sábado, 27 de febrero de 2010

Un repaso apresurado

Antes de volver esta tarde a Vistalegre a ver una terna de lujo (Juli, Perera y Manzanares) es bueno dejar constancia de algunos aconteceres de este peculiar mundo taurino.

Esta semana se regala, encartado con el 6Toros6, el último libro de Francis Wolff ("50 Razones para defender la corrida de toros"), una obra excelente que recoge algunas de las ideas de su imprescindible "La Filosofía de las corridas de toros" (Ed. Bellaterra) en un formato más sencillo. Creo que a partir de ahora será inútil afrontar el debate de la defensa de la tauromaquia sin atender a la obra de Wolff, que ha sistematizado como nadie los argumentos a favor de la Fiesta, ha añadido razones de peso a este debate y les ha dotado de un soporte teórico imprescindible. El que además sea francés le da un toque universal al asunto que seguro enerva a no pocos detractores del rito. Su bonhomía le hacen, además, un tipo de encantador y fluida conversación. Hoy a las doce se presente en Madrid y allí estaremos si la tormenta perfecta no lo impide.

Esta semana se han producido dos encuentros relevantes en defensa de la Fiesta: uno organizado por el diario El Mundo, en el que se han dado cita importantes toreros de todas las épocas, ganaderos, empresarios y asiduos varios a estos eventos. A los aficionados debe llenarnos de satisfacción que el segundo diario más leído de España haga una apuesta fuerte por la información taurina. Esperemos que sea por mucho tiempo.

El mismo día, en Sevilla, se ha juntado un variopinto enjambre (de Savater -D. Fernando, no Leticia-, a la Duquesa de Alba), que han anunciado la fecha de celebración de la Feria del Toro del próximo año, han leido un manifiesto y han reivindicado la necesidad de protección de la tauromaquia por las administraciones públicas. También esta bien que se recupere esta Feria, aunque habrá que ver cómo consiguen darle una dimensión divulgativa y a la vez económica que la haga atractiva para la sociedad en general y rentable para quien la organiza y quien monta sus stands.

Es curioso cómo la ILP catalana está revolviendo las conciencias de taurinos y aficionados, aunque tal vez un poco de "organización, coño, organización" no vendría mal.

A Esplá le han dado la Medalla a Las Bellas Artes en la edición de este año. Después de lo de Rivera, lo de Esplá es otra cosa, aunque hay quien ya ha mostrado su desacuerdo alegando la falta de arte en el toreo de Esplá (en concreto, Carlos Crivel en su interesante blog sevillatoro). Particularmente creo que el hecho de que se siga dando cada la año la Medalla a un torero en algo positivo, que incardina legalmente el torero con el conjunto del ámbito cultural que es objeto de reconocimiento con la concesión de esas medallas (como bien recordó la ex ministra Carmen Calvo en el acto de El Mundo que antes citábamos) . Sobre el torero de Esplá ya me he pronunciado otras veces: creo que ha reivindicado algunos valores importantes en la Fiesta, aunque no sea quien en general ha interpretado el toreo más hondo que uno haya visto. De ahí a afirmar que el toreo de Esplá no tiene nada de arte creo que hay un trecho. Porque aunque los aficionados distingamos entre toreros artistas y poderosos (y Esplá no esté entre los primeros), lo cierto es que la lidia del toro mediante los recursos de la tauromaquia es siempre un arte. Que podrá tener una estética más honda o más aliviada. Pero que, como tal actividad, es siempre "artística". Como no tengo la lista de toreros que ostentan la medalla y toreros vivos que aún carecen de ella no sé si hay algunos o muchos que la merecerían más que Esplá. Pero que es un reconocimiento merecido a un torero que ha aportado valores a la Fiesta, no me cabe ninguna duda.

Y para acabar, la empresa de Madrid. Hace unos días, El Juli anuncia que viene seguro dos días a Madrid y que probablemente venga una tercera tarde con toros de La Quinta (encaste Santa Coloma). Los aficionados ya nos frotábamos las manos al ver la importante apuesta de una auténtica figura, en un gran momento, con toros nada comerciales y de un encaste poco habitual y con un comportamiento nada fácil. Ayer tarde saltaba la noticia (ver Mundotoro y Burladero): el ganadero de La Quinta dice que la empresa no le ha comprado la corrida después de verla varias veces, el empresario replica que puede ir a ver muchas veces una camisa y no comprarla y que no se han puesto de acuerdo con el Juli. Y no dice más. No se han puesto de acuerdo ¿por qué? ¿Por dinero, por compañeros de cartel o por fechas? Realmente no sé qué puede frustrar un acuerdo así, pero salvo que con lo que pidiera el Juli estos señores fueran a devenir en la miseria más absoluta no comprendo cómo no hacen todo lo que esté en su mano para que una comparecencia así pueda cerrarse. Y, como se costumbre, nadie lo explica de verdad. ¿Así quieren difundir y potenciar la Fiesta? Por mucho manifiestos que firmen y encuentros que realicen o cambian los modos de quien organiza esto o no hay manera de darle la importancia social que tiene. ¡Vaya tropa...!

1 comentario:

José María JURADO dijo...

Me parece que el sentido historiográfico de la tauromaquia de Esplá, su lidia antigua, sus detalles del siglo XIX, su personalidad y -cómo no- sus facultades en banderillas lo hacen un candidato absoluto a la medalla, más después de lo de Madrid, más después de hablar en la Sorbona. Su personalidad es la de un artista. No veo heterodoxia en la concesión. Se trata de que la medalla se la den a toreros acreedores de ella, no a toreros malos.