domingo, 27 de mayo de 2012

Seis días de mayo seis

La Feria de este año, si nada lo remedia los próximos siete días, será recordada como una de las peores de toda la historia.  Si esto es una muestra de cómo está el toreo, ya podemos irnos buscando otras pasiones.  La ausencia total de una estructura en la Fiesta que reflexione sobre ella y potencie sus valores impide que después de un comienzo de temporada tan plano en todas las planas (con excepciones puntuales) se toque a rebato y se pongan los cimientos de otra forma de hacer las cosas.  Hay que mantener la esperanza, pero a veces se hace muy difícil.

Viendo ayer los rejones pensaba en cómo el toreo a caballo ha conseguido evolucionar y conectar con los públicos de un modo cada vez mayor a la vez que va produciéndose una mayor desconexión en el toreo a pie.  Es curioso cómo el público de rejones es más joven, más festivo y más alegre que el del resto de las tardes.  Esto no es sólo porque haya una mayor perfección técnica en los caballeros rejoneadores, porque también los toreros tienen cada vez una técnica mayor.  Lo que ha conseguido Pablo Hermoso (primero) y luego Ventura, Leonardo y los demás es dar espectáculo, conectar con el público, incluso cuando sale una corrida tan mansa y descastada como la de los Espartales de ayer.  Sin duda, lo que a primera vista parece una victoria, resulta una tragedia si se analiza con un poco de sosiego.

Una de las corridas estrellas de la Feria, la del miércoles 23, resulto un fiasco.  Por la mañana, Juan Pedro (hijo) había estado descubriendo una placa en el patio de desolladero en recuerdo de la corrida más brava del pasado San Isidro.  Los hermanos pequeños de aquellos toros dieron, sin embargo, un resultado pésimo.  Frente a ello, a Juan Pablo Sánchez se le vio decidido, aunque verde.  Talavante dio muestras una vez más de su buen momento y su compromiso, aunque sólo pudo estar lucido en momentos puntuales.  Y Morante dejó muy escasos apuntes en sus toros y un buen quite en el sexto.  Lo de la bronca que, al parecer, originó Fernando Lozano por ese quite no es de recibo.  Si tiene que haber piques o broncas es entre los toreros, nunca de alguien vestido de calle con alguien que se ha jugado la vida (con mayor o peor acierto) delante de los que salen por la puerta de chiqueros.

Lo del lunes había sido demencial.  No es de recibo una corrida de tres horas, con tres toros devueltos y en la que al final se lidiaron toros de cinco ganaderías.  ¡Una vergüenza!  Pese a ello, pudimos disfrutar de un grandioso tercio de varas del mejicano Ignacio Meléndez.  A pesar de que fue derribado en uno de los encuentros, la ejecución de la suerte fue sensacional.  Morenito de Aranda cortó una oreja por una faena en la que dejó detalles de toreo caro, aunque faltó rotundidad.  Es un torero que tiene un concepto sensacional y que tiene que romper, pero para ello tiene que salir un toro que tenga bravura, nobleza y continuidad.

La corrida de Alcurrucén del martes ha sido, hasta el momento, la mejor. Con al menos tres toros que dieron opciones.  El Cid puso voluntad y dio alguna serie de calidad, pero se le vio desacoplado en la mayor parte de la faena.  Todos los toreros tienen baches; esperemos que se le pase.  No es de recibo lo de algunos sinvergüenzas del público con Perera, que tuvo una actuación tremendamente seria.  En la puerta grande de cada plaza de toros deberían poner (como en la Academia de Platón) que no entrara en ese templo quien no supiera geometría.  Porque a poca geometría que sepa uno, tiene que ser consciente de que no puede estar colocado en el mismo sitio en el primer pase que en el tercero, como le pedían al de la Puebla del Prior.  La heroicidad de los toreros está probada por el mero hecho de hacer el paseillo, pero tener que soportar luego a estos individuos y sobreponerse a ellos para seguir concentrado y tratar de hacer faena es, al fin, de seres superdotados.  Fandiño estuvo bien, valeroso y toreando con gusto al tercero.

Los cuvillos del jueves decepcionaron.  Y la gente salía preocupada no sólo por eso, sino porque en Sevilla tampoco habían acabado de romper.  Y todo el mundo tiene en mente la tarde del día 6, con Morante, Manzanares y Talavante.  ¡A ver si han reservado para ese día lo mejor de la camada...!  Luque y Silveti quedaron inéditos y Castella, que reaparecía después de la cornada de la semana anterior, estuvo muy serio y toreando al cuarto con calidad, tanto en el toreo profundo como en el de cercanías.

Era extraño verse un viernes en una novillada.  No sé si era por no sé qué partido, pero no se notaba la rotundidad que suele haber al final de la semana en los aledaños de la plaza.  A la plaza salieron auténticos toracos.  No es de recibo que le suelten esos bichos a los chavales.  Les sobraban más de cien kilos a cada uno y les faltaba remate.  Así no hay manera.  Los novilleron demostraron ganas y falta de oficio a partes casi iguales.  Todos recibieron golpes y volteretas y casi siempre por culpa suya.  Sergio Flores estuvo muy entregado toda la tarde, pero transmitía muy poco lo que hacía.  Javier Jiménez dejó detalles sueltos, pero le faltó dar un paso más.  Y Fernando Adrián sorteó un mal tercer novillo con el que (acertadamente) abrevió y un encastado sexto con el que creo que pudo estar algo mejor.

Y así se nos fue la semana.  Veremos cómo acaba la semana "torista" con la incursión, para suavizar, de los toros de Las Ramblas.

PD: Interesante la entrevista a Emilio Múñoz en el ABC.  Grandes reflexiones sobre las líneas rectas y curvas.  Lo dicho, que hay que saber geometría...

 http://www.abcdesevilla.es/20120527/cultura-toros/sevi-ultimo-torero-belmontiano-201205262148.html


5 comentarios:

José María JURADO dijo...

Hay que volver al ajedrez.

Hay peones de brega
Hay caballos de picar.
Hay alfiles picadores.
Hay torres como burladeros.
Hay una dama matadora
Y hay un toro rey.
Con geometría.
Viva la plaza cuadrada.

José María JURADO dijo...

Y no falta el sol ni la sombra, bien repartida.

Y cuadrada.

José María JURADO dijo...

Muerte al círculo cerrado del toro.
Viva el toreo cuadrado libre.

La Plaza Mayor.

Involución.

Carretas y carros, Chinchón.

Raíz.
Y Geometría de platón.

Un quite promociona a un peón, y se hace dama, o sea matador.

José María JURADO dijo...

Sino fuera por ti, Lorenzo, ni me enteraba de lo poco que pasa, cuánto lo siento, pero al menos me has sugerido esbozos para la "Apertura Maestrante", ¿quién será la torre de la Plaza, la Pelli o la Giralda?

L.C. dijo...

Gracias, José María. Con esa inspiración los temas son lo de menos.

Y torre, siempre la Giralda.