viernes, 5 de octubre de 2007

San Miguel 29 de Septiembre ESTA NO ES LA MAESTRANZA

Salí de la Plaza desolado: desequilibrada en sus apreciaciones estéticas, vulgarmente triunfalista, irrespetuosa, parecía la grada del seis en Madrid... y basta.

Se lidiaron toros de Parladé que dieron juego variado y que exigían más de lo que se les dio.

Cortaron oreja, ese desperdicio, el Cid y Salvador Vega, pero lo peor es que la Plaza le cortó el retorno a Julio Aparicio, diestro nacido en Sevilla, de una manera tan poco acorde con el tan traído silencio sevillano que le damos la razón a Fernando Cepeda: aquí hay unos pocos que se callan porque saben y otros porque son "gilipollas". Estos "gilipollas" no han interiorizado el sentimiento de profundo respeto cuando un hombre se está jugando la vida y chillan y gritan lo que no hacen en su casa, gritan como en plaza de pueblo, como lo ven en la TV.

Si al tomismo lo acompaña una legión de iluminados, la idea de contraponer la enjuta figura del Cid, la mitológica composición de un "torero honrado", un jornalero de la lidia, es equivocada, pues siendo el Cid un torero con un conocimiento creciente de los toros y una capacidad contrastada para enfrentarse a alimañas briosas, carece -y no nos cansaremos de decirlo- de una tauromaquia propia, y los pases le salen -lo hemos dicho- atropellados, desmañados.

Torea muy bien al natural, corre muy bien la mano, etc. virtudes tan naturales que no hacen sino refrendar que en una época de carencias el Cid se ha forjado un puesto en el escalafón a base de trabajo, pero no de duende o genio, como dice un buen amigo mío "es el que menos me aburre".

Lo peor: arrastra una legión de seguidores tribales y orejeros, una turbamulta de indocumentados que quieren ver triunfar a su hombre del campo del Aljarafe, y así andaba la Plaza el otro día: pitando brutalmente a Julio Aparicio en el tercer descabello y aplaudiendo a su Cid, todo a favor, en el cuarto descabello del primero de su lote.

Porque ¿qué necesidad había de contraponer al Cid con un torero que ha vuelto -como Ramón Vázquez en el cuento de Quiñones de la Gran Temporada- pobre y sin furgoneta?

¿Querían poner a los desaparecidos Morante y Castella donde Aparicio estaba?

¿ A José Tomás?

Habrá mil Cides, pero sólo (¿2 o 3?) serán capaces de hacer esto

http://www.youtube.com/watch?v=MtEU-TVbHX0

y si el torero que hizo esto

http://www.youtube.com/watch?v=MtEU-TVbHX0

está en la Plaza, la Maestranza debe guardar un respeto o pitar si quiere al final de la faena, pero no como se hizo en el segundo toro mientras tenía los pitones en el cuello todavía.

Yo he visto muy bien a Aparicio en Écija este año y si es cierto que masacró a sus toros en varas no es menos cierto que los mejores muletazos de la tarde se los dio él, pocos, al primero.


Y luego la fiesta, la oreja de Salvador Vega (orejas al valor para un torero de arte fuera de cacho) y la oreja para el Cid ante un toro fastuoso que hacia el vuelo rasante sobre la muleta y al que el Cid no domeñó no templó, le pasa mucho: aparenta el temple, pero no lo logra, hay toros que lo descubren, hay vitorinos que por su embestida, parece que embarca y no. Eso sí: toreo muy bien de capa.

Al día siguiente, con menos Aljarafe en los tendidos, ya hubo más Maestranza.

Puede parecer duro: pero al templo se viene con el catecismo estudiado.

Y nunca olvidemos esto:

http://www.youtube.com/watch?v=MtEU-TVbHX0

y que uno hay, y de Camas, que masacró más y toreó mejor, y que nunca fue pitado -¿cómo iba serlo?- delante de la cara de un toro.

Nos salvó el duende de la banda que cantó gloriosamente un par precioso del Alcalareño, como nunca en banderillas.

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