viernes, 20 de julio de 2007

Nocturna en Las Ventas (8 de julio de 2007)

En las nocturnas de Madrid no vemos la Giralda (¡sólo faltaba!). Por no ver, no vemos ni el Pirulí, y mira que está cerca.

A cambio, el ambiente es mucho más calmado que de costumbre. El siete se ha disuelto o derretido y el público tiene casi las mismas ganas de que los novilleros triunfen de lo que puede apetecerles a estos.

Hace ya un par de semanas del festejo, pero no quería dejar de apuntar lo cuajado que vi a Rubén Pinar, un novillero con muy buenas maneras, extraordinario banderillero y con una técnica y una clase que, si es capaz de mantenerlas en el escalafón superior, nos puede dar muchas alegrías. Eso sí, es conveniente que entrene con el carretón (sobre todo con el descabello). En su primero, toreó muy bien con la derecha, con algunos pases arrastrando la muleta de muchísimo gusto y con unos remates (cambio de mano por la espalda ligado con un natural) vistosos y efectivos. En el quinto, un toro con más dificultades, lo aguantó con dominio y técnica y consiguió sacarle también buenos pases con la derecha, los más templados al final de la faena.

Oliva Soto, aunque cortó la única oreja de la tarde, dejó sólo algunas pinceladas de su arte, pero tuvo una tarde en la que no se le notó confiado. Estuvo bastante acelerado, poco templado. Quizá le pudo algo la presión. Habrá que dejarle madurar y esperarle cuando esté más asentado (quizá en muy pocos meses, cuando ya no sean novedad esta plaza y este público).

Y Sandra Moscoso también estuvo atropellada. Recién salida de una cornada, se le vio muy voluntariosa, pero falta de técnica, quietud y aplomo. En su primero dio algunos naturales con gracia, aunque poco ligados, pero no consiguió articular una faena. En el último, un novillo muy cuajado y que manseó, se evidenció más su falta de técnica. Además, sus dos novillos se lidiaron especialmente mal, y eso al final lo paga el matador. Debe cuidar un poco más quiénes le acompañan.

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