martes, 1 de junio de 2010

Madrid (31 de mayo de 2010) - Vuelta a lo peor

Decía en la anterior entrada que no tenía claro si quedarme con la "media" fiesta de lo que puede vivirse en Cáceres o con lo que sucede en Las Ventas. Si lo que sucede en Las Ventas es lo de la primera del Aniversario no me cabe ninguna duda: me quedo con lo de Cáceres.

Los toros de Valdefresnos han salido en general nobles, aunque alguno se ha rajado, pero les faltaba fuerza y, sobre todo, casta, muchísima casta.

Aún así han sido toros con los que se podría haber hecho algún tipo de toreo, dos o tres tandas de intensidad con cada uno de ellos, algunos lances, cierta lidia,... Pero nada. Sólo quedan en la retina, y por las vehementes ganas de que algo quede en el recuerdo, una serie de Urdiales al primero, las chicuelinas de Pinar en el quite al primero y los lances de recibo al segundo y los pases de Tendero sacando de la tablas al sexto para iniciar en el tercio la faena.

Por lo demás, ausencia total de toreo de capa, lidia manifiestamente mejorable y un toreo sin colocación, garra ni hondura. Toreo al hilo, con la suerte descargada, acompañando la embestida (jamás mandando) y sin un mínimo atisbo de estética. Muy mal, además, con los aceros.

Siento ser pesado. Perdón por insistir. No puede ser que la que supuestamente es la Feria más importante del mundo taurino sea tan bochornosa, que los toros carezcan de motor y de acometividad y que los toreros estén como de paseo. La Fiesta es legítima porque es verdad. Y el sufrimiento del toro es aceptable éticamente porque el toro se defiende con bravura por su casta y porque el torero es capaz de crear arte mediante una lidia ordenada y profunda. No vaya a ser que con lo que están haciendo los ganadero en la selección y los toreros con su actitud estemos rozando alguna línea peligrosa: la que nos conduce a una actividad en la que la compasión por el toro y el torero prevalece sobre la emoción del riesgo y la belleza.

1 comentario:

José María JURADO dijo...

Ánimo que en la Beneficiencia el miércoles se arregla todo, que se lleva Morante el trono de los persas.