viernes, 18 de enero de 2008

Artistas y otra fauna

Entre los diversos personajes del arte y la farándula aficionados a los toros, hay uno que lo proclama con una naturalidad y frecuencia poco acostumbradas: Luis Eduardo Aute.

No lo esconde, lo pregona. Y no sólo ahora, cuando el retorno de José Tomás ha hecho apuntarse a muchos a una afición que desconocen profundamente. Aute lleva años acudiendo a los toros y dejando apuntes de su afición. No en vano tituló un magistral concierto con Silvio Rodríguez en Las Ventas, "Mano a mano". Y no faltaron ya entonces en aquel ruedo (sería en torno al año 93) numerosas referencia a la Fiesta.

El pasado año estuvo en Ávila en los actos organizados por la Plataforma para la Defensa de la Fiesta y aquí dimos referencia de aquel fin de semana y de su concierto.

Hoy, en el País, se incluye una entrevista con él.

Alude a su residencia en la Fuente del Berro, zona de pequeños chalets en pleno centro de Madrid, entre el Pirulí y las Ventas. Y dice cosas como estas:

"¿Más ventajas del barrio? Una fundamental: Las Ventas a tiro de piedra. "El mundo se divide en dos, taurinos y marcianos", proclama entre volutas de humo. "El toro es seducción y engaño. Es muerte, sexo, estética, riesgo, valor. Lo tiene todo".

Sexo, amor, muerte, Dios. En el fondo, dice Aute, "son todo el mismo material". Y constituyen las constantes en una obra que supera el medio siglo en lo pictórico y alcanza las cuatro décadas como cantautor, con trescientas y pico canciones a las espaldas. "Sólo se me ocurre algo mejor que una tarde de gloria de José Tomás: un buen polvo. Y no hablo de aerobic genital, no, sino de un polvo enamorado", anota con un destello en la mirada. "

No sé si es más fácil tropezarse con una tarde de gloria de José Tomás, con una sesión de aerobic genital o con un polvo enamorado. De las dos últimas, al menos nos queda el consuelo de estar en nuestra mano el cincuenta por ciento del éxito (no siempre asegurado).

No deja de ser frustrante que hayamos de considerar noticia que los toros se paseen con naturalidad por las páginas de la cultura. Pero es que no es habitual que los artistas aludan a la Fiesta con rigor y admiración. ¡Qué vamos a hacerle!

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También en la entrevista que ha hecho esta mañana Carlos Herrera a Manuel Pizarro ha dejado deslizar éste varias referencias taurinas. La mejor, pedirle al andaluz que cambiara la música de fondo de violines por el pasodoble "Amparito Roca", que gentilmente han puesto al final de la entrevista en una versión manifiestamente mejorable.

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El cartel del Domingo de Resurrección de este año en Madrid (Aparicio, Morante y Perera) resulta más atractivo, por original, que lo que va sonando de la Maestranza. Un acierto que se haya dado empaque a esta fecha, aunque con ello surja la duda de si retornar esa mañana y cambiar el albero de Sevilla por la incertidumbre madrileña. Ya veremos...

2 comentarios:

José María JURADO dijo...

Después de haber pasado la SS en Sevilla, no ir a la Maestranza, echen lo que echen, es sacrilegio.

Es la única forma, dejando Madrid vacío, de que paradójicamente los toreros QUIERAN Y DEBAN venir a Sevilla el día más grande.

(Puro liberalismo, juass)

Lorenzo Clemente dijo...

Sacrilegio no sé yo, aunque dolor sí que causa...

Pero el liberalismo no consiste (malvado) en castigar a quienes demuestran iniciativa e imaginación para reducir el campo de acción de los profesionales, sino en que los empresarios sepan que allá donde hagan bien las cosas, las plazas estarán llenas y donde no, podrán mantenerse con la inercia... hasta que dure.