domingo, 30 de marzo de 2008

Toreo Antiguo

29 de Marzo, Tercera de Abono
Toros de Palha para
El Fundi: Vuelta y Oreja
Luis Bolívar: Silencio y Silencio
Jesuli de Torrecera: Silencio en ambos


Al Fundi lo han ninguneado las plazas meridionales, lo han ninguneado los estetas y lo he ninguneado yo mismo, pero, ¡qué lección de tauromaquia ha dictado él -que no lo necesita- hoy en La Maestranza!

Tras el triunfo en la Miurada del año pasado lo han contratado, además de la divisa temible en la que es especialista, en otra corrida, Los Palha, ganadería extraña, bronca, imprevisible y dura, pero cuyos toros le han debido parecer a este viejo gladiador de Madrid, como los Juampedros a las figuras.

Jugándose la vida en Francia, donde es un héroe, con medidas y pocas corridas, este torero es de los de que más alto caché y categoría han adquirido -aunque no trascienda- perfecto estoqueador y maestro técnico, a mí que no me interesan las peleas con las alimañas, nunca me ha llamado la atención hasta hoy.

A sus cuarenta y dos años y delante de dos chavales que debían arrear ha demostrado que cuando se le da a cada toro su lidia hasta el más abanto de los animales puede ser domado y desengañado.

Con el que abrió plaza parecía que estuviéramos viendo -oro viejo a pesar de que el traje fuese verde y azabache- una estampa de Frascuelo o Lagartijo, era como vivir una litografía: serio con el capote parando al toro desde que salió de chiqueros, clásico en banderillas, maestro con la muleta ¡cómo se dobló por bajo con dureza arrastrando al toro a los medios donde el animal, que buscaba las tablas, no podía huir de la pelea! Y los pases fueron un burlar y someter, un mandar, un decir con torería aquí estoy y yo aquí estás tú: ven y pasa. Y el toro pasaba, los lances fueron forzando al toro que acabo desengañado y el Fundi pudo ligar naturales con pases larguísimos de pecho, en algún momento el toro hasta hizo por él y el Fundi se plantó con un "desplantón", pleno de valor y gallardía. El triunfo de la pelea digna y la seriedad hizo que sacara naturales limpios, con la espada despegada del cuerpo que le daban una imagen aún más vieja, toreo para estas bestias que no saben embestir hasta que se las enseña, como ha quedado demostrado. Si le hubiera propinado una de sus estocadas se lleva la oreja que recogió en el segundo, dio una merecidísima vuelta al ruedo.

En su segundo el pundonor fue el leitmotiv de la faena, el toro se quedaba al hilo del corbatín, hacía por él y le aguantó una enormidad hasta que acabó completamente dominado, el toro quería mucha pelea porque desarrollaba un sentido espeluznante, con sorprendentes arreones, se acordaba, sin duda, de quien lo había banderilleado, tan bien, de poder a poder. El encuentro definitivo en la suerte mortal fue un estoconazo de aúpa en la que el Fundi salió prendido (ha salido por la enfermería después de aguantar el resto de la lidia) y que se premió con la oreja.

Todo muy emocionante y emocionado, plaza y torero.

No hay otra posible lidia para estos Palha que, sin embargo, han dado un juego para el que ni Luis Bolívar, ni Jesuli de Torrecera estaban preparados. Han ido bien al caballo, se han movido, han tenido genio y bravura y sentido. No nos hemos aburrido para nada, en honor a la verdad.

A Jesuli de Torrecera le pesa lo poco que ha toreado, venir a esto es un suicidio, porque si sale un toro tan exigente como el quinto, bravo y encastado, de los que te piden el carnet de torear, quedas en evidencia y es muy triste ver a una persona en el momento más importante de su carrera profesional no estar a la altura e ignorar los terrenos, el toro pedía un Cid o similar, pues su hechura de embestida era la de un Victorino. Por lo demás estuvo voluntarioso toda la tarde.

A modo de curiosidad, era el primer torero al que se iba a medir el estrés científicamente durante la tarde, tomando muestras de su saliva que habrán dejado en el tubo de ensayo un poso de inevitable amargura.

Luis Bolívar no supo o no pudo acoplarse a su lote, que no era malo, traía pensada la faena del hotel, pero estos toros exigían más mando y temple que florituras tropicales, y los cambiados y la distancia que le daba salían a destiempo y mal, demorando las faenas, creemos que acusará el cambio de toro, sobre todo si salen de estos, con más fiereza que casta. Un par de quites por gaoneras fue lo más destacado suyo.

El Fundi, torero de Sevilla, ¡qué extraño! ¿No les parece?

3 comentarios:

queco dijo...

A mí hace unos años me hubiera extrañado y sorprendido que el público entendiera y valorara la primera faena del Fundi: por estos lares no suelen gustar los gladiadores y por mucho tiempo vivimos anclados en el delicado mundo de la filigrana y el pellizco

Sin embargo últimamente la globalización parece haber llegado a Sevilla, y eso en este caso es positivo, pues cada vez se valoran más (sí vale, aún nos queda mucho) otros conceptos del toreo.

En el cuarto , por el contrario, todo transcurrió según el guión. Aquí siempre se ha valorado mucho el valor de la estocada y la rápida muerte del animal. Independientemente de lo que hubiera hecho el Fundi con la muleta, esa brutal estocada con cayendo fulminada la bestia le garantizaba (máxime habiendo herida de por medio) el triunfo en forma de oreja.

queco dijo...

A todo esto, no se si sabíais que el portugués fundador y dueño de la Ganadería de Palha murió en Sevilla a una avanzadísima edad, pues a pesar de su delicada salud no dejaba de llevar personalmente los temas de la ganadería y viajaba con la misma todos los abriles. Su muerte produjo casi una peregrinación del mundo del toreo portugués a Sevilla

José María JURADO dijo...

No tenía noticia de que Palha hubiera vivido por aquí, en el Cossío reseñan su ganadería como exótica, por la disparidad de sangres, pero eso debió ser hace mucho, porque ahora todo es de Baltasar Ibán, pero no de los ibanes que embisten.

Lo dela estocada y la muerte en Sevilla es una verdad como la Catedral de grande, ha funcionado hasta con Los Cuadri. Pero el Fundi se merecía en el segundo la que debió caer, ¡ay aceros! en el primero.