domingo, 12 de septiembre de 2010

Pozuelo de Alarcón (10 de septiembre de 2010) - Así no hacemos afición

No había ido nunca a la plaza de Pozuelo de Alarcón. Pozuelo, para los lectores que no conozcan bien los alrededores de Madrid, es un pueblo que no dista más de diez o doce kilómetros de la capital, con un nivel de vida bastante alto y que alberga en su término municipal y aledaños lujosas urbanizaciones. Un lugar, en fin, que tiene a menos de media hora en coche a varias decenas de miles de aficionados, como poco. Aún así el viernes se anunciaba una corrida con El Cid, César Jiménez y Daniel Luque y la plaza (portátil y con no demasiada capacidad) no tenía más de la mitad de sus localidades ocupadas. Y del público, buena parte eran peñistas locales (para quienes, supongo, las entradas tendrán un precio especial) y otro buen puñado (estoy casi seguro) "compromisos" del Ayuntamiento con quienes tampoco pasan por taquilla. Al final, no sé si habría más de quinientas o seiscientas personas que hubieran pagado su entrada.

Esto, obviamente, tiene bastante poco sentido. Y menos aún cuando la tarde transcurre como el viernes: con seis toros de Rivera de Campocerrado manifiestamente descastados e inválidos que impidieron absolutamente el triunfo a pesar de las ganas de los tres espadas. Sólo destacar algunos lances de Luque al tercero y Cid al cuarto, la variedad de Jiménez con el segundo y alguna serie de Luque al tercero. Además de buenas estocadas de Jiménez (segundo) y Luque (tercero). Poquísimo para un festejo de este tipo.

Para colmo, la presidenta quiso tener su minuto de gloria y obligó a que picaran por dos veces al segundo toro de El Cid, que se enfadó con razón. No es que el toro fuera a durar mucho más, pero tampoco había razón alguna que justificara un segundo encuentro con el caballo más que el empecinamiento de la concejala de turno que supongo que querría dar algo de seriedad a la plaza. De chiste.

Estos festejos no tienen sentido. No tiene sentido que un Ayuntamiento dilapide su dinero en cosas así (como no tiene sentido que lo gaste en otras muchas cosas). Organizar un festejo taurino tiene razón de ser cuando el festejo garantiza una mínima seriedad y rigor. Y eso atraerá público a las plazas. Subvencionar cosas como esta no ayudan para nada a la fiesta. Es más, dan una imagen exactamente contraria de lo que tiene ser la Fiesta, de lo que permite mantenerla y defenderla. ¿O es que hay alguien que, con seriedad, puede pretender reivindicar eso como evento cultural? Un poco de seriedad, señores.

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