sábado, 29 de agosto de 2009

San Sebastián de los Reyes (28 de agosto de 2009) - Torero valiente

Después de que Finito estuviera poco acertado con el primero de la tarde, la italiana que estaba sentada en la localidad contigua me preguntó que por qué la gente protestaba. Traté de explicarle aquello de la quietud, el aguante, el arte,… Creo que lo comprendió porque, poco después, en la faena de Morante al segundo, instantes antes de que resultara cogido, soltó un ¡Vaya torero más valiente!

Morante este año es, sobre todo, un torero valiente. Además de genial en la ejecución de los lances, de único con su toreo a la verónica, de personalísimo andando a los toros, de rotundo toreando en redondo, de intuitivo en los remates de las series,… Además de todo eso, es uno de los más valientes del escalafón. Porque se pone donde muy pocos y se pasa al toro muy cerca y de verdad. No metiéndose entre los pitones (que también tiene lo suyo), sino cruzándose, citando y aguantando. Si el toro pasa, obra de arte. Si no, olor de enfermería.

A Morante los toros le cogen toreando, poniéndose en el sitio, aguantando tarascadas. El de El Torreón (no creo que César Rincón esté particularmente contento con la corrida) fue incierto y descastado, como sus hermanos. Morante le había recibido con verónicas en el saludo, de las cuales hubo dos de cartel. Y otras dos más en el quite, gustándose, a compás. El comienzo de la faena fue con unos torerísimos ayudados por alto, toreando con todo el cuerpo, y un pinturero pase del desprecio. Templadísima la serie con la mano derecha, al llevarse la muleta a la izquierda, el toro le prendió y volteó con muy malos modos. Aguantó en el ruedo, le reanimaron y, tras varios minutos en los que no se sabía si continuaría la lidia, cogió la espada de verdad y le recetó una estocada casi entera.

Con esto se acabó la corrida. Finito, después de mitin del primero, al cuarto lo hizo ir en varias series sin ajuste ni templanza. Con el sexto, estuvo más tiempo delante de lo que merecía el marmolillo y tampoco sacó nada en claro. No parece que esté en su mejor momento este torero.

Manzanares tuvo una gran disposición pero un lote parejo con el resto de la corrida. O sea, pésimo. Al tercero lo lanceó bien a la verónica y le sacó una buena serie con la derecha antes de que el toro dimitiera de embestir y huyera a las tablas. Con el quinto, la faena empezó floja por las condiciones del toro y creció algo, con un par de tandas buenas con la derecha, pero poco más. A diferencia de otras tardes, José María estuvo bastante dubitativo con los aceros: al primero lo mató de una buena estocada, pero después de un pinchazo, y al quinto lo pinchó repetidamente.

Una tarde, en fin, de infortunio y de toros sin clase y sin fuerza.

No fue la mejor tarde para que la italiana se aficionara a los toros. Pero, al menos, aprendió lo que es un torero valiente.

2 comentarios:

José María JURADO dijo...

Estás en todas.

L.C. dijo...

Se hace lo que se puede...