jueves, 27 de agosto de 2009

Puerto de Santa María (23 de agosto de 2009) - Sorteos e infortunios

Ya comenté el año pasado al hablar de la corrida de la ganadería Marqués de Domecq en San Isidro que uno, que siempre tiene cierta tendencia a ponerse del lado de los toreros, cuando los toros que se lidian se han visto en el campo y se conoce a los ganaderos se escora algo más hacia la defensa del animal, a tapar sus defectos, a intuir en el comportamiento de los toreros alguna razón por la que no aprovechen del todo la corrida.

Lo cierto es que los toros de la goyesca del Puerto no fueron buenos. Y tengo la certeza de que no es eso lo que el ganadero está buscando y que es tan difícil de alcanzar en una labor tan compleja como la cría del toro bravo.
Pero no todos los toros fueron iguales. Y no todos (toros y toreros) tuvieron la misma suerte en el emparejamiento de la mañana.

Morante, por ejemplo, tuvo muy mala suerte. El primero, descastado y escasísimo de fuerzas, no sirvió. A pesar de eso, le recetó algunas buenas verónicas y dejó un gran comienzo de faena, que demostró su excelente estado de forma y las ganas con las que está a pesar del descomunal número de tardes que está toreando este año.

El cuarto, que se hubiera dejado un poco más, se dio una tremenda voltereta después del puyazo que le afectó claramente a su comportamiento. Antes, Morante dejó un ramillete de verónicas de ensueño. Con la muleta, nuevamente, sólo pudimos comprobar su maestría en un comienzo por ayudados por alto y pases del desprecio con una cadencia única.

Con el Cid, sin embargo, los que tuvieron mala suerte fueron los toros. Le tocaron los dos mejores toros de la tarde, que sin ser sensacionales, permitieron estar y sacarles toreo del bueno con capote y muleta. Y el Cid sacó algún lance estimable y algún muletazo de calidad. Pero está sin sitio, sin ver a los toros, sin cogerles la distancia, sin templar,… El Cid, que es un grandísimo torero, está pasando un bache toda esta temporada. Algo que le ha pasado a muchos toreros y que esperemos que acabe pronto, pero entretanto uno tiene la sensación de que muchas mañana la suerte se pone de su lado, y eso significa que por la tarde los toros no le corresponden a quien están en mejor momento.

Por otro lado, mencionar una vez la excelente cuadrilla del de Salteras. Grandísimos Boni y Alcalareño en ambos toros, pero sobre todo en el quinto (Boni con el capote y Alcalareño con los palos) la compenetración y el reparto de papeles es excepcional.

Al segundo de la tarde lo lanceó bien Cid de recibo y le hizo un quite mejorable. Después de un gran tercio de banderillas dio una buena serie con la mano derecha y otra con la izquierda. El toro parecía que hacía el avión, pero daba también la sensación de que tenía fracturada la mano derecha y que eso le impedía embestir mejor. Además que, aunque tenía nobleza, le faltaba fondo para emplearse y repetir. El Cid no acabó de sacar los bueno que tenía el toro (que no era mucho, pero algo más había) y aunque dio muchos pases, no acabó de conectar con el público.

En el quinto no hubo prácticamente toreo vistoso con el capote. Después de un tercio genial de banderillas Manuel Jesús dio dos series muy buenas con la derecha en el centro del ruedo. A partir de ahí, el torero se embarulló con las distancias y el toro fue a menos, con lo que nos quedamos con sólo un aperitivo de toreo con la muleta.

Castella, por su parte, está mucho mejor este año que el pasado. Con mucha más disposición y algo más de sitio. En el tercero cortó una oreja después de una faena de interés. Comenzó con ayudados por alto ajustados y sin moverse un ápice. Luego, un par de series buen y un tremendo arrimón en el que, aunque sin ligazón, consiguió sacar pases de enjundia a un toro que no era fácil. Mató de una gran estocada.

En el sexto se le notaba realmente motivado para cortar otra oreja y poder salir a hombros. Pero no pudo ser. No hubo prácticamente toreo con el capote. Se le picó poco y Curro Molina nos deleitó con pares de banderillas de mucho mérito. Castella empezó con doblones por bajo y luego empezó a toreros en redondo, primero con algunos enganchones y luego más limpio. El toro tenía su guasa (primero por complicado y luego porque se rajó) y la faena se fue complicando, sin que aquello acabara de cuajar.

Tarde, en fin, con algunos detalles. Pero en la que la expectación era muy grande y salimos con la sensación de que con toros más claros hubiéramos visto mucho más toreo (el momento de Morante y Castella permiten albergar todas las esperanzas).

Para el ganadero, la tarde no fue buena. Pero creo que da para analizar en detalle algunos comportamiento de interés de varios toros y ver cómo se pueden potenciar esas virtudes ajustando el coupage de vacas y sementales. Afición no les falta. Estoy seguro que veremos muchos toros interesantes de esta ganadería en lo que queda de temporada y en las siguientes.

1 comentario:

José María JURADO dijo...

Pues Morante, otra vez, cogido.

Quizá reaparezca en Sevilla.