sábado, 5 de junio de 2010

Madrid (4 de junio de 2010) - La importancia de ser uno mismo

El Fandi tuvo en la tarde del viernes 4 una de las tardes más importantes como matador en Las Ventas. Sin cortar orejas, ha demostrado su toreo, ha estado tranquilo y ha demostrado una capacidad lidiadora y un gusto estético (sobre todo con el capote) que no le habíamos visto hasta ahora. Y esto lo ha conseguido, fundamentalmente, por ser él mismo, por no tratar de variar su forma de torear en Las Ventas. Cuando se torean casi cien corridas al año, cuando en todas ellas uno mantiene un estilo, una personalidad, tratar de variar el sitio, las distancias, los toques, los cites, es algo que no puede tener como resultado un triunfo. Es casi imposible mudar de registro para una sola tarde. Por mucho que uno se empeñe, por muy mentalizado que se esté.

Particularmente, he disfrutado muchísimo con su gran toreo de capote en los dos toros, un prodigio de temple, de suavidad y de gracia. Estoy seguro que de haber instrumentado esos lances otros toreros la plaza (especialmente “los de siempre”) estarían todavía cantándolo. Con banderillas, yo prefiero otro estilo, tal vez menos vistoso pero más sereno, ir andando a la suerte y salir andando de la cara del toro en vez de correrle hacia atrás a toda velocidad, prefiero los pares al quiebro en un palmo de terreno que los del violín, prefiero que se cuadre siempre en la cara del toro que esperar a que este pase para clavar, pero he de reconocer que Fandi con sus banderillas consigue emocionar al público y eso es importantísimo en el toreo. Con la muleta, ha estado muy serio y dispuesto toda la tarde, en su primero dio algunos naturales realmente buenos y en general en los dos toros ha toreado con mucha clase, pero el lote, aunque noble, fue flojo y no le ha permitido más que demostrar su capacidad y su disposición.

Rafaelillo, por su parte, ha mostrado también disposición pero creo que no ha estado a la altura del primer toro, un buen Torrealta que iba bien a los engaños y al que no acabó de entender. También puede ser que su estilo de toreo luzca sobre todo con animales de más peligro y que con toros que meten mejor la cara (aunque con problemas) donde lo que el público espera es despaciosidad y gracia en los muletazos, no sea donde más cómodo se sienta el murciano. O, al menos, donde más cómodo se ha sentido esta tarde.

Y Matías Tejela ha tenido una actuación digna, con grandes derechazos templados y bajando la mano al último de la tarde, pero tengo la sensación de que a ese toro se le podía haber sacado más. El tercero no le dio opción. Aun así, se le fue la mano al matarlo y le propinó un feísimo metisaca en el costado.

Una tarde, en fin, con una cartel extraño, en la que hemos visto detalles, y en la que el Fandi ha reivindicado un sitio en esta plaza. El que merece quien lidera cada año el escalafón.

2 comentarios:

José María JURADO dijo...

La vi por Canal Sur, donde el Fandi es fijo, y, como a todos, me soprendí de su disposición, los toros no eran fáciles y con el capote estuvo muy bien.
Noto, con el Corpus y en ésta, que todos los toreros quieren tirar de capa... ¿por qué será?

Lorenzo Clemente dijo...

Hay tardes (y toreros) que marcan una senda. La primera de las que tengo recuerdo fue aquella de los Victorino con los tres toreros y el ganadero por la Puerta Grande. Más recientemente, la goyesca de Joselito.

Además, el bello toreo de capote tiende a perderse por lo escaso de su relevancia en la concesión de las orejas hasta que llega una tarde como aquella beneficencia de Ortega Cano y Rincón, los quites de Ponce y Joselito en la confirmación de Rivera, la tarde del 21 de mayo del pasado año con el recital de Morante, los quites de Morante y Luque y el de Cayetano este año,... y los toreros sienten que esto es algo más que las orejas. Y que hay que reivindicar el arte. Sin necesidad de premios. Sin otra justificación que la de la belleza.