más desgracia, la corrida embistió. Hubo al menos tres toros, segundo, cuarto y quinto que sirvieron, y mucho, para hacer toreo del bueno. Y, sin embargo, los toreros estuvieron por debajo de lo que debían con una corrida como aquella. Si JT hubiera estado en la plaza queremos imaginar que le hubiera tocado al menos uno de los tres y que hubiéramos sentido toreo del grande. Y que, como Morante el día anterior, hubiera contagiado de su pureza y su liturgia a sus compañeros de cartel, que se hubieran crecido para hacer ese toreo que saben y sienten, aunque les cueste sacarlo. Como hicieron Luque y Cayetano con su capote.

Fundi no estuvo. Siempre con precauciones, se le vio sin sitio, sin temple, descentrado. Lo mejor, un galleo por chicuelinas para llevar al cuarto al caballo. Y la suerte que tuvo cuando al entrar en rectitud a matar al primero le dio un golpe en el pecho pero, afortunadamente, sin herirle. Lo peor, que el cuarto se fue al desolladero con las orejas, cuando era un animal que se tragaba tandas de seis y siete pases metiendo bien la cara.

Castella cortó una oreja del segundo y pudo cortar otra del quinto. Pero sea por la espada (un pinchazo) o porque la faena fue de menos a más, no cortó la otra que necesitaba para salir por la puerta grande. Castella estuvo bien, valiente, dispuesto. Pero le falto torear mejor. La mayor intensidad la consiguió en las cercanías, por valiente, por emoción, pero no por toreo. Y eso, que puede ser a veces un recurso válido, creo que no lo es cuando el toro permite, como el quinto, toreo de verdad, ligado y por bajo. El toreo de capote en ese toro fue bueno. Y el comienzo, con pases por alto, cambio de mano, pase de pecho y adorno por bajo, genial y emocionante. Pero a partir de ahí, cuando le dio distancia al toro, se le veía más preocupado por buscar la colocación que pedían algunos que por ligar series largas a un toro que iba y que transmitía. Los que van a la plaza con escuadra y cartabón no tienen razón (más allá de la evidencia de que no desde cualquier colocación se transmite la emoción del toreo). Pero un torero, una figura, no puede estar rectificando continuamente el sitio. Tiene que hacer su faena, sentirla y hacer que el público participe de ella. La faena al segundo, en la que cortó la oreja, careció de la emoción del comienzo de la del quinto pero tuvo más continuidad. Primero pase cambiado, luego series dando sitio al toro y luego entre los pitones. Faena medida, pero que supo a poco.

Y Perera no tuvo suerte con el lote. El primero tenía poquísima suerte y el Presidente no cambió el tercio cuando lo pidió Perera una vez había ido dos veces al caballo (aunque una de ellas recibiera escaso castigo). Perera se enfadó y con razón. El toro en la muleta se derrumbó varias veces y así no hay quien transmita nada. En el sexto intentó componer una faena de trazo largo pero el toro cabeceaba mucho y le tocaba casi siempre los engaños, lo que impidió el lucimiento.

Una tarde, en fin, que sabe a poco, que vuelve a cuestionar la necesidad de toreros que abran cartel, que nos reafirma en el toreo de las distancias frente al de las cercanías y que evidencia la importancia de alguien que inquiete a buenos toreros para que estos saquen lo mejor de sí. Y este año, sólo hay dos genios que pueden inquietar, que son José Tomás y Morante, dos grandes figuras que también hacen buenas faenas pero que no desatan la misma competencia (Juli y Ponce) y un joven que acaba de volver y si lo hace como en Sevilla va a poner muy caro el trono del gusto y el empaque: José María Manzanares.

1 comentario:

José María JURADO dijo...

Castella debería aprovechar más las distancias y ahora a ver lo que hacemos el 18 de julio en BCN, que yo no puedo devolver los billetes de avión...