domingo, 24 de febrero de 2008

X Feria Mundial del Toro

Hace 2 semanas se celebró la X Feria Mundial del Toro, que el año pasado tuvo un carácter testimonial debido a un encuentro de la OTAN auspiciado por nuestro siempre pacifista e inefable ayuntamiento. Por primera vez, además, se celebraba de forma indpendiente a la feria de la moda flamenca.

¡Qué maravilla! Qué gran tarde pasé con mi familia y cuánto disfruto mi pequeña Inés en su primer acercamiento a un mundo que, en lo esencial para ella, supuso ver una dehesa recreada con pequeños erales, grandes toros zoológicos, una banda musical, el colorido de los estands y un espectáculo único de caballos, animales y música de cuidada y noble presentación sin lidia.

Los ingredientes no podían ser mejores: una fastuosa exposición sobre Curro Romero donde tuve la oportunidad de acariciar la cabeza de Soneto, el toro colorao de Moura que nos hizo felices en Madrid en Octubre del 92, y de ver trajes de torear y muchas curiosidades sobre el faraón; un concierto de la Banda del Maestro Tejera o lo que es lo mismo la filarmónica de los pasodobles; una dehesa recreada con todo sus aditamentos, árboles, animales y tareas de campo; una exhibición de terribles toros de lidia; toreros firmando carteles (enorme la cola con el Cid y Manzanares jr.) y una preciosa plaza temporal donde disfrutamos enormemente (mi hija como en un circo) del espectáculo X Años de Emociones taurinas de Salvador Távora.

Fibes se ha quedado pequeña, nuestro inefable Ayuntamiento lleva años prometiendo la ampliación -de momento es imposible aparcar en los aledaños-, pero aún así creo que todo el toreo estaba representado: sastres, taxidermistas, ganaderos, restauradores, pintores, fotógrafos, prensa, ayuntamiento de todos los pueblos de España anunciando sus ferias.

Preciosas las "casetas de feria" de las ganaderías con reliquias de los tiempos heroicos del XIX. En la de la Real Maestranza vimos el original cartel de Barceló, la polémica del 2008 y que gana todavía más en directo.

Sobraban los estereotipos del toro: los niños de papá estancados en la falsa nobleza de actitudes aprendidas y completa ignorancia, como pasa con las cofradías, estos don Guidos, aprendices de señoritos, rancios en vestimentas y actitudes que oscurecen la fiesta y la degradan con sus ademanes hipócritas, lastre de latifundios milenarios. Y lo más importante, que no saben, que quieren saber y no saben más que combinar sus estridentes corbatas y sus patillas de bandolero...

Tras la diatriba clasista me vuelvo al espectáculo, lo de Távora tiene un mérito inmenso, hacer teatro con animales en estado salvaje y que haya coreografías perfectas no se entiende sino como magia. El espectáculo tiene la potencia visual de aunar al caballo y al toro con un cuadro flamenco y una cantante de fados, más el fondo alternado de Verdi y Mozart y otras escenas reconocibles de ópera. Por ejemplo fue fastuosa la actuación de los recortadores flotando sobre el toro vestidos con trajes de inspiración minoica, ver a los forcados mientras sonaba el fado triste de la Alfama de Lisboa, o a los caballos -con Rafael Peralta de invitado- como los animales blancos de los frisos del Partenón, unidos al fuego e incluso apartando a una corrida completa de 6 toros, el dinamismo cercano de las tareas camperas junto con la música creaba estampas, inolvidables carteles.

La exposición de Curro viajará a Olivenza.

¡Qué nobles se ven sus toros de triunfo!


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