viernes, 18 de septiembre de 2009

Antonio Ordóñez

(Le dieron la Legión de Honor en Francia, adonde va Lorenzo)

Laurel de Apolo, olivo de Atenea: han venido los griegos a la Plaza para ver torear a Antonio Ordóñez. Quinientas niñas de púrpura y Picasso, con canastas de flores y de uvas, lo siguen por las calles. Las estatuas inclinan la cabeza y en la arena se postra una rodilla para mecer las astas de la luna. Acrópolis de Ronda la polícroma: canto y cal del icono, rosa y oro, aguafuerte de Goya en las pezuñas secas, cristalitos de Armani por la noche plateada.

Ático y puro, sin asomo de esfuerzo, el Príncipe Torero de la Palma y Sevilla cincela sobre el viento el pliegue de los mármoles. Majestad y cadencia de pie sobre las aguas: el mar azul golpea la roca donde cruje la cenefa clásica del miedo. Y el toro ya no existe, el toro es un concepto, el toro está pintado sobre un altar de Creta en un templo redondo bañado por el sol, suspendido en el aire por barrancos de olivos y sarmientos antiguos de vides extrañísimas.

Han venido los griegos a la Plaza, para ver torear Antonio Ordóñez.

(Lo esta filmando Orson, lo está escribiendo Hem).

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