jueves, 12 de mayo de 2011

Madrid (12 de mayo de 2011) - Incomprensible

Lo de la "afición" hoy me ha resultado un punto incomprensible (siendo generosos: estamos a comienzos de la Feria y mejor ser templados). No entiendo por qué esas broncas a Rafaelillo (que ha estado mal con los aceros, pero tampoco para que la tomen con él como lo han hecho). Por qué esas ovaciones a unos toros que eran pura fachada, que no han embestido hacia adelante ninguno, sin bravura, sin codicia, que sólo se han defendido,...

Sin duda, la de hoy es una forma de entender la tauromaquia. La del "ay". Yo prefiero la del "olé". Pero aún así, entiendo que puede haber corridas duras, toros que aprendan, que haya que hacerles las cosas muy bien, que exijan del torero colocación y temple, aguantarle los parones,... Toros que se arranquen al caballo desde lejos y que empujen abajo. Pero es que lo de hoy no ha sido nada de eso. Los toros sólo se defendían, no tenían codicia, rebañaban desde el principio, cabeceaban buscando la presa. Y no, eso no es un toro bravo. O, al menos, no es lo que yo entiendo por un toro bravo.

Frente a oponentes así, los toreros tiene mucho mérito. Y para mí, Rafaelillo, Robleño y Alberto Aguilar lo han tenido. Con aciertos y fallos (sobre todo con la espada), pero con dignidad siempre. Lo mejor, el recibo de capa de Robleño al segundo: excepcional y con muchísimo gusto. Lo peor, una lidia manifiestamente mejorable por parte de los de a pie y una excesiva dureza en general de los del castoreño (aunque más de un bronca que se han llevado tampoco ha tenido, a mi juicio, justificación).

Corridas así es mejor que se acaben pronto. Y a las nueve menos cuarto estábamos saliendo. Eso que llevábamos ganado.

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